Enfermedad boca mano pie

¿Qué es la enfermedad boca-mano-pie? Síntomas

Enfermedad boca mano pie

De la mano del Dr. Josep de la Flor i Brú, Director de Pediatría en Atención Primaria, Subdirector de Pediatría Integral y Vocal regional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), entre otros cargos, explicamos qué es la enfermedad boca-mano-pie, sus causas, síntomas y tratamiento.

¿A quién afecta?

La llamada “boca-mano-pie” es una enfermedad infecciosa y contagiosa, generalmente benigna, que afecta fundamentalmente a niños pequeños, pero que puede contagiarse  a personas de todas las edades. Es muy común y aunque hay casos en todo el mundo, es más frecuente en zonas tropicales.

Además, su incidencia es mayor en colectivos con poca higiene y sobrepoblación y sus brotes se presentan con más frecuencia entre los meses de junio y octubre.

¿Cómo se produce?

Es una enfermedad producida por virus.

Los responsables son los llamados enterovirus, un grupo muy extenso de microorganismos que comprende los virus de la poliomielitis (enfermedad erradicada en España en 1988 gracias a la vacunación masiva y a punto de ser erradicada en el resto del mundo) y los enterovirus-no-polio, con más de 100 variedades, que comprenden los virus Coxsackie A y B, los Virus ECHO, los parechovirus y los enterovirus propiamente dichos.

La infección se transmite principalmente a partir de virus eliminados por vía digestiva (durante varias semanas) y de manos contaminadas por restos fecales (vía fecal-oral).

Secundariamente, también se transmite por:

  • Vía respiratoria (al toser, estornudar, hablar…): durante una o tres semanas.
  • El parto: de madre a niño.
  • La lactancia materna.
  • Contacto con objetos contaminados por partículas víricas: como los enterovirus sobreviven largos periodos de tiempo en superficies inanimadas, la transmisión también se produce así, lo que ocasiona que puedan producirse epidemias en hospitales, guarderías y escuelas.

¿Cuáles son sus síntomas?

La enfermedad boca-mano-pie es la forma más conocida de infección por enterovirus y se llama así por la distribución característica de las lesiones cutáneas que causa lesiones vesiculares (pequeñas ampollas en la piel, de pocos milímetros de diámetro) en:

  • Las palmas de las manos.
  • Las plantas de los pies.
  • El interior de la boca.

Estas lesiones pueden presentarse en otras partes del cuerpo: tronco, dorso de las manos y de los pies, espalda, región del tendón de Aquiles, glúteos…

Además de las lesiones cutáneas, estas infecciones acostumbran también a dar fiebre: puede ser alta (40º) y prolongada (entre 3 y 6 días).

Además de esta afección, otra forma muy común de enfermedad por enterovirus es la herpangina, un tipo de faringitis vírica caracterizada por lesiones bucales localizadas en la parte posterior de la faringe, que, en ocasiones, evolucionan a pequeñas úlceras, no tan dolorosas como las causadas por el virus del herpes, con las que a veces se confunden.

Existen, además, otras formas infecciosas causadas por este virus y que son más difíciles de reconocer y diagnosticar, ya que muchos otros virus pueden causarlas:

  • Exantemas o erupciones no vesiculares y generalizadas por todo el cuerpo.
  • Cuadros respiratorios de resfriado común.
  • Gastroenteritis agudas (vómitos y diarrea).
  • Fiebre sin otros síntomas.
  • Conjuntivitis…

Aunque el aspecto de las lesiones es común a estas otras infecciones, lo que nos hará sospechar que se trata de la enfermedad boca-mano-pie es la localización de esas pequeñas ampollas.

Las complicaciones graves son poco frecuentes

Una complicación rara de la enfermedad boca-mano-pie es la caída de las uñas de las manos y de los pies (llamada onicomadesis) a las pocas semanas de la curación de la enfermedad. Es reversible, dado que las uñas vuelven a crecer normalmente después.

En casos de lesiones bucales muy intensas y dolorosas, el niño puede rechazar la alimentación y la ingesta de líquidos, lo que en raras ocasiones podría producir una deshidratación.

Excepcionalmente, algunos tipos de enterovirus (E-71 y D68) pueden producir complicaciones muy graves como encefalitis, parálisis, edema pulmonar o complicaciones cardíacas. Los recién nacidos, por un sistema defensivo muy inmaduro, son más propensos a sufrir las formas más graves de estas infecciones.

A día de hoy no hay posible tratamiento

No hay ningún tratamiento antiviral contra los enterovirus, responsables de la aparición de esta enfermedad. De hecho, ningún antibiótico tiene efecto sobre la evolución de la infección; al contrario, puede favorecer la aparición de complicaciones.

El tratamiento común se reduce a las medidas de confort para el niño enfermo:

  • Analgésicos-antitérmicos (paracetamol o ibuprofeno) para controlar la fiebre, el malestar general asociado a la enfermedad o el dolor producido por las lesiones cutáneas o dentro de la boca.
  • En lesiones bucales dolorosas hay que evitar la ingestión de ácidos (naranja, otros cítricos, tomate…) y beber líquidos moderadamente fríos por su efecto calmante del dolor.

Claves de prevención

Si bien no existe todavía ninguna vacuna disponible contra los enterovirus -aunque se sigue investigando -, podemos establecer unas medidas útiles de prevención para hacer frente a esta enfermedad, y son fundamentalmente dos:

  • El lavado de manos, sobre todo en los cambios de pañal.
  • El aislamiento del niño enfermo, que no puede acudir a guardería o escuela hasta que desparezca la fiebre y las vesículas de la piel se hayan secado.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/enfermedad-boca-mano-pie/

Enfermedad de mano, pie y boca

Enfermedad boca mano pie

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La enfermedad de mano, pie y boca es una infección viral frecuente que causa ampollas rojas y dolorosas en boca, garganta, manos, pies y área del pañal.

Es contagiosa y se extiende fácilmente a través del contacto con manos no lavadas, heces (caca), saliva, mocos o el líquido de las ampollas. Los niños de menos de 5 años de edad se exponen más a esta enfermedad, frecuente en guarderías, centros de preescolar y otros lugares donde los niños comparten espacios reducidos.

Aparte de las ampollas, los niños suelen tener fiebre durante unos pocos días y se pueden deshidratar porque les duele al tragar líquidos. Los síntomas suelen remitir en una semana y los niños se recuperan por completo.

No hay cura ni vacunas preventivas para esta enfermedad, pero el médico puede recomendar un tratamiento en casa para que su hijo se sienta más cómodo durante el período de recuperación.

Signos y síntomas

Las ampollas son de color rojo con una pequeña burbuja de líquido en la parte superior. Se suelen pelar, dejando una úlcera o llaga, es decir, una pupa de base rojiza. Las plantas de los pies y las palmas de las manos pueden presentar una erupción que consta de granos rojos y planos o de ampollas rojas.

En algunas ocasiones, aparece una erupción de color rosa en otras partes del cuerpo, como las nalgas y los muslos. De todos modos, algunos niños no tendrán ningún problema, salvo llagas o úlceras en la parte posterior de la garganta.

Puede ser difícil que un padre sepa que un niño (sobre todo si se trata de un niño muy pequeño) tiene la enfermedad de mano, pie y boca si solo desarrolla úlceras dentro de la boca o de la garganta.

Los niños muy pequeños no suelen saber comunicar que les duele la garganta, pero, si un niño deja de comer o de beber o empieza a beber con menos frecuencia de la habitual, será un indicador de que algo va mal.

Un niño con la enfermedad de mano, boca, pie también es posible que:

  • tenga fiebre, dolores musculares u otros síntomas gripales
  • se vuelva irritable o duerma más de lo habitual
  • empiece a babear (porque cuesta y le duele tragar)
  • solo quiera beber líquidos frescos o fríos

¿Cómo se trata?

Si su hijo está irritable o muy molesto, le puede administrar paracetamol o ibuprofeno. No dé nunca aspirina (o cualquier medicamento que contenga ácido acetilsalicílico) a niños o adolescentes, pues esta medicación les pueden provocar una enfermedad muy poco frecuente pero grave llamada síndrome de Reye.

Los alimentos fríos, como los helados, los polos y los batidos, también pueden ayudar a adormecer las zonas doloridas, y serán muy bien recibidos por aquellos niños que tengan dificultades para tragar (¡y también por los que no las tengan!) Evite las bebidas calientes, los refrescos y las bebidas ácidas (zumo de cítricos, salsa de tomate, etc.) porque pueden empeorar el dolor.

Los niños que tengan ampollas en manos y/o pies deben mantener estas áreas bien limpias y descubiertas. También se deberían lavar las manos con agua tibia y jabón y secárselas con cuidado. Si se les reventara una ampolla, se debería aplicar sobre ella un poco de pomada antibiótica para impedir que se infecte y cubrirla después con un vendaje de tamaño reducido.

Asegúrese de que su hijo beba abundante líquido para mantenerse bien hidratado. Llame al médico si su hijo sigue estando muy irritable, no hay forma de tranquilizarlo, está sin ganas de hacer nada o parece estar empeorando. También lo debería llamar si su hijo presenta signos de deshidratación, como boca seca o pegajosa, ojos hundidos y/o reducción de la cantidad de orina.

Cómo prevenir el contagio

Para prevenir el contagio de esta enfermedad, haga que su hijo se quede en casa, sin asistir a la escuela o a la guardería mientras tenga fiebre o ampollas abiertas en la piel o en la boca.

Lavarse las manos a conciencia es la mejor protección.

Recuerde a todos los miembros de su familia que se laven bien las manos y que lo hagan frecuentemente, sobre todo después de utilizar el váter o de cambiarle los pañales a un bebé y también antes de preparar la comida y/o de comérsela.

Los juguetes que se comparten en guarderías y centros de preescolar se deberían limpiar a menudo con desinfectante porque hay muchos virus que pueden vivir en esos objetos durante varios días seguidos.

Revisado por: Joanne Murren-Boezem, MD

Fecha de revisión: marzo de 2017

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/hfm-esp.html

Enfermedad boca-mano-pie

Enfermedad boca mano pie

La enfermedad boca-mano-pie es una patología de origen vírico bastante frecuente entre los bebés. Suele afectar a los pequeños de entre uno y tres años, aunque pueden darse casos fuera de esta franja de edad.

Síntomas de la enfermedad

Esta infección, causada por una familia de virus denominada enterovirus, suele comenzar en la garganta y de ahí se extiende a otras zonas del cuerpo.

Se manifiesta en forma de pequeñas ampollas localizadas en la zona de la boca, tanto por fuera como por dentro de la cavidad oral (encías, lengua y paladar).

Además, estas lesiones pueden ubicarse típicamente en las manos, los pies, entre los dedos y en las nalgas.

Dichas lesiones surgen a partir de un periodo de incubación de entre tres y seis días. No pican y se curan en un plazo de entre cinco y diez días después de haberse ulcerado. Por regla general, no se trata de un proceso grave y desaparece rápido y sin dejar secuelas.

No obstante, mientras dura la enfermedad, el pequeño puede tener fiebre o febrícula, malestar general, dolor en la garganta y rechazo de alimentación.

¿Cómo se contagia la enfermedad boca-mano-pie?

Esta infección es muy contagiosa. Se transmite a través del contacto con las heces, con el líquido de las ampollas o por vía aérea (secreciones de la nariz o de la boca que se expelen al toser o estornudar).

Asimismo, el virus es contagioso incluso cuando no existen síntomas evidentes de enfermedad y puede permanecer activo durante mucho tiempo en las heces o en las vías respiratorias, incluso después de haber superado la enfermedad.

Además, también resiste mucho tiempo en los objetos que hayan podido estar en contacto con el niño enfermo, tales como pañuelos, utensilios para comer, sábanas, toallas… lo que multiplica la probabilidad de que se transmita a otros miembros de la familia.

No obstante, el periodo de mayor transmisión del virus se da durante la primera semana de enfermedad, por lo que, una vez finalizado el proceso febril y existir una mejoría de las lesiones cutáneas, el niño puede seguir asistiendo con normalidad a la guardería o al colegio.

Tratamiento

En realidad, no existe ningún tratamiento específico contra esta infección, salvo paliar los síntomas administrando analgésicos si el niño sufre dolor, antitérmicos para bajar la fiebre y evitando que se toque o se rasque las ampollas para evitar que las úlceras se infecten.

Además, si aparecen complicaciones en las uñas habrá que aplicar tratamiento específico para evitar que se infecten y para que vayan creciendo con normalidad una vez superada la infección.

Por otra parte, en el caso de que las úlceras de la boca le ocasionen molestias para la ingesta alimentaria, es recomendable que el paciente tome alimentos blandos y bebidas frías no gaseosas, evitando la ingesta de alimentos ácidos, picantes, salados o cítricos.

Secuelas de la infección

Algunas complicaciones de esta infección incluyen el despegamiento de la uña (onicomadesis) desde su raíz, lo que ocasiona su caída.

En muchas ocasiones, los padres no relacionan este episodio con la enfermedad boca-mano-pie porque ocurre transcurrido un mes o mes y medio después de que la infección haya quedado resuelta.

Asimismo, pueden aparecer surcos amarillos o deformidades en las uñas, aunque igual que ocurre con su desprendimiento, este proceso se resuelve transcurridos unos meses sin mayores complicaciones.

De manera muy excepcional, esta infección puede ocasionar complicaciones respiratorias o neurológicas en niños con patologías previas que hayan repercutido en una merma de su sistema inmunológico.

¿Se puede prevenir?

Las medidas más efectivas para evitar contraer esta infección están relacionadas con la higiene y el lavado de manos. Hay que enseñar a los niños a lavarse las manos con agua tibia y jabón regularmente, sobre todo después de ir al baño, así como antes y después de comer. Por su parte, los adultos deben hacer lo mismo, haciendo hincapié después del cambio de pañal.

Por su parte, los colegios y guarderías deben desinfectar con frecuencia las superficies de trabajo de los niños y los juguetes, dada la alta resistencia del virus fuera del cuerpo humano.

Aunque se trata de una enfermedad de carácter benigno, los especialistas recomiendan consultar siempre con el médico en caso de observar lesiones de este tipo, especialmente en los casos en los que se acompañe de fiebre alta persistente que no mejore a pesar de los antitérmicos, rechazo total de alimentación, signos de deshidratación o mal estado general que no mejore con la bajada de la fiebre.

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/salud/enfermedad-boca-mano-pie/

Las infecciones

Enfermedad boca mano pie

(Hand, Foot, and Mouth Disease)

He aquí otro buen motivo para enseñar a los niños a lavarse las manos a menudo y a conciencia: puede ayudar a prevenir la propagación de la enfermedad de mano, pie y boca. Esta enfermedad es frecuente y contagiosa y está causada por distintos tipos de virus de la familia de los enterovirus, generalmente por virus del grupo Coxsackie.

Estos virus viven en el tubo digestivo y se suelen contagiar debido a que la gente no se lava bien las manos o entra en contacto con superficies contaminadas con heces.

Los niños de entre 1 y 4 años son quienes más se exponen a contraer esta enfermedad y estas infecciones son frecuentes en guarderías, centros de preescolar y otros lugares donde los niños comparten espacios reducidos.

Se trata de una enfermedad que suele durar entre 3 y 5 días.

Los brotes de esta enfermedad tienden a ocurrir durante la estación cálida del verano y a principios del otoño, pero pueden ocurrir a lo largo de todo el año en las zonas tropicales.

La enfermedad de mano, pie y boca no es lo mismo que la enfermedad de pezuña y boca; esta última no tiene ninguna relación con la anterior y solo afecta a los animales de granja y al ganado.

¿Qué es la enfermedad boca-mano-pie y cómo se trata?

Enfermedad boca mano pie

Una correcta higiene y lavarse las manos con regularidad son los factores clave para prevenir la denominada enfermedad boca-mano-pie.

Es común y bastante contagiosa, especialmente en los niños de hasta cinco años, pero eso no significa que las personas de otra edad no puedan contagiarse.

Es una infección ocasionada por el virus Coxsackie A16, aunque también la pueden provocar otros gérmenes de la misma familia. La mayoría de las veces, la infección suele comenzar en la garganta y después se propaga a otras partes del organismo.

Las vías de transmisión de la enfermedad boca mano-pie son la aérea, a través del contacto directo con una persona que posea el virus, o a través de las heces. Según Pilar Galán del Rio, pediatra del Hospital Universitario de Fuenlabrada, los síntomas que suelen aparecer por la infección son:

  • Úlceras.
  • Dolor en la garganta.
  • Fiebre y malestar general.
  • Aparición de ampollas en la boca, en las manos y los pies y, a veces, en otras regiones donde se coloca el pañal, como los genitales o las nalgas. No todos los pacientes tienen porqué presentar estas ampollas en las tres zonas más frecuentes.

El problema principal que puede ocasionar esta enfermedad es que las ampollas que aparecen en la boca de los niños pueden provocar que dejen de comer y de beber agua. Cuando sucede esto, lo recomendable es que el médico valore al paciente para ver su estado de hidratación. También es aconsejable acudir al pediatra si los síntomas del niño no desaparecen conforme van pasando los días.

Prevención y tratamiento

No hay ninguna vacuna para prevenir la enfermedad boca-mano-pie. Lo más efectivo es mantener un buen hábito de higiene, lavando las manos con agua y jabón, especialmente después de ir al cuarto de baño.

Para reducir los riesgos de contagio es recomendable desinfectar con frecuencia las superficies y los objetos que usen los niños de forma habitual, incluyendo los juguetes. Además, hay que evitar aproximarse a personas que tengan el virus porque es altamente contagioso.

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), esta enfermedad tiene más prevalencia en las estaciones de primavera y otoño.

Con la exploración física del especialista suele ser suficiente para confirmar el diagnóstico de la enfermedad boca-mano-pie.

Si la exploración no fuera determinante, Galán explica que “se pueden tomar muestras para cultivo de virus o técnicas de PCR”.

  Esta técnica consiste en la extracción de una pequeña muestra de ADN y su análisis para ver si hay presencia de virus en el organismo.

En cuanto al tratamiento, no hay nada específico para combatir la enfermedad. Si bien, se puede administrar medicamentos para aliviar el dolor y la fiebre.

Es indispensable que la persona afectada beba agua y lácteos fríos en abundancia y que evite las bebidas gaseosas, ya que pueden generar molestias en las úlceras. 

Para que las ampollas de la boca sean más fáciles de llevar, el CDC sugiere utilizar enjuagues bucales o aerosoles que hacen que la boca se adormezca y aparezcan menos molestias.

Pronóstico y complicaciones 

Es una infección que no suele ser muy grave y el pronóstico es bueno. Se cura con normalidad y, a veces, sin necesidad de tratamiento. Lo más habitual es que la fiebre remita en los tres o cuatro días posteriores y las lesiones de la boca, las manos y los pies desaparezcan a la semana.

Las complicaciones suceden en raras ocasiones. Una de ellas es la deshidratación porque el afectado siente molestias al ingerir líquidos y trata de no hacerlo. Este agravamiento puede requerir  el ingreso del paciente en el hospital para administrarle sueroterapia.

En algunos casos, según Galán, “se ha descrito la pérdida de las uñas de manos y pies entre la cuarta y octava semanas siguientes al comienzo de la enfermedad”. Otras veces, la enfermedad boca mano-pie puede generar otra patología más grave como encefalitismeningitis aséptica o miocarditis. 

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/nino/2016/04/28/que-enfermedad-boca-mano-pie-como-trata-112572.html

Enfermedad boca mano pie: síntomas y prevención

Enfermedad boca mano pie

La enfermedad de boca, mano y pie es un virus muy común entre bebés y niños, sobre todo en edades tempranas.

Durante los primeros años de vida, es frecuente que los pequeños contraigan ciertas patologías cuando comienzan a ir a la guardería.

Y es que es inevitable que el contacto entre sus compañeros puede acarrear alguna enfermedad.

Si quieres saber más sobre la prevención y tratamiento de la enfermedad de boca, mano y pie, no te pierdas este artículo.

¿Qué es la enfermedad de boca, mano y pie?

La enfermedad de boca, mano y pie es una infección que se contagia con mucha facilidad, por lo que es importante que, tras diagnosticarla, el pequeño deje de acudir a clase.

Es una patología especialmente frecuente en niños de hasta 5 años, aunque también pueden contagiarse personas adultas -eso sí, en menor medida-.

Lo habitual es que el virus comience afectando la garganta y se vaya extendiendo hasta otras partes del cuerpo donde afloran de forma visible los síntomas.

Los signos que nos avisan de que nuestro bebé puede tener esta afección son abundantes y pueden variar según la gravedad de cada caso.

Con frecuencia la enfermedad aparece con los típicos síntomas de un resfriado común, aunque después empiezan a aparecer pequeñas ampollas en la boca, manos y pies.

Ampollas en las manos

¿Qué causa esta patología?

Como hemos explicado anteriormente, la enfermedad está causada por un virus, en concreto el llamado Coxsackie A16 y otros gérmenes derivados.

Su transmisión es muy rápida, ya que los agentes patógenos llegan al organismo del niño a través de pequeñas gotas por el aire, por ejemplo, debido a un estornudo.

Es muy frecuente que los pequeños se contagien en la guardería, campamentos de verano o si están en contacto permanente con otros bebés o niños que padecen la enfermedad.

La enfermedad de boca, mano y pie afecta a niños de hasta 5 años y se presenta en forma de ampollas y sarpullido en la piel

Síntomas de la enfermedad de boca, mano y pie

Como su propio nombre indica, los principales indicios de que un niño tiene esta patología puede apreciarse en la boca, las manos y los pies.

  • Boca: en esta parte del cuerpo, pueden aparecer pequeñas heridas en el interior de las mejillas, en las encías, en la lengua o incluso en el paladar.

  • Manos: el niño puede presentar sarpullido o irritación en dedos y las palmas de las manos.

  • Pies: la zona más afectada suele ser la planta, el talón y también entre los dedos.

Aún así, es posible que se den otro tipo de indicios, como dolores, úlceras o mal estar general.

Sobre todo cuando el virus está todavía incubándose, es habitual que el niño presente como primeros síntomas los siguientes:

  • Dolores de cabeza y de garganta

  • Tos y síntomas gripales

  • Estado febril

  • En caso de bebés, mayor irritación o sarpullido en las zonas que están en contacto con el pañal

  • Somnolencia

¿Cómo se hace el diagnóstico?

Es importante que, en caso de apreciar los signos descritos, llevemos a nuestro hijo a un pediatra para que pueda valorar su estado.

A través de un examen físico y analizando las pequeñas ampollas de la piel y la boca, el médico podrá emitir un diagnóstico certero.

Es fundamental que sea un especialista quien determine que realmente estamos ante un caso de la enfermedad boca, mano y pie para evitar confundirla con otras, como la varicela.

Síntomas de la enfermedad de boca, mano y pie

El tratamiento para la enfermedad de boca, mano y pie

A pesar de ser una patología bastante común entre los menores de hasta 5 años de edad, lo cierto es que no existe un tratamiento específico para frenar la infección.

Al tener un origen vírico y no bacteriano, los fármacos antibióticos no surten efecto.

Se trata de un proceso similar al del virus del herpes: no existe un tratamiento para erradicarlo, pues la herida del labio está presente durante el ciclo de vida natural del propio virus.

Del mismo modo, es posible que un niño tenga recidiva y vuelva a contagiarse de la enfermedad de boca, mano y pie.

Lo normal es que el niño presente sintomatología durante aproximadamente una semana, que es el tiempo que el virus permanece en el cuerpo.

Sin embargo, el pediatra podrá recomendar un tratamiento enfocado a paliar los síntomas derivados de la enfermedad.

Si observas algún síntoma de la enfermedad, no le des a tu hijo medicinas sin recibir un diagnóstico médico profesional.

Higiene permanente

Es importante que las áreas del cuerpo donde haya ampollas permanezcan limpias y queden al descubierto.

Así, conviene no llevar guantes y lavar con frecuencia las manos con agua templada.

En caso de que una de las ampollas se rompa y comience a supurar pus, aplica un poco de crema antibiótica y cubre la herida con una gasa suave.

Vigila la alimentación

Dado que la mucosa de la cavidad oral resulta especialmente sensible cuando presenta llagas, es conveniente evitar ciertas comidas y bebidas.

Lo ideal es ingerir alimentos que faciliten la deglución, como cremas o purés, y no requieran mucho tiempo de masticado.

Igualmente, es aconsejable evitar la toma de bebidas azucaradas o con gas, debido a su contenido ácido.

Mucha hidratación

Vigila que el pequeño beba agua con frecuencia y se mantenga bien hidratado.

Este simple gesto contribuirá en gran medida a que los síntomas que también se asocian a la gripe se reduzcan.

Niña bebiendo agua

Cómo prevenir el contagio de la enfermedad de boca, mano y pie

Tal y como explicábamos con anterioridad, el virus se propaga con bastante facilidad entre un niño y otro.

Es por que, en caso de que tu hijo padezca la enfermedad, informes a su centro escolar para poner sobre aviso al profesorado y resto de padres y madres.

Para evitar el contagio, tan solo hay que adquirir una serie de hábitos hasta que el virus haya desaparecido por completo:

  • Enseña al pequeño a estornudar y toser en un pañuelo desechable

  • Tanto el pequeño como sus progenitores deben lavarse las manos con asiduidad, sobre todo tras cambiar los pañales

  • Limpiar y desinfectar con frecuencia la superficies y juguetes que ha tocado el niño

  • Evitar que dos personas bebas del mismo vaso o compartan cubiertos

Lo más importante sobre esta enfermedad es diagnosticarla a tiempo e intentar paliar los síntomas con los consejos del pediatra.

Ten en cuenta que la prevención contra el contagio de otros niños es fundamental, ya que el virus pasa de un organismo a otro con relativa facilidad.

Lo normal es que no haya mayores complicaciones y al cabo de 7 o 10 días el pequeño esté completamente recuperado y listo para volver a clase.

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