Febre em bebés, como tratá-la?

¿Cómo tratar la fiebre en los niños? No siempre es una urgencia

Febre em bebés, como tratá-la?

La fiebre no es una enfermedad, sino un síntoma que se presenta más habitualmente durante los tres primeros años de vida.

Constituye, de hecho, el motivo más frecuente de consulta en urgencias pediátricas, según la Asociación Española de Pediatría (AEPed). Y es que, cuando un niño pequeño tiene fiebre, parece que saltan las alarmas para los padres.

Por eso, conviene aclarar ciertos aspectos y pautas para saber qué hacer y qué no y a dónde acudir ante este fenómeno tan habitual en la infancia.

No es una enfermedad, es un mecanismo de defensa

En la mayoría de las ocasiones, se trata de un mecanismo de defensa con el que nuestro organismo reacciona y se defiende ante el ataque de los gérmenes: dado que los virus y bacterias proliferan a temperaturas que oscilan en torno a los 37º C, nuestro “termostato” incrementa la temperatura corporal para intentar destruirlos, algo que vuelve nuestro sistema inmune más eficaz. La prioridad, por tanto, si un niño tiene fiebre es buscar y tratar el problema que la origina, que, habitualmente, suele ser una infección, ya sea vírica o bacteriana.

En el caso de sospechar que nuestro hijo tiene fiebre, nunca debemos medirla con nuestra propia mano o al tacto. La manera correcta de hacerlo es con un termómetro que, preferentemente, debemos colocar bajo la axila.

En niños menores de dos o tres años, algunas fuentes recomiendan medir la temperatura rectal.

El dispositivo puede marcar distintos valores, cuyo significado es importante conocer, aunque siempre debemos tomarlos como unas cifras orientativas, puesto que, como veremos más adelante, hay que valorar también otros aspectos que son igual de importantes en caso de que un niño tenga fiebre:

Clasificación de la fiebre (medida en la axila):

  • Entre 36,0ºC y 37,0ºC: temperatura humana normal.
  • Entre 37,1ºC y 37,5ºC: febrícula.
  • Entre 37,5ºC y 38,5ºC: fiebre de leve a moderada.
  • Entre 38,6ºC y 39,9ºC: fiebre alta.
  • Más de 40,0ºC: fiebre muy alta.

Es básico transmitir a los padres y adultos en general la idea de que estos valores no deben obsesionarles, ni tienen que ser vistos como una norma rígida y aplicable a todos los niños por igual.

De hecho, puede ocurrir que un niño presente 38,5ºC y se encuentre bien y otro no tenga apenas energía ni vitalidad con apenas 37,7ºC. Por eso, conviene valorar cada caso en particular, según varios aspectos.

La edad y el Triángulo de evaluación pediátrica

Debemos partir de la base de que no siempre hemos de correr al hospital si nuestro hijo tiene fiebre. De hecho, es muy importante saber que la duración o la cantidad de la fiebre no es el único dato que nos puede indicar la gravedad de la dolencia. Es más, en muchas ocasiones, la cantidad de la fiebre no se relaciona con la gravedad del proceso.

En concreto, uno de los factores fundamentales que se deben tener en cuenta es la edad del niño: si este es menor de tres meses y tiene fiebre, siempre debemos llevarlo al hospital, al igual que si tiene entre tres y seis meses y la fiebre es mayor de los 39º C.

En los demás casos, antes de acudir a Urgencias, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) recomienda prestar atención a tres factores que conforman los tres vértices del conocido como “Triángulo de evaluación pediátrica” ante la fiebre en los niños. Son los que orientarán a los padres o adultos sobre qué hacer o sobre la mayor o menor gravedad de la situación:

  • La respiración. Hay que detectar si el niño tiene más problemas de lo normal para respirar. Puede servirnos de señal que lo haga más rápido de lo habitual, que las aletas de la nariz se le abran más o que se le metan hacia adentro los espacios entre las costillas. En los bebés y niños más pequeños se refleja en que les puede costar más tomar el pecho o el biberón.
  • La circulación cutánea. En este caso, constituyen señales de alarma una mayor palidez de la piel, que esta haya adquirido un aspecto azulado o la aparición de manchas similares a vetas de mármol o de manchitas rojas.
  • El estado general. Debemos fijarnos en el aspecto del niño y en su comportamiento: si está irritable, si llora más, si su interés por lo que le rodea es menor, si sigue comiendo con normalidad o ha perdido el apetito…

¿Hay que usar medicación contra la fiebre?

Otro de los puntos clave que más dudas genera a los padres es si dar medicación o no a su hijo con fiebre. En primer lugar, lo primordial no es tratar la fiebre o intentar bajarla a toda costa, sino que, en general, hay que tratar al niño e intentar aliviarle o favorecer su bienestar.

Para ello, lo primero de todo será poner en práctica algunas medidas, como desabrigarle e hidratarle regularmente.

Y es que la toma inmediata de fármacos antipiréticos en cuanto la fiebre se manifiesta no es una medida correcta, porque lo que hacemos es anular ese mecanismo de defensa que ha puesto en marcha el propio organismo, que, como hemos dicho, consiste en subir la temperatura.

Así, no siempre que se produzca fiebre hay que dar medicación al niño, sino que depende de cómo se encuentre.

Si vemos que tiene más de 38ºC y presenta malestar o dolor, entonces sí podemos administrarle paracetamol (preferentemente) o ibuprofeno como alternativa (si el niño ya es mayor de seis meses).

Esta medicación, además de aliviarle, contribuirá a que disminuya la fiebre, ya que son fármacos analgésicos (contra el dolor) y antipiréticos (contra la fiebre).

En cambio, si el pequeño tiene 38ºC, está tranquilo y contento, basta con desabrigarle un poco y controlar su evolución; pero, de entrada y si tiene más de dos años, no haría falta medicarle.

No olvides leer atentamente el prospecto del medicamento para saber bien la dosis adecuada, que depende de su peso en kilogramos, no de su edad.

También es importante saber la concentración del preparado, en el caso del ibuprofeno, ya que en función de ella, las dosis también variarán.

En cualquier caso, y más si te surgen dudas, sigue siempre las dosis recomendadas por el médico. Y recuerda que el medicamento antipirético empieza a hacer efecto a los 30-60 minutos desde su toma y no debe esperarse una reducción de la temperatura superior a 1ºC-1,5ºC.

Si a pesar del medicamento, no baja la fiebre, o si pasan más de 24-48 horas y el niño continúa con fiebre o decaído, con llanto intenso o rechaza la alimentación, la pauta general será acudir al Centro de Salud para que el pediatra valore el caso, realice las pruebas pertinentes o lo derive al hospital.

¿Cuándo acudir a Urgencias?

  • Si la fiebre se da en bebés menores de tres meses.
  • Si tiene entre tres y seis meses y la fiebre es mayor de los 39º C.
  • Si la temperatura corporal supera los 40ºC, de forma sostenida, sea cual sea la edad del niño.
  • Si el niño o niña presenta rigidez de cuello y nuca.
  • Si sufre convulsiones o pierde el conocimiento.
  • Si padece dificultad para respirar.
  • Si no orina o la orina es escasa.
  • Si presenta vómitos y diarrea muy abundantes que puedan causarle deshidratación (los ojos hundidos o la falta de saliva son algunos de los signos).
  • Si surgen manchitas rojas que no desaparecen al estirar la piel de alrededor, la piel está muy pálida o azulada, o simula vetas de mármol.Si la fiebre se prolonga durante cinco o más días.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/fiebre-en-ninos/

¿Qué es lo que debes saber sobre la fiebre en bebés o niños?

Febre em bebés, como tratá-la?

¿Por qué nos asusta tanto la fiebre? ¿Qué hay de verdad en todo lo que se dice y se escucha acerca de la fiebre?La fiebre es, sin ninguna duda, el motivo de consulta más frecuente de la consulta de un pediatra.

El niño tiene fiebre y parece que se paraliza el mundo.

Si nos llaman al trabajo, ya no damos pie con bola; si nos damos cuenta por la noche, empezaremos a darle vueltas (qué mala es la noche) y ya no pegamos ojo; si es la abuela quien se da cuenta, ya habrán saltado todas las alarmas disponibles.

Pero… ¿de verdad tenemos que tenerle tanto miedo a la fiebre?

¿Qué es la fiebre?

Es una elevación de la temperatura corporal por encima de los límites establecidos como normales que son 38º o más rectal, o 37.5ºC axilar.

La causa más frecuente son las infecciones. La fiebre no es una enfermedad, es un síntoma, al igual que los vómitos, la diarrea, la mucosidad nasal o la tos. No debemos darle más o menos importancia que la que tiene.

Los pediatras valoramos todos los síntomas del niño en su conjunto para emitir un diagnóstico. De entrada, le quitaré protagonismo ya que, la mayoría de las veces, la fiebre, no es el dato clave que nos de el diagnóstico de la enfermedad.

¿Cuál es la mejor forma de tomarle la temperatura a un bebé?

En los lactantes pequeños lo más rápido y fiable es la temperatura rectal con un termómetro digital el cual sólo hay que introducir medio centímetro y comprobaréis como a los pocos segundos pita. A esa temperatura debemos restarle medio grado por lo tanto una temperatura de 38ºC rectal, equivaldrá a 37.5ºC axilar.

En los niños más mayores recurriremos al termómetro digital axilar o a termómetros infrarrojos sin contacto aunque aquí os digo que la variabilidad en función de la calidad del dispositivo. puede ser importante.

¿Y por qué sube la temperatura?

Para defendernos y no es que seamos masoquistas, no. La fiebre no es el enemigo, todo lo contrario, es nuestra primera barrera defensiva para luchar contra las infecciones.

La fiebre activa nuestro sistema inmunitario para fabricar glóbulos blancos y anticuerpos que lucharán contra la infección.

Los virus y las bacterias crecen a temperaturas más bien bajas, en torno a 37ºC. Cuando nuestro organismo detecta un agente extraño, lo primero que hace, es elevar la temperatura para eliminar al gérmen. Yo suelo decirles a los niños de la consulta: “Tu cuerpo sube la temperatura para achicharrar a los virus”.

Si nosotros insistentemente descendemos la temperatura con ibuprofeno, con paracetamol, con baños y con todo lo que está a nuestro alcance, lo que conseguimos es favorecer la multiplicación de los gérmenes porque les damos la temperatura perfecta para ello.

¿Debemos tratar la fiebre de un bebé o de un niño?

No tratamos la fiebre, tratamos el malestar. Es decir, si nuestro hijo tiene 38ºC y está bien, tranquilo y sin malestar, déjale. No le des medicinas, aunque tu madre insista y no pare de dar vueltas por el salón con los ojos como platos reprochándote: ”Estas cosas nuevas que hacéis ahora… no las entiendo

Desabrígale y vigílale. En ese momento su cuerpo se está defendiendo, ya está haciendo su labor.

Si por el contrario tiene 38ºC y además tiene dolor, está muy irritable o la fiebre le da nauseas y vomita; entonces sí es el momento de tratar. Le damos paracetamol porque no se encuentra bien, independientemente de su temperatura.

Cómo bajar la fiebre en un bebé o en un niño

Tenemos las medidas físicas y los antitérmicos.

-Las medidas físicas consisten en desabrigar al niño. Y si digo desabrigar quiero decir justamente eso: quitar ropa. La antigua costumbre de cubrir a los niños con 3 mantas para que “sude la fiebre” es mal remedio. Si les abrigamos, aumentará más la temperatura y se encontrarán peor. Quítale la ropa, déjale fresquito.

-Ofrécele agua con frecuencia; la fiebre tiende a deshidratar a nuestros hijos, por lo que ten a mano siempre la botella de agua.

-Intenta mantener una temperatura ambiente neutra (22-24ºC). Me hace gracia cuando me dicen los padres “No hemos puesto el aire acondicionado por si se resfría”.

Primero: el niño está con fiebre, ya está malito. Lo que haya cogido, ya lo tiene. Segundo: Si estamos en pleno mes de agosto a 35 grados de temperatura, hasta a mí me sube la fiebre.

Sí; puedes poner el aire acondicionado, refresca la casa, refresca al niño.

-Si quieres darle un baño que sea de agua tibia. Nunca fría. Si metéis a vuestro hijo en una bañera con agua fría aumentará aún más su malestar, puede tener temblores y podría subir aún más su temperatura. Recordad que hagamos lo que hagamos se trata de aliviar al niño.

-Si la temperatura es alta (39º o más) o el niño está muy molesto, recurriremos a los antitérmicos: Paracetamol (a partir de cualquier edad) e Ibuprofeno (en mayores de 6 meses).

-Es conveniente empezar siempre por paracetamol, tiene menos efectos secundarios. Lo podemos dar cada 4-6 horas a las dosis recomendadas por tu pediatra según los kilos de peso (no se calculan por edad, si no por Kg de peso).

Pregunta estrella: ¿Es conveniente alternar paracetamol e ibuprofeno? La respuesta es NO. Reconozco que es una práctica muy extendida. Pues bien, esta recomendación no está justificada y tiene más riesgos que utilizar un solo antitérmico a las dosis correctas. En casos puntuales tu pediatra podría recomendártelo.

El bebé ha vomitado el antitérmico, ¿Qué hago?

Si han pasado menos de 15 minutos puedes volver a dárselo, si ha pasado más tiempo no es necesario.

No esperes que le baje la temperatura inmediatamente. “Es que le he dado el paracetamol hace media hora y sigue con fiebre”. No pasa nada, el antitérmico hará su función, pero no es inmediato.

Además, recordad que el organismo seguirá luchando por mantener una temperatura alta para combatir la infección. No os asustéis si sólo baja medio grado; si con ese medio grado el niño ya se encuentra mejor, es suficiente. Recordad: tratamos el malestar.

No os obsesionéis ni viváis con el termómetro pegado a la mano.

¿Fiebre alta es igual a enfermedad grave? ¿Fiebre baja equivale a enfermedad leve?

No siempre. No es así de fácil. Hay enfermedades graves que cursan con fiebres bajas (leucemias, linfomas) y enfermedades leves que cursan con fiebres altas (exantema súbito)

¿Qué son las convulsiones febriles?

Las convulsiones febriles es uno de los cuadros que más asustan a las familias y el principal motivo del temor a la fiebre.

“Vamos a bajarle rápido la fiebre no vaya a convulsionar”– os suena ¿verdad? Sé que asustan muchísimo. Lo sé. Pero ni debemos tener tanto miedo a las convulsiones febriles, ya que es una afección benigna, ni por bajarle la fiebre antes, evitaremos que convulsione.

Lo que debemos tener claro es qué es una convulsión febril, qué debemos hacer y cuál es su pronóstico.

Aquí os recuerdo el post que escribí sobre este tema para que sepáis paso a paso qué debéis hacer ante una convulsión febril. 

¿Es bueno darle al niño algún medicamento antes de ir a la consulta?

Esta pregunta me gusta. Sí, si el niño tiene fiebre alta, superior a 39ºC o presenta malestar. Tengo por costumbre creer todo lo que me cuentan los padres, no hace falta que lo traigáis en plena tiritona con 39.5ºC

“No quise darle nada para que lo vieras”- me suelen decir.

Os creo. Si me decís que ha tenido 40º os voy a creer siempre. Igual que si me decís que ha vomitado, no hace falta ver el vómito. O si me decís que ha tenido diarrea.

“Te he traído las cacas en el pañal para que las veas”- esto también es frecuente. Aunque desde que tenemos móviles con cámara, las fotos son las protagonistas.

He de reconocer que en alguna ocasión, esas imágenes, me han aportado mucha información.

Complicaciones de la fiebre en bebés y niños

Las complicaciones, cuando se presentan no son debidas a la fiebre, son debidas a la enfermedad que origina la fiebre. Lo único que puede provocar la fiebre prolongada, sobre todo en lactantes, es la deshidratación: ofrécele agua con frecuencia. La fiebre por sí sola no produce daño neurológico ni de ningún otro tipo.

¿Produce la fiebre convulsiones en un bebé o en un niño?

La fiebre en sí NO produce convulsiones. Las convulsiones febriles se presentan en un pequeño número de niños que tiene predisposición a padecerlas, sobre todo el primer día de fiebre y cuando esta sube con rapidez. En este caso debéis acudir al centro médico más cercano.

Hay padres que vienen a la consulta en la primera hora de fiebre cuando en la mayoría de los casos aún la enfermedad no ha dado la cara y otros, sin embargo, pecan de prudentes y esperan en sus casas más tiempo del recomendable.

Cuándo acudir al pediatra con un niño con fiebre

  • En lactantes menores de 3-6 meses.
  • Si tiene fiebre más de 24-48 horas en niños menores de 2 años.
  • Si tiene fiebre más de 3 días en niños mayores de 2 años.
  • Si está decaído a pesar de bajar la fiebre, o tiene un llanto muy intenso, irritable.
  • Si rechaza la alimentación o los líquidos.
  • Si aparecen manchas en la piel. Ojo con las manchas rojo vino que al estirar la piel con los dedos no desaparecen. Se llaman petequias y es motivo de acudir a Urgencias.
  • Si observáis alguna circunstancia que vosotros mismos consideréis inusual y os preocupe. No tengáis miedo de preguntar, para eso estamos.

Cuándo acudir a urgencias con un bebe o con un niño con fiebre

  • Temperatura superior a 40º mantenida.
  • Fiebre alta y alguna enfermedad crónica grave (cardiopatías, inmunodeficiencias…)
  • Dificultad para respirar o para mantenerse despierto.
  • Rigidez de nuca o dificultad/dolor para flexionar el cuello (Pedidle a vuestro hijo que se mire el ombligo. Cuando tiene fiebre a veces tiene una falsa rigidez de nuca, pero si ha bajado la fiebre y el niño es incapaz de mirarse el ombligo, ojo, a urgencias.

    Os recuerdo el post de las meningitis, no tenéis más que pinchar AQUI)

  • Manchas en piel de color rojo vino o moradas que no desaparecen al estirar la piel.

Soy consciente que tomar la decisión de acudir o no a Urgencias os preocupa. Os comprendo.

Os entiendo porque yo también he tenido que llevar a mis hijos en alguna ocasión a Urgencias. El ser pediatra no te exime de enfermedades, ni de sustos, ni de grandes y pequeñas preocupaciones, creedme.

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Foto de Sergio Gallegos

www.luciamipediatra.com

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Dra. Lucía Galán Bertrand. Pediatra y escritora. Autora de:

Источник: https://www.luciamipediatra.com/verdades-y-mentiras-de-la-fiebre/

Embarazo y niños
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