¿Es normal que quiera dormir todo el día?

Solo tengo ganas de dormir: posibles causas, y qué hacer

¿Es normal que quiera dormir todo el día?

Es normal encontrarse cansado a veces. Tras estar trabajando intensamente todo un día, cuidando de los hijos o estudiando para los exámenes finales, el cuerpo se fatiga y necesita un buen sueño reparador.

Dormir es una de las mejores curas, dado que ayuda a regenerar el organismo, calma la mente y el cuerpo y permite estar desconectado durante unas horas. Sin embargo, las ganas de dormir pueden ser un problema si se experimentan durante todo el día a lo largo de varias semanas. Pueden ser el indicador de que algo no anda como debería y es necesario ver qué es lo que sucede.

Por eso, hay mucha gente que considera esto una señal de alerta y se hace una pregunta típica con la que a menudo acuden a la consulta del psicólogo: ¿por qué solo tengo ganas de dormir? Vamos a ver cuáles pueden ser las causas detrás de estas ganas de descansar llevadas a un extremo, además de ver algunas estrategias y buenos hábitos para hacer frente a esta situación.

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«Solo tengo ganas de dormir»: posibles causas

Cuando solo se tienen ganas de dormir y este problema se prolonga por mucho tiempo es posible que haya un problema al que se le debe prestar importancia.

En principio, dormir es algo necesario para que el organismo pueda recuperarse. Mientras se está dormido, el organismo segrega la hormona del crecimiento, la cual, además de contribuir en el desarrollo del cuerpo, ayuda a regenerarlo.

Al alcanzarse el sueño profundo el organismo adquiere una situación de profunda calma y tranquilidad, lo cual permite desconectarnos del estrés del día a día, además de servir para poder reestructurar el pensamiento y poder dar lo máximo de nosotros al día siguiente.

Es por todo esto que dormir bien es tan importante, dado que nos permite hacer frente a las demandas cotidianas y llevar una vida plena y feliz.

La falta de sueño es algo acumulativo. Sacrificar horas de sueño por la noche repercute en el día siguiente. El organismo necesita recuperar las horas que no se han dormido.

Si esta situación se repite de forma continuada por un largo período de tiempo, se puede llevar a una situación de hipersomnia bastante grave, en la que interferirá en la vida laboral y familiar de quien la padece al dormirse en la oficina o no poder pasar tiempo con sus seres queridos porque necesita urgentemente una siesta.

Además de no tener una buena higiene del sueño, se puede dar el caso de que se tenga un estilo de vida con malos hábitos. La falta de hidratación, además de tener una dieta en la que abundan los azúcares y escasean los nutrientes pueden llevar a un estado de desnutrición que produzca fatiga y somnolencia diurna.

El estrés no es un buen amigo del sueño. El estar viviendo por un proceso en el que hay ansiedad puede dificultar conciliar un buen sueño nocturno.

Tras estar tumbado durante horas sin poder dormir, al llegar el día, aparecen las ganas de dormir de golpe, cosa que no se puede satisfacer si se tienen una vida laboral u otras obligaciones que se deben realizar durante el día.

Otra cosa que puede ocurrir es que se logre dormir, pero no de forma profunda y, por tanto, no se beneficia de un sueño reparador.

Algunos trastornos relacionados con el exceso de sueño

Además de todas las causas aquí comentadas, más de tipo conductual y relacionadas con unos hábitos de salud inadecuados, cabe indicar que los trastornos psicológicos y las enfermedades médicas también pueden estar detrás de querer dormir todo el día.

La depresión es uno de los trastornos mentales en los que es más frecuente que la persona manifieste síntomas de hipersomnia.

Las personas que sufren de un estado anímico deprimido pueden dormir más de lo que es normal, yéndose pronto a la cama y despertándose bastante tarde al día siguiente.

Dormir muchas horas puede ser una forma de “hacer desaparecer” su problema durante un rato. Otra razón por la que se puede hacer esto es que dormir, para algunas personas, es lo más parecido a estar muerto.

La hipersomnia, como trastorno en sí, es el hecho de tener gran necesidad de dormir durante el día, sin que el sueño nocturno se haya visto afectado.

Es habitual que se de cuando se está ante una situación monótona, aunque las veces que se bosteza y se siente la necesidad de echar una cabezada es preocupante.

Además, si se duermen durante el día, puede que el sueño no sea del todo reparador.

El síndrome de Kleine-Levin es otro trastorno del sueño, muy poco común, que se da habitualmente en hombres. Quienes lo manifiestan pueden sufrir episodios una vez al año en los que se pasan entre 16 y 18 horas seguidas durmiendo.

Otro caso es la narcolepsia, en el que se pasa de estar despierto a estar dormido rápidamente y de forma súbita, aunque este sueño es reparador y dura unas 2 o 3 horas, pese a lo peligroso que resultan estos ataques de sueño si se está conduciendo, por ejemplo.

Entre las enfermedades médicas asociadas a problemas con el sueño están la anemia, la diabetes, enfermedades cardiovasculares y sufrir obesidad mórbida. Además, el abuso de según qué sustancias, como lo son la marihuana, pueden contribuir a tener unas extremada necesidad de dormir.

¿Qué hacer ante tanto sueño?

Hay diferentes formas de hacer frente a esta gran necesidad de querer dormir, sin embargo estas no van a ser muy efectivas si primero no se averigua cuál es el origen de aquello que lo causa. A continuación explicamos algunas estrategias para poder disminuir las ganas de dormir durante el día.

1. Consumo de cafeína

Por todos es sabido que bebidas como el café o el té son activadoras. La cafeína es una sustancia excitadora que puede ser la aliada para hacer frente a un día agotador y atrasar las ganas de dormir.

No obstante, es importante indicar que, pese a que no es una sustancia peligrosa, sí que es adictiva y consumirla en grandes cantidades puede tener como efecto rebote no poder dormir por la noche, provocando todavía más ganas de dormir al día siguiente. En la moderación está la clave.

2. Organización y disciplina

Muchas veces, los estudios y el trabajo pueden descontrolarse, llegando el día en el que tenemos que entregar un trabajo o un informe y que, pese a que nos dieron mucho tiempo de antelación para preparlo, nos toca hacer el día antes de su entrega. Debido a esto, trabajamos hasta bien tarde, sacrificando horas.

Seamos sinceros, la culpa de esto es nuestra. La mejor forma de evitar este tipo de situaciones es organizarse y tenerlo listo con la suficiente antelación como para no tenernos que preocupar hasta las tantas de la madrugada.

Si nos vamos a dormir cuando debemos, disfrutaremos de más horas de sueño, podremos alcanzar con mayor facilidad el sueño profundo y disfrutaremos de un sueño reparador.

3. Meditación, ejercicio y relajación

No es un misterio que la meditación ayuda a calmar el cuerpo y la mente. Meditar o practicar técnicas de relajación antes de irse a dormir puede ayudar a destensar el cuerpo, facilitando un mejor sueño.

Si se duerme bien por la noche, es más probable que al día siguiente no se sufran tantas ganas de querer ir a dormir.

El ejercicio físico, especialmente el cardiovascular, ayuda a segregar endorfinas en el cerebro que inducen a una sensación de bienestar y menos estrés. Esto ayuda a conciliar el sueño y permite despertarse al día siguiente totalmente recuperado y con energías.

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4. Alimentación sana

La desnutrición y la deshidratación pueden estar detrás de sentir mucho sueño durante el día. Una dieta rica en frutas y verduras, además de consumir en cantidades saludables proteínas, carbohidratos y grasas, ayuda a que el organismo cumpla con todas sus funciones básicas.

Para evitar tener ganas de dormir durante todo el día es recomendable empezarlo con un desayuno equilibrado dado que, pese a que ya se ha desmitificado lo de que es la comida más importante del día, sí que es cierto que se trata de la primera comida.

5. Acudir a profesionales

Si la causa detrás de este problema es un trastorno del estado anímico o una enfermedad médica como es la anemia, es muy importante acudir a un psicólogo o médico para que pueda elaborar un diagnóstico y un tratamiento adecuado.

Entre los tratamientos que se pueden utilizar, se ha apuntado que la terapia lumínica puede ayudar a reajustar los ciclos circadianos, los cuales son la clave para poder disfrutar de un sueño saludable.

Referencias bibliográficas:

  • Erro, M. E. y Zandio, B. (2007). Las hipersomnias: diagnóstico, clasificación y tratamiento. Anales del sistema sanitario de Navarra, 30(1), 113-120.
  • Dauvilliers, Y., Lopez, R., Ohayon, C. y Bayard, S. (2013). Hypersomnia and depressive symptoms: methodological and clinical aspects. BMC Medicine. 11(78), 1-9.

Источник: https://psicologiaymente.com/clinica/solo-tengo-ganas-dormir

Hipersomnia en ancianos

¿Es normal que quiera dormir todo el día?

Las personas mayores tienden a padecer trastornos del sueño durante la vejez. La Hipersomnia es muy común entre este sector de la población.

Dormir horas y horas puede significar un placer para muchas personas, una forma de descanso prolongado para reponer energías. Sin embargo, para otras personas, puede significar una cárcel de sueño excesivo y de falta de energía durante todo el día.

No resulta extraño que una persona mayor se pase el día durmiendo. Algunos tienen mucha facilidad para quedarse dormidos. Esto no tiene porqué deberse a ninguna patología o demencia, sino a alteraciones del sueño debido al paso de los años.

¿Qué es la Hipersomnia?

La somnolencia diurna y el sueño prolongado en la noche se asocian con el trastorno de la Hipersomnia. Se trata de un trastorno del ciclo de sueño que produce la necesidad excesiva de dormir a todas horas, durante todo el día, sin una causa aparente que lo justifique. También hace que el sueño nocturno se alargue más de 10 horas o más.

La Hipersomnia es la alteración del sueño contraria al Insomnio. Se caracteriza por periodos extendidos de sueño nocturno o por somnolencia diurna. Esto coincide con algunos casos de algunas personas mayores, que se duermen con frecuencia durante el día.

La Hipersomnia provoca limitaciones funcionales en el individuo y baja su rendimiento intelectual. Además, un paciente con Hipersomnia no sólo se siente muy cansado y somnoliento, sino que es capaz de dormirse en cualquier sitio, por muy inusual que parezca.

Para poder considerar que un paciente padece Hipersomnia, los síntomas y las alteraciones del sueño deben permanecer, por lo mínimo, más de un mes. Si la Hipersomnia empeora puede aparecer la Narcolepsia o el Síndrome de Kleine-Levin, también llamado, el Síndrome de la Bella Durmiente.

Síntomas Hipersomnia

El síntoma principal de este trastorno del sueño es la somnolencia prolongada o la somnolencia diurna excesiva. Esto comporta un aumento significativo de las horas que el paciente necesita dormir.

Las personas con Hipersomnia no se sienten descansadas, por muchas horas que hayan dormido. A menudo se despiertan desorientadas. La ansiedad, la pérdida de apetito y la defunción de sus relaciones sociales pueden ser algunos síntomas.

Este trastorno no tiene porque provocar problemas en la salud de la persona, pero si puede crearle limitaciones a la hora de realizar cualquier actividad diaria. Lo más habitual es que un paciente con Hipersomnia vea consecuencias en su ámbito laboral y social.

Sin embargo, sus capacidades intelectuales también pueden verse afectadas. Además, puede aparecer irritabilidad y pérdidas de memoria.

No dormir correctamente también puede comportar graves alteraciones de comportamiento y en el estado de ánimo del paciente.

Somnolencia diurna excesiva en ancianos

El sueño excesivo en ancianos es cuando la persona necesita tomarse más siestas de lo habitual, esto puede significar que su actividad mental es menor a la habitual y puede ser índice de algún tipo de declive cognitivo.

En algunos casos de personas mayores, la somnolencia diurna puede ser debida a alguna enfermedad neurológica como el Alzheimer. Si el mayor se encuentra sano es muy importante tener en cuenta que, la somnolencia, puede ser un indicador de la aparición del Alzheimer.

Tipos de Hipersomnia

Existen varias clases de sueño excesivo o Hipersomnia.

Hipersomnia recurrente

La Hipersomnia recurrente o primaria se caracteriza por episodios de somnolencia diurna y sueño excesivo durante, como mínimo, un mes.  Puede incluir ansiedad, irritabilidad, falta de energía, pérdidas de memoria, dificultades para memorizar y pensamientos lentos.

Hipersomnia idiopática con sueño NOCTURNO reducido

Los pacientes con esta clase de Hipersomnia les cuesta muy poco despertarlos. Además, no muestran parálisis del sueño ni cataplexia.

Hipersomnia idiopática con sueño NOCTURNO prolongado

Los pacientes con este tipo de Hipersomnia les cuesta mucho despertarlos y puede incluir parálisis del sueño o cataplexia.

Prevención de la Hipersomnia

Existen ciertos problemas vinculados a la aparición de la Hipersomnia:

  • Depresión.
  • Demencias como el Alzheimer.
  • Uso de algunos medicamentos (antihistamínicos, tranquilizantes, antidepresivos…).
  • Consumo de drogas o alcohol.
  • Exposición a un nivel excesivo de estrés.
  • Tratamiento del cáncer.
  • Tumores cerebrales.
  • Anemia.

Podemos prevenir la Hipersomnia cuidando nuestro hábitos diarios:

  • Dormir 8 horas diarias.
  • Establecer un horario regular, siempre a la misma hora.
  • No realices ejercicio o esfuerzo físico antes de dormir, sino te costará más conciliar el sueño.
  • Cena ligeramente.
  • Desconecta el móvil antes de ir a dormir o, como mínimo, las redes sociales.
  • Evita las preocupaciones, los disgustos y las discusiones antes de irte a dormir para que no afecten a la calidad de tu sueño.
  • Mantén la habitación ventilada y libre de ruidos.
  • Los ejercicios de respiración ayudan al paciente a relajarse y a conciliar el sueño con más facilidad.

Tratamiento Hipersomnia

Cuando creemos que podemos padecer Hipersomnia o alguna de sus enfermedades derivadas, debemos acudir al especialista del sueño. Este recetará al paciente los medicamentos específicos que crea adecuados para controlar la somnolencia, eliminar el agotamiento excesivo y mantenerlo despierto más tiempo.

Muchos pacientes intentan sustituir la visita al médico y el uso de fármacos con ingestas masivas de sustancias psicoactivas, como el café. Tratan de eliminar su Hipersomnia de esta forma pero, de lo que no son conscientes, es de las graves consecuencias que puede traer para la salud, sobretodo, a nivel cardíaco.

El tratamiento no farmacológico consiste en la terapia corporal para enseñarle ejercicios que le mantengan despierto cuando detecte síntomas de somnolencia. Es importante que estos pacientes aprendan técnicas que le ayuden a mantener la atención y a recuperar la constancia de su día a día.

Las técnicas de comunicación también son muy importantes, ya que estos pacientes deben perder el miedo a explicar su trastorno para conseguir evitar la incomprensión.

Enfermedades relacionadas con la Hipersomnia

Existen ciertas enfermedades que se desarrollan cuando la Hipersomnia aumenta y se vuelve crónica.

Síndrome de Kleine-Levin

Este extraño desorden neurológico está relacionado con la Hipersomnia y con la inestabilidad emocional.

El Síndrome de Kleine-Levin también se conoce como el Síndrome de la Bella Durmiente. Se caracteriza por la presencia de episodios de profunda Hipersomnia. El paciente puede llegar a dormir más de 20 horas seguidas.

Las alteraciones cognitivas y conductuales son característicos de este síndrome y conlleva que las capacidades de razonamiento, de memoria y físicas se vean alteradas, influyendo significativamente en la calidad de vida de la persona.La Fatiga Crónica y la irritabilidad aparecen.

En casos extremos podemos observar que el paciente experimenta alteraciones perceptivas como las alucinaciones.

Tratamiento Síndrome de la Bella Durmiente

El Síndrome de Kleine-Levin tiene un tratamiento curativo complicado.

El principal tratamiento que se suele aplicar a estos pacientes es la Sintomatología. También es muy habitual que se aplique un tratamiento de psicofármacos para controlar los síntomas de este síndrome.

Los estimulantes pueden favorecer la actividad diaria del paciente y reducir los episodios de somnolencia e Hipersomnia, pero pueden empeorar las actuaciones impulsivas y aumentar las alucinaciones. Los antipsicóticos y los antidepresivos se utilizan para controlar las alteraciones conductuales.

Es necesaria la intervención psicológica. Los profesionales de la psicología emplearán la psicoeducación con el paciente y su entorno. Le enseñarán a controlar su nivel afectivo, conductual y social. También les tratarán aquellos problemas emocionales que derivan del Síndrome de la Bella Durmiente.

Narcolepsia

La Narcolepsia es un derivado de la Hipersomnia, como el Síndrome de Kleine-Levin, ya que se caracteriza por somnolencia excesiva diurna, alteraciones en el sueño nocturno y alucinaciones. Sin embargo, los pacientes con Narcolepsia se despiertan con facilidad.

Lo que también la diferencia es la parálisis momentánea del sueño, es decir, el paciente se mantiene consciente, pero su cuerpo dormido durante unos segundos. Además, el paciente tiene la facilidad de despertarse bien, pero volverse a dormir a los pocos minutos. Estos pacientes también pueden sentir debilidad en las extremidades. 

El tratamiento de la Narcolepsia es el mismo que el de los pacientes con Hipersomnia.

En Cuideo queremos concienciar sobre la necesidad de cuidar la calidad del sueño y los hábitos diarios a cualquier edad. Es muy importante adoptar una rutina de sueño regular, descansar bien y recuperar las energías necesarias para afrontar con fuerza el día a día. Conoce los buenos hábitos de sueño en personas mayores.

Si consideramos que no descansamos bien o que podemos padecer cualquier tipo de trastorno del sueño, debemos informarnos y acudir al especialista o a nuestro médico habitual.

Источник: https://cuideo.com/blog-cuideo/hipersomnia-en-ancianos/

Embarazo y niños
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