El niÑo tiene sueÑo

Todo sobre el sueño

El niÑo tiene sueÑo

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Es probable que el sueño, o su falta, sea el aspecto más discutido sobre el cuidado de los bebés. Como los padres primerizos no tardan en aprender, la calidad y la cantidad del sueño de un bebé afectan al bienestar de toda la familia.

Entonces, ¿cómo conseguir que su hijo se vaya a la cama y que se quede allí? ¿Cómo debería responder cuando su hijo se despierta a media noche? ¿Y cuánto necesitan dormir los niños?

¿Cuánto sueño es suficiente?

Las necesidades de sueño varían según la edad del niño. Pero las reglas generales sobre cuántas horas de sueño necesita un bebé o un niño de 2 años pueden no ayudarlo en lo que respecta a su propio hijo. Estas cifras no son más que simples promedios para grupos amplios de niños de edades particulares.

No existe una cantidad mágica de horas que necesiten todos los niños de un grupo de edad en concreto. Aún y todo, el sueño es muy importante para el bienestar de todos los niños.

La relación existente entre la falta de sueño y el comportamiento del niño no siempre es evidente. Cuando los adultos están cansados, pueden estar irritables y/o tener falta de energía.

Pero los niños se pueden volver hiperactivos, antipáticos y tener cambios de comportamiento extremos.

He aquí algunas cifras aproximadas de horas de sueño en función de la edad, acompañadas de consejos para conseguir que los niños se acuesten por la noche y duerman.

Bebés (hasta los 6 meses de edad)

Los relojes internos de los recién nacidos todavía no están completamente desarrollados. Pueden dormir hasta 18 horas en cada período de 24 horas, divididas aproximadamente por igual entre el día y la noche.

Los padres deben despertar a sus recién nacidos para alimentarlos si duermen más de 4 horas seguidas hasta que se estabilice su ganancia de peso, lo que suele ocurrir antes de que concluyan las dos primeras semanas de vida.

A partir de ese momento, no pasa nada si un bebé duerme durante períodos de tiempo más largos.

Pasadas las dos primeras semanas, los bebés pueden dormir hasta 4 o 5 horas seguidas; esta es la cantidad aproximada de tiempo que sus pequeños estómagos pueden aguantar sin alimentarse. Si los bebés duermen durante mucho tiempo seguido por la noche, lo más probable es que quieran mamar o tomar el biberón más a menudo durante el día.

Justo cuando los padres creen que dormir toda la noche de un tirón parece un sueño inalcanzable, su bebé suele empezar a dormir más tiempo seguido por la noche. A los 3 meses, un bebé promedio duerme unas 14 horas en total, con 8-9 horas de sueño por la noche (generalmente con solo una o dos interrupciones) y hace dos o tres siestas en las horas de luz.

Es importante saber que los bebés pueden llorar y hacer todo tipo de ruidos durante el sueño ligero. Incluso, si se despiertan por la noche, es posible que solo pasen unos minutos despiertos antes de volver a conciliar el sueño por sí solos.

Si un bebé de menos de 6 meses sigue llorando, usted deberá atenderlo. El bebé podría estar muy incómodo: hambriento, mojado, tener frío o incluso estar enfermo. Mantenga las rutinas de cambiar y alimentar al bebé lo más rápidas y silenciosas que se posible.

No le aporte ningún estímulo innecesario, como hablarle, jugar con él, encender la luz o usar un dispositivo móvil iluminado mientras usted espera a que vuelva a conciliar el sueño. Fomente la idea de que la noche es para dormir.

Es usted quien se lo debe enseñar porque a su hijo no le importa qué hora es, siempre y cuando se satisfagan sus necesidades.

Lo mejor es dejar al bebé en la cuna antes de que se duerma. Y no es demasiado pronto para establecer una rutina sencilla para la hora de acostarse por la noche.

Cualquier actividad relajante (bañar al bebé, leerle un cuento o cantarle) llevada a cabo cada noche y siguiendo el mismo orden cada noche, puede formar parte de la rutina.

Su bebé asociará esas actividades con la hora de dormir y lo ayudarán a tranquilizarse.

La meta consiste en que el bebé sepa dormirse solo y aprenda a calmarse y a volverse a dormir sin ayuda en el caso de que se despierte a media noche.

Bebés de 6 a 12 meses

A los 6 meses, los bebés siguen necesitando un promedio de unas 14 horas de sueño en cada período de 24 horas, con dos o tres siestas en las horas de luz, de 30 minutos a 2 horas de duración cada una. Algunos bebés, sobre todo los amamantados, se pueden seguir despertando por la noche. Pero la mayoría de los bebés no necesitan alimentarse a media noche.

Si su bebé se despierta a media noche, y usted cree que no es porque tenga hambre, espere unos pocos minutos antes de ir a verlo. A veces, los bebés solo necesitan unos pocos minutos para calmarse y volver a quedarse dormidos.

Aquellos que no consigan calmarse solos deben ser tranquilizados sin que los saquen de la cuna ni los lleven en brazos (se les debe hablar con suavidad, acariciarlos o frotarles la espalda) y luego dejarlos para que se duerman solos, a menos que estén enfermos. Los bebés enfermos necesitan que los lleven en brazos y que los cuiden.

Si su bebé no parece estar enfermo y continúa llorando, podrá esperar un poco más y luego repetir la breve visita a su cuna.

Entre los 6 y los 12 meses de edad, entra en juego la ansiedad de separación, una fase normal del desarrollo.

Pero las reglas sobre cómo reaccionar ante los despertares nocturnos del bebé seguirán siendo las mismas hasta que su hijo cumpla un año: Trate de no sacarlo de la cuna, encender la luz, cantarle, hablarle, jugar con él ni alimentarlo. Todas estas actividades no permiten que el pequeño aprenda a dormirse solo y favorecen los despertares nocturnos.

Niños de 1 a 3 años

La mayoría de los niños de 1 a 3 años de edad duermen de 12 a 14 horas en cada período de 24 horas. La ansiedad de separación, o las simples ganas de estar despierto con papá y mamá (y no perderse nada), pueden motivar a un niño a quedarse despierto por la noche. Y lo mismo puede hacer el estilo tan propio de los niños de esta edad de llevar la contraria a sus papás.

Es importante establecer unos horarios regulares para la siesta y para la hora de acostarse por la noche. Los padres a veces creen que, si mantienen a sus hijos despiertos hasta tarde, eso hará que estén más cansados y tengan más sueño a la hora de dormir.

Pero a los niños les puede costar mucho conciliar el sueño cuando están demasiado cansados. Aunque la mayoría de los niños de esta edad hacen de 1 a 3 siestas al día, no debe forzar a su hijo a hacer la siesta.

Pero programe un período de tiempo para que se relaje y repose, aunque su hijo prefiera no dormir.

Establecer una rutina para la hora de acostarse ayuda a los niños a relajarse y prepararse para dormir. Para un niño de 1 a 3 años, la rutina puede durar de 5 a 30 minutos e incluir actividades tranquilizadoras, como leerles un cuento, bañarlos o escuchar música suave.

Independientemente de cuál sea su ritual nocturno, lo más probable es que su hijo insista en que sea el mismo todas las noches. Pero no permita que el ritual se alargue demasiado ni que sea demasiado complicado.

En la medida de lo posible, permita que su hijo escoja algunas alternativas dentro de la rutina: qué pijama ponerse, qué peluche llevarse a la cama, qué música escuchar.

Estas decisiones darán a su pequeño cierta sensación de control.

Hasta los niños que duermen mejor pueden despertarse y llamar a sus padres por la noche. La dentición (o salida de los dientes) y los sueños pueden despertar a los niños de esta edad.

Los sueños activos empiezan en esta etapa, y pueden asustar mucho a unos niños tan pequeños. Elija atentamente los libros o cuentos que le lea a su hijo antes de acostarse, y escoja contenidos agradables.

Las pesadillas asustan mucho a los niños de esta edad, que todavía no saben distinguir entre realidad y ficción.

Consuele y tranquilice a su hijo, abrazándolo cuando lo despierte una pesadilla. Deje que hable sobre el sueño si él quiere hacerlo y quédese a su lado hasta que se calme. Luego favorezca que vuelva a conciliar el sueño lo antes posible.

El tiempo que pasan delante de pantallas (como las de la televisión o la tableta) puede alterar el sueño de los niños. Por eso, los expertos en salud recomiendan:

  • limitar el tiempo que pasan delante de pantallas
  • que los niños de 1 a 3 años dejen de ver dispositivos provistos de pantalla una hora antes de acostarse
  • que los niños no tengan dispositivos provistos de pantalla en sus dormitorios

Preescolares (de 3 a 5 años)

Los niños de la etapa preescolar duermen unas 10 a 13 horas por la noche. Lo niños que duermen lo suficiente por la noche pueden no necesitar hacer la siesta durante el día. En estos casos, la siesta se puede sustituir por un período de tranquilidad y reposo por la tarde.

La mayoría de guarderías y jardines de infancia establecen breves períodos en que los niños se acuestan en colchonetas o descansan de otras formas. Cuando un niño deja de hacer la siesta, su hora de acostarse por la noche se puede adelantar con respecto a la de la etapa anterior.

Escolares y preadolescentes

Los niños en edad escolar necesitan de 9 a 12 horas de sueño nocturno. Los problemas para irse a la cama pueden empezar a esta edad por diversas razones.

Los deberes, las actividades deportivas y extraescolares, el tiempo de pasan delante de pantallas (como la televisión, las computadoras, los smartphones y otros dispositivos), así como unos horarios familiares caóticos pueden contribuir a que los niños no duerman lo que necesitan dormir.

La falta de sueño puede hacer que los niños estén irritables o hiperactivos e impedir que presten atención en clase.

Sigue siendo importante que tengan un horario regular para acostarse, sobre todo en los días en que tengan que ir a la escuela.

Deje que su hijo tenga suficiente tiempo sin tecnología antes de acostarse para que le dé tiempo a desconectar antes de apagar la luz.

Considere la posibilidad de apagar todos los dispositivos electrónicos por lo menos una hora antes de acostarse y no deje que su hijo tenga pantallas en su dormitorio.

Adolescentes

Los adolescentes necesitan de 8 a 10 horas de sueño por la noche, pero muchos de ellos no las duermen. Debido a que los centros de estudios empiezan muy pronto, así como la sobrecarga de trabajos escolares, deberes, amistades, medios sociales y actividades extraescolares, muchos adolescentes tienen una falta o déficit de sueño de carácter crónico.

Y la falta de sueño se acumula a lo largo del tiempo; por eso, una hora menos de sueño por la noche cada día equivale a una noche entera sin dormir al final de la semana. Entre otras cosas, la falta de sueño puede conducir a:

  • estar menos atento
  • un rendimiento inconsistente
  • una reducción de la memoria a corto plazo
  • un aumento del tiempo de respuesta

Todo esto puede llevar a tener mal carácter, problemas en la escuela (tanto de tipo académico y con los maestros como con los compañeros de clase), el uso de estimulantes, como la cafeína o las bebidas energizantes para sentirse más despierto, y a accidentes de tráfico por tener un mayor tiempo de respuesta o al «dormirse al volante” .

Los adolescentes también experimentan un cambio en sus patrones de sueño: sus cuerpos quieren quedarse despiertos más tiempo por la noche, lo que suele hacer que intenten recuperar el sueño perdido los fines de semana. Pero estas irregularidades en sus horarios de sueño pueden hacer que acostarse a una hora razonable durante la semana les resulte todavía más difícil.

Lo mejor sería que un adolescente se acueste todas las noches a la misma hora y se levante a la misma hora todas las mañanas, durmiendo un mínimo de 9 horas diarias.

Rutinas para la hora de acostarse

Independientemente de la edad que tenga su hijo, establezca una buena rutina para la hora de acostarse que favorezca unos buenos hábitos de sueño. Los siguientes consejos pueden ayudar a los niños a tener un sueño nocturno reparador:

  • Establezca una hora para acostarse y haga que su hijo la siga, avisándole dos veces, con media hora y 10 minutos de antelación.
  • Incluya un período de relajación en la rutina.
  • Si su hijo es mayor o adolescente, anímelo a seguir y mantener una hora para acostarse que le permita obtener la cantidad de horas de sueño necesarias para su edad.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/sleep-esp.html

Sueño entre los 2 y los 5 años

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La calidad del sueño influye en la salud y en la calidad de vida. Conseguir un patrón de sueño normal es parte del desarrollo del niño.

¿Y qué es lo normal en los niños de esta edad?

A los 2 años, los niños duermen un promedio de 13 horas diarias. Según va pasando el tiempo, las horas de sueño diario van disminuyendo; desde los 3 a los 5 años suelen dormir de 10-12 horas y entre los 6 y los 10 años de vida alrededor de 10 horas al día.

La mayoría de los niños de 2 años continúan haciendo siestas pequeñas, generalmente una por la tarde. Estas siestas pueden durar hasta los 4 o 5 años, pero para evitar problemas por la noche, no deben ser muy largas ni tardías. Hay niños que necesitan dormir menos horas o que dejan de necesitar la siesta antes.

También continúan los despertares nocturnos, pero menos numerosos y más cortos. El número de despertares durante los cuales el niño está más de 20 minutos despierto va disminuyendo con la edad.

Enseñando a dormir a los niños de esta edad

Es conveniente que el niño aprenda a conciliar el sueño solo, sin la presencia de los padres.

Para conseguir el desarrollo de un buen patrón de sueño-vigilia, la hora diaria de acostarse y levantarse debería ser aproximadamente la misma todos los días.

No es recomendable que los niños se acuesten con hambre o que beban muchos líquidos.

Para el niño, irse a dormir puede implicar una sensación de separación de los padres. El empleo de asociaciones adecuadas y familiares puede ayudar.

Una rutina relajante, tranquila, para realizar todos los días antes de dormir (baño, leer un cuento) y que debe finalizar en el dormitorio, ayuda a que el niño se dé cuenta de que llega la hora de dormir. Esta actividad predecible y rutinaria puede facilitar una buena separación y evitar que el niño responda con ansiedad.

Es conveniente que se establezcan límites claros (número de cuentos, canciones…) si el niño se queja a la hora de quedarse solo. También hay que tener cuidado de no favorecer el miedo aludiendo a “cocos”, al hombre del saco, etc.

Es recomendable llevar a los niños a la cama cuando estén cansados, pero no si están demasiado activos.

Para evitarlo, las actividades que se realicen antes de acostarse deben ser relajantes; la actividad intensa es para otros ratos del día.

Es sensato, antes de acostarlos, evitar juegos de ordenador, tableta, consola… que estimulen al niño. Tampoco es conveniente resolver los problemas o hacer planes en el momento de acostarse. Esto se debe dejar hecho antes.

Para enseñar a los niños a dormir, todos los que intervengan deben actuar siempre de la misma forma. El niño debe saber que la respuesta del padre, la madre o los abuelos va a ser igual.

Finalmente, es importante evitar que el niño asocie cama y castigo.

Medidas ambientales para facilitar el sueño nocturno

  • Cama confortable.
  • Ambiente poco estimulante a la hora de irse a dormir.
  • Habitación con baja intensidad lumínica y temperatura agradable.
  • Evitar el consumo de bebidas muy dulces o estimulantes (chocolate, refrescos de cola, etc.) por la tarde.
  • Lectura en voz alta (lo justo) de un cuento, aunque el niño sea pequeño.

Recomendaciones si lo anterior no ha funcionado

Todo tiene solución, con mayor o menor dificultad se puede reeducar. Para ello, es importante saber que una de las cosas que más favorece que el niño duerma bien es la sensación de seguridad que se le transmita.

Cuando el niño proteste y llore durante la noche, se debe reflexionar sobre lo ocurrido durante ese día. No se le debe chillar, hay que darle la seguridad de que los padres están para tranquilizarle si lo necesita.

Los padres no deben imponerse a sí mismos ninguna hora límite para conseguir que el niño duerma bien. Probablemente no se cumplirá y todo el mundo se pondrá tenso. Deben ceñirse a seguir las rutinas. Si ha habido algún cambio reciente en la vida del niño, no se debe esperar que duerma profundamente ese día.

Es normal que trate de negociar para que se quede un poco más con él en la habitación o para que le lea otro cuento, también que pida constantemente cosas (agua, hacer pis…) para que vuelva a la habitación.

No se debe perder la calma cuando se despierte a media noche. Se debe transmitir el mensaje de que es capaz de disfrutar durmiendo solo. Si los padres se enfadan, solo conseguirán que el niño se agite más.

A veces, las respuestas del niño son más importantes (se salen de la cama, patalean). Permitirle que duerma fuera de la cama no le ayudará a aprender a dormirse solo. En las familias que realizan colecho, en la etapa previa de lactante los niños presentan más despertares que los que no comparten cama y en estas edades los padres perciben peor calidad de sueño en estos niños. 

La pareja puede turnarse: descansarán más y el niño no será el director de la noche. Si esto no es posible y se pierden los nervios, se debe hacer una pausa. Lo importante es transmitir tranquilidad y seguridad en la educación del sueño.

Cada familia tiene un nivel de tolerancia y sus propias creencias; no hay sistemas buenos o malos, sino diferentes y lo importante es que los padres estén convencidos de que lo que hacen es lo mejor para sus hijos.

Источник: https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/sueno-entre-2-5-anos

¿Qué les quita el sueño a los niños?: 12 pautas para evitar el insomnio

El niÑo tiene sueÑo

El descanso nocturno no solo consiste en dormir unas horas, sino en disfrutar de un sueño reparador que permita afrontar la actividad diurna sin fatiga. “El hecho de que los niños se despierten por la noche es normal, sobre todo los más pequeños.

Cuando crecen, el desarrollo del niño permite que el sueño sea más largo y disminuyen los despertares nocturnos.

Sin embargo, si la dificultad de conciliar o mantener el sueño perdura en el tiempo y produce consecuencias como malestar o somnolencia por el día, se considera insomnio”, explica Beatriz Cabrera, psicóloga del centro de psicología y logopedia, BlaBla,que cifra entre un 25 y un 30% los casos de insomnio entre los niños de entre 6 meses y 5 años de edad.

¿Qué les quita el sueño a los niños?

El insomnio infantil puede ser transitorio cuando está asociado a “cambios emocionales familiares, sociales o escolares.

También puede estar causado por estrés debido a problemas familiares, bullying, depresión, ansiedad o consumo de medicamentos y alimentos que interfieran en el sueño”, explica la psicóloga Beatriz Cabrera.

Los malos hábitos a la hora dormir restan calidad de sueño a los niños, entre ellos: dormir a deshoras, cambios en los horarios de descanso nocturno, cenas copiosas o bebidas estimulantes. El ejercicio físico antes de dormir, así como los juegos digitales o el ruido ambiental también desajustan el sueño de los pequeños.

El sueño nocturno es un tiempo fundamental para resetear nuestro cerebro y renovar la energía que gastamos durante el día. Los niños necesitan más horas de sueño que los adultos porque están en proceso de crecimiento. “En el caso de los niños entre 1 y 3 años alrededor de 12 horas, de 3 a 10 años, unas 10 horas y entre los 10 y los 18 años, cerca de 10 horas”, explica Beatriz Cabrera.

Noche sin descanso, día complicado para los niños

Las consecuencias del descanso nocturno inadecuado y escaso para los niños se hacen patentes por el día.

“Irritabilidad, somnolencia y cansancio, dolor de cabeza, falta de atención que afecta al aprendizaje, accidentes, como caídas y en algunos casos hiperactividad”, comenta Darío Fernández Delgado, psicólogo, logopeda y médico de familia del Gabinete Médico Delicias, que recomienda los menús de buenas noches para ayudar a conciliar el sueño a los niños, como en el caso de los alimentos que aportan melatonina, la hormona que segregamos cuando hay oscuridad y que regula nuestros biorritmos de actividad y descanso o sueño. Algunos de los alimentos que estimulan esta hormona clave para el descanso son “el plátano, la leche o los hidratos de carbono. Un postre ideal para cenar el arroz con leche. La zanahoria, espinacas y los guisantes, así como el pescado azul, el atún, la merluza o las nueces” también favorecen el descanso nocturno, comenta el psicólogo, Darío Fernández,

Cómo arropar el descanso nocturno de los hijos en casa

¿Contar ovejitas antes de dormir? Hay pautas más eficaces para ayudar a que los niños caigan en los brazos de Morfeo. La psicóloga Beatriz Cabrera, las menciona:

1-Mantener una rutina del sueño con horarios regulares de como mínimo 8 horas de descanso nocturno.

2-Evitar cenas copiosas poco antes de dormir. Si el niño tiene hambre durante el tiempo que transcurre entre la cena y el momento puede tomar un tentempié ligero, como leche con galletas.

3-Evitar los productos con cafeína o tomar líquidos excesivamente a la hora de ir a dormir.

4-Usar la cama solo para dormir. Evitar otras actividades como ver la televisión o leer y estudiar.

5-Mantener el dormitorio acondicionado y confortable. Con oscuridad, sin ruido, bien ventilado y a una temperatura agradable.

6-Eliminar del cuarto luces innecesarias, como las de relojes o de adorno.

7-Minimizar las posibles interrupciones del sueño, como los ruidos externos.

8-Propiciar que los niños expresen sus preocupaciones, emociones y experiencias para evitar que se vayan a dormir con ellos y alteren su sueño.

9-Procurar que el niño realice una actividad relajante antes de dormir, como leer un cuento. Evitar ver la televisión o jugar con videojuegos en las últimas horas de la tarde y antes de ir a dormir.

10-Mantener los aparatos electrónicos fuera del dormitorio del niño. Entre ellos, los ordenadores, móviles o videojuegos.

11- Escribir un diario de actividades del día siguiente, cuando tenga el niño tenga edad para hacerlo, con el fin de restarle preocupación porque se le olvide algo. Es recomendable que lo haga, al menos tres horas antes de ir a dormir para que se olvide de las obligaciones del día siguiente.

12-En caso de que el insomnio persista, es recomendable realizar un buen diagnóstico para descartar trastornos del sueño.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/10/25/mamas_papas/1540468384_633352.html

Embarazo y niños
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