El movimiento libre según Emmi Pikler

Emmi Pikler: los niños necesitan libertad de movimiento

El movimiento libre según Emmi Pikler

“¿Ya tiene un año y medio y todavía no anda?. ¿Ya ha cumplido los dos y todavía no habla?. El mio con un año ya era tertuliano de radio”. Seguro que esto os suena, ¿verdad?.

Vivimos en una sociedad donde no hay tiempo que perder y parece que la competición hacia el éxito empieza desde el mismo nacimiento.

Tendemos a comparar el estado de desarrollo de nuestros bebés sin darnos cuenta de que corremos el riesgo de ir demasiado deprisa a riesgo de saltarnos las etapas necesarias de un proceso que es diferente en cada niño.

De igual manera que cada niño es diferente sus etapas de desarrollo también lo son.

La naturaleza es sabia y, al modo de una semilla, cada niño contiene ya en su interior todo lo necesario para crecer.

Tan solo necesita amor y sentirse respetado siendo reconocido sus propios logros pues la motivación para superarse más grande y genuina de un bebé y del niño al que dará lugar será la suya propia.

Nuestros bebés no necesitan que les enseñemos el camino sino más bien que les dejemos trazar el suyo acompañándoles en el desarrollo autónomo y espontáneo de su instinto. Bajo la aparente torpe fragilidad de los movimientos bebé se esconde la ejecución de un plan prodigioso que ha necesitado para fraguarse miles de años de evolución de la especie humana.

Los escaparates rebosan de los más variados cachivaches de puericultura, pero casi todo es – nunca mejor dicho- accesorio.

El movimiento libre basado en la actividad autónoma favorece en el niño el descubrimiento de sus propias capacidades, la utilización de sus propias adquisiciones, y el aprendizaje a partir de sus propios fracasos y logros.

A nosotros nos corresponde asegurar las condiciones para una motricidad libre sin forzar el desarrollo inconcluso de cada etapa acelerando la siguiente.

Tales son los planteamientos de Emmi Pikler una pediatra húngara, que investigó sobre el papel del adulto y su intervención en el desarrollo motor del niño.

En el año 1946 fue directora del célebre Instituto Loczy de Budapet un centro de niños que tenían que estar fuera de la familia y escribió su libro Moverse en libertad: desarrollo de la motricidad global.

Si bien estas enseñanzas están centrados en las etapa tan temprana como decisiva de crecimiento de los 0 a los 3 años, sus principios generales son aplicables a todas las etapas de la infancia recogidos en su recomendable libro Moverse en libertad.

A continuación compartimos sobre el tema un artículo Marta Graugés, maestra, psicomotricista y directora del espacio de crecimiento y juego Gira-Sol de Girona, formada en este centro y miembro de la Associación Pikler Hengstemberg.

MOVERSE EN LIBERTAD

Emmi Pikler creó un sistema educativo basado en el respeto al niño y una actitud no intervencionista del adulto, que permite su desarrollo autónomo.

Ella creía que se tenía que respetar el ritmo individual de cada individuo y asegurar­le todas las posibilidades de tener iniciativas autónomas, de movimiento libre y de juego independiente.

Velaba por la salud física y psíquica de los niños, teniendo en cuenta el movimiento , el aire libre y la alimentación. Actualmente se sigue este sistema al instituto Loczy de Budapest y hay varias asociaciones en todo el mundo que lo promueven.

El movimiento es una necesidad vital del niño, la vida nos lleva a experimentar constantemente . Por el niño el primero a conocer es su cuerpo y a partir del movimiento irá descubriendo sus partes y las posibilidades de encontrar diferentes posturas y más tarde llegar a desplazarse.

Cuando respetamos su ritmo, sin anticiparnos, sin prisas, no esperando el siguiente paso, sino disfrutando de cada uno, el niño hace evolucionar sus movimientos.

La genética permite a los niños hacer este proceso por ellos mismos.

Son unos pasos que hacen todos los niños sean del país que sean -a no ser que tengan algún problema de salud- cuando confiamos en ellos y les
damos el espacio y el tiempo necesario.

Si nosotros interferimos haremos que se salten etapas, que pueden echar de menos en el transcurso de su crecimiento. A continuación podéis ver un esquema de la evolución de estos movimientos:

  • u0001u0001Està estirado sobre su dorso y mueve el cuello hacia un costado, hacia el otro y los brazos de tanto en tanto. Hacia los dos meses observa las  manos y más tarde coge algún objeto.
  • El niño realiza cada vez movimientos más variados con los brazos y tronco. Descubre sus pies, los mira pero no puede todavía cogerlos.
  •  u0001Se gira sobre un lado y a la cabeza de un tiempo ya se puede girar sobre la barriga y volver a la posición de antes.
  •  Su tronco y abdominales ya han madurado y sus manos y sus pies ya se pueden encontrar, puede jugar tanto con las manos como con los pies, o con todos a la vez.
  •  u0001Puede quedarse jugando sobre la barriga fortaleciendo su tronco, y sus pectorales. Ya tiene muchas maneras de moverse en el tierra. Va adquiriendo fuerza a los brazos.
  •  Se empieza a desplazar girando o rastreando, con los codos o con las manos. Entra y sale de la caja.

Foto cedida por Espai Gira Sol

Variantes de rastreo:

  • u0001 Se empieza levantar del tierra, manteniéndose sobre un lado y apoyado con el adelante-brazo (movimientos intermedios, semi-sentados ). En esta postura disfruta de seguridad suficiente para poder jugar y su visión se amplía.
  • u0001 Empieza a encontrar la postura a gatas y pronto marchará gateando y se ensartará con facilidad.
  • u0001Se sienta y empieza a encontrar diferentes maneras de hacerlo.
  • Sentado, todo el tronco es móvil y tiene las dosmanos disponibles para jugar.
  • u0001 Va a gatas con manso y pies.
  • u0001 Se arrodilla y vuelve a sentar, o estirarse.
  • u0001 Se levanta con espaldarazo (pared, barras..)
  • Practica levantarse y volver a tierra. Puede dar algunos pasos de lado cogido.
  • u0001 Se mantiene derecho, se levanta y vuelve a agacharse

El beneficio de respetar su evolución se nota en la armonía y seguridad de sus movimientos. Él
mismo llega a las diferentes posturas y esto le permite volver con seguridad, con un movimiento fluido, a la postura de antes.

Todo el que ha aprendido está en su registro personal y lo puede encontrar siempre que lo necesite. Con el suyos movimientos irá conociendo su cuerpo (esquema corporal), sus límites y hará madurar su cerebro.

Con sus desplazamientos ampliará el conocimiento del espacio y sus posibilidades.

En los primeros años, el pasar de estirado a la vertical es una de las tareas más
importantes por el niño. Le servirá por toda la vida. NO se puede dejar perder ESTA LIBERTAD

Hay situaciones en las que la posibilidad de movimiento del niño/a queda muy reducida. El lugar donde lo colocamos lo obliga a adoptar una postura determinada,

sin dejarle explorar los movimientos tanto ricos que su cuerpo permite.

Si no se hace un uso adecuado, algunos limitadores son:

Cómo puede madurar la cadera del niño, cuando lo hacemos trabajar sin estar preparado. ¿Enseñamos la velocidad antes de que la seguridad y después decimos que

tenemos niños movidos?

A menudo colocamos los niños desde su nacimiento, en cochecitos donde el movimiento se ve muy reducido. No puede estar estirado, sólo puede coger una posición y además va ligado, como si fuera de rally.

Muchas veces el lugar que los dejamos para moverse es una tumbona. Los adultos de aquí utilizamos poco el tierra en nuestra vida, por lo tanto tampoco dejamos disfrutar a los niños, y hay unos movimientos que sólo el suelo los permite.

Los suelos de gres, mosaico son fríos y poco adecuados.

Para conseguir que el niño disfrute del movimiento, necesitamos suelos cálidos,
con parqué o una alfombra que lo permitan girar y desplazarse, espacios seguros, donde no haya ningún peligro.

Habitualmente en nuestras habitaciones de niños hay demasiados objetos y estímulos.
Incluso los cochecitos tienen juguetes colgados. El niño primero necesita encontrar su cuerpo, encontrarse en él mismo. Cuando hay móviles, objetos por todas partes, pasa primero a conocer el fuera que no el más importante, él.

Las alfombras de juego llenas de estímulos auditivos, táctiles y visuales no le permiten disfrutar del silencio y de su voz. Es difícil encontrar un solo objeto cuando todo está tan

lleno.

Si queremos dar espacios limpios donde el niño pueda ver los objetos que le interesan lo primero es procurar un ambiente de silencio donde el canto de los pájaro o una música relajante resultará preferible a todos los sonidos electrónicos.

Si el niño está sobre un colchón blando, el movimiento se ve muy reducido.

¿Es imprescindible tener a los niños ligados?. Cuánto los traemos en coche sí que hará falta, pero en casa todavía podemos hacer lo que nosotros creemos más conveniente con nuestros hijos.  En  Loczy nunca encontramos un niño ligado, siempre hay un espacio. (Por ejemplo, para comer tienen tronas bajas donde el niño puede entrar y salir, como la de la fotografía.

Familia, pediatra, gente con prisas, miedos, poco respeto. A un árbol nadie le dice el que tiene que hacer y él va creciendo cuando encuentra las condiciones necesarias y son mucho más altos y fuertes que nosotros.

¿Por qué mucha gente da consejos sobre el que tienen que hacer los niños, como lo tienen que hacer y cuando lo tienen que hacer si su organismo ya sabe el que necesita para crecer?.

Contemplamos el universo y seamos amables y cuidadosos con la vida que
nos ha sido dada.

Porque un niño pueda moverse en libertad necesita un adulto que se lo permita, que esté presente, con una mirada respetuosa y limpia, que no se anticipe a sus movimientos, que acepte el que hay, que no compare y juzgue, que espere. Queremos un adulto que ponga en palabras las acciones del niño/a, un adulto que permita su autonomía con respeto, amor, mucha paciencia y confianza en el proceso del niños o niña.

Es muy importante la actitud del adulto en el momento de las atenciones cotidianas: en las curas, la comida, el baño. El adulto está al 100%, con toda su presencia, esta manera de estar, le permite conseguir una relación afectiva de calidad.

Es aquí donde se forja la seguridad que permitirá al niño explorar su entorno y sus
posibilidades a solas. Algunos elementos que lo ayudarán y que el adulto puede proporcionarle:

¿En qué momentos del día a día encontramos que nuestra mano da, recibe, pide ,
espera, acaricia, acompaña, apoya?, ¿ cuántas veces ofrecemos una mano dulce ? ¿y cuántas una mano brusca?. En Loczy tienen la norma. “Ni un grito, ni un movimiento brusco,”

¿Cuando estamos con los niños pedimos la colaboración, esperamos y buscamos la mirada?. En el centro Loczy cuando se habla a los niños se busca la mirada. No se pide al niño “mírame…” el adulto utiliza su flexibilidad para ir a encontrar la mirada del niño. Y si nosotros los miramos
Los niños también miran.

La voz del adulto debería envolver al niño, como el agua caliente. Una de las bases de porqué hay esta qualidad en el centro Loczy es porque existe la palabra. Las palabras nos ayudan a estar presentes en la situación. Todas las acciones que hace el adulto se explican y anticipan los hechos. Al hacer las acciones no hace falta nata por encima.

Algunas respuestas dadas por los educacores del Instituto Loczy a los comportamientos positivos de los niños: son palabras con los que la educadora hace saber al niño que se interesa por su actividad espontánea (un movimiento, un ruido, un sonido). En este caso la iniciativa del contacto es de la educadora. Ejemplo: ” Juan , veo que has podido girar”, “Andrea, estás haciendo un sonido muy bonito, me quieres decir algo?”.

Las palabras que la educadora dirige al niño que le observa.

El niño toma la iniciativa del contacto, llama la atención de la educadora: “veo que tienes hambre, cuando acabe con Rosa te daré de comer a ti”, “Ahora  llevo a Pedro a bañarse, veo que tú también tienes ganas de ir”. Las palabras de la educadora en respuesta a un niño.

La iniciativa del contacto es de los niños: emitiendo sonidos o palabras de dirigen a la educadora y ella les responde: “güe, güe (niño mirando un juguete), quieres que te acerque el juguete?, ahora te la traigo”.

En el Instituto Loczy ver canviar un pañal a un bebé y bañarlo es ver una danza. El niño se mueve y la educadora lo sigue cambiando con fluidez. Todo es flexibilidad.

Siempre hay una señal que muestra al niño lo que sigue a continuación. Por ejemplo antes de enjabonarlo se le enseña la manopla y cuando el niño está preparado empezará.

  Antes de sacar al niño de la bañera se saca el tapón y se le enseña y se va preparando la salida del agua.

El agua de los rios siempre fluye si no encuentra impedimentos. La relación entre
el adulto y el niño también puede ser así. Nunca en un rio podemos poner dos veces la mano en la misma agua, tampoco los momentos con los niños se repiten dos veces. Estamos preparados para disfrutar del próximo encuentro con nuestros hijos?.

La naturaleza nos obsequia con este esplendor. Esta camelia es la flor que tengo en la entrada del espacio Gira-Sol. Este año me ha hecho este regalo, ahora que tengo ocho años que la tengo. ¿Cuanto he debido esperar para que me obsequiara con estas flores?.

Del centro Loczy he aprendido esta paciencia y esta confianza en los niños. Mientras no salen las flores alguna cosa se está moviendo y es tan importante el proceso de inicio como el del medio como el del final.

Disfrutemos de cada instante, en todo momento uno está en la mejor de las posibilidades.

Emmi Pikler decia: “Los niños que se desarrollan más lentamente que la media, no solo tienen el derecho a hacerlo sino que tienen sus razones, que se han de respetar”. Siempre adelante con una mirada atenta, respetuosa y limpia.

Gracias Emmi Pikler por darnos esta semilla tan valiosa en el campo de la infancia y de la educación, gracias a Ute Strub, a través de la cual conocí este trabajo y gracias a las personas que han cedido las imágenes para este artículo.

Marta Graugés Rovira.

Texto: Marta Graugés

Maestra y psicomotricista de Gira Sol

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Источник: https://familiasenruta.com/fnr-crianza/emmi-pikler/

Los beneficios del movimiento libre para tu bebé, según Emmi Pikler

El movimiento libre según Emmi Pikler

Seguro que has escuchado en muchas ocasiones a padres hablar de sus hijos como si participaran en una competición.

– “Juan se sentó solo con seis meses. ¿Y el tuyo?”

-“Alba comenzó a gatear a los ocho. ¿Lara aún no lo hace?”

Y la más típica: “Cuándo caminó Sara? Alberto antes de cumplir el año ya corría como un loco”.

¿Crees que el niño que se sienta, gatea o camina de manera precoz tiene más posibilidades de ser feliz en la vida?

Si así fuera, todos querríamos que nuestros hijos alcanzaran estos hitos lo antes posible pero, evidentemente, no existe ninguna relación.

Por tanto, hay que asumir que cada niño se desarrolla a su ritmo.

Sin embargo, en muchas ocasiones, los padres, en nuestro afán por presumir de “niños precoces” o simplemente por la ilusión que nos hace presenciar el último paso del bebé, favorecemos que alcancen determinadas destrezas cuando aún no están preparados.

Los ayudamos a sentarse, los mantenemos de pie, les enseñamos a caminar…

Pero todo esto, ¿es beneficioso para ellos? Pues según numerosos estudios, es un error.

El “movimiento libre” favorece el desarrollo del bebé

La pionera en hablar de este asunto fue la pediatra Emmi Pikler.

Después de muchos años de estudio, entendió una nueva forma de ver al niño pequeño.

Para ella, el bebé es un ser capaz de desarrollarse de forma autónoma y las diferentes fases del desarrollo motor se dan cuando el bebé está preparado para ello, sin la ayuda del adulto.

Este se convierte en mero observador mostrando al pequeño su apoyo y cariño en determinados momentos.

Por ejemplo, cuando se coloca un bebé en el suelo boca arriba y se siente acompañado por un adulto, va descubriendo por sí mismo diferentes movimientos.

Como es él mismo quien decide, ninguna postura le perjudica ni le parece desagradable.

Si los adultos lo colocamos en posiciones a las que no llega por sí mismo, los bebés suelen llorar y protestar.

Esto es así porque es la curiosidad y el interés del niño lo que le irá llevando a descubrir nuevas posturas y movimientos. El niño, por tanto, va conquistando la autonomía a su ritmo y según sus necesidades.

¿Quién fue Emmi Pikler?

Emmi Pikler fue una importante pediatra húngara que dirigió el Instituto metodológico de educación y cuidados de la primera infancia de Budapest (hoy llamado Instituto Pikler), fundado para bebés que necesitaban cuidados prolongados lejos de sus familias.

Creó un sistema educativo basado en el respeto al niño, en el que el adulto adopta una actitud no intervencionista.

Estaba convencida de que el desarrollo motor es espontáneo y que, si se les proporcionan ciertas condiciones, los niños lo alcanzan por sí mismos.

Pikler consideraba que “ayudar” a los niños cuanto ellos están listos para realizar ciertos movimientos por sí mismos, es perjudicial.

En su libro “Moverse en libertad”, la pediatra observó los inconvenientes de esta ayuda modificada del adulto:

  • Al poner al niño en una postura que no puede adoptar por sí mismo lo obligamos a estar inmóvil; no puede salir de esa posición, por lo que estamos limitando su libertad de movimiento.
  • Las posiciones en las que ponemos a los niños no son “normales” lo que trae como consecuencia que la postura de sus músculos no es natural, sino forzada y con tensión.
  • El niño que hemos puesto en una posición a la que no puede llegar solo depende del adulto para cambiar de postura. Estaremos fomentando su dependencia y frenando su desarrollo autónomo.

También destacaba la importancia de no impedir al niño la realización de ningún movimiento. Es decir, si un niño que camina quiere reptar y rodar, no hay nada malo, debemos dejarle que lo haga.

Los adultos facilitamos los movimientos, no ayudamos

Pikler considera que, con la intervención del adulto, el niño pierde etapas intermedias de su desarrollo motor, como el reptar.

Muchas veces cuando un bebé que está sentado decide deslizarse para reptar, lo levantamos y volvemos a sentarlo, inhibiendo su voluntad y ejerciendo una prohibición sobre el movimiento.

Otra etapa  necesaria antes de conquistar destrezas más avanzadas es la del gateo que, entre otras cosas, está relacionada con la maduración de su vista. Cuando el niño comienza a ver bien de lejos, surge esa necesidad de ir a buscar lo que está al otro lado de la habitación.

Un poco más adelante, el peque se arrodilla y se pone de pie. Busca un punto de apoyo y da sus primeros pasos… de lado.

Si usamos un taca-taca o le damos las manos para andar, les hacemos caminar hacia adelante cuando aún no está preparado para ello.

Un niño al que se le respetan sus tiempos pasa unos tres meses haciendo marcha lateral antes de comenzar a andar hacia adelante. Y no es casualidad: está trabajando su cadera, el equilibrio…

En todo este proceso, la labor del adulto pasa, según Emmie Pikler, por facilitar al pequeño la libertad de movimiento.

  • Es importante que el espacio sea suficientemente amplio, seguro y esté adaptado para ellos.
  • Además, la ropa debe ser cómoda para que puedan moverse sin dificultad.
  • Los zapatos no se deben utilizar hasta que el niño camine por la calle ya que su función es proteger el pie de cosas peligrosas que, en las casas normalmente no hay. Durante prácticamente el primer año de vida los pies reciben más información sensorial que las manos, por eso es tan importante no cubrirlos.

La no intervención del adulto no debe confundirse con una falta de interés en el niño, al contrario. Los adultos debemos mostrar alegría ante los adelantos del niño y  mantener con el pequeño una relación paciente y respetuosa.

¿Por qué es importante el movimiento libre del bebé?

Es básico ofrecer al bebé libertad de movimiento ya que no se les fuerzan sus músculos, huesos y articulaciones.

El niño es el único que sabe cuándo está preparado su cuerpo para sentarse, ponerse de pie o andar. Es muy importante la visión de un bebé autónomo, que siente la necesidad de moverse, de descubrir, de aprender… sin la intervención del adulto, ni de un parque o un andador.

Es cierto que un niño que se mueve libremente no significa que sea más listo o vaya a ser superdotado; es un niño normal, pero que tiene un mayor control sobre su cuerpo, ya que lo que hace lo ha conseguido por sí mismo. Sabe hacer y deshacer posturas (principio de reversibilidad), tiene mayor autonomía y no tiene sobrecargas en su cuerpo.

Es cierto que tener vivencias a través del cuerpo es una ventaja:

  • Los apoyos en codos y manos conseguidos en la fase de boca abajo repercuten en la postura de escribir en la mesa.
  • Atravesar las etapas de suelo nos da información de cómo va madurando el cerebro
  • El movimiento contralateral repercute en los aprendizajes como el cálculo, la lectura o la escritura
  • La motricidad fina se apoya en la gruesa…

Pero también es cierto que todo esto no garantiza la ausencia de dificultades de aprendizaje en el futuro.

Simplemente, refuerza la idea de que la casa se ha ido construyendo ladrillo a ladrillo, dejando secar el anterior antes de colocar el siguiente. Y que no habrá “huecos” o  “vacíos” por haberse saltado etapas.

Lo que tu bebé necesita es tiempo, espacio y acompañamiento.

Si quieres profundizar en el movimiento libre para bebés, consulta las fechas de los próximos talleres presenciales en Granujas.

Y si no estás en Valencia, déjame tu pregunta en cualquiera de mis perfiles en Redes Sociales ¡estaré encantada de responderte!

Источник: http://www.granujas.es/blog/beneficios-movimiento-libre-bebe-emily-pikler/

El movimiento libre: Cómo aplicar el método Pikler y cuáles son sus beneficios

El movimiento libre según Emmi Pikler

En los últimos años ha resurgido con fuerza la pedagogía Pikler, más conocida como teoría del movimiento libre. Son muchos centros especializados en bebés y niños que ofrecen talleres sobre este método de crianza y se están escribiendo cada vez más libros de parenting que se basan en sus principios.

¿Sabes en qué consiste esta pedagogía que está tan de moda? Entre otras cosas, Pikler defiende que se deje a los bebés moverse libremente.

También que no se les coloque en ninguna posición a la que no puedan llegar por ellos mismos.

Confiar en la capacidad innata de los bebés de alcanzar cada hito motriz evolutivo sin ayuda fomenta su autonomía y autoconfianza y deriva en un desarrollo más armónico, según esta teoría.

La mayoría de los padres tendemos a comparar constantemente a nuestros bebés y a nuestros peques con otros y nos preocupamos si a determinada edad no han logrado alguno de los hitos que se les presuponen. Así, la niñez se convierte en una carrera de obstáculos que han de ir superando casi a la fuerza.

Sin embargo, el método Pikler nos invita a cambiar la perspectiva. A tener paciencia, a confiar en nuestros peques y en sus capacidades y a no exigirles que cumplan con parámetros previamente establecidos.

En este post te explicaremos sus principios fundamentales, cómo se aplican y los beneficios que aportan al desarrollo madurativo de los bebés, tanto a nivel físico como psíquico y emocional.

Emmi Pickler

Emmi Pikler y su concepto de la crianza

Emmi Pikler (1902-1984) fue una pediatra húngara que dirigía el orfanato Loczy de Budapest.

Sus teorías y metodología de crianza parten de su deseo de evitar que los pequeños internados sufriesen del llamado síndrome de hospitalismo, que hace que algunos niños criados en instituciones tengan dificultades en el desarrollo de las competencias afectivas, la personalidad y la psicomotricidad.

Para evitarlo, desarrolló un sistema pedagógico que se basa fundamentalmente en dos pilares: La necesidad de apego y la necesidad de autonomía.

Es decir, por un lado, la creación de vínculos afectivos estables con los cuidadores que les ofreciesen seguridad y les permitiesen centrarse en su desarrollo y, por otro lado, la no intervención de los cuidadores en el desarrollo psicomotriz de los peques, para fomentar su autonomía, competencia y autoconfianza.

La base de toda su pedagogía es un cambio de perspectiva en la relación entre los adultos y los niños, que se basa en el respeto de los pequeños y en la confianza en sus capacidades.

Los tres principios básicos de la metodología Pikler

Las teorías sobre el apego y el movimiento libre desarrolladas por Emmi Pikler se organizan en torno a tres principios básicos:

La actividad autónoma y el movimiento libre

Este aspecto de la pedagogía Pikler es el más conocido de todos. El método Pikler es contrario a cualquier tipo de intervención de los adultos en el desarrollo psicomotriz de los niños. Nuestra labor debe ser la del acompañamiento y a de ofrecerles las condiciones de seguridad y apego necesarias para que se desarrollen por sí mismos.

Así, esta teoría propugna que desde el nacimiento no se coloque al bebé en ninguna posición a la que no sepa llegar por sí mismo y, por tanto, de la que no sepa salir también por sí mismo.

Es decir, que no les coloquemos boca abajo, ni les sentemos, ni les incitemos a gatear, ni les pongamos de pie, ni les demos la mano para que caminen antes.

La no intervención da como resultado un desarrollo de las capacidades psicomotrices más natural y diferente al que tienen los peques que sí han sufrido esta interferencia.

Así, los niños Pikler se colocan siempre tumbados boca arriba. Desde esta posición pasan primero a girarse hacia los lados y después a dar la vuelta completa y colocarse tumbados boca abajo. A partir de ahí, comienzan a reptar, después a gatear, a continuación se sientan solos, más tarde se levantan con apoyo y por último caminan.

Sin embargo, los niños a los que no se les deja movimiento libre se sientan antes de empezar a gatear, más que nada porque nos obsesionamos con sentarlos cuanto antes de forma artificial.

La pedagogía Pikler también propone evitar todo aquello que limite el movimiento de los pequeños, como tenerlos atados o ‘recluidos’ en tronas, hamacas, cochecitos o andadores.

Según Pikler, cuando dejamos que los peques decidan qué paso evolutivo deben dar y cuándo sin meterles prisa ni forzarles, aprenden a conocerse mejor a ellos mismos. El desarrollo es más armónico, estable y fisiológicamente adecuado. Desarrollan mejor el equilibrio, la lateralidad y adoptan posturas más naturales y sanas.

Respeto y apego en los cuidados

Para el desarrollo de una personalidad armónica y para que los peques puedan centrarse en su autoconocimiento y desarrollar su autonomía, la figura del cuidador es fundamental.

Dejar que un niño se mueva libremente no quiere decir no tener contacto con él. Al contrario, el método Pikler defiende la importancia de un apego afectivo sólido, lo que ella llama una relación afectiva privilegiada, como base para todo lo demás.

Una relación basada en el respeto a los pequeños y a sus ritmos y necesidades, que no imponga las cosas, sino que haga que fluyan.

Para conseguirlo, es importante hablar con los bebés y los niños, anticiparles en todo momento todo lo que vamos a hacer con ellos y esperar a que estén preparados para hacerlo. Por ejemplo, explicarles que vamos a enjabonarles, mostrarles la esponja y, cuando veamos que están receptivos, empezar a hacerlo, sin forzarles.

Conocer profundamente a nuestro peque y saber cuándo debemos intervenir y cuándo debemos dejarle que actúe libremente es otro de los objetivos.

La importancia de la salud física y el juego

No hay desarrollo físico, psíquico y emocional adecuados si los cuidados y las necesidades básicas no están cubiertas, además de las afectivas. Esto se da por supuesto en cualquier hogar, pero no era tan habitual en las instituciones infantiles como la que dirigía Pikler.

Dentro del movimiento libre, se encuentra también el juego libre. Se trata de ofrecer materiales seguros, mejor si son desestructurados, a los peques y dejarles que aprendan a manejarlos como quieran, sin darles pautas de juego ni enseñarles cómo deben hacerlo.

Esto les permite explorar el entorno y sacar sus propias conclusiones, como paso siguiente al autoconocimiento.

Beneficios del movimiento libre

Según Emmi Pikler, cuando intervenimos en el movimiento libre de los bebés y peques provocamos las siguientes situaciones:

  • Inmovilidad y dependencia: Los peques a los que colocamos en posiciones a las que no saben llegar por sí mismos, tampoco saben salir de ellas, lo que les obliga a quedarse en esa posición. Y les coloca en una situación de dependencia total, lo que les frustra e irrita en ocasiones.
  • Posturas antinaturales y forzadas: Al colocar a los peques en posiciones antinaturales para su etapa de desarrollo, adoptan posturas incorrectas y que pueden provocar un desarrollo defectuoso de su musculatura o sus huesos.
  • Pérdida o distorsión de etapas del desarrollo: Como hemos explicado antes, al intervenir hacemos que algunos peques se salten etapas como el gateo o que se sienten antes de gatear.

Por el contrario, el fomento de la actividad autónoma y el movimiento libre tiene los siguientes beneficios:

  • Desarrollo psicomotriz correcto y seguro. Mejor equilibrio y adopción de posturas corporales más naturales y saludables.
  • Autoconocimiento de su cuerpo y de sus posibilidades y limitaciones que hace que se caigan menos y tengan menos accidentes.
  • Fomento de la seguridad en sí mismos y la autoconfianza. Personalidades más armónicas. Los niños crecen  y evolucionan a su ritmo y dan los pasos evolutivos cuando están preparados para ello, sin frustrarse por no poder hacer aquello que se les exige.
  • Desarrollo de la creatividad al permitirles jugar en libertad, sin normas ni exigencias.

Cómo aplicar el movimiento libre en casa

Adoptar la pedagogía Pikler exige, sobre todo, cambiar de mentalidad. Dar un giro de 180 grados a nuestro concepto de la crianza y de la relación con los peques.

Pasar del trato autoritario o condescendiente al trato igualitario y respetuoso.

Dejar de preocuparnos por que nuestros hijos consigan cada hito del desarrollo en los tiempos marcados por la sociedad y confiar en ellos y en sus capacidades.

También conlleva una serie de exigencias de preparación del entorno:

  • Para que los peques puedan moverse y jugar libremente, el entorno debe ser seguro. Debemos eliminar todo aquello que pueda lastimarlos en sus procesos de exploración y autoconocimiento.
  • Hay que prepararles los materiales que les permitan desarrollarse. Por ejemplo, espacios amplios y diáfanos con un suelo cálido, pero firme, en el que puedan moverse. También estructuras adaptadas que les permitan y les inviten a reptar, levantarse y explorar. Y juguetes que puedan manipular y les estimulen, que puedan alcanzar y en poca cantidad para que la exploración no interfiera con el autoconocimiento.
  • La ropa debe ser cómoda y holgada para permitir el movimiento. Mejor descalzos siempre que sea posible.
  • El adulto cuidador debe estar siempre presente y atento a las necesidades del niño e interactuar constantemente con él, pero interviniendo en su movimiento solo cuando éste lo reclame (para cogerlo en brazos, por ejemplo) o sea necesario.

Источник: https://www.moraigthestore.com/blog/el-movimiento-libre-como-aplicar-el-metodo-pikler-y-cuales-son-sus-beneficios/

Pikler y el movimiento libre: materiales para que tus peques se muevan en casa

El movimiento libre según Emmi Pikler

En estos tiempos de coronavirus, en los que los niños solo pueden salir a pasear y jugar al aire libre poco tiempo al día y los coles están cerrados, se imponen soluciones para que su desarrollo no se vea perjudicado por el sedentarismo y el abuso de pantallas. Por eso, os proponemos materiales para desarrollar la motricidad gruesa en casa, afines al método Pikler y el movimiento libre.

Ademas, son materiales de juego que los peques usan en solitario (aunque requieren supervisión de un adulto). Así, con los coles cerrados, ¡damos oxígeno a todas las mamis y papis que teletrabajan y concilian en casa durante el confinamiento!

Pikler y el movimiento libre

El movimiento es una necesidad básica del ser humano, sobre todo durante la infancia. A través del movimiento, los niños descubren, exploran, aprenden y se desarrollan. Pero para que favorezca el desarrollo total del niño, el movimiento ha de ser libre. Es decir, respetado y acompañado por el adulto.

El movimiento libre repercute positivamente en el desarrollo psicomotriz de los pequeños, pero también en su aprendizaje y posterior rendimiento escolar, en sus habilidades sociales y comunicativas, en su autoimagen, autopercepción y conocimiento de sí mismos, en su confianza y autoestima, y en su bienestar físico y emocional.

El método Pikler aúna tres importantes teorías sobre apego, movimiento y juego; desarrolladas por la pediatra húngara Emmi Pikler, y que se organizan en torno a tres pilares fundamentales:

  1. Respeto y apego en los cuidados.
  2. La importancia de la salud física y el juego.
  3. La actividad autónoma y el movimiento libre.

El movimiento libre ayuda al correcto desarrollo físico y hace posible un mejor aprendizaje en general. Os lo contamos en el Seminario online «Movimiento libre»

El movimiento libre es, precisamente, el principio de la pedagogía Pikler más conocido. Se basa en la no intervención del adulto en el desarrollo psicomotriz de los niños.

Nuestra función ha de ser la de prestarles acompañamiento y supervisión.

También es nuestro deber ofrecerles un apego sano, así como un entorno y materiales seguros para que los niños se desarrollen por sí mismos, de forma autónoma.

Un niño que puede moverse, es un niño feliz

Según el método Pikler, no debemos colocar a los bebés en ninguna posición a la que no sepan llegar y de la que no sepan salir por sí mismos.

Por ejemplo: los bebés se colocarían siempre (y únicamente) tumbados boca arriba. Desde esta posición ellos pasan de forma espontánea a girarse hacia los lados.

Después aprenden a dar la vuelta completa y colocarse tumbados boca abajo.

A partir de ahí, comienzan a reptar, después a gatear, a continuación se sientan solos, más tarde se levantan con apoyo y por último caminan. Y todo ello de forma natural.

Así van alcanzando, a su propio ritmo y sin intervención del adulto, los hitos madurativos de cada etapa, justo en el momento en que cada peque está preparado para ello. Adiós a las posturas forzadas y «colocadas».

También las frustraciones. Ellos eligen cómo y cuándo.

La no intervención da como resultado un desarrollo de las capacidades psicomotrices diferente al que tienen los niños que sí han sufrido esta interferencia. La pedagogía Pikler también recomienda evitar todo lo que limite el movimiento de los pequeños (tronas, hamacas, cochecitos, andadores, parques de juego con «barrotes», etc.)

Los pequeños que se benefician de esta libertad de movimiento y pueden decidir por sí mismos cuándo están preparados para dar cada paso evolutivo, adoptan posturas más naturales y sanas.

Su desarrollo es fisiológicamente más adecuado y desarrollan mejor el equilibrio y la lateralidad.

También tienen un desarrollo psicomotriz más correcto y seguro, ganan más seguridad en sí mismos, y desarrollan mucho más su autoestima y su autonomía personal.

Cómo aplicar el movimiento libre en casa: confía en tus hijos

Para adoptar la pedagogía Pikler en casa, lo primero que debemos hacer es cambiar de mentalidad. Pasar del trato condescendiente, al trato respetuoso con los peques.

Dejar de preocuparnos por si nuestros hijos alcanzan cada hito del desarrollo en los tiempos marcados por la sociedad… o por el hijo de la vecina de enfrente.

Debemos confiar en ellos y en sus capacidades.

En segundo lugar, debemos preparar el entorno creando un espacio amplio, despejado y seguro en el que puedan explorar y moverse con libertad.

Y vestirles con ropa cómoda y holgada, que no les imposibilite el movimiento (los vaqueros rígidos, por ejemplo, no son lo más adecuado para un bebé).

Asimismo, es mejor que vayan descalzos el mayor tiempo posible (en lugar de zapatos, que interfieren en su desarrollo, podemos colocar una alfombra en el suelo).

El papel del adulto es el de cuidador: debe estar siempre presente, supervisando la actividad, pero intervenir solo en caso necesario. Bien porque el bienestar y la seguridad del niño estén en peligro, o bien porque el pequeño lo reclame (porque quiera interactuar con él o le pida brazos).

Por último, los materiales también son importantes. Debemos ofrecerles materiales seguros y adecuados, que les permitan desarrollarse.

Por ejemplo: estructuras a su escala para reptar, levantarse y explorar; así como juguetes que puedan manipular sensorialmente.

A continuación os proponemos algunos materiales Pikler para que los peques usen en casa.

Pelota de madera Pikler

La pelota Pikler está especialmente diseñada para el desarrollo de los bebés. Está basada en el trabajo de Emmi Pikler sobre el desarrollo psicomotriz de los niños, y es ideal para bebés a partir de 3 meses por ser muy accesible, ligera y con muchas posibilidades para descubrir.

Trabaja la capacidad de pasar objetos de una mano a otra y mejora la coordinación ojo-mano. También se puede usar al empezar a gatear haciéndola rodar para que la persigan, ya que rueda pero no va demasiado lejos (ideal para incentivar el gateo en los peques, pero sin que se frustren porque se cansen antes de alcanzarla).

Está fabricada con médula de bambú, sin pegamentos ni añadidos. Su diámetro es de 10 cms por lo que (además de desarrollar su sentido del tacto al explorarla con las manos) también pueden explorarla con la boca, sin riesgo de atragantamiento y asfixia.

Tabla curva de madera

La tabla curva es uno de los materiales más famosos utilizados en esta metodología aunque es, en realidad, un material de la pedagogía Waldorf. Se trata de una tabla curva de madera para que los niños estimulen el movimiento del tronco y las piernas, el equilibrio, el control sobre su cuerpo, la fuerza, la velocidad y el ritmo.

Está fabricada con muchas capas de madera de haya que se apilan y prensan a alta presión. Su forma curva desarrolla la creatividad e imaginación, y al ser un material desestructurado, permite a los niños descubrir infinidad de posibilidades de juego… ¡Tantas como se les ocurran!

Se puede usar para balancearse, tumbarse, sentarse, para jugar como puente, rampa, hamaca, mesa, taburete para que los más pequeños lleguen a zonas altas o incluso para dormirse en ella con el relajante balanceo. De esta manera, es perfecta no sólo para los ratos de juego sino también para los momentos de descanso y tranquilidad.

Se recomienda a partir de 1 año y puede ser usada en todas las edades, ya que soporta hasta 200 kilos de peso. De hecho, muchos adultos la utilizan como dispositivo de entrenamiento para grupos de músculos específicos. ¡También para practicar yoga!

Tabla redonda de equilibrio

La tabla redonda de equilibrio es una versión más moderna de la anterior. También está fabricada en madera y cumple las mismas funciones. Con ella, los peques pueden girar sentados o de pie sobre sí mismos o con otros amigos.

Con ella los niños y niñas pueden realizar movimientos de skate, dar vueltas de 360º e incluso andar con ella si se realiza un buen balanceo aplicando fuerza. También permite usarse con pelotas, coches o juguetes para hacerlos balancearse, girar… Y se puede utilizar de al revés como si se tratase de un asiento para sentarse o una mesa de juego.

También soporta un peso de 200 kilos y se recomienda a partir del año, para todas las edades. En los adultos también favorece la circulación y movilidad porque permite usarse para estar en continuo movimiento mientras se realizan tareas que requieren estar parado muchas horas.

Cubo de gateo

El cubo de gateo de madera abierto por 2 lados, cerrado completamente por otros 2 lados y con barrotes para escalar por los otros 2 lados restantes, ofrece muchas posibilidades de juego al tiempo que favorece la motricidad global y el movimiento libre de los niños que pueden escalar sobre él, gatear y pasar entre los huecos…

También se puede usar como mesa de juego y hay varias versiones (sencillo, con barrotes para la escalada, con orificios o paredes sensoriales…) que podéis ver aquí.

Se puede usar solo o en combinación con otras estructuras de libre movimiento (rampas, triángulos, escalones…) para crear divertidos circuitos, como el que veis en la imagen.

Se recomienda desde el inicio del gateo y debe usarse siempre bajo la supervisión de un adulto.

Triángulo de madera con barrotes para escalar

El triángulo de madera abierto por 3 lados y cerrado por los otros 2 lados y con barrotes para escalar, funciona como su hermano cuadrado y también está disponible en varias alturas y tamaños, con más o menos barrotes… E incluso hay un modelo curvo de pequeña escala para los más peques. Podéis ver todos los modelos pinchando aquí.

Es ideal para usar junto con la tabla de madera para balancear, se recomienda a partir de 1 año y también requiere la supervisión de un adulto.

Cueva de gateo

La cueva o cabaña de gateo tiene un techo cerrado y 2 entradas diferentes. Es un mueble versátil sobre el que se puede jugar de muchas maneras. Todas ellas favorecen la motricidad global de los niños más pequeños, así como la motricidad fina, gracias a los juegos que se pueden realizar con sus orificios.

Favorece el movimiento libre de los niños al permitirles escalar sobre él, pasar entre los huecos… Se puede usar solo o en combinación, junto con el resto de elementos de libre movimiento. Se recomienda a partir de los 12 meses y, por supuesto, debemos supervisar siempre su uso.

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/pikler-y-el-movimiento-libre/

Embarazo y niños
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