¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

Contents
  1. El nacimiento del segundo hijo
  2. ¿Qué cambiará?
  3. ¿Cómo me afectará?
  4. Cómo ayudar a su hijo mayor a adaptarse a la nueva situación
  5. Consejos que le ayudarán a afrontar la llegada del bebé
  6. Así cambian las relaciones de pareja cuando se tiene un hijo
  7. Sentimientos de padre
  8. Situación para la madre:
  9. Romper con la exigencia de ser una superwoman
  10. 10 Claves para mantener tu relación de pareja después de tener hijos
  11. 1. Interés y esfuerzo por parte de ambos
  12. 2. Identificar las fuentes de conflictos y darles solución
  13. 3. Reparto de responsabilidades equitativa
  14. 4. Comenzar a cuidarse de nuevo
  15. 5. Comenzar a focalizar la atención en aspectos positivos
  16. 6. Hablar mínimo 20 minutos diarios
  17. 7. Imponer rutinas saludables
  18. 8. Buscar mínimo 3 horas a la semana de intimidad con la pareja
  19. 9. Innovar, salir de la rutina y tratar de sorprender a la pareja con la pareja. Reinventarse cada día.
  20. 10. Poner mucha atención para que tu mente se vuelva a erotizar
  21. Un caso práctico
  22. Emociones descontroladas en el embarazo
  23. El gran ajuste
  24. Cambio de papeles
  25. Qué sentimientos pueden aparecer
  26. Controlar las emociones
  27. ¿Por qué las relaciones cambian después de tener un bebé?
  28. 1. La comunicación se vuelve transaccional
  29. 2. Echas de menos la naturaleza espontánea de tu antiguo yo (y eso está bien)
  30. 3. Los baby blues son reales, y hacen que todo sea más difícil
  31. 4. Sexo: ¿qué sexo?
  32. 5. Dividir responsabilidades no es fácil
  33. 6. Falta de tiempo para ti mismo
  34. 7. Tener un hijo te hace más fuerte
  35. Así afectan las emociones de una madre a su bebé
  36. Cerebros sincronizados en una megared neuronal
  37. El constante contacto visual y el tono al hablar

El nacimiento del segundo hijo

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

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La felicidad y el amor que su primer hijo trajo a su vida fueron inconmensurables, y ahora está esperando a otro hijo. Prepararse para su llegada puede ser tan gratificante y especial como la primera vez.

Aunque ya ha pasado antes por un embarazo y un parto, ahora tiene algunas cosas distintas a tener en cuenta mientras espera la llegada de su segundo hijo. Ser consciente de los cambios que se avecinan y ayudar a su hijo mayor a entender qué puede esperar es la mejor forma de prepararse para ese feliz acontecimiento.

¿Qué cambiará?

Traer al mundo a un segundo hijo y tener que cuidar de dos hijos a la vez puede ser difícil al principio. Su mejor apuesta consistirá en organizarse bien antes de que nazca el bebé, aunque puede ser todo un desafío.

Estará mucho más ocupada y tendrá que hacer malabarismos con su horario. Es posible que se canse con más facilidad, incluso antes de que nazca el bebé, porque cuidar de un hijo estando embarazada consume mucha energía.

Después del nacimiento de su segundo hijo, cuente con que las primeras seis a ocho semanas sean especialmente exigentes y agotadoras. Usted estará intentando que su hijo menor desarrolle un horario regular de alimentación y de sueño, al tiempo que atiende las necesidades de su hijo mayor.

Un cambio positivo que traerá consigo el nacimiento de su segundo hijo será un incremento de la confianza que usted tendrá en sus habilidades, conocimientos y experiencia como madre.

Tareas que le parecían muy complicadas cuando nació su primer hijo (como amamantarlo, cambiarle los pañales y cuidarlo cuando se ponía enfermo) ahora le saldrán casi de forma automática, en vez de vivirlas como verdaderas crisis.

¿Cómo me afectará?

La llegada de un nuevo bebé a casa le afectará de muchas formas diferentes, tanto desde el punto de vista físico como desde el emocional.

Desde el punto de vista físico, lo más probable es que se sienta dolorida y muy cansada después del parto, sobre todo si ha tenido un parto difícil o se ha sometido a una cesárea. Esto hará que alimentar a su bebé por la noche le resulte duro, sobre todo si opta por la lactancia materna.

Pedir ayuda a una «doula de atención posparto» (una mujer cuya formación la capacita para cuidar de la madre y el bebé durante el par de semanas inmediatamente posteriores al parto) o a una «enfermera de bebés» (experta en recién nacidos) durante las horas de vigilia le permitirá recuperar el descanso y el sueño que tanto necesita.

Desde el punto de vista emocional, no le sorprenda que le preocupe el proceso de formación del vínculo con su bebé. Tal vez le preocupe no sentir tanto amor por el recién llegado como el que siente por su hijo mayor. Lo hará; como suelen comentar tanto las madres como los padres, el amor paterno se duplica, de una u otra forma, cuando nace un segundo hijo.

¿Se siente un poco triste? La «tristeza posparto» puede asustar, pero usted no está sola. Hable con su médico sobre sus síntomas.

Es importante distinguir entre la «tristeza posparto», que se suele superar en pocas semanas, y la depresión posparto, un trastorno grave que puede desembocar en problemas afectivos y de sueño si no se trata.

Si empieza a sentirse muy deprimida o ansiosa o a pensar en hacerse daño a sí misma o en hacerle daño al bebé, pida ayuda a su médico de inmediato.

Espere tener muy poco o nada de tiempo para sí misma durante los primeros meses posteriores al nacimiento de su segundo hijo. Las noches sin dormir y las tensiones de cada día le pueden superar, de modo que asegúrese de hacer del tiempo para sí misma una prioridad. Hasta pasar unas pocas horas fuera de casa y consigo misma le puede ayudar a estar más tranquila y relajada.

Así mismo, usted y su pareja se darán cuenta de que apenas pasan tiempo los dos juntos a solas; por lo tanto, asegúrese de programar salidas con su pareja en cuanto se normalicen las cosas.

Cómo ayudar a su hijo mayor a adaptarse a la nueva situación

Su hijo mayor puede experimentar un amplio abanico de emociones, desde la ilusión hasta los celos, o incluso resentimiento para con el recién llegado.

Los niños pequeños (de entre uno y tres años de edad), que todavía no pueden verbalizar sus sentimientos, pueden presentar conductas regresivas (propias de etapas previas), como volver a chuparse el dedo, empeñarse en usar el biberón, olvidarse de su recién adquirida capacidad para usar el váter y comunicarse utilizando el habla propia de los bebés para llamar la atención.

Los hermanos mayores que ya hayan cumplido los tres años pueden expresar sus sentimientos poniendo a prueba la paciencia de sus padres, portándose mal, teniendo rabietas, o negándose a comer. Estos problemas suelen ser transitorios, y un poco de preparación puede ayudar al hermano mayor a adaptarse a la idea de dar la bienvenida a su hermano menor.

Enfatice la importancia del papel del hermano mayor. Algunos consejos que puede probar:

  • Permita que su hijo mayor elija los artículos para decorar la habitación de su hermanito. Esto será muy importante si los dos hermanos van a compartir habitación.
  • Encuentre un regalo especial que su hijo mayor le quiera regalar al bebé, como un libro nuevo o un juguete nuevo o bien una fotografía suya que le haga ilusión colocar en la habitación del bebé. Considere también la posibilidad de regalar algo a su hijo mayor, como una silla especial para «niños mayores» donde él se pueda sentar mientras usted da el pecho o el biberón al bebé. También puede tener preparado un regalito del bebé para su hermano mayor.
  • Resérvese un tiempo especial para estar a solas con su hijo mayor. Lo pueden dedicar a acercarse a la biblioteca, a ir a hacer las compras de alimentos o, sencillamente, a leerle unos cuantos cuentos de más a la hora de acostarlo. Su pareja, otro miembro de su familia o un amigo pueden colaborar encargándose del cuidado del bebé durante esos momentos.
  • Léale cuentos a su hijo o represéntele historias que le ayuden a entender lo que está ocurriendo en su familia. Hay muchos libros para niños pequeños que van a tener un hermanito que pueden ser de gran ayuda. Pregunte en librerías o bibliotecas sobre títulos específicos.
  • Hable con su hijo mayor sobre qué puede esperar cuando llegue a casa el bebé. Explíquele que un recién nacido llora, duerme y necesita que le cambien los pañales a menudo. Y asegúrele que, aunque el bebé necesitará mucha atención, seguirá habiendo mucho tiempo y mucho amor para él.
  • Enfatice la importancia del papel de su hijo mayor en la familia, diciéndole que será el “hermano mayor” o la “hermana mayor” del bebé, y ayúdele a disfrutar de su nuevo rol.
  • Piense en formas en que su hijo mayor pueda participar en el cuidado del bebé. Le puede traer un pañal o un babero cuando los necesite, ayudarle a escoger la ropita que llevará puesta el bebé o, incluso, ponerse a bailar delante de él cuando parezca estar inquieto.
  • Tal vez su hijo mayor la podría acompañar a alguna de las visitas prenatales y presenciar una ecografía. Si va a dar a luz en un hospital, infórmese sobre la política de visitas relacionada con los niños para cuando nazca el bebé.

La llegada de un nuevo bebé representa cambios importantes para el hermano mayor, de modo que es mejor que posponga la introducción de otros cambios en la vida de su hijo mayor.

Este no es el mejor momento para empezar a enseñarle a usar el váter, para hacer la transición del biberón al vaso o para inscribirlo en una guardería o centro de preescolar, que supondrá que se separe de usted por primera vez.

La coherencia y la consistencia facilitarán mucho el proceso de adaptación de su hijo mayor a la llegada del bebé.

Los hermanos mayores desempeñan un papel muy especial en la vida de cualquier bebé, de modo que no deje a su hijo mayor al margen de la toma de decisiones. Con tanta atención centrada en el recién nacido, es fácil que su hijo mayor sienta que lo dejan de lado. Asegúrese de que su hijo no se siente ignorado animándole a participar en todos los preparativos.

Consejos que le ayudarán a afrontar la llegada del bebé

Para afrontar las responsabilidades añadidas de tener un segundo hijo, pruebe los siguientes consejos antes del “gran día”.

  • Junte comidas fáciles y rápidas de preparar. Si le apetece cocinar antes de que nazca el bebé, haga el doble de comida y congélela. Cuando ya haya nacido el bebé, le resultará difícil encontrar energía para ponerse a cocinar. Tenga a mano los menús de algunos restaurantes que preparan comida para llevar, incluyendo unos pocos que repartan comida a domicilio.
  • Considere la posibilidad de reorganizar el sistema de lavar la ropa, reservando un cesto para cada miembro de la familia o para cada niño a fin de que les resulte más fácil clasificar y doblar la ropa. La acumulación de ropa sucia suele ser la principal queja de los padres: parece triplicarse cuando llega un nuevo bebé, de modo que hay que organizarse.
  • De ser posible, utilice artículos que ya tenga en casa (o que le presten sus parientes), en vez de tener que comprarlo todo nuevo. Siempre que cumplan los criterios de seguridad establecidos, los artículos “de segunda mano”, como cunas, moisés, coches de paseo, sillas, tronas y la ropita del bebé, pueden ayudarle a ahorrar tiempo y dinero.
  • Guarde en el coche una bolsa llena de pañales y de todos los elementos necesarios para estar siempre bien preparado. Muchos padres guardan en el coche una bolsita de juguetes para el hermano mayor y una bolsa de pañales, toallitas limpiadoras, un cambio de ropa y una manta extra para el bebé.
  • Tenga un libro o una cajita de juguetes a mano en su habitación, en el cuarto de estar e incluso en el lavabo o en el cuarto de la lavadora para ofrecérsela a su hijo mayor a fin de que se entretenga mientras usted alimenta al bebé, lo baña o realiza tareas domésticas.
  • Pida a algún familiar que pase varios días en su casa tras el nacimiento del bebé, si a usted no le incomoda su presencia. Esa persona no solo lo hará encantada, sino que usted podrá disfrutar del descanso que tanto necesita.
  • Si es posible, contrate un servicio de limpieza que se encargue de las tareas domésticas una vez por semana durante un par de meses tras el nacimiento del bebé.
  • Infórmese en centros de servicios sociales o religiosos de su localidad sobre los recursos disponibles. Hay muchos programas y clases que ofrecen actividades y apoyo social para familias con hijo pequeños.
  • No se olvide de atender sus propias necesidades. Mímese, incluso con algo tan sencillo como cortarse el cabello o darse un baño con velas y música, para relajarse tras un día agotador.

Conceda a todo el mundo un poco de tiempo para acostumbrado a la «nueva realidad» de tener a un segundo hijo en casa. Entonces, podrán celebrar los muchos aspectos positivos de ser una familia más extensa.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD

Fecha de revisión: octubre de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/second-child-esp.html

Así cambian las relaciones de pareja cuando se tiene un hijo

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

La llegada de un bebé a casa supone un cambio radical en la vida de la pareja. Las noches en vela, el ritmo frenético del día a día y los cuidados del pequeño alteran hasta a los más enamorados y compenetrados. Durante las primeras semanas, la pareja asume un nuevo rol familiar y las prioridades cambian.

Hay un nuevo miembro que necesita todas las atenciones veinticuatro horas, siete días a la semana. Unos cuidados y protección que asume en mayor medida la madre, quien se vuelca de forma natural en el recién nacido.

Este cambio en el hogar puede crear un cierto distanciamiento de la pareja, que pasa a un segundo plano.

Ana Villaseca, fundadora de la compañíaAmarsupiel, explica que existen varias razones principales por las que una pareja cambia su relación por la llegada de un bebé:

Sentimientos de padre

—El padre se siente desplazado: la madre dedica todo su tiempo al cuidado del bebé, por lo que el padre percibe que ya no recibe la atención de su pareja como hasta entonces. Ana Villaseca explica que «el apoyo de la pareja es básico.

En estos momentos tan delicados se debe formar equipo para que no surjan grietas entre los dos.

Realizar las actividades cotidianas en compañía de la pareja es una de las mejores formas para fortalecer los lazos emocionales, por otro lado la comunicación y la organización en la casa es prioritaria. La madre debe estar centrada en el bebé y el padre ha de ocuparse de lo demás».

Aún así, «es importante la comunicación, la flexibilidad por ambas partes y entender que se trata de una situación temporal en la que el sexo, las largas charlas y las sesiones de pareja se minimizan por un tiempo», asegura Villaseca.

—El padre alarga en ocasiones las jornadas de trabajo: tras la baja paternal, el padre vuelve a su ritmo de trabajo. Jornadas completas que no terminan en la oficina, sino que continúan a un ritmo frenético en casa.

Baños, lavadoras, cenas, pijamas, recoger, limpiar… Esto hace que el nivel de estrés aumente todavía más y las posibilidades de discusión por cansancio y estrés se multipliquen. Ante ésta situación, muchos padres «alargan» las jornadas de trabajo para evitar las tensiones y las tareas extra en el entorno familiar.

Para hacer éste trabajo más llevadero, Ana Villaseca recomienda, «mucho sentido de la responsabilidad, organización, reparto de tareas, rutina y mucho sentido del humor».

Situación para la madre:

—La madre se siente cansada: la última etapa del embarazo suele ser agotadora, a lo que se suma el esfuerzo del parto y la recuperación del postparto.

Las noches dejan de ser jornadas de sueño continuado y descanso para convertirse en continuos despertares para atender al bebé.

Además, debe realizar un esfuerzo extra para adaptarse a la situación y a los nuevos aprendizajes de la lactancia materna, los cambios de pañal, los baños, cuidados del cordón y un largo etc.

«La madre se prepara a nivel físico, psicológico y emocional durante al menos 9 meses para atender a su hijo. Se va creando un instinto, un vínculo único que provoca en la madre un súper poder instintivo con una alta capacidad para empatizar, atender y volcarse con el bebé aún a pesar de estar tremendamente agotada».

Esta situación, si no es bien llevada por la pareja, puede provocar provoca un distanciamiento entre ambos. El padre no puede dar el pecho, a veces ni se entera de los despertares nocturnos del hijo e, incluso, algunos duermen en otra habitación para poder descansar e ir a trabajar al día siguiente.

«Como consecuencia, muchas mujeres sienten saturación ya que recae en ellas la mayor parte de la responsabilidad del cuidado del hijo. Si, además, la pareja colabora poco en la casa, la tensión y el agotamiento pueden generar conflictos.

Los padres o familiares pueden servir de mucha ayuda si colaboran en tareas del hogar o dejan que la madre descanse un poco o pueda darse una ducha tranquila», añade Villaseca.

Soledad puesto que antes se criaba en tribu. Las hermanas, las abuelas eran parte activa de la crianza. Era lo natural. «Ahora no, las madres crían solas.

Solas en casa, solas de paseo alejándose de las relaciones personales y profesionales generando, en muchos casos, sensación de soledad y frustración, algo que les cuesta expresar y por lo que sienten incomprensión por parte de la pareja.

Romper con la exigencia de ser una superwoman

Por suerte —considera Villaseca—, poco a poco se van generando cada vez más grupos de crianza, de lactancia en los centros de salud, actividades para aprender a dar masajes de bebés, matronatación…, que ayudan mucho a las madres a compartir sensaciones, vivencias y emociones con otras madres en la misma situación. «Además cada vez son más conscientes de que pedir ayuda no es malo y se puede delegar en la pareja, familiares y amigos rompiendo la autoexigencia de superwoman. De nuevo es importante comunicar y pedir lo que necesitas no sólo a la pareja sino al entorno».

—Falta de apoyo emocional por parte del marido: el cansancio, el baile de hormonas y la nueva responsabilidad que supone la llegada de un bebé, hacen que la mujer necesite cuidado, apoyo, comprensión y afecto. Es una etapa especialmente sensible para la mujer que ante el mínimo desajuste puede explotar cual bomba atómica con quien se le ponga delante.

El padre siente, percibe y tiene expectativas distintas. Lo ideal es la escucha activa, el apoyo, la sinceridad, la paciencia e interiorizar el concepto de equipo. Se trata de una etapa dura, una prueba de fuego para la pareja.

Y es que la llegada de un bebé es sin duda motivo de alegría, pero también de una tremenda responsabilidad, cambio de ocio, rutinas y agotamiento.

Para evitar que la relación de pareja se vea afectada de una forma negativa es necesario que se trabaje día a día el sentido de la responsabilidad, la comunicación fluida y la reorganización de las tareas.

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Источник: https://www.abc.es/familia/parejas/abci-cambian-relaciones-pareja-cuando-tiene-hijo-201511270202_noticia.html

10 Claves para mantener tu relación de pareja después de tener hijos

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

Que un hijo te cambia la vida es algo que todos sabemos, una afirmación que va más allá de una simple frase hecha y que tiene un significado profundo e íntimo, no solo a nivel personal, sino también a nivel afectivo y emocional en tu vida de pareja.

«La convivencia y la llegada de los hijos son unas de las etapas de crisis identificadas en la trayectoria de toda pareja», afirma Helena Calvo, psicóloga especializada en relaciones sentimentales y personales.

«La dificultad en encontrar momentos para el diálogo e intimidad hace que los conflictos queden sin resolver y se acumulen dejando sólo espacio para el resentimiento y el reproche».

Los conflictos entre ambos comienzan, normalmente «por el reparto de responsabilidades. Por lo general, la mujer considera que está más implicada en ellas y que al hombre le cuesta asumirlas o identificarlas, quizás porque no ve la necesidad de muchas de las demandas o tiene otra forma de llevarlas a cabo.»

«La dificultad en encontrar momentos para el diálogo e intimidad hace que los conflictos queden sin resolver y se acumulen dejando sólo espacio para el resentimiento y el reproche».

Las preocupaciones, la falta de sueño y de tiempo, el aumento de las responsabilidades, la rutina, las desavenencias en cuanto a la educación de los hijos y muchos otros factores que suceden en nuestro día a día, pueden hacer que acabemos descuidándonos a nosotros mismos y ponen a prueba nuestra relación de pareja, algo que sucede de manera más habitual de lo que parece en nuestra sociedad de hoy en día. «Se puede decir que en la mayor parte, porque un bebé necesita muchas cosas y que todas se las demos nosotros. Esto implica pasar de sólo pensar y dedicar tiempo a nosotros mismos y a nuestra pareja para dedicárselo a los hijos. Y ya sabemos que lo que no cuidamos se deteriora».

Para ayudarnos a poner remedio a esta situación, la psicóloga Helena Calvo nos ofrece una serie de consejos que debemos cumplir si queremos que la llegada de nuestros hijos no llegue a afectar a «la convivencia, a la comunicación que se hace imposible y a la disminución o calidad de las relaciones sexuales»

1. Interés y esfuerzo por parte de ambos

Es el primer punto y también el más importante. Es fundamental «que ambos pongan intención, esfuerzo y disposición de ánimo, ya que sin ellos, por muy posible que sea, siempre encontraremos excusas y no motivos.

[…] A veces el día a día y la rutina nos aplastan y no nos paramos a tratar de organizarnos mejor, nos dedicamos a lo urgente, no a lo realmente importante.

Es posible que pasemos etapas en las que sea más complicado dedicarnos tiempo pero si estamos coordinados y tenemos interés en encontrar tiempo para la pareja se hará posible.

2. Identificar las fuentes de conflictos y darles solución

Es importante centrarnos «en la solución del conflicto y no en él. Con empatía y comprensión no sólo de lo que a mí me ocurre sino de lo que también le ocurre a mi pareja. Salir del yo para comprender el tú«.

3. Reparto de responsabilidades equitativa

Llevarles al colegio, a extraescolares, a los cumpleaños, al pediatra o ayudarles a hacer los deberes, son quehaceres que ocupan gran parte del día de un padre o una madre y pueden llegar a ser muy estresantes, sobre todo si es solo uno de los dos quien se ocupa de todo. «El reparto de tareas es necesario para que se sienta una cierta equidad, para que nuestra mente ponga atención en los aspectos positivos – y por tanto en el deseo – de nuestra pareja en lugar de en los reproches».

4. Comenzar a cuidarse de nuevo

«Es importante dejar de ser padres y volverse a dar importancia a sí mismo. ¡No te descuides!» No te anules. Eres madre o padre, pero también persona.

No dejes por el camino tus amistades de toda la vida o tus metas personales o profesionales.

Es cierto que ya no dispones de tanto tiempo como antes, pero con esfuerzo y paciencia todo llega a conseguirse tarde o temprano.

5. Comenzar a focalizar la atención en aspectos positivos

Algo muy efectivo es realizar un ejercicio en común «de tener 3 detalles semanales con la pareja […] Algo que nos resulta muy difícil es identificar mi parte de responsabilidad en los conflictos que hay en la relación y enfocar nuestras quejas más en la solución que en la crítica. Por ejemplo tendemos a responsabilizar siempre al otro de mi malestar» y a olvidarnos de los aspectos positivos de la otra persona.

6. Hablar mínimo 20 minutos diarios

«No se trata de dejar de atender a los hijos sino quizás de cambiar las rutinas y hacer que se vayan a dormir media hora antes para al menos disponer de esos 20 minutos para compartir con nuestra pareja nuestro día y cómo nos sentimos.» Muy recomendable es hablar«sobre temas personales y/o de pareja, no de responsabilidades o de los niños. Hablar mucho de cómo nos sentimos, de nuestras emociones facilita la empatía».

7. Imponer rutinas saludables

Gestos que a priori puede parecer que no tienen importancia «no salir de casa sin despedirse con un beso, no llegar a casa sin haber saludado con un beso ni irse a dormir sin haber dado un beso de buenas noches» marcan una gran diferencia en nuestra relación.

8. Buscar mínimo 3 horas a la semana de intimidad con la pareja

«Encontrar al menos tres horas a la semana para disfrutar con nuestra pareja, sin niños, sin obligaciones, sin responsabilidades donde solo se hable de aspectos positivos y no de responsabilidades» es algo esencial.

Este tiempo juntos nos ayuda a crear «un espacio libre de responsabilidades y que solo haya tiempo para reírse, contar inquietudes, redescubrirse.

» Además de ser padres, también somos pareja, y como tal, debemos cuidar de nuestra relación, tanto a nivel emocional como sexual. Tener una vida sexual activa genera múltiples beneficios.

Uno de ellos, y quizás el más importante para nuestra vida en pareja, es que nos ayuda a romper barreras y a generar intimidad y complicidad con la otra persona, algo indispensable para que la vida en común funcione. «Puede haber sexo sin amor pero no amor sin sexo

9. Innovar, salir de la rutina y tratar de sorprender a la pareja con la pareja. Reinventarse cada día.

Ser padre o madre es un trabajo a tiempo completo que ocupa todas las horas de nuestro día y el no tener una parcela reservada para la pareja puede ser muy perjudicial para la intimidad de ambos.

Una buena manera de reforzar lazos y vínculos es hacer viajes o escapadas los dos solos, sin los niños, para desconectar en la medida de lo posible de todos los problemas de casa y revivir vuestros años como pareja sin hijos, compañeros y amantes, en los que aún había espacio para las sorpresas.

»Rutina y aventura son difíciles de unir pero necesario hacerlo para que devolver la pasión a la pareja

10. Poner mucha atención para que tu mente se vuelva a erotizar

«Es una cuestión de focalizar la atención en el deseo, con la ayuda de la pareja. Hacer que nuestra mente no sólo esté en las obligaciones y responsabilidades.»

«Algo que debemos tener claro es que nosotros somos modelos para nuestros hijos y para la forma en la que se relacionará en el futuro, por tanto, cuanto mejor sea la relación tengamos con nuestra pareja, mejor serán la de nuestros hijos en un futuro y más habilidades adquirirán.»

Un caso práctico

Muchos de nosotros podemos vernos reflejados en el siguiente caso práctico que pone sobre la mesa la psicóloga Helena Calvo. En numerosas ocasiones algunos pensamientos suelen rondar nuestra cabeza y terminan por distanciarnos de nuestra pareja:

«No ayudas en casa y con los niños nunca, solo piensas en tus cosas y no tienes en cuenta lo cansado/a que estoy, nunca me escuchas ni me comprendes, has cambiado,  ya no eres como antes.

Para que las relaciones funcionen tiene que haber una apertura mental y ser constructivo.

Lo primero es identificar si mis acusaciones son del todo ciertas:

  • Quizás no es cierto que no ayude nunca, llega tarde de trabajar porque él/ella tiene más responsabilidad en traer dinero a casa. Es posible que cuando lo intenta le digo que mejor lo hago yo porque él/ella no sabe. Creo que no estoy siendo justo/a, la próxima vez le pediré que haga cosas concretas y tendré en cuenta que si no está en casa es porque está trabajando porque su trabajo tiene más peso que el mío, así lo acordamos.
  • Es posible que tenga tendencia a pensar en él/ella y le cueste ver que estoy cansado/a pero si es así le pediré que cuide a los niños o haga determinadas cosas cuando esté muy cansado/a. Por otra parte, no me sentiré mal por descansar y no cuidar a los niños cuando esté agotado/a porque estaré mas descansado/a y con más energía para atenderles, será positivo para todos.
  • Es cierto que tengo la sensación de que nunca me escucha pero también es verdad que le grito y le hablo mal y se lo digo cuando va a salir a trabajar, cuando está llegando a casa, quizás sean motivos por el que no me escucha. A partir de ahora, cuando quiera hablar con él/ella trataré de sentarme con él y explicarle asertivamente cómo me siento y qué me gustaría que hiciera.
  • Es verdad que ha cambiado, quizás yo también. Antes era detallista, tenía ilusión, proponía cosas, cuando llegaba a casa le sonreía y le daba un beso, tenía ilusión por hacer planes con él/ella. Voy a buscar el restaurante donde cenamos por primera vez y voy a reservar este sábado para ir a cenar, le daré una sorpresa dejando a los niños unas horas con los abuelos. No me sentiré mal por ello porque mejorará nuestra relación y los niños empezarán a ver un modelo de pareja que deseo para ellos.

Con estas simples prácticas de hacer una introspección buscando la veracidad y la responsabilidad de lo que decimos y pensamos, así como siendo ejemplo de lo que esperamos recibir, la tensión en la pareja disminuirá y podrá comenzar a tejerse unos nuevos lazos acordes a la nueva situación que atraviesa».

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/10-claves-para-mantener-tu-relacion-de-pareja-despues-de-tener-hijos/

Emociones descontroladas en el embarazo

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

El embarazo es una experiencia muy emotiva. Probablemente habrás observado que el resto de la gente, los médicos y las comadronas, así como tu familia y amigos, se fijan sobre todo en los aspectos físicos de la gestación.

Lo que les preocupa es tu salud y la del bebé, ya que los aspectos físicos son más concretos y fáciles de observar por los demás.

Sin embargo, la mayoría de las mujeres embarazadas están de acuerdo en que las emociones y los cambios de humor son igual de importantes.

¿Por qué tanta emotividad durante el embarazo? ¿Y cómo sobrellevarla?

El gran ajuste

Casi todas las mujeres desean ser madres. Pero cuando finalmente llega el embarazo, sea deseado o no, es posible que los sentimientos que genere sean algo distintos de los esperados. Quizá una mujer que pensaba sentirse aterrada se encuentre sorprendentemente tranquila, mientras otra que creía estar preparada, sienta una repentina inseguridad.

Normalmente, los sentimientos cambian con cada trimestre que pasa y cada fase del embarazo conlleva sus propios problemas emocionales. Durante el primer trimestre, quizá tengas que asimilar el propio hecho de estar embarazada.

En el segundo, es posible que te concentres en la idea de que en verdad vas a tener un bebé. Y en el tercer trimestre, es probable que prolongues esa idea en el tiempo y contemples las responsabilidades “y alegrías” que conlleva ser madre.

Todo ello requiere un importante ajuste emocional.

Cambio de papeles

Un embarazo también cambia la dinámica de las relaciones familiares. Si vas a tener tu primer hijo, pasarás de ser un individuo o parte de una pareja, que sólo tiene obligaciones para consigo misma o para con otro adulto, a tener la responsabilidad permanente de un pequeño totalmente dependiente.

Si es el segundo (o tercer o cuarto) hijo que tienes, aun así habrá nuevos cambios en la familia porque aumentarán las responsabilidades. La llegada de una nueva personita a una familia puede causar tensiones a veces, incluso en las más felices de las circunstancias.

Es por esta razón que a veces se considera al embarazo una “crisis de desarrollo”. Aunque tener un hijo sea algo normal y maravilloso en la vida, aun así puede resultar abrumador.

Y los sentimientos pueden magnificarse debido a los cambios hormonales que tienen lugar en tu organismo.

Qué sentimientos pueden aparecer

A continuación se indican algunas emociones y reacciones que manifiestan muchas mujeres embarazadas. Obsérvese que no todas ellas son negativas:

  • Alegría, felicidad y excitación.
  • Depresión, incertidumbre o miedo.
  • Irritabilidad.
  • Calma.
  • Mayor dependencia de la pareja o de la familia
  • Orgullo por haber realizado un milagro.
  • Amor y apego por el bebé, aun sin haber nacido todavía.
  • Reacciones ante los cambios de tu imagen física (quizá te guste el aspecto de tu cuerpo durante el embarazo o quizá no).
  • Cierto atolondramiento.
  • Tristeza por que las cosas ya no son lo que eran.
  • Ansiedad por la economía familiar, la distribución de las habitaciones, el cuidado del niño, la pérdida de independencia, los cambios en la relación con su pareja, el parto, si serás una buena madre, etcétera.
  • Impaciencia, sensación de haber estado embarazada toda la vida.
  • Hipersensibilidad ante los comentarios o consejos de los demás.
  • Llanto frecuente.
  • Fantasías acerca del bebé.

Controlar las emociones

Aunque todos los sentimientos mencionados son normales, se pueden adoptar medidas para reducir los cambios de humor durante esta época tan apasionante como estresante.

  1. Mantente en buenas condiciones físicas. Come bien, haz ejercicio y descansa todo lo que puedas. Si estás cansada o no te encuentras bien, es más probable que sientas ansiedad o malestar.

  2. Infórmate. Asiste a las clases de preparación para el parto y lee libros sobre el embarazo. Saber lo que te espera, hablar con profesionales y conocer a otros futuros padres puede aliviar tu estrés.

  3. Comparte tus ideas y sentimientos con tu pareja, tus amigos o tu familia.

  4. Evita sobrecargarte de compromisos domésticos o laborales.

  5. No tomes ningún medicamento para la depresión o los cambios de humor, ni siquiera remedios de herboristería. Durante el embarazo, consulta siempre con tu médico antes de tomar fármaco alguno, ya sea con o sin receta.

Artículo realizado por Elaine Zwelling y el Dr. Jim Thornton.

Источник: https://www.dodot.es/embarazo/embarazo-saludable/articulo/emociones-descontroladas-en-el-embarazo

¿Por qué las relaciones cambian después de tener un bebé?

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

La paternidad realmente puede cambiar una relación. Después de todo el proceso, estás estresado, no tienes suficientes horas de sueño y simplemente ya no puedes darle prioridad a tu pareja, al menos no mientras tengas un recién nacido al que cuidar.

Esto suena muy familiar, especialmente cuando ya estás lidiando con tantos cambios. Pero es útil saber que muchas de las formas en que está cambiando tu relación son totalmente normales y que hay cosas que puedes hacer para superarlas.

Estas son algunas de las formas más comunes en las que las relaciones de pareja cambian después de la paternidad.

1. La comunicación se vuelve transaccional

Cuando se cuida de un recién nacido, a menudo no se tiene el tiempo ni la energía para hacer todas las cosas que mantienen una relación fuerte y sólida.

Las relaciones prosperan con la calidad del tiempo que las personas pasan juntas, conectadas y escuchándose.Necesitamos hacer de ello una prioridad, no las primeras 6 semanas de vida del bebé, sino después de ese tiempo,necesitamos reservar tiempo para la pareja, incluso si es poco, para conectar el uno con el otro sin hablar del niño.

Esto puede significar una planificación logística, como conseguir una niñera, hacer que un miembro de la familia cuide al bebé o planear pasar un tiempo juntos después de que el bebé se acueste por la noche.

Esto es mucho más fácil decirlo que hacerlo, pero incluso un corto paseo alrededor de la mazana o cenar juntos en el día a día puede ser de gran ayuda para que las parejas mejoren su comunicación. 

2. Echas de menos la naturaleza espontánea de tu antiguo yo (y eso está bien)

Crear esa conexión probablemente parecerá muy diferente después de tener un hijo. Seguramente los planes que antes eran espontáneos como salir por la noche, a probar un restaurante o pasar el fin de semana juntos, ahora serán diferentes.

Pero ahora, la sensación de espontaneidad que tiende a mantener las relaciones emocionantes está prácticamente fuera de lugar. Y solo prepararse para una excursión requiere planificación logística y preparación (biberones, bolsas de pañales, niñeras y mucho más).

Una buena idea es tener un período de duelo en el que le digas adiós a tu antigua vida más holgada y crear estrategias para pensar en formas de conectarte, de alguna manera, con tu antigua vida.

Tomarse 15 minutos todos los días para hablar sobre cualquier cosa, evitando los temas relacionados con el bebé o los pormenores logísticos es un hábito muy sano.

Intentad hacer cosas nuevas juntos: no es necesario hacer paracaidismo, podéis simplemente probar un nuevo restaurante o ver una exposición. Probar cosas nuevas nos recuerda nuestra vida pre-bebé.

3. Los baby blues son reales, y hacen que todo sea más difícil

¿Y podemos hablar sobre las emociones posparto? Incluso si no tienes depresión o ansiedad posparto, es probable que sientas una montaña rusa de emociones: un 80 por ciento de las madres gestacionales experimentan la melancolía del bebé. No nos olvidemos de los padres que también pueden tener depresión posparto.

Por lo tanto, entre los cambios hormonales, la falta de sueño y el estrés que conlleva un bebé recién nacido no es de extrañar que te encuentres discutiendo con tu pareja y colocándola al final de tu lista de prioridades.

Estos síntomas deben ser temporales; si no parecen estar mejorando, habla con tu médico de inmediato. Y mientras tanto, haz todo lo que puedas para tratar de comunicarte amablemente con tu pareja.

4. Sexo: ¿qué sexo?

Cuando se trata de sexo, tienes todo lo que hemos hablado hasta ahora en tu contra. No tienes tiempo, tu cuerpo es un desastre y estás molesto con tu pareja.

Además, estar cubierto de saliva y cambiar 12 pañales sucios al día realmente no te pone de humor. Si estás amamantando, puedes experimentar sequedad vaginal, lo que significa que tu deseo es probablemente escaso. Pero el sexo puede ser una forma maravillosa de reconectarse y pasar un poco de tiempo con tu pareja.

Recuerda: cuando se trata de sexo, está bien tomártelo con calma. El hecho de que el médico te haya dado luz verde no significa que tengas que hacerlo con prisas.

Para volver a la normalidad en la cama, es necesario que las parejas se den el tiempo para tener relaciones sexuales y encuentren formas de hacerlo cuando su hijo esté en casa, como durante la siesta.

Y definitivamente invertir en un poco de lubricante.

5. Dividir responsabilidades no es fácil

En cualquier relación, una persona puede sentir más presión para asumir más responsabilidades de crianza que la otra. Eso puede dejar a esa persona sintiéndose resentida hacia la otra.

Aunque una de las partes de la pareja no esté tratando de dejar un cierto deber a la otra persona, como levantarse con el bebé en medio de la noche, puede suceder. Aquí es donde la comunicación clara y amable es importante. Tener charlas sentados para decidir cómo manejar las tareas de crianza puede ser muy útil y evitar discusiones. 

6. Falta de tiempo para ti mismo

Vuestro tiempo juntos no solo cambia una vez que se tienen hijos, sino que también lo hace el tiempo libre. De hecho, es posible que no tengáis ninguno.

Es importante reflexionar sobre el tiempo que necesitas para cuidarte y ayudar al otro a cuidarse.Está bien querer tiempo para ti, ir al gimnasio o ver amigos. El autocuidado es esencial.

Ese descanso y el tiempo de sentirse más como uno mismo puede ser de gran ayuda para convertirse en buenos compañeros y padres.

7. Tener un hijo te hace más fuerte

A pesar de todos los golpes duros que una relación puedaexperimentar después de tener un hijo, muchas personas informan que su vínculo se vuelve más fuerte y más profundo. Después de todo, ya no sois sólo dos, ahora sois una familia, y si puedes trabajar en las cosas difíciles, estarás construyendo una base fuerte para ayudarte a superar los altibajos de la paternidad.

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Источник: https://www.centromedicoaragon.com/por-que-las-relaciones-cambian-despues-de-tener-un-bebe-n-57-es

Así afectan las emociones de una madre a su bebé

¿Es verdad que las emociones cambian después de tener un bebé?

¿Existe una conexión más fuerte que la relación entre una madre y su hijo recién nacido? Quizás no hay un vínculo más especial e íntimo que el que se genera entre un bebé y su progenitora, aunque, en realidad, es algo natural.

Ya en la tripa, la futura mamá puede conectar con él tan solo con hablarle, una conexión que afecta al feto mucho más de lo que podemos imaginar.

A un nivel más profundo, científicos de la universidad de Cambridge han demostrado en una investigación cómo la interacción madre e hijo desde el embarazo es crucial para el desarrollo y el aprendizaje futuro de un niño.

Al parecer, y según el informe, tomar una conciencia total de lo que está ocurriendo y del bebé que estamos gestando se asocia con comportamientos saludables como, por ejemplo, dejar de fumar o asistir a las citas prenatales.

Imaginar el tipo de actividades que van a realizar juntos y contárselo desde que se gesta, es otra de las maneras de transmitirle de entrada, un vínculo importante, de amor, de cuidado y de que querer hacer cosas juntos.

A pesar de que estas áreas de estudio son relativamente nuevas, una de las conclusiones más importantes a la que llegaron los expertos fue que la actitud de la madre hacia el bebé durante el embarazo puede tener implicaciones para el desarrollo del niño.

«Los estudios han demostrado que la interacción entre padres e hijos es crucial para el desarrollo y el aprendizaje de un niño, por lo que queríamos entender si había signos prenatales que pudieran predecir el comportamiento de los padres», explica la doctora Sarah Foley, autora del estudio.

Cerebros sincronizados en una megared neuronal

Sin embargo, la ciencia ha ido un poco más allá, y en otro análisis muy reciente, los investigadores descubrieron que los cerebros de madres y bebés actúan juntos en una megared donde las ondas cerebrales se alinean, lo que permite una mayor conexión y empatía.

Pero, ese nivel de conectividad varía, según el estado emocional de la madre.

“Cuando estas expresan emociones más positivas, su cerebro se conecta mucho más intensamente con el cerebro de su bebé», asegura el doctor Vicky Leong del Departamento de Psicología de la Universidad de Cambridge.

Los científicos argumentan que a mayor conexión con el bebé se le puede ayudar a que aprenda más rápido, y a que su cerebro se desarrolle más plenamente. «Si las madres están contentas es probable que mejore el desarrollo del niño”, prosigue.

“Nuestras emociones, literalmente, cambian la forma en que nuestros cerebros comparten información con los demás.

Las emociones positivas nos ayudan a comunicarnos de una manera mucho más eficiente, al contrario que la depresión que puede tener un poderoso efecto negativo en la capacidad de los padres para establecer conexiones con su bebé porque todas las señales sociales que normalmente fomentan esta unión están menos disponibles para el niño, por lo que este no recibe el aporte emocional óptimo que necesita para prosperar”, explica Leong.

Lo más destacado es que en este nuevo informe se ha utilizado un método llamado electroencefalografía dual (EEG) para observar las señales cerebrales de siete pares de madres y bebés mientras interactuaban entre sí, y de esta forma, encontraron que esta relación cara a cara positiva, mejoró la capacidad de los cerebros de ambos para funcionar como un solo sistema, promoviendo el intercambio eficiente y el flujo de información entre los dos.

El constante contacto visual y el tono al hablar

Del estudio se desprende también que, cuando la conexión neuronal entre madres y bebés es fuerte, estos son más receptivos y están listos para aprender de ellas.

“En esta etapa de la vida, el cerebro del bebé tiene la capacidad de cambiar significativamente, y estos son impulsados por las experiencias del pequeño.

Así, hacer mucho contacto visual con el bebé y poner un tono emocional suave, cálido y positivo a la hora de dirigirnos a él es muy importante en las interacciones sociales para estimular su desarrollo de la capacidad mental», continúa Leong.

Por el contrario, los resultados también sugieren que los bebés de madres deprimidas muestran menos evidencia de aprendizaje debido a una conexión neuronal debilitada entre ambos.

«Las madres que experimentan un estado mental persistentemente bajo o negativo debido a una depresión clínica tiende a tener menos interacción con su bebé.

«Su habla es a menudo de tono más plano, ellas hacen mucho menos contacto visual y tienen menos probabilidades de responder cuando su bebé intenta llamar su atención, lo que, al final, les afecta”, concluye este experto.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2020/01/17/mamas_papas/1579261725_508591.html

Embarazo y niños
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