¿Es normal que mi bebé coma mucho?

¿Cómo saber si un recién nacido está comiendo poco o si come demasiado?

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

Cuando una pareja acaba de tener un bebé y pregunta acerca de la cantidad que tiene que comer su hijo la respuesta es bastante fácil: lo que quiera. Eso significa que debe ser alimentado a demanda, de manera que sea el bebé quien decida cuándo comer, cuándo dejar de hacerlo y que decida también cuánto comer en base a su hambre y su saciedad.

Sin embargo, hay momentos en los que a pesar de hacerlo a demanda podemos estar dándoles de más, y hay momentos en los que el bebé podría estar comiendo poco: ¿Cómo saber si un recién nacido está comiendo poco o si come demasiado?

Se hace así porque se ha visto que es la mejor manera de que los bebés crezcan sanos y engorden sin problemas, dado que a menudo, cuando intervenimos los padres, lo hacemos para alimentarlos «de menos». Es decir, que intentemos espaciar las tomas para que el bebé aguante más tiempo sin comer y de ese modo coma más en cada toma y sea menos dependiente.

También lo hacemos porque alguien nos dice que no puede ser a demanda cuando el niño quiera, y que tiene que ser cada tres horas (es lo más habitual, que digan tres).

Esto, claro, no siempre funciona, y muchos bebés lloran porque tienen hambre; de hecho, muchas lactancias han fracasado precisamente por esperar y esperar a las tres horas, pensar que el bebé llora por otra cosa, y al final dar biberón para suplementar una lactancia que podría haber funcionado de haber sido a demanda.

¿Cómo saber si está comiendo poco?

El caso es que si no estamos respetando la demanda (si hemos puesto un horario más espaciado que el que haría el bebé), o si hay algún problema en la succión o agarre, o a nivel de producción, el bebé podría estar comiendo poco.

Para saber si un bebé come poco lo que se hace es mirar la báscula, claro, porque tiene que estar ganando al principio unos 120-150 gramos por semana.

Sin embargo, si no tenemos báscula, o para saber si necesitamos pesarle, hay otras señales que nos pueden ser de utilidad si tenemos esa sensación (y que podrían llevarnos al pediatra para consultarle por el peso, bajo la sospecha de que está comiendo poco). Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) serían los siguientes:

  • Si el bebé toma pecho, que a los 10 minutos o incluso antes se quede ya dormido.
  • Si está mojando menos de cuatro pañales al día.
  • Su piel sigue arrugada después de la primera semana.
  • Al cabo de tres semanas aún no se le ha puesto la cara redondita.
  • Después de hacer una toma y quedarse dormido, pide otra vez enseguida, como si tuviera aún mucha hambre.
  • Parece que se está poniendo más amarillo, en vez de menos, en la primera semana de vida.

Como digo, son signos de alarma que tendrían que llevarnos a la consulta del pediatra para ver si hay algún problema o si por el contrario va todo bien. Allí se pesa al bebé, se compara con el peso anterior, y si se confirma el problema habría que buscar las causas de que el bebé esté comiendo poco para solucionarlas.

¿Cómo saber si está comiendo demasiado?

A veces sucede lo contrario, que el bebé come demasiado. Normalmente esto solo sucede con los niños de biberón porque darle más cantidad es tan fácil como preparar más y forzar un poco.

De hecho, si un recién nacido tiene que tomar entre 30 y 60 ml de leche artificial, se le pueden preparar tranquilamente 180 ml y ponérselos en el biberón para irle forzando a que se los coma (al bebé le costará horas, pero al final lo hará no sin esfuerzo…

un esfuerzo que cada vez será menor a medida que le vayamos acostumbrando a llenar el estómago siempre hasta los topes).

Por eso se recomienda que los niños de biberón coman también a demanda y que el tamaño del biberón no sea muy grande, o lo que es lo mismo, que preparemos la cantidad justa que creamos que se va a comer, o si preparamos más, que no forcemos nunca al bebé a seguir un poco más ni a acabárselo (aunque le quede muy poco).

En los niños que toman lactancia no suele pasar nunca, porque es muy difícil sobrealimentar a un bebé de pecho (por eso se les da a demanda). Sin embargo, en bebés que no toleran bien la separación podría suceder.

Hablo, por ejemplo, de un bebé que come, se queda saciado, se duerme en la teta, la madre lo deja en la minicuna o cuna, y se despierta minutos después porque se da cuenta de que está solo.

En ese momento la madre puede pensar que llora porque se ha quedado con hambre, puede volver a darle el pecho y que el niño se coja de nuevo y coma simplemente porque la succión le calma (el problema en este caso será la cuna o minicuna, es decir, la separación).

De nuevo según la AAP, los signos de que un bebé está comiendo demasiado son:

  • Si se le da el biberón, el bebé toma más de 120 a 180 ml por toma.
  • Después de alimentarlo, el bebé vomita la mayor parte o todo lo que ha ingerido.
  • Las evacuaciones son blandas y acuosas y hace ocho o más deposiciones al día (los amamantados podrían incluso hacer más).

El peso confirmará la sospecha, obviamente, porque el bebé habrá ganado mucho peso (de no ser así habrá que descartar alergia a la leche, pues los síntomas son muy parecidos).

Entonces el pediatra recomendará a los padres que dan biberón que disminuyan la cantidad por toma y, si hace falta, lo alimenten de manera más frecuente (en vez de 120-180 cada 3-4 horas, que tome 60-90 cada 2-3 horas, según pida el bebé).

En el caso de los bebés amamantados, la recomendación será diferente: seguir alimentando a demanda, pero tratando de no dejar solo al bebé para evitar esos despertares.

Una opción es intentar tenerlo más tiempo en brazos para que, en el momento de pasarlo a la cunita esté profundamente dormido.

Otra opción es amamantarlo con un chal o mantita liviana (que no le dé apenas calor) con que se le pueda envolver un poco los brazos y el pecho (las piernas siempre libres), que podría ayudar a que el dejarlo en la cunita no lo despierte.

Y otra opción sería portearlo: directamente, no separarlo del cuerpo de mamá, para que esta pueda levantarse y tener las dos manos libres mientras el bebé sigue durmiendo con ella. Si llora, darle teta siempre, pero llevándolo encima es más difícil que se despierte por sentirse solo.

Fotos | iStock
En Bebés y más | Un estudio revela por qué los bebés alimentados con fórmulas adaptadas engordan más, Cuando el bebé que toma leche materna engorda demasiado (y hasta te dicen que cambies a leche artificial), Los niños toman más proteínas de las recomendadas, ¿qué podemos cambiar?

Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/como-saber-si-un-recien-nacido-esta-comiendo-poco-o-si-come-demasiado

Los ritmos de alimentación y sueño del recién nacido

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

Al principio, todas estas sensaciones aparecen a intervalos irregulares. El hambre, por ejemplo, puede volver a la media hora de una toma, pero otras veces no aparece hasta pasadas cuatro horas.

Al cabo de tres o cuatro meses, la mayoría de los bebés van regulando sus horarios. A partir de ese momento, es más fácil acompasar los ritmos del bebé con los de papá y mamá. No te preocupes: cada vez te será más fácil reconocer qué necesita tu bebé y cómo puedes satisfacerle.

Hasta que alcanzan las seis semanas, la mayoría de los niños necesitan energía cada poco tiempo. Hay que alimentar a los bebés a demanda, es decir, siempre que tengan hambre y en la cantidad que ellos quieran. Al principio, esto puede ocurrir en cualquier momento del día y de la noche.

Si le das el pecho, no tienes que preocuparte por cuánta leche tengas. Cuanto más succione el bebé, más leche producirás. Las primeras tomas pueden ser un poco anárquicas, pero luego, en general, los niños acaban por soltar el pecho cuando no quieren más.

Lo mismo sucede si toma biberón: hay que dárselo cuando él lo pida, y hasta que él quiera. Algunos primerizos piensan que su recién nacido seguirá un ritmo regular y reclamará su “bibe” cada tres o cuatro horas, pero eso no suele pasar.

En los primeros días, ofrece a tu hijo el pecho cada vez que esté despierto, activo o emita sonidos. No hay que esperar a que llore, es un signo tardío de hambre y de que tiene poca glucosa en el cerebro.

No siempre es hambre

Lo correcto es que des el pecho a tu hijo cuando te lo pida.

Pero eso no significa que haya que darle de mamar en cuanto empiece a llorar: a veces, el recién nacido también llora porque necesita mimos o porque tiene el pañal sucio.

Y se enfadará si ve que le das el pecho en lugar de lo que él quería. No te preocupes: desarrollarás una sensibilidad especial para saber lo que necesita tu bebé antes de lo que crees.

Qué te puede ayudar

  • Durante la noche, procura amamantar a tu bebé en un ambiente tranquilo, con el mínimo ruido ambiental, con luz tenue o en penumbra, y no jugar con él después de la toma.
  • Amamantar acostada resulta muy cómodo durante la noche. Si te quedas dormida, no pasa nada. A veces, al producirse una descarga hormonal de prolactina, a la madre la invade el sueño, necesario para su descanso. No es malo compartir la cama con el bebé siguiendo unas mínimas normas de seguridad.
  • Los bebés cuyas necesidades son satisfechas rápida y adecuadamente desarrollan una sensación de confianza. Si su experiencia les dice que la comida siempre acaba llegando, a los tres o cuatro meses ya pueden esperar un poco antes de empezar a llorar. Ya saben que se preocupan por ellos y que no hace falta protestar.
  • Si tu hijo te pide comida regularmente a una hora que no te viene nada bien, puedes intentar modificar ligeramente sus hábitos. Pero hazlo poco a poco: cambia el ritmo de las comidas en unos cinco o diez minutos cada día.

Las mejores posturas para amamantar 1/10

Cada bebé tiene unas necesidades de sueño distintas. La mayoría de los recién nacidos duermen 16 ó 17 horas diarias, pero el tuyo puede ser más dormilón o necesitar menos.

Suelen despertarse cada 3 o 4 horas, normalmente para comer, y permanecen despiertos entre una y dos horas seguidas.

A partir del mes y medio, los patrones del bebé empiezan a seguir los ciclos de luz y oscuridad y el niño comienza a dormir más por la noche.

Un bebé que a los tres meses duerme de un tirón no llega a las ocho horas, sino que se queda en cinco o seis seguidas. Es prácticamente imposible alargar estos periodos. Como mucho, puedes aprender a utilizarlos mejor -aprovechandopara dormir tú cuando él duerma, por ejemplo-.

Cuidado con las siestas largas

Evidentemente, si el bebé duerme mucho durante el día, te deja más tiempo para tus cosas. Pero debes tener en cuenta que las siestas muy largas o muy tardías afectarán a su sueño nocturno.

Por eso, en estas situaciones, tendrás que hacer algo que normalmente está prohibido: despertar al niño. Si lleva muchas horas dormido, lo mejor es hacerlo con muchos besos suaves y una ración extra de caricias.

O dejar que entren en su habitación los ruidos habituales de la casa.

Durante el día, no bajes las persianas de la habitación del niño, deja que entre la luz del día.

Mi bebé come demasiado, ¿debo parar antes de que se sacie?

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

Son muchos los padres que se preocupan porque sus hijos comen poco o porque no ganan el peso que debieran y es que la alimentación de los bebés es muy importante para asegurarnos de que crecen sanos y fuertes. Pero también hay casos donde se da todo lo contrario, es decir, que el bebé come demasiado.

En estos casos en los que los bebés comen demasiado, los padres se preocupan de que engorde o de que vomite por comer más de lo que necesita y en ocasiones retiran el alimento al bebé antes de tiempo por miedo a que coma mucho. Pero hacer esto sólo provocará insatisfacción y ansiedad al bebé, por lo que no es nada adecuado.

Los bebés saben cuándo es suficiente

Los bebés saben cuándo tienen hambre y cuándo han comido suficiente y están saciados.

No tiene nada que ver con los adultos que comemos aunque no tengamos ganas sólo porque nos apetece hacerlo.

Los bebés lloran cuando tienen hambre para mostrar sus ganas de comer al adulto y que les faciliten el alimento y ellos mismos se retiran cuando se sienten saciados y vomitan lo que les ha sobrado.

Por este motivo es tan importante la alimentación a demanda en los bebés, porque ellos saben cuándo deben comer y cuándo deben parar.

Es un error que los padres miren el reloj cuando los bebés están comiendo y también es un error programar las horas de comida de un bebé.

Un bebé tiene un estómago y un ritmo de alimentación diferente al del adulto y hay que respetar y alimentarle siempre que tenga hambre.

No debemos quitar la comida al niño, si tiene sobrepeso preguntaremos al pediatra

En este sentido, si eres padre o madre de un bebé que se alimenta mucho no debes parar antes de que se sacie ya que lo dejarías insatisfecho.

Si tienes dudas o crees que tu bebé está demasiado en sobrepeso, deberás acudir a tu pediatra para valorar el peso. Pero recuerda que un bebé saludable debe comer, dormir y estar feliz.

Cuando empiece a crecer todo ese peso que crees que ahora le sobra, empezará a desaparecer.

La alimentación a demanda en el bebé

Es necesario conocer al bebé y saber cuándo está mostrando las señales de que tiene hambre para poder alimentarle, no hay que esperar a que el pequeño llore para alimentarle. Cuando un bebé llora desesperadamente porque tiene hambre, estará entrando en un cuadro de ansiedad por hambre y comerá con mucha ansia, esto podría ocasionarle problemas estomacales o gases.

Si intentas darle a tu bebé en un horario demasiado rígido seguramente acabarás dándole más cantidad de leche con menos frecuencia y en ocasiones de esta manera, el bebé puede parecer que come más o incluso que no come lo suficiente. Tu bebé necesita alimentarse a menudo, lo normal es que sea a cada dos o tres horas.

Si tu bebé toma mucha cantidad de leche en una toma, es porque quizá has esperado demasiado en alimentarle y necesitas darle menos cantidad de leche pero más a menudo. Aunque también debes tener muy presente que cada bebé es un mundo y lo que necesita el bebé de tu vecina, no necesariamente es lo que necesite tu pequeño.

Deberás asegurarte de que tienes la cantidad correcta de leche por el peso de tu bebé y que come lo que necesita durante las 24 horas que dura un día.

Después de la primera semana de vida de tu bebé necesitará aproximadamente de 150ml a 200ml de leche por kilo de peso corporal cada día.

Esto variará de un bebé a otro, pero es una idea aproximada de la cantidad de leche que necesita tu bebé de forma diaria. Esto deberías ser suficiente hasta que tu bebé tenga unos seis meses de edad y empiece a tomar sólidos.

Para poder saber que está bien alimentado, lo mejor es llevarle a un pediatra y saber que está aumentado bien de peso, en el caso que no sea así, el pediatra te puede indicar las mejores orientaciones para alimentar a tu bebé y que pueda seguir creciendo fuerte y sano.

Conoce las señales de hambre y saciedad en tu hijo o hija para saber qué demanda

Las señales de que tiene hambre

Cuando tu bebé tiene hambre deberás fijarte en las señales que te indica que quiere que le alimentes, así empezarás a reconocer rápidamente cuando tu pequeño quiere comer.

Normalmente los recién nacidos suelen girar la cabeza en busca del pezón de la madre para alimentarse, se muerden los puños o hacen movimientos con la boca y la lengua en señal de succión.

Cuando un bebé empieza a llorar por hambre es que ya tiene mucha hambre y se sentirá demasiado molesto.

En ocasiones puede ser algo complicado encontrar las señales de que el pequeño tiene hambre ya que en ocasiones por instinto puede hacer los movimientos de que tiene hambre pero sin que tenga hambre realmente. En ocasiones un bebé se gira hacia la madre, pero no para alimentarse sino para oler la piel y escuchar la voz de su madre.

Señales que ya tiene suficiente

Cuando alimentes a tu bebé deberás fijarte de que realmente ya está saciado ya que hay bebés que aunque estén saciados pueden seguir mamando (sobre todo si es el pecho) porque se sienten cómodos y seguros en esa posición.

Una señal de que tu bebé ya ha tenido suficiente es que empieza a ralentizar el movimiento de succión o que deja de mamar o alimentarse. Las pausas dan tiempo a tu bebé para sentir si está realmente lleno o si necesita seguir comiendo. Nunca obligues a tu bebé a seguir comiendo si no quiere hacerlo, ni tampoco le quites el alimento si realmente quiere seguir alimentándose.

Es necesario que seas consciente que no debes alimentarle más para animarle a dormir más tiempo ya que sólo le estarías haciendo comer más de lo que necesita.

En ocasiones, los bebés pasan por períodos de crecimiento y necesitan comer más y más a menudo porque necesitan alimento extra por un par de días, esto es normal y deberás alimentarle acorde a sus necesidades.

Confía en ti y en tu bebé y verás cómo te darás cuenta que mejor que tú no conoce nadie las necesidades de alimentación de tu bebé.

Источник: https://www.bekiapadres.com/articulos/mi-bebe-come-demasiado-debo-parar-sacie/

Por qué el «Tranquila, ya comerá» cuando solo toman lactancia materna puede ser peligroso

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

Estamos tan acostumbrados a pensar que el niño que come de todo es el niño sano que cuando nos encontramos con un niño que come poco los padres (algunos) y el entorno se preocupa, porque el niño come poco y se considera que hay que hacer algo para que coma bien.

Como la mayoría de niños comen lo que necesitan, y no más, muchos profesionales de la salud decimos que tranquila, que ya comerá, que es normal que no coma mucho, que ha empezado con la alimentación complementaria hace poco (si hablamos de bebés) y que ningún animal se muere si tiene comida disponible. Pues bien, morirse no, pero hay ocasiones en que puede ser peligroso quedarse con el ya comerá y hay ocasiones en que sí hay que preocuparse, y lo digo por propia experiencia.

Y a los seis meses, empiezan a comer

Yo mismo era uno de los que lo decía: «Tranquila, ya comerá», «Que no se mueren de hambre, no te preocupes», y lo decía porque lo creía, y porque es cierto, los niños, tarde o temprano, acaban comiendo. El problema es que algunos niños, por alguna razón, tardan más en comer que otros, y algunos tardan mucho más.

A los seis meses, tras seis meses de lactancia exclusiva, o en su defecto, seis meses de lactancia artificial exclusiva, los niños empiezan a comer lo que les empezamos a ofrecer. Unos empiezan con comida triturada, otros se tiran al Baby Led Weaning y otros van comiendo de lo que les van metiendo en la boca, o sea, a la antigua.

El hecho de empezar hacia los seis meses es porque sobre esa edad los niños empiezan a estar preparados para comer (se mantienen sentados, coordinan el gesto de coger cosas y llevárselas a la boca y tienen mucha curiosidad por hacerlo), y en parte porque sobre esa edad algunos niños empiezan a necesitar otras cosas además de leche, y hablo sobre todo de los bebés cuyo cordón fue cortado de manera prematura al nacer, o sea, nada más nacer. Tal y como escribí hace un tiempo en Bebés y más, el corte del cordón debería demorarse al menos 2-3 minutos para que durante ese tiempo siga latiendo y se produzca el paso de más sangre de la placenta al bebé, aumentando así las reservas de hierro.

Niños que no comen ni lo uno ni lo otro

Cuando Aran cumplió seis meses (Aran es mi hijo mediano, que nació prematuro hacia las 34 semanas de gestación), o un poco más, empezamos a ponerle comida delante para que él mismo la cogiera y la comiera. Algo iba comiendo, pero bastante poco en general.

Pasaban los días y las semanas, y oye, curiosidad tenía, porque lo cogía y se lo metía en la boca pero, o se atragantaba, o lo chupaba un poco y luego lo escupía. Viendo que no entraba apenas nada decidimos probar con el método tradicional (o al menos el que se utiliza desde que existe la batidora), a base de triturados.

A ver si así al menos engullía algo. Nada, ni triturado, ni con tal o cual ingrediente, ni en trozos, ni p’aquí, ni p’allá.

Él tenía su tetica, que a eso nunca le decía que no, y mira, mientras lo intentábamos nos repetíamos el mantra del «ya comerá, tranquilos, será que es prematuro y le cuesta un poco más… ningún mamífero se muere de hambre,…». Y así pasaron las semanas y los meses.

Unos días comía un poco, otros apenas nada, luego parecía que ya comía, pero pasaban unos días y dejaba de nuevo de hacerlo, y oye, lo veíamos activo, contento, feliz.

Un niño risueño, que vale, que llegó al año y medio y aún no acababa de soltarse a andar, pero por lo demás un niño normal y corriente, a nuestros ojos.

En casa del herrero…

Que sí, que soy enfermero de pediatría y que esto tendría que haberlo visto, pero mira, tanto había oído eso del ya comerá, tan sanote lo veía, y tan normal me parecía que fuera un poco lento en el desarrollo psicomotor, habiendo sido prematuro, que le llegué a dar tanto tiempo como eso, año y medio, precisamente porque como digo, cada vez comía un poco más. Sin embargo, ya para entonces, el ver que no caminaba me empezó a preocupar, y el ver que comía algo, pero que ese algo era aún muy poco, me hizo decidir que «hasta aquí hemos llegado», que yo le quería hacer una analítica para ver cómo estaba de hierro.

Anemia no, lo siguiente

Y pasó lo que más temía, que Aran tenía una anemia que daba miedito. No habían acabado de analizar la sangre que llamaron desde el laboratorio para decir que la anemia era muy importante. Y la tenía por comer pocos alimentos ricos en hierro.

O sea, si no metes hierro en el cuerpo, pues no tienes hierro suficiente, y a eso se le llama anemia. Si al no comer le sumamos que fue prematuro (hay más riesgo de anemia) y que le cortaron el cordón nada más salir, pues claro, pocos números tenía de librarse.

¿Y el pediatra?

El pediatra en las revisiones nunca nos dijo nada, porque como a nosotros no nos preocupaba nunca se lo comentamos.

Si le hubiéramos dicho en su día «Oye, que come muy poco, pero muy poco», podría habernos dicho que «Ya comerá, tranquilos», como dicen muchos (y yo decía), o podría haber buscado una solución, o haber indagado más, pero ya digo, como lo veíamos algo normal pues nunca hicimos nada al respecto, hasta que finalmente nos preocupó, como digo, hacia el año y medio.

Entonces, al ver la analítica, nos recetó un suplemento de hierro que hizo que pronto empezara a andar y a mejorar en sus habilidades, e incluso que comiera un poco más (o eso nos parecía).

A ver, ¿come o no come?

Desde entonces ya no me fío. Muchos compañeros siguen dejando un poco de margen a los niños, porque «Ya comerán, démosles tiempo», pero yo ya no me fío.

A los nueve meses vienen los padres con sus bebés a hacer una revisión y entonces ya les pregunto qué comen y cuánto.

La mayoría come relativamente bien, o sea, unos comen mucho y otros comen poco pero van tragando lo que se meten en la boca, siendo cada vez más.

Sólo unos pocos bebés llegan a esa edad sin apenas probar bocado, y aquí es donde ya intervengo ofreciendo consejos para que les ofrezcan la comida de otra manera (muchas madres se emperran en el triturado y el niño no lo quiere ni ver, o viceversa) y les insto a que, si la cosa no mejora en unas pocas semanas, pidan hora con el pediatra para comentarlo.

Lo lógico, en caso de llegar a esas alturas sin probar apenas bocado (hablo literalmente) es hacer análisis de sangre y ver cómo está todo, y sobre todo el hierro.

Sé que no es la mejor solución, porque lo ideal es que el niño simplemente coma, pero mientras tanto es el remedio: el pediatra receta hierro, el niño deja atrás la anemia, y a esperar a que coma.

Otra opción, dado que a nadie le hace gracia hacer analítica a los bebés (ni a los padres les gusta, ni a los profesionales nos emociona, y menos cuando cabe la posibilidad de que la anemia no exista), es ofrecer el hierro de manera preventiva.

Porque es posible que algunos bebés no tengan anemia a los 8-9 meses, pero que de no empezar a comer cada vez más, la acaben padeciendo. En casos así, tal y como explica el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, podría ser buena idea dar un suplemento de hierro en dosis preventivas.

Este suplemento se retira cuando el bebé ya come mejor, cuando llega a comer una cantidad de carne cercana a los 25-30 gramos diarios (como la tercera parte de un filete de pollo).

Ya digo, es poco habitual, me he encontrado con muy pocos bebés que de verdad rechacen prácticamente cualquier alimento, pero cuando los hay debemos mirarlos con más mimo.

Es cierto, ya comerán, y no, no van a morirse (no mientras tengan el pecho, por ejemplo, o leche artificial), pero la salud de un bebé no tiene que pasar por el «no morir», sino por el poder crecer y desarrollarse de un modo normal.

Foto | Wonderma, deanwissing en Flickr

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Источник: https://www.armandobastida.com/tranquila-ya-comera-puede-peligroso/

Mi Bebé Come Mucho y NO SE LLENA: ¿Por qué y Qué hacer?

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

La alimentación de los bebés es uno de los temas que más preocupa a los papás y a las mamás. Todos tenemos en nuestra mente la imagen “ideal” de un niño o niña que come todos los grupos de alimentos que le ofrecemos sin mayor problema.

Pero esto se aleja bastante de la realidad, ya que la alimentación infantil es un proceso complejo en el que, los adultos, tenemos que educar el paladar de nuestros hijos e hijas.

Pero, ¿qué pasa si nuestro bebé demanda mucha comida y parece que no se sacia?

En este artículo de paraBebés, vamos a ver por qué puede ser que un bebé coma mucho y no se llene y, si eso ocurre, qué hacer al respecto. Encontrarás las claves para saber si el bebé está saciado y qué significa si el bebé está inquieto después de comer.

Hay veces, que los bebés no dejan de demandar alimento y nos preocupa que tenga hambre constantemente. Dependiendo la edad que tenga y su forma de alimentación, podemos ver signos que nos indican que el bebé está saciado y que nos está reclamando atención por otros factores. Analicemos la situación según la alimentación del bebé:

Bebé que toma pecho

Es habitual que los bebés que se alimentan de leche materna exclusivamente, quieran pasa largos ratos pegados al pecho de su madre.

Esto puede llevarnos a pensar que no se sacia nunca y caer en el error de ofrecerle leche de fórmula para complementar su alimentación.

Antes de eso, si lo que queremos es mantener la lactancia, deberemos revisar si la postura de amamantamiento y el agarre del pezón son adecuados.

Durante los primeros meses de vida, los bebés también pasan por diferentes brotes de crecimiento en lo que lloran cuando se ponen al pecho, tiran de él y aumentan la demanda, parece que no se sacian nunca y lo hacen para conseguir aumentar la producción de leche.

Por otro lado, debemos saber, que dentro de la lactancia materna, el bebé practica la succión nutritiva y la succión no nutritiva.

Esta última, les gusta mucho ya que están pegados al pecho porque les trasmite calor, seguridad, apego, tranquilidad… por lo tanto, un bebé que come pecho a demanda, que gana peso y hace pis frecuentemente está saciado con la leche de su madre.

Bebé que toma biberón

Para saber si un bebé alimentado con leche de fórmula está saciado, debemos hacer más cantidad de la que toma. Es decir, si se acaba el biberón entero, no sabremos si se ha quedado satisfecho o podría tomar algo más, por lo que, en este caso, debemos ofrecerle un poco más de leche. Siempre es mejor que sobre un poquito y que deje de comer cuando él quiera.

Bebé que ha comenzado la alimentación complementaria

Los bebés menores de un año que han comenzado la alimentación complementaria, siguen manteniendo la leche como alimento principal, por lo que los nuevos alimentos solo se los debemos ofrecer después de que haya tomado leche materna o leche de fórmula.

Puede que los purés o papillas o la comida a trozos, en el caso de practicar baby led weaning, que le ofrecemos se la coma entera o puede que coma dos cucharadas y no quiera más.

Es normal y debemos de poner el énfasis en sus tomas de leche, así nos aseguraremos de que no tiene hambre y de que tiene cubiertas sus necesidades nutricionales.

Además de las cuestiones relacionadas con la alimentación, hay otras señales del bebé que pueden hacer cuestionar a los padres y madres si tiene hambre o no. A los dos meses, más o menos, los bebés se descubren las manos y, por ello, comienzan a chupárselas constantemente. Mucha gente atribuye este gesto con hambre, pero, como hemos dicho, no tiene nada que ver.

Signos de que un se queda bebé con hambre

Las siguientes señales indican que un bebé que no se sacia:

  • Está irritable
  • Con lloros constantes
  • Prácticamente no hace pis ni caca
  • Pierde peso

No obstante, ante cualquier duda, lo mejor es acudir al pediatra para que valore cada caso en particular.

Son muchas las causas que pueden hacer que los bebés estén inquietos después de comer o en otros momentos del día o de la noche. Por lo general, los bebés recién nacidos y con pocos meses de vida, se muestran incómodos después de comer por una acumulación de gases.

Para evitar la acumulación de gases del bebé, debemos ayudarle a expulsar el gas, bien en forma de eructo o en forma de pedete a mitad de la toma y al final de la misma.

Para ello, podemos cogerle apoyando su pecho en nuestro hombro y dando toquecitos suaves en su espalda. También podemos realizarle masajes circulares en la barriga y mover sus piernas como si estuviera andando en bicicleta.

En cuanto expulse el gas, veremos cómo se tranquiliza. Aquí encontrarás qué hacer si un bebé tiene muchos gases.

Por otro lado, aunque es menos frecuente, podemos estar ante una sobrealimentacióndel bebé si interpretamos mal su llanto.

Esto sucede en niños y niñas alimentados con leche de fórmula, ya que es menos digestiva que la leche materna y con el biberón no practican la succión no nutritiva. Si cada vez que llora le ofrecemos leche y no tiene hambre, se llenará y estará incómodo.

Por eso, debemos entender el llanto de nuestro bebé y diferenciarlo de su demanda de alimento.

Por último, si descartamos las opciones anteriores, debemos acudir al pediatra para descartar alguna alergia, intolerancia alimentaria o cualquier otro factor que haga que nuestro bebé no se encuentre bien.

Lo primero que debemos tener en cuenta, es que cada niño y niña tienen unas necesidades particulares y un apetito diferente. Sus necesidades calóricas van cambiando a mediada que avanzan en su desarrollo y, a veces, podemos tener la sensación de que son un pozo sin fondo.

La alimentación debe ser a demanda para que sea adecuada, tanto en bebés lactantes como en bebés que ya ingieren otro tipo de alimentos.

En caso de los bebés que toman lactancia materna, deberemos revisar el agarre al pecho y descartar alguna interferencia que se pueda producir, como que tenga un frenillo corto que no le deje succionar la cantidad que quiera, un mal agarre al pecho, uso de un chupete que acorte las tomas o cualquier otra patología.

En caso de que algo de esto sucediera, se vería reflejado en su peso, principalmente. Para ello, te resultará útil conocer las posiciones, técnicas y consejos para la lactancia materna.

En definitiva, en el tema de comer mucho o poco, solo tenemos que pensar en nosotros como adultos: no siempre tenemos el mismo apetito y hay días que nos comeríamos todo lo que tenemos en la nevera.

Los único de lo que nos tenemos que preocupar es de ofrecer a nuestros hijos e hijas alimentos sanos, nutritivos y variados que respondan a sus necesidades para que tengan un desarrollo y crecimiento óptimos.

Si deseas leer más artículos parecidos a Mi bebé come mucho y no se llena: por qué y qué hacer, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Alimentación del bebé.

Bibliografía

  • Jaín, S. (8 de septiembre de 2018). ¿Con qué frecuencia y qué cantidad debe comer su bebé?. Recuperado de: https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/baby/feeding-nutrition/Paginas/how-often-and-how-much-should-your-baby-eat.aspx
  • Padró, A (s.f.). Crisis o brotes de crecimiento. Recuperado de: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-4-cuando-los-ninos-crecen/crisis-o-brotes-de-crecimiento/

Источник: https://www.parabebes.com/mi-bebe-come-mucho-y-no-se-llena-por-que-y-que-hacer-4576.html

¿Por qué los recién nacidos comen mucho?

¿Es normal que mi bebé coma mucho?

Realmente los recién nacidos no comen mucha cantidad, sino que comen muy a menudo porque sus estómagos son muy pequeños y enseguida se llenan. Además, la alimentación cada 2 horas más o menos evita que el niño sufra hipoglucemia (un nivel bajo de azúcar en la sangre).

Índice

¿Mi bebé come mucho?

Si acabas de convertirte en mamá y nunca antes habías cuidado a un recién nacido, seguro que estás sorprendida de que coma cada hora y media los primeros días… ¡incluso de noche! Esto, que puede resultar agotador para las mamás en estas primeras semanas de vida, es lo normal ya que tienes que tener en cuenta que el estómago de un recién nacido tiene el tamaño de una cereza, es decir, su capacidad máxima es de entre 5 y 7 mililitros… ¡como una cuchara pequeña! Así seguro que entiendes por qué el bebé necesita comer muy a menudo ya que, con unas pocas gotas de calostro, se siente lleno pero, en cuanto pasan un par de horas, vuelve a tener hambre.

El hecho de que un recién nacido coma con tanta frecuencia se debe también a que es la manera de estimular la producción de leche y conseguir que esta “suba” a las 48-72 horas tras el parto.

Y es que el calostro es todo lo que el bebé necesita en estos primeros días, pero a partir del tercer día de vida ya está preparado para tomar leche normal y en mayor cantidad puesto que, al tercer día de vida del bebé, su estómago tiene una capacidad de entre 22 ml y 27 ml.

De esta manera, su estómago va creciendo lentamente y la cantidad de leche que ingiere también aunque a la vez lo hacen sus necesidades energéticas, por lo que lo normal es que los bebés coman cada 2 o 3 horas hasta los 4 meses aproximadamente. A esta edad se da un primer parón en el crecimiento del bebé, que se ralentiza, lo que permite que las tomas se vuelvan más regulares y se espacien más, sobre todo por la noche.

Pero esto no significa que un bebé coma de 4 meses coma menos que un recién nacido, al contrario, ingiere mucha más cantidad, pero en menos tomas.

Asimismo, hay que tener en cuenta que los recién nacidos necesitan comer bastante a menudo para evitar una hipoglucemia, es decir, una bajada de los niveles de azúcar en sangre. Esta enfermedad es más habitual en bebés prematuros, aquellos cuya madre tiene diabetes o que presentan un peso mucho más bajo de lo normal al nacer.

Los síntomas principales de la misma son piel de color azulado o pálido, problemas respiratorios o apneas, irritabilidad, músculos flácidos, alimentación deficiente o vómitos, sudoración, escalofríos, temblores o convulsiones. Para evitar la hipoglucemia del recién nacido hay que darle de comer a menudo, por eso te dirán que le despiertes por la noche, en las primeras semanas de vida, y no dejes que pase más de 3 o 4 horas sin comer.

No obstante, tan malo es que el bebé pase hambre o coma poco como llenarle.

Tampoco es necesario que le obligues a comer si se retira o si no quiere coger el pecho, la naturaleza es sabia, y más aún la de los bebés, así que si ves que no quiere coger el pecho o no tiene ganas, no le fuerces. Puede que aún esté lleno.

Recuerda que su estómago en estas primeras semanas es muy pequeñito. Es importante que le ofrezcas el pecho a demanda, siempre que él lo solicite, o al menos cada 4 horas para evitar la hipoglucemia, pero nunca le obligues a comer.

Y ten paciencia y disfruta de estos primeros meses ya que, una vez pasado el agobio de los primeros días del posparto, verás cómo dar el pecho es muy sencillo y relajante tanto para el bebé como para ti. Es un momento muy especial y hermoso que enseguida aprenderás a disfrutar, sobre todo cuando el peque crezca y las tomas sean un poco más espaciadas.

¿Cómo saber si está comiendo demasiado?

Normalmente, esto le pasa a los bebés alimentados con biberón, por eso se recomienda que los bebés también coman a demanda y que el tamaño del biberón no sea muy grande. No fuerces nunca al bebé a comer más ni a acabarse el biberón. Los signos de la Asociación Americana de Pediatría son: – Si se le da el biberón, el bebé toma más de 120 a 180 ml por toma.

– Después de alimentarlo,el bebé vomitala mayor parte o todo lo que ha ingerido.

– Las evacuaciones son blandas y acuosas y hace ocho o más deposiciones al día (los amamantados podrían incluso hacer más).

El peso conformará la sospecha, entonces el pediatra recomendará a los padres que dan biberón que disminuyan la cantidad por toma y, si hace falta, lo alimenten de manera más frecuente.

¿Como saber si mi bebé recién nacido está comiendo poco?

En el caso de que no estés ofreciendo a tu hijo alimentación a demanda y hayas decidido poner un horario más espaciado que el bebé debe cumplir, o si hay algún problema con la succión o el agarre del bebe o a nivel de producción, el bebé podría estar comiendo poco.

Para saber si un bebé está comiendo lo adecuando lo que se suele hacer es mirar la báscula, al principio debería estar ganando unos 120 o 150 gramos por semana. Sin embargo, si no dispones de una báscula en casa o si quieres saber si necesitas pesarle, hay otras señales que te pueden ser útiles si tienes esa sensación.

La Academia Americana de Pediatría recomienda llevar a tu bebé recién nacido al pediatra:

– Si el bebé que toma el pecho se queda dormido a los 10 minutos o incluso antes

– Si está mojando los pañales menos de cuatro veces al día

– Su piel sigue arrugada después de la primera semana en casa

– Al cabo de tres semanas la cara aún no se le ha puesto redondita

– Después de hacer una toma y quedarse dormido, vuelve a pedir enseguida, como si tuviera aún mucha hambre

– Parece que se está poniendo más amarillo en lugar de menos (durante la primera semana de vida)

Estos son signos de alarma que te deberían llevar a la consulta del pediatra para saber si todo va bien, o existe un problema. Allí se pesa al bebé, se compara con el peso anterior y, si se confirma el problema, habría que buscar las causas de que el bebé esté comiendo poco para solucionarlo.

Hipoglucemia

Definición:

Dismunución del nivel de glucosa en sangre. La causa puede ser un ayuno prolongado, enfermedad o administración excesiva de insulina a los niños diabéticos.

Síntomas:

Cansancio, hambre, sudoración, visión borrosa, pérdida de conocimiento.

Tratamiento:

Tomar algo con azúcar.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/por-que-los-recien-nacidos-comen-mucho-8733

Embarazo y niños
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