Dar el biberón como el pecho

Mujeres juzgadas por dar biberón:

Dar el biberón como el pecho

Mayo de 1985. Una mujer corre apurada hacia el hospital en el que está ingresado su bebé recién nacido, que habita en una incubadora. Le toca la siguiente toma y aunque intenta darle el pecho, el niño, furioso, se revuelve. Apenas come.

Ella se ha pasado parte de la mañana extrayendo el alimento de su pecho con un sacaleches y lo ha introducido en un biberón que lleva en la mano. «Llego tarde», se dice, y acelera. Al entrar se tropieza, se cae y el biberón se rompe, derramando el líquido. En el suelo, el reguero parece una vía láctea que da origen al desastre. «A la mierda, no puedo más», piensa.

La madre es la escritora Elvira Lindo, que recuerda aquella anécdota como el momento en el que decidió que no le daría de mamar a su hijo.

Padres que no esconden que necesitan tiempo para cuidar de sus hijos

«En esa época me sentía un poco desamparada, el niño estaba en la incubadora y cuando me lo daban para mamar lloraba, no se agarraba al pecho. Yo había intentado dárselo de todas las maneras. En casa me veía con el sacaleches y me resultaba un poco humillante: yo sola y sin el niño en casa.

Ahí pensé que dar el biberón sería más fácil para mí y así lo hice». Elvira Lindo reconoce que no se sintió juzgada por esta decisión: «Me sentí sola en todos los aspectos, y por eso me pareció más llevadero el biberón. Dicen que dar de mamar crea un vínculo pero no creo que ese vínculo se resuma en dar de mamar de la teta.

Yo estoy muy unida a mi hijo y creo que eso viene del amor que le di, de ocuparme de él».

Muchas mujeres que optan por no dar el pecho se sienten juzgadas por el entorno: familiares, matronas, pediatras….

Los estudios sobre lactancia, que señalan los beneficios sobre la salud del bebé, son utilizados en ocasiones como arma arrojadiza contra las madres que emplean leche artificial.

Sin embargo, la ciencia aún no ha podido probar los beneficios en el bebé a nivel cognitivo: un estudio de 2015 publicado en la revista científica PLOS ONE desmentía otro ensayo sobre el supuesto aumento de la inteligencia del recién nacido.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que «la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta». De hecho, la OMS recomienda «no utilizar biberones, tetinas o chupetes».

Pero las recomendaciones referentes a la salud a menudo chocan con la realidad que vive cada madre. «No se debe crear una especie de religión, parece que quien no sigue todos los preceptos está infraalimentando al niño», opina Elvira Lindo.

Ana Sierra es nutricionista y cuando dio a luz acabó optando por el biberón: «La lactancia no es tan fácil como nos la pintan. Yo intenté darle el pecho a mi hija, la primera semana lo hice. Pero me costaba muchísimo.

La niña no se enganchaba, se pasaba una hora en cada pecho y enseguida tenía hambre», rememora. Como nutricionista asegura que la leche materna es «inigualable»: «Jamás se puede asemejar una leche artificial a la materna, eso es así.

Ahora bien, las leches artificiales contienen todos los nutrientes que un bebé necesita para crecer perfectamente.

La diferencia es que el calostro [el primer líquido que segregan las mamas antes de la subida de la leche], por ejemplo, es muy rico en anticuerpos; además, la leche materna tiene la cantidad de hidratos y grasas necesarias para cada bebé».

Hasta ahí la teoría, dice. Como nutricionista, Ana Sierra defiende que la calidad de la leche artificial es menor que la que produce una mujer que acaba de dar a luz. Pero como madre, ella decidió dar biberón. «A los pocos días de darle de mamar, se me agrietaron los pezones.

El izquierdo se me partió en dos y cuando la niña chupaba, salía sangre. Era un dolor indescriptible. La niña no se enganchaba bien, yo seguía con los pechos muy hinchados y encima con los pezones muy doloridos. Tenía mucha ansiedad y no lo estaba pasando nada bien», relata.

Su entorno, asegura, la presionaba para que no cesase en su empeño por dar de mamar, pero Ana ni siquiera disfrutaba de sus primeros días con su hija: «Mi madre me decía: 'Hija, como nutricionista ¿cómo se te va a ocurrir dar leche de bote?'. A mí solo me salía decir: '¡Es que no puedo!'».

Ahí es cuando decidió tomar la pastilla para que sus pechos no produjesen más leche y comenzó a darle el biberón a su hija: «Fue un alivio impresionante. Preparaba el bibe con una ilusión… Y la niña comía tan bien… Fue lo mejor que me pudo pasar en aquel momento», explica.

La nutricionista reconoce que algunos de sus compañeros, a los que considera «talibanes de la lactancia», la juzgaron: «Hay algunos que te insinúan que si no das el pecho eres mala madre. Yo creo que cada madre debe hacer lo que cree mejor para el bebé pero también para sentirse bien ella.

Y por suerte, a día de hoy, tenemos leches artificiales muy buenas».

Hace tres meses que Lorena González dio a luz a su hija Claudia. Antes de que naciese, ya había decidido que le daría biberón. «Me tomé la pastilla para que no me subiese la leche porque lo tenía claro desde el primer momento.

No me apetecía pasar por ese proceso, y además creo que si doy el biberón es una responsabilidad que puedo compartir con mi pareja, no que yo tengo que estar pendiente de levantarme cada dos horas para darle de comer o de sacarme la leche», apunta.

Lorena veía más ventajas en la leche artificial que en la suya propia: «Mi hija nació con bajo peso y hasta mi matrona me dijo que con biberón cogería peso más rápido».

Con su discurso no pretende convencer a otras madres de que la tetina de plástico es mejor que el pecho: «A mí lo que me ha molestado realmente es lo juzgada que me he sentido. Hay gente muy entrometida y maleducada.

Algunos conocidos que venían a ver al bebé me preguntaban: 'Huy, ¿y por qué no le das el pecho?', o '¿pero ni siquiera el calostro?, ¿sabes que es muy bueno?'.

Al final hacía oídos sordos, pero hay mamás que realmente no pueden dar el pecho por algún problema de salud y a lo mejor es algo traumático para ellas. Si te inmiscuyes en su vida de esa manera la vas a hacer sentir mal y culpable», apunta.

«Yo era mi peor juez»

Dar de mamar es un acto mitificado. En la Historia del Arte se ha representado a las Vírgenes de la Leche como transmisoras no solo de alimento, sino de religión (madres de la Iglesia). En las pinturas y esculturas clásicas dar el pecho es una forma de alimentar a la Humanidad, no solo con leche, sino transmitiendo identidad y civilización.

El pecho femenino como símbolo primigenio de la vida, incluso de caridad. La fábula de Cimón y su hija Pero, representada numerosas veces bajo el título “Caridad romana”, cuenta la historia de un padre encarcelado y desnutrido que mama a escondidas la leche de su hija.

La muchacha romana amamanta al progenitor y, al ser descubierta, el carcelero, movido por ese gesto compasivo, deja al hombre en libertad.

Sin embargo, aún hay personas que se escandalizan cuando dar de mamar se hace en un contexto mundano, como puede ser un centro comercial, una cafetería o una piscina pública.

En agosto de 2013, Primark expulsaba de su local a una mujer por amamantar a su bebé; y en agosto de este año, a otra le prohibieron hacerlo en la piscina municipal de Cam Zam (Santa Coloma, Barcelona).

Cuando la representación es humana (y real), y no una sublimación del acto de la alimentación en una obra de arte, muchas madres se sienten juzgadas. El pecho, como elemento sacralizado, parece que no debe exhibirse en público, sino quedar restringido al ámbito privado.

Pamela Espigares describe como «durísima» la lactancia. Ella dio el pecho a su bebé durante tres meses; después, el biberón. «Al principio no se agarraba, tenía que ponerme de mil maneras, posturas terribles, dolores de cervicales… Lo recuerdo como algo un poco traumático».

Pamela estuvo a punto de desarrollar una mastitis (inflamación de la glándula mamaria) y cada vez que daba una toma, «el dolor era inaguantable».

«Me decía a mí misma: 'Tienes que seguir, esto es lo mejor para el bebé, no puedes no hacerlo'. Yo era mi peor juez.

Los médicos y gente de mi alrededor, a pesar de que yo estaba destrozada, me decían: 'Sigue adelante, no te rindas, no lo dejes, inténtalo más'. Era abrumador».

Durante tres meses le dio solo el pecho, y a partir de entonces decidió probar el biberón porque el crío cogía menos peso del indicado: «El progreso del niño no era el ideal y mi calidad de vida era deplorable. No dormía, tenía dolores insoportables y mucho mal humor».

La pediatra le dijo que alternase tomas (a veces pecho, a veces biberón), que no había ningún problema: «Noté una evolución brutal en mi familia. Yo estaba mucho más feliz, el niño engordó… Mi marido me decía: 'Olvídate de que el biberón es el demonio, el bebé va a estar perfecto, tienes que estar bien tú'.

Decidí parar la lactancia y seguir solo con biberón».

Pamela recuerda especialmente los chascarrillos ajenos a los que se tuvo que enfrentar: «Una vez colgué una foto en con mi hijo en un restaurante, en la mesa había un biberón y alguien comentó: 'Anda, ¿pero ya tan pronto le estás dando biberón?'. Parece que hay una competición por ver qué madre aguanta más dando el pecho».

También juzgadas por dar de mamar

Sin embargo, también algunas mujeres que deciden dar pecho sienten que el entorno las somete a juicio. Es el caso de Elba. Su hijo tiene ahora seis años y hasta los cuatro le dio de mamar.

«En determinados sitios, si das el pecho en público notas hostilidad. Y sobre todo es muy chocante que ver a un niño que ya camina y que aún sigue mamando.

No era una cuestión alimentaria, sino un vínculo entre nosotros».

Durante el embarazo, Elba leía estudios científicos sobre los beneficios de la lactancia y por eso decidió dar el pecho a su hijo: «Los comienzos fueron muy duros y todo mi entorno estaba en contra.

El niño estaba muy delgadito y me decían que le diera el biberón, que no comía lo suficiente…

Tuve mucha presión sobre todo de mi madre porque mis hermanos y yo fuimos niños de biberón y ella no lo entendía».

A partir del año y medio, solo le daba el pecho en casa, como un gesto íntimo entre madre e hijo; con tres le explicó que el día en que cumpliese cuatro ya no podría amamantarle más: «Estaba un poco cansada, y aunque se creó un vínculo muy especial entre nosotros, sentía que ya era hora.

Mi madre me decía que el niño ya era muy mayor, que ya estaba bien de dar el pecho». Elba es clara en su posicionamiento: «Creo que lo que hay que decirle a las mujeres es que los comienzos de la maternidad son difíciles y estás vulnerable, así que cada una debe hacer lo que considere.

Si es dar de mamar, adelante, y si quiere dar el biberón, también».

Источник: https://www.eldiario.es/nidos/mujeres-juzgadas-biberon-insinuan-pecho_1_3056548.html

¿Lactancia materna o biberón?

Dar el biberón como el pecho

Lo primero que una debe saber es que la lactancia materna es la forma de alimentación que comienza en el nacimiento con leche producida en el seno materno.

Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señalan que la lactancia es la forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños. Pero ¿qué sucede cuando no podemos o no queremos ofrecer al bebé nuestra leche materna?

La otra opción que existe si se descarta por algún motivo la alimentación ofrecida al bebé a través de la lactancia materna es el biberón. Todos aquellos bebés que se acostumbran desde el nacimiento a tomar del biberón no tendrán problemas para cogerlo.

Sin embargo, aquellos que se acostumbran a la lactancia materna durante los tres o cuatro primeros meses de vida podrán negarse a comer del biberón. Para que esto no suceda podréis optar por probar a cambiar de tetinas o utilizar otros modelos distintos de biberón.

Eso sí, recordad que tanto una forma como otra de alimentar al bebé tiene sus ventajas. Te las contamos a continuación:

Ventajas de la lactancia para el niño

1. Leche mejor y más digerible

La Organización Mundial de la Salud afirma que la leche materna cubre todas las necesidades de alimentación durante los primeros seis meses de vida del bebé. Los pediatras coinciden; la leche materna es la mejor. Por mucho que avance la tecnología, siempre va a haber cosas que la naturaleza sabe hacer mejor.

La lactancia proporciona al bebé las cantidades ideales de azúcar, proteínas, vitaminas y hasta cien ingredientes más que la leche de vaca. Además, la leche materna favorece la absorción del calcio y contiene menos sodio. Todo esto hace que sea mucho más fácil de digerir para el bebé, cuyo aparato digestivo todavía no está bien desarrollado.

Por otra parte, las posibilidades de tener episodios de gases, estreñimiento y diarrea se ven significativamente reducidas gracias al efecto laxante natural de la leche materna.

2. Menor riesgo de alergias y de enfermedades infecciosas

Los efectos preventivos de la lactancia natural contra las alergias han sido comprobados por numerosos estudios. Por lo general, los recién nacidos casi nunca presentan alergia a la leche materna, mientras que un 10% de los niños resultan alérgicos a la leche de vaca.

Cada vez que el niño es amamantado le está llegando una abundante dosis de anticuerpos que le ayudan a protegerse frente a numerosas enfermedades infecciosas. Como consecuencia de esto, tendrán menos posibilidades de desarrollar infecciones de oído, como la otitis, infecciones respiratorias, como la neumonía y la bronquiolitis, infecciones en las vías urinarias, y un largo etcétera.

3.  Menor riesgo de obesidad

Los bebés amamantados tienen un riesgo mucho menor de padecer obesidad en una etapa posterior de su vida; además la lactancia favorece que se desarrolle un metabolismo más eficaz contra los niveles excesivos de colesterol.

Ventajas de la lactancia para la madre

1. Posible reducción del riesgo de cáncer

Algunos expertos aseguran que amamantar a tu hijo durante doce meses reduce en un 30% el riesgo de padecer cáncer de mama durante el periodo premenopáusico (periodo que representa un cuarto de los casos de cáncer de mama). Asimismo, dar de mamar durante al menos dos meses reduce en un 25% el riesgo de cáncer de ovarios.

2. Comodidad y ahorro

La leche materna siempre está preparada, a la temperatura ideal y lista para tomar; a cualquier hora y en cualquier sitio. Como alimento cómodo y barato no tiene comparación.

3.  Recuperación más rápida de la madre

La lactancia contribuye a que la matriz de la madre recupere su tamaño normal de antes del embarazo, lo que a su vez reduce más rápidamente las pérdidas vaginales posteriores al parto. También ayuda a perder los kilos ganados durante el periodo de gestación, quemando unas 500 calorías por día de lactancia.

Ventajas del biberón para el niño

1. Satisfacción más duradera

El niño digiere tan rápido la leche materna que muchos lactantes subsisten permanentemente en el pecho materno. Por el contrario, los preparados de leche de vaca permanecen más tiempo en el estómago del bebé, lo que hace que mantengan la sensación de saciedad durante unas tres o cuatro horas aproximadamente.

2. Mayor control de la cantidad de alimento

Con el biberón la madre puede controlar perfectamente qué cantidad de leche está tomando su hijo.

Tarea que se complica con la crianza natural; en este caso habría que pesar al niño justo antes e inmediatamente después de la toma.

Aunque si el niño está sano y no tiene ningún problema esto no debería preocuparnos pues su alimentación siempre debe ser a demanda. Un niño alimentado al pecho decide él mismo la cantidad que toma en cada momento.

Ventajas del biberón para la madre

1. Mayor libertad

Uno de los motivos más habituales para decantarse por el biberón es la libertad que éste da a la madre, desde ausentarse una noche para salir a cenar hasta volver al trabajo.

Además, con el biberón puedes alimentar a tu bebé en cualquier sitio, sin necesidad de llamar la atención ni desprenderte de ninguna prenda.

2. Mayor participación del resto de la familia

Hay muchos padres que quieren participar más activamente en la crianza de sus hijos y darles el biberón es una buena manera de reforzar el vínculo de unión padre-hijo. Así como para el resto de los hermanos, que también pueden participar en la alimentación del nuevo bebé de la familia.  

3. Dieta y costumbres

La madre que da el pecho tiene que seguir teniendo un especial cuidado con su alimentación. No debería fumar, ni tomar bebidas alcohólicas. Mientras que la madre que da el biberón puede volver a retomar su dieta y costumbres habituales.

4. Relaciones de pareja

Después del periodo de gestación, la mayoría de las parejas están deseando retomar la vida sexual que tenían antes del embarazo. Al dar el biberón no tienes restricciones en cuanto al uso de métodos anticonceptivos y la normalidad sexual sólo se ve interrumpida cuando el bebé rompe a llorar en mitad de la noche.

Durante la lactancia, las hormonas de la mujer siguen sufriendo cambios que pueden interferir en las relaciones sexuales de la pareja; tales como pezones excesivamente sensibles, pechos que dejan escapar leche o vaginas secas.

Cualquier dósis para el biberón del bebé es aproximada y no debe considerarse como la cantidad total que ha de tomar. En este sentido, la alimentación del bebé debe ser a demanda, lo que significa que es el propio bebé quién regulará la cantidad en función de sus necesidades.

Bronquiolitis

Definición:

Enfermedad de las vías respiratorias bajas que afecta a lactantes y niños pequeños.

Síntomas:

-Dificultad para respirar -Sibilancias audibles -Ruidos crepitantes -Respiración agitada y rápida -Fiebre -Tos progresiva -A veces, otitis media

Tratamiento:

No hay un tratamiento eficaz definido, el pediatra recomendará según el caso el más adecuado.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/lactancia-materna-o-biberon-124

¿Es mejor dar pecho o biberón al bebé? Semana de la lactancia 2017

Dar el biberón como el pecho

Hoy, uno de agosto, es buen día para plantearse si es mejor dar pecho o biberón al bebé. ¿Por qué? Porque además de celebrar que más de media España comienza sus vacaciones, celebramos la Semana Mundial de la Lactancia Materna.  En este enlace podéis encontrar información sobre las áreas temáticas en las que se va a desarrollar esta campaña.

En la web podéis descargaros este póster, por si os interesa ponerlo en vuestra farmacia, consulta, etc.

¿Es mejor darle pecho o biberón?

Y es que parece mentira que a estas alturas de la película sigamos recibiendo este tipo de preguntas.

Aunque todo el mundo tiene más o menos claro que la lactancia materna es la mejor opción para el bebé, aún sigue habiendo falsos mitos o miedos.

Es frecuente escuchar en la farmacia a muchas madres comentando frases como: «Es que tengo poca leche», «Es que mi leche no alimenta», «No coge peso por mi culpa», «Se queda con hambre», etc.

Salvo raras excepciones (generalmente por enfermedades del niño o de la madre) no hay ningún motivo por el que la madre no pueda dar el pecho al bebé.

La composición de la leche materna es bastante similar en todas las mujeres y el hecho de que los pechos «se desinflen» se debe principalmente a una regulación en la frecuencia y cantidad de tomas por parte del bebé. ¡No hay de qué preocuparse!

La leche materna contiene anticuerpos que protegen al bebé frente a posibles enfermedades como diarrea, otitis media o infecciones de las vías respiratorias. Los fallecimientos a causa de estas enfermedades son menores entre niños que toman pecho.

Además de proteger al bebé frente a infecciones, la lactancia materna también puede ayudar a prevenir algunas enfermedades crónicas que no suenan apetecibles como alergias, diabetes, hipertensión, cáncer, enfermedad de Crohn u obesidad. Los bebés alimentados con lactancia materna en exclusiva durante seis meses están expuestos a un menor riesgo de sobrepeso y obesidad.

Por dar pecho a nuestro hijo no vamos a convertirlo en Einstein, pero algunos estudios apuntan a que los niños alimentados al pecho alcanzan mejores resultados en pruebas de desarrollo intelectual y motor, en comparación con los que no son amamantados.

No se conocen bien los mecanismos por lo que esto sucede aunque puede estar relacionado con la presencia en la leche materna de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (los famosos omega 3), conocidos por su importancia para el crecimiento y el desarrollo cerebral.

La lactancia materna estimula la liberación de la oxitocina, una hormona que ayuda a contraer el útero y reducir el sangrado de posparto. Además, las madres que amamantan tienen menor riesgo de sufrir cáncer de mama o cáncer de ovario.

También tiene un efecto de anticonceptivo natural, suprimiendo la menstruación. ¡Ojo! Que nadie se venga arriba con esto que puede acabar como yo, preñada a los cinco meses de parir a mi primogénito.

Parece imposible que todas las ventajas anteriormente mencionadas se puedan conseguir con un alimento que es gratis. ¡Gratis! La lactancia materna supone un considerable ahorro en fórmulas artificiales, biberones, esterilizadores y otros artefactos infernales. Indirectamente también puede suponer un ahorro evitando el coste del cuidado de salud del niño enfermo.

¿Si no doy el pecho voy a arder en las calderas del infierno?

Siendo objetivos, la leche materna es el mejor alimento para un bebé desde el punto de vista nutricional y es importante animar a las madres a amamantar a sus hijos durante seis meses en exclusiva, tal y como recomienda la OMS.

Dicho esto, si a pesar de considerar toda esta información una madre decide conscientemente alimentar con biberón a su hijo, por los motivos que considere oportunos, su decisión debe ser respetada. En mi opinión, no hay más que hablar.

Las fórmulas infantiles están diseñadas para que los bebés puedan cubrir adecuadamente sus necesidades nutricionales. Trasladar un sentimiento de culpa con miradas asesinas, cuchicheos y reproches velados a una madre que ha elegido libremente, puede generarle una ansiedad que repercuta negativamente también en la salud del bebé.

Todo esto y mucho más en El Moco Radiactivo…

Si sois padres primerizos, os recomiendo echar un vistazo al único, al inigualable, al increíble libro para padres primerizos «El Moco Radiactivo». En él encontraréis información sobre las dudas más frecuentes en lactancia materna.

¿Existe algún «truco» para aumentar la leche materna? ¿Cuáles son los mitos más frecuentes sobre la lactancia materna? ¿Cuál es el mejor biberón? ¿Qué diferencia hay entre las leches de fórmula? ¿A qué edad puedo introducirle la alimentación complementaria? ¡Y mucho más!

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El biberón no es nuestro enemigo. Creando vínculo

Dar el biberón como el pecho

Lo confieso, soy pro teta. Siempre defenderé la lactancia materna como alimento indispensable para el bebé, un destete natural, progresivo y empezar la alimentación complementaria a partir de los  6 meses y no antes. No me gusta el biberón de la «ayudita», porque mamá y bebé no lo necesitan.

Pero sobretodo no me gusta que hagan creer a las madres, que no pueden dar el pecho, que no tienen leche o que no alimenta.

Consejos varios,  por parte de «profesionales» egoístas que están más centrados en los beneficios que le pueden dar las compañías de leche artificial por «vender su marca» en vez de  centrarse en el bienestar de una madre y su hijo.

¿Significa esto que el biberón es mi enemigo? Definitivamente , NO.

Hay mamás que por la razón que sea deciden dar el biberón. También hay mamás que sienten una gran culpabilidad por no haber podido dar el pecho a sus bebés. Pero dar el pecho o dar biberón no hace que seamos más o menos madres que otras, ni mejores, ni peores.

 «Si quieres dar el pecho y tienes problemas, dudas, etc, donde hay que acudir y a quien hay que preguntar es a la matrona o acudir a los grupos de lactancia. Son pocos los pediatras que realmente se informan de verdad y te van a poder ayudar en tema lactancia.»

Por alguna extraña razón asociamos dar el biberón con la lactancia artificial. Pero las mamás lactantes también dan biberón. Cuando no pueden dar el pecho porque no están por temas laborales (gracias a nuestra baja de maternidad tan «digna» que tenemos). También por alguna otra razón como bebés prematuros y protocolos hospitalarios, etc.

Así que en el biberón puede haber leche artificial o leche materna. Aclarado este tema,  ¿cómo hacemos para crear ese vínculo natural, madre e hijo y dar biberón como si fuera pecho?.

Como dice la doctora Ibone Olza y siguiendo como referencia un artículo que leí de ella, el pecho es mucho más que alimento. Es consuelo, amor, vínculo. Con el biberón también puedes conseguir todo esto.

  • El biberón al igual que el pecho, siempre a demanda, sin horarios y nunca se fuerza al bebé a terminarlo. Tomará la cantidad que necesite, confía en el bebé, ellos saben cuando están llenos.
  • Mantener el contacto, la mirada, deja de lado el móvil y disfruta de tu peque mientras le das el biberón.
  • Cambiarle de lado en cada toma o en la misma toma. Como si cambiara de teta. Una de las razones es para evitar que se aplane la cabecita de un lado, igual que le movemos mientras duerme para evitarlo. (Cuando das el pecho es menos probable que esto ocurra por naturaleza).
  • Siempre debe dar el biberón la madre o en su defecto solo 2 personas madre y/o padre. Contra más gente haya dando el biberón al bebé, más costará crear ese vínculo natural.
  • El peque decidirá cuando dejar el biberón, exactamente como lo haría si tomara el pecho. Por tanto el «destete» del biberón será natural y progresivo.
  • La lactancia con el biberón debe ser exclusiva durante los primeros 6 meses, independientemente de si es leche materna o leche artifcial lo que lleva dentro.
  • Doble ración de besos, abrazos, caricias, porteo etc etc. De esta forma compensa todo lo que la teta da cuando no es solo alimento.

Dicho todo esto, no te sientas culpable por no dar el pecho, que no te hagan sentir culpable. Como ves el vínculo también se construye si se sabe como. En mi opinión esta información también debería estar en todas las salas pediátricas.

Lo primero es formación y promover la lactancia materna.

Intentar en todos los hospitales fomentar la lactancia materna ofreciendo toda la ayuda que necesiten las madres en ese momento, porque no solo se trata del nacimiento y ya está todo hecho.

Nunca se debería forzar a dar el pecho si la madre no quiere pero tampoco a dar el biberón si lo que la madre quiere es dar el pecho. Hay que buscar todas las herramientas necesarias y mantenernos firmes en nuestras decisiones digan lo que digan. Pero sobretodo tomes la decisión que tomes recuerda que eres una buena madre, no te sientas culpable y lo que digan los demás está de más.

  • Un artículo que os recomiendo leer, es el de Criando 24/7 que francamente es como un alma gemela en la forma de pensar conmigo. Somos muchas las mamás pro teta que apoyamos a las mamás que dan biberón en vez de criticarlas. Deberíamos acabar con esta guerra absurda que no lleva a ninguna parte. ¿No crees?. Hay que ayudar más y criticar menos.

¿Qué te ha parecido el post? Si lo compartes más papás podrán tener esta información que seguro les será super útil. Y a mi me ayudas aportando valor al blog. Muchísimas gracias por leerme

Источник: https://www.cucumama.com/dar-biberon-como-si-fuera-pecho/

Embarazo y niños
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