¿Es posible elegir a los embriones más inteligentes al realizar una FIV?

Ya estamos diseñando niños (más o menos): el secreto no está en la modificación, sino en la selección genética

¿Es posible elegir a los embriones más inteligentes al realizar una FIV?

Somos capaces de modificar genéticamente numerosos organismos. Es más, se hace diariamente con fines de investigación y hasta comerciales. Por otro lado, ¿y si no fuera necesario modificar genéticamente para diseñar un genoma «al gusto»? ¿Y si en vez de eso bastase solo con poder elegir qué genes queremos y cuáles no?

La idea de poder eliminar nuestros defectos es tentadora. De ahí a poder «hacer un ser humano a la carta» hay solo un paso. ¿Tenemos ya la tecnología para hacerlo? Sí, la tenemos. ¿Y la razón moral para permitirlo? La cuestión puede parecer sencilla, pero nada más lejos de la realidad.

La historia de Megan Simpson, un nombre ficticio, se hizo famosa hace casi una década. Su empeño por tener una hija le llevó a gastarse más de 40.

000 dólares en tratamientos de inseminación artificial, a pesar de que ya tenía otros tres hijos (varones) sanos. ¿Acaso es legal modificar genéticamente para elegir el sexo de un bebé? No, no lo es.

Precisamente, la palabra inseminación artificial hace referencia a cómo lo ha conseguido a pesar de que no parezca posible.

Me explico: la modificación consiste en utilizar técnicas avanzadas, como CRISPR Cas9 y cambiar el ADN del ser humano.

Esto es más fácil de hacer en un embrión, porque tiene menos células y es más simple hacerlo durante su etapa de desarrollo.

A pesar de que existen casos extraordinarios, lo cierto es que no es legal en casi ninguna parte del mundo modificar directamente el material genético de una persona.

Sin embargo, existe otro conjunto de técnicas, conocidas como selección embrionaria, que consisten en analizar el material genético de los embriones fertilizados y escoger los óptimos para ser implantados y que se desarrollen.

Este procedimiento se emplea en la fertilización in vitro. Dicha selección tiene como objetivo el asegurar la capacidad reproductiva, un derecho humano fundamental, pero en el proceso se pueden elegir otras características.

Aquí es donde encontramos el «truco».

No podemos modificar genes, pero sí elegirlos a la carta

La fecundación in vitro, o FIV, permite que parejas con problemas para concebir puedan tener hijos. Para ello existe un importante y extenso desarrollo tecnológico que da oportunidad a fecundar un embrión e implantarlo en la madre para su desarrollo.

Con estas técnicas se puede controlar el proceso de concepción hasta puntos que parecen sacados de la ciencia ficción. Por ejemplo, el hecho de poder elegir qué genes «queremos»: En la FIV se fecundan varios óvulos con espermatozoides en el laboratorio.

De los embriones obtenidos se seleccionan los candidatos óptimos y se implantan en el útero para su gestación. Esto, como decíamos, significa escoger los genes que deseamos.

La técnica más usada y exitosa de selección embrionaria es el DGP, o diagnóstico genético preimplantacional, con la que se analiza el material genético de los embriones para comprobar si tienen cierta enfermedad.

De esta manera escogemos a voluntad los embriones sanos.

En el proceso, sin embargo, debido a que muchas enfermedades están asociadas a los genes sexuales, también se suele conocer el futuro sexo del embrión.

Una vez determinados se eligen cuáles son los embriones óptimos según estos análisis y se implantan.

Esta técnica está especialmente determinada para parejas que saben de antemano que pueden transmitir una enfermedad congénita a su descendencia. Pero en algunos lugares esto se lleva más allá.

En España, por ejemplo, no es posible, salvo que sea necesario para salvar la vida y salud del futuro bebé, elegir el sexo del bebé. Sin embargo, en Estados Unidos sí que es posible elegir entre niño y niña.

Es más, las clínicas de fertilidad del Dr. Jeffrey Steinberg han protagonizado numerosas polémicas por centrar su modelo de negocio en esta posibilidad.

Así es como Megan Simpson, la mujer de la que hablábamos escuetamente al principio de este artículo, se hizo con una hija a pesar de contar con tres hijos sanos.

Esto mismo podría hacerse con otras características genéticas.

Todo esto puede hacerse sin necesidad de pasar la barrera de «modificar» genéticamente a un embrión.

Aunque todavía no hemos llegado a ese punto por cuestiones bioéticas, sería factible detectar cosas como una predisposición a tener cierta fisiología, protección a ciertas enfermedades, predisposición cognitiva…

hasta podría seleccionarse cosas como el color del pelo o de los ojos. Todo esto puede hacerse sin necesidad de pasar la barrera de «modificar» genéticamente a un embrión.

¿Y qué tendría de malo poder elegir?

Elegir sus genes, ¿qué tiene de malo? ¿Y de bueno?

A priori parece que la posibilidad de elección es siempre algo positivo. Imaginemos, por ejemplo, si pudiéramos elegir entre la variación genética de nuestro bebé el poder quitar cualquier rasgo que lo predispusiera a una enfermedad.

Actualmente, una fecundación in vitro ronda los varios miles de euros, con selección embrionaria incluida. El tratamiento y mantenimiento de personas con enfermedades genéticas eleva el gasto médico a cientos de miles de euros por caso.

Eso por no hablar de la cuestión ética sobre el sufrimiento que padecen las personas afectadas.

¿No sería maravilloso eliminar sistemáticamente la posibilidad de sufrir este tipo de enfermedades? Aquí es donde entramos, otra vez, en un tema espinoso.

La elección puede tener un gran potencial positivo, pero también puede resultar muy negativa.

Existen varias razones ecológicas y éticas que se oponen a la idea de la selección de carácteres positivos de manera artificial.

Comencemos por un concepto biológico básico: la biodiversidad. En concreto la biodiversidad genética. Existen numerosos estudios que demuestran que una mayor biodiversidad supone mayor calidad de vida para todos los seres de un ecosistema. Por el contrario, cuanto menor es la biodiversidad, se producen más enfermedades y problemas.

Esto, como decíamos, también se aplica a la genética: cuanta mayor diversidad genética existe en una población, mayor probabilidad de supervivencia y mayor calidad de vida.

Imaginemos que podemos seleccionar a nuestros hijos descartando y escogiendo sus genes.

¿Quién elegiría un gen asociado con una característica mediocre? Al final, dirigiríamos la población en cierta medida a una menor biodiversidad, reduciendo, por tanto, su capacidad de resiliencia.

Por otro lado, también existe otro problema biológico: la complejidad. A medida que conocemos mejor los diversos niveles de expresión genética nos damos cuenta de lo complicado que es entender cómo funciona.

La genética mendeliana, con caracteres concretos y definidos, se queda muy corta. Seleccionar un gen que es beneficioso, supuestamente, podría acarrear consecuencias inesperadas y terribles.

Por último, la selección genética interrumpe el proceso evolutivo, que es aleatorio y paulatino, y no sabemos qué consecuencias podría tener.

Si nos fijamos en las consecuencias sociales y éticas el panorama no es mucho mejor.

¿Qué ocurriría en una población como la china si todo el mundo pudiese escoger algo tan sencillo como el sexo de su prole? ¿Qué ocurriría en grupos minoritarios y ya puestos bajo una gran presión social? ¿Qué consecuencias puede acarrear dar la oportunidad a unos pocos, o a muchos, el elegir cualquier característica genética? Las implicaciones han sido discutidas ampliamente por expertos de todas las épocas. En cualquier caso, la realidad es que, a pesar de las consideraciones éticas, sociales, biológicas o las mismísimas leyes, podemos decir sin miedo a equivocarnos que ya hemos empezado a diseñar bebés a nuestro gusto.

Imágenes | Unsplash

Источник: https://www.xataka.com/medicina-y-salud/estamos-disenando-ninos-secreto-no-esta-modificacion-sino-seleccion-genetica

FIV: Fecundación in Vitro

¿Es posible elegir a los embriones más inteligentes al realizar una FIV?

La Fecundación In Vitro (principal tratamiento para la esterilidad) permite obtener cifras de embarazo superiores a la concepción natural.

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La fecundación invitro, también conocida como FIV, es una técnica que permite la fertilización de los óvulos por los espermatozoides fuera del cuerpo de la mujer. Los embriones creados en el laboratorio son posteriormente transferidos al útero materno para favorecer su implantación y establecer una gestación.

Este proceso, involucra múltiples pasos que deben coordinarse correctamente; diseñar un tratamiento a la medida de las necesidades reales de los pacientes, la calidad del equipo humano y la tecnología de la clínica resultan claves para el éxito. 

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Cada paciente es único, por ello, cada tratamiento en el Instituto Bernabeu es individualizado. El propósito es determinar el origen de la esterilidad en la pareja y diseñar el tratamiento FIV más adecuado. En el varón, se analiza el semen, niveles hormonales y una valoración urológica de ser necesario.

En la mujer, se explora el cérvix, endometrio, alteraciones de las trompas de Falopio y el patrón de los ciclos menstruales. Estas evaluaciones se complementan con una detallada valoración de la historia de salud y sexual de la pareja.

El objetivo final es determinar que la fertilización in vitro (FIV) es el procedimiento de elección para tratar el problema de esterilidad y que la pareja se encuentra física y psicológicamente preparada para iniciarlo. En caso contrario, se orienta a los pacientes hacia el tratamiento más adecuado.

Previamente al inicio del tratamiento, una psicóloga especializada, ayuda al paciente en una sesión individualizada a alcanzar un estado de tranquilidad para prepararse emocionalmente a los diferentes escenarios posibles en cada una de las etapas del tratamiento, y así poder afrontarlas llegado el momento.

Esta primera cita es voluntaria y la hemos protocolarizado como parte inicial a todo ciclo de reproducción asistida, sin gasto añadido para poder ayudar al paciente en el camino que inicia.

Para ampliar al máximo las posibilidades de embarazos, necesitamos obtener más de un ovocito (“óvulo”), que es lo que madura habitualmente el ovario de una mujer.

Para estimular la producción de varios ovocitos y garantizar su buena calidad, administramos una combinación de fármacos cuya respuesta se controla mediante ecografías vaginales y ocasionales análisis de sangre: la inducción a la ovulación.

El proceso total dura, según los casos, entre 8 y 12 días aproximadamente. Esta estimulación es clave para el éxito futuro. Conseguir el mayor número de ovocitos es importante, pero lo es más la calidad de los mismos. Por ello, periódicamente seguimos su evolución con controles ecográficos dónde diseñaremos la dosis hormonal más adecuada para optimizar su calidad.

Cuando los ovocitos están maduros y han alcanzado el momento óptimo, los recogemos mediante ecografía vaginal, bajo anestesia local y sedación suave; es decir, de forma totalmente indolora. El proceso dura tan sólo unos 15 minutos y no requiere intervención quirúrgica, ingreso hospitalario, puntos de sutura o anestesia general.

Paralelamente, el varón facilita una muestra seminal que es capacitada en el laboratorio para optimizar su capacidad fecundante.

Se procede, dentro del laboratorio de embriología humana a facilitar la fecundación uniendo el ovocito al semen de la pareja, ya sea en un ciclo de FIV clásico –más natural- o utilizando la técnica ICSI, que consiste en la selección de un espermatozoide apto, que a través de una fina aguja se deposita directamente en el interior del ovocito, lo que en casos de patología masculina facilita la fecundación.

El resultado de la fecundación (día 1 de vida embrionaria) se observará aproximadamente unas 18 horas después. Sabremos entonces cuantos de los ovocitos han sido fecundados con normalidad, lo que es igual al número de embriones.

Cuando el biólogo de la reproducción lo considera necesario o se ha pautado previamente se realiza un ICSI a los ovocitos.

La inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), es un procedimiento que

consiste en la introducción de un espermatozoide seleccionado en el interior de un óvulo maduro para conseguir su fecundación.

El ICSI supuso una verdadera revolución en las técnicas de reproducción asistida ya que resuelve la mayoría de los problemas de esterilidad de causa masculina.

La técnica se emplea para la fecundación cuando el semen presenta un bajo número, una morfología alterada, una motilidad disminuida o cuando el semen es incapaz de fecundar mediante una FIV convencional.

También puede emplearse en pacientes con un bloqueo de los conductos que transportan los espermatozoides, en este caso se realiza una punción testicular y se emplean espermatozoides extraídos directamente del testículo.

El procedimiento se realiza bajo un microscopio y emplea múltiples equipos de micro-manipulación que nos permiten estabilizar suavemente al óvulo y posteriormente introducir y depositar el espermatozoide en su interior. La selección del espermatozoide se basa fundamentalmente en sus características morfológicas, aunque en determinados casos pueden emplearse métodos complementarios (MACS, IMSI, PICSI). Ampliar información

Después de su fecundación inician su desarrollo en incubadoras con un medio de cultivo que les aporta lo necesario para su crecimiento. Los embriones son evaluados durante su desarrollo.

Su crecimiento se evalúa periódicamente puesto que en humanos no todos los embriones alcanzan el estado blastocisto.

Hay que tener presente que no todos los ovocitos se fecundarán y que no todos darán lugar a embriones viables. Habrá embriones de buena y mala calidad y otros que se bloquearán.

Alcanzada la etapa de blastocisto, se realiza la transferencia embrionaria. Un punto esencial de tratamiento. Consiste en alojar el embrión en el útero materno. Se realiza bajo control ecográfico abdominal. Depositaremos el medio de cultivo que contiene al embrión en el interior del útero. Es un proceso indoloro y breve.

Se realiza en condiciones respetuosas que tienen en cuenta la delicadeza del embrión.

Los embriones que no han sido transferidos y se deseen conservar, tras su vitrificación, se procede a su custodia; Tras su identificación, se depositan en un emplazamiento en exclusividad en los tanques criogénicos de nuestros laboratorios. Para completa seguridad, esta localización no es compartida ni con otras muestras, ni con otros pacientes, para protegerlos de potenciales contagios cruzados o imprecisiones.

Tras 13/14 días del inicio de la progesterona programaremos la analítica de confirmación o no del embarazo: es la determinación en sangre de los niveles de una hormona denominada beta-hCG que produce el embrión y que pasa a la madre.

Es la primera señal medible que envía el embrión.

En caso de no lograrse el embarazo el equipo facultativo que ha intervenido en el tratamiento evalua las causas del mismo y los pasos a seguir. Por lo que concertamos una cita con la paciente para transmitirle la valoración médica.

Tras el test de embarazo positivo, se efectuará una ecografía aproximádamente después de dos semanas. Realizarla antes, puede crear confusión e incertidumbre ya que en la mayoría de los casos el resultado no es concluyente.

El FIV suave, representa una alternativa a la estimulación ovárica convencional. El objetivo es limitar el número de óvulos a ser obtenidos y de esta manera reducir la carga del tratamiento para la paciente y sin comprometer las opciones acumuladas de gestación. El SOFT-FIV precisa mucha menos medicación y -a diferencia de la estimulación clásica-, no toda es inyectable. La diferencia con la inseminación in vitro (FIV) se halla fundamentalmente en la fase de estimulación ovárica, ya que los procedimientos siguientes son similares.

Entre las ventajas soft FIV se encuentran:

  • Menor dosis de medicación.
  • Menos visitas a la clínica.
  • Genera menos molestias y efectos secundarios, vinculados a la estimulación del ovario, porque es mucho más suave.

El SOFT-FIV nace de la inquietud de ofrecer protocolos más simples y seguros. La decisión se basará en última instancia de la indicación de la técnica por parte del especialista y la aceptación de la paciente tras conocer sus bondades y desventajas.

Las indicaciones del soft FIV son:

  • Mujeres de menos de 35 años, con buena reserva ovárica y buen pronóstico.
  • Antecedentes de respuestas ováricas exageradas, que hay que evitar.
  • Pacientes con riesgo de hiperestimulación ovárica.

La FIV es un procedimiento sumamente versátil. Los óvulos empleados pueden provenir de la misma paciente o de una donante de óvulos (Ovodonación). Asimismo, el semen puede provenir de la pareja o de un donante de semen.

La técnica ha hecho posible la gestación a mujeres sin pareja o con pareja del mismo sexo (ROPA).

Además, la FIV permite realizar el diagnóstico genético pre-implantacional y de esta forma reducir drásticamente el riesgo de tener niños con enfermedades genéticas.

Ventajas de la FIV

La Fecundación in Vitro es el tratamiento más habitual en medicina reproductiva. Permite la fertilización de los óvulos por los espermatozoides fuera del cuerpo de la mujer. Los embriones se transfieren posteriormente para favorecer la implantación.

  • La FIV es un procedimiento versátil. Los óvulos empleados pueden provenir de la paciente o de una donante. El semen puede ser de la pareja o de un donante.
  • La técnica ha hecho posible la gestación a mujeres sin pareja o con pareja del mismo sexo (ROPA).
  • Permite realizar el diagnóstico genético-preimplantacional y de esta forma reducir el riesgo de tener niños con enfermedades genéticas.
  • Las tasas de éxito son elevadas. ver estadísticas en Instituto Bernabeu

Efectos secundarios e inconvenientes de la FIV

Por regla general la mujer puede reanudar su actividad al día siguiente de la extracción de óvulos o transferencia. Entre los raros efectos secundarios que se producen puede generar una ligera hinchazón, más sensibilidad en los pechos, cólicos o estreñimiento.

Como desventajas hay que señalar que tiene un riesgo bajo de complicaciones. Entre ellas se encuentra el síndrome de hiperestimulación ovárica o el riesgo de embarazo múltiple. Ampliar información  sobre  posibles complicaciones FIV

Requisitos de la FIV

Se realizan un estudio de la pareja donde se evalúa la calidad seminal del varón. Y a su vez, la mujer debe producir óvulos y no presentar alteraciones uterinas.

En Instituto Bernabeu el estudio de fertilidad se realiza de manera personalizada para poder individualizar el tratamiento y así optimizar el resultado. Conozca en los siguientes enlaces en que consiste nuestro:

  • Estudio de fertilidad que ya inicia en la
  • Primera visita de fertilidad.

Estadísticas de éxito FIV en Instituto Bernabeu

La estadística muestra datos globales que no son extrapolables a un caso concreto, por lo que siempre hay que tener presente la necesidad de individualizar el pronóstico. Los datos recogen las estadísticas sin realización de PGS (CCS) ni vitrificación electiva.

A continuación reflejamos la tasa de embarazo acumulado (los embarazos conseguidos tras una punción/recuperación de ovocitos. Esto incluye la transferencia de los embriones en fresco y una posible transferencia de embriones criopreservados cuando no se consigue en la primera transferencia).

Pacientes menores de 35 añosPacientes de 35 a 39 añosPacientes mayores o iguales a 40 años84,4 %76,5 %44,4 %
Embriones que alcanzan fase de blastocisto incluyendo todos los rangos de edad (5 día de desarrollo) 45,8 %
Ciclos de FIV que congelan embriones35-39 años: 52,7%≥40 años: 43,6%

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Compromiso

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Источник: https://www.institutobernabeu.com/es/ib/fecundacion-in-vitro-fiv/

“Escoge la inteligencia de tu hijo”: el controvertido test para embriones fecundados in vitro

¿Es posible elegir a los embriones más inteligentes al realizar una FIV?

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Imagínate que tu o tu pareja decidan someterse al procedimiento de fertilización in vitro y los médicos te dijeran que tienen la posibilidad de conocer si vuestro embrión tendrá un coeficiente intelectual (CI) bajo o un alto riesgo de padecer ciertas enfermedades. De acuerdo a un reciente informe de NewScientist, esto podría ser una realidad muy pronto en los EEUU.

La autora de estos avances es la firma Genomic Prediction que, según el medio norteamericano desarrolló pruebas de cribado genético que podrían evaluar rasgos complejos como los mencionados. Las pruebas aun no han sido empleadas, pero la firma ya ha tenido conversaciones con clínicas para ponerlos a disposición de clientes.

En lo que se refiere a inteligencia, la firma ha dicho que ofrecerá la opción solo a embriones que arrojen altas probabilidades de desarrollar “discapacidad mental”.

Sin embargo, la misma técnica podría ser usada para identificar embriones con genes que los hace más predispuestos a tener un coeficiente intelectual más alto.

El cofundador de la compañía, Stephen Hsu, cree que las personas demandarán este servicio: “si no lo hacemos nosotros, otra compañía lo hará”.

Pruebas genéticas en la fertilización in vitro

Durante muchos años ha sido posible realizar pruebas genéticas más simples en embriones como parte de la FIV.

Por ejemplo, los padres con riesgo de tener un hijo con fibrosis quística tienen la opción de someterse a una FIV y seleccionar un embrión que no lleve el gen responsable de la enfermedad.

También es posible detectar otras afecciones causadas por un solo gen, así como las causadas por anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down.

Sin embargo, la mayoría de las condiciones están influenciadas por cientos de genes, lo que ha hecho que sea imposible detectar embriones con un alto riesgo de enfermedad cardíaca, por ejemplo, o seleccionar embriones con una probabilidad baja de experimentar depresión. Esto aplica también a rasgos de la inteligencia.

En años recientes, se abrió nuevamente la posibilidad de conocer las probabilidades de tener ciertas condiciones o rasgos analizando varias regiones del ADN simultáneamente para calcular algo llamado “puntaje de riesgo poligénico”.

Controvertido enfoque

La referida firma es la primera en ofrecer el “puntaje de riesgo poligénico” para embriones antes que adultos. La firma principalmente promueve sus tests como una forma de descartar embriones con alto riesgo de ciertas condiciones médicas.

Pero lo de Genomic Prediction va más allá, y es más delicado desde el punto de vista ético: no es tan preciso como para decir el coeficiente intelectual de cada embrión, pero puede indicar cuáles son los valores atípicos genéticos, lo que brinda a los futuros padres la opción de evitar embriones con una alta probabilidad de coeficiente intelectual de 25 puntos por debajo del promedio, explicó Hsu al medio.

Las pruebas prenatales, incluso las que buscan evitar el síndrome de Down, ya han recibido posturas en contra. La organización Don’t Screen Us Out (no nos descarten) es una de ellas, que consultada por el medio ha indicado que “la inclusión y la diversidad” estarían siendo puestas en juego con las propuestas de evaluación de CI.

Naturalmente, el siguiente paso es que se use la prueba para ir a un paso más allá y seleccionar al embrión con mayor probabilidad de tener un coeficiente intelectual alto, lo que a su vez resultaría en un potencial intelectual “muy por encima del promedio”, para Hsu.

Implicaciones éticas

Por razones éticas, la firma no ayudará a padres a elegir embriones con CI altos. Pero expertos como Kevin Mitchel de Trinity College, en Irlanda, creen que el tema traerá cola y otros sí que lo harán, ya que es tecnológicamente factible.

Otras de las condiciones genéticas que el “puntaje de riesgo poligénico” puede detectar incluyen enfermedades del corazón, cáncer de mama, diabetes 1 y 2, o enfermedades inflamatorias intestinales.

Pero la historia no acaba allí: si los embriones son hijos de los mismos padres biológicos, estos no mostrarán gran variación en sus puntajes para varios rasgos.

Tampoco sabemos qué efectos pueden tener los genes envueltos en inteligencia o riesgo bajo de enfermedad del corazón.

Algunos estudios han indicado que personas con el puntaje más alto para habilidades académicas tienen altas probabilidades de tener autismo.

Las pruebas genéticas para rasgos complejos solía ser imposible. Esto por que afectaba a cientos de genes distintos, cada uno con influencia minúscula en la condición detectada. Pero gracias a estudios a cientos de miles de personas, se halló en julio más de 1000 regiones de ADN que juntas representaron una variación del 13% en rendimiento académico.

Y su influencia puede ser mayor en ciertas personas. Si bien una variante genética puede representar un porcentaje mínimo en el rango de la inteligencia de una población, puede hacer la diferencia en algunos.

El estudio de julio halló que el 60% de los que sacaron un puntaje genético en el quinto superior del grupo obtuvo un grado universitario, mientras que en el quinto inferior solo lo hizo un 10%.

Daniel Meza

Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, tecnología que suma.

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Источник: https://nmas1.org/news/2018/11/22/inteligencia-puntaje

Embarazo y niños
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