Estoy amamantando y me siento débil

Ya no puedo más… ¡necesito dormir!

Estoy amamantando y me siento débil

Lactancia y sueño…

Sueño y lactancia, relación temida por doquier por su afán de complicidad, en lo positivo y en lo negativo, pero, ¿qué sucede en realidad?

En realidad sucede que un bebé debe despertarse. Es sano y es seguro que así lo haga, pero para nosotras, para nuestros cuerpos recién paridos y cansados, lo sano y seguro es dormir, y he aquí el conflicto:

Es sano y seguro que el bebé se despierte continuamente por la noche, y lo es porque la naturaleza es sabia: el bebé debe alimentarse, debe estimular el pecho para que la producción de leche no cese, y debe llorar si no se encuentra cerca de su madre por si viene el lobo y se lo quiere comer, pues el bebé con un cerebro mayoritariamente plagado de instinto no sabe que está acomodado en una casa segura donde los lobos no abundan.

Más tarde, cuando el bebé ya no necesita estimular el pecho a nivel mecánico y seguramente no se desnutriría por no mamar cada dos por tres, aparecen las temidas fases de aprender el sueño del adulto, un viaje apasionante por las ondas de sueño que provocan picos de superficie y microdespertares que se convertirán en despertares si el bebé no se siente cómodo, seguro o saciado.

Más tarde, cuando las fases están establecidas, recordemos que aparecen miedos, dentición, virus, calor, iniciación al movimiento y muchos otros toboganes de emociones que un bebé no está preparado para tolerar como lo más normal y más común, ¿por qué? Porque recién existe. Porque recién ha nacido y comprender la frenética vida del siglo XXI es más que complicado. Porque las emociones son nuevas y debe aprender a gestionarlas y eso, señores y señoras, requiere tiempo…

Y, ¿cuánto tiempo?, nos preguntamos ojerosas y desesperadas por el agotamiento…

Pues puede ser poco, o puede ser mucho… El sueño de un bebé, debe pasar a sueño de niño y luego a sueño de adulto y eso no llega hasta los 6 años.

¿Significa esto que hasta los 6 años no vamos a dormir?

No, significa eso que el sueño es evolutivo y no llega a su punto álgido de evolución hasta esa edad.

Hay bebés que empiezan a andar a los 11 meses y otros a los 16, bebés que a los 14 meses hablan y otros que no lo hacen hasta pasados los 2 años. Bebés que nacen con dientes y otros que hasta más allá del año no rompen encías…

Vale, ¿y qué tiene que ver todo esto con la lactancia?

Pues todo y nada a la vez.

La lactancia materna además de alimento proporciona seguridad, tranquilidad y calma. Mira tú por dónde, justamente lo que necesita el bebé para poder dormir tranquilo.

Además, durante la noche es cuando se producen los picos de prolactina más altos, lo que significa que amamantar durante la noche nos ayuda a mantener una buena producción de leche y a relajarnos para conciliar el sueño de nuevo más rápidamente.

Parecen todo ventajas, ¿no?

Sí, lo son, pero no os vamos a engañar, porque seguro que el lobo ya os ha contado que claro, el bebé se ha acostumbrado a la teta y que necesitará de por vida la teta para dormir y que, claro, no vamos a descansar nunca más en la vida porque el bebé “va a pasar de la teta de la madre a la teta de la novia” y blablabla.

Cierto es que, evidentemente, se crea una asociación teta-sueño, pero que si no es teta-sueño será pasillos-sueño / cochecito-sueño / biberón-sueño, etc…

Cierto es que hay bebés que por la noche son inmensamente demandantes y que llega un momento en que necesitamos dormir y respirar, ¡hagámoslo! ¿Cómo? Pues os propongo varias maneras:

  • No dejes que el bebé llore desconsolado para acabar dándole el pecho igual, él se dormirá rápido pero tu nivel de estrés no te permitirá conciliar el sueño enseguida y vas a estar perdiendo maravillosos minutos de sueño, si lo haces a las primeras señales de necesidad de succión, en pocos segundos estaréis durmiendo de nuevo.
  • No cambies el pañal del bebé durante la noche a no ser que tenga la piel irritada o muy sensible, pueden dormir tranquilamente con sus pipís y sus peditos con cola, a no ser que realmente “te lo pida” porque le veas incómodo.
  • Da el pecho tendida y duérmete con él, no pasa nada, descansarás más. Si realmente no quieres colechar, simplemente elimina esta opción de la lista.
  • Si el bebé se despeja y el pecho ya no lo calma, codazo o despertar amoroso a tu pareja y pasa palabra. Si el llanto no te deja dormir vete un ratito al sofá.
  • Si quieres romper la asociación teta-sueño, teniendo en cuenta que el bebé creará otra asociación seguramente menos llevadera, práctica y cómoda, puedes iniciar el destete nocturno (aquí o aquí)  total o parcial
  • Piensa en positivo, esto es una etapa que va a terminar algún día más o menos lejano.

Y ahora, si todo esto te suena a lo mismo que has leído tantas y tantas veces pero no te sirve porque no te funciona, déjame decirte lo que pienso:

  • No todo es blanco o negro.
  • No solo existen las noches infernales o los bebés que duermen 12 horas seguidas.
  • No solo existe el dar lo que demanda tu bebé de manera instantánea o abandonarlo bajo el método Ferber en una habitación a oscuras.
  • Existe todo aquello que quieras que exista. Los bebés necesitan una madre tranquila, descansada y segura. Todos sabemos que los primeros meses eso es una utopía, pero cuando el reloj sigue avanzando y no ves la luz y tu tranquilidad y salud se ven alterados, sé libre y feliz para acompañar a tu bebé de la manera que desees. Hay muchos recursos y una enorme escala de color en la crianza de tu bebé.

En resumen, el sueño es evolutivo y como toda evolución necesita tiempo.

Las madres y padres somos los máximos responsables de la crianza de nuestros hijos/as, todo los demás recursos o personas son/somos meros aliados, debemos ser conscientes que tomar decisiones desde el amor, la calma y el respeto es nuestro papel.

¡Felices sueños!

Источник: https://blog.lactapp.es/ya-no-puedo-mas-necesito-dormir/

Estoy amamantando y me siento débil

Estoy amamantando y me siento débil

La lactancia materna es un proceso que desgasta mucho a la madre, ya que para producir la leche suficiente se precisa una gran cantidad de energía y de nutrientes específicos como proteínas, calcio, hierro, vitaminas C y ácido fólico.

Índice

¿Por qué estoy cansada?

Las madres que deciden mantener la lactancia materna hasta que el niño cumple el año o incluso superior al año de edad pueden derivar síntomas de fatiga y desgaste que por lo general derivan de una alimentación insuficiente.

La lactancia debe ofrecerse a demanda tanto por el día como por la noche. Esto implica que la madre debe estar disponible para amamantar a su bebé durante las 24 horas del día.

Muchas madres luchan por mantenerse alertas mientras amamantan, especialmente durante la noche. Parte del cansancio asociado a la maternidad puede ser atribuido al sueño interrumpido; sin embargo, hay más en esto que falta de sueño.

Aun cuando la madre no esté particularmente cansada puede sentirse adormilada mientras amamanta durante el día. 

En el cuerpo humano existe una hormona gastrointestinal llamada colecistoquinina (CCK), y una de sus funciones principales es la de dar una señal de sedación, de saciedad y bienestar después de comer.

Durante el amamantamiento tanto la madre como el bebé producen esta hormona, la cual provoca una sensación de somnoliencia y satisfacción. La hormona prolactina, llamada a veces “la hormona maternal”, también tiene un papel importante en que las madres se sientan relajadas durante la lactancia.

La hormona colecistoquinina liberada junto con el pico de prolactina que se produce en las madres se combinan en un cóctel adormecedor, difícil de resistir.

Alimentos que favorecen en la lactancia

Alimentos energéticos

Se consideran aquellos que tienen un contenido importante de carbohidratos y alimentos grasos. El cuerpo humano precisa de los carbohidratos y de las grasas como fuente de energía.

Se recomienda que los alimentos ricos en carbohidratos como cereales, arroz o maíz y sus derivados pan, pasta o galletas y legumbres estén presentes en casi cada una de las comidas del día, desde el desayuno a la cena, teniendo en cuenta que la cantidad de consumo aconsejada dependerá de las necesidades energéticas de la mujer, las cuales se calculan según su peso, talla, grado de actividad física o su condición de madre lactante.

Alimentos grasos (grasas lácteas como la nata o la mantequilla, la margarina o los aceites vegetales), se recomienda consumirlos con moderación; así mismo conviene dar preferencia a aquellos que son más ricos en grasas insaturadas como el aceite de oliva, los aceites de semillas (girasol, maíz o soja) y los frutos secos, por su papel en la reducción de riesgo cardiovascular y su implicación en la composición de la leche materna. Se sabe que la cantidad y el tipo de grasa de la leche es el fiel reflejo de la cantidad y tipo de grasa ingerida por la mujer que amamanta.

Alimentos ricos en proteínas

Estos son los lácteos, huevos, soja, carnes, pescados y los derivados de estos alimentos. Las proteínas ayudan a construir y reparar tejidos del organismo, forman parte de nuestras defensas, hormonas y neurotransmisores, enzimas y factores de coagulación de la sangre. Parte de las mismas se secretan con la propia leche materna.

¿Cómo favorecer el descanso nocturno de la madre durante la lactancia?

A partir de los 6 meses de edad del bebé, cuando este ya ha comenzado a probar los alimentos complementarios, puede intentarse adaptar el patrón de amamantamiento a las necesidades de la madre siguiendo estos tips:

Incremento del contacto físico entre el bebé y la madre durante el día, ya que muchos bebés demandan durante la noche las carencias de contacto que han experimentado durante el día.

Darle el pecho al bebé justo antes de que la madre se vaya a dormir. Si el niño ya está dormido, no hay que despertarlo para ello, pero si la madre se acerca a él, es muy posible que el bebé se agarre al pecho sin mucho esfuerzo, de esta manera tardará más en volver a despertarse para alimentarse y la madre puede descansar un rato.

El padre deberá incluirse en las rutinas de sueño del bebé, de esta manera, él también podrá responder a parte de los despertares nocturnos. Una buena sugerencia es que la madre se saque leche durante el día, así el padre podrá darle un biberón de leche materna al bebé en alguno de sus despertares nocturnos.

Por último, es importante tener presente que el cansancio materno y la lactancia nocturna son situaciones transitorias, que pasarán y que llegará el momento en el que el hijo  y la madre duerman toda la noche y de esta forma recuperar la energía y evitar sentirse cansados o con debilidad durante el día.

¿Qué otras cosas puedo hacer para aumentar mi energía?

Mantenerte hidratada: es muy frecuente que la madre sienta más sed de lo habitual durante la lactancia, de hecho esta sed puede llegar a parecer insaciable. Esto se debe a que el organismo te pide que repongas el líquido que pierdes mientras amamantas a tu bebé (recuerda que el 88% de la leche materna está compuesta por agua).

La deshidratación puede hacer que te sientas fatigada, por lo tanto es importante mantenerte continuamente hidratada para contribuir a las funciones normales de las células. Ten siempre a mano una botella de agua para calmar tu sed cuando lo necesites y aumenta el consumo de frutas y verduras que contribuyen a la hidratación de tu organismo.

Ponte al sol: la luz solar contribuye a aumentar la melatonina en tu organismo, hormona que ayuda a evitar la sensación de fatiga, el cansancio crónico, el sueño y la falta de energía.

Por tanto, lo ideal es que te expongas al sol al menos unos minutos al día.

Puedes salir a dar un paseo con tu bebé (protegiéndolo del sol directo y en las horas prudentes si es verano), la vitamina D también es buena para él.

– Mantente activa: cuando te sientes cansada esto no apetece demasiado, pero, al contrario de lo que se cree, mantenerte activa te ayuda a aumentar tu energía.

– Descansa siempre que puedas: aunque parece algo obvio no lo es, cuando tu bebé descansa intenta hacerlo tu también.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/estoy-amamantando-y-me-siento-debil-9288

¿Cómo combatir el cansancio durante la lactancia materna?

Estoy amamantando y me siento débil

La lactancia materna provoca que muchas mujeres se sientan fatigadas y no tengan fuerzas. Sin embargo, no debes preocuparte por este síntoma, ya que en la mayoría de las ocasiones suele desaparecer a las pocas semanas.

La lactancia es una opción muy saludable para el recién nacido, ya que le proporciona los nutrientes que necesita para su crecimiento y desarrollo. Sin embargo, consume mucha energía y provoca que las mamás se sientan fatigadas. Por fortuna, existen muchas formas de combatir este cansancio; a continuación, te contamos cómo puedes lograrlo.

1. Buena alimentación

Una correcta alimentación es una de las mejores maneras de combatir el cansancio durante la lactancia materna. Debes tratar de aumentar tu energía al ingerir los nutrientes que el cuerpo necesita.

En este sentido, es aconsejable incluir mucha proteína en la dieta para sentirte llena de energía. Los cambios simples en el plan de alimentación diario pueden remediar la situación y ayudarte a sentir con más vitalidad.

Agregar carne magra, pescado, leche, queso o legumbres a la dieta te permitirá aumentar la ingesta de las proteínas. Los alimentos ricos en fibra también pueden potenciar la energía, porque se digieren más lentamente que los bajos en este nutriente.

Del mismo modo, los alimentos ricos en hierro también deben estar presentes. El motivo es que una deficiencia de hierro en esta instancia puede causar mucha fatiga.

2. Duerme más

Desde que nace el bebé, sueles dormir menos de lo que estás acostumbrado. La necesidad de alimentar al pequeño por la noche y los ciclos cortos de sueño interrumpen el sueño normal, lo que puede causar fatiga.

Si te sientes muy cansada durante la lactancia materna, uno de los cambios imprescindibles es descansar más. A pesar de que sea difícil dormir lo suficiente cuando el bebé se despierta de noche llorando, es la manera de combatir la fatiga y reponer tu energía.

Trata de dormir tus 7-8 horas siempre que sea posible por las noches. También puedes tomar una siesta mientras el bebé duerme durante el día. Incluso debes considerar el hecho de pedir ayuda a la familia para cuidar al pequeño cuando te sientas especialmente fatigada.

“La lactancia materna consume mucha energía y provoca que las mamás se sientan fatigadas”

3. Buena hidratación

Por otro lado, mantenerse bien hidratada durante la lactancia y al día con tus fluidos también puede ayudar a tu nivel de energía. La deshidratación puede provocar que te sientas fatigada y arruinar tus funciones corporales durante todo el día.

Asimismo, es recomendable que, cada vez que te sientes para alimentar al pequeño, tomes un vaso de agua contigo; incluso puedes beber entre tomas. En cualquier caso, has de asegurarte de tener siempre contigo una botella de agua para favorecer una correcta hidratación.

4. Haz ejercicio

Aunque pueda parecer contradictorio, el ejercicio te permite combatir el cansancio durante la lactancia. Cuando haces ejercicio, se produce un aumento en la secreción de endorfinas que provoca que te sientas más llena de energía. Además, la actividad física permite aumentar los niveles de oxígeno en la sangre.

Sin embargo, no olvides que solo debes comenzar con la práctica deportiva una vez que el médico te dé el visto bueno para hacerlo. Esto significa que tu cuerpo debería estar recuperado al 100% tras el nacimiento del pequeño. Por si fuera poco, el ejercicio físico te permitirá recuperar la silueta que tenías antes de quedar embarazada.

5. Cuida de ti misma

En último lugar, el último consejo para combatir el cansancio durante la lactancia materna es que cuides de ti misma. En este sentido, no debes olvidar llevar a cabos los chequeos y recibir la atención médica necesaria.

Asimismo, si te sientes cansada, será apropiado que el médico te revise para detectar anemia, problemas de tiroides u otros problemas médicos que pueden aparecer después del nacimiento del bebé y provocar la fatiga.

Por otro lado, tampoco debes olvidar tus necesidades emocionales, ya que la llegada del pequeño puede provocar que te sientas algo deprimida y agotada. No olvides confiar en tus familiares y contar con la ayuda profesional que requieras.

Finalmente, recuerda que si continuas sintiéndote cansada después de hacer cambios en tu dieta y el estilo de vida,será el momento de consultar al médico para tomar en consideración posibles tratamientos para controlar los síntomas y aumentar la energía.

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Источник: https://eresmama.com/como-combatir-el-cansancio-durante-la-lactancia-materna/

Embarazo y niños
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