Evitar o aborto espontâneo

Abortos naturales: ¿se pueden prevenir?

Evitar o aborto espontâneo

Después de conocer a fondo las causas y los tipos de aborto, hablaremos de la prevención de los abortos naturales. Cuando se sufre un aborto espontáneo una de las preguntas más recurrentes es, ¿se podría haber prevenido?

El aborto natural se produce por causas no intencionadas, por lo que es muy difícil de prevenir. No está en nuestra mano el evitarlo, pero sí intentar disminuir las probabilidades de tener un aborto espontáneo. Esto es, siguiendo las recomendaciones de un embarazo sano desde el principio de la gestación e incluso desde su planificación.

Hay factores de riesgo ligados al aborto espontáneo que hay que intentar minimizar. Es menos probable que se produzca un aborto si se recibe cuidado prenatal oportuno y si se evita la exposición a los peligros ambientales, como los rayos X, el alcohol, las drogas, etc.

De todas maneras, hay mujeres que toman todas las precauciones e igualmente sufren un aborto espontáneo en las primeras semanas, aunque no hayan hecho nada perjudicial. Nadie está exento de tenerlo, por eso es recomendable tener ciertas precauciones a la hora de buscar el embarazo y durante las primeras semanas de gestación.

Al hablar de prevención podemos hablar de dos momentos: la prevención previa al embarazo y la prevención una vez que ya se ha conseguido el embarazo y existe amenaza de aborto.

Anomalías congénitas del feto

Más de la mitad de los abortos se deben a causas fetales. La mayoría de las veces, por anomalías congénitas del feto.

Es decir, fallos cromosómicos producidos en el momento de la fecundación o en la división del blastocito (las células del embrión antes de su implantación) que provocan que el embarazo se interrumpa en las primeras semanas de gestación. En estos casos, no es posible prevenir que suceda el aborto.

Enfermedades de la madre

El aborto natural también puede producirse por causas maternas como alteraciones uterinas, enfermedades inmunológicas, sistémicas, infecciosas, o agresiones externas.

En el caso de enfermedades sistémicas relacionadas con el aborto, la prevención está en tratar las enfermedades antes de buscar el embarazo y vigilar especialmente el estado de la madre durante la gestación. La obesidad, la hipertensión o la diabetes mal controladas podrían incrementar el riesgo de padecer un aborto espontáneo.

Por su parte, al comienzo del embarazo se realiza un análisis de sangre que revela si la madre ha padecido enfermedades infecciosas que podrían acabar con la vida del feto como la toxoplasmosis o la rubeola, entre otras. A partir de allí se toman las medidas oportunas para evitarlas si no las ha tenido.

Las mujeres que reciben una adecuada atención prenatal tienen mejores pronósticos en sus embarazos, para ellas mismas y para sus bebés.

Que exista amenaza de aborto no significa que el embarazo no seguirá adelante. Aproximadamente en la mitad de las amenazas de aborto el embarazo prospera, así que no hay que ponerse en lo peor.

Lo que sí, hay que seguir al pie de la letras las recomendaciones médicas. Si bien no hay suficientes pruebas de alta calidad que apoyen una política de reposo en cama para prevenir el aborto espontáneo, como medida de precaución los médicos habitualmente aconsejan el reposo absoluto y prohíben las relaciones sexuales.

Se cree que en los embarazos en los que ha habido un fallo genético el reposo no impide que se produzca la interrupción del embarazo, pero cuando se trata de un fallo en la implantación, puede contribuir a retener el embrión.

Junto con el reposo, algunos médicos prescriben progestágenos para prevenir el aborto espontáneo. Son medicamentos a base de progesterona, una hormona sexual femenina esencial para la implantación exitosa de un óvulo fertilizado.

Sin embargo, su uso como tratamiento preventivo contra el aborto espontáneo es bastante controvertido, ya que no hay pruebas que apoyen el uso rutinario de progestágeno para prevenir el aborto espontáneo en embarazos en el primer trimestre o en la primera mitad del segundo. Sí podría serlo en caso de abortos recurrentes.

Precauciones a tomar en el embarazo para disminuir el riesgo de aborto natural

  • Evitar el consumo de alcohol, tabaco o drogas
  • Seguir una alimentación adecuada rica en calcio y tomar ácido fólico
  • Realizar ejercicio moderado
  • Evitar consumir productos cárnicos y embutidos no elaborados: deben estar cocidos a más de 65 grados o haber estado previamente congelados a 10ºC bajo cero durante 3 días o más y descogelados lentamente. (El jamón está curado, no cocinado)
  • Lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas
  • Ser muy cuidadoso si hay contacto con gatos. Evitar el contacto con las heces. Los gatos sólo pueden contraer el parásito de la toxoplasmosis si han estado en contacto con tierra o han comido carne infectada.
  • Evitar la charcutería y los quesos no curados.
  • No tomar ningún medicamento que no sea prescrito por el médico
  • Evita la exposición a toxinas ambientales como pesticidas, sustancias tóxicas, etc.
  • Evitar la exposición a los Rayos X
  • Mantener un peso saludable
  • Acudir a todos los controles prenatales y exponer al médico cualquier duda o inquietud
  • Acudir inmediatamente al hospital si hay fiebre alta, pérdidas de sangre y/o espasmos abdominales

Foto | Greg Hayter en Flickr
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Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/abortos-naturales-se-pueden-prevenir

Abortos espontáneos: sí, hay algo más que se puede hacer para evitarlos

Evitar o aborto espontâneo

  • Recién paridas que rechazan visitas: ¿maleducadas o responsables?

Hace 12 años sufrí un aborto espontáneo a las 14 semanas y media de gestación.

A la pérdida del embrión o feto antes de la semana 20 se le añade el término «recurrente o de repetición» cuando se produce tres o más veces seguidas, algo que le sucede a un 4% de las mujeres en edad reproductiva (1 de cada 4 embarazos), una estadística que se incrementa cuando la mujer cumple los 40 años (debido al deterioro genético de los óvulos).

En aquel momento, reconozco que ignoraba estas cifras. Es más, no conocía a nadie cercano, familiar o amiga, a quien le hubiera ocurrido.

Recuerdo que todo comenzó a última hora de la tarde, con pequeños retortijones en el vientre y pérdidas de sangre que gradualmente se convirtieron en abundantes coágulos y un intenso dolor que describiría como si me estuvieran abriendo en canal (y así era, el cuello del útero se estaba abriendo para expulsar el feto).

Aquel dolor casi me noquea, pero lo que me dejó kao fue la reacción del personal del hospital al que acudí a la mañana siguiente para realizarme una ecografía, la prueba que iba a confirmar si el embarazo seguía o no su curso. Sí, a pesar de todas aquellas pistas, todavía albergaba esperanzas.

Aún estoy viendo a aquella radióloga aplicándome el gel en mi estómago. Yo llegaba con ganas de hablar, de desahogarme, pero más allá de los cordiales «buenos días y túmbese ahí», de su boca no salió ni un comentario que mostrara algo de empatía.

La buena mujer tardó exactamente un segundo en decir: «Nada, no hay nada, lo has perdido. ¿Lo ves? El saco está vacío, lo has expulsado». Recibí aquellas palabras como un puñetazo en la boca del estómago. Mi respuesta fue un silencio sepulcral que finalmente se rompió con una pregunta: «¿Por qué? ¿He hecho algo que lo ha provocado?».

Mientras me apremiaba para que me levantara de aquella camilla (ya saben, 5 minutos por paciente), me contesto: «No te preocupes, los abortos espontáneos son muy comunes. Ahora, a descansar, y cuando el médico te diga, a volver a intentarlo».

Horrible. Solo puedo describirlo así.

Mucho se ha hablado de que si el piropo o los calendarios de mujeres desnudas colgados en los camiones o decorando los talleres de reparación cosifican a la mujer.

Pues bien, aquella profesional de la salud y sus comentarios me hicieron sentir como un auténtico pedazo de carne programado con el único fin de la procreación.

Tenía una sensación de estar vacía y una enorme tristeza contenida (aún estada demasiado asustada para llorar), pero se suponía que tenía que salir pitando de urgencias y borrar de un plumazo aquel imaginario que me había ido montando durante todas esas semanas: ¿será niño o niña? ¿a quién se parecerá, qué nombre le pondremos?

Parece que también debía obviar de sopetón los cambios físicos que el embarazo había producido en mi cuerpo, cargadito aún de gonadotropina coriónica (la hormona del embarazo), y ponerme rapidito a tener sexo para concebir cuanto antes, no me fuera a descuidar, alcanzar los 40 y la cosa se pusiera aún peor. Increíble, pero cierto.

FALTA DE PROGESTERONA

Ha pasado ya más de una década y, al final, efectivamente, todo pasa. No te queda otra. Hoy miro a mis retoños y apenas me acuerdo de aquello, pero siempre me pregunté cómo pueden sobrellevar una cosa así las mujeres a las que les vuelve a pasar, una y otra vez.

¿Y qué ocurre con aquellas que pasan por todo ello y nunca consiguen el embarazo? Me cuestiono si han cambiado en algo las cosas, tanto desde el punto de vista de la investigación como de la atención psicológica. ¿Acaso los padres no nos merecemos respuestas? ¿Sabemos algo más sobre qué los produce? ¿Se pueden evitar? ¿Existe algún tipo de seguimiento psicológico tras la pérdida?

Los expertos en la materia aseguran que, aunque aún queda mucho por hacer, sí que hay buenas noticias al respecto. Para empezar, hace unos años se esperaba a que la mujer pasara por tres abortos espontáneos para ponerse a valorar una explicación médica, ahora ya a partir del segundo aborto se inicia todo este proceso. En eso hemos avanzado.

También en la precisión sobre las causas que lo provocan. Lo confirma el Dr Jan Tesarik, director de la clínica MAR&Gen de Granada.

«Ya se conocía que en las mujeres más jóvenes la causa del aborto habitual es multifactorial, que influyen desde factores genéticos, anomalías anatómicas, desordenes autoinmunes, disfunciones endocrinas, varias formas de trombofilia (propensión a desarrollar coágulos sanguíneos), factores de estilo de vida (tabaco, alcohol) e infecciones maternales. Sin embargo, las últimas investigaciones apuntan a otra causa, probablemente mucho más frecuente: la insuficiencia de la secreción de progesterona«, cuenta el ginecólogo que, junto a su equipo, acaba de publicar las conclusiones de su estudio en la revista 'Current Opinion in Gynecology and Obstetrics'.

La progesterona es una hormona secretada naturalmente por los ovarios y la placenta en las primeras etapas de la gestación y que se considera vital para lograr un embarazo saludable.

«No secretar lo suficiente se considera una anomalía, conocida en el argot médico como 'insuficiencia de la fase lútea', que ha sido algo subestimada hasta ahora; ya que, tras la implantación, en la mayoría de los casos el embrión muere tan pronto que el embarazo ni siquiera puede ser confirmado», explica el doctor Jan Tesarik.

En la línea de este especialista están las conclusiones de un estudio a gran escala, realizado por la Universidad de Birmingham en colaboración con el centro de investigación para el aborto espontáneo Tommys National Centre.

Esta investigación, publicada la semana pasada, insta a la Seguridad Social británica a sufragar un suplemento hormonal de progesterona (que tiene un coste aproximado de 200 libras esterlinas) que, administrado en todas aquellas mujeres que presentan pérdidas de sangre durante las primeras semanas, ha demostrado que podría evitar más de 8.000 abortos espontáneos al año solo en el Reino Unido.

MÁS SEGUIMIENTO

Entonces, ¿se puede hacer algo más para pararlos? «Sí. La mayoría de los abortos ocurren entre la semana 15 y 20, por lo que el médico debería multiplicar los exámenes y análisis de sangre a la embarazada. Se deben hacer con más asiduidad y, especialmente, poner una particular atención en aquellas mujeres cuyos resultados muestran anomalías, explica el Dr Tesarik.

Por ejemplo, imaginemos que una mujer se está sometiendo a un tratamiento de reproducción y se observa una bajada inesperada de concentración de progesterona en la sangre. En este caso, habría que controlar esos niveles con más frecuencia.

«Una vez hemos transferido los embriones generados por la fecundación in vitro, cada 3 o 4 días o incluso antes de saber si la paciente está embarazada o no.

La cuestión es que hay que detectar cuál es el problema que provoca el aborto, antes de que este pueda causar la pérdida de embarazo, y actuar terapéuticamente de una manera adecuada», cuenta el especialista.

APOYO PSICOLÓGICO

¿Y desde el punto de vista de la asistencia emocional? ¿Se está haciendo todo lo que se debería? La realidad es que, aunque cada vez más profesionales tienen en cuenta el aspecto emocional en las pérdidas tempranas, queda muchísimo por hacer, tanto en el ámbito público como en el privado.

Sabina del Río, directora del Centro de Psicología de la maternidad Calma, recuerda ciertas frases que decimos a menudo a modo de consuelo sin ser conscientes de que no ayudan en nada: «sois jóvenes», «mujer legrada, mujer embarazada», «bueno, estabas de muy poco», «es algo más frecuente de lo que te piensas», «no te preocupes, la naturaleza es sabia». Todo esto es un ejemplo de cómo desde la sociedad (y los mismos profesionales de la salud) no se considera necesario el apoyo psicológico y, por tanto, no se ofrece. Pero sí que se necesita.

La psicóloga explica que, «sobre todo en mujeres que están en tratamiento de reproducción asistida y a las que no se les encuentra ninguna causa aparente a sus abortos, estas pérdidas les genera mucha angustia y entran en un bucle sin fin buscando explicaciones y profesionales de distintas disciplinas que puedan ayudarlas: nutricionistas, hematólogos, inmunólogos, psicólogos, endocrinos…».

¿UNA VIDA SIN HIJOS?

Lo cierto es que hay una realidad que duele, por mucho que esté camuflada con odiosos latiguillos del tipo «son cosas que pasan». Sin ir más lejos, aún permanece en nuestra sociedad la costumbre de no contarle a nadie la buena nueva hasta pasados los tres primeros meses de embarazo (por lo que pueda suceder).

¿Qué pasa si sucede? ¿Finges que todo sigue igual, que no pasó nunca nada? Tragarse el dolor hace que muchas mujeres se sientan solas e incomprendidas, por eso acuden a foros en internet buscando apoyo de otras mujeres que estén pasando por lo mismo.

Sabina del Río cuenta que esto en ocasiones ayuda, pero otras veces es muy contraproducente. «Si una mujer siente angustia y que la situación le está desbordando, debe buscar ayuda de un especialista.

Sobre todo, buscar a alguien que nos ayude a poder verbalizar el dolor por la pérdida, el miedo a no conseguir nunca un embarazo, a soportar la presión social y a manejar determinadas situaciones que generan conflicto o miedo (como, por ejemplo, ver a otras mujeres embarazadas)», recomienda la psicóloga.

Sería ideal que el sistema de salud público se encargara de este seguimiento, pero ya sabemos que la atención psicológica en nuestra seguridad social brilla por su ausencia.

Es muy importante valorar el aspecto emocional de la mujer durante todo este proceso, acompañarla desde el inicio y, por supuesto, si se observa que la situación le está pasando factura psicológicamente, aconsejarla parar un tiempo para recuperarse y prepararse psicológica y emocionalmente para todo lo que puede seguir viniendo.

También queda otra opción, aunque tampoco es fácil. Sabía del Río reconoce que «es doloroso, pero a veces necesario empezar a barajar la opción de una vida sin hijos y trabajar el enorme duelo que esto puede suponer para una pareja que lleva mucho tiempo invirtiendo dinero, energía e ilusiones para conseguirlo».

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Источник: https://www.elmundo.es/vida-sana/bienestar/2020/02/09/5e3bf9a3fdddff2d6d8b4648.html

Consejos para evitar un aborto espontáneo

Evitar o aborto espontâneo

Las madres deben ser conscientes de que el riesgo de padecer un aborto es menor del veinte por ciento y que, además, las probabilidades de sufrir un segundo aborto son mucho más bajas aún (aproximadamente en torno al tres por ciento). Pero ¿qué es un aborto espontáneo? En medicina, el aborto espontáneo o involuntario es la pérdida de un bebé en las veinte primeras semanas de embarazo ya que posterior a estas, el riesgo termina.

Alrededor del diez por ciento de los embarazos termina con un aborto espontáneo, que es un porcentaje muy bajo y, además, más del ochenta por ciento sucederá en las primeras doce semanas.

Por norma general, el primer síntoma que la mujer que va a sufrir un aborto espontáneo tiene es el sangrado, aunque es cierto que 1 de cada 4 mujeres embarazadas pierde algo de sangre o se encuentra leves manchas en el papel higiénico o en su ropa interior al comienzo del embarazo debido simplemente a la implantación, por lo que antes de asustarte, acude a tu médico para verificar que todo está bien. Además, recuerda que, si el sangrado es liviano, no debería haber ningún tipo de peligro ni, por supuesto, riesgo de aborto espontáneo.

Normalmente, además, la hemorragia va acompañada de un dolor abdominal intenso y muy fuerte que no cesa con nada.

Pero ¿se puede prevenir un aborto de este tipo?

Sí, es posible.

De hecho, una de las principales claves para prevenir el riesgo de aborto espontáneo será llevar un control médico adecuado, mantener una dieta sana y equilibrada rica en frutas y verduras bien lavadas, no tomar demasiada medicación y que esta haya sido previamente recetada por el médico o el ginecólogo y descansar adecuadamente. El cuerpo de la mujer embarazada cambia y el cansancio se vuelve más frecuente por lo que descansar se convierte en una tarea fundamental. Además, también es necesario:

Realizar actividad física moderada. El ejercicio es una muy buena opción durante el embarazo, siempre y cuando este sea moderado.

No se recomienda practicar actividades de alto rendimiento ni tampoco realizar muchos esfuerzos físicos. Lo más recomendable en estos casos es, por tanto, la realización de ejercicio cardiovascular o el yoga.

Actualmente hay un tipo de yoga para mujeres embarazadas.

Evitar el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas. Además de que el alcohol, el tabaco y otras drogas puedan provocar abortos espontáneos, estos también podrían provocar algunas malformaciones congénitas en el feto como podrían ser el paladar hendido, el labio leporino o algunas malformaciones cardiacas.

Evitar el consumo alto en grasas saturadas. El consumo de grasas saturadas pone en riesgo tanto a la madre como al bebé porque esta acaba obstruyendo las arterias y ocasiona, además, problemas cardiovasculares.

Reducir el consumo de sal y azúcar. El alto consumo de sal puede provocar preeclampsia, que se caracteriza por presentar presión arterial elevada durante el embarazo. La preeclampsia es una afección propia de las mujeres embarazadas que se caracteriza por la aparición de la hipertensión arterial y proteinuria, es decir, la presencia de proteínas en la orina.   

No exponerse a Rayos X. Las radiaciones de alta frecuencia pueden provocar malformaciones en los bebés y, además, si se hace dentro de las primeras doce semanas de gestación también puede provocar el aborto espontáneo o involuntario.

Acudir con regularidad a las consultas de atención prenatal. Ante cualquier indicio o síntoma es importante pedir cita con el ginecólogo para que pueda hacer algo al respecto en caso de ser necesario.

Evitar el consumo de cafeína. Un estudio reveló que beber más de dos bebidas con cafeína al día parecía estar relacionado con un riesgo mayor de tener un aborto espontáneo.

De hecho, el estudio que fue publicado en SciELO (Scientific Electronic Library Online, o Biblioteca Científica Electrónica en Línea) aseguraba que la ingesta de cafeína en el primer trimestre de embarazo se asocia con un incremento del riesgo de aborto espontáneo.

¿Cuándo existe mayor probabilidad de tener un aborto espontáneo?

Es cierto que, a pesar de que se desconozcan las causas de este tipo de abortos, la mayoría de los que tienen lugar en el primer trimestre se deben a algunas anomalías cromosómicas en el feto, pero casi todas producidas de manera fortuita y que nada tienen que ver con problemas genéticos en la madre o en el padre.

Sin embargo, aunque algunos también puedan estar relacionados con infecciones, problemas hormonales, exposición a altos niveles de radiación o a agentes ambientales tóxicos, hay que saber que “el riesgo de aborto espontáneo siempre será mayor cuando la mujer supere los cuarenta años ya que a esta edad aumentan también las probabilidades de que el feto sufra malformaciones o alteraciones cromosómicas”. También aumenta la probabilidad de sufrir un aborto espontáneo cuando la mujer ha sufrido algún aborto anteriormente.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/interrupcion-embarazo/consejos-para-evitar-un-aborto-espontaneo-10140

¿Un suplemento que evita abortos? Esto dice la ciencia

Evitar o aborto espontâneo

Cuando se desean los hijos, una marca coloreada en el test de embarazo es la primera alegría que reciben los futuros padres, aunque la dicha será efímera para muchos puesto que hasta el 20% de los embarazos acaban en un aborto espontáneo, la mayoría antes de la semana 12.

Si la gestación sigue su curso normal, el temor a que el bebé tenga alguna enfermedad o un defecto físico suele acompañar a la madre hasta que comprueba con sus propios ojos que su hijo está completamente sano. Así pues, ¿quién no se deja seducir por la idea de poder evitar cualquier problema durante el embarazo con tan solo tomar un simple suplemento vitamínico?

De esta forma se explica el enorme interés que ha generado en todo el mundo el trabajo desarrollado en el Instituto de Investigación Cardiaca Victor Chang, en Australia, en torno al potencial de la vitamina B3 para prevenir abortos y defectos del nacimiento, unas expectativas que el propio centro ha alimentado al calificar el resultado como «uno de los mayores descubrimientos de Australia en la investigación del embarazo», y ha avivado la profesora Sally Duwoodie al asegurar que «esto tiene el potencial de reducir significativamente el número de abortos y defectos de nacimiento en todo el mundo, y no digo estas palabras a la ligera».

Los resultados del estudio del Instituto Victor Chang se han calificado como «uno de los mayores descubrimientos de Australia en la investigación del embarazo»

La investigación comenzó en el año 2005, cuando el equipo australiano descubrió una mutación genética en los padres de un bebé que nació con graves defectos en el corazón, la columna vertebral y las costillas, y una alteración parecida también estaba en los familiares de otro niño con deformidades similares.

Concretamente, según informa el comunicado del Instituto Victor Chang, se trataba de una anomalía que afecta a la síntesis de la molécula NAD (nicotinamida adenina dinucleótido), que es esencial para todas las células vivas y su déficit durante el embarazo puede afectar a la formación del embrión

Hasta ahora solo se ha probado en ratas

«Esta deficiencia se puede curar potencialmente tomando una vitamina común», explica Duwoodie, concretamente vitamina B3 (niacina), que se encuentra en carnes y vegetales verdes, entre otros alimentos.

El profesor Robert Graham, director ejecutivo del Instituto, ha apuntado que «al igual que ahora usamos folato para prevenir la espina bífida, esta investigación sugiere que, probablemente, sea mejor para las mujeres comenzar a tomar vitamina B3 muy temprano, incluso antes de quedar embarazadas. Esto podría cambiar la forma en que se atiende a las mujeres gestantes en todo el mundo».

Todos los expertos consultados por Buenavida coinciden en la calidad y el rigor de la investigación, pero pieden prudencia: este suplemento de vitamina B3 aún no se ha probado en humanos

Previendo el impacto de estas declaraciones, buena parte de la comunidad científica se ha apresurado a matizar el verdadero alcance de los resultados y su hipotético traslado a la práctica habitual, si bien todas las voces coinciden en reconocer la calidad y el rigor del trabajo del grupo australiano. Claire Roberts, investigadora de la Universidad de Adelaida (Australia), sostiene que de momento no hay que recomendar suplementos de vitamina B3 a las mujeres embarazadas y, además, tomarlos tampoco previene los abortos y todos los defectos de nacimiento.

La prudencia de Roberts se basa en que la investigación se ha llevado a cabo en ratas y no se ha reproducido en humanos, y exactamente este es el criterio que prevalece entre los expertos españoles consultados por Buenavida

¿Cuánto falta para saber si funciona?

Este trabajo abre «una vía muy importante de investigación en casos de pérdida gestacional que debe ser aprovechada», dicen desde el Grupo de Interés de Salud Embrionaria de la Sociedad Española de Fertilidad

Para Eduard Baladia, director del Centro de Análisis de la Evidencia Científica de la Academia Española de Nutrición y Dietética, lo primero es repetir la investigación (por otros grupos) en animales para confirmar los resultados, y después repetirlos en humanos, porque «asumir que pasará lo mismo en mujeres, es mucho asumir». Además, «habría que comenzar con pocas embarazadas y con dosis pequeñas de vitamina B3 para después ir aumentado las dosis», y con los resultados, ir sacando las conclusiones.

Desde el Grupo de Interés de Salud Embrionaria de la Sociedad Española de Fertilidad, se repite la insistencia en que «hay que comprobar que las conclusiones puedan trasladarse a humanos«, lo que no resta interés al trabajo porque «abre una vía muy importante de investigación en casos de pérdida gestacional que debe ser aprovechada».

Tampoco se puede establecer, por ahora, una correlación entre el ácido fólico —su administración previene más del 70% de malformaciones relacionadas con defectos del cierre del tubo neural, como la espina bífida— y la niacina, ni mucho menos recomendar suplementos a las gestantes.

Antonio García Burguillo, jefe de sección de la Unidad de Medicina Perinatal del Hospital Doce de Octubre, de Madrid, aclara que «aunque el ácido fólico es una vitamina B (B9) no tiene porqué existir ningún paralelismo con la B3.

Del ácido fólico hay muchos datos en humanos y desde hace muchos años». Una situación bien diferente para la niacina.

Por ello, insiste, «el resultado del estudio no es ni mucho menos suficiente para recomendar suplementos de vitamina B3 a toda la población de embarazadas. En la actualidad no está indicado».

«La carencia de niacina no es habitual en personas sanas y cuando sucede suele ir asociada a déficits de triptófano y vitamina B6», Andreu Farran-Codina, de la Universidad de Barcelona

Las españolas no suelen tener carencia de vitamina B3

El portavoz del Grupo de Salud Embrionaria, Felipe del Río, no se atreve a predecir si eso sucederá en el futuro ya que «una mujer debería tener cubierta su necesidad de vitamina B3 con una dieta equilibrada«, y, además, lo poco frecuente de los defectos en la síntesis de NAD, detectados en la investigación del Instituto Victor Chang, «no haría necesaria la suplementación a nivel general».

¿Podemos estar seguros de que no nos falta niacina? El profesor Andreu Farran-Codina, de la Universidad de Barcelona, confirma que la vitamina B3 está «ampliamente distribuida en los alimentos» y «no es habitual que se produzcan carencias importantes de niacina en personas sanas, aunque cuando suceden van asociadas, normalmente, a déficits de triptófano (un aminoácido) y vitamina B6, que son necesarios para que el organismo sintetice la vitamina B3″.

Admite, no obstante, que es posible que algunas embarazadas tengan carencia de B3, pero «depende de factores como las circunstancias, el tipo de dieta, estilos de vida, perfil genético, etcétera».

Este no parece ser el caso de las españolas, puesto que un estudio revela que el consumo medio de niacina es de 31,7 miligramos al día, muy superior a los 12-20 miligramos recomendados.

Este experto subraya que, «en modo alguno, la mujer embarazada debe tomar suplementos por iniciativa propia. Hay que tener en cuenta que un exceso de vitaminas puede ser perjudicial para la salud».

Los cantos de sirena (y las conclusiones precipitadas) son seductores, pero la ciencia baja su volumen y pide tiempo. Como advierte Baladia: «La ciencia funciona lenta, paso a paso. Así es como se prueban los tratamientos».

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/12/19/buenavida/1513684522_860485.html

Cómo Reducir el Riesgo de Aborto en el primer trimestre

Evitar o aborto espontâneo

Aproximadamente un 80 % de los abortos naturales se producen antes de la semana 12 de gestación y, aunque es imposible evitarlos por completo, tomar algunas precauciones puede ayudar a reducir el riesgo de aborto en el primer trimestre del embarazo.

Durante las primeras semanas del embarazo se produce la división e implantación del óvulo fecundado y se forman las primeras estructuras y órganos vitales del bebé. En este periodo el embrión es más susceptible y por eso existe un mayor riesgo de aborto.

Las causas de un aborto precoz, ya sea un aborto de 4 semanas o con más tiempo, no siempre llegan a determinarse.

En todo caso, existen algunas causas que están relacionadas con la madre y su salud, como puede ser su edad, las alteraciones uterinas, la presencia de enfermedades infecciosas, los desequilibrios hormonales o los trastornos del sistema endocrino.

En otras ocasiones, los abortos vienen causados por aspectos relacionados con el feto y su formación, como los fallos cromosómicos producidos en el momento de la fecundación o en la división del blastocisto; o los fallos en el proceso de la implantación del embrión al útero de la madre.

Algunas de las causas pueden prevenirse y/o controlarse, reduciendo así el riesgo de aborto. El secreto está, sobre todo, en tener una serie de cuidados en el embarazo en el primer trimestre.

¿Qué es y cuáles son los síntomas de una amenaza de aborto?

Se considera amenaza de aborto aquella situación que indica que el embarazo se encuentra en peligro, lo que no quiere decir que, necesariamente, se vaya a sufrir un aborto.

Dicho de otro modo, la amenaza de aborto es un estado que indica la posibilidad de que se produzca un aborto espontáneo.

El síntoma principal de la amenaza de aborto es el sangrado vaginal, normalmente de cantidad como una regla o mayor, acompañado o no de cólicos abdominales.

Pero hay que tener en cuenta que muchas mujeres en estado experimentan sangrado vaginal durante el primer trimestre, por causas muchas veces desconocidas, y acaban llevando a término su embarazo sin complicaciones.

Ante la sospecha de amenaza de aborto debemos acudir al médico de inmediato, siendo muy probable que nos recomiende reposo absoluto durante un periodo de tiempo.

Aborto de repetición: causas y tratamientos  

Cuando una mujer sufre más de un aborto espontáneo hablamos de aborto de repetición, pudiendo deberse a múltiples causas o factores relacionados con la madre y/o el padre:

  • Factores genéticos: problemas cromosómicos de algún miembro de la pareja, en ocasiones desconocidos.
  • Factores anatómicos: alteraciones uterinas, como por ejemplo adherencias que se forman en el útero, a veces como consecuencia de raspados anteriores, miomas o útero septos.
  • Factores endocrinos: obesidad, síndrome de ovarios poliquísticos, niveles alterados de hormonas tiroideas o de glucosa, etc.
  • Trombofilias: la aparición de trombos durante la formación de la placenta puede también causar abortos de repetición.
  • Factores inmunológicos: problemas en la inmunidad materna.
  • Edad de la madre y del padre: si la edad de la madre o del padre es avanzada, más de 45 años, puede ser un posible factor desencadenante de abortos de repetición.

Tratamiento para los abortos de repetición

Una vez se ha detectado el origen del problema, un equipo multidisciplinar formado por endocrinos, ginecólogos, andrólogos y otros especialistas serán los encargados de valorar y poner en marcha el tratamiento más adecuado, existiendo diversas opciones:

  • Histeroscopia quirúrgica.
  • Corrección de alteraciones hormonales mediante tratamiento endocrino específico.
  • Administración de fármacos anticoagulantes.
  • Análisis genético.
  • Etcétera.

Síntomas de aborto en las primeras semanas de embarazo

La denominada amenaza de aborto se da cuando aparecen ciertos síntomas que indican la posibilidad de un aborto espontáneo. ¿Cómo saber si tienes un aborto? Son dos las señales a las que debes prestar especial atención.

  1. Sangrado durante las primeras 20 semanas del embarazo (de cantidad similar a una regla). Algunas de las embarazadas que presentan este síntoma en el primer trimestre sufren un aborto espontáneo. ¿Qué sucede con el resto? Hay mujeres que sangran durante las primeras semanas debido a la implantación, lo que no representa ningún peligro. Para saber más sobre este tema, te recomendamos que sigas leyendo en nuestro post sobre el sangrado en el embarazo.
  2. Dolor abdominal o cólicos. Si sientes dolor pero no ha habido un sangrado significativo, consulta a tu especialista por si pudiera tratarse de algún otro problema.

Ante cualquiera de estos síntomas, contacta con tu especialista, que sabrá atenderte.

Causas de aborto espontáneo en el primer trimestre

Aunque puede darse en cualquier embarazo, el riesgo de aborto es mayor cuando la mujer tiene más de 40 años porque aumentan las posibilidades de que el feto sufra malformaciones o alteraciones cromosómicas. También existe un mayor riesgo de aborto por antecedentes familiares o cuando la mujer ha sufrido abortos anteriores.

Otros factores que aumentan el riesgo de un aborto espontáneo durante el primer trimestre son los siguientes.

  • Diabetes. Las mujeres con diabetes tienen un riesgo de aborto mayor, por lo que deben informar a su médico si planean quedarse embarazadas.
  • Ovarios poliquísticos. Las mujeres que sufren síndrome de ovarios poliquísticos tienen más dificultad para quedarse embarazadas y más posibilidades de presentar abortos.
  • Malformaciones o alteraciones en el útero. Como la presencia de un cuello uterino débil.
  • Enfermedades de transmisión sexual. Enfermedades venéreas como la gonorrea o el VIH aumentan el riesgo de aborto en todo el embarazo, sobre todo en el primer trimestre.
  • Citomegalovirus. El CMV es un tipo del virus del herpes. Su presencia en el cuerpo de la madre aumenta el riesgo de aborto espontáneo.
  • Malos hábitos. Fumar, beber alcohol, tomar drogas o abusar de la cafeína aumentan el riesgo de aborto en el primer trimestre.
  • Malas condiciones ambientales o exposición a sustancias químicas nocivas. Bien por trabajo o por cualquier otra causa, la exposición a elementos externos peligrosos siempre aumenta el riesgo de aborto, por lo que debe evitarse en la medida de lo posible.

Los principales riesgos de un aborto espontáneo

  • La causa más habitual es de origen genético, es decir, suele producirse por anomalías en los cromosomas del bebé.
  • Exposición a agentes externos (físicos, químicos, biológicos…) capaces de causar defectos congénitos.
  • La edad de la madre.

    El riesgo de aborto se incrementa en los embarazos a partir de los 35 años, aumentándose progresivamente a medida que la edad de la madre es más avanzada.

  • Antecedentes anteriores de abortos espontáneos.

  • Algunas enfermedades de la madre, como diabetes o trombofilia, ciertas infecciones o problemas inmunitarios u hormonales.

Cómo prevenir un aborto

La mayoría de los abortos espontáneos no pueden prevenirse. Aun así, que exista riesgo de aborto no significa que el embarazo no vaya a seguir adelante.

De hecho, la mayoría de las mujeres con amenaza de aborto continúan su embarazo con total normalidad.

En el caso de que estas amenazas de aborto se repitan, sí que existe una mayor propensión a sufrir un aborto espontáneo.

En todo caso, para evitarlo al máximo, a todas las embarazadas se les aconseja seguir ciertas medidas de precaución en especial en las 10 primeras semanas de embarazo, que es cuando hay mayor riesgo.

1.Control previo

Como hemos dicho, varias causas de aborto son prevenibles y/o curables. Lo ideal es consultar a un médico antes de planificar el embarazo para identificar cualquier causa y tratarla antes de que se presente el embarazo.

Si padeces alguna enfermedad crónica acude al médico cuando conozcas la noticia o incluso cuando te plantees quedarte embarazada. Así sabrás a qué tienes que prestar especial atención y cómo reducir el riesgo de aborto.

2. Visita a tu médico

Tras la primera visita médica tendrás unas nociones para saber cómo va tu embarazo. También sobre cuáles son los controles prenatales a los que debes someterte, los principales riesgos según cada trimestre y las citas a las que debes acudir. Si tienes dudas, exponlas para quedarte más tranquila.

3. Reposo y descanso

En estas semanas notarás cambios en tu cuerpo y uno de ellos es el cansancio. Por otra parte, el reposo no disminuye el riesgo de aborto cuando se produce por una alteración genética pero, si este se ha producido por un fallo en la implantación, puede contribuir a retener el embrión y aumentar sus posibilidades de viabilidad y desarrollo.

4. Cuida tu alimentación

Llevar una dieta sana y equilibrada, controlar el peso y renunciar a los estimulantes, es clave para superar el primer trimestre del embarazo. Lavar bien las frutas y verduras antes de consumirlas o evitar comer productos como embutidos no elaborados son algunas de las pautas alimenticias que tu médico te dará cuando confirme que estás embarazada.

5. Medicamentos

Muchos medicamentos aumentan el riesgo de aborto y provocan efectos adversos en el bebé.

 Si estás embarazada únicamente debes tomar aquellos que hayan sido recetados por tu médico.

Si estás tomando medicación de forma continua también deberás informarle para que reajuste dosis, continúe o elimine el tratamiento según considere necesario.

6. Ácido fólico

La deficiencia de ácido fólico aumenta el riesgo de aborto espontáneo. Puesto que en una embarazada la necesidad de este aumenta enormemente, la ingesta adicional de suplementos de ácido fólico (siempre bajo supervisión médica) puede ayudar a reducir el riesgo de aborto en algunos casos.

7. Terapia hormonal

Los niveles bajos de progesterona en las primeras fases del embarazo pueden causar un aborto espontáneo. Si este es tu caso, tu médico te prescribirá progesterona.

8. Infórmate para reconocer algunos síntomas

Si sufres fiebre alta, pérdida de sangre o espasmos abdominales en las primeras semanas de gestación acude inmediatamente a tu médico.

Máxima tranquilidad en el embarazo con el test NACE

La causa más común de un aborto espontáneo es la presencia de alguna anormalidad genética. ¿Quieres saber cómo se pueden detectar? Existen pruebas como la amniocentesis capaces de detectar estas anomalías. Sin embargo, la amniocentesis no se puede realizar hasta la semana 14, una vez pasado ese primer trimestre. Por suerte, existen alternativas.

El test prenatal no invasivo NACE te garantiza la tranquilidad que necesitas en este momento tan especial desde la semana 10 del embarazo. Se trata de una prueba que se realiza a partir de una muestra de sangre materna y que detecta la presencia de anomalías cromosómicas como el síndrome de Down, el síndrome de Patau o el síndrome de Edwards.

Este test es una alternativa a la amniocentesis, una prueba con cierto riesgo de aborto espontáneo. El test NACE se realiza además íntegramente en España, lo que permite que los resultados se entreguen en 72 horas desde la recepción de la muestra. Ponte en contacto con nosotros para más información.

Источник: https://nace.igenomix.es/blog/reducir-riesgo-aborto-primer-trimestre/

Embarazo y niños
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