Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

Se considera que la fase dilatación -y con ella el parto- empieza con el borramiento del útero, un proceso por el que el cuello del útero se relaja y pasa de ser un cilindro a un anillo (es decir, se acorta o adelgaza).

Tras esto, el cuello uterino empieza a abrirse o dilatarse a través de contracciones.

No obstante, también es común que en algunas mujeres (sobre todo en las multíparas) se produzca el borramiento mientras se desarrolla la dilatación.  

El objetivo, una vez que empiezan las contracciones y la dilatación del cérvix (la parte inferior del útero) es llegar a la dilatación completa, es decir, 10 centímetros de diámetro en el cuello uterino. Solo entonces se puede empezar a empujar para iniciar la segunda fase del parto de expulsado.

Los primeros 4-5 centímetros suelen ser los que más tiempo llevan y, a partir de estos, suele empezar la dilatación activa (cuando te pueden poner la epidural si así lo deseas), con contracciones más fuertes que aceleran la dilatación hasta alrededor de 1 centímetro por hora. Durante este proceso, el bebé va también descendiendo por el canal de parto, rotando para acomodarse a la pelvis de su madre y llegando hasta la parte más baja, entre el pubis y el coxis, listo para salir.

Debes tener en cuenta que el tiempo de dilatación es muy variable. Suele ser mayor en los primeros partos, además dependerá de las características del resto y de la madre. Se estima que las primíparas completan la dilatación en 12-14 horas, mientras que las multaras en unas 8 horas.

Hay mujeres (excepciones) que afirman no sentir nada cuando llegan al hospital y tienen dilataciones muy avanzadas. Estas suelen ser mujeres con poca sensibilidad al dolor, con cuellos uterinos desgarrados por un parto previo o por una apertura prematura del cuello.

Si la dilatación se detiene entre los 3 y los 8 cm y durante al menos 2 horas a pesar de que se haya administrado oxitocina o se haya roto la bolsa, seguramente tu proveedor médico te recomiende una cesárea.

¿Cómo se miden los centímetros de dilatación?

A medida que las contracciones musculares van avanzando, la dilatación o apertura del cuello uterino se mide a través del tacto vaginal. Este proceso, realizado por la comadrona o el médico -previo consentimiento de la mujer que esté de parto-, consiste en la introducción de los dedos índice y medio para medir los centímetros de dilatación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja realizar los tactos vaginales cada 4 horas y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) los recomienda cada 2-4 horas.

Contracciones

Unas de las grandes protagonistas de esta fase. Van aumentando de manera progresiva en su intensidad y duración y son la señal más clara de que el proceso de parto se ha iniciado.

Las contracciones de parto se diferencian de las que se puedan notar a lo largo del embarazo en que son regulares, van aumentando progresivamente y comienzan en la espalda y pasan al bajo abdomen.

Las contracciones que sientes durante el embarazo no provocan dilatación.

Por lo general, las primeras contracciones uterinas no son dolorosas, puedes notar que la tripa se endurece. El dolor empieza a manifestarse cuando el cuello del útero alcanza una dilatación de unos 4 cm.

La dilatación llega a su fin cuando llega a los 10 cm, cuando ya se permite el paso del feto. Aunque normalmente se considere que la dilatación llega a su fin con los 10 cm, en los bebés más pequeños puede ser menos, ya que pueden pasar por el canal de parto con menos cm de dilatación.

A medida que avanza la dilatación las contracciones irán ganando intensidad y frecuencia. En muchas ocasiones el útero no se adapta bien e estos diferentes estadios y se necesita la estimulación uterina mediante oxitocina para evitar contratiempos durante el parto.
 

¿Cuánto hay que dilatar para que te puedan poner la epidural?

La analgesia epidural lumbar es una de las técnicas más eficaces a la hora de aliviar el dolor del trabajo de parto. Además, tiene escasas contraindicaciones y baja frecuencia de complicaciones

La anestesia epidural se puede administrar cuando las contracciones ya son intensas y se ha adquirido un cierto grado de dilatación del cuello del útero (siempre que la gestarte lo desee).

Normalmente se puede administrar cuando has dilatado de 3 a 4 centímetros, y hasta los 8, que es el límite.

¿Qué puedes hacer en esta fase?

Mientras estés en casa en proceso de dilatación puedes y es recomendable que te muevas, te duches…Puedes también beber, pero no se aconseja tomar ningún alimento sólido.

Caminar también te ayudará mucho en esta fase. Por un lado, promueve que el bebé vaya descendiendo por el canal vaginal y favorece la apertura del cuello uterino, ayudando a hacer el proceso de dilatación más breve. Por otro, es una postura más cómoda que estar sentada o tumbada, ayuda a tolerar mejor las molestias y favorece la circulación.

Puedes combinar esto con posturas que favorecen la dilatación como ponerte en cuclillas agarrándote a una pelota de fitness u otra superficie, sentarte a horcajadas en una silla mirando al respaldo (muy útil para el dolor de riñones) o ponerte a cuatro patas balanceándote hacia delante y atrás.

Frente al dolor tu espalda, es muy efectivo que tu pareja o cualquier otra persona suba y baje los puños cerrados a ambos lados de tu columna, sin tocarla, mientras tú estás sentada a horcajadas.

Y, sobre todo, durante esta fase, especialmente en los momentos de contracciones, no te olvides de respirar de forma consciente, rítmica y profunda.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/dilatacion-en-el-parto-que-esperar-y-tecnicas-6939

Dilatación parto: qué hacer si se detiene

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

El hecho de que la dilatación durante el parto se detenga depende de diferentes factores.

En primer lugar, el parto no es un proceso exclusivamente mecánico y cada parto puede ser vivido de forma muy distinta de una mujer a otra.

Sin embargo, no es una casualidad que la detención de la dilatación del parto se suela producir cuando la mujer está dilatada de unos 4-5 centímetros, es decir, a mitad del recorrido: como si la mujer necesitara tomar un respiro antes del último paso, el más intenso e importante.

En la detención de la dilatación del parto, también contribuye el pequeño. Hay bebés que son activos y ayudan, con sus movimientos, a dilatar el cuello del útero. Otros niños, sin embargo, prefieren tomarse su tiempo.

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Otros factores de la detención de la dilatación del parto

El bloqueo de la actividad de las contracciones, es decir, de la dilatación del parto, también podría ser causado por un bajón de energías, debido, por ejemplo, al haber estado demasiado tiempo en ayunas, o a la tensión emocional debida al cambio de ambiente, por ejemplo, entre casa y hospital. La ansiedad induce la producción de adrenalina, una hormona que puede bloquear las contracciones.

En otros casos, se trata de un obstáculo mecánico. Para nacer, el bebé debe afrontar un recorrido que parece un túnel, por el que se arrastra como un cuerpo rotatorio, como una hélice que gira. Este movimiento, a veces, puede ser ralentizado por la dimensión del pequeño o por la anatomía de la pelvis materna.

Cómo activar la dilatación del parto

A veces, para superar este momento, es suficiente con esperar un poco, tomarse una pequeña pausa para recuperar las energías: una siesta o simplemente unos minutos de descanso con los ojos cerrados.

También puedes probar con un masaje relajante, por ejemplo, en la planta de los pies o en la zona de los riñones, o puedes darte un baño caliente.

Otras veces, el secreto es cambiar de posición: hay algunas posiciones, como ponerse a gatas, que funcionan muy bien, sobre todo, cuando es necesario crear un “hueco” en la barriga.  También puede ser útil moverse con rotaciones amplias y fuertes de las caderas, como haciendo una danza del vientre.

Lo mejor es probar varias cosas, encontrando la técnica más adecuada. Lo más importante es estar tranquila y paciente, y esperar que la naturaleza siga su camino.

Cuándo es necesario pedir ayuda al médico

Si los primeros métodos usados no funcionan, es oportuno tomar en consideración la posibilidad de una intervención médica.

Una maniobra obstétrica bastante común y totalmente indolora para la mamá y el bebé es la ruptura de las membranas, es decir, del saco amniótico que contiene el bebé. Este acto mecánico, que sólo ha de hacerse cuando es necesario, permite que las prostaglandinas entren en circulación aumentando las contracciones y favoreciendo la dilatación del parto.

– Otra intervención a la cual se suele recurrir es la de administrar oxitocina, una hormona que normalmente es producida por la hipófisis de la mujer y que puede inducir contracciones intensas y regulares.

Otra ayuda puede ser la anestesia epidural, si la mamá está muy cansada y sufre por las contracciones.

¿Cuánto tiempo se suele esperar antes de intervenir con estas técnicas? Depende del hospital donde se va a dar a luz. Normalmente, si no hay sufrimiento fetal, se suelen esperar dos horas. Con estos métodos, que favorecen la dilatación del parto, el trabajo suele regresar regularmente.

Cuándo se tiene que recurrir a la cesárea

A veces, puede ocurrir que las maniobras médicas efectuadas no consigan hacer volver el trabajo. En este caso, es necesario hacer una cesárea.

Pero ¿no se podía hacer antes? En realidad, es difícil saberlo, algunas situaciones, se evidencian solo a medida que van ocurriendo: hacer una cesárea enseguida no sería apropiado.

A las futuras mamás que viven esta experiencia, es importante comunicarles que la fatiga y el dolor que han vivido no ha sido en vano: las contracciones permiten que el útero afronte la intervención con una buena preparación y un buen entrenamiento; además, la estimulación del sistema pulmonar y cardiaco del bebé son muy útiles, ya que le ayudarán a adaptarse mejor y más pronto al ambiente extrauterino. 

(Te interesa: Cesárea: cuándo está indicada)

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/parto/sintomas/parto-no-avanza

Las cinco fases del parto: qué sucederá en cada momento explicado paso a paso

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

Si te encuentras en el último trimestre de embarazo y se acerca el parto, te interesará saber cómo se desarrollará el nacimiento de tu bebé y qué pasará en cada momento para llegar lo más preparada posible.

Su suele llamar parto al momento en el que nace el bebé, pero lo cierto es que el parto comienza mucho antes. Consta de cinco fases, cuatro más la ultima -cuando tienes por fin a tu bebé en brazos- que debe ser considerada como parte del proceso. Te contamos qué sucede en el parto paso a paso.

La primera fase del parto es la de dilatación, en la que podemos diferenciar un primer momento de dilatación precoz, latente o pasiva, que es cuando se inicia la apertura del cuello uterino.

Esta etapa suele ser la más larga y por suerte la menos intensa; de hecho, la mayoría de mujeres ni se percatarán de su incipiente dilatación hasta que el ginecólogo las explore en sus consultas anteriores al parto.

El borramiento, ablandamiento y la dilatación del cuello uterino hasta los 3 centímetros que caracterizan esta etapa pueden alcanzarse en un periodo de días o semanas sin que se produzcan contracciones molestas.

La oxitocina pasa suavemente a la sangre y la mujer empieza a tener contracciones poco perceptibles. Estas contracciones son habituales a partir de la semana 35 de gestación, pero no llegan a ser regulares, progresivas ni intensas como para pensar que ha llegado el momento del parto y acudir a la clínica. Sin embargo, sí son una señal de que se acerca el día.

Los síntomas que se pueden percibir son dolor de espalda (ya sea con cada contracción o de modo constante), dolor pélvico similar al de la menstruación, indigestión, diarrea, sensación de calor en el abdomen…

En buena medida la calidad de nuestro parto puede depender de esta etapa, ya que no es lo mismo llegar a las verdaderas contracciones con tres centímetros «de ventaja» y con el cuello del útero borrado, es decir, ya adelgazado y acortado.

Fase dos: Dilatación activa

La dilatación precoz o latente da paso a la fase de dilatación activa. Aquí el cuello del útero pasará de 3 a 10 centímetros de dilatación para abrir el canal del parto y permitir la salida del bebé.

En esta fase, las contracciones ya son rítmicas, fuertes y más seguidas, aunque en cada mujer su intensidad y ritmo variarán, dando como resultado dilataciones de muy distinta duración. Se puede dilatar un centímetro por hora, pero también se puede avanzar más rápidamente, especialmente si ya se ha parido con anterioridad.

Se dilatará hasta llegar aproximadamente a los 10 centímetros, que será cuando el bebé ya podrá asomar la cabecita y salir en la fase siguiente, el expulsivo. En este momento conviene poner en práctica todas las técnicas para aliviar el dolor, como la respiración y otras técnicas no farmacológicas, o de decidir si queremos la epidural.

También es importante la actitud mental y de relajación, ya que pude ayudar a superar una dilatación angustiosa y hacerla más llevadera. El padre tiene un papel fundamental en este sentido y también el personal hospitalario que nos acompañe si es el caso.

El dolor que acompaña a esta fase es debido a que los esfuerzos del útero son muy concentrados y cuando el útero se contrae fuertemente tiende a expulsar toda la sangre que hay en sus fibras musculares, que son exprimidas. La ausencia de sangre produce falta de oxígeno en el músculo y eso es lo que determina el dolor.

Cuando la contracción termina el músculo se expande, se relaja y vuelve a recibir el riego sanguíneo, oxigenándose de nuevo, siendo cuando cesa momentáneamente el dolor.

En este periodo de borramiento y dilatación se suele romper la bolsa amniótica y se pueden diferenciar 2 etapas: la dilatación acelerada hasta los 5-6 centímetros y la dilatación avanzada hasta los 10 centímetros. Veamos cada una de estas etapas.

Dilatación hasta los 5-6 cms

Estamos en un periodo de aceleración es en el que las contracciones empiezan a hacerse más dolorosas. Pasamos de los centímetros iniciales conseguidos en la fase de dilatación latente al verdadero trabajo del parto.

Durante las contracciones el dolor es considerable, y puede que la madre no pueda hablar mientras las sufre o necesite apretar algo con sus manos. A muchas mujeres les ayuda concentrarse en los trabajos de respiración.

Cada madre sobrellevará estos momentos de modo distinto, y la percepción del dolor además tampoco será la misma ni localizada en los mismos lugares (puede ser más intenso en el abdomen, en los riñones, extenderse por las piernas…).

Entre contracción y contracción, por lo general el dolor desaparece y la madre puede aprovechar para seguir con sus técnicas de alivio del dolor y relajándose, porque conviene tomar fuerzas de cara a la etapa siguiente en la que no tendremos descanso.

Es en estos momentos cuando se suele administrar la epidural en el caso de que la madre lo desee, ya que después de los 5 centímetros el proceso va a ir mucho más rápido.

Dilatación de 5-6 a 10 cms

También recibe el nombre de dilatación activa avanzada o dilatación de transición, ya que nos lleva a la siguiente fase, la expulsión.

Ésta es la etapa de velocidad máxima, cuando se dilata en poco tiempo a gran velocidad y aumenta la sensación de dolor debido al incremento de la intensidad de las contracciones.

Es probable que la madre ya encuentre pocos momentos de ausencia de dolor, ya que las contracciones prácticamente surgen encadenadas unas a otras, aunque siempre se ha de intentar mantener la calma.

En estos momentos el personal hospitalario suele considerar que la administración de la epidural ya no es conveniente. Pensemos que es habitual que los últimos 3 centímetros de dilatación se den en 15 o 20 minutos. Y es que el bebé está a punto de nacer.

La madre habitualmente siente una gran presión sobre la parte baja de la espalda y/o sobre el perineo, lo cual le provoca unas ganas intensas de empujar, y aunque aún no es el momento de hacerlo, sólo habrá que esperar muy poco tiempo más. Si empujamos cuando la cérvix aún no está totalmente dilatada podríamos provocar que se hinchara, lo cual podría alargar el parto.

En lugar de pensar en lo que nos queda, podemos mirar atrás y ver todo lo que ya hemos pasado, el gran camino que ya hemos recorrido. Sacar fuerzas de flaqueza y mantener el ánimo. En pocos minutos verás por primera vez a tu bebé.

Fase tres: Expulsión

Si en las primeras fases del parto las contracciones tenían la función del abrir y alargar el cuello del útero, durante el periodo de expulsión son una especie de fuerza de propulsión más que ayuda a nacer al bebé. Se asocian al pujo y van acompañadas de una sensación de presión debida a que la cabeza del bebé oprime el recto.

Las contracciones de esta etapa son más regulares que las anteriores, duran entre 60 y 90 segundos y pueden estar más distanciadas. La percepción del dolor en estos momentos es muy distinta según la mujer, a veces se sienten como contracciones más dolorosas que las anteriores, a veces el hecho de empujar hace que se sienta menos el dolor.

Las sensaciones de las madres en estos momentos son muy diversas, pueden ir desde la recuperación de energías al saber que ya pueden empujar y comenzar su participación más activa en el parto, a la sensación de abatimiento por el cansancio y los dolores. Pero lo que importa es no decaer y pensar que quedan pocos minutos para ver a nuestro bebé.

Existen varias posturas para llevar a cabo esta etapa de expulsión, y cada vez se hace más evidente que la postura tradicional hospitalaria, tumbada en la mesa de partos con las piernas separadas y los pies sobre unos estribos colocados en el extremo de la mesa, es una opción más, no siempre la más idónea como hemos visto. El parto vertical, sentada o en cuclillas, es otra opción.

Para empujar, en cada contracción la madre debe inspirar profundamente, retener la respiración y empujar dos o tres veces, descansando hasta la siguiente contracción.

Si fuera necesario durante esta etapa, se practicaría la episiotomía, una incisión en el periné para favorecer el paso del bebé, y aunque esta técnica se aplica de modo rutinario en muchas ocasiones, esta aplicación no está aceptada por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A lo largo de esta fase el bebé progresa por etapas.

En los partos en que el bebé viene posicionado de cabeza, la cabeza comienza a salir del útero, atraviesa la pelvis y, una vez que los músculos que separan la vagina del recto (perineo) se distienden, la vagina se dilata y la cabeza aparece por la vulva. Cuando la cabeza está liberada, salen los hombros y finalmente el resto del cuerpo. Se ha producido el nacimiento, ya podemos ver por primera vez a nuestro bebé.

Esta fase de expulsión puede ser de duración muy variable, aproximadamente entre 30 y 60 minutos cuando se trata del primer parto y entre 15 y 30 minutos cuando se han tenido otros partos.

Si la fase expulsiva se prolonga, y si la madre está sufriendo intensamente, ésta puede sentir frustración, o la necesidad de que el sufrimiento acabe, en una especie de «desesperación», una reacción normal y transitoria que los profesionales y acompañantes pueden ayudar a mitigar con su comprensión y consejos.

Fase cuatro: Alumbramiento

Después de la salida del bebé, y mientras se le están dando los primeros cuidados y se coloca sobre el pecho de la madre, las contracciones uterinas vuelven para conseguir la expulsión de la placenta, membranas y el resto del cordón.

En esta fase de alumbramiento no es necesario recurrir específicamente a un factor de ayuda externo, tan solo habrá que mantener el cuerpo en reposo, lo cual no resultará difícil tras el esfuerzo y cuando al fin estamos con nuestro bebé.

Las contracciones, que en esta etapa no son apenas dolorosas, harán el resto, y entre 5 minutos y 1 hora después de nacer el bebé se expulsará la placenta. Ésta pasa al segmento inferior del útero y hasta la vagina, con lo que puede ser extraída. Una vez expulsada la placenta, el médico se ocupará de suturar cualquier desgarro o la episiotomía en el caso de que se haya practicado.

Si la madre ha dado a luz con anestesia epidural, apenas notará las molestias. De no ser así, percibirá unos dolores semejantes a los del periodo de dilatación, pero menos intensos y duraderos.

En esta etapa las sensaciones de la madre pueden ser muy variadas, pero en general el cansancio y el dolor da paso a la felicidad por tener al bebé ya con nosotros. Hambre, sed, escalofríos, temblores, impaciencia, relajación, ansiedad… cada madre describirá estos momentos de un modo diferente, pero probablemente en lo que coincidan es que todo el sufrimiento anterior se olvida.

Tras comprobar que el útero se ha contraído bien y que no sangra en exceso, el personal hospitalario limpia y desinfecta la zona genital de la madre. Después, la trasladan a su cuarto, o a una sala de observación si se le ha administrado alguna anestesia.

Fase cinco: Postparto inmediato

Lo ideal es que la madre se le permitiera establecer los primeros vínculos con el bebé gracias a un contacto directo y a un ambiente lo más íntimo y relajado posible.

Tras la expulsión y mientras se produce el alumbramiento de la placenta, el bebé es colocado en el pecho de la madre para que establecer un primer vínculo. Es un momento muy emotivo, la primera vez que tienes a tu bebé en contacto piel con piel con tu cuerpo, sintiendo su calor, su olor, viendo su carita por primera vez.

El poder del instinto es tan fuerte que si se coloca al bebé en el abdomen de la madre, este es capaz de reptar hasta el pecho sin ayuda ninguna.

En algunos hospitales tras la primera toma de contacto se llevan al bebé para limpiarlo, pesarlo y hacerle las primeras pruebas, entre ellos el Test de Apgar, pero se recomienda que este protocolo se realice cerca de la madre, para evitar separarlos.

La primera hora tras el parto, incluso se habla de las primeras dos horas son sagradas para la madre y el bebé.

Es un período especialmente sensitivo en el que el contacto precoz entre la madre y el bebé tiene efectos positivos tanto inmediatos como a largo plazo.

En esos momentos se establece lo que se conoce como impronta afectiva que favorece el vínculo entre los dos y la instauración de la lactancia materna

Источник: https://www.bebesymas.com/parto/cinco-fases-parto-que-sucedera-cada-momento-explicado-paso-a-paso

Inducción del parto

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

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Es habitual que muchas mujeres embarazas, sobre todo las que van a ser madres primerizas, vean pasar su fecha probable de parto sin tener ni una sola contracción. Y cuanto más se alejan de esa fecha (también conocida como FPP), más nerviosas se ponen. Es posible que hasta empiecen a dudar de que su bebé vaya a nacer algún día.

La última etapa del embarazo puede resultar difícil de sobrellevar: usted se sentirá enorme, le dolerán los pies y la espalda, le faltará energía para hacer cualquier cosa y estará más que preparada para conocer al bebé que ha estado alimentando y cuidando durante todo este tiempo. Por eso, esperar un poco más de lo que usted pensaba puede resultarle bastante difícil.

De todos modos, el hecho de que ya haya pasado su fecha probable de parto no implica que su médico (u otro profesional de la salud que lleve su embarazo) vaya a hacer algo para provocarle (o iniciar de forma artificial) el parto; por lo menos, no de inmediato.

¿En qué consiste?

La inducción o provocación del parto es lo que hacen los médicos para iniciar el parto utilizando medicamentos u otras técnicas médicas. Años atrás, algunos médicos inducían el parto por costumbre.

Pero ahora no se sigue esta práctica a menos que exista una necesidad médica real. Se suele permitir que el parto siga su curso natural.

Sin embargo, en algunas situaciones, es posible que el profesional de la salud recomiende inducirlo.

¿Por qué se practica?

Es posible que su médico sugiera inducirle el parto si:

  • ha roto bolsa de aguas pero no tiene contracciones
  • su bebé todavía no ha nacido dos semanas después de la fecha probable de parto (un embarazo se considera postérmino cuando han pasado más de 42 semanas de gestación)
  • tiene una infección en el útero (denominada «corioamnionitis»)
  • cumple ciertos factores de riesgo (por ejemplo, presenta diabetes del embarazo o hipertensión)
  • no tiene suficiente cantidad de líquido amniótico
  • tiene un problema en la placenta
  • su bebé no está creciendo como debería

La inducción del parto puede ser recomendable en determinadas circunstancias, como cuando el embarazo ya está a término y la madre tiene antecedentes de partos rápidos y/o vive lejos del hospital.

Algunas madres solicitan que les provoquen el parto por pura conveniencia, pero ésta opción implica asumir algunos riesgos. Los médicos tratan de evitar este tipo de inducciones porque es posible que la fecha probable de parto no sea la correcta y/o que el cuello uterino de la mujer no esté preparado todavía.

¿Cómo se lleva a cabo?

Algunos métodos para inducir el parto son menos agresivos y se asocian a menos riesgos que otros. Entre las formas con que los médicos pueden intentar provocar un parto favoreciendo el inicio de las contracciones, se incluyen las siguientes:

  • Ruptura de membranas. El médico se pone guantes e introduce un dedo en la vagina de la mujer hasta atravesar el cuello uterino (la abertura que conecta la vagina con el útero). El médico mueve el dedo hacia delante y hacia atrás para separar la fina membrana que conecta el saco amniótico (que alberga al bebé y al líquido amniótico) a la pared del útero. Al romper esta membrana, el cuerpo libera unas hormonas denominadas prostaglandinas, que ayudan a preparar el cuello uterino para el parto y que es posible que desencadenen las primeras contracciones. Este método funciona en algunas mujeres, pero no en todas.
  • Ruptura de la bolsa de aguas (también denominada amniotomía). El médico rompe el saco amniótico durante la exploración vaginal, utilizando un pequeño gancho de plástico para romper las membranas. Si el cuello uterino está preparado para el parto, la amniotomía lo suele desencadenar en cuestión de horas.
  • Administración de la hormona prostaglandina para favorecer la maduración del cuello uterino. Se introduce en la vagina un óvulo vaginal o un gel que contiene prostaglandina o bien se administra un comprimido que contiene dicha hormona por vía oral. Generalmente, esto se lleva a cabo en el hospital, donde pernoctará la mujer, y se espera que por la noche vaya «madurando» su cuello uterino (se ablande y se afinen sus paredes), preparándose para el parto. Si se administra sola, la prostaglandina puede desencadenar el parto, pero también se puede utilizar antes de administrar la hormona oxitocina.
  • Administración de la hormona oxitocina para favorecer las contracciones. Se administra esta hormona (generalmente el medicamento Pitocina) de forma continua por vía intravenosa, primero a dosis reducidas, y luego se va incrementando la dosis hasta que el parto evoluciona sin complicaciones. Después de administrar el medicamento, se debe monitorizar atentamente el estado del feto y del útero. La oxitocina también se utiliza a menudo para acelerar los partos lentos o estancados.

¿Qué sentiré?

La ruptura de membranas puede resultar un poco dolorosa o molesta, pero solo suele durar alrededor de un minuto. También es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones) y pequeñas pérdidas de sangre durante el día o los dos días siguientes.

La ruptura de la bolsa de aguas también puede resultar algo molesta. Es posible que sienta un tirón seguido de una pérdida de líquido tibio, sea en forma de hilillo o de chorro.

Si le administran prostaglandina, es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones). Con la oxitocina, las contracciones suelen ser más frecuentes y regulares que en los partos naturales.

Riesgos y precauciones

Inducir un parto no es lo mismo que «abrir un grifo». Si el organismo de la madre no está preparado, la inducción puede fracasar y es posible que, después de intentarlo durante horas o días, se deba practicar una cesárea. Esto es mucho más probable cuando el cuello uterino todavía no está maduro.

Si el médico rompe el saco amniótico pero no logra que se inicie el parto, puede ser necesario utilizar otro método de inducción del parto. Esto es debido a que, si el saco amniótico permanece abierto durante mucho tiempo antes de que nazca el bebé, existe riesgo de infección, tanto para este último como para la madre.

Cuando se utilizan la prostaglandina o la oxitocina, existe el riesgo de que se desarrollen contracciones anómalas. En tales casos, el médico retirará el óvulo vaginal o reducirá la dosis de oxitocina.

Aunque se trata de algo muy poco frecuente, también aumenta el riesgo de desgarro uterino (o rotura uterina) cuando se utilizan estos medicamentos.

Otras complicaciones asociadas al uso de la oxitocina son la hipotensión y la reducción de la concentración de sodio en sangre (que puede ocasionar problemas como las convulsiones).

Otro posible riesgo de la inducción del parto es la posibilidad de dar a luz a un bebé ligeramente prematuro (nacido después de la semana 34 y antes de la 37). ¿Por qué? Debido a que la fecha probable de parto podría ser errónea. Su FPP se calcula sumando 40 semanas al primer día de su último periodo menstrual.

Los bebés ligeramente prematuros suelen estar sanos, pero pueden presentar problemas de carácter temporal, como ictericia y dificultades para alimentarse, respirar y/o mantener la temperatura corporal. También son más proclives que los bebés a término a presentar problemas evolutivos o en el ámbito escolar más adelante.

A pesar de que los partos inducidos conllevan sus riesgos, alargar el embarazo más allá de la semana 42 también puede ser arriesgado. Muchos bebés que nacen después de la FPP no presentan ninguna complicación, pero los partos postérmino se pueden asociar a los siguientes problemas:

  • El parto vaginal resulta más complicado debido a que el bebé es de mayor tamaño. Cuanto más grande sea el bebé, mayores serán las probabilidades de que sufra lesiones durante el parto, como las fracturas.
  • La placenta, encargada de proporcionar alimento al bebé, se empieza a deteriorar.
  • El líquido amniótico puede ser demasiado escaso o contener un exceso de meconio (las primeras deposiciones del bebé). Si el bebé inhala meconio, puede tener problemas para respirar.

Existen muchas supersticiones sobre procedimientos para provocar el parto, como el uso de aceite de ricino. No es seguro tratar de inducir el parto de forma artificial tomando aceite de ricino, que puede provocar náuseas, diarrea y deshidratación.

Y tanto la toma de plantas medicinales como de suplementos elaborados con estas plantas para inducir el parto pueden ser perjudiciales. La estimulación de las mamas puede provocar contracciones uterinas al desencadenar la liberación de oxitocina.

De todos modos, algunos estudios han sugerido que el bebé puede tener latidos cardíacos anómalos tras la estimulación mamaria de su madre.

Algunas mujeres tienen la sensación de que el hecho de mantener relaciones sexuales al final del embarazo puede inducir el parto, pero todavía no se han llegado a ninguna conclusión al respecto.

Hable con su médico antes de probar cualquier cosa para intentar favorecer el nacimiento de su bebé. La inducción del parto debe estar en manos de los profesionales de la medicina; las personas ajenas a éste campo pueden causar más mal que bien.

Por frustrante que le pueda resultar esperar a que su bebé se decida a nacer, es importante que deje que la naturaleza siga su curso, a menos que su médico le indique lo contrario. ¡Antes de que se de cuenta, se encontrará demasiado ocupada como para recordar que su hijo tardó en nacer!

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/inductions-esp.html

Parto: Ejercicios y trucos para provocar la dilatación

Dilatación en el parto, qué esperar y técnicas

 Para que el final del embarazo no se nos haga muy cuesta arriba existen algunos ejercicios y actividades que nos pueden ayudar a que nuestro bebé se anime a nacer sin tener que esperar a que nos induzcan el parto.

Provoca que el bebé coloque la cabeza en tu pelvis

  • ¿Cuánto «duran» los 10 centímetros del parto? La media es 1 cm a la hora…

Ejercicios para provocar la dilatación uterina

Ya hemos visto que existen muchos tipos de ejercicios para provocar la dilatación. Entre ellos, caminar o bajar escaleras (mejor que subirlas) y ponerse de cuclillas, si se puede.  Parece ser que la posición y la presión de la cabeza del bebé contra el cuello del útero estimulan la producción de oxitocina, lo cual podría provocar el parto.

Si el bebé no se ha encajado en la pelvis o todavía está muy alto, las caminatas lo pueden ayudar a situarse en una mejor posición, aumentando así las posibilidades de que el parto comience por sí solo. 

«Las caminatas son buenas para antes, durante y después del embarazo. No se requiere estar en forma para comenzar con ellas», recomienda el jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Infanta Elena de Valdemoro.

Ejercicios con pelota suiza para dilatar

 Durante el embarazo los ejercicios con pelota de Pilates son muy beneficiosos para las gestantes, fortalecen los músculos de la espalda y el abdomen sin forzar ni causar lesiones en estas zonas, así como en la pelvis y las rodillas, facilitando, también, el descenso de la cabeza del bebé. 

  • ¿Cómo saber si estás dilatando realmente? Te ayudamos a descubrirlo.

Cómo utilizar la pelota de cara al parto

Los ejercicios sobre una pelota de goma (de las de Pilates) fortalecen los músculos de la espalda y el abdomen sin esforzar ni causar daño en estas partes, así como en la pelvis y las rodillas, facilitando el descenso de la cabeza fetal.

Esta pelota también se utiliza durante la dilatación para no cargar excesivamente las piernas sentándose la gestante sobre ella.  La esferodinamia o gimnasia con pelotas gigantes proviene de Suiza.

Esta técnica, conocida como «swiss ball» o «fitball», está indicada para tonificar el suelo pélvico, aumentar la capacidad respiratoria y estimular la circulación.

Todo ello muy apropiado para la fase de la dilatación.

Los ejercicios se pueden realizar en casa de forma sencilla. Son movimientos suaves y de contracción del suelo pélvico cuando estás sentada sobre la pelota (normalmente se realizan en clases de yoga para embarazadas).

La pelota suiza alivia los dolores cuando se utiliza en la sala de dilatación y durante el parto. Esta pelota se comercializa en distintos tamaños. Debes elegir en función de tu estatura.

Las mujeres con una altura inferior a los 1,50 metros una de 45 centímetros; entre 1,50 y 1,60 metros, una de 55 centímetros; entre 1,60 y 1,70 metros la de 65 centímetros; para las que miden entre 1,70 y 1,80 metros la adecuada es la de 75 centímetros.

Las de más de 1,80 metros deben escoger una de 85 centímetros.

Relaciones sexuales, beneficiosas para dilatar

«El acto sexual funciona de dos maneras. Puede estimular la producción de la hormona llamada oxitócica que es la hormona de las contracciones y esto puede aumentar la frecuencia de las contracciones de Braxton-Hicks.

Además, el semen contiene unas sustancias llamadas prostaglandinas, que pueden ayudar a madurar el cuello del útero», afirma el jefe de servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Infanta Elena de Valdemoro. Tener relaciones sexuales sólo está contraindicado si te lo prohíbe tu ginecólogo por alguna causa médica.

Y para el bebé tampoco resulta peligroso. En resumen: una buena dilatación suele ser sinónimo de un buen parto.

 Remedios naturales para que dilates mejor

Los remedios naturales y caseros para adelantar el parto tienen como objetivo la producción de oxitocina, que es la hormona encargada de dar la señal para empezar el parto.  Las hojas de frambuesa ayudan a llegar al parto con el útero blando y ayudan en la fase de la dilatación. Las hojas de frambuesa se compran en los herbolarios.

 Debe tomar una infusión al día durante las últimas tres semanas antes de la fecha prevista para el nacimiento. Se prepara como cualquier otra infusión: se deja hervir el agua, se echan unas pocas hojas y se deja reposar diez minutos antes de tomarlo.

Aunque el ginecólogo Juan Miguel Rodríguez Candía afirma que «los remedios caseros puede que no sean eficaces mientras el bebé no esté preparado». 

  • Algunos productos de homeopatía, según los expertos consultados, facilitan la dilatación y no tienen ninguna contraindicación ni para la embarazada ni para el bebé. Los gránulos de Actea Racemosa a la 7CH (antes conocida como cimicífuga) tomados dos semanas antes del parto vienen muy bien en el proceso de dilatación y además alivia los dolores y relaja a la embarazada, explica la doctora Carmen Pico, especialista en Naturopatía.
  • «La homeopatía también es útil, siempre y «cuando se utilice de forma responsable por profesionales que tienen experiencia en este tipo de tratamientos», explica Juan Miguel Rodríguez Candía.
  • «Los tratamientos de acupuntura también pueden ayudar, ponte en manos de un buen especialista en el tema y recuerda que siempre debes consultar antes con tu médico para ver si en tu caso existe alguna contraindicación», explica la matrona Natividad García.  
  • «La osteopatía, mediante una serie de técnicas manuales o tratamientos no invasivos se intenta, al final del embarazo, devolver la flexibilidad a la columna vertebral y la correcta movilidad a la pelvis materna. Aliviar tensiones musculares en la zona, de forma que la madre se sienta más relajada y confortable, y el bebé se pueda colocar de la forma más correcta, de forma que puede ayudarnos a que el parto se inicie o a que la dilatación se acorte», indica esta especialista.

Cualquiera de estos métodos requiere de la profesionalidad y experiencia de un profesional correctamente formado. Consulta con tu matrona antes de decidirte por alguno de estos métodos y consulta las contraindicaciones que puedan existir en tu caso particular. 

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Источник: https://www.natalben.com/parto/fase-de-dilatacion/ejercicios-para-provocar-la-dilatacion

Embarazo y niños
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