Estoy embarazada y odio a mi bebé

Estoy embarazada y odio a mi bebé

Estoy embarazada y odio a mi bebé

Durante el embarazo es normal sentirse asustada, estresada, preocupada o agobiada, pero seguro que lo no esperabas era sentir odio hacia ese pequeño que crece dentro de ti. Aunque esta es una sensación poco frecuente, es importante que averigües la causa y busques una solución para que, cuando nazca, este sentimiento haya desaparecido.

Índice

  • ¿Por qué siento odio hacia mi bebé?
  • Causas del odio al bebé

¿Por qué siento odio hacia mi bebé?

Lo normal desde el primer momento que sabes que estás embarazada es sentir una corriente de amor y preocupación hacia el bebé que está dentro de ti.

Desde ese momento te inquietarás cada vez que pienses que algo va mal y te alegrarás a medida que los meses pasan y todo transcurre con normalidad.

Cuando lo sientas moverse por primera vez sentirás algo maravilloso y cada día con tu bebé será especial.

Esto, como decíamos, es lo normal, pero, desgraciadamente, no es lo que sienten algunas mujeres a veces durante el embarazo.

En ocasiones las mamás desarrollan una especie de sentimiento de odio hacia ese bebé, como si fuera el culpable de todos sus males.

Si esta sensación es intensa y no se pasa con el tiempo, debes analizar la causa y buscar una solución antes de que tu hijo nazca y sientas rechazo al verlo, ya que eso imposibilitaría su cuidado.

Casi todas las madres adoran a sus bebés desde el primer momento de la gestación, lo cual no significa que a veces no estemos cansadas o molestas y “echemos la culpa” al bebé que crece dentro. Pero esa sensación no es, ni mucho menos, odio.

El odio, es decir, ese sentimiento de profunda antipatía, disgusto, aversión o repulsión hacia una persona es un sentimiento mucho más fuerte que seguro que te asusta experimentar hacia tu bebé cuando se supone que debes quererlo más que a nada en el mundo.

Y seguro que también te asusta seguir sintiéndolo cuando nazca y no llegar nunca a quererlo.

 

Causas del odio al bebé

1- Embarazo no planificado

Si te has quedado embarazada sin quererlo, pero has decidido seguir adelante con la gestación es posible que te arrepientas en algunos momentos si tu situación económica o personal no es la más adecuada para tener un bebé.

Puede que seas muy joven o que no tengas pareja y que el embarazo esté suponiendo una carga extra para ti por todos los problemas que se te plantean cuando nazca el pequeño.

Esto hará que sientas “odio” hacia el bebé ya que es el responsable de esta situación en la que te encuentras, pero realmente debes ser sincera contigo misma y valorar que la responsabilidad es tuya ya que fuiste tú, y tu pareja, la que no pusisteis medios para evitar el embarazo.

Si es tu caso y te sientes abrumada por todo lo que se te viene encima, debes pararte a reflexionar, tranquilizarte y ver las cosas buenas de la decisión que has tomado.

Busca ayuda en tu pareja si la tienes y puedes contar con ella y en tus familiares más cercanos, especialmente tus padres.

Haz una lista de los problemas que crees que puedes tener cuando nazca el bebé para buscarles solución y piensa en todas las alegrías y el amor incondicional que te dará tu bebé cuando nazca. Tienes 9 meses para prepararte, así que aprovecha y empieza a ver el vaso medio lleno.

2- Depresión prenatal

La depresión no solo aparece en el posparto, sino que también es bastante habitual durante el embarazo y, sin duda, una de las principales causas de que una gestante sienta odio hacia su pequeño.

Afecta aproximadamente al 15% de embarazadas y muchas veces es difícil de diagnosticar ya que algunos de sus síntomas pueden confundirse con los propios de embarazo (fatiga, cansancio, pérdida de apetito, problemas para dormir…).

Por eso, hay que fijarse en si la mujer está feliz o no por el embarazo, si se siente desconectada del feto y no desea seguir embarazada o si siente odio hacia él, signos claros de una depresión.

La depresión prenatal puede aparecer en cualquier mujer, aunque hay ciertos factores de riesgo, como episodios previos de depresión u otros problemas mentales; antecedentes familiares; embarazo complicado; haber tenido un aborto espontáneo previo o una muerte fetal intrauterina; o tener problemas económicos, de pareja o falta de apoyo familiar.

Es importante diagnosticar y tratar cuanto antes la depresión prenatal ya que diversos estudios afirman que puede causar diversos problemas como parto prematuro, bebé de bajo peso al nacer, diabetes gestacional, preeclampsia… Todo ello motivado porque la depresión hace que la mujer no se cuide correctamente, lo que puede derivar en complicaciones.

La depresión se puede tratar con grupos de apoyo y psicoterapia, pero si es muy grave y estas técnicas solas no sirven se puede recurrir a los antidepresivos ya que, aunque se asocian con un mayor riesgo de cardiopatías congénitas, hipertensión pulmonar crónica o autismo, no hay estudios concluyentes al respecto y sus beneficios son mayores a sus posibles riesgos. Será el médico el que decida cuál es mejor fármaco a tomar y la dosis necesaria para evitar los efectos nocivos de la depresión antes descritos, así como otros daños a largo plazo que puede ocasionar en el desarrollo del niño (hay estudios que afirman que la depresión durante el embarazo aumenta las posibilidades de que el niño sea violento de mayor).

Además, hay muchas otras actividades que pueden ayudarte a combatir la depresión, como dormir y descansar bien, hacer ejercicio regular y moderado, practicar yoga… Llevar una dieta sana y rica en ácidos grasos omega también es bueno ya que pueden disminuir los síntomas de depresión. En resumen, tómate las cosas con calma, habla con tu pareja y allegados de lo que te pasa, controla y reduce las situaciones estresantes y, ante cualquier síntoma de depresión, coméntalo con tu médico cuanto antes.

3- Otros trastornos emocionales

Si experimentas durante estos meses determinados problemas laborales o económicos que puedan estar causados por el bebé, es posible que sientas odio y rechazo hacia él ya que sientes que es la causa de todos tus problemas.

Por ejemplo, si te han echado del trabajo por estar embarazada o si tu pareja te ha dejado porque no quería tener un hijo.

En ambos casos lo primero que debes hacer es darte cuenta de que el culpable no es, ni mucho menos, el bebé, sino el jefe que te ha despedido o tu pareja por no aceptar su responsabilidad.

En el primer caso es conveniente que pongas el caso en manos de un abogado ya que es improcedente e ilegal despedir a una mujer solo por estar embarazada, así que puedes denunciar a tus exjefes y pedir que te readmitan o una mayor indemnización, lo cual seguro que te ayuda y te hace sentir mejor.

En el segundo caso debes alegrarte de no depender de una persona que se ha portado tan mal contigo.

En realidad, el bebé te ha salvado de seguir con una persona tan irresponsable ya que el amor se puede acabar o pueden surgir otros problemas en una relación, pero dejar a una persona porque se queda embarazada y no hacerse responsable es muy rastrero.

Debes superar el dolor por la ruptura, seguir adelante y centrarte en tu bebé, que seguro que te aporta mucho más amor y alegría que esa expareja.

Y, sobre todo, si sientes odio hacia tu bebé, te preocupa y no sabes por qué, acude a un psicólogo que pueda ayudarte a averiguar la acusa y cambiar esos sentimientos.  

Una de las primeras preguntas que se hace la futura madre es «¿de cuánto tiempo estoy embarazada?». Es muy importante conocer este dato para poder realizar un seguimiento riguroso y preciso del desarrollo del embarazo, acudir a las citas con el obstetra, etc.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/psicologia-embarazo/estoy-embarazada-y-odio-a-mi-bebe-9623

Ser madre después de los 40 años

Estoy embarazada y odio a mi bebé

Hasta hace poco, sólo se hablaba de los riesgos de la maternidad tardía. Ahora, se empieza a hablar de beneficios. Hasta la ciencia comienza a señalar los beneficios de ser madre después de los 40 años. Según un reciente estudio de Harvard, las mujeres que tienen hijos después de los 40 años viven más años.

Como comprobaron los científicos, estadísticas de mujeres nacidas en 1896 revelaban que, entre las que llegaron a cumplir 100 años, ¡había 4 veces más casos de maternidad después de los 40 años que entre las mujeres que no llegaron al siglo! Todo un respiro para una generación que ha retrasado la maternidad dos décadas…

no sin la sensación de un cierto egoísmo.

Mamás famosas con hijos después de los 40 años

Ana Rosa Quintana, Cherie Blair, Susan Sarandon, Jane Seymour, Madonna, Geena Davis… son el pico visible de un iceberg cuya base aumenta de tamaño cada año que pasa: el de mujeres que deciden tener un hijo a una edad en que podrían ser abuelas.

Si, hace menos de dos décadas, una primípara de 40 años era considerada excepción y “embarazada de riesgo”— y sigue siéndolo, en sentido médico estricto—, hoy se dan unos 12.000 nacimientos al año en ese grupo de edad en España…

y el porcentaje de madres “añosas” sigue aumentando.

¿Por qué esperar hasta los 40 años para ser madre?

Control de natalidad, desarrollo profesional de la mujer, seguridad financiera, deseo de disfrutar de la vida antes de aceptar las ataduras de la maternidad, y también mayor esperanza de vida y tratamientos de fertilidad como el de la ovodonación, que permiten engendrar hijos incluso después de los 60 años (como el caso excepcional de la búlgara Adriana Iliescu, a los 67), han influido conjuntamente en la aparición de toda una marea de madres «añosas». “Hasta hace poco, lo que centraba la atención era la seguridad de la madre y del feto a lo largo del embarazo y el parto, ya que, efectivamente, la edad materna es factor de riesgo de abortos, partos prematuros, malformaciones y anomalías cromosómicas, (como la del Síndrome de Down) en el niño, y de hipertensión y diabetes gestacional en la madre”, explica la Dra. Juana Hernández, jefe de sección del servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital San Millán-San Pedro de Logroño y miembro de la Sociedad Española de Fertilidad . “Sin embargo, ahora que el seguimiento de los embarazos es muy estricto, y que la ciencia permite detectar anomalías fetales desde épocas muy precoces del embarazo o incluso antes del mismo, la preocupación de la “masa crítica” de madres mayores de 40 años es: ¿Qué pasará cuando nazca el niño?”

Y es que la vida de la mujer no acaba hoy a los 40 años ni para el amor, ni para sexualidad, ni para la maternidad, ni para la vida en general… Como dice la Dra. Hernández, «todo está en la actitud. Una madre sedentaria de 30 años puede jugar menos con su hijo y estar menos al día que una de 45 que sigue la actualidad y juega al tenis a diario». Por otro lado, lo que la madre añosa pierde en ímpetu, lo gana en estabilidad y serenidad. «Las madres de 40 y 50 años son, por definición, un grupo muy selecto de mujeres”, explica la Dra. Hernández. “Realmente, hay que ser optimista y valiente para tener un hijo a esa edad, pero cuando una mujer de 40 años se decide, suele ser una madre dedicada y concienciada. Es cierto que, biológicamente, es mejor tener hijos en la década de los 20 años, pero emocionalmente, los 40 años pueden ser un factor altamente positivo”.

Una nueva tendencia: la maternidad tardía

Sea como sea, la maternidad tardía se está convirtiendo en una nueva tendencia demográfica que está generado un auténtico movimiento social. En los EE.UU ya existen “grupos de apoyo” para madres que han superado el umbral de los 40 años. Mike Duxbury, psicólogo californiano de 51 años y padre de una niña de 5, es el creador de MFT, uno de esos grupos.

“No existía nada, ningún texto para ayudar a estas mujeres que viven retos inéditos”, explica. “Por ejemplo, cuando has cumplido 40 años, empiezas a comprender que la vida no es eterna. Eso supone una nueva sabiduría, pero también te hace pensar que quizá no llegues a ver la boda de tu hijo/a, que puede que no conozcas a tus nietos…

Si la maternidad tardía tiene su sabor dulce, no puede negársele ese regusto amargo que hay que aprender a digerir. Ese tipo de situaciones son las que nosotros intentamos enfocar”. “Al igual que las madres jóvenes, las madres añosas tienen problemas específicos que les llevan a desarrollar una especie de sentimiento de grupo”, corrobora la Dra. Hernández.

“Muchas no se sienten en sintonía con las madres jóvenes y es comprensible. A menudo, una madre que ha superado los 40 años vive al mismo tiempo la transición al climaterio con el cuidado de un niño pequeño e, incluso, el de padres ancianos.

Los equilibrios de dedicación y tiempo que tiene que hacer, y ello en un momento en que vive cambios fisiológicos importantes, son realmente admirables”.

En realidad, nadie escoge voluntariamente ser una madre mayor. Nadie se para a pensar y dice: “Bueno, tendré un hijo después de los 40 años”.

Muchas mujeres son madres a esa edad tras un largo historial de intentos de embarazo, abortos… Otras no encontraron a su pareja definitiva o no consiguieron estabilidad económica hasta pasados los 35, cuando decrece la fertilidad de la mujer.

¿Cuál debe ser la edad límite para ser madre?

Fue muy comentado en nuestro país el caso de una mujer anónima que, tras muchos años de someterse a tratamientos de fertilidad en el Instituto Dexeus de Barcelona, tuvo un hijo con 60 años. Actualmente, hay decenas de mujeres de 50 y más años que siguen esos tratamientos en España.

El debate ahora es, justamente, cuál debe ser la edad límite para acceder a dichos tratamientos. Aunque, en nuestro país, la decisión queda a criterio del médico, la Comisión Nacional de Reproducción Asistida recomienda limitar el acceso a partir de los 50 años. El Dr.

Santiago Palacios, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, matiza la situación. “Por supuesto, la decisión debe tomarla el médico, tras estudiar cada caso a fondo. Lo que ocurre es que hoy son muchos los casos de madres añosas.

Los especialistas nos topamos con una realidad diferente, que debemos considerar. Una mujer de 50 años en 2005 no tiene nada que ver con una mujer de la misma edad de 1905, cuando la esperanza de vida femenina era de 55 años.

Hoy, la mujer inicia la vida reproductiva más tarde y, a los 50 años, le queda una media de más de 30 años por vivir. La realidad ha cambiado y hay que tenerlo en cuenta”.

Un nuevo tipo de hijo único

Al contrario que en las generaciones previas, en las que los hijos de madres mayores solían ser los últimos de una serie (a menudo, el famoso “descuido” de los años previos a la menopausia), ahora, esos niños son casi siempre los primeros y únicos.

La consecuencia: que crecen sin hermanos y en familias cuyos amigos y relaciones tienen hijos mayores, es decir, con menos probabilidades de relacionarse con niños de su edad.

Para compensar esa circunstancia, los expertos en educación infantil aconsejan a las madres “esforzarse por que los niños tengan relación con una familia lo más extensa posible y con muchos miembros jóvenes: el sentido de pertenencia a un grupo humano extenso da al niño sensación de protección y pertenencia y le ayuda a crear autoestima y a desarrollar habilidades sociales”.

Источник: https://www.conmishijos.com/embarazo/quedar-embarazada/ser-madre-despues-de-los-40-anos/

Embarazo y niños
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