Enseñar al bebé a flotar

Cómo enseñar a nadar a un niño

Enseñar al bebé a flotar

Llegó el verano y con él, las piscinas, playas… y es cuando nos acordamos de que nuestros hijos no saben nadar. ¿Es tu caso? Pues entonces te interesará este artículo donde se dan algunas claves para enseñar a nadar a un niño.

Foto por Philms

Que el niño sepa nadar puede ser clave en una situación de peligro y evitar un buen susto, pero ¡ojo! aunque tu hijo sepa nadar nunca se puede dejar de vigilarle ya que puede haber múltiples situaciones que escapen al control del niño y desgraciadamente son demasiado frecuentes las muertes por ahogamiento.

Cuando tu hijo sepa nadar ,debes enseñarle que nunca debe nadar solo, o tirarse de cabeza al agua sin permiso, ni nadar en una tormenta o al lado de barcas, lanchas, esquís,… y no está de más que nosotros los padres tengamos unos conocimientos básicos de primeros auxilios (os puede interesar el curso que regalamos solo con inscribiros a nuestro boletín).

¿Cuándo le enseñamos a nadar?

Existe la creencia ampliamente extendida que los bebés cuando nacen ya saben nadar por el hecho de haber estado en el interior del líquido amniótico. Esto no es cierto, aunque si lo es que un bebé puede flotar, no tiene miedo al agua y tiene un reflejo que le hace cerrar la glotis automáticamente cuando nota agua en su garganta.

Un bebé no podrá nadar ni tener independencia en el agua, ya que su incipiente desarrollo motor y neurológico se lo impide, no poseyendo las destrezas necesarias para ello.

Con esto quiero decir que si, por ejemplo, el bebé recién nacido no es capaz de sujetar la cabeza, difícilmente la podrá sacar fuera del agua o si no es capaz de realizar los movimientos necesarios es complicado que pueda desplazarse un amplio trecho dentro del agua.

Lo que sí que puede hacer un bebé antes de los seis meses es flotar y bucear con ayuda de sus padres, y ,antes del año y medio, podrá incluso desplazarse boca abajo hasta 5 metros o nadar un poco como un perrito.

Entre los dos y los tres años se puede conseguir que se desplace como un perrito más de 5 metros o de espaldas más de 10 metros, bucear y controlar la respiración.

Pero no es hasta los tres-cuatro años cuando un niño puede empezara nadar con independencia en el agua.

¿Es bueno usar flotadores u otros dispositivos para aprender a nadar?

Algunos monitores de natación emplean, en un principio, algunos materiales de apoyo como churros, tablas de corcho o cinturones de tablas.

Otros materiales como los flotadores, burbujas o manguitos pueden estar bien para que los más pequeños jueguen y pierdan miedo al agua, pero no se usan como dispositivos para aprender a nadar.

Los flotadores se pueden volcar y luego es muy difícil para el niño darse la vuelta y además dificultan la movilidad de las extremidades superiores y el tronco.

Los manguitos también limitan la libertad de movimientos y la burbuja no permite tener al niño el equilibrio adecuado.

¿Cómo empezamos a enseñar al niño a nadar?

Que pierda miedo al agua

Se trata de familiarizar al niño con el agua, nunca forzarle a meterse u obligarle a hacer cosas que no quiere.

Lo primero que se puede hacer es que vea como otros niños disfrutan con el agua, tirar juguetes para que vea como flotan, jugar sentados a chapotear en el borde de la piscina y luego meteros dentro del agua con el niño, jugar a salpicaros, mojaros la cara,…

Es muy importante que el niño os vea disfrutar en el agua y que no le transmitáis miedo. Por ejemplo, si el niño se escurre y mete la cabeza debajo del agua, reíd y hacedlo vosotros también. Si cuando pasa eso corréis a consolarle y abrazarle pensará que es algo malo y cogerá miedo.

Trabajar la flotación

Que el niño flote con ayuda vuestra, primero de espaldas y luego de manera frontal.

Inmersiones

Primero enseñarle a cerrar la boca cuando le digáis y luego a sumergirse siempre como un juego.

Paseos

Realizar pequeños paseos nadando hacia un objetivo, estilo perrito.

Para nadar con un estilo ya más adecuado hay monitores que utilizan durante un tiempo material de apoyo como churros y tablas para irlos retirando cuando el niño se va adaptando al agua, controlando la respiración,…

Si os animáis a enseñar a nadar a vuestro bebé o niño hay una página muy interesante que explica como ir haciéndolo paso a paso.

Источник: http://www.cometelasopa.com/ensenar-a-nadar-a-un-nino/

¿Es buena idea enseñar a nadar a los niños antes de cumplir un año?

Enseñar al bebé a flotar

Los datos hablan por sí solos. Los ahogamientos siguen constituyendo una de las principales causas de mortalidad infantil durante los cinco primeros años de vida. Siete de cada diez se producen por un despiste momentáneo de los padres o los cuidadores y bastan apenas 20 segundos para que un niño se ahogue.

Una estremecedora realidad que puede llevar a preguntarnos, ¿cuál es la edad recomendable para que un niño aprenda a nadar? Porque si bien es cierto que saber nadar puede constituir un importante seguro de vida para nuestros hijos debería ser todavía mucho más importante tener consciencia de cuándo realmente están preparados para ello.

Resulta cada vez mas frecuente ver en redes sociales controvertidos vídeos de prácticas con bebés de pocos meses a los que se les enseña a darse la vuelta tras lanzarles a la piscina sin apoyos. Algunos lo consideran todo un método de tortura que puede originar traumas en el niño; mientras que otros opinan que puede tratarse de un sistema eficaz para salvar vidas.

Más allá de la polémica, la Asociación Española de Pediatría aconseja, por un lado, que los niños aprendan a nadar alrededor de los cuatro años (momento en el que ya son capaces de adquirir autonomía dentro del agua, desarrollar movimientos propios de la natación y a atender las instrucciones de un monitor) y, antes de ello, a ayudarles a familiarizarse con el agua de una forma sana y divertida que les ayude, además, a perder el miedo.

Por lo tanto, hay que diferenciar claramente entre aprender a nadar, algo que solo ocurrirá cuando los niños tengan la destreza necesaria para adquirir los movimientos coordinados que requiere esta práctica; y la matronatación, práctica que se puede iniciar mucho antes y que se centra en el disfrute y adquisición de ciertas habilidades, en familiarizarse con el agua y en estrechar los vínculos del bebé con sus padres, que le van a acompañar siempre en las sesiones.

¿Cuándo se puede iniciar a un bebé en la matronatación?

Algunos expertos consideran que los bebés están preparados para su práctica desde que nacen – no en vano han pasado los nueve meses previos al nacimiento rodeados de líquido amniótico- sin embargo, la mayoría piensa que se debe retrasar hasta los seis meses de vida cuando el sistema inmunológico del niño está más maduro y se reducen las posibilidades de contraer infecciones como, por ejemplo, la otitis o tener diarreas.

¿Y cuáles son sus principales ventajas?

El contacto con el agua es una de las formas más efectivas de estimulación temprana para el bebé. Suelen adaptarse a las mil maravillas al medio acuático ya que guarda gran similitud con las sensaciones que tenían en el útero materno. Estas son algunos de los beneficios de su práctica:

Fomenta la confianza del bebe y le ayuda a sentirse seguro. Al familiarizarse con el agua desde pequeño se desenvolverá con mayor soltura.

Desarrollo psicomotor. Incluso antes de empezar a caminar en bebé mejora a través del ejercicio en el agua la coordinación y equilibrio, aumenta su fuerza, desarrolla su musculatura y habilidades motrices y adquiere sus primeras nociones sobre el espacio y la distancia.

Mejora el sistema inmunológico al incrementar su defensas.

Fortalece el sistema cardiorrespiratorio. El trabajo respiratorio que se realiza en el agua favorecen al corazón y los pulmones del pequeño.

Aumenta el coeficiente intelectual. El agua estimula la capacidad de juego del niño lo que repercute en su aprendizaje y le ayuda a desarrollar una percepción mayor del mundo que les rodea.

Estrecha los vínculos afectivos entre el bebé y sus padres, aumenta su sensación de seguridad y fomenta que compartan experiencias.

Ayuda al niño a relajarse gracias al ejercicio y las condiciones naturales del agua.

Favorece la socialización con otros pequeños en un ambiente lúdico.

Desarrolla habilidades de supervivencia: aprende a aguantar la respiración bajo el agua, a flotar…

Lo que sí se debe recalcar es que el objetivo de las clases de matronatación no tiene nada que ver con enseñarles a nadar sino que les prepara para ese aprendizaje y les acostumbra a disfrutar del agua. Siempre deben estar supervisadas por especialistas y se centrarán en ejercicios que fomenten la adaptación al medio, la flotación y el desplazamiento.

¿Cuándo empezar a nadar?

La Asociación Española de Pediatría, la Asociación Americana de Pediatras y otros muchos expertos consideran que la edad más apropiada es a partir de los cuatro o cinco años, momento en que cual los pequeños suelen contar ya con una coordinación de movimientos apta para esta disciplina. A los seis años podrían comenzar a aprender las primeras técnicas como estilos o saltos.

Si anteriormente el niño ha asistido a clases de matronatación probablemente se maneje en la piscina con total tranquilidad y confianza.

En el caso de que el agua despierte todavía sensaciones de miedo e inseguridad conviene ayudarles a familiarizarse con el entorno de una manera lúdica y sin ejercer presiones.

La única manera de que un niño supere sus temores es convenciéndole de que dentro de la piscina no pasa nada.

Algunos trucos que pueden ayudar:

– Que vea a otros niños jugando en el agua, enseñarle el material que le va a ayudar a mantenerse a flote (churros, tablas…) y explicarle que siempre estará acompañado de mamá, papá o el monitor.

– Pedirle que lance juguetes al agua para que observe como flotan o iniciarse con juegos fuera de la piscina como regarse con una manguera o usar pistolas de agua.

– Cuando se sienta más seguro, animarle a que se bañe en la parte menos profunda de la piscina. Meterse con él en el agua y mientras se le sujeta por debajo de las axilas pedirle que vaya moviendo piernas y brazos.

– Poco a poco el niño irá percibiendo las diferencias del peso corporal dentro y fuera del agua, cómo mantener el equilibrio, cómo respirar… Aproximadamente un niño puede aprender a nadar con flotación en unos dos mes y sin ella en algo más de un año. En cualquier caso, conviene respetar los ritmos de cada uno.

Si aún así el niño sigue demostrando temor o llora, lo mejor es hacer una pausa y volver a intentarlo cuando hayan pasado unos meses.

Siempre pendientes

Aunque el niño ya sepa nadar o le veamos seguro en el agua nunca hay que confiarse.

Conviene que le inculquemos ciertas reglas de seguridad como no meterse en el agua sin haber avisado antes a un adulto, no tirarse de cabeza sin supervisión, bañarse siempre en las zonas delimitadas y nunca con bandera roja en la playa, así como no correr ni jugar en los bordillos para evitar accidentes indeseados.

Источник: https://www.20minutos.es/noticia/4154657/0/es-buena-idea-ensenar-a-nadar-a-los-ninos-antes-de-cumplir-un-ano/

Embarazo y niños
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