Cuidados del niño enfermo

Qué hacemos con los niños cuando están enfermos: el derecho de los padres para cuidar de sus hijos

Cuidados del niño enfermo

A lo largo del curso escolar somos muchos los padres que nos enfrentamos al dilema de «¿qué hacer con nuestros hijos cuando enferman?». Algunas familias pueden organizarse bien porque cuentan con ayuda externa, pero en otras ocasiones se hace necesario buscar otras alternativas.

En España, el Estatuto de los Trabajadores no contempla ni un solo día de permiso cuando los niños enferman de manera leve y puntual, por lo que poder cuidar a nuestros hijos en estos casos supone un auténtico quebradero de cabeza: ¿qué alternativas tenemos?

Hay ciertas enfermedades que son comunes en la infancia, especialmente en los primeros años de vida, cuando los niños comienzan la escuela infantil o el colegio. Diarreas, otitis, laringitis, bronquiolitis… son patologías frecuentes en niños, que aunque por fortuna no suelen revestir gravedad, requieren de reposo y en ocasiones, tratamiento.

Si ya de por sí, a los padres nos duele en el alma ver a nuestros hijos enfermos, todo se complica aún más cuando su salud entra en conflicto con nuestras responsabilidades laborales: «¿y ahora qué hago con el trabajo?»

El artículo 37.3 del Estatuto de los Trabajadores dice lo siguiente con respecto a los permisos:

El trabajador, previo aviso y justificación, podrá ausentarse del trabajo, con derecho a remuneración, por alguno de los motivos y por el tiempo siguiente:

a) Quince días naturales en caso de matrimonio.

b) Dos días por el nacimiento de hijo y por el fallecimiento, accidente o enfermedad graves, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización que precise reposo domiciliario, de parientes hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad. Cuando con tal motivo el trabajador necesite hacer un desplazamiento al efecto, el plazo será de cuatro días.

c) Un día por traslado del domicilio habitual.

d) Por el tiempo indispensable, para el cumplimiento de un deber inexcusable de carácter público y personal, comprendido el ejercicio del sufragio activo. Cuando conste en una norma legal o convencional un período determinado, se estará a lo que ésta disponga en cuanto a duración de la ausencia y a su compensación económica (…)

e) Para realizar funciones sindicales o de representación del personal en los términos establecidos legal o convencionalmente.

f) Por el tiempo indispensable para la realización de exámenes prenatales y técnicas de preparación al parto y, en los casos de adopción o acogimiento, o guarda con fines de adopción, para la asistencia a las preceptivas sesiones de información y preparación y para la realización de los preceptivos informes psicológicos y sociales previos a la declaración de idoneidad, siempre, en todos los casos, que deban tener lugar dentro de la jornada de trabajo

En resumen, cuando hablamos de enfermedad, solo se establecen dos días de permiso si se trata de una enfermedad grave u hospitalización. Pero si, por ejemplo, nuestro hijo enferma de gripe, se levanta un día vomitando o contrae cualquier otro virus frecuente en la infancia, no dispondríamos de permiso para cuidarle.

En estos casos, los sindicatos apelan a la consulta del Convenio Colectivo de cada sector, para saber si está regulado el derecho a este tipo de permisos.

¿Qué soluciones tenemos en estos casos?

  • Recurrir a los abuelos o a cualquier otro familiar con disponibilidad

Tanto en vacaciones, como en momentos puntuales como estos, poder contar con los abuelos es una gran ventaja para todos: el niño descansará en casa a su cuidado, mientras que los padres pueden seguir trabajando con la tranquilidad de que su hijo está en las mejores manos.

  • Contratar los servicios de una persona externa

Puesto que no siempre podemos contar con los abuelos para que se ocupen de nuestros hijos en estas situaciones, algunos padres deciden recurrir a los servicios de un cuidador o cuidadora.

Por lo general son personas que ya han trabajado con los niños en otras ocasiones, o quizá incluso lo hagan de manera habitual, recogiéndolos del cole mientras los padres trabajan u ocupándose de ellos durante las vacaciones de verano.

  • Recurrir al convenio colectivo

Aunque como decíamos al inicio, oficialmente el Estatuto de los Trabajadores no contempla ningún día para cuidar de los hijos en caso de enfermedad común, sí podría considerarlo el convenio colectivo de nuestro sector.

Si desafortunadamente no fuera el caso, y tampoco pudiéramos echar mano de familiares o amigos, lo único que nos queda es apelar a la buena voluntad de nuestros superiores. Si tenemos suerte y nuestro jefe es empático y comprensivo, probablemente entre ambos progenitores podríamos conseguir los días necesarios para cuidar del niño mientras dure su enfermedad.

En otras ocasiones, las empresas contemplan días de asuntos propios, permisos sin sueldo, posibilidad de cogerse vacaciones o de compensar la ausencia con horas extras, o incluso la opción de teletrabajar desde casa..

En el caso de los autónomos hay quien puede organizarse de manera más sencilla, cuando sus condiciones laborales particulares lo propician. Pero no siempre es así, y algunas veces dicha organización pasa por suspender la actividad laboral temporalmente y, por tanto, los ingresos.

Este tipo de situaciones, tan propias de la infancia y tan imprevistas, ponen a los padres en una tesitura muy complicada, puesto que deben decidir qué hacer prácticamente a contrarreloj.

Cuando no se cuenta con una red familiar de apoyo, el absentismo laboral genera un gran estrés en el trabajador; estrés que se acreciente en caso de tener niños pequeños propensos a enlazar una -itis tras otra, que haga necesario faltar varias veces en un determinado lapso de tiempo.

En Change.org hay una petición iniciada por un padre para que el Estatuto de los Trabajadores incluya un apartado que contemple los permisos puntuales para el cuidado de niños con enfermedades comunes.

En algunos países de nuestro entorno, los padres trabajadores ya cuentan con el derecho fundamental de poder cuidar a sus hijos cuando enferman de manera puntual.

Pero recordemos que por encima de todo se encuentra el derecho del niño a quedarse en casa cuando está malito, descansando y siendo atendido por sus padres hasta su completa recuperación, algo que además ayuda a que las enfermedades contagiosas no se sigan propagando entre el resto de compañeros.

Fotos | iStock

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Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/que-hacemos-ninos-cuando-estan-enfermos-derecho-padres-para-cuidar-sus-hijos

Cuidados del niño enfermo

Cuidados del niño enfermo

Cuando le duela algo o se encuentre mal, tu pequeño intentará transmitírtelo a través de sus llantos, sus gestos o sus balbuceos y primeras palabras.

Y es que aunque en estos momentos te encantaría leerle la mente, serás tú quien deberá averiguar qué le pasa y qué le podría aliviar, así como su estado general.

Sin embargo, nunca debes olvidar las dos medicinas más necesarias: tu tiempo y cariño   

Indice

  • ¿Cómo cuidar un niño que está enfermo?
  • Durante la recuperación del bebé

¿Cómo cuidar un niño que está enfermo?

Estar pendiente del estado general del niño es la primera recomendación que se da en caso de enfermedad, ya que corresponde a los padres detectar los primeros síntomas, entre los cuales se incluyen, como los más comunes: cierto decaimiento, irritabilidad y otras señales como fiebre, náuseas, vómitos, inapetencia, dolor, diarrea, etc. Si crees que tu pequeño puede tener fiebre, ponle el termómetro para comprobarlo y medir la temperatura, ya que es importante conocerla con exactitud.

Asimismo, es necesario saber que siempre debe ser el médico quien recete las medicinas al niño, incluso en el caso de analgésicos o antitérmicos, explicando cuándo y en qué cantidades hay que administrarlas, y siendo aconsejable anotar dichas instrucciones para no olvidarlas ni confundirse. Se explicarán también los posibles efectos adversos y el tiempo que hay que medicarle, ya que su suspensión antes de lo indicado, porque el niño se encuentre mejor, es un grave error que no debe cometerse, especialmente cuando se trata de antibióticos.

Mientras dure el tratamiento podrás comprobar la habilidad de tu pequeño para apartar la boca de la cuchara y sacar la lengua cuando ve llegar el jarabe. En este momento ten a mano agua, zumo o el chupete para que el niño pueda beber después de tomar su dosis de medicina y se lo trague más fácilmente.

Durante la recuperación del bebé

Una vez hecho el diagnóstico o si se sabe que por el momento todo apunta a que es algo autolimitado y carente de gravedad, al margen de los medicamentos destinados a aliviar el malestar, hay ciertas cosas que siempre ayudarán al niño a sentirse mejor, como estar a su lado, además de dosis suplementarias de cariño y paciencia si en algún momento se muestra irritable. • Además, es importante “abandonar” la rutina habitual, dejándole que duerma el tiempo necesario y no forzarle si no tiene mucho apetito, pero intentando que beba suficientes líquidos. • Es probable que tenga más apego al chupete o a su muñeco o juguete preferido. Es necesario ser tolerantes. Cuando se encuentre bien, se podrá encauzar de nuevo la situación. • Si quiere jugar aunque tenga fiebre o se encuentre bajo medicación, déjale que sea él quien marque las pautas. La evolución de cada enfermedad es distinta y es cuestión de amoldarse a lo que el niño quiera. De todas formas, observa su estado general para informar al pediatra.  • Es fundamental que en casa lleve ropa cómoda, aunque no necesariamente el pijama si no está en la cama. Si tiene fiebre no hay que abrigarlo demasiado, siendo mejores las prendas fáciles de desabrochar por si hay que ponerle el termómetro. Recuerda que todo niño con fiebre tiene que beber abundantes líquidos. • Para volver a sus actividades normales, como puede ser la guardería, asegúrate de que ya está recuperado y que no hay riesgo de contagio para sus compañeros.

Fíate de tu instinto y si crees que algo no anda bien, consulta al pediatra o acude al servicio de urgencias, ya que es mejor pecar por defecto de experiencia que exponerse a riesgos innecesarios por no querer causarles molestias.

 

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/cuidados-infantil/cuidados-del-nino-enfermo--1297

Embarazo y niños
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