¿Es normal no sentir ganas de comer durante el embarazo?

¿Qué puedo hacer si el embarazo me ha quitado el apetito?

¿Es normal no sentir ganas de comer durante el embarazo?

“Antes lo único que pasaba por mi mente era comer, pero ahora no tengo hambre. Si no me ofrecen o me obligo a comer podría pasar el día entero sin comer nada”. ¿Por qué será que muchas madres experimentan la pérdida de apetito y se asustan al pensar si está todo bien en el embarazo? ¿Qué puedes hacer si el embarazo te ha quitado el apetito?

Todos los cambios asustan, sobre todo cuando tienes un ser a tu cuidado, pero a veces el mismo cuerpo experimenta ansiedad por comer o lo contrario. No hay por qué asustarse, esto es algo que ocurre muchas veces a medida que el bebé se acomoda de posición en algunas ocasiones esto puede causar la pérdida de apetito.

Causas de la pérdida de apetito

Sin duda, las causas más frecuentes que suelen provocar este síntoma en los gestantes son, por un lado, el aumento de la hormona propia del embarazo, la gonadotropina, así como la relajación de la musculatura del estómago, el estreñimiento, algunas infecciones, e incluso, cuestiones de carácter psicológico.

Durante el período de gestación, se producen en la mujer grandes cantidades de estas hormonas: gonadotropina coriónica humana, estrógeno, progesterona y somatotropina coriónica, ya que sus niveles son esenciales para la supervivencia del embarazo.

En los primeros meses con las naúseas y los vómitos por lo general se pierde el apetito, de acuerdo con un artículo publicado en la revista “Autonomic Neuroscience”.

Conforme el bebé va creciendo dentro del útero materno va relajándose a la vez la musculatura de la zona estomacal. Por ello, a pesar de que la mujer coma poco, se sentirá saciada e incluso pesada y no deseará comer nada más.

Sin duda, los grandes cambios que va experimentando su cuerpo pueden provocar algunas consecuencias como esta falta de apetito.

Sugerencias

Aunque la pérdida de apetito se debe a diferentes factores como ya se ha explicado nunca se debe dejar de comer ya que el bebé se está desarrollando y necesita nutrirse. ¿Qué puedo hacer si el embarazo me ha quitado el apetito?

  • La primera recomendación es informarle a tu doctor de estos cambios, él de seguro te recomendará algunos suplementos alimenticios y no dejar de comer.
  • También se debe tomar en cuenta que para el verano la famosa astenia primaveral causa más sed, por la calor uno toma más agua y esto a veces quita el hambre. En vez de solo tomar agua puedes comer frutas como sandía, melón o naranjas, y ensaladas. Lograrás refrescarte pero a la vez proporcionas nutrientes a tu cuerpo.
  • Una buena alimentación logrará un bebé sano y fuerte, por lo cual es importante que en vez de que comas a la casualidad debes programar qué vas a ingerir y que nutrientes aportará a tu bebé.
  • Puedes dividir las porciones en pequeñas cantidades para que comas más veces pero pocas cantidades.
  • Trata de variar el menú. Comer siempre lo mismo por lo general no hace que al cuerpo le apetezca comer, con solo variar las ensaladas o tal vez la presentación, causará un estímulo al cerebro y por ende tu cuerpo sentirá hambre.

Otras estrategias útiles

  • En cuanto a los alimentos, conviene evitar los huevos, alimentos grasos y picantes, dando prioridad a una dieta rica en vegetales de hojas verdes y alimentos ricos en fibra. Respecto a las bebidas, lo mejor es tomar agua, infusiones o zumos naturales, evitando las gaseosas o bebidas azucaradas que llenan demasiado el estómago sobre todo antes de las comidas.
  • No tienes que seguir un horario, come cada vez que tengas hambre en un ambiente relajado y con buena compañía.
  • Para evitar la inapetencia también es preferible beber los líquidos fuera de las comidas, ya que el espacio del estómago debe ser destinado a la comida.
  • Comer mucha fibra, frutas y vegetales. A veces los problemas de la pérdida de apetito tienen que ver con el estreñimiento y una buena dieta te ayudará a tener un intestino limpio, según un estudio publicado en la revista “Alimentary Pharmacology & Therapeutics”.

El apetito puede reducirse durante el embarazo

En las primera etapas del embarazo el apetito puede verse reducido. No obstante, es necesario llevar a cabo una serie de medidas para garantizar una ingesta mínima de nutrientes. De este modo se satisfarán las necesidades alimenticias de la madre y del bebé que se desarrolla en su interior.

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Источник: https://eresmama.com/puedo-embarazo-me-ha-quitado-apetito/

10 cosas sobre el embarazo que te sorprenderán

¿Es normal no sentir ganas de comer durante el embarazo?

Hay información sobre el embarazo en todas partes. Cuando acudas a tu primera consulta prenatal, tu doctor probablemente te abastecerá con cantidades de folletos que cubren todo tipo de examenes necesarios y aspectos tipicos de cada trimestre.

Pero aunque tengas esta información, el embarazo puede traer consigo 10 sorpresas: 

1. El instinto de preparación del nido

Muchas mujeres experimentan un instinto de preparar el ambiente que les rodea para la llegada del bebé, es un fuerte deseo de preparar el hogar limpiando y decorando. O quizás puede que te quieras dedicar a proyectos a los que no habías podido dedicarte hasta la fecha, como organizar tu garaje o tus armarios.

Según se aproxima tu fecha de dar a luz, puede que quieras dedicarte a limpiar alacenas o paredes- ¡tareas que nunca imaginarías que harías en el noveno mes de tu embarazo! Este deseo de preparar tu hogar puede ser útil porque te dará más tiempo para recuperarte y cuidar a tu bebé en cuanto nazca. Pero ten cuidado y no te excedas organizando.

2. Incapacidad para concentrarte

En el primer trimestre, la fatiga y las nauseas durante la mañana pueden hacer que las mujeres se sientan cansadas y mentalmente confusas. Incluso una mujer embarazada que descanse lo suficiente puede experimentar cierta incapacidad para concentrarse y períodos de no recordar detalles.

La preocupación por el bebé es parcialmente una de las causas, como lo son también los cambios hormonales. Todo – incluyendo el trabajo, las cuentas, las citas con el doctor – pueden parecer menos importantes que el bebé y el nacimiento a punto de ocurrir. Tú puedes combatir tus olvidos haciendo pequeñas listas para que puedas recordar ciertas fechas y citas.

3. Cambios de humor

El síndrome pre-menstrual y el embarazo se parecen en muchas maneras. Tus pechos crece y se vuelve más sensible, tus hormonas fluctúan, y puede que tengas cambios de humor.

Si tu sufres del síndrome premenstrual, puede que tengas tendencia a tener cambios de humor más severos durante el embarazo. Estos cambios pueden hacerte sentir feliz durante un minuto y al siguiente, con ganas de llorar.

Puede que un día estés enfadada irracionalmente con tu pareja y al día siguiente uno de tus colegas te irrite inexplicablemente.

Los cambios de humor son muy comunes durante el embarazo, aunque tienden a ocurrir más comúnmente durante el primer trimestre y hacia el final del tercer trimestre.

Muchas mujeres embarazadas experimentan depresión durante el embarazo. Si tu tienes síntomas tales como problemas del sueño, cambios en los hábitos alimenticios (pérdida completa del apetito o incapacidad de parar de comer), y cambios de humor exagerados durante mas de dos semanas, debes hablar con tu médico.

4. Talla del sujetador

Un incremento en la talla del pecho es uno de los primeros signos de embarazo. El pecho generalmente se hincha y aumenta de tamaño durante el primer trimestre del embarazo debido al incremento en el nivel de las hormonas estrógeno y progesterona. Ese tipo de crecimiento durante el primer trimestre no es necesariamente el único- ¡Tu busto continuará creciendo durante todo tu embarazo!

Además del tamaño de tu busto, tu talla de sujetador puede que se vea afectada por tu caja torácica. Cuando estás embarazada, la capacidad de tus pulmones incrementa para que puedas almacenar oxígeno adicional para ti y para tu bebe, lo que puede resultar en tener una talla de sujetador más grande. Puede que necesites reemplazar tu sujetador varias veces durante el curso de tu embarazo.

5. Piel

¿Te dicen tus amigos que tienes un resplandor de embarazada? Este es uno de los tantos cambios que tu piel experimentará durante el embarazo debido a cambios hormonales normales y el estiramiento de tu piel para que puedas tener el cuerpo del bebe dentro de ti.

Las mujeres embarazadas experimentan un incremento en el volúmen de la sangre para permitir que una cantidad adicional de sangre llegue al útero para satisfacer las necesidades metabólicas del feto.

También se produce un abastecimiento mayor de sangre a los órganos de tu cuerpo, especialmente los riñones.

La mayor cantidad de sangre trae consigo más sangre a los vasos sanguíneos incrementando la secrecione de grasas por las glándulas sebaceas.

Algunas mujeres desarrollan manchas de color marrón o amarillento llamados cloasma o «la mascara de la embarazadas» en sus rostros.

Y algunas también desarrollaran una línea oscura justamente en el medio de la parte inferior del abdomen, conocida como la línea negra, al igual que hiper-pigmentación (oscurecimiento de la piel) de los pezones, de los genitales externos, y la región anal.

Estos cambios son producidos por las hormonas del embarazo, las causantes de que el cuerpo produzca más pigmentación.

El cuerpo puede que no produzca este exceso de pigmentación de manera uniforme, por ello, incluso las partes de la piel más oscuras tendrán manchas de tonos distintos. Desgraciadamente, el cloasma no puede prevenirse, pero aplicarse protector solar y evitar la exposición a los rayos UV puede disminuir su efecto.

El acné es común durante el embarazo porque las glándulas sebáceas de la piel incrementan su producción de aceite. Y los nuevos granitos que experimentarás puede que no sean los únicos desarrollos nuevos en tu cuerpo – las pecas o los lunares que tenías antes de tu embarazo puede que se vuelvan más grandes y oscuros.

Incluso la areola, el área alrededor del pezón, se vuelve más oscura. Exceptuando este oscurecimiento, el cual es generalmente permanente, probablemente estos cambios desaparecerán después de que des a luz. Muchas mujeres también experimentan erupciones de calor, ocasionadas por la humedad y el sudor durante el embarazo.

En general, el embarazo puede ser un período donde la mujer también experimenta ciertos picores. El estiramiento de la piel del abdomen puede que cause que la piel pique y tenga presencia de escamas debidas a la piel seca. Tu doctor puede recomendarte cremas para calmar la piel seca o con picor.

6. El cabello y las uñas

Muchas mujeres experimentan cambios en la textura y en el crecimiento de su cabello durante el embarazo. Las hormonas que tu cuerpo segrega ocasionarán que tu pelo crezca mas rápido y se caiga menos.

Pero estos cambios en la naturaleza de tu cabello no suelen ser permanentes; la mayoría de las mujeres pierden una cantidad significativa de cabello en el período después del parto o cuando cesan de dar el pecho al bebé.

Algunas mujeres experimentan crecimiento de vello en lugares del cuerpo donde no debe haberlo, como en el rostro, en el abdomen o alrededor de los pezones. Otras experimentan cambios en su cabello que lo hacen más grasoso o más seco. Algunas mujeres incluso se dan cuenta de que su cabello cambia de color.

Las uñas, como el cabello, pueden cambiar significativamente durante el embarazo. Las hormonas adicionales pueden hacer que crezcan más rápido y se vuelvan más fuertes.

Algunas mujeres, se dan cuenta de que sus uñas tienden a debilitarse y a romperse durante el embarazo. Al igual que los cambios en el cabello, los cambios en las uñas no son permanentes.

Si tus uñas se rompen y se separan mas fácilmente durante tu embarazo, mantenlas cortas, evita los químicos en los esmaltes para uñas y el uso de acetona.

7. Número de calzado

Incluso cuando tu ropa no te sirva, siempre podrás ponerte tus zapatos ¿Verdad? Quizás si – pero quizás no.

Debido al exceso de líquido en el cuerpo de las mujeres embarazadas, muchas mujeres experimentan hinchazón en los tobillos e incluso tendrán que empezar a usar una talla de calzado mayor.

Usar zapatos con el talon abierto de una talla más grande puede que sea mas cómodo para muchas mujeres embarazadas, especialmente en los meses de verano.

8. Movilidad de las articulaciones

Durante el embarazo, tu cuerpo produce una hormona llamada relaxina, la cual se cree que ayuda a preparar al área del pubis y a la matriz para el nacimiento del bebé.

La relaxina relaja los ligamentos de tu cuerpo haciéndote menos estable y más propensa a lesionarte. Por ello, es fácil estirarse de más o lesionarse algún músculo, especialmente en las articulaciones de tu pelvis, en la parte baja de tu espalda y en las rodillas.

Cuando hagas ejercicio o levantes objetos, hazlo lentamente y evita movimientos bruscos.

9. Venas varicosas, hemorroides, y estreñimiento

Las venas varicosas, las cuales usualmente aparecen en las piernas y en el área de los genitales, ocurren cuando la sangre se almacena en las venas que han incrementado su tamaño por causa de las hormonas del embarazo. Las venas varicosas suelen desaparecer después del embarazo, pero tu puedes reducirlas de la siguiente manera:

  • Evitando estar de pie o sentada durante largos períodos de tiempo
  • Vistiendo ropa suelta, evitando piezas ajustadas
  • Poniéndote medias
  • Elevando tus pies cuando te sientes

Las hemorroides – las venas varicosas en el recto – también ocurren frecuentemente durante el embarazo. Debido a que el volúmen de tu sangre ha incrementado y tu útero ejerce presión sobre tu pelvis, las venas en el área del recto aumentan de tamaño semejando a grupos de racimos de uvas.

Las hemorroides pueden ser extremamente dolorosas y puede que sangren, piquen o pinchen, especialmente durante o después de hacer tus necesidades.

Unidas al estreñimiento, otro infortunio del embarazo, las hemorroides pueden ocasionar que ir al baño a hacer tus necesidades sea algo desagradable.

El estreñimiento es común durante el embarazo porque las hormonas del embarazo disminuyen la velocidad mediante la cual los alimentos atraviesan el tracto gastrointestinal.

Durante la etapa final del embarazo, puede que tu útero ejerza presión contra tu intestino grueso, dificultando que las heces puedan ser eliminadas.

El estreñimiento puede contribuir al desarrollo de hemorroides porque el hacer fuerza cuando haces tus necesidades puede ampliar de tamaño las venas del recto.

La mejor manera de combatir el estreñimiento y las hemorroides es prevenirlas.

Comer una dieta rica en fibra, bebiendo abundantes líquidos diariamente y haciendo ejercicio de forma regular puede ayudar a que puedas ir al baño con normalidad.

Los ablandadores de heces (no confundir con los laxantes, no recomendados) también pueden ayudarte. Si tienes hemorroides, visita a tu doctor para que te recomiende una crema o ungüento para reducir su tamaño.

10. Lo que saldrá de tu cuerpo

Ya has sobrevivido los altibajos emocionales y las hemorroides, y piensas que se terminaron las sorpresas. Pues adivina otra vez- el día que des a luz te llevaras las sorpresas más grandes de las que hayas visto hasta ahora.

Solamente una de cada 10 madres rompe aguas antes de que comiencen las contracciones del nacimiento. Algunas mujeres nunca lo experimentan – un doctor puede que tenga que romper el saco amniótico (si la matriz ya está dilatada) cuando la mujer embarazada llega al hospital.

¿Cuánta cantidad de agua puedes esperar perder? Para un bebe que ha completado el ciclo completo, normalmente de 2.1 a 5.9 tazas (500 a 1400 mililitros) de liquido amniótico.

Algunas mujeres puede que sientan una urgencia de querer orinar que se traduce en un chorro de líquido cuando rompen aguas.

Otras madres sólo tienen una sensación de cosquilleo recorriendo sus piernas porque la cabeza del bebe actúa como protector para impedir que todo el liquido salga del cuerpo.

En cualquier caso, el líquido amniótico tiene generalmente un olor dulce y un color pálido casi incoloro. Tu cuerpo reemplaza el líquido cada tres horas, así que no te sorprendas si continúas eliminando líquido, aproximadamente una taza cada hora, hasta el momento del nacimiento.

Otro tipo de cosas inesperadas puede que salgan de tu cuerpo durante el parto, en adición a tu bebé, sangre y líquido amniótico. Algunas mujeres experimentan nausea y vómitos. Otras tienen diarrea antes o durante el parto, y la flatulencia (gas) también es bastante común. Durante la fase del parto en la que tienes que pujar puede que pierdas el control de tu vejiga o de tu vientre.

Un plan durante el nacimiento puede ser especialmente útil para comunicar tus deseos al equipo médico que te atenderá sobre cómo lidiar con estos y otras situaciones que se presentan durante el parto y el nacimiento.

Hay muchas sorpresas guardadas para ti una vez que quedas embarazada – pero ninguna es más dulce que la forma como te sentirás ¡cuando tengas a tu recién nacido en tus brazos!

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2018

Источник: https://m.kidshealth.org/RadyChildrens/es/parents/pregnancy-esp.html

Falta de apetito en el embarazo — Mejor con Salud

¿Es normal no sentir ganas de comer durante el embarazo?

El aumento de peso es de lo que más tememos las mujeres al pensar en embarazo, pero la falta de apetito en el embarazo es más común de lo que creemos. Sin embargo, hay razones para ello y formas de sobrellevarlo, para garantizar que comamos lo que el cuerpo y el bebé necesitan.

Puede ocurrir que a tan solo unos días de haber recibido la gran noticia, no toleramos ni pasar frente al restaurante preferido. Entonces el miedo queda desplazado por otro: no me da hambre y debo alimentarme no por dos, sino para dos.

Durante esas 40 semanas experimentamos diferentes síntomas y sensaciones. No solo sentimos el hipo o los movimientos del bebé dentro del vientre. También las hormonas y los cambios corporales hacen de las suyas, generando cambios en las costumbres alimenticias.

Falta de apetito en el embarazo… ¿Por qué no me provoca comer?

Cada mujer es diferente y por eso cada embarazo es distinto. Puede que seas de las sienten antojos y comer combinaciones extrañas como lentejas con jalea. Quizás eres de las que no perciben cambios. Pero si eres de las que más bien sufren de falta de apetito en el embarazo, no te preocupes pues lo más seguro es que se deba a causas muy naturales.

Las razones de la inapetencia durante esta etapa de la maternidad pueden ser muy variadas. Estamos experimentando distintos cambios físicos, químicos y emocionales a lo largo de nueve meses.

Arriba las hormonas

Los cambios hormonales durante el embarazo también afectan a nuestro apetito de una forma muy variada.

La llamada hormona del embarazo, la gonadotropina coriónica humana (HCG), solo está presente en la sangre durante la gestación y es la responsable de provocar las náuseas y vómitos.

Estos malestares es probable que sean las causas principales de la falta de apetito en el embarazo, sobre todo durante el primer trimestre.

La HCG además estimula la producción de otras hormonas, estrógenos y progesterona. Esta última también puede contribuir con la pérdida del deseo de comer, pues retarda el proceso de digestión.

Cambios por dentro y por fuera

Al prepararse el cuerpo para acoger al bebé en el vientre hay una relajación de la musculatura del estómago. Ello es otra de las posibles causas de la falta de apetito en el embarazo. El malestar general y la fatiga también pueden incidir.

Además, entre el segundo y tercer semestre hay una ralentización del sistema digestivo. La presión que ocasiona el crecimiento del útero y el tamaño del feto en la parte inferior del intestino hacen más lenta la digestión, lo que puede afectar a tus ganas de comer.

También se puede disminuir el deseo de ingerir alimentos debido al estreñimiento o los gases que algunas padecen y generan malestar gástrico, así como digestiones pesadas. Igualmente, la acidez estomacal puede convertirnos en inapetentes.

Temporadas de calor

Mientras portamos al bebé dentro podemos sentir mayor calor corporal. Si a eso le sumamos que alguna parte del embarazo coincida con temporadas de altas temperaturas como el verano, es bastante probable que no nos apetezca ni un bocado.

Igualmente, podemos ser propensas a padecer con más intensidad las afecciones típicas de los cambios de estación como la astenia primaveral. Ese “bajón” que sentimos ante los cambios que trae la primavera puede generar síntomas como la fatiga.

Cuando mandan las emociones

El embarazo trae cambios físicos y emocionales que deben comprenderse y asimilarse para no estresar al feto demasiado.

Los grandes cambios hormonales que atravesamos nos vuelven más sensibles. Si a eso le sumamos la ansiedad y el estrés que experimentamos por la espera de tener al bebé en brazos, las embarazadas podemos padecer un carrusel de sentimientos.

Este cuadro emocional puede ser una razón psicológica de la inapetencia. Los cambios de humor que trae consigo el embarazo nos pueden alejar incluso de los platos favoritos de siempre.

¿Qué hacer ante la falta de apetito en el embarazo?

Como vimos la mayoría de las causas se deben a razones normales y naturales. Por lo tanto, hay maneras sencillas de sobrellevarlo, sin que ello sea una fuente de estrés ni sobresaltos, que nos impidan disfrutar del embarazo ni de los placeres de comer.

El médico primero

Lo primero que debemos hacer es informárselo al médico, quien podrá descartar otras causas de mayor importancia. Verificará con pruebas médicas sencillas y comunes, que mamá y bebé estén consumiendo las vitaminas y minerales necesarios para su buena salud.

Además, un médico es quien podría determinar si es necesario complementar tu alimentación con algunos suplementos específicos. Recuerda que en esta etapa debemos estar más alertas con lo que consumimos. Así que la orientación de un especialista es la mejor guía.

Poco a poco

Comer porciones pequeñas varias veces al día es lo ideal. Lo recomendable es ingerir algo ligero cada dos horas y media o tres horas. Así vas “haciendo estómago” y no quedas con sensación de saciedad completa. Ayudas también a activar la digestión y el metabolismo, así como ayudarás a evitar la acidez.

Si sufres de nauseas mañaneras, toma en cuenta una recomendación común, que es tener cerca de la cama algo de pan o galletas saladas para ingerir solo un bocado apenas levantarte.

Lo que sí y lo que no

Elige los alimentos que mejor tolere tu estado digestivo. Preferentemente aquellos más saludables para ti y para el bebé.

Aprende a identificar los alimentos que te causan malestar y elimínalos de tu lista de compras y menú. Por el contrario, detecta los que más te provocan y que al ingerir no te causan repulsión o pesadez, e inclúyelos en tu dieta.

Procura que sean alimentos naturales o poco procesados. Obvia las comidas pesadas, saladas, con muchas salsas, grasas saturadas y frituras. Las decisiones que tomes con respecto a tu alimentación en los primeros meses son fundamentales para superar malestares propios del estado de gravidez.

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Frutas y verduras

Tu menú tiene que estar lleno de frutas y verduras. Son las que más nutrientes aportan, te generan menos malestar y aportan más líquidos para satisfacer los requerimientos del organismo.

Existe tal variedad de legumbres y vegetales que no hay excusas para enriquecer tu menú con opciones distintas. Además, las frutas son siempre la mejor opción para las meriendas. Las puedes llevar contigo, te refrescan y al ser una fuente rica en fibra contribuyen con una mejor digestión.

Planifícate

Será de ayuda el planear tu menú semanalmente o por lo menos diariamente, desde la noche anterior. Al levantarte ya sabrás que comerás en el desayuno, las meriendas y en el resto de las comidas.

Haz un buen desayuno, come menos en el almuerzo y cena en las horas más frescas de la noche. Lleva siempre algo ligero en el bolso, para no recurrir a opciones callejeras y saltarte ninguna comida. Proponte ingerir algo cada tres horas, aunque no tengas apetito.

Prepara con tiempo comidas que puedas tener refrigeradas. Evita hacer cocciones muy elaboradas o fatigadoras, pues es seguro que luego no te provoque ni siquiera olerlas. Varía el menú, busca maneras distintas de preparar los alimentos para que tampoco te aburras de comerlos.

Hidrátate bien

Seguro ya tu médico te indico que durante estos nueve meses debes estar bien hidratada, para poner a trabajar los riñones y evitar la retención de líquido. Pues esta es también una manera de apalear la falta de apetito en el embarazo.

Prefiere siempre el agua, las infusiones y los jugos naturales bajos en azúcar. Además, si estás viviendo tu embarazo con altas temperaturas, busca opciones como gazpachos y batidos que incluyan verduras para tus comidas o meriendas.

Evita el sedentarismo

Realizar ejercicio físico., aunque sea moderado, te aportará muchos beneficios a la hora de comer.

Caminar, practicar yoga o hacer algo de ejercicio de bajo impacto, ayudará al aparato digestivo a trabajar mejor.

Además, las posturas correctas al sentarte y al comer también ayudan al proceso de digestión.

El ejercicio generalmente despierta las ganas de comer, lo que necesitas para enfrentar la falta de apetito en el embarazo.

Por supuesto tampoco se trata de abusar con el ejercicio. Respeta y valora tus momentos y días de descanso. Al acostarte es preferible estar medio sentada, no totalmente reclinada, para evitar el reflujo y la sensación de ardor en el estómago.

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Recomendación final

Lo importante es que siempre tengas presente que el cuerpo está experimentando cambios naturales y necesarios para el buen desarrollo de tu embarazo y del bebé.

  Los malestares que te atacan en el primer trimestre y no te dejan disfrutar de tus comidas, pasan pronto.

Luego puede que hasta regrese un apetito “repotenciado”, que también hay que controlar con buenos hábitos alimenticios.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/falta-de-apetito-en-el-embarazo/

Embarazo y niños
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