Dolor de coxis durante el embarazo

Tercer trimestre: ¿Dolores pélvicos y contracciones?

Dolor de coxis durante el embarazo

La pelvis está formada por un conjunto de huesos: el sacro, el coxis, el pubis, los huesos coxales y una articulación llamada sínfisis púbica que une los dos huesos más grandes de la pelvis por delante.

Todos ellos forman el llamado canal óseo del parto.

  Esta articulación, al igual que el resto de las articulaciones pélvicas, se vuelve móvil durante el parto, para permitir el paso del bebé por el canal óseo que forman.

La relaxina da movilidad a la pelvis

En el embarazo, el canal del parto no debería moverse. Y sin embargo, en ocasiones no es así, porque una hormona empieza a hacer efecto antes de tiempo: hablamos de la relaxina.

Al final del embarazo, la placenta empieza a segregar esta hormona precisamente para dar movilidad a la pelvis y que el bebé pueda salir a través del canal del parto.

 Su movimiento antes del parto puede producir dolor en algunas mujeres, que muchas de ellas lo describen como agujetas

La movilidad de la sínfisis del pubis puede producir dolor detrás del vello púbico, generalmente al andar deprisa o cuesta arriba o levantarse bruscamente. Si llegan a separarse los huesos púbicos de ambos lados puede producirse una diástasis de pubis: las mujeres que lo padecen lo refieren como un gran dolor que les impide moverse.

Eso sí, no es grave ni pone en peligro la gestación. El tratamiento es la analgesia. También conviene acudir a un fisioterapeuta especializado en ginecología que aconsejará una serie de ejercicios para aliviar los síntomas, así como ciertas posturas que te ayudarán no agravar las molestias.

A medida que el útero crece dentro del organismo de la madre puede comprimir los llamados nervios genitocrurales del aparato genital.

 La presión de estos nervios provoca calambres en los genitales (clítoris, labios mayores y menores y vagina). Otras veces el calambre se irradia hacia el interior del muslo y llega hasta la rodilla del mismo lado.

Estos dolores no significan que el parto esté cerca. El tratamiento es también la analgesia.  

Dolor de las contracciones: cómo interpretarlo

Las contracciones no solo aparecen en el parto, sino que el útero “practica” a lo largo de todo el embarazo con las llamadas contracciones de Braxton-Hicks, que se pueden tener incluso cuando no se está embarazada. El útero es un músculo que se mueve, por ejemplo, cuando se tiene la regla; estas contracciones son una de las causas más frecuentes de dismenorrea o dolor de regla.

Lo normal es que en el primer y segundo trimestre de gestación se perciban entre 4 a 6 contracciones diarias y el en tercer trimestre unas 10 contracciones por día.

Esto aumenta en las gestantes que ya han tenido más hijos y en las gestaciones múltiples de gemelos o trillizos.

Es importante recordar que la mujer embarazada no debe estar todo el día controlándose el número de contracciones, a no ser que excedan de lo normal, o que haya otros síntomas que anticipen que el parto esté cerca, como la expulsión del tapón mucoso.

¿Contracciones de Braxton-Hicks o de parto?

Las contracciones de Braxton-Hicks no son dolorosas, aunque algunas mujeres pueden notar molestias, y lo que la mujer percibe es un endurecimiento del útero:

  • La tripa se pone completamente dura y no se pueden hundir los dedos en la misma. Pero si la mujer nota sólo una parte de la tripa dura, lo más probable es que se trate de un pie, una manita, la cabeza o el trasero del bebé, y al acariciarle, modificará su postura y ese bulto duro desaparecerá.
  • Esa sensación suele durar unos 30 segundos y desaparece cuando la mujer cambia de postura.
  • Lo más frecuente es que las contracciones sean irregulares. Es decir que la futura madre note una contracción o dos o tres seguidas y que desaparezca y perciba la siguiente pasadas unas horas.
  • Al final de la gestación pueden ser más molestas y el dolor se localiza entre el vello púbico y el ombligo (hipogastrio) o en la parte inferior de la espalda.
  • Estas contracciones no modifican el cuello del útero, ni lo borran ni lo dilatan, que es lo que define la amenaza de parto prematuro, como veremos más adelante.

Cómo puedo saber si mis contracciones son de parto

  • Son rítmicas, cada 5-7 minutos durante un tiempo continuo de más de una hora, con intensidad mayor con el paso del tiempo.
  • Pero no hay que fiarse de la intensidad del dolor. Cada mujer tiene un umbral de dolor muy personal y subjetivo: a veces no duele tanto como la mujer cree que debe doler pero ya ha dilatado varios centímetros en su casa.
  • En general, se puede decir que las molestias de parto en la tripa van de arriba hacia abajo o de atrás hacia delante; en ocasiones los dolores de parto están más localizados, por ejemplo, en la zona lumbar, o en la parte baja del vientre.

Hipertonía uterina leve o la tripa dura como un balón

Durante el embarazo algunas mujeres notan una fuerte presión en la zona baja de la tripa, que pueden confundir con contracciones: es la hipertonía uterina leve. La molestia puede llegar a ser tan fuerte que a menudo, si están caminando, deben detenerse y casi instintivamente se llevan la mano a la tripa. 

Se produce sobre todo en las embarazadas primerizas y a consecuencia del estiramiento de los músculos del útero, que aumenta de tamaño a medida que el bebé crece dentro de él.

Lo normal es que las molestias de la hipertonía uterina leve aparezcan cuando la futura madre ha realiza una actividad física continuada como caminar durante varias horas seguidas o al final del día.

Esta molestia se alivia con el descanso.

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Источник: https://www.natalben.com/dolor-en-el-embarazo/tercer-trimestre-embarazo-pelvico-genital-contraccion

Dolor coxis y embarazo:consejos para su alivio

Dolor de coxis durante el embarazo

¿Sufres dolor en el coxis y estás embarazada o acabas de dar a luz?

El dolor en el coxis, también llamado coxigodinia o coccigodinia es más común de lo que piensas. De hecho, suele afectar a mujeres entre 20-50 años, y en el caso del embarazo y postparto, la frecuencia es mayor.

Cuando sufres dolor en la zona final de la columna vertebral, puedes notarlo:

-Estando sentada, con o sin  irradiación. La irradiación puedes notarla pudiendo llegar a la zona perineal.

-Cuando estés de pie o cuando toques la zona también puedes percibir el dolor.

-Además: Puedes llegar a tener la sensación de ganas de defecar  ( siendo molesto realizarlo) y puedes llegar a tener dolor con las relaciones sexuales.

CAUSAS DE SUFRIR EL DOLOR

Existen muchas causas por las que se produce este dolor. Normalmente es debido a dolor nervioso causado por una luxacion o incluso una fractura del coxis que puede estar provocada por distintos motivos: caídas realizando deportes como patinaje, o microtraumatismos en equitación,…

Aunque también pueden haber otros motivos, como un exceso de tono muscular de los músculos del suelo pélvico, u otros motivos como hemorroides, tumores, fístulas,…

En relación al embarazo y parto, es posible que tengas este tipo de problema, sobretodo en el embarazo, porque aumenta la probabilidad de que aumente la movilidad de tus articulaciones, incluyendo la del coxis.

Como se comentó en el artículo sobre como recuperar el tamaño de la pelvis tras el parto, durante el embarazo existe un aumento de la laxitud ligamentosa debido a la mayor presencia de la hormona relaxina, lo cual te ayuda a que se “abran o separen” tus articulaciones de la pelvis (sínfisis púbica,…), permitiendo una mejor salida del bebe en el parto.

Por este mismo motivo, es posible que esta laxitud permite una mayor movilidad de la articulación del coxis, quedando incluso mal colocado, y que por eso notes dolor. Este problema podrías llegar a notarlo sobre todo en el tercer trimestre.

Además, en el parto también es probable que se produzca un traumatismo (con una fractura, luxación,…), aunque esta posibilidad es poco frecuente.

COMO SABER CUAL ES EL PROBLEMA

Si acudes a tu médico, puede realizar una exploración. Además, en el caso de que hayas pasado el postparto, puede ayudarse de pruebas complementarias (como la radiografía o resonancia magnética) para saber si tienes luxación articular, fractura,…

QUE PUEDES HACER

Lo primero que debes saber es que este tipo de problemas suelen curarse, así que no te preocupes. Es cierto que pueden llegar a causar grandes molestías incluso al ir al aseo, sentarse o tener relaciones sexuales (sobre todo cuando estás embarazada o acabas de ser madre), pero pueden mejorar considerablemente siguiendo una serie de consejos:

CONSEJOS PARA MEJORAR LA SITUACIÓN EN CASA:

Medicamentos: La medicación con analgésicos puede ayudar a aliviar el dolor. Sin embargo, no es recomendable su abuso, y no  está indicado en embarazo y postparto (salvo tomar de forma prudencial ciertos medicamentos como paracetamol).

2º Una alternativa segura para evitar el dolor sin usar analgésicos en el embarazo y postparto, es mediante los TENS. Estos aparatos funcionan con pilas y calman el dolor sin perjudicar a tu bebé.

Los aparatos de TENS funcionan mediante impulsos de transmisión nerviosa eléctrica transcutánea.

Esos impulsos dan una sensación de hormigueo y lo que hacen estimular la producción de endorfinas para calmar el dolor.

Tienes más información acerca de los TENS en estos enlaces sobre:

–Dudas más frecuentes sobre el uso de los TENS en el embarazo.

– TENS FEMINA.

3º Puedes notar menos dolor si te sientas sobre un cojín con forma de donut, ya que no estarás apoyando la zona del coxís.

4º  El frío y el calor también pueden ayudarte a aliviar los síntomas de forma segura:

-El hielo puede ayudarte a reducir la hinchazón si está inflamado.

-El uso de hotpacks y mantas eléctricas puede aliviar el dolor. Es seguro para tu bebe, pero recuerda que tienes que evitar quemarte.

5º Evita el estreñimiento. Si notas que se acentúa el dolor tras ir al baño, trata de evitar estar estreñida. Consejos como beber agua con frecuencia o tomar fibra te pueden ayudar.

Tienes más información sobre ello en el artículo sobre el estreñimiento y el embarazo.

6º Cuida la postura. Tanto como estés de pie, sentada o acostada puede mejorar o empeorar la situación. En general.

-Una postura incorrecta puede agravar los síntomas. Te aconsejo que leas el artículo sobre la correcta postura en el embarazo.

-Evita estar de pie de forma mantenida.

-Duerme preferentemente de lado, evita dormir boca arriba.

-Trata de no agacharte para recoger objetos.

-Evita los tacones, usa calzado cómodo.

-El uso de cinturones como Shrinkx Hips que estabilicen la pelvis pueden ayudarte para aliviar el dolor.

ACUDE A UN CENTRO DE FISIOTERAPIA ESPECIALIZADO:

Muchas técnicas pueden ayudarte: movilizaciones del coxis, manipulaciones osteopáticas, tratamiento de la musculatura (suelo pélvico, glúteos,…), masajes,…

Además: otros aparatos con los que cuentan, como el láser,… pueden producir alivio del dolor y/o disminuir una posible inflamación.

OTRAS CUESTIONES

Ten en cuenta que, en el embarazo, no solamente pueden producirse lesiones molestas como el coxis, sino que también se va a debilitar considerablemente tu musculatura pélvica. En nuestra web saludpelvica.

com tienes todos los consejos para el cuidado del suelo pélvico. Entre otros consejos, puedes conocer cómo hacer los ejercicios de Kegel o conseguir la guía sobre el uso de las bolas chinas para evitar lesiones.

Si te parece interesante este artículo compártelo!

Más información:

CC Wray. Coccydynia. Aetiology and treatment

Источник: https://saludpelvica.com/dolor-coxis-y-embarazo-consejos-para-su-alivio/

Embarazadas

Dolor de coxis durante el embarazo

 Casos

Es frecuente que durante el embarazo aparezca dolor lumbar o ciática. Generalmente se debe a que la musculatura de la espalda se sobrecarga y se contractura.

Entre los factores que pueden contribuir a que esto ocurra se encuentran la relajación de los músculos abdominales, la falta de potencia de los glúteos, el aumento de peso y el sedentarismo.

Lo mejor que se puede hacer para evitarlo es hacer ejercicios siempre que no haya factores obstétricos que lo impidan.

También pueden aparecer dolores de espalda después del parto, especialmente si el esfuerzo muscular ha sido muy grande, si hay una dilatación excesiva de la pelvis o si se produce una luxación del coxis.

Durante el embarazo, aproximadamente un 71% de las mujeres padecen dolor en la zona lumbar, y un 46% ciática -dolor referido o irradiado a la pierna-. También es frecuente que el dolor aparezca después del parto.

En la inmensa mayoría de los casos el dolor surge como consecuencia de la contractura de la musculatura de la espalda, que puede causar dolor por varios mecanismos.

Una vez que el dolor ha aparecido, y con independencia de los factores que lo desencadenaron, un mecanismo neurológico puede hacer que persista hasta el final del embarazo o también que aparezca dolor referido a la pierna.

Sólo excepcionalmente el dolor es consecuencia de una alteración orgánica de la columna vertebral. Dentro de su rareza, la alteración orgánica que aparece con mayor frecuencia durante el embarazo es la hernia discal y los estudios realizados demuestran que ocurre en menos de uno de cada 10.000 embarazos.

Tras el parto también es frecuente sentir dolor en la zona baja de la espalda. Muchas veces se debe a uno o varios de los mecanismos musculares que se revisan más abajo, pero a veces es provocado por una luxación del coxis.

¿Qué aumenta el riesgo de dolor durante el embarazo y el parto?

Varios factores propios del embarazo y el parto pueden facilitar que aparezca dolor lumbar, aunque hay pocos estudios que demuestren cuál o cuáles de ellos son los más relevantes:

1. La relajación de la musculatura abdominal.

– En condiciones normales, el equilibrio de la tensión de la musculatura abdominal y de la espalda contribuye a que la musculatura se mantenga recta, del mismo modo que lo hacen las cuerdas que sujetan el mástil de un barco.

– Esta relajación es necesaria para permitir el crecimiento de la matriz o útero en las fases más avanzadas del embarazo, pero si ya antes los abdominales eran poco potentes puede aparecer muy precozmente. De hecho, también en la población general la falta de una musculatura abdominal potente es un factor que aumenta el riesgo de que el dolor aparezca o persista más tiempo.

– La relajación de la musculatura abdominal hace que la embarazada se arquee hacia atrás -en postura de hiperlordosis (ver más abajo)- y use excesivamente la musculatura de la espalda para mantener su equilibrio.

Es similar a lo que ocurre con una silla, que permanece estable cuando está apoyada en sus cuatro patas, pero hay que corregir constantemente la postura si se la quiere mantener en equilibrio sobre sus dos patas traseras.

– Estos mecanismos facilitan que la musculatura de la zona lumbar se contracture y aparezca dolor.

2. La hiperlordosis.

– La hiperlordosis aumenta la carga que soporta la columna vertebral y, sobre todo, obliga a la musculatura de la zona lumbar a hacer mayor esfuerzo del que sería necesario, lo que facilita su contractura y puede desencadenar dolor en esa zona o dolor referido a la pierna.

– En algunos casos, la hiperlordosis también puede sobrecargar la articulación facetaria y ésta puede llegar a dañarse y provocar un síndrome facetario. Este síndrome también puede causar dolor en la zona lumbar y dolor referido a la pierna.

– Sin embargo, habitualmente es preciso mantener la sobrecarga durante un período de tiempo mucho mayor que el que dura un embarazo para que la articulación facetaria llegue a verse afectada, por lo que difícilmente puede aparecer dolor debido a este mecanismo en el embarazo si la articulación estaba previamente sana.

– Además, aunque esos mecanismos teóricos explicarían una relación entre la hiperlordosis y la aparición de dolor lumbar, la verdad es que en la práctica los estudios realizados no han hallado esa asociación; en el embarazo, la hiperlordois parece ser una postura de adaptación a la carga adicional que supone el propio embarazo, destinada a contribuir a mantener la espalda erguida con menos esfuerzo muscular, y el dolor lumbar no es más frecuente ni tiene un peor pronóstico (es decir, tampoco es más difícil de tratar) entre quienes muestran hiperlordosis que entre quienes no la presentan.

3. La falta de potencia de los glúteos.

– En condiciones normales, lo glúteos estabilizan la pelvis y aportan un apoyo estable a la columna lumbar.

– Durante el embarazo, al aumentar el peso y variar la postura de la columna vertebral, si la musculatura glútea es insuficientemente potente puede ser incapaz de estabilizar la articulación sacro-ilíaca, que fija la columna a la pelvis, lo que causa dolor en la zona lumbar baja y las nalgas.

4. El sedentarismo y el reposo. Por motivos ginecológicos, algunas mujeres deben guardar reposo durante el embarazo. Otras lo hacen por hábito, sin motivo médico que lo justifique.

– El sedentarismo y el guardar reposo son en sí mismos factores de riesgo para que aparezca dolor de espalda y dure más.

– En condiciones normales, los nervios detectan el grado de tensión de la musculatura.

Esa información sirve para ser constante y automáticamente consciente de la postura del cuerpo, lo que contribuye a mantener las posturas de la forma más correcta y con el menor trabajo muscular.

El reposo deshabitúa a esos nervios y dificulta su función, por lo que facilita la adopción inconsciente de posturas incorrectas y la sobrecarga de la musculatura.

– Existen reflejos que coordinan la musculatura abdominal y la de la espalda para mantener correctamente el equilibrio en reposo y, más todavía en movimiento. El entrenamiento y la actividad mantienen en buen estado esos reflejos. A la inversa, el reposo dificulta el funcionamiento adecuado de los reflejos, y facilita por tanto la sobrecarga de la musculatura.

– El sedentarismo y el reposo provocan con relativa rapidez una pérdida de fuerza y masa muscular, y con ello aumenta la probabilidad de que la musculatura se sobrecargue o lesione.

5. El aumento de peso. En un embarazo normal en el que la madre sigue una dieta correcta, el aumento de peso no es relevante hasta más allá del 5º mes y no suele exceder un total de 8 kilos.

– El aumento de peso hace que la musculatura de la zona lumbar deba trabajar más y agrava la tendencia a su contractura desencadenada por la relajación abdominal, la lordosis y el reposo, especialmente si ya antes del embarazo la musculatura abdominal y de la espalda no eran potentes.

– Además, en el embarazo el aumento de peso se localiza en la parte anterior del cuerpo, lo cual produce una sobrecarga en la zona delantera del disco intervertebral, lo que aumenta la presión en la pared posterior del disco, que es más fina que la anterior. Eso facilita que pueda originarse una fisura, protrusión o hernia discal, que puede provocar dolor lumbar y ciática (dolor irradiado a la pierna).

– En teoría, el aumento de peso también podría contribuir a agravar una espondilolistesis previamente existente. Sin embargo, eso no suele ocurrir si la espondilolistesis es leve -grados I y II- o la musculatura es potente.

6. Los conflictos de espacio. El aumento de volumen del útero y la congestión de la pelvis pueden facilitar la compresión de una raíz nerviosa y provoca ciática (dolor irradiado a la pierna).

7. El parto. Es muy frecuente padecer dolor en la zona baja de la espalda durante el parto e inmediatamente después. Varios mecanismos pueden causarlo:

Esfuerzo muscular: Algunos partos pueden suponer un esfuerzo importante, que puede causar una contractura muscular capaz de mantenerse durante varios días.

Alteraciones en las articulaciones de la pelvis. Durante el parto, la pelvis se dilata para permitir la salida del feto. En condiciones normales, esa dilatación es mínima y se produce por la relativa separación de los huesos que forman el pubis, en la parte anterior de la pelvis.

El desequilibrio relativo entre el diámetro de la pelvis de la madre y el tamaño del niño es una de las causas que pueden producir una dilatación excesiva de la pelvis. Esta dilatación puede afectar a las articulaciones sacroilíacas, en la parte posterior de la pelvis, que son las que unen la pelvis a la columna vertebral.

Si eso ocurre, puede aparecer dolor y contractura muscular en la zona lumbar baja y las nalgas.

– Excepcionalmente, el esfuerzo del parto puede desencadenar una fisura, protrusión o hernia discal. En ese caso, puede aparecer dolor en la zona baja de la espalda o ciática (dolor irradiado a la pierna).

Luxación del coxis. Si durante el parto el paso del feto empuja el coxis hacia atrás, estirando o rompiendo fibras del ligamento que lo une al sacro, el coxis puede quedar desplazado. Es lo que se denomina luxación del coxis y puede producir un dolor intenso en la rabadilla, al final de la columna vertebral, sobre todo al sentarse sobre una superficie dura.

¿Puede tener consecuencias negativas para la madre o el feto?

Para el feto, no. Para la madre, habitualmente tampoco. Sólo en casos excepcionales, en los que existían previamente otros factores de riesgo, o si no se aplica a tiempo el tratamiento adecuado, el dolor causado por el embarazo o el parto desencadena mecanismos neurológicos que pueden hacer que se perpetúe con independencia de la causa que lo provocó.

Sin embargo, con las medidas preventivas y los tratamientos adecuados, la inmensa mayoría de las dolencias de la espalda que aparecen durante el embarazo o el parto se pueden evitar o tratar satisfactoriamente.

¿Las dolencias de la espalda pueden desaconsejar el embarazo?

Generalmente no suelen ser una contraindicación definitiva al embarazo.

Se pueden plantear algunas alteraciones concretas de la columna vertebral como contraindicaciones temporales, por cuanto que conviene resolverlas antes del embarazo. Ese puede ser el caso de:

– Las hernias discales. La existencia de una hernia discal visible en una resonancia magnética no tiene importancia y no contraindica en absoluto el embarazo. Sin embargo, si la hernia está dando síntomas, conviene tratarla antes de quedar embarazada, pues es probable que el embarazo los agrave.

– Algunas espondilolistesis que dan síntomas, son progresivas, o alcanzan los grados III ó IV.

La espondilolistesis en sí misma es irrelevante; sólo da problemas si a consecuencia de ella produce estenosis espinal y causa compresión de una raíz nerviosa desencadenando dolor irradiado a la pierna; la espondilolistesis no es una causa de dolor lumbar sino un posible factor de riego para padecer dolor irradiado a la pierna si provoca estenosis espinal. Si la espondilolistesis existe pero no da síntomas ni progresa, sólo conviene insistir en la realización estricta de los ejercicios adecuados para su control. En una sección de esta Web se muestran ejercicios eficaces para fomentar la potencia, resistencia o elasticidad de la musculatura abdominal y de la espalda, pero es preciso que un médico examine a la paciente con espondilolistesis para determinar cuáles son los ejercicios que debe hacer en su caso concreto.

En algunos casos de fibrosis post-quirúrgica en los que los síntomas son muy intensos, resisten a los tratamientos aplicados y dificultan la rehabilitación muscular, la madre debe valorar su deseo de quedar embarazada aun a riesgo de que pueda aumentar el dolor durante el embarazo debido a factores mecánicos y a la imposibilidad de aplicar algunos tratamientos.

La madre y su médico deben valorar individualmente el efecto previsible del embarazo para adoptar la decisión más adecuada a su caso concreto.

¿Qué hacer para prevenir o tratar el dolor de espalda durante el embarazo?

Las medidas más eficaces para prevenir el dolor de espalda en el embarazo y el parto son:

1. Evitar el reposo salvo que sea necesario por motivos médicos.

2. Cumplir las normas de higiene postural.

3. Hacer ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos cuyo funcionamiento depende la espalda.

Algunos autores recomiendan el uso de fajas pélvicas (es decir, no colocadas alrededor de la cintura, sino rodeando las caderas) para ayudar a los glúteos en su función. Aunque de momento no hay estudios que demuestren su eficacia, pueden usarse durante el embarazo o después del parto, cuando el dolor se deba a la afectación de la articulación posterior de la pelvis.

Aunque durante el embarazo no se pueden administrar algunos medicamentos por los efectos perjudiciales que pueden tener para el feto, actualmente existen tratamientos capaces de tratar el dolor de espalda satisfactoriamente en esos casos, como la intervención neurorreflejoterápica.

Источник: http://www.espalda.org/divulgativa/su_espalda/embarazadas.asp

Dolor de coxis durante el embarazo

Dolor de coxis durante el embarazo

El dolor de este pequeño hueso situado al final de la columna vertebral es frecuente en el embarazo, impidiendo a quien lo padece estar sentada durante largos periodos de tiempo.

Indice

¿Por qué es habitual el dolor de coxis durante el embarazo?

El coxis es el último hueso de la columna vertebral y normalmente es inmóvil. Sin embargo, en la gestación, con las modificaciones de la curvatura de la columna, queda más expuesto y además, se hace móvil, para facilitar el paso del bebé a través del canal de parto en el momento de dar a luz.

Esa mayor movilidad facilita las lesiones en el hueso y la zona puede resentirse seriamente. Asimismo, el dolor puede que se deba probablemente, como otras tantas cosas que ocurren en el embarazo, a la acción hormonal.

El aumento de la relaxina en el organismo hace que los ligamentos, articulaciones y huesos estén más laxos, lo que puede causar ciertos dolores al separarse la sínfisis púbica para permitir, llegado el momento, la salida del bebé por el canal de parto. También a los cambios posturales.

Durante la gravidez especialmente a lo largo del último trimestre, el peso de la barriga somete al cuerpo a posturas no del todo idóneas, que afectan principalmente a músculos, huesos y articulaciones de toda la espalda. 

Este dolor, además, es más común en segundos embarazos. En estos casos la molestia podría tener su origen en traumas obstétricos, es decir, en lesiones previas durante gestaciones o nacimientos anteriores, como por ejemplo, la producida por la cabeza del bebé en el coxis a su paso por el canal del parto. Esta dolencia suele acusarse especialmente los días posteriores a haber dado a luz.

 

¿Qué otros motivos pueden causar dolor de coxis?

El dolor en el coxis, también llamado coxigodinia o coccigodinia en medicina, es muy común en el embarazo y puede deberse a otros motivos:

Hemorroides: las hemorroides, esa inflamación de las venas del ano, son muy frecuentes en la gestación a causa del aumento del volumen sanguíneo y del estreñimiento, problema común en estos meses. Cuando están muy inflamadas, pueden causar picor, sangrado y, en algunos casos, dolor en el coxis.

– Fístulas: las fístulas son una conexión anormal entre dos partes del cuerpo, como un órgano o un vaso sanguíneo y otra estructura. Si se producen en la zona del coxis, algo bastante frecuente, pueden causar dolor fuerte.

– Traumatismos: un golpe fuerte o una caída puede dañar el hueso del coxis, haciendo que este duela mucho, sobre todo al sentarse.

¿Cómo es el dolor de coxis?

El dolor varía desde una leve molestia a un dolor agudo en la parte superior de las nalgas que puede extenderse a la zona inferior de la espalda y a las caderas, y que se desencadena o se agrava sobre todo al sentarse, tumbarse, ponerse de pie o realizar ciertos movimientos. Aunque el dolor depende también de quién lo padezca y de la etapa en la que se encuentre el embarazo.
 

¿Qué hacer en estos casos?

Desafortunadamente este dolor tiene difícil tratamiento. Si bien, depende de su gravedad, por lo que la solución va desde infiltraciones pasando por masajes y fisioterapia hasta la cirugía en los casos más severos. No dudes en consultar a tu ginecólogo si este dolor te preocupa o te impide hacer una vida normal. Además, puedes tomar estas medidas:

– Muévete de forma frecuente. Mantente activa y haz ejercicio. El pilates, el yoga o la natación son deportes muy adecuados para evitar este tipo de molestias y dolores.

– Evita estar sentada largos periodos de tiempo. Si trabajas sentada, procura levantarte cada dos horas para evitar el dolor.

– Corrige tu postura al sentarte. Hazlo despacio y cuidadosamente apoyándote previamente en las manos. Asegúrate de que el asiento no es demasiado duro, si no, trata de usar un cojín. Puedes usar incluso un cojín especial para evitar el dolor en esta zona. Siéntate en posición recta, con el cuello recto y la espalda levemente curvada.

– Al levantarte de un asiento o incorporarte de la cama, inclínate hacia delante y arquea la espalda mientras te levantas.

– Al dormir acuéstate boca abajo si estás en las primeras semanas de embarazo y puedes o de costado. Al dormir de lado, es mejor hacerlo sobre el lado izquierdo para evitar también el síndrome de hipotensión supina. .

– Masajea la zona suavemente para calmarla. Puedes darte masajes tú o pedírselo a tu pareja.

– Aplícate calor en la zona para aliviar las molestias. Utiliza una almohadilla eléctrica o date un baño caliente. También puedes alternar calor y frío.

– Tómate un analgésico (paracetamol).

– Evita los tacones, usa calzado cómodo.

– Acude a un fisioterapeuta para que te trate de manera más especializada.

El problema suele mejorar tras dar a luz, al cabo de 4 o 6 semanas.

TodoPapás ha desarrollado una calculadora que arroja como resultado el peso normal en el embarazo, según el mes de gestación. Este dato es importante porque adquirir más peso del preciso puede acarrear problemas de salud tanto a la madre como al bebé.

Estreñimiento

Definición:

Dificultad para elminar las heces. Es muy común durante el embarazo por los cambios hormonales y puede llegar a causar hemorroides.

Síntomas:

Dolor y dificultades al eliminar las heces.

Tratamiento:

Consumir mucha fibra en forma de frutas, verduras y otros alimentos ricos en ella. Practicar ejercicio regular.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/salud-embarazo/dolor-de-coxis-durante-el-embarazo-5994

Embarazo y niños
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