Estoy amamantando y estoy gorda, ¿por qué?

Dar el pecho no adelgaza siempre

Estoy amamantando y estoy gorda, ¿por qué?
Dar el pecho no adelgaza a todas por igual

¿Por qué dar el pecho no adelgaza en tu caso? Si te han dicho que la lactancia adelgaza y la regla no parece cumplirse en tu cuerpo, esto te interesa. Existe una razón que imposibilita que esto ocurra.

La maternidad es preciosa, la lactancia es un hito femenino pero… ni tan rosa, ni tan bonito. Serán más de dos y más de tres los días que hayas pensado en desistir. Sobre todo cuando tu cuerpo parece no regularse ni tu físico se restablece.

¿Pero no decían que con el pecho se pierde peso? ¿Por qué sigo teniendo barriga?

¿Qué función tiene la grasa en la lactancia?

Durante el embarazo, tu cuerpo irá acumulando grasa en puntos específicos de tu cuerpo en favor de la lactancia. La grasa es vital para el desarollo cerebral del bebé.

Por eso si has oído hablar de las mamás que hacen una dieta vegana ‘alta en carbohidratos, baja en grasas’, les dan más grasas a sus hijos que a ellas, aumentando el consumo de aguacates y otras grasas saludables durante su infancia.

Tus glúteos, tus caderas y tu barriga van a acumular grasa para que a tu bebé no le falte ni gota por mucha dieta loca que te pongas a hacer.

De hecho el cuerpo es altamente efectivo e incluso en las mujeres que por sus desórdenes alimenticios pierden mucho peso, el cuerpo actúa.

Utiliza el mecanismo de acumular la poca grasa que algún día le caiga para utilizarla los días de hambruna.

¡Por si caso, yo lo guardo! Este mismo equilibrio lo hace el cuerpo con el agua: si te privas de líquidos porque crees que los acumulas, efectivamente tu cuerpo los acumulará para sobrevivir a esta privación. ¿Es o no es lista la naturaleza?

Por cierto, aunque no pretendas tener hijos, acumularás grasa en estas zonas. Para tu cuerpo eres una mujer y por tanto una mamá en potencia. De lo demás, no entenderá. Esto nos hace diferentes a hombres y mujeres.

¿Por qué dicen que dar el pecho adelgaza?

Dar el pecho quema alrededor de 500-700 calorías diarias. Imagina si tienes gemelos. Esto hace que incluso algunas mujeres deban comer algo más de lo que comían embarazadas (no necesitas comer por dos…).

Personalmente defiendo que medir calorías es una estupidez. Es la calidad y no la cantidad lo que importa. No obstante te informaré de algo: aunque comas basura, tu leche seguirá siendo perfecta y completa.

¡Pues no te digo que el cuerpo es milagroso! (que esto no te sirva de excusa…).

Un estudio realizado sobre 25000 mujeres calculó que las mujeres que aumentaron considerablemente de peso en el embarazo, lo perdieron en los primeros seis meses de lactancia. No obstante, comer bien y moverse juegan un papel crucial. ¿Y si no obstante sigues teniendo barriga?

¿Por qué algunas mujeres recuperan su peso y se lo atribuyen a la lactancia mientras lactancias prolongadas no tienen el mismo éxito? ¿No debería ser al revés y que a más teta más tipazo? ¿Cuál es el truco?

La diferencia estriba en tu ciclo menstrual. Es decir, en si tienes o no el periodo mientras tu bebé está lactando. A algunas mujeres les regresa la menstruación un par de meses tras el parto aunque sigan dado el pecho. A otras les tarda años (yo ya llevo casi dos años de amenorrea, 29 meses con el embarazo). Vayamos a la parte técnica.

No tener la regla durante la lactancia supone tener estrógenos y progesterona bajos. La prolactina (hormona que estimula la producción de leche) alta es lo que genera la bajada de estrógenos; y la falta de ovulación lo que produce tu bajada de progesterona (fuente aquí). Sin estrógeno tenemos una menor sensibilidad a la insulina y el cortisol.

De hecho, en base a lo primero, se cree que la razón de que las mujeres tengan menos diabetes es por sus niveles de estrógenos. En cuanto al segundo, la hormona del estrés, también es causante de que la barriga no disminuya puesto que es la progesterona quien lo mantiene a raya. No solo esto, sino que la progesterona convierte las reservas de grasa en energía.

¿Parece un círculo vicioso, verdad?

La falta de sueño de las mamás, tampoco ayuda y se suma al carro de los desajustes hormonales. Es verdad que dar el pecho ayuda a conciliar el sueño porque las hormonas de la lactancia afectan tanto al bebé como a la mamá (te hablé de esto aquí).

Sin embargo, mientras damos el pecho, el bebé sigue haciendo tomas nocturnas (existe un pico de prolactina entre las 2 y las 6 de la mañana, Pequefelicidad nos lo contaba hace poco). Y nosotros seguimos despertándonos.

Aunque el pecho nos ayude a conciliar rápido el sueño, lo cierto es que este no será continuado. Otro encantador círculo vicioso.

Sucede también que el estrógeno ayuda a controlar el apetito. Concretamente colabora con la hormona leptina para la regulación del mismo. A falta de estrógenos, más complejo es dominar el apetito.

Le sumamos que no dormimos y no controlamos el cortisol, por lo que nuestro estrés nos lleva directo a los antojos.

El estrógeno ayuda a mantener los niveles de serotonina y dopamina ¡que apaciguan los antojos! Si además tus antojos son de productos con azúcar blanco, ten en cuenta lo de arriba: menos estrógenos, mayor resistencia a la insulina.

¿Cual es la solución?

Ser paciente. Tener un hijo implica todo un proceso de adaptación físico y mental para la mamá. Has de asimilar que el esfuerzo de tu cuerpo es brutal. Y que el resultado lo vale (sé que amas a tu hijo).

Por tanto, con la formación que tienes, tan solo debes asumir que tus niveles hormonales están en desajuste mientras das el pecho. Que además, el sueño es un mito durante la lactancia.

Y que alimentarte en equilibrio puede suponerte un reto durante un tiempo.

Perder la grasa abdominal probablemente te será mucho más sencillo cuando tu periodo regrese o la lactancia termine. Si entre tanto quieres conseguir la motivación suficiente para un cambio de dieta, puedo ayudarte aquí.

Si lo que necesitas es un empujón motivador para aceptar tu nueva condición de madre y asumir todo este descontrol, el nuevo curso traeré un nuevo programa del que pronto te hablaré. Si te interesa y no puedes esperar, envíame un correo a info@mamavaliente.

es para que te cuente más sobre de qué trata el programa ‘Eres tierra buena’.

Источник: https://www.mamavaliente.es/2017/08/01/dar-el-pecho-no-adelgaza-siempre/

Cuando la lactancia te hace engordar en vez de adelgazar

Estoy amamantando y estoy gorda, ¿por qué?

Cuando se habla de lactancia materna se suele explicar que uno de los beneficios de amamantar, en este caso para la madre, es que recupera con más facilidad su peso habitual, tanto por el gasto de calorías que se produce por la lactancia como porque la grasa de la leche materna proviene de las grasas depositadas en la cadera y las piernas de la mujer.

Sin embargo, hay mujeres que se dan cuenta de que no solo no adelgazan al dar el pecho, no solo no bajan peso, sino que lo ganan.

Y ven que engordan, sintiéndose extrañas al oír a otras explicar lo rápido que perdieron el peso con la lactancia y, en cierto modo, engañadas, cuando alguien les dice «pues claro, si es que dar el pecho engorda».

Vamos a hablar hoy de esto: cuando la lactancia te hace engordar en vez de adelgazar.

Empecemos por conocer cómo funciona la producción de leche a grosso modo. Como ya explicamos en su día, la grasa que las mujeres acumulan en la cadera y muslos está destinada a formar parte de la leche materna.

Vamos, que la leche se forma con esos depósitos, y solo eso ya hace que se empiecen a reducir un poco.

Además, el mero hecho de producir leche hace que el cuerpo consuma unas 550 kcal al día, que son el equivalente a salir a correr casi una hora (a ritmo tranquilo).

Estos dos factores hacen pensar que la lactancia adelgaza, y en muchos casos, la mayoría (por eso se generaliza al hablar de peso y lactancia), es así. Ese elevado consumo de calorías, junto con una alimentación que no varíe mucho con respecto a la que se llevaba antes del parto (o un poco más), hace que la mujer vaya perdiendo peso poco a poco.

Sin embargo, hay mujeres que no pierden peso (o engordan)

Yo soy corredor aficionado. Salgo cuatro veces a la semana a correr y hago unos 30-40 kilómetros semanales, y no adelgazo. Tengo barriga. No mucha, pero la tengo, y hay quien no entiende cómo puede ser que no la pierda si salgo a correr cuatro días.

Pero yo sí: mi nutrición es mejorable porque muchas veces consumo más azúcares de los que debiera, o alimentos refinados, y porque mi descanso es también mejorable.

Descansar mal, o poco, y en consecuencia notarte cansado por el día hace que tiendas a consumir más alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida, y esto es un problema para el peso, porque este tipo de hidratos engordan más.

El caso es que cuando te pasas un poco con el azúcar, el cuerpo provoca un aumento de producción de insulina para coger de la sangre toda la glucosa que le has metido y eso produce una especie de sensación de bajón, que te lleva a necesitar de nuevo más glucosa, entrando en un círculo vicioso bastante peligroso para el peso (a más azúcar, más insulina, a más insulina, más sensación de hambre, a más sensación de hambre, más azúcar…).

Una madre no suele descansar bien, así que una manera de engañar al cansancio es comiendo cosas que aportan energía. Si además de esto está lactando, la demanda de calorías es mayor, y muchas sienten que tienen un hambre voraz, que en algunos casos llegaría a denominarse «absoluta ansiedad».

En una situación de hambre, y de poco descanso, cuando se da cuenta de que son las cuatro y aún no ha comido, ¿qué creéis que acaba comiendo una mujer? Pues lo mismo que yo cuando me noto cansado porque he salido a correr y no he descansado bien de noche: barritas energéticas, chocolate, bocadillos, zumos…

todo aquello que te quite el hambre lo antes posible, pero que puede llegar a hacerte engordar.

Dicho de otro modo: dar el pecho adelgaza si las calorías que se pierden no se compensan a través de la alimentación. Si en cambio el hambre es voraz y le sumamos el cansancio, puede caerse en la solución de ingerir alimentos hipercalóricos y entonces en el periodo de lactancia no se adelgaza, sino que se engorda.

En este caso, si es tu situación, lo ideal es comer unas cinco veces al día para no dejar que el hambre aumente mucho (con 3 comidas llegarás a cada comida tan hambrienta que arrasarás con todo), controlando el consumo de hidratos de absorción rápida (mejor los de absorción lenta, como los de los alimentos no refinados) y teniendo muy clara la recomendación de tratar de consumir 5 raciones diarias de frutas y verduras, o lo que es lo mismo, tratando de llevar una dieta saludable.

Pero… yo no como tan mal y engordo igualmente

Quizás me digáis que al principio sí erais una de estas mujeres cansadas con un hambre terrible que comían lo primero que pillaban pero que luego dejasteis de serlo, empezasteis a comer mejor y el peso siguió aumentando, o no bajó. Pues entonces habrá que pensar en un tema endocrino, de las hormonas.

La menopausia, ¿engorda? Pues hay mujeres a las que sí, que a partir de la menopausia engordan. Y hay otras que no, que no engordan a pesar de dejar de tener la regla. El periodo de lactancia es un periodo en el que no hay menstruación porque los niveles de estrógenos son bajísimos…

esto quiere decir que es como una «menopausia temporal», y hay mujeres que retienen más líquidos, que sufren de manera más acusada el enlentecimiento del metabolismo (la falta de estrógenos hace que el metabolismo vaya un poco más despacio y en reposo se consuman menos calorías) y que notan al volverles el periodo que empiezan a perder esos líquidos retenidos.

Por otro lado, ¿os han hecho una analítica de control después del parto? Porque el embarazo es una de las épocas que más cambios hormonales provoca y después del parto, cuando todo debería volver a su sitio, no siempre lo hace. Hay una situación de mal funcionamiento del equilibrio hormonal de la tiroides que se denomina «tiroiditis posparto», una inflamación de la glándula tiroides.

Esto, que probablemente no lo hayáis oído nunca, sucede a un 3-16% de las mujeres (como veis, es muy frecuente), y provoca dos estados…

inicialmente una fase en la que podría perderse algo de peso, porque se produce un hipertiroidismo transitorio y después una segunda fase en la que todo puede normalizarse o bien producirse un hipotiroidismo con sus síntomas asociados, entre los que encontramos cansancio, aumento de peso y depresión (muchas veces se considera depresión posparto), entre otros.

La tiroiditis posparto se soluciona sola a los 12-18 meses del parto (momento en que muchas dejan de amamantar y asocian la pérdida de peso al destete), aunque en un 20% de mujeres el hipotiroidismo se mantiene.

Pero esto no es todo. Muchas mujeres tienen hipotiroidismo ya antes del embarazo y antes del parto, sin haber sido diagnosticadas de ello, o porque no se han hecho los controles, o porque se están considerando como normales resultados que deberían tenerse en cuenta. Según las guías actuales el máximo valor de la TSH es 4.

0 mlU/L, pero durante un tiempo estos valores fueron bastante superiores, y se consideraban normales hipotiroidismos que podrían haber sido controlados. En esta situación, un embarazo puede desequilibrar la tiroides y hacer que la mujer padezca de manera más importante un hipotiroidismo que ni está diagnosticado, ni medicado ni controlado.

Y además, súmale la genética

Y a todos estos factores, súmale la genética de cada mujer.

Las hay que comen de todo y no engordan, las hay que solo engordan si comen de todo y las hay que engordan coman lo que coman (aunque esto hay que ver si es genética o si hay problemas endocrinos).

El caso es que no hay dos mujeres iguales, y aunque en condiciones normales la lactancia materna adelgaza, porque el gasto de calorías es muy elevado, hay situaciones, como veis, en que no solo no sucede, sino que se aumenta de peso.

¿Por qué? Pues por cualquiera de las causas que hemos descrito, o porque se juntan más de una.

En cualquier caso, y como digo a menudo (es mi opinión y mi recomendación), lo ideal sería que todas las mujeres se hicieran una analítica después del parto.

No puedo entender que durante el embarazo se las mire con lupa y una vez dan a luz la sanidad se olvide de ellas.

Y ya no por una cuestión de ganar más o menos peso, sino porque los desórdenes hormonales afectan a la vitalidad, a la energía, al humor con el que te levantas y, en consecuencia, al modo en que vas a cuidar de tu hijo. Ah, y a la lactancia, que un hipotiroidismo importante puede provocar una pobre producción de leche, y esto se arregla fácilmente regulando los niveles de hormonas tiroideas.

Fotos | iStock
En Bebés y más | La tiroiditis postparto, Alimentos ricos en yodo, un nutriente esencial, No dar el pecho por motivos de estética

Источник: https://www.bebesymas.com/lactancia/cuando-la-lactancia-te-hace-engordar-en-vez-de-adelgazar

Estoy amamantando y estoy gorda, ¿por qué?

Estoy amamantando y estoy gorda, ¿por qué?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo más recomendable es mantener la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del pequeño, seguido de la introducción de alimentos sólidos a partir de esa edad y manteniéndola siempre que sea posible hasta los dos años o más.

Además, la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses se contempla como una manera muy efectiva y también natural de perder peso después del puerperio (periodo de tiempo que dura la recuperación completa del aparato reproductor después del parto), aunque esto no es siempre así.

De hecho, son muchas las mujeres que al producir tanta cantidad de leche llegan a consumir alrededor de 700 u 800 calorías.

Pero, según los expertos, esta disminución tan drástica se da cuando la madre mantiene la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida del bebé. Un hecho, además, totalmente comprobado por los especialistas que afirman que, cuanto más pecho se le ofrezca al bebé, mayor será la reducción que haya.

Y aunque se ha demostrado que se puede llegar a experimentar hasta una reducción de diez o doce kilos, hay tener en cuenta que cada cuerpo es distinto y que reacciona de forma diferente por lo que esto no siempre sucede.

Por ello es completamente lógico que haya mujeres que no pierdan peso o engorden durante la lactancia materna y los motivos pueden ser muy variados.

 Mantener hábitos saludables durante la lactancia

Descansar mal o muy poco, y en consecuencia de ello empezar a notar más cansancio durante el día, hace que las mujeres tiendan a consumir más alimentos ricos en hidratos de carbono de absorción rápida y esto es un problema para el peso ya que este tipo de hidratos engordan mucho más.

Cuando las mamás se pasan un poco con el azúcar, su cuerpo provoca un aumento de producción de insulina para coger de la sangre toda la glucosa que le hemos metido y esto produce, por tanto, una sensación de bajón que nos lleva a necesitar más glucosa, entrando en un círculo muy peligroso para el peso de la madre.

Las mujeres no descansan igual que antes de quedarse embarazadas por lo que una manera de engañar al cansancio es comiendo cosas que aportan energía, y además cuando están amamantando la demanda de calorías suele ser mucho mayor por lo que el hambre suele convertirse más bien en “ansiedad”. Los platos preparados, el chocolate y los dulces son los alimentos a los que suelen recurrir que, aunque quiten el hambre rápidamente, también harán que la mujer engorde. Con ello nos damos cuenta de que dar el pecho adelgaza si las calorías que se pierden no se compensan a través de la alimentación, pero si el hambre es voraz y se le suma el cansancio acumulado las futuras mamás caerán en la tentación de ingerir todos estos alimentos hipercalóricos. Esto hará, por tanto, que en el periodo de lactancia no adelgacen, sino que engorden.

Cuando esto pase, lo ideal es que las futuras mamás empiecen a comer unas cinco veces al día para no dejar que el hambre aumente mucho entre horas y, por supuesto, hay que controlar el consumo de hidratos de absorción rápida (mejor de absorción lenta) y consumir cinco raciones diarias de frutas y verduras.

Es posible también que, si coméis adecuadamente, estáis lactando y no paráis de engordar se deba ya a un tema endocrino, es decir, de las hormonas. El periodo de lactancia es un periodo en el que no hay menstruación porque los niveles de estrógenos son muy bajos por lo que hay mujeres que retienen más líquidos.

Recordemos que la falta de estrógenos hace que el metabolismo vaya un poco más despacio y en reposo se consuman menos calorías. 

Otras razones por las que no perdemos peso y, además, engordamos

El embarazo es una de las épocas que más cambios hormonales provoca y después del parto todo debe volver ya a su sitio, pero no siempre sucede.

Existe la posibilidad de que haya un mal funcionamiento del equilibrio hormonal de la tiroides que se denomina «tiroiditis posparto», es decir, la inflamación de la glándula tiroides.

Inicialmente aquí se produce una fase en la que podría perderse algo de peso porque se produce un hipertiroidismo transitorio, pero después aparece una segunda en la que todo puede normalizarse o bien se puede producir un hipotiroidismo con todos sus síntomas asociados entre los que encontramos el cansancio, el aumento de peso y la depresión (o depresión posparto). No obstante, hay que saber que muchas mujeres tienen hipotiroidismo ya antes del embarazo y antes del parto sin haber sido diagnosticadas de ello o bien porque no se han hecho los controles o porque se están considerando como resultados normales.

Y, además, a todos estos factores debemos sumarle siempre la genética de cada mujer.

Hay mujeres que comen de todo y no engordan, otras que solo engordan si comen cualquier cosa y las hay que engordan coman lo que coman (aunque es probable que este último punto se deba, como decíamos antes, a problemas endocrinos).

Por eso es fundamental tener en cuenta que ninguna mujer es igual a otra y que, aunque en condiciones normales la lactancia materna adelgace porque el gasto de calorías es muy elevado, existen situaciones en que no solo no sucede, sino que pasa todo lo contrario, es decir, se aumenta de peso por un motivo u otro.

Lo ideal, por tanto, es realizarse una analítica después del parto ya no solo por el aumento o no de peso sino también por los desórdenes hormonales que afectan a cada madre y, por supuesto, también a su organismo. Con ello nos aseguraremos de por qué estamos realmente cogiendo peso y podremos solucionarlo.

La cantidad de leche para un bebé recién nacido debe ser definida por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

Hipertiroidismo

Definición:

Enfermedad caracterizada por un aumento anormal de la actividad de la hormonas tiroideas. Puede producirse por la administración externa de hormonas tiroideas (hipertiroidismo iatrógeno), o por un aumento en la producción de las mismas en la glándula tiroides.

Síntomas:

Sus síntomas son taquicardia, temblor fino, pérdida de peso, náuseas, vómitos, sudoración excesiva, fatiga, ansiedad, insomnio, amenorrea…

Tratamiento:

El tratamiento del hipertiroidismo es crucial para la prevención de complicaciones derivadas. Los posibles tratamientos de los que se dispone para esta patología son tres: cirugía, fármacos y el yodo radioctivo.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/estoy-amamantando-y-estoy-gorda-por-que-9241

Embarazo y niños
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