Enseñar al bebé a ponerse de pie

Enseñar al bebé a ponerse de pie

Enseñar al bebé a ponerse de pie

La mayoría de los padres se preocupa cuando sus hijos cumplen un año y aún no han comenzado a andar ni a ponerse de pie. Cada niño va a su ritmo y hay que esperar a que su sistema neurológico y su musculatura estén preparados. No obstante, puedes ayudar a estimular a tu hijo para que su aprendizaje sea más fácil y llevadero, pero siempre sin forzarle. 

Indice

Ponerse de pié, un hito en el desarrollo del bebé

Lo más común es que, según su evolución psicomotriz, los niños sean capaces de mantenerse de pie sin apoyo entre los 11 y los 16 meses. Previamente, han tenido que aprender a mantenerse sentados y a sentarse sin apoyo entre los 8 y los 12 meses.

Lo cierto es que cada bebé es un mundo, unos son capaces de adelantarse y otros son un poco más lentos, pero esto no significa que sean más torpes.

Todo depende de la maduración de su sistema neurológico y de que la musculatura de espalda, piernas y glúteos se fortalezca –a partir del sexto mes se empiezan a desarrollar muy rápido–.

Es decir, todo depende de su físico, peso, estatura, estímulos recibidos y el entorno.

Por otro lado, el niño pasa por una serie de etapas hasta que el pequeño logra ponerse de pie. Al nacer, suele estar estirado boca arriba todo el tiempo, sin embargo, pronto aprenderá a darse la vuelta y ponerse boca abajo para el gateo. Un aspecto importante es que en ese momento tiene que aprender a controlar su cabecita, puesto que es el inicio de su desarrollo del equilibrio.

En otras palabras, cuando sepa ponerse boca abajo por sí mismo, empezará a saber colocar los brazos hacia delante, lo que le ayudará a moverse. Al principio empezará a moverse como un gusanito, pero poco a poco tomará el control de las piernas, que se desarrollarán de forma muy rápida, contribuyendo a que gatee.

El siguiente paso será que consiga sentarse y, para ello, necesita haber adquirido fuerza en brazos y abdominales. En ese momento también habrá logrado la fuerza necesaria para mantenerse de pie. Como apoyo utilizará muebles y paredes. Este proceso psicomotriz es esencial para que poco a poco vaya dando sus primeros pasos. Ten cuidado en esta etapa con los picos de la mesa.

Consejos para enseñar al bebé a ponerse de pie

– Para enseñar a tu hijo a ponerse de pie es muy importante que durante el aprendizaje siempre emplees palabras de apoyo y ánimo para que se vea capaz de conseguir su objetivo.

– Haz que se ponga de pie colocando su juguete favorito sobre cualquier superficie a su alcance para que el pequeño lo intente coger.

– Celebra sus logros.

– Si el bebé se cae, no te asustes ni exageres para que no coja miedo. Levántale y, si no se ha hecho daño, sonríe y sigue como si nada hubiera pasado. 

– Cuando el bebé vaya cogiendo confianza permaneciendo de pie, agárrale de la manita para intentar que dé sus primeros pasos.

– Para tener éxito, estas actividades se tienen que realizar cuando el niño esté relajado y no tenga hambre ni sueño. Y, por supuesto, nunca forzarle ni obligarle. Todo hay que hacerlo a su ritmo. Se trata de estimular nada más. 

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/estimulacion/ensenar-al-bebe-a-ponerse-de-pie-7611

Cómo enseñar a andar a un bebé

Enseñar al bebé a ponerse de pie
Bebé intentando ponerse de pie

Tu bebé hace tiempo que gatea y parece que ahora tiene la necesidad de ponerse de pie agarrándose a todo mueble que encuentra. Quizás éstas son señales de que ya quiere empezar a caminar, pero… ¿Cómo puedo enseñar a andar a mi bebé?

¿A qué edad aprenden los niños a andar?

Lo más normal es que tu niño empiece a andar entre los 12 y los 18 meses. En el caso de que tu pequeño tenga más de ese tiempo máximo y aún no haya empezado a caminar debe ser consultado con un profesional.

Sin embargo, depende de cada niño cuando empezar a andar. Algunos bebés a partir de los 7 meses ya comienzan a levantarse agarrándose a muebles para caer graciosamente sobre su pañal. Otros nenes se sienten tan a gusto gateando que les cuesta un poquito más empezar a andar.

No es recomendable que el bebé empiece a andar antes de los 12 meses, puesto que es [quotei]No es recomendable que el bebé ande antes de los 12 meses[/quotei]entonces cuando sus músculos grandes de las piernas están bien formados.

Si lo hace antes podríamos observar un leve arco en las piernas del niño, ya que no están lo suficientemente desarrolladas todavía para andar de pie.

No obstante, el caminar temprano también depende del físico del niño, de su peso, estatura, de los estímulos recibidos y de su entorno.

Si a los 12 meses el bebé ha empezado a ponerse de pie es probable que sobre los 15 meses ya camine sin necesidad de agarrarse. Podemos observar que la planta del pie del bebé está completamente estirada cuando el bebé empieza a caminar y que no lo estaba cuando era más pequeño.

¿Debo enseñarle o dejar que aprenda solo?

Para el niño ser capaz de caminar significa también un símbolo de libertad. A los padres les enorgullece, pero les es imposible poder estar sin ayudar al bebé. Esta independencia no será fácil de alcanzar, por ello está bien que los padres sean su orientación y su apoyo.

Ellos deben, además, mantener el bebé en un ambiente seguro y protegido, libre de peligros en una posible caída, ya que ésto podría suponer un paso atrás en el aprendizaje del bebé o un susto inesperado.

Esto quiere decir, mantener el bebé en un espacio limpio, sin objetos puntiagudos o que puedan dañarle si cae.

Bebé gateando rodeado de juguetes

Es inevitable que tu niño caiga. No debes asustarte en exceso, puesto que el nene aprenderá de ti tus miedos e inseguridades. Si no ha sido un golpe fuerte, debes dejar que el bebé se levante solo y que él mismo haga el esfuerzo de volver a ponerse de pie. Solamente así construirá seguridad en sí mismo y la independencia que necesita para empezar a caminar.

Es muy importante que le animes, incluso si cae muchas veces. Tu papel es fundamental para su aprendizaje. Si no se siente apoyado sentirá que no le es necesario aprender a andar y sentirá que todas sus tentativas han sido en balde.

Es normal que cuando el niño se ponga de pie las primeras veces éstos se separen hacia fuera [quotei]Los niños separan las piernas creando una V[/quotei]creando una V entre sus piernas.

Los padres pueden centrar el pie del niño ocasionalmente para que éste se acostumbre a tenerlos centrados en lugar de desviarlos hacia los lados, lo que le ayudará también a mantener mejor el equilibrio.

Cuando el niño empieza a caminar tiene los brazos y las piernas abiertas. Cuando pone los pies rectos y baja los brazos es que ha conseguido encontrar el equilibro del peso de su cuerpo en las piernas y ya puede andar sin vacilación.

Un caminador para niños pequeños puede ayudar a nuestro bebé a caminar mientras se divierte. Si preferís no usar un caminador podéis ponerle una caja o un punto de apoyo frontal o lateral para que el niño pueda agarrarse al empezar a caminar y que no pueda hacerle daño al caer.

¿Cómo aprenden a andar?

El niño desde que nace pasa por una serie de etapas hasta que consigue ponerse de pie. Al principio suele estar siempre estirado boca arriba. Más adelante aprenderá a darse la vuelta y ponerse boca abajo.

Niña acudiendo a los brazos de su madre

El control de la cabeza es el punto de partida hacia el desarrollo del equilibrio. Cuando aprenda a ponerse boca abajo, sus brazos quedarán entonces prisioneros bajo su pecho, pero sabrá poco a poco ponerlos delante del cuerpo. Los brazos le servirán para girar entorno del cuerpo y hacerle capaz de ver que con la ayuda de ellas puede moverse.

Empujará las manos hacia delante y hacia atrás arrastrándose como un gusanito. Si le pones un mono o body evitarás que arrastre la barriga descubierta sobre el suelo.

El siguiente paso será empezar a tomar control sobre las piernas. Tu bebé empezará así a alternar el brazo derecho con la pierna izquierda y al contrario para desplazarse.

Los músculos de las extremidades de tu bebé se están desarrollando a pasos agigantados. Tu bebé ya está gateando.

El próximo proceso será pasar de gatear a sentarse.

Para hacer esta acción el bebé necesita tener mucha más fuerza en los brazos y abdominales, ya que podrá pasar de estar a cuatro patas a [quotei]Las piernas del bebé se desarrollarán para que pueda mantenerse de pie[/quotei]estar sentado sin la necesidad de asistencia.

Una vez el bebé tiene la fuerza suficiente para sentarse sus piernas se desarrollarán también para que sea capaz de mantenerse en pie. Es ahora que tu bebé buscará apoyo en muebles y paredes para poner las piernas derechas y mantener su propio peso en ellas.

Algunos bebés antes de ponerse de pie pasan de gatear con las manos y las rodillas a levantar las rodillas del suelo y gatear con las manos y los pies. Estarán de esta manera también fortaleciendo las piernas. Por lo tanto, se ha producido un proceso psicomotriz muy importante en el bebé antes de empezar a dar sus primeros pasos.

¿Cómo puedo enseñar a andar a mi bebé?

Niño empezando a andarEs muy importante, como ya hemos mencionado, que durante todo el proceso de aprendizaje del niño los padres tengan siempre palabras de apoyo y sean el pilar fundamental para su desarrollo.

De esta manera el bebé se sentirá estimulado a aprender y se sentirá capaz de conseguir su objetivo: aprender a andar.

A continuación mencionamos algunos ejercicios muy útiles para que los padres puedan estimular al bebé a hacer este proceso:

– Mantener al bebé de pie cogiéndose a algún mueble con sus manos y dejarle que se sostenga por sí mismo.

– Una vez esté de pie sin necesidad de sostenerlo sitúate a corta distancia y llámalo cariñosamente para que venga hacia ti, siempre mostrándole una amplia sonrisa y alentándolo verbalmente.

– Situando su juguete favorito sobre una mesa o silla alentándolo a cogerlo poniéndose de pie sin tu ayuda. Si cae y no se hace daño alentarle de nuevo. De este modo aumentará su confianza y se verá capaz de ponerse de pie por un corto período de tiempo sin la ayuda de nadie.

Celebra con palabras y gesticulando todos y cada uno de sus esfuerzos.

– Enseñarle a abrir puertas y cajones le creará la curiosidad de ver que hay detrás de esas puertas o dentro de esos cajones, lo que es un estímulo grande para el bebé que estimula su curiosidad con las ganas de aprender a ponerse de pie, dar algunos pasos o a hacer fuerza con los pies y los brazos para lograr su objetivo.

– El bebé debe siempre aprender a caminar de forma lúdica y nunca sentirse obligado, un efecto negativo verso a esta actividad puede ralentizar el proceso y el bebé puede sentirse altamente frustrado.

– Tener un estado sereno y tranquilo. No exagerar cuando el bebé cae ni darle máxima importancia si no se ha hecho daño.

Recuerda que habilitando la casa a prueba de bebés las posibilidades de tener un susto son menos probables. Siguiendo estos pasos y gracias a la naturaleza de tu bebé pronto dará el paso de empezar a andar correctamente y ambos viviréis una nueva gran aventura juntos.

Источник: https://www.bekiapadres.com/articulos/como-ensenar-andar-bebe/

Desarrollo del pie: cómo ayudar al bebé a empezar a caminar

Enseñar al bebé a ponerse de pie

Uno de los momentos más mágicos y emocionantes como padres es cuando el bebé se pone de pie y da sus primeros pasos.

La mayoría de los pequeños empiezan a andar alrededor del año de edad, pero no hay un momento concreto y, como el hablar o el gatear, depende de cada niño, siendo tan normal el que empieza a dar sus primeros pasos con nueve meses, como el que lo hace con 18.

Los pequeños aprenden a andar por sí mismos y no hay que hacer nada en especial para ello, si bien es cierto que podemos contribuir y ayudarles a dar sus primeros pasos, facilitándoles sus primeros desplazamientos para que estos sean seguros.

Desde que empezamos a caminar, los pies sostienen todo el peso de nuestro cuerpo y nos permiten desplazarnos.

El pie es un órgano complejo formado por un gran número de músculos, huesos y ligamentos que está en proceso de osificación hasta la adolescencia.

Es por eso que es muy importante cuidarlos desde el nacimiento y protegerlos para evitar futuros problemas.

Durante los primeros meses de vida, y especialmente en las fases de gateo y primeros pasos, los pies desempeñan un papel muy importante en el desarrollo motor de los pequeños.

Al principio, el pie desempeña una función básicamente sensorial.

Una vez que el bebé va cogiendo consciencia de su propio cuerpo (primero se descubren las manitas y más adelante los pies), los usan para tocar, explorar, experimentar, se los llevan a la boca para jugar con ellos…

Al ponerse erguido y empezar a caminar recibirá otro tipo de estímulos en la planta del pie, irá adquiriendo equilibrio y fuerza en las piernas y se irá formando su arco plantar.

Cómo estimularlos

Los bebés reciben, desde que nacen, muchos estímulos externos a través de sus pies, por lo que durante los primeros meses es muy recomendable realizarles masajes.

Aunque al principio a algunos bebés pueden no gustarles, es recomendable ir probando varios días hasta que se vayan habituando y empiecen a sentirse cómodos. Para ello, hay que buscar un momento relajante del día, en el que poder hacerlo con calma y sin prisas.

Una buena opción es realizar los masajes tras el baño o justo antes de acostarlo, con un aceite suave y un poco de música de fondo y luz tenue.

Los pies son una pieza clave en el desarrollo motor de los pequeños

El masaje hay que hacerlo con delicadeza, sujetando el pie con una mano y deslizando los dedos de la otra por su planta de abajo a arriba, de forma suave y rítmica. En estos momentos es importante hablarle al bebé, buscando contacto visual con él y aprovechar también para masajear otras zonas como las piernas, la barriguita y la cara.

Además de con masajes, los pies se pueden estimular con juegos.

Hacerle cosquillas, jugar con sus deditos, ponerles calcetines con texturas o cascabeles, estimularle para que dé pataditas a muñecos o juguetes sonoros son tan solo algunas opciones que seguro que a los peques les encantan.

Andar descalzo, además de ser muy beneficioso para el desarrollo físico y motor de sus pies, es también un gran estímulo si probamos diferentes superficies: el césped, el suelo de casa, la playa…

Primeros pasos

Para que un bebé empiece a andar no hay que hacer nada en especial, simplemente esperar a que el pequeño tenga la madurez, fuerza y equilibrio necesarios para ponerse de pie e intentar desplazarse.

Cada bebé tiene su ritmo para empezar a andar y es importante respetarlo

Los primeros desplazamientos de los niños suelen ser cogidos a un mueble o al sofá y avanzando lateralmente.

Cuando llegue ese momento, podemos animarle a que dé pasos hacia delante mediante distintos juegos que le inciten a caminar. El más sencillo es cogerle de las manitas y situarnos detrás mientras él avanza.

Otra opción es colocarle un juguete u objeto de su interés a pocos metros para intentar que lo alcance.

Algunos bebés se lanzan a dar estos primeros pasos llevando ambas manos ocupadas con algún juguete, ya que eso les da seguridad para seguir avanzando.

Poco a poco, el bebé cogerá la suficiente confianza como para dejarse ir y empezará a andar.

Recordad que cada pequeño lleva su ritmo y se trata de una estimulación a través del juego, sin prisas ni agobios si no lo consigue o no le apetece.

En cualquier caso, no olvidéis que en esta etapa son muy frecuentes las caídas y golpes, así que es recomendable guardar los objetos con los que pueda lastimarse que queden a su alcance y proteger las zonas puntiagudas de los muebles.

Elegir un calzado adecuado

Siempre que podáis, intentad que vuestros bebés vayan descalzos, para que sus pies tengan total libertad de movimientos y se desarrollen correctamente, reservando los zapatos para cuando haga frío o para proteger sus pies de golpes.

Un calzado adecuado debe respetar su ergonomía, ser flexible, suave y ligero

En cada etapa de su crecimiento deberéis buscar el calzado más adecuado.

Para sus primeros pasos, el zapato deberá ser ligero, para que no le cueste moverse con él, y flexible para que tenga libertad en sus desplazamientos.

Es necesario que los materiales sean transpirables y suaves. Lo ideal es que tengan la boca ancha, para que el pie entre y salga con facilidad, y sean redondeados de la punta, así los dedos se moverán sin dificultad.

Para que sean fáciles de poner y quitar, es recomendable optar por cierres con velcro o hebillas, evitando los cordones. Los zapatos deben sujetar bien el pie pero sin apretarle.

Para comprobar si el zapato es de su talla es recomendable extraer la plantilla y verificar que queda un espacio de aproximadamente 6 mm desde el borde de la plantilla al dedo pulgar.

Para favorecer el correcto desarrollo y movimiento del pie a cada paso, Chicco ha desarrollado una nueva línea de calzado llamada Chicco Imparo. Esta línea cuenta con una suela innovadora, provista de surcos laterales y espesor diferenciado, que respeta la ergonomía del pie del pequeño y le ayuda en el aprendizaje de sus primeros pasos.

Que tengamos que cuidar los pies desde el nacimiento no es casualidad, ya que son una pieza clave del desarrollo motor de los niños y su bienestar nos evitará problemas en la etapa adulta. Elegir un calzado diseñado especialmente para las etapas de gateo y primeros pasos que sea respetuoso con el pie y sus movimientos será fundamental para ello.

En Momentos Chicco

Fotos | iStock: oneblink-cj / Nadezhda1906 / naumoid

Источник: https://www.bebesymas.com/momentoschicco/desarrollo-del-pie-como-ayudar-al-bebe-a-empezar-a-caminar

Razones para no poner a tu bebé a caminar antes de tiempo | Clínica Physiopolis | Servicio Multidisciplinar

Enseñar al bebé a ponerse de pie

|| A mi bebé le encanta estar de pie ||

|| Mi bebé sólo quiere estar de pie ||

|| ¡Mira! Ya se pone de pie con lo pequeño que es ||

Es muy frecuente que al tratar este tema en consulta, nos encontremos con afirmaciones de este tipo. Sin embargo, tratar de poner de pie a nuestro bebé o forzarlo a que camine antes de tiempo «para que aprenda», es una práctica totalmente desaconsejada que no favorece a su desarrollo. Te explicamos por qué.

|| La adquisición de la Marcha

A lo largo de su crecimiento, el bebé adquiere progresivamente una serie de habilidades o destrezas que le permiten completar su desarrollo. 

Los bebés pueden obtener este tipo de habilidades con mayor o menor prontitud que otros de su misma edad en función de sus circunstancias específicas.

Existe un determinado rango de edad en lactantes y niños comúnmente aceptado para la adquisición de cada uno de los diferentes hitos evolutivos (gatear, caminar, balbucear, hablar, etc.

) que ha sido establecido a partir de protocolos de control, y que otorga un margen de adquisición que se considera dentro de la norma. En el caso de la marcha (caminar), el rango se encuentra entre los 9-18 meses de edad.

⇒ Consulta nuestro artículo sobre los hitos motores del bebé y los rangos de edad para más información

Sin embargo, a partir de los 6 meses, muchos bebés empiezan a ser capaces de sostenerse un poco con ayuda (e incluso existe un reflejo neurológico de marcha automática que se da en los primeros 2-3 meses de vida y que luego desaparece).

Esta circunstancia, lleva a muchos padres a concluir que el bebé ya quiere y ya está listo, y comienza el proceso en casa de agarrar al bebé de las manos o los hombros y obligarlo a caminar.

|| ¿Por qué es un error poner al bebé a caminar si aún no puede solo?

Esa tendencia a la verticalidad que podemos observar en nuestro hijo y que parece gustarle tanto, forma parte de un proceso natural para fortalecer sus piernas, cadera y cintura, lo que le permitirá soportar el peso de su propio cuerpo al iniciar la marcha. Además, al alcanzar la posición vertical, el campo visual del bebé aumenta, recibe más estímulos y es algo que gusta sobre todo a los que son más inquietos y curiosos.

Sin embargo, todo ello es parte de ese proceso de entrenamiento motor natural, que además va acompañado de un desarrollo neurológico para la adquisición de destrezas fundamentales como la coordinación. Pero esto no significa que nuestro bebé ya esté preparado para comenzar a caminar.

Los bebés nacen con un arqueamiento de piernas fisiológico debido a la posición que adoptan dentro del vientre materno.

Durante los tres primeros años y como parte de su desarrollo motor, este arqueamiento se va corrigiendo por sí solo.

 Si forzamos a nuestro hijo a posturas para las que aún no está preparado (y esto incluye el uso de tacatás o saltadores de puertas), podemos acentuar ese arqueamiento y que aparezcan problemas a nivel muscular u óseo más adelante.

Además, forzarlo a caminar antes de tiempo propicia que el bebé se salte etapas evolutivas tan fundamentales como el gateo. Aprenderá a caminar, sí, pero no tendrá recursos a la hora de caerse.

Al no estar familiarizado con el apoyo de manos que proporciona el gateo por no haber adquirido previamente ese recurso, normalmente caerá de boca y sin apoyo, con el riesgo que eso supone.

Tampoco será capaz de desenvolverse solo para intentar levantarse o desplazarse una vez que se vea en el suelo, por lo que seguirá siendo totalmente dependiente del adulto.

|| ¿Cómo se si mi bebé ya está preparado?

Cuando tenga la suficiente fuerza y su desarrollo motor haya llegado a la etapa que le corresponde, será el propio bebé el que busque la verticalidad de forma activa.

A lo largo de su desarrollo evolutivo y con la adquisición progresiva de las destrezas motoras (volteo, rastreo, gateo, sedestación y marcha), nuestro hijo irá levantándose del suelo para ir poniéndose se pie por sí mismo.

Como norma general, en un primer momento optará por agarrarse a muebles u objetos, buscando puntos de agarre y caminando de lado hasta que sea capaz de aguantar su propio peso y adquiera la confianza suficiente para empezar a caminar sin apoyos y en todas las direcciones.

Un bebe sin problemas de desarrollo no necesita que lo empujemos a ello. Se pondrá de pie por sí mismo a su debido tiempo.

|| ¿Cómo puedo ayudar a mi bebé en esta etapa tan importante?

Lo más importante es respetar el ritmo del bebé y dejar a un lado las comparaciones con otros niños de su misma edad. Podemos y debemos acompañarlo siempre, en sus distintas etapas de desarrollo, mediante el juego, de manera que aprenda a disfrutar de las posibilidades que le ofrece el espacio que le rodea. 

Siempre que se encuentre en un entorno controlado y supervisado por un adulto, el suelo es una herramienta de desarrollo fundamental que le permite libertad de movimiento y es muy buen recurso optar por colchonetas o mantas de actividades en las que nuestro hijo juegue y pueda aprender a desenvolverse. Los parques infantiles constituyen un espacio cerrado donde no pueden desplazarse con libertad, y la cama no es una superficie recomendable por su falta de estabilidad. Accesorios como el tacatá o el saltador de puerta están completamente desaconsejados.

⇒ Consulta nuestro artículo sobre el tacatá para saber por qué no debemos usarlo

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¿Tienes dudas? Contacta con nuestro servicio de Fisioterapia Infantil y cuéntanos tu caso. Realizaremos una valoración completa de tu bebé y resolveremos todas tus cuestiones.

Источник: https://www.physiopolis.es/fisioterapia-infantil/por-que-no-debo-poner-a-mi-bebe-a-caminar-antes-de-tiempo.html

¡Bebé de pie! Cómo ayudarle en sus primeros pasos

Enseñar al bebé a ponerse de pie

Mi bebé y yo

​Cuando, alrededor del año, el niño empieza a caminar, sus pasos inseguros indican un alejamiento de mamá y papá, que tiene una validez real, pero también simbólica. Son los primeros experimentos de conquista de una ma​​​yor independencia.

Te explicamos cómo acompañar los primeros intentos del niño para ponerse de pie y dar sus primeros pasos, mitigando su inseguridad y tu ansiedad, y cómo favorecer así su psicomotricidad.

Cómo debemos actuar cuando el niño se pone de pie

– En torno a los 8-10 meses, empiezan los ensayos generales.

El niño se pone de pie apoyándose en todo lo que encuentra en su camino: sofá, sillas, cama… Una vez conquistada la posición erguida, empieza a desplazarse lateralmente, siempre apoyándose en algún sitio.

De esta manera, adquiere cada vez más coordinación y equilibrio. Es el momento de dejarle experimentar, animándole y mostrando orgullo por sus progresos.

– Cuando el niño se pone de pie solo, a veces, tiene el problema de no ser capaz de volver a sentarse.

Los menos independientes permanecen inmóviles y gritan para reclamar la atención de su mamá.

Para hacer ganar autonomía al niño en este frente, se le puede enseñar cómo actuar solo, flexionando las rodillas para hacerle entender que, así, el “aterrizaje” es más suave.

– Cuando el niño sea capaz de moverse con más libertad, es preciso eliminar todos los peligros que estén a su alcance. Hay que crear un ambiente que le estimule sin bajar la guardia con respecto a los posibles peligros. Por lo tanto, tendrás que observar tu casa con ojos vigilantes y críticos, imaginando, cómo lo haría un niño.

– Si bien es importante crear un espacio seguro para sus primeras exploraciones, por ejemplo, cubriendo las partes sobresalientes de los muebles con las protecciones adecuadas, no lo es tanto evitar todos los obstáculos.

Por el contrario, es bueno que el pequeño aprenda a afrontar y a superar sus primeras dificultades.

Elogiarle cuando consigue superar un obstáculo solo o sostenerle sin dramatizar cuando pierde el equilibrio son formas de ayudarle a forjar su autoestima.

Aprender a caminar no sólo constituye un acto motor, sino que representa una etapa de maduración psicológica que sirve para hacer al pequeño más autónomo y seguro de sí mismo. 

Juegos para potenciar el aprendizaje

¡Descubramos juntos algunos juegos que ayudarán a tu pequeño a ejercitar su motricidad gruesa y a dar sus primeros pasos! ¡Incluso a correr y a saltar!

Sigue el camino de colores

Este juego es ideal para los niños que empiezan a dar sus primeros pasos y hasta que tienen más o menos tres años. Ayuda, sobre todo, a potenciar el sentido del equilibrio y de la velocidad. Para llevarlo a cabo, tan solo se necesita cinta adhesiva de colores y se puede practicar en casa.

Forma un camino con la cinta adhesiva de colores, de manera que sea lineal en el tramo inicial y curvilíneo en la parte final.

Por turnos, los pequeños deberán recorrerlo de diferentes formas: reptando con la barriga; de espaldas; caminando como si se tratara de una cuerda de equilibrista; sin mirarse los pies; a la cara coja, etc.

Hay que elegir la modalidad en función de la edad del niño.

– Mientras tanto, el adulto deberá cronometrar el tiempo que cada niño emplea en realizar el recorrido, porque ganará quien complete todas las modalidades en el menor tiempo posible.

Saco lleno, saco vacío

Los niños de unos 2-3 años se lo pasarán en grande con este juego. Se trata de una actividad que les ayuda a desarrollar sus habilidades psicomotrices y de asociación de forma cada vez más rápida. Como el juego anterior, también hay que adaptar su dificultad a la edad del pequeño. ¡Y se puede practicar en casa o al aire libre!

– Este juego consiste en que cuando se dice «saco vacío», los niños deben agacharse, mientras que, cuando se da la orden de «saco lleno», dan un salto hacia arriba y vuelven a ponerse en pie. La misma orden debe repetirse varias veces seguidas.

– Para complicar el juego, solo que hay que dar las instrucciones más deprisa.

¿Bailamos?

Este juego tambien se puede realizar en casa o al aire libre y ayuda a afinar la coordinación y a ejercitar la rapidez de reflejos. El único material necesario es un reproductor de música.

– El director del juego dibuja un círculo en el suelo con una tiza. La circunferencia deberá ser proporcional al número de participantes. A continuación, los niños se sitúan en círculo pisando el perímetro.

Cuando el director del juego dice «dentro», los pequeños tienen que saltar dentro del círculo. Si dice «fuera», deben salir rápidamente de la circuferencia. Pero si se repite la misma orden dos veces seguidas, el niño debe dar un salto sin moverse del sitio.

Quien se equivoque será eliminado. El ganador es el que permanece en el juego hasta el final. Para los niños más mayorcitos y entrenados, se puede complicar la actividad proponiéndoles hacer exactamente lo contrario de lo que se les ordena.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/bebes/crecimiento/crecimiento/aprender-caminar-4350

Embarazo y niños
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