¿Es verdad que los niños aprenden lo que ven?

Los niños aprenden lo que ven en sus padres

¿Es verdad que los niños aprenden lo que ven?

Aprender es algo que hacemos desde que nacemos. Los primeros años de vida son esenciales en la formación de conductas nuevas, y la primera técnica para aprender es simplemente observar.

Los niños, sobre todo los más pequeños, están constantemente observando lo que les rodea y aprendiendo de ello.

Es lógico; es su marco de referencia, lo primero que conocen y, por tanto, lo que consideran único y verdadero, sin cuestionarse nada más.

Como padres, sois parte fundamental en este marco, como vimos en “De tal palo, tal astilla: los padres como modelo”. 

Vosotros sois las personas a las que más tiempo ve vuestro hijo, y, por tanto, de las que más aprende.

Conductas aprendidas para el futuro

El estilo de comportamiento y el patrón de conductas que seguirá ese niño en sus próximos años dependen en gran parte de esta etapa. Y esto sirve tanto para conductas positivas como para negativas.

Si ve que sus padres critican a cualquier persona por algún defecto, aprenderá que lo correcto es criticar a los demás; si ve que sus padres ayudan a la vecina a llevar la compra, aprenderá que lo correcto es ayudar al que lo necesita; si ve que sus padres se hablan a gritos e insultos, aprenderá que lo correcto es ese estilo de comunicación; si ve que sus padres aceptan las críticas y son tolerantes, aprenderá que lo correcto es esa forma de comportarse.

  «Un buen ejemplo vale más que mil palabras»

Todo eso que ha aprendido será lo que haga de mayor. En la práctica clínica queda demostrado cada día: la mayoría de personas se comportan según lo que aprendieron de pequeños.

La gente que sufre algún episodio de depresión, en muchas ocasiones, ha tenido un padre o una madre con un estilo de personalidad depresivo; los maltratadores suelen haber sido agredidos o maltratados cuando eran niños, o alguno de sus padres era violento con el otro; las personas inseguras o con miedo a que ocurra algo terrible han tenido, muchas veces, unos padres que les han protegido de absolutamente todo (como vimos en “Padres sobreprotectores, hijos con miedo”).

Y como éstas, otras muchas conductas se las debemos a nuestros padres.

Los padres podéis enseñar hábitos saludables

Más allá de estos comportamientos concretos, los padres también sois clave en el aprendizaje de estilos de vida saludables del niño.

Por ejemplo, los adolescentes con padres fumadores tienen tres veces más probabilidad de adquirir este hábito que los que no fuman.

El aprendizaje al observar sigue siendo igual de crucial en otras conductas vitales, como los patrones de sueño.

Si trasnochas o te acuestas con la televisión encendida, es más que probable que tu hijo también lo haga y que se acostumbre a ello, pudiendo tener problemas de sueño en un futuro.

La alimentación y el ejercicio son, del mismo modo, dos aspectos esenciales cuya importancia aprendemos desde bien pequeños.

A comer nos enseñan nuestros padres, y la comida que nos dan (y, sobre todo, la que no nos dan) influirá no sólo en nuestra salud, sino también en nuestros gustos y el valor que le demos a la alimentación.

La obesidad infantil es un problema actual que puede evitarse si enseñamos a los niños a comer de forma adecuada, siendo los padres los primeros que lo hagan.

E igual de significativos son el ejercicio y la actividad física. Si no dedicáis tiempo a hacer algún tipo de práctica deportiva o de ejercicio físico, ¿por qué lo van a hacer vuestros hijos?

Es necesario que estéis siempre en marcha, moviéndoos; si cedéis al sedentarismo, vuestra energía y vitalidad irán desapareciendo, y vuestros hijos no tendrán un modelo claro de lo importante que es el ejercicio para la salud.

Ten claro esto: tu hijo aprenderá más de lo que te ve hacer que de lo que le digas que haga. Como se suele decir, una imagen vale más que mil palabras, y en este caso el significado es el mismo.

Adopta unas conductas positivas y unos patrones de comportamiento adecuados cuando estés con tu hijo, porque estará observándote y aprendiendo.

 Y aprovecha para realizar hábitos saludables con él, como ir en bici o aprender a cocinar algo sano, y así además compartiréis grandes recuerdos juntos.

Vídeo sobre la importancia del ejemplo en los niños. Los niños hacen lo que ven.

¡Compartir es vivir!

Источник: http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/627-ninos-aprenden-del-ejemplo-padres

Los niños ven, los niños aprenden, los niños hacen

¿Es verdad que los niños aprenden lo que ven?

Los niños son unas esponjas: son capaces, por ejemplo, de aprender un idioma en un tiempo increíble. Son negociadores infatigables, para ellos un “no” es el comienzo de toda negociación. Los niños tiene una gran curiosidad, una preciosa capacidad para sorprenderse y una visión del mundo que a los adultos, por inocente, sencilla y mágica nos emociona.

Un niño nos recuerda que alguna vez también nosotros gateamos o aprendimos a sumar, es capaz de despertarnos esa nostalgia de lo que ya nunca volverá. Como ellos, también contamos historias disparatadas con solo un par de juguetes y tuvimos muy claro qué era lo importante y por qué valía la pena hacer esperar.

Los niños aprenden de las personas a las que quieren

Como decimos, los niños aprenden y lo hacen muy rápido. Además lo hacen con una ingenuidad que les da la ventaja de no tener que vencer las resistencias que nos ponemos los adultos, lo hacen con una tal grado de curiosidad que cuando aparece esta motivación desaparecen el resto de objetos o circunstancias que son ajenos a esa curiosidad.

Además, si de alguien aprenden los niños es de las personas a las que quieren. Ellos no entienden que puedan querer a una persona que es mala, por lo tanto suponen que todo aquello que hacen los adultos de referencia es bueno y digno de imitación. Quieren ser como ellos y por eso se comportan como ellos.

Por eso la mejor manera de educar a un niño es el ejemplo. Ante un mensaje contradictorio entre decir y hacer el niño se quedará con hacer.

Nosotros podemos explicarles que pegar está mal, pero difícilmente nos van a creer si nosotros le damos un cachete de vez en cuando.

Quizá lo entiendan cuando pasen los años y sean mayores, pero en ese momento es complicado que integren un mensaje mientras les damos el ejemplo contrario.

Cuando son pequeños, es difícil que integren un mensaje cuando les damos el ejemplo contrario.

Así, es fácil que hagan lo que les enseñamos con sus compañeros de clase. Las personas a las que él quieren mucho lo hacen con él, que también le quieren mucho.

Entonces, ¿qué motivo hay para que no lo haga con algunos compañeros de su clase a los que no quiere tanto? Con esta manera de educar el niño recibe dos mensaje: determinados tipos de violencia son válidos para conseguir determinados propósitos y el sufrimiento que pueda causar determinados tipos de violencia no son dignos de consideración.

Los niños son grandes imitadores

Por otro lado, nosotros podemos contarles que leer es fantástico e incluso premiarles para que lo hagan. Pero difícilmente nos creerán si no ven como nosotros disfrutamos de ello.

Además, difícilmente van a entender que la televisión emite ciertos programas que es mejor no ver si nos pillan viéndolos.

Tampoco vana a entender que sea un problema eso de distraerse mientras comen si cuando lo hacemos todos juntos nos pasamos media comida con el teléfono en el mano.

Cuando les damos normas a nuestros hijos, lo que nos gustaría es que las interiorizaran.

Que las cumplieran cuando nosotros estamos delante, pero también cuando nosotros no lo estamos.

Pues piensa que para que esto sea posible el niño tiene que coger cierta costumbre con la norma, pero también entender qué tiene esta norma de positivo para él y para las personas a las que quiere.

Como decíamos al principio los niños suponen que lo que hacen sus figuras de referencia es positivo porque quieren a esas personas.

Aprecian que hacen determinadas acciones por su bien (pegar, dar gritos, insultar, no expresar sus emociones o desaparecer) y entonces ellos, sin que nadie les diga nada, también las hacen por el bien de los demás.

Esta puede ser ironía, pero desgraciadamente funciona así.

Cuando crezcan, llegará un momento que serán capaces de separar la moral que hay detrás de una acción de la persona que la hace, pero al principio para ellos esta es una tarea muy compleja.

De hecho, en los adultos también pasa: una prueba de ello la tenemos en la publicidad cuando incluye dentro de los anuncios a personas con un buen número de seguidores o admiradores.

Los publicitas no pretenden otra cosa que les imitemos.

Buenas referencias y bueno ejemplos serán elementos muy importantes en la educación de un niño.

De ellos escucharán sus palabras, pero también interiorizaran su forma de actuar, de pensar y de comunicarse. Así, a falta de más experiencia y caminar por el mundo, tenderán a imitarlo.

Aprovechemos que conocemos su manera de aprender para ser coherentes y educar con responsabilidad.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/los-ninos-ven-los-ninos-aprenden-los-ninos-hacen/

Cinco cosas que los niños aprenden de sus padres

¿Es verdad que los niños aprenden lo que ven?

Hay cinco cosas fundamentales que los niños aprenden de sus padres desde muy temprana edad y que definirán su identidad de forma permanente.  Y es que se aprende a partir de la imitación, de seguir el ejemplo y de copiar las actitudes de sus héroes y modelos, y eso precisamente es lo que somos para nuestros hijos.

La imitación se produce de manera inconsciente, y queda arraigada en la psique queramos o no; por lo tanto, es importante que quede claro que si deseamos que nuestros hijos sean ordenados, por ejemplo, no servirán de nada las palabras de petición si nosotros mismos tenemos un caos en el hogar. 

A continuación repasaremos algunas actitudes que los niños aprenden de sus padres y que en general, sin importar cuánto cambien cuando sean adultos, permanecerán presentes en sus vidas.

Elegimos estas cinco cosas que los niños aprenden de sus padres para ejemplificar el poder de la imitación en la vida de nuestros hijos. Estas son el orden, tener actitudes violentas, ser positivos o negativos, el amor por el estudio y el trabajo y ser temerosos.

1.- El orden

El ser ordenados y también limpio es una de las primeras lecciones que aprenden los niños a temprana edad. Este aspecto es tan importante que incluso múltiples especies de animales enseñan con el ejemplo el acicalamiento a sus crías, pues instintivamente lo relacionan con supervivencia o salud. 

Para nosotros, los humanos, ocurre lo mismo; un ambiente ordenado y limpio nos proporciona salud y paz mental. Los niños que viven en hogares muy higiénicos  y ordenados muestran inclinación por mantener pulcras sus cosas sin necesidad de que se les ordene constantemente hacerlo.

Asimismo, tienden a desarrollar la valoración por sus objetos personales y las de sus compañeros o hermanos.

2.- Actitudes violentas

Sin importar qué tipo de valores cívicos y religiosos inculques en tus hijos, los especialistas aseguran que un porcentaje importante de individuos que responde agresivamente tuvo en su niñez experiencias negativas donde presenció violencia física o verbal.

Recordemos que la violencia puede presentarse de diversas formas: niños que presencian gritos en el hogar, escuchan insultos, quejas, ideas llenas de odio u ofensas raciales, etc. Todos ellos tendrán grandes probabilidades de responder de manera inconsciente y agresiva cuando estén bajo situaciones de estrés.

Lamentablemente, en casos de violencia doméstica, muchas mujeres han manifestado que sienten como “normal” malos tratos físicos o verbales por parte de su pareja, pues afirmaban que así veían que su padre trataba a su madre y creen, por lo tanto, que el amor se manifiesta por medio de esta dualidad de trato.

3.- Ser positivos o negativos

Muchos niños de cortas edades, entre 4 y 7  años, manifiestan sentirse infelices o sufrir depresión. Sin entrar en el área de la psicología y entendiendo que existen patologías particulares, se ha determinado que muchos niños previo, análisis con el especialista, lo que hacen es repetir afirmaciones y conductas que ven en su padre o madre.

No en vano, todas las recomendaciones para una buena salud mental indican que debemos ser positivos e inculcar frases de autoaceptación a nuestros hijos. Oraciones como: “Somos infelices”, “lo estamos pasando mal”, “no estamos bien” o “nunca mejoraremos” hacen que un niño se transforme en un adulto inseguro, sin autoestima y con actitudes depresivas.

4.- El amor por el trabajo y el estudio

La receta para triunfar en la vida es el amor por el estudio y el trabajo, y por supuesto la antítesis es la pereza. Cuando los niños escuchan a sus padres hablar sobre lo divertido que es ganarse la vida de forma fácil, haciendo trampa o los ven vagueando por la casa, seguro que les resultará más difícil enfrentarse a las responsabilidades de la vida adulta.

Lo mismo ocurre con los estudios y la lectura.

Cuando los niños ven a sus padres leyendo el periódico y libros, sentirán la necesidad de imitarlos y solicitarán que les compren cuentos o algo para leer.

En cambio, en los hogares donde todo el día se ve televisión, los niños tienden a tomar actitudes pasivas con respecto al aprendizaje, e incluso las calificaciones tienden a ser más bajas.

5.- Tener miedo

Muchas veces el nerviosismo y la sobreprotección hacia nuestros hijos hacen que les inyectemos en su carácter cierto grado de inseguridad y temor. Si siempre los alertamos sobre peligros o posibles problemas, seguro que nuestros hijos al ser adultos se sentirán expuestos ante cualquier situación en la vida.

Una variante del temor es el terror que infunde la noche o cualquier cosa que asuste en la oscuridad. Al hablarles de esos temas, podemos marcarlos permanentemente.

Nuestras actitudes pueden tener las mejores intenciones, aparecer de forma inconsciente o parecernos imperceptibles para nuestros hijos, pero muchas veces no es así. Por eso debemos tener cuidado y pensar que muchas de las actitudes de nuestros hijos estarán basadas en aquello que vean en casa, ya que está demostrado que los niños aprenden de sus padres.

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Источник: https://eresmama.com/cinco-cosas-que-los-ninos-aprenden-de-sus-padres/

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