¿En qué semana se provoca el parto?

Inducción del parto

¿En qué semana se provoca el parto?

  • Tamaño de texto más grande

Es habitual que muchas mujeres embarazas, sobre todo las que van a ser madres primerizas, vean pasar su fecha probable de parto sin tener ni una sola contracción. Y cuanto más se alejan de esa fecha (también conocida como FPP), más nerviosas se ponen. Es posible que hasta empiecen a dudar de que su bebé vaya a nacer algún día.

La última etapa del embarazo puede resultar difícil de sobrellevar: usted se sentirá enorme, le dolerán los pies y la espalda, le faltará energía para hacer cualquier cosa y estará más que preparada para conocer al bebé que ha estado alimentando y cuidando durante todo este tiempo. Por eso, esperar un poco más de lo que usted pensaba puede resultarle bastante difícil.

De todos modos, el hecho de que ya haya pasado su fecha probable de parto no implica que su médico (u otro profesional de la salud que lleve su embarazo) vaya a hacer algo para provocarle (o iniciar de forma artificial) el parto; por lo menos, no de inmediato.

¿En qué consiste?

La inducción o provocación del parto es lo que hacen los médicos para iniciar el parto utilizando medicamentos u otras técnicas médicas. Años atrás, algunos médicos inducían el parto por costumbre.

Pero ahora no se sigue esta práctica a menos que exista una necesidad médica real. Se suele permitir que el parto siga su curso natural.

Sin embargo, en algunas situaciones, es posible que el profesional de la salud recomiende inducirlo.

¿Por qué se practica?

Es posible que su médico sugiera inducirle el parto si:

  • ha roto bolsa de aguas pero no tiene contracciones
  • su bebé todavía no ha nacido dos semanas después de la fecha probable de parto (un embarazo se considera postérmino cuando han pasado más de 42 semanas de gestación)
  • tiene una infección en el útero (denominada «corioamnionitis»)
  • cumple ciertos factores de riesgo (por ejemplo, presenta diabetes del embarazo o hipertensión)
  • no tiene suficiente cantidad de líquido amniótico
  • tiene un problema en la placenta
  • su bebé no está creciendo como debería

La inducción del parto puede ser recomendable en determinadas circunstancias, como cuando el embarazo ya está a término y la madre tiene antecedentes de partos rápidos y/o vive lejos del hospital.

Algunas madres solicitan que les provoquen el parto por pura conveniencia, pero ésta opción implica asumir algunos riesgos. Los médicos tratan de evitar este tipo de inducciones porque es posible que la fecha probable de parto no sea la correcta y/o que el cuello uterino de la mujer no esté preparado todavía.

¿Cómo se lleva a cabo?

Algunos métodos para inducir el parto son menos agresivos y se asocian a menos riesgos que otros. Entre las formas con que los médicos pueden intentar provocar un parto favoreciendo el inicio de las contracciones, se incluyen las siguientes:

  • Ruptura de membranas. El médico se pone guantes e introduce un dedo en la vagina de la mujer hasta atravesar el cuello uterino (la abertura que conecta la vagina con el útero). El médico mueve el dedo hacia delante y hacia atrás para separar la fina membrana que conecta el saco amniótico (que alberga al bebé y al líquido amniótico) a la pared del útero. Al romper esta membrana, el cuerpo libera unas hormonas denominadas prostaglandinas, que ayudan a preparar el cuello uterino para el parto y que es posible que desencadenen las primeras contracciones. Este método funciona en algunas mujeres, pero no en todas.
  • Ruptura de la bolsa de aguas (también denominada amniotomía). El médico rompe el saco amniótico durante la exploración vaginal, utilizando un pequeño gancho de plástico para romper las membranas. Si el cuello uterino está preparado para el parto, la amniotomía lo suele desencadenar en cuestión de horas.
  • Administración de la hormona prostaglandina para favorecer la maduración del cuello uterino. Se introduce en la vagina un óvulo vaginal o un gel que contiene prostaglandina o bien se administra un comprimido que contiene dicha hormona por vía oral. Generalmente, esto se lleva a cabo en el hospital, donde pernoctará la mujer, y se espera que por la noche vaya «madurando» su cuello uterino (se ablande y se afinen sus paredes), preparándose para el parto. Si se administra sola, la prostaglandina puede desencadenar el parto, pero también se puede utilizar antes de administrar la hormona oxitocina.
  • Administración de la hormona oxitocina para favorecer las contracciones. Se administra esta hormona (generalmente el medicamento Pitocina) de forma continua por vía intravenosa, primero a dosis reducidas, y luego se va incrementando la dosis hasta que el parto evoluciona sin complicaciones. Después de administrar el medicamento, se debe monitorizar atentamente el estado del feto y del útero. La oxitocina también se utiliza a menudo para acelerar los partos lentos o estancados.

¿Qué sentiré?

La ruptura de membranas puede resultar un poco dolorosa o molesta, pero solo suele durar alrededor de un minuto. También es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones) y pequeñas pérdidas de sangre durante el día o los dos días siguientes.

La ruptura de la bolsa de aguas también puede resultar algo molesta. Es posible que sienta un tirón seguido de una pérdida de líquido tibio, sea en forma de hilillo o de chorro.

Si le administran prostaglandina, es posible que sienta fuertes espasmos (o contracciones). Con la oxitocina, las contracciones suelen ser más frecuentes y regulares que en los partos naturales.

Riesgos y precauciones

Inducir un parto no es lo mismo que «abrir un grifo». Si el organismo de la madre no está preparado, la inducción puede fracasar y es posible que, después de intentarlo durante horas o días, se deba practicar una cesárea. Esto es mucho más probable cuando el cuello uterino todavía no está maduro.

Si el médico rompe el saco amniótico pero no logra que se inicie el parto, puede ser necesario utilizar otro método de inducción del parto. Esto es debido a que, si el saco amniótico permanece abierto durante mucho tiempo antes de que nazca el bebé, existe riesgo de infección, tanto para este último como para la madre.

Cuando se utilizan la prostaglandina o la oxitocina, existe el riesgo de que se desarrollen contracciones anómalas. En tales casos, el médico retirará el óvulo vaginal o reducirá la dosis de oxitocina.

Aunque se trata de algo muy poco frecuente, también aumenta el riesgo de desgarro uterino (o rotura uterina) cuando se utilizan estos medicamentos.

Otras complicaciones asociadas al uso de la oxitocina son la hipotensión y la reducción de la concentración de sodio en sangre (que puede ocasionar problemas como las convulsiones).

Otro posible riesgo de la inducción del parto es la posibilidad de dar a luz a un bebé ligeramente prematuro (nacido después de la semana 34 y antes de la 37). ¿Por qué? Debido a que la fecha probable de parto podría ser errónea. Su FPP se calcula sumando 40 semanas al primer día de su último periodo menstrual.

Los bebés ligeramente prematuros suelen estar sanos, pero pueden presentar problemas de carácter temporal, como ictericia y dificultades para alimentarse, respirar y/o mantener la temperatura corporal. También son más proclives que los bebés a término a presentar problemas evolutivos o en el ámbito escolar más adelante.

A pesar de que los partos inducidos conllevan sus riesgos, alargar el embarazo más allá de la semana 42 también puede ser arriesgado. Muchos bebés que nacen después de la FPP no presentan ninguna complicación, pero los partos postérmino se pueden asociar a los siguientes problemas:

  • El parto vaginal resulta más complicado debido a que el bebé es de mayor tamaño. Cuanto más grande sea el bebé, mayores serán las probabilidades de que sufra lesiones durante el parto, como las fracturas.
  • La placenta, encargada de proporcionar alimento al bebé, se empieza a deteriorar.
  • El líquido amniótico puede ser demasiado escaso o contener un exceso de meconio (las primeras deposiciones del bebé). Si el bebé inhala meconio, puede tener problemas para respirar.

Existen muchas supersticiones sobre procedimientos para provocar el parto, como el uso de aceite de ricino. No es seguro tratar de inducir el parto de forma artificial tomando aceite de ricino, que puede provocar náuseas, diarrea y deshidratación.

Y tanto la toma de plantas medicinales como de suplementos elaborados con estas plantas para inducir el parto pueden ser perjudiciales. La estimulación de las mamas puede provocar contracciones uterinas al desencadenar la liberación de oxitocina.

De todos modos, algunos estudios han sugerido que el bebé puede tener latidos cardíacos anómalos tras la estimulación mamaria de su madre.

Algunas mujeres tienen la sensación de que el hecho de mantener relaciones sexuales al final del embarazo puede inducir el parto, pero todavía no se han llegado a ninguna conclusión al respecto.

Hable con su médico antes de probar cualquier cosa para intentar favorecer el nacimiento de su bebé. La inducción del parto debe estar en manos de los profesionales de la medicina; las personas ajenas a éste campo pueden causar más mal que bien.

Por frustrante que le pueda resultar esperar a que su bebé se decida a nacer, es importante que deje que la naturaleza siga su curso, a menos que su médico le indique lo contrario. ¡Antes de que se de cuenta, se encontrará demasiado ocupada como para recordar que su hijo tardó en nacer!

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/inductions-esp.html

Inducción del parto: pros y contras

¿En qué semana se provoca el parto?

La indicación médica más importante para una inducción del parto es que la embarazada ya haya salido de cuentas. Un embarazo tiene una duración puramente aritmética de 10 meses o 40 semanas.

Debido a que generalmente no se conoce el momento exacto de la concepción, este período se calcula a partir del primer día del último período menstrual.

Si se excede la fecha de nacimiento calculada, el embarazo finaliza en términos puramente aritméticos.

Sin embargo, sólo alrededor del tres por ciento de los niños nacen en esta fecha, la mayoría de los bebés nacen dentro de las dos semanas anteriores o posteriores a la fecha de nacimiento calculada.

Si el bebé sigue esperando después de este día, no es peligroso al principio.

Los médicos vigilarán a la madre y al niño con especial atención durante las semanas 41 y 42 del embarazo, las revisiones generalmente se llevan a cabo a intervalos diarios.

En la segunda mitad de la semana 42, a más tardar, se inducirá el parto, ya que existe el riesgo de que la placenta deje de cumplir sus funciones por completo y el bebé pueda sufrir una falta de oxígeno, otras deficiencias en su alimentación o problemas circulatorios.

Incluso entre los médicos no es motivo de controversia el haber salido de cuentas como motivo para inducir el parto. Desde el punto de vista de la mayoría de los médicos, sin embargo, el riesgo es demasiado grande para esperar más tiempo a un parto natural.

Otras razones para inducir un parto son

  • No se producen contracciones después de romperse el saco amniótico. En la mayoría de las mujeres, las contracciones y el proceso del parto comienzan dentro de las 24 horas después de haber roto aguas. Si esto no sucede, el riesgo de infección aumenta de manera que se le ofrece a la madre la posibilidad de inducir el parto. Si el parto todavía no se inicia después de 48 horas, por lo general es inevitable la inducción.
  • A las diabéticas, siempre que su bebé se haya desarrollado normalmente, se les recomienda la inducción después de la semana 38 del embarazo; esto se debe en parte a que los hijos de las mujeres diabéticas suelen ser particularmente grandes, lo que puede llevar a complicaciones en el parto.
  • Otras enfermedades crónicas o agudas, como la preeclampsia (gestosis hipertensiva), enfermedades renales o hepáticas que podrían dañar el bienestar de la madre y del bebé o llevar a complicaciones en el parto.
  • Fuerte estrés físico y psicológico en embarazadas (después de la semana 37 del embarazo, si el bebé es lo suficientemente maduro).
  • Déficit de abastecimiento del bebé.
  • Una decisión médica individual también requiere el deseo de inducir el parto por razones personales, por ejemplo, debido a un viaje del padre al extranjero, que de otro modo se perdería el nacimiento.
  • También un parto muy prolongado o estancado puede requerir medidas para provocar contracciones.

¿Cuáles son los procedimientos para inducir el parto?

En general: El propio bebé determina cuándo nace, lo que sucede al interactuar complejos procesos físicos. Si no es posible esperar a esta fecha, hay varios procedimientos para comenzar el parto.

Si el bebé sigue esperando después de la semana 40 del embarazo, las comadronas aconsejan ante todo tomar remedios caseros: sexo, que también libera prostaglandinas que fomentan las contracciones, ejercicio, baños calientes; así como métodos naturistas. Estos incluyen aromaterapia, remedios homeopáticos, estimulación de los pezones, enemas o el llamado cóctel para provocar contracciones (una mezcla de jugo de albaricoque, verbena, aceite de ricino y algo de coñac o cava).

Importante: Los métodos naturistas para fomentar las contracciones siempre requieren supervisión médica. El cóctel para provocar contracciones en particular puede causar contracciones muy severas y, si el cuello del útero aún no está lo suficientemente abierto, también riesgos para la madre y el bebé.

Procedimientos médicos para inducir el parto:

  • La abertura del saco amniótico, que hoy en día se utiliza muy poco. El parto debe tener lugar en un corto período de tiempo (máximo de 24 a 48 horas), ya que aumenta el riesgo de infección y de prolapso del cordón umbilical, que suele ser una indicación de parto por cesárea.
  • En el caso de desprendimiento de las membranas, el saco amniótico se extrae a mano del cuello uterino. Aquí se liberan las prostaglandinas. En aproximadamente el 50 por ciento de todos los casos, el nacimiento comienza durante las 48 horas siguientes. El procedimiento puede ser doloroso, pero ofrece la posibilidad de que no sea necesario adoptar medidas adicionales para provocar las contracciones o inducir el parto. Esto no aumenta el riesgo de complicaciones del parto o una cesárea.
  • La administración de prostaglandinas como supositorios, comprimidos o gel vaginales, que a menudo provocan contracciones severas en un corto periodo de tiempo.
  • La administración del suero para provocar contracciones: una infusión con Syntocinon, una variante sintética de la oxitocina, hormona de la subida de la leche y de la sexualidad. Esto también resulta en contracciones muy severas en un corto período de tiempo y a menudo una llamada «tormenta de contracciones». Junto con este suero, también se ofrece anestesia epidural (anestesia local) a la mujer durante el parto debido al dolor, que a veces es difícil de controlar.

Ventajas de una inducción del parto

El número de inducciones de parto está aumentando en todo el mundo. Es una tendencia controvertida entre los defensores del parto natural. Sin embargo, la decisión de hacerlo puede ser necesaria e implicar también ventajas para la madre y el bebé.

Un metaestudio de la Universidad estadounidense de Stanford ha evaluado numerosos estudios sobre la inducción del parto y llega a la conclusión de que en el caso de los bebés «salidos de cuentas» que esperan demasiado tiempo para nacer, los inconvenientes de la espera a menudo superan a los inconvenientes de la inducción: por ejemplo, el meconio (los primeros excrementos del bebé) ya ha penetrado en el líquido amniótico, lo que puede ser perjudicial para el bebé.

Ya en la semana 41 del embarazo, muchos niños mostraron arrugas en la piel y otros signos de que su embarazo ya estaba durando demasiado. Además, los científicos señalaron que, al inducir el parto a partir de la semana 41, la probabilidad de una cesárea (alternativa) es más reducida.

En el caso de otras muchas indicaciones médicas para una inducción del parto, no se plantea la cuestión de los pros y contras, ya que un nacimiento natural estaría asociado a riesgos demasiado grandes. En el caso de indicaciones personales, se plantea la cuestión de si satisfacer el deseo de la madre mediante un mejor equilibrio emocional no influye también positivamente en el proceso del parto.

Inconvenientes de una inducción del parto

Quienes se oponen a la inducción del parto a menudo critican el hecho de que las medidas correspondientes sólo sirven para facilitar la programación de las clínicas o que las mujeres embarazadas expresan su deseo de hacerlo por razones «egoístas»: sin embargo, desde nuestro punto de vista, se trata aquí de razones subjetivas no fundadas. Está científicamente probado que, en cada caso que se compara con mujeres que esperan para dar a luz de forma espontánea:

  • La anestesia tiene que administrarse casi el doble de veces después de intervenciones para inducir el parto debido a contracciones intensas y fuerte dolor.
  • La necesidad de medidas adicionales para provocar contracciones se incrementa en un 60 por ciento en el caso de un parto inducido.
  • Se requiere un 60 por ciento más de métodos de monitorización invasivos (CBT/cardiotocografía interna para monitorizar los tonos cardíacos, extracción de sangre fetal).
  • La probabilidad de parto por métodos invasivos vaginales (fórceps, ventosas) aumente en un 30 por ciento y la probabilidad de una cesárea en un 50 por ciento.

El criterio más importante para determinar la efectividad de una inducción del parto y qué otras intervenciones médicas puede implicar es el grado de madurez del cuello uterino. Las comadronas evalúan esto y, por lo tanto, como avanza el proceso de parto en una escala de 1 a 10 según la llamado método de puntuación Bishop.

Un valor de 8 o más significa que el cuello uterino está listo para el parto. La inducción del parto ha logrado así su objetivo, con una probabilidad cada vez menor de que sean necesarias nuevas medidas para avanzar en el proceso de parto.

¿Puede una inducción del parto estar asociada con efectos a posteriori?

Hasta ahora no han aparecido estudios científicos sobre los efectos tardíos de la inducción del parto, posiblemente también porque no existen. Un parto natural y lo más rápido posible es el deseo de la mayoría de las madres. El ginecólogo francés Frederick Leboyer ha descrito en detalle lo importante que es en términos emocionales para el vínculo entre las madres y sus bebés.

Pero incluso las mujeres que dan a luz a sus bebés a través de un parto inducido o una cesárea no necesitan temer que su relación emocional con sus hijos se vea afectada como resultado. El ginecólogo vienés Dr.

Peter Husslein escribe que un diálogo de tú a tú entre las embarazadas y sus médicos desempeña aquí un papel decisivo para encontrar la mejor solución posible para cada mujer y su bebé en lo que se refiere a una posible inducción del parto.

Источник: https://www.bebitus.com/magazine/embarazo/nacimiento/induccion-del-parto-pros-y-contras.html

Provocar el parto: cuándo y cómo

¿En qué semana se provoca el parto?

Cuando el parto se retrasa, el peligro principal es que la placenta «envejezca» y que no pueda nutrir y proteger correctamente al bebé. Por ello, si en la semana 42 no se perciben signos de que el niño vaya a nacer, se debe provocar el parto.

(Te interesa: Todo sobre el parto)

Cómo provocar el parto

Existen diferentes sistemas de parto inducido, que se eligen en función de las condiciones del cuello del útero y de la posición del bebé.

Cuando el niño tiene la cabeza bien colocada en el canal del parto y el cuello del útero está ligeramente dilatado, basta con que el médico rompa las membranas con un instrumento de plástico para hacer salir el líquido amniótico. En el 80 por ciento de los casos, el parto comienza pocas horas después de haber realizado esta práctica.

Si el feto se presenta con la cabeza hacia abajo, pero el cuello del útero está cerrado, se recurre a una serie de fármacos. Cada ocho horas, se aplican en la vagina unos geles que contienen prostaglandinas, una sustancia que acelera la dilatación y estimula las contracciones del útero.

Si, después de romperse las membranas, el parto no se produce de forma espontánea en las cuatro o cinco horas siguientes, se puede recurrir al uso de oxitocina, una hormona que sirve para provocar las contracciones del útero, permitiendo, así, un parto regular.

Cómo saber si el bebé está bien

En la semana 39 de embarazo o, como máximo, al término de la semana 40 de embarazo, la madre ha de someterse a una serie de exámenes, que permitirán comprobar que el feto está bien. Veamos cuáles son los principales.

• La cardiotocografía o monitorización

Permite registrar el ritmo de los latidos cardíacos del pequeño, así como las contracciones del útero. Se realiza a través de un sensor conectado, por una parte, al abdomen de la madre y, por la otra, a un ordenador. Desde el monitor, el médico comprueba si el ritmo cardíaco es regular.

Si éste es el caso, no es necesario intervenir para acelerar el nacimiento. El examen dura entre 20 y 30 minutos, y se repite cada 48 horas entre las semanas 40 y 41, y cada 24 horas entre las semanas 41 y 42.

Sin embargo, este método suele ser sustituido por la velocimetría y la ecografía, ya que se ha demostrado que la monitorización resulta útil durante el parto, pero no demasiado en las fases anteriores.

(Te interesa: Monitorización fetal antes del parto)

• La velocimetría doppler

Se trata de una técnica de ultrasonidos que se realiza durante las ecografías de la mitad del embarazo en adelante. Mide la velocidad de la circulación de la sangre, tanto de la madre como del niño.

Mediante la exploración del cordón umbilical, se valora si el feto sigue recibiendo el aporte adecuado de alimentos y de oxígeno.

Si se efectúa al término del embarazo, ha de hacerse en la semana número 39 y tres días, después, en la semana número 40 y tres días y, finalmente, en la semana número 41 cumplida.

(Te interesa: Qué es una ecografía doppler)

• La ecografía

Este método permite visualizar el interior del útero y, durante el embarazo, muestra si el niño crece con normalidad. En cambio, al final de la gestación, se utiliza para valorar el estado de la placenta y, sobre todo, para controlar la cantidad de líquido amniótico.

La ecografía se basa en ultrasonidos que, a través del abdomen de la madre, alcanzan al pequeño y rebotan sobre sus tejidos, produciendo vibraciones que se transforman en impulsos eléctricos y que se proyectan en un monitor.

Durante el transcurso de estas ecografías, se realiza también la velocimetría.

• La amniocospia

Esta técnica evalúa la calidad, el color y la transparencia del líquido amniótico que rodea al niño. Consiste en la introducción de un pequeño tubo en el cuello del útero, a través de la vagina.

Un líquido amniótico escaso, denso y oscuro indica sufrimiento del feto. Se trata de un método casi totalmente abandonado, ya que ha sido sustituido por la ecografía, la velocimetría y la cardiotocografía.

De hecho, no valora la cantidad total de líquido amniótico, sino sólo la situada delante de la cabecita del pequeño.

• Perfil biofísico materno-fetal

Se realiza, aproximadamente, en la semana número 39 y tres días, después, en la semana numero 40 y tres días y, finalmente, en la semana número 41 cumplida.

Consiste en la realización de uno o de todos los exámenes anteriores, según considere oportuno el ginecólogo. Entre otras cosas, valora cómo está la mamá en ese momento, si tiene factores de riesgo, como gestosis, tensión alta, etc.

, y aporta información sobre la salud del niño. Se trata de un examen propuesto por el ginecólogo, y aún no se realiza de forma sistemática en todos los departamentos de obstetricia, debido a su elevado coste y al tiempo que emplea, casi una hora.

Además, no es indispensable para conocer el estado de salud del niño, siempre y cuando durante el embarazo se hayan efectuado de forma regular alguno de los exámenes descritos anteriormente.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/parto/salud-en-el-parto/retraso-parto-metods-examenes-185

La inducción al parto: verdades y mentiras

¿En qué semana se provoca el parto?

En la recta final del embarazo, a 1 de cada 5 mujeres se le recomienda una inducción al parto. Este procedimiento médico tan común permite desencadenar el parto.

Pero, ¿cuándo es necesario?, ¿duele más?, ¿hay más riesgo de cesárea? Sobre él corren muchos mitos y prejuicios.

Elisa Llurba, responsable de Obstetricia y Ginecología del Hospital de Sant Pau de Barcelona, nos explica qué hay de cierto.

La inducción al parto es un procedimiento obstétrico muy frecuente que permite avanzar el parto al provocar modificaciones del cuello del útero –lo que conocemos como maduración cervical– y el inicio de las contracciones. En España, a 1 de cada 5 embarazadas se le recomienda la inducción.

Los sentimientos de las mujeres cuando se les informa de que es necesario realizar una inducción al parto son a menudo de miedo y desconfianza. Miedo a que este procedimiento implique más riesgo de acabar en una cesárea.

Desconfianza hacia los profesionales, pensando que se hace para que el parto se produzca en el momento más adecuado para la comodidad de los turnos de trabajo.

Para romper estos mitos es importante, primero, entender el por qué en algunos casos es necesario inducir el parto, y, en segundo lugar, saber cómo se realiza y los resultados de este procedimiento.

¿La decisión de inducir el parto está sujeta a la comodidad del médico?

No. La gestación es una situación única en la salud humana, ya que dos personas (madre y feto) dependen una de la otra, y a veces lo que es más beneficioso para una no lo es tanto para la otra.

En obstetricia, nos encontramos siempre con el dilema de proteger al máximo la salud de las dos personas, madre e hijo.

Cuando los riesgos de continuar el embarazo superan los beneficios para uno de los dos, se decide provocar el parto.

¿Hay situaciones en las que inducir el parto es la única alternativa?

Sí, hay causas que hacen necesaria la inducción del parto una vez alcanzado el término de la gestación, es decir, más allá de las 37 semanas, son, por este orden:

  • Ruptura de membranas antes del parto. Este es el motivo del 50% de las inducciones, ya que a partir de la rotura de la bolsa amniótica, aumenta el riesgo de infección. Normalmente se tiende a realizar una conducta expectante las primeras 12 horas, si pasado este tiempo no se ha iniciado el proceso del parto, se recomienda iniciar la inducción. Se ha demostrado que de esta forma se reduce el riesgo de infección del bebé y es menor la tasa de ingresos en la UCI neonatal (1).
  • Gestación prolongada: a partir de las 41 semanas de gestación empieza a aumentar el riesgo de complicaciones de la madre y del bebé. En algunas circunstancias este riesgo aumenta antes, como cuando la madre tiene más 40 años y/u obesidad. En estos casos la inducción da lugar a menos muertes fetales, menos ingresos a la unidad de neonatología y menos riesgo de cesárea (2).
  • Complicaciones de la mamá y/o el bebé: como alteraciones del crecimiento del bebé, hipertensión o preeclampsia. Son situaciones que presentan mayor susceptibilidad a sufrimiento fetal y riesgo de complicaciones durante y después del parto. En estos casos se ha demostrado que la inducción disminuye el riesgo de problemas para la madre y el bebé.

¿La inducción del parto tiene efectos secundarios?

No, de hecho en los últimos años ha habido cambios que hacen más fácil este proceso. Hoy en día tenemos dos métodos de inducción:

  • Farmacológicos: mediante la colocación vaginal de prostaglandinas, que es la que se libera de forma natural antes del inicio del parto. Este método se utiliza preferentemente si se ha producido una rotura de membranas.
  • Mecánicos: mediante la colocación de una sonda en el cuello del útero que se hincha como un globito actuando mediante la separación de membranas amnióticas y provocando de forma natural la liberación de las prostaglandinas. Este método se utiliza en los casos que no se ha producido rotura de membranas y está especialmente indicado para aquellos con mayor riesgo de sufrimiento fetal; ya que se ha visto que permite una evolución más progresiva del proceso de inducción comparado con los métodos farmacológicos.

¿Un parto inducido duele más y es más largo que cuando se desencadena de forma espontánea?

Tanto si se induce el parto farmacológicamente o por métodos mecánicos, el proceso dura unas 12 horas, y el parto suele acontecer a las 24 horas de media tras el inicio del proceso. En estas 12 horas, es posible moverse, comer, estar con la familia, utilizar el lavabo y la ducha.

De hecho es lo mismo que haría en casa si se estuviera poniendo de parto –lo que conocemos como pródromos de parto o preparto– pero en un hospital, para poder supervisar el bienestar de madre y bebé. En la mayoría de casos solo es necesario realizar un control de frecuencia fetal de forma intermitente y por tanto, si se inicia por la noche, muchas mujeres consiguen descansar.

Así, aunque el proceso es más largo, una vez se inicia el trabajo de parto progresa de forma habitual.

¿Aumenta las probabilidades de cesárea y episotomía? ¿Puede ocurrir que la inducción no funcione?

Una vez el trabajo del parto está instaurado, el parto puede transcurrir de forma natural, sin otra necesidad de intervención, a no ser que haya algún problema para madre o hijo. En un reciente estudio realizado a más de 6.

000 mujeres con embarazos de bajo riesgo se comparó los resultados entre aquellas a las que se esperó que iniciaran el parto de forma espontánea, y aquellas a las que se le provocó el parto a las 39 semanas.

Las mujeres a las que se las indujo el parto, presentaron menos complicaciones (preeclampsia) y menos porcentaje de cesárea comparadas con las que desencadenaron el parto de forma natural (3). Este estudio demuestra como la inducción en sí no es “peligrosa” sino al contrario: “evita” complicaciones.

Hasta aquí hemos conseguido romper algunos de los prejuicios a la inducción, ¿verdad? Pero aún hay quien querrá saber qué probabilidades hay de que sea un parto vaginal, de que todo sea “normal”.

En mujeres sin cesárea anterior, con el balón de inducción, la tasa global de parto vaginal es del 79%, y en aquellos casos que el motivo de la inducción fue la gestación cronológicamente prolongada, del 85%.

Por tanto, la tasa de cesáreas en caso de inducción se sitúa entre un 19 y un 15% respectivamente, es decir, igual a la que tienen las mujeres que inician el parto de forma natural.

En definitiva, la inducción al parto es un método utilizado para empezar el parto que permite evitar complicaciones de la mamá o del bebé.

Con los métodos actuales, es posible conseguir una mínima intervención y unos resultados equiparables a un parto no inducido. Aún así, cada caso siempre debe personalizarse y la decisión del profesional debe ser compartida con los padres.

Solo con decisiones compartidas avanzamos hacia un entorno de confianza y de seguridad para que los padres se sientan en buenas manos.

Fuentes:

(1) Planned early birth versus expectant management (waiting) for prelabour rupture of membranes at term (37 weeks or more). Middleton P, Shepherd E, Flenady V, McBain RD, Crowther CA. Cochrane Database of Systematic Reviews 2017.

(2) Induction of labour for improving birth outcomes for women at or beyond term. Middleton P, Shepherd E, Crowther CA. Cochrane Database of Systematic Reviews 2018.

(3) Labor Induction versus Expectant Management in Low-Risk Nulliparous Women. George R. Saade, M.D. et al. The New England Journal of Medicine. Agosto, 2018.

Источник: https://inatal.org/noticias/el-articulo-del-especialista/582-la-induccion-al-parto-verdades-y-mentiras.html

¿Cuál es la semana más frecuente en la que se produce el parto?

¿En qué semana se provoca el parto?

Todos sabemos que muy pocos bebés (solo un 4%) nacen en la fecha de parto estimada ya que, al fin y al cabo, es solo una fecha probable de parto que se calcula teniendo en cuenta el primer día de la última regla y la edad gestacional del bebé según las ecografías pero hay muchos factores que pueden interferir en el momento del parto.

Índice

¿Cuándo es más probable que se produzca el parto?

Cuando una mujer se queda embarazada, una de las primeras cosas que hace es calcular la fecha probable de parto, es decir, el día en que sale de cuentas y se cumplen las 40 semanas de gestación. Esta fecha se calcula sumando 280 días a la fecha de la última regla.

Después, a lo largo del embarazo, se puede modificar ligeramente el día teniendo en cuenta las medidas del feto que calculan su edad gestacional.

No obstante, esto son solo cálculos aproximados que sirven para hacerse una idea de cuándo debe nacer el bebé, pero solo un 4% de bebés nace en la fecha estimada, mientras que un 70% nace en los 10 días cercanos a esta y un 90% entre la semana 38 y la 42. Es decir, las cuentas no andan desencaminadas, pero rara vez atinan en el día justo.

Y es que el embarazo no es una ciencia exacta.

Desde la semana 37 se considera que un bebé está a término y puede nacer, pero también se considera normal que lo haga en la semana 42, ¡hasta 5 semanas de diferencia! Sin contar partos pretérminos o aquellos embarazos en los que hay problemas, son muchos los factores que pueden hacer que un bebé nazca antes o después pasada la semana 37: el tamaño del mismo, la colocación, el estado de la placenta, la actividad diaria de la madre, etc. También influye si la mamá es primeriza o no ya que un 70% de las primerizas tienen a su hijo pasada la semana 40.

Asimismo, es casi imposible saber el momento justo de la concepción, por lo que siempre puede haber uno o dos días de margen de error. Así lo confirma un recientes estudio publicado en la revista Human Reproduction, “La duración del embarazo humano y los factores que influyen en su variación natural” (Length of human pregnancy and contributors to its natural variation), que concluye que las fechas de parto entre gestaciones naturales pueden variar hasta en 37 días, es decir un poco más de 5 semanas.  Es curioso cómo incluso teniendo en cuenta la fecha de ovulación y el análisis hormonal a la hora de calcular cuánto dura el embarazo y la fecha de parto, la duración entre embarazos varía mucho más de lo que se pensaba hasta ahora. Este estudio, además, añade que el promedio de tiempo entre la ovulación y el nacimiento fue de 268 días (38 semanas y 2 días). Es decir, muchos bebés nacen en torno a la semana 38. Algunos factores que parecen influir en las gestaciones más largas son la edad de la madre, partos tardíos anteriores o el peso materno en el momento del parto. Todo esto nos lleva a la conclusión de que es imposible predecir con exactitud la fecha probable de parto y que los médicos, actualmente, solo pueden dar eso: una fecha probable. Y es que, al fin y al cabo, el parto lo inicia el bebé produciendo ciertas hormonas a medida que alcanza la madurez, por lo que, realmente, él “escoge” su fecha de nacimiento.

¿Ocurre lo mismo si soy primeriza?

En las madres primerizas (70%) se suele dar a luz entre la semana 40 y la 41 del embarazo. Esto quiere decir que si vas a dar a luz y eres primeriza seguramente tu parto se retrase.

Este retraso se debe a que las primerizas necesitan más tiempo para que su cuello del útero se prepare para dar a luz, ya que este no ha sido modificado en partos anteriores. En las primerizas el cuello del útero se va borrando lentamente a la vez que comienza a dilatarse, un proceso que suele durar semanas.

Además, por lo general el parto va a ser más lento que en el caso de una mujer que ya hayan dado a luz y en todas las fases del parto.

En la caso de las primerizas el tiempo estimado de dilatación es de seis a diez horas, y el de expulsión de cuarenta y cinco minutos. En cambio, en las mujeres multíparas, la dilatación suele durar entre tres y cinco horas, y el expulsivo veinte minutos.

¿Cuáles son los factores de riesgo que pueden adelantar un parto?

– Las fecundaciones in vitro aumentan la posibilidad de embarazos gemelares, por eso son la causa del 20% de las gestaciones múltiples que terminan antes de la semana 37 del embarazo.

– Según algunos estudios los partos pretérito son hasta tres o cuatro veces más frecuentes en mujeres de raza negra que de raza blanca.

– Hábitos poco saludables: las drogas, el tabaco o las situaciones de estrés pueden hacer que tu parto llegue antes de tiempo.

– Tu edad y peso: es más probable que el parto se adelante su eres muy joven o pasas de los 40 años. Además, también contribuye si la madre tiene bajo peso.

– Complicaciones durante el embarazo: los sangrados, la preeclampsia, el exceso de líquido amniótico, el desprendimiento de la placenta o la rotura de la bolsa también puede provocar que el parto sea prematuro.

¿Calcular fecha de parto? Es muy sencillo, sólo tienes que contar 280 días (40 semanas) desde el primer día tu última regla. El resultado será bastante aproximado y, conforme el embarazo avance, el obstetra la irá ajustando.

Eclampsia

Definición:

Aparición de hipertensión durante el embarazo en una mujer normotensa después de la vigésima semana de gestación.

Síntomas:

Convulsiones. Agitación intensa. Pérdida del conocimiento. Dolencias o dolores musculares. Hinchazón repentina de las manos y la cara. Aumento de peso brusco. Náuseas y vómitos.

Tratamiento:

Una mujer con eclampsia debe ser vigilada continuamente y el parto es la opción de tratamiento en un embarazo de más 28 semanas. Para los embarazos de menos de 24 semanas, se recomienda reposo y para que el feto madure, se trata a la madre con inyecciones de esteroides que ayudan a acelerar la maduración de algunos órganos fetales, incluyendo los pulmones.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/cual-es-la-semana-mas-frecuente-en-la-que-se-produce-el-parto-7705

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: