¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

Los problemas legales de subir fotos de tus hijos a las redes

¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

El valor de la privacidad en pleno apogeo de las redes sociales parece estar desvaneciéndose. Es difícil encontrar a alguien que no tenga una cuenta en estas plataformas.

De hecho, según los datos desvelados en el estudio 'Digital 2020 Global Digital Overview', en enero de este año contaba con casi 2.500 millones de usuarios activos; Instagram, con 1.

000 millones; y Tik Tok —la plataforma por excelencia de los más jóvenes—, con 800 millones, aunque con toda certeza, estos datos crecen notablemente mes a mes. En total, en las redes sociales hay más de 3.800 millones de cuentas, es decir, alrededor del 50 por ciento de la población mundial.

Además, el número de imágenes que se suben a Internet cada día es colosal y una vez en la nube, es complejo hacer que desaparezcan. Por eso, cada vez más padres se preocupan por la intimidad de sus hijos y algunos han determinado que no aparezcan fotos de los menores en Internet.

No obstante, en ocasiones las fotografías de los más pequeños llegan a la red a través de terceras personas o, incluso, de uno de los progenitores pese a que el otro esté en desacuerdo.

Cuando esto ocurre, existe una vía legal para tramitar la eliminación de las imágenes en las que aparezca el niño.

Ángela Fernández Carrero, del despacho de abogados gijonés Luis Pérez y Asociados Abogados, explica que para poder subir fotos de menores a las redes es necesario tener el consentimiento de los dos padres.

«Cuando hay una separación entre los progenitores, es necesario el consentimiento de ambos porque los dos son los titulares de la patria potestad, independientemente de que la guarda y custodia la tenga uno u otro», explica. De no ser así, se podría estar atacando a tres derechos fundamentales del niño: al honor, a la intimidad y a la propia imagen.

Si ambos progenitores están de acuerdo sobre la posibilidad de que el menor aparezca en Internet o no, la abogada recomienda dejarlo claro en el convenio regulador de la separación o divorcio.

«Es una forma de ahorrarse el juicio porque si después de la separación o divorcio se manifiesta este desacuerdo hay que ir al denominado procedimiento de jurisdicción voluntaria, que se realiza en el juzgado por la vía civil y en el que interviene el Ministerio Fiscal al ser objeto la protección del menor», añade Fernández Carrero.

Una vez decidido que no pueden subirse fotos del niño a las redes, cada padre debe controlar que sus familiares o amigos cumplan esa prohibición.

No obstante, en el juzgado no siempre dan la razón al progenitor que inicia el trámite.

«Generalmente se da la razón cuando es un tema nuevo, es decir, si se cuelgan las primeras imágenes del menor y en ningún momento habían hablado de subir fotos a las redes sociales.

Ahora bien, el juez puede no dar la razón cuando se utiliza al menor como moneda de cambio: si cuando estaban juntos se subían fotos y nadie se opuso, pero se muestra la disconformidad tras el divorcio», esclarece Fernández Carrero.

Tres claves

Por lo tanto, la resolución judicial suele ser favorable a eliminar y prohibir cualquier tipo de publicaciones relacionadas con el menor si se han constatado tres circunstancias: uno de los progenitores no ha otorgado la autorización, si no hay ningún antecedente de que en el convenio de separación o divorcio se haya indicado si se iban a poder publicar fotos y si tampoco estaba siendo una práctica habitual de los progenitores.

Lo que está claro es que, tras una separación, son ambos padres los que tienen que autorizarlo y por eso, el que sube imágenes sin el consentimiento del otro progenitor estaría cometiendo una irregularidad.

«Lo que tiene que hacer el padre o la madre que no está de acuerdo es inmediatamente manifestarle su disconformidad al otro de manera fehaciente (por ejemplo, un burofax) pidiendo cese esa conducta o se iniciará el procedimiento ante el juzgado competente», apunta.

Pero si el padre o la madre continúa subiendo imágenes del menor, se puede presentar un escrito en formato de demanda ante el juzgado en el que radique el domicilio del menor, sin que sea necesario denunciar previamente la publicación en las redes sociales. «Para ello, hay que recoger todos los hechos e imágenes que se han publicado. Después hay que indicar que no se ha otorgado el consentimiento del padre que reclama que se cese en esta conducta. Más tarde, hay una vista oral en la que intervienen el juez, las partes y el Ministerio Fiscal. Es ahí donde se dirimen las imágenes que se han subido. No importa el contenido, basta con que se aprecie la cara del menor porque ya se estaría cometiendo una intromisión en su derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen», explica la abogada.

Denuncias por parte de los hijos

Los conflictos más habituales por subir imágenes de menores en las redes sociales son los desatados a raíz del desacuerdo de ambos progenitores; sin embargo, no son los únicos.

También se puede dar el caso de que el hijo reclame a sus padres por haber subido fotos suyas cuando era menor de edad.

Este supuesto es poco habitual, quizás en parte por la relativa juventud de las redes sociales, pero está por ver si este número aumenta dentro de unos años, cuando los niños crezcan y revisen las publicaciones de sus padres.

Este caso también supone un trámite civil por en el que se reclama el derecho al honor, intimidad y a la propia imagen.

El reglamento actual de protección de datos marca la edad de consentimiento para el tratamiento de datos a partir de los 16 años, que es cuando el menor puede abrirse una cuenta en las redes sociales.

Por lo tanto, si ese adolescente no quiere que permanezca en Internet una foto en la que aparece, puede denunciar, igual que puede hacerlo un adulto.

Trasladado el supuesto a los y las 'influencers' que publicitan productos utilizando imágenes de sus hijos, Fernández Carrero considera que el descendiente —cuando sea adulto— podría reclamar a sus progenitores parte de los beneficios generados.

En estos casos se establece un límite de cuatro años para iniciar esta reclamación desde que el hijo tiene constancia de las imágenes —suele ser al cumplir la mayoría de edad— y acarrearía cantidad económica en base a paliar el daño moral que pudo cometer el padre o la madre.

No obstante, en España no han trascendido este tipo de casos.

Por último, una tercera persona, o incluso la Fiscalía, puede actuar ante casos más extremos que supongan un delito, como ocurrió recientemente en Estados Unidos, donde una pareja de rs perdió la custodia de dos de sus cinco hijos debido a las bromas pesadas a las que los sometían. «Cualquier ciudadano, sea familiar o no, puede denunciar por la vía penal cuando las imágenes tienen un contenido delictivo. En este caso no sería para prohibir las fotos de ese menor en las redes, sino para investigar posibles delitos», señala Fernández Carrero.  

Es importante tener en cuenta que cuando subimos imágenes a las redes sociales, estamos compartiendo información que puede llegar a cualquier persona, desde depredadores sexuales hasta niños que acosan a otros menores. Por eso, la Policía Nacional ofrece una serie de consejos para proteger a los más pequeños en las redes sociales.

1. Si eres menor de edad, antes de abrir un perfil en una red social, díselo a tus padres. Es mejor que lo sepan.

2. Si ya tienes un perfil en una red social, no aceptes a todo el que quiera ser amigo tuyo. Acepta sólo a quien conoces. Detrás de un «nombre» puede haber alguien que quizás solo quiere perjudicarte.

3. Estaría bien que le preguntes a tus amigos si les importa que publiques fotos en las que aparecen ellos. Y si te piden que quites sus fotos es mejor respetarlos y retirarlas.

4. Publica tus fotos y contenidos sólo para tus amigos. En ocasiones pueden caer en manos de personas que las utilicen para haceros daño.

5. Si alguien te amenaza o te pide cosas que a ti no te gustan, deberías expulsarlo inmediatamente de tu perfil y comentárselo a tus padres cuanto antes. Es más fácil solucionar un problema cuando acaba de empezar que cuando se ha hecho más grande.

6. No uses la webcam sin pensar; enciéndela sólo cuando estés seguro de que hablas con un amigo. Como seguramente ya sepas, de la webcam se puede hacer un pantallazo y la persona con la que chateas guardarse tu imagen para usarla cuando quiera.

7. No publiques fotos de las que luego te puedas avergonzar. Ten en cuenta que esas «imágenes» pueden llegar a mucha gente en Internet.

8. Y por último, utiliza una contraseña difícil de adivinar, incluyendo algún número y signo de puntuación, pero sobre todo no la compartas con nadie. Tu perfil es tuyo y de nadie más.

Источник: https://www.elcomercio.es/panorama/problemas-legales-subir-fotos-hijos-menores-redes-sociales-internet-20201201195837-nt.html

Por qué compartir fotos de niños en internet tiene muchos riesgos

¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

Esta aparente necesidad que vivimos por documentarlo todo, que incluso hace que dejemos de experimentar los momentos para captarlos con las cámaras de nuestros smartphones, no es algo tan nuevo. Lo que ocurre es que la tecnología ha facilitado, sin duda, todo.

Perpetuar la infancia a través de las redes

Cuando uno se convierte en padre, la primera angustia emocional que aparece, especialmente por influencia del entorno, es que, como “aquello tan maravilloso no dura mucho”, debemos perpetuarlo para siempre, por lo que comenzamos a fotografiar cada uno de los instantes del pequeño lactante: el primer llanto, la primera caca, el primer baño, foto con la abuela, con la tía, con la tata, en la cunita, en el carro, encima de papá…

¿Quién no recuerda en casa esa antigua cámara de vídeo que luego hacía las delicias los domingos en familia reproduciendo las monadas del bebé? Y los años siguientes, la cosa no bajaba mucho el ritmo; en cada salón era común ver tomos y tomos de los clásicos álbumes de fotos decorando las estanterías. Algo que, siempre que había visita en casa, acababa siendo el colofón de la tarde… Era, podríamos llamarlo, el “sharenting analógico”.

Treinta o cuarenta años más tarde, lo que ha ocurrido es que la familia o los amigos ya no siempre vienen a casa, sino que los encontramos en o en Instagram, por lo que, para que puedan ver lo bonitos que están nuestros hijos, subimos todas las fotos a nuestras redes, una tras otra, como si fuera un documental.

Esto, que muchos ven como algo totalmente natural, ya ha recibido nombre como un fenómeno más de la era digital: el sharenting –share (compartir) + parenting (crianza)–, la publicación por parte de los padres de fotos de sus hijos en redes sociales.

Cuándo se empezó a usar el término

El término lo empezó a usar el diario estadounidense The Wall Street Journal en 2003, pero esta tendencia empezó a crecer entre las familias de forma tan exponencial que en 2016 el Diccionario Británico Collins lo incluyó junto a Brexit como palabras del año.

Del mismo año fue el primer estudio sobre el fenómeno, “Sharenting, la privacidad de los niños en la era de las redes sociales”, en el que la abogada estadounidense Stacey Steinberg ya vio una relación directa entre la libertad de publicar cualquier contenido por parte de los padres en internet y la falta de libertad de los mismos en la decisión de hacerlo.

De bebés a adolescentes

Cada vez que abrimos las redes es más común ver cómo los newsfeed se inundan de menores, desde recién nacidos hasta adolescentes a los que ya les cuesta sonreír en la foto para mamá, en un sinfín de decorados.

Esto ha hecho que surja una creciente preocupación entre muchos profesionales, psicólogos, tecnólogos, especialistas en delitos telemáticos o abogados de familia, que ven que, más allá del inocente acto de compartir los momentos más felices de nuestros hijos con nuestros seres queridos, se puede esconder un fin comercial al monetizar cada en las publicaciones con alguna marca o, simplemente, que, debido al gran desconocimiento que tienen algunas familias sobre el mundo digital, pongan en riesgo la seguridad y privacidad de sus hijos.

¿Y cuáles son estos riesgos?

Sin duda, el primero de todos, y más grave, es la facilidad con la que un pederasta o un pedófilo podría acceder a la fotografía de nuestro hijo, descargársela de nuestro perfil y utilizarla para cualquier fin ilícito (pornografía infantil).

Por ello, no se deben subir nunca a internet fotografías de los menores en las que salgan sin ropa, aunque nos puedan parecer inofensivas y familiares por estar en la piscina o en la playa, ya que nunca podemos saber dónde puede acabar ese contenido.

Otro es el acoso al que puede verse sometido el niño, especialmente en edad adolescente, por sus propios compañeros, al ver publicadas ciertas fotografías por sus progenitores, lo que conocemos por bullying, o en el caso de que, además, ese acoso se continuara a través de la red, ciberbullying.

Usurpación de identidad del menor

Documentamos la nueva vida de un hijo prácticamente desde que está en el vientre de la madre, publicando la foto del parto con todos los datos, nombre del bebé, lugar del nacimiento, peso, etc.

Por lo que, con el paso del tiempo, cualquier persona, podría suplantar la identidad del menor en la red, creando un perfil usando el nombre y fotografías del niño, para usurpar su identidad, y con ello elevando el riesgo de cometer estafas, fraudes, hackeos, robos y numerosos ciberdelitos en nombre del menor.

Como nos explica la periodista y experta en Seguridad Informática Mónica Valle en su libro Ciberseguridad. Consejos para tener vidas digitales más seguras, en el caso de la suplantación, si alguien abre un perfil con el nombre, fotografía y datos personales del niño se produciría la usurpación de identidad, penada por el artículo 401 del Código Penal con hasta 3 años de cárcel.

También subimos fotografías de su primer día de cole, orgullosos y felices por captar ese momento, pero no nos paramos a pensar que estamos informando a desconocidos, posibles pervertidos o delincuentes entre ellos, del colegio al que va nuestro hijo, y por tanto la dirección y los horarios que tiene…

Pero si vamos más allá, ¿sabemos qué opinan los niños de ello? ¿Les preguntamos si están de acuerdo en publicar esas fotografías? ¿No tienen derecho a decidir? ¿Qué daño les puede causar en futuro ver toda su vida publicada en ?

Los niños están protegidos por la ley

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que los niños son personas y, como tales, titulares de derechos, como el de la propia imagen, consagrado en el artículo 18.1 de la Constitución.

Por tanto, la decisión de colgar una foto de los hijos en una red social pertenece a la esfera de la patria potestad. Y somos nosotros, los padres, dentro de este deber obligatorio, irrenunciable, imprescriptible e intransferible, los que estamos obligados a velar por la seguridad y el bienestar de nuestros hijos.

Cada niño es totalmente diferente y, por tanto, no sabemos cómo puede asumir este hecho. Para algunos será gratificante poder tener un álbum digital de toda su infancia y ver cómo lo fueron viviendo la familia y los amigos más cercanos, pero para otros, quizá los más retraídos o tímidos, podría suponerles serios problemas de autoestima esa sobre exposición.

Como sabemos, todavía no podrían fiarse del Derecho al Olvido de Google al 100 % para eliminar cualquier rastro que sus progenitores hubieran dejado en el pasado que les pudiera perjudicar en la vida adulta, por ejemplo de cara a conseguir un empleo, una relación sentimental o cualquier otra situación personal. Es su huella digital lo que está en juego.

Cuando los padres están separados

Lo primero que nos podemos encontrar es que los progenitores estén separados o divorciados y sea una de las partes, normalmente el custodio del menor, el que realiza la publicación indiscriminada de fotos en las redes sociales.

Hemos vivido recientemente un caso público con estas circunstancias, y ante los hechos denunciados, como nos informa Delia Rodríguez, abogada de familia y fundadora del Bufete de Abogados Vestalia Asociados, el Alto Tribunal ha declarado que si uno de los progenitores quiere publicar fotos de los hijos en común en sus redes sociales y el otro se opone, deberá solicitar autorización judicial a través de un procedimiento de jurisdicción voluntaria. Además, el excónyuge podrá solicitar, vía judicial, que se borren todas las fotografías del menor publicadas en las redes sociales.

Este pleito duraría hasta que el menor cumpla 14 años, pues a partir de esa edad, es él, y no sus padres, quien debe dar su aprobación para que se publiquen imágenes suyas.

Otra moda es la de las madres influencers (se damenos el perfil padre influencer), que no famosas o personajes públicos, que en vez de tener perfiles privados en redes sociales vuelcan toda su actividad, incluidas las fotos de sus pequeños, en fanpages públicas, que son indexadas por los buscadores.

Y ahora viene el dilema que podría ocurrir: ¿Y si una marca de ropa infantil cogiera una de esas fotos encontrada a través de un buscador y la utilizara para ilustrar una camiseta de la próxima colección otoño/invierno? ¿Sería legal? ¿Y si la encontráramos en un blog sobre familia? ¿Qué podríamos hacer al respecto?

Tendríamos que ver si ha habido un fin delictivo o comercial en el contexto en el que se han utilizado las imágenes para emprender acciones penales o bien civiles, en los casos menos graves, por vulneración del Derecho a la Imagen de los menores y a la Intimidad.

Recomendaciones para progenitores

¿Qué medidas tomar si decidimos compartir imágenes de nuestros hijos en Internet?

Por todo lo hablado, dejamos algunas recomendaciones para todos aquellos padres que quieran proteger la privacidad de sus hijos:

  1. Es fundamental que siempre comprobemos los ajustes de privacidad de las plataformas donde tengamos actividad y nos aseguremos de qué datos estamos haciendo públicos sobre nuestros hijos o si los estamos compartiendo solo con familiares y amigos.

  2. Por ello, es recomendable que configuremos nuestro perfil para que en redes como esté activada la opción para limitar lo que ven tus contactos.

  3. También deberíamos desactivar las funciones de ubicación y geolocalización a la hora de compartir las imágenes y no dar demasiada información sobre la vida privada del menor, sobre todo si no sabemos a ciencia cierta quién puede ver o usar esos datos.

  4. Vigilar de vez en cuando los buscadores, aquello que denominan egosurfing, pero enfocado no solo a nosotros, sino a rastrear por la red cualquier cosa (fotos o vídeos) que se pueda haber publicado especialmente de nuestros hijos en internet (redes sociales, foros, blogs, chats, etc.)

  5. Y si realmente queremos proteger su identidad y mantener su privacidad, aunque estemos subiendo una fotografía familiar a las redes sociales, la opción es tratar de que a los menores no se les vea la cara o procurarque salgan de espaldas…

Источник: https://theconversation.com/por-que-compartir-fotos-de-ninos-en-internet-tiene-muchos-riesgos-120399

Por qué no deberías publicar fotos de tus hijos en las redes sociales

¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

Es de lo más habitual anunciar en las redes sociales el nacimiento de un nuevo miembro de la familia poniendo una foto del pequeño, ya sea de los pies (un clásico) o de su cara. Algunos embarazos también se anuncian con la ecografía.

Hay padres que difunden con frecuencia imágenes de sus hijos en pequeños logros, momentos divertidos… que puede ver todo el mundo.

Algunos lo hacen para que sus hijos tengan muchos seguidores; para conseguir contratos publicitarios o utilizan esa imagen familiar para convertirse ellos mismos en 'influencers', pero la mayoría de progenitores, simplemente, quiere compartir con los demás su felicidad y mostrar lo orgullosos que están de su familia.

Esa práctica de compartir imágenes de menores online se conoce como 'sharenting', término que procede de la fusión de las palabras inglesas 'share' (compartir) y 'parenting' (crianza).

El informe 'EU Kids Online 2019' establece que el 89% de los padres y madres dice enviar una vez al mes, más o menos, imágenes o vídeos de sus hijos e hijas, aunque solo el 8% lo hace una vez a la semana.

La inmensa mayoría de padres (95%) lo hace para estar en contacto con familiares y amigos, pero al 21% es el propio menor el que pide que suba la foto y el 24% pregunta a los hijos si están de acuerdo en que se comparta.

El informe también revela que el 14% no muestra con claridad la cara del menor en las imágenes que comparte y que un 8% de las familias ha lamentado haber subido contenido sobre sus hijos.

Una vez se sube una imagen o vídeo a internet, se pierde el control sobre ella

Unos datos similares se extraen de la investigación 'What do parents think, and do, about their children's online privacy' del London School of Economics and Political Science, aunque en este caso se especifica que la mayoría de los padres comparte contenido con pocos usuarios (menos de 20 personas) y solo el 3% sube imágenes de sus hijos a redes sociales a las que puede acceder cualquiera. Este estudio indica también que los progenitores de niños pequeños es más probable que compartan contenidos que aquellos de más edad.

Hay que saber que una vez que una imagen se sube a internet se pierde el control sobre ella.

En ocasiones, una empresa puede comprar el contenido que se sube en las redes sociales y utilizarlo con fines publicitarios sin solicitar permiso a la persona que aparece ni pagarle.

Pero hay incluso otras posibilidades más oscuras (como que alguien haga pasar la foto del niño por la de otra persona) e incluso ilegales, como el uso de esas imágenes para la pornografía infantil, ya que los pedófilos pueden descargarse las imágenes y alterarlas para sexualizarlas.

En España el tratamiento de la imagen de los menores está muy protegido porque se les considera especialmente vulnerables; su imagen se considera dato de carácter personal y está protegida por la Ley de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).

Ésta fija necesario el consentimiento informado del menor si tiene 14 años de edad o más y hasta los 13 años -inclusive- es obligatorio el consentimiento de los padres o tutores, como se supone en el caso de que sean los propios padres quienes suban las imágenes a internet

Con el tiempo que llevan las redes sociales funcionando, ya se pueden ver en internet imágenes de la evolución de la infancia de un menor que sea ahora adolescente. Algunos de ellos se han mostrado contrarios al hecho de que sus padres hayan estado haciendo públicas sus fotografías durante años.

Es el caso de Apple Martin, hija de la actriz Gwynetch Paltrow y el cantante de Coldplay Chris Martin, quien al cumplir 14 años replicó a su madre en una imagen de Instagram en la que salían las dos y que Paltrow compartió con sus más de cinco millones de seguidores: «Mamá, ya hemos hablado de esto.

No puedes subir nada sin mi consentimiento».

Pensar antes de subir contenidos de menores

En 2015 una investigación realizada por The Parent Zone desveló que cuando un niño cumplía cinco años ya había casi mil fotos suyas online y puede que esos críos, al crecer, no coincidan en que era buena idea difundir así su vida.

El estudio antes mencionado ('EU Kids Online 2019') reveló que al 9% de los progenitores que habían compartido una imagen, el menor les pidió retirarla.

Por eso conviene tener en cuenta algunos principios antes de subir la imagen de un niños a las redes sociales::

No hay que publicar fotos que muestren al menor desnudo, en una situación denigrante o que pueda despertar comentarios negativos y que en el futuro le puedan perjudicar o hacerle sentir mal.

Subir una foto o un vídeo gracioso en el que queda en evidencia el pequeño o la pequeña puede ponerle en un compromiso en el futuro o afectar a su reputación con los amigos, o a la hora de encontrar un empleo.

Una foto de un bebé desnudo es graciosa cuando se enseña a su novia o novio dos décadas más tarde, pero puede caer en malas manos si se comparte en internet.

Leer las condiciones de servicio de cada red social, especialmente sus políticas de privacidad.

En la mayoría de ellas, como en o Instagram, al subir una imagen se da permiso para que almacene la imagen, la copie y la comparta con otras empresas.

También hay que revisar la privacidad de la cuenta en la que se va a publicar el contenido relacionado con el menor, asegurándonos de que solo lo ve la gente deseada.

No se pueden publicar imágenes de menores de los que no se tenga la patria potestad. Esto incluye fotos de grupo. Más aún, deben estar de acuerdo los dos progenitores en que se publique la imagen. Hace unos meses la audiencia de Cantabria ha estimado la petición de una mujer para que su expareja no difunda la imagen de la hija de cuatro años que tienen en común.

Tener especial cuidado con no dar información personal como el nombre del menor o su dirección (aunque sea aproximada). Es mejor desactivar la localización al tomar la foto y en las redes sociales, así se minimiza el riesgo de que un pederasta intente contactar con el niño.

Источник: https://www.elcorreo.com/tecnologia/redes-sociales/deberias-publicar-fotos-20200826121054-nt.html

¿Se pueden colgar fotos de un hijo en internet sin el permiso de un progenitor?

¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

Más de una vez, y de dos, los tribunales se encuentran con casos de padres separados o divorciados en litigio porque uno de ellos ha subido alguna fotografía del hijo o hijos que tienen en común a las redes sociales sin el consentimiento del otro progenitor.

Lo que puede parecer un acto cotidiano sin mala intención se está convirtiendo en un motivo de conflicto que incluso necesita la intervención de un juez.

De hecho, ya se han dado sentencias pronunciándose sobre estos rifirrafes entre progenitores por publicar imágenes de sus retoños en la Red sin la autorización de uno de ellos.

Éste un debate abierto en el mundo jurídico. Para algunos la decisión de colgar una fotografía de los hijos en una red social pertenece a la esfera de la patria potestad, que comparten ambos padres estén casados, sean pareja de hecho, separados o divorciados.

La patria potestad consisten en los derechos y las obligaciones que tienen los progenitores a la hora de velar por sus hijos, algo así como la capacidad de decidir sobre los menores y representarles tanto a ellos como a sus bienes.

Pocas veces un juez retira a un padre o una madre la patria potestad.

Quién decide

«No hay que confundirla con la guarda y custodia», que puede ser compartida o no y que es el cuidado y atención diaria de los hijos, explica el abogado Javier Prenafeta, socio del despacho ATIC Abogados y especializado en Derecho Tecnológico.

«Los padres —dice— ejercen la patria potestad de forma compartida y son quienes deciden sobre la imagen de su hijo. Por tanto, si uno de los padres se opone no se podrá usar la imagen del menor en las redes sociales. Pero eso no quiere decir que ambos deban siempre autorizar el uso de las fotografías.

Para hacerlo, basta que uno de ellos lo autorice expresamente sin la oposición del otro», matiza el letrado.

Sin embargo, hay sentencias que no siguen este criterio.

Y padres que han denunciado al otro progenitor porque ha colgado fotos del hijo que tienen en común en redes sociales sin su consentimiento y jueces que no les han dado la razón.

«Si no existe acuerdo entre los padres, eso no quiere decir que nunca se pueda utilizar las fotografías del niño. El juez tendrá que ver si se ha hecho un uso adecuado y razonable o perjudica al menor».

Otros abogados consultados por ABC expresan el vacío legal que existen concretamente ante esta situación. «No está regulado», sostiene Marta Macho, abogada del gabinete ABA Abogadas.

«Cambiar al niño de colegio es una decisión trascendental para su vida que requiere del acuerdo de ambos progenitores, pero ¿hasta qué punto tiene trascendencia colgar una foto de mi hijo en mi red social que está protegida y además no le perjudica? Es como si llevara una foto de él en mi cartera y se la enseñara a todo el mundo. Aquí hay una laguna legal, nadie ha determinado si es una decisión ordinaria, que no necesita del consentimiento de ambos padres, o una decisión de las que están dentro de la patria potestad, trascendentales para la vida del niño y que precisa de un acuerdo entre ambos». Por tanto, y de momento, publicar la foto de un hijo en una red social «no es ilegal», asegura Macho, aunque no se tenga el consentimiento del otro progenitor.

«Es como si llevara una foto de mi hijo en la cartera y se la enseñara a todo el mundo»

Prudencia en la imagen

Con la imagen de un menor siempre hay que ser muy prudentes y calibrar su contenido. «Si atentan contra su imagen, honor o intimidad es irrelevante que exista consentimiento o no por parte de los progenitores, ya que se consideraría una intromisión ilegítima», sostiene el abogado Prenafeta.

Esa es la clave para el abogado Ramón Arnó, responsable del portal de divulgación lafamiliadigital.es.

«La valoración del juez —explica— no será tanto disponer del derecho de quién publica o no la imagen del menor, o el ejercicio de la patria potestad, sino que el contenido de esa imagen beneficie o perjudique claramente al niño. Como padres tenemos que actuar en interés de nuestro hijo».

Y así lo recoge el artículo 2 de la Ley Orgánica 1/1996 de protección jurídica del menor: «Primará el interés superior de los menores sobre cualquier otro interés legítimo que pudiera concurrir». «Un niño fumando, bebiendo alcohol, ebrio, o en situación de humillación sería perjudicial para su imagen. Y puede intervenir la Fiscalía de Menores», señala Prenafeta.

«Primará el interés superior del menor sobre cualquier otro interés legítimo»

«Incluso una sobre exposición pública que no sea necesaria puede perjudicar a un menor y se pueden tomar acciones legales para detener esa conducta», como observa Ofelia Tejerina, abogada de la Asociación de Internatutas.

Proteger los datos

Hay otro aspecto más que considerar como advierte esta abogada. «Cuando pones la imagen de tu hijo en internet estás regalando información y datos del niño».

En efecto, una imagen o fotografía de una persona es un dato sobre ella, como su apellido y nombre, según la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal.

Por tanto, el niño puede ser identificado.

Y para publicar ese dato, también se necesita autorización. La Agencia Española de Protección de Datos establece que si se trata de un menor de 14 años, el padre, madre o tutor deben dar su consentimiento. «Quienes deciden sobre los usos de la imagen del menor son los padres, de forma compartida, dentro de la patria potestad», sostiene Prenafeta.

Si es mayor de esa edad, el chico puede decidir sobre el uso de su imagen.

«Se entiende —explica Prenafeta— que el menor reúne en principio condiciones de madurez suficientes para tomar ciertas decisiones sobre su personalidad, lo que implica que puede decidir sobre el uso de suimagen».

A esa edad también puede tomar otras decisiones, según la ley, como la adquisición de la nacionalidad y tiene capacidad para hacer testamento.

Coincide que la mayor parte de redes sociales dejan acceder a los menores a partir de 14 años. Por debajo de esa edad, se supone que no deben tener un perfil en una red social sin el consentimiento paterno.

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Источник: https://www.abc.es/familia-padres-hijos/20150715/abci-legalidad-fotos-internet-201507141355.html

¿Puede mi hijo denunciarme por subir fotografías suyas a las redes sociales?

¿Es ilegal subir fotos de nuestros hijos a Internet?

Algunos niños tienen 1.000 fotografías suyas circulando por las redes sociales antes de cumplir los cinco años. Fotografías que muchos padres suben sin control y sin ser conscientes de los problemas de seguridad y legales que este hecho puede acarrear.

Dejando a un lado el tema de la seguridad de los menores, y del que ya os hemos hablado en varias ocasiones, ¿qué aspectos legales puede tener el hecho de subir fotografías de nuestros hijos a las redes sociales? Una abogada experta en el tema, nos aclara todas las dudas.

Hemos entrevistado a María Sánchez, madre de tres niños, abogada y bloguera, sobre el derecho a la intimidad de los menores y los aspectos legales que rodean la publicación de fotos y vídeos de nuestros hijos en las redes sociales.

Pueden denunciarnos por violar su derecho a la intimidad

El derecho a la intimidad es un derecho fundamental, personal y exclusivo que le corresponde a cada persona. En el caso de nuestros hijos, sólo les corresponde a ellos, no a nosotros como padres.

«Los padres, como ostentadores de la patria potestad de nuestros hijos, tenemos el deber de salvaguardar este derecho y de protegerlo hasta que cumplan la mayoría de edad»

Pero que la Ley nos ampare para tomar decisiones por ellos, no quiere decir que estemos exentos de responsabilidad por lo que ellos puedan sentir o considerar en un futuro si hemos decidido colgar su vida en nuestras redes sociales.

Por lo que, si nuestros hijos creen que les hemos perjudicado de alguna manera por subir fotografías a Internet, podrán, en un futuro, pedirnos explicaciones en el mejor de los casos, o emprender acciones judiciales, en el extremo peor.

¿Qué consecuencias legales tiene subir una fotografía a Internet?

En el momento en que subimos una fotografía de nuestros hijos a las redes sociales estaremos a merced de la politica que tenga esa red social sobre la foto que subimos. Por ejemplo, en estamos cediendo los derechos de esa imagen y, en general, en el resto de redes sociales suele ocurrir lo mismo.

Cuando subimos una foto a Internet dejamos de tener el control. Luego podremos pedir explicaciones a quien la use de manera indebida o incluso demandarlos, pero de entrada, perdemos el control sobre ese material grafico. Y eso hay que tenerlo en cuenta.

Hay países que está tomando medidas serias para evitar que los padres subamos fotografías de los menores a redes. En Francia, por ejemplo, la ley establece multas de hasta 45.000 euros e incluso penas de un año de prision por violar el derecho a la intimidad de los menores compartiendo sus fotos en Internet.

Por otro lado, nuestros hijos pueden considerar en un futuro que las fotografías suyas que inocentemente compartimos en Internet, pueden perjudicarles.

En este sentido, todos recordamos el caso de la la chica austriaca que denunció a sus padres porque, en palabras suyas «le habían arruinado la vida» subiendo más de 500 fotografías de su infancia a .

Parece ser que le ofendía ver ciertas fotografías y por ello les demandó.

¿Qué es la huella digital?

«La huella digital es la identidad de nuestros hijos que vamos construyendo en Internet a medida que subimos información o vídeos suyos con su nombre»

Esta información se queda en la nube para siempre, y cuando alguien realice una búsqueda en Internet con el nombre de nuestro hijo -ahora o dentro de 20 años- le aparecerá lo que nosotros hemos ido construyendo; es decir, su reputación digital.

Y esto es algo sumamente importante, aunque en un primer momento pueda parecernos un tema banal. Pero en un futuro, cuando nuestro hijo solicite entrar en una univesidad o vaya a acceder a un puesto de trabajo, ciertas fotografías que hayamos podido colgar de su vida podrían perjudicarle.

Existe una forma de borrar la huella digital de una persona pero tiene un inconveniente y es que Google sólo borrará los resultados de búsqueda del país desde el que se solicita.

Es decir, si vivimos en España y queremos borrar nuestra huella digital sólo lo conseguiremos para las búsquedas que se hagan desde este país, pero si alguien busca información nuestra fuera de España seguirá encontrado resultados

Entonces, ¿lo mejor es no subir fotos de los niños a Internet?

«No quiero ponerme alarmista ni decir con todo esto que no hay que subir ni una fotografía de los niños a Internet, pero sí cuidar mucho cómo lo hacemos».

Yo personalmente, cuando subo fotos de mis hijos protejo su identidad y no doy sus nombres, localizaciones, colegio donde estudian ni ningún otro dato personal. Además, procuro que físicamente no se les vea la cara. Lo hago por prudencia.

Si aún así, queremos subir fotografías de nuestros hijos a Internet, lo que yo recomendaría es que les preguntemos primero su opinión y les pidamos permiso. Obviamente, cuando son bebés o están en el vientre materno eso no se puede hacer por eso yo abogo siempre por proteger su intimidad lo máximo posible.

¿Y qué ocurrirá cuando ellos puedan subir sus propias fotos?

La Asociación Profesional Española de Privacidad recuerda que antes de los 14 años los padres somos los que decidimos en cuanto a la imagen de los menores en Internet, pero a partir de ese momento ya es el menor quien puede hacerlo, aunque los padres tenemos la última palabra y debemos velar siempre por su seguridad.

Источник: https://www.bebesymas.com/consejos/puede-mi-hijo-denunciarme-por-subir-fotografias-suyas-a-las-redes-sociales

Embarazo y niños
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