Festejemos el carnaval con nuestros hijos

¡Viva el carnaval! Los beneficios de disfrazarse para los niños

Festejemos el carnaval con nuestros hijos

En carnaval se presenta la primera ocasión oficial del año para disfrazarse, y aunque tiene mayor tradición en unas zonas geográficas que en otras, casi todos los colegios organizan actividades que invitan a los niños a hacerlo, generalmente en grupos. El resultado es un divertido despliegue de color a través de marchas, desfiles y niños disfrazados colectivamente de una misma cosa o personaje.

El disfraz cumple, pues, en el caso del carnaval, el doble propósito del cambio de identidad y del sentido de pertenencia a un grupo. Pero no son solo estos los beneficios de disfrazarse para los niños.

 La costumbre de disfrazarse tiene un componente cultural y social muy importante, en algunos casos históricamente vinculada a la religión, como sucede con el carnaval. Este marca el inicio de la Cuaresma cuando termina con el simbólico “Entierro de la Sardina”.

En nuestros días, sin embargo, la religión es lo de menos.

A casi todos los niños les encanta disfrazarse y comienzan a hacerlo desde que son muy pequeños

El disfraz, no solo en Halloween o en Carnaval

Ejemplo de ello es Halloween, una fiesta pagana heredada del continente americano y que ya hemos adoptado como propia.

Otro ejemplo es la cantidad de disfraces que tienen algunos niños y el uso frecuente que le dan en sus juegos, especialmente cuando vienen amiguitos a casa a jugar.

Si sois de los que tenéis en casa un “baúl de los disfraces” o todo un espacio destinado en el armario para ellos, sabed que albergáis también un montón de tesoros favorables para su formación y desarrollo cognitivo, emocional y social.

La realidad es que los padres jugamos un papel importante, potenciándolo o dejándolo de lado como una actividad lúdica no supeditada exclusivamente al Carnaval o a Halloween.

 Los disfraces suponen, en sí mismos, unos elementos de juego con los que podrán desarrollar un montón de habilidades, comenzando por la imaginación.

 Aunque a unos pocos niños no les guste disfrazarse porque se sientan incómodos o ridículos – y en ese caso es mejor no forzarlos-, cuando sí les guste, el disfraz será un elemento que dé mucho juego en su educación.

Cuando los niños se disfrazan y juegan simbolizan tanto sus ansiedades y miedos como la forma en que creen que podría resolverlos

Algunos de los beneficios del disfraz

  • Creatividad e imaginación: Los niños más pequeños seguramente necesiten nuestra ayuda, pero su creatividad e imaginación se verán especialmente desarrolladas si el niño se implica personalmente en la selección y creación del disfraz. Esto supondrá habilidades memorísticas y cognitivas que comenzarán con la investigación del personaje a quien se quiere emular con el disfraz. Entre otros procesos desarrollarán la atención y la capacidad para solucionar los problemas relacionados con construir cada uno de los elementos del disfraz.
  • Desarrollo de las habilidades motoras: Al margen de que hayan podido ellos mismos hacerse el disfraz o “algún apaño” que ya haya precisado de un uso de su motricidad fina, el mismo hecho de vestirse y ponerse el disfraz con sus botones, cremalleras o lazos, y ayudarse entre ellos a vestirse, supondrá una prueba más de precisión muy beneficiosa. Junto con el ejercicio implicado en el propio juego del personaje (saltar como Spiderman, bailar y cantar como los personajes de Frozen, o hacer un duelo entre espadachines), resultará todo en un buen entrenamiento de su psicomotricidad.

Los disfraces colectivos otorgan seguridad y sentido de pertenencia a un grupo

  • Dramatización: Ponerse un disfraz va acompañado siempre de la teatralidad implicada en la adopción del rol que queremos imitar. Y así será también para los niños, que aplicarán el teatro para conseguir reforzar a su personaje, en un nuevo ejercicio de memoria e imitación de lo que han visto y oído. Con la dramatización, además, el niño verá reforzada su capacidad de expresión tanto verbal como no verbal, aumentando también la seguridad en sí mismo y fomentándose su interacción con otros niños.
  • Proyección de problemas y soluciones: Si uno es el doctor, otro será el paciente, cuando no sean papás y mamás con hijos o mascotas. Cuando los niños se disfrazan, después plantearán tramas asociadas a los personajes elegidos y que se desarrollarán en forma de juego. Puede ser muy interesante, pues, observarles jugando o preguntarles después qué pasaba en la historia, quién hacía qué, cómo lo hacía y cómo se sentía el personaje y los demás en relación con él. Hacerlo nos dará pistas de la forma en que proyectan los problemas que observan a su alrededor y sus recursos para solucionarlo. También será posible detectar a los niños más líderes, dominantes y sumisos, en base al disfraz o rol que elijan.
  • Empatía y sentido de pertenencia: En relación con lo anterior el niño desarrollará empatía y adhesión a roles implicados con la ayuda a los demás. Cuando se trate de disfraces colectivos o de alguna actuación en grupo, se acentuará el sentido de pertenencia a su grupo de iguales, algo fundamental en el desarrollo de su personalidad, al dotarles de seguridad para poderse expresar, evitando así las fobias sociales y el miedo a la evaluación.

Los disfraces permiten explorar e intercambiar los roles e identidad de género

Disfrazarse del otro sexo

En nuestra sociedad impera actualmente el valor de la tolerancia y la diversidad, y esto incluye el respeto por la identidad de género, referida no al sexo biológico, sino al sentido de pertenencia personal y subjetivo respecto a uno u otro sexo.

En ocasiones no existe correspondencia entre el género biológico y la identidad de género, manifestándose este hecho habitualmente desde la infancia.

Aunque esto, lógicamente, pueda mostrarse a través de los disfraces aprovechando el hecho de ser una ocasión socialmente aceptable para hacerlo, no quiere decir que el niño que se disfrace de niña (o al revés) se sienta del otro sexo.

Con los disfraces del carnaval y los teatrillos implicados en las fiestas o juegos con caracterización de personajes se exploran los diferentes roles de género, habitualmente tipificados en personajes de cuento o de películas, como superhéroes o princesas.

Sin embargo, es una ocasión que los niños aprovechan a veces para cambiar su rol de género, sin que ello los convierta en necesariamente raros, transgénero o incluso gays, como podría pensar alguna mente obtusa. Así, a veces una niña querrá ser un niño, o un niño querrá vestirse de princesa.

Estos comportamientos son normales y no deben juzgarse negativamente.

Si al niño no le gusta ir disfrazado por la calle o al colegio no debemos obligarlo porque sería como “mandarlo a los leones”. Mejor elegir un disfraz más discreto o neutro

¿Por qué no debemos obligar a un niño a disfrazarse?

Si bien el disfraz tiene mucho de positivo, sus bondades pueden verse anuladas en algunos casos, ya que hay niños que rechazan categóricamente ponerse un disfraz y mostrarse públicamente con él.

Las razones pueden ser varias, pero habitualmente obedece a que sean niños con un acusado sentido del ridículo o por simple falta de interés.

En estas ocasiones los padres no debemos obligarlos a disfrazarse, salvo que sea obligatorio y suponga una afrenta o falta de consideración para los demás niños, como pudiera ser en el caso de una representación.

Podrá ser conveniente, sin embargo, abundar en las razones de este rechazo. Y, desde luego, lo que siempre debemos inculcar desde casa en estos casos es el respeto por el entusiasmo de los demás niños, e intentar “reconducir” el episodio del disfraz hacia opciones más discretas y que no le hagan sentir incómodo.

Tengamos en cuenta que si le obligamos a disfrazarse en un contexto social y él se siente ridículo, aunque no lo esté, se mostrará inseguro o retraído y podrá afectar a su autoestima y relación con los demás niños. El sentido común y la flexibilidad de unos padres que conocen a su hijo sin duda serán capaces de resolver esta situación.

Источник: https://theluxonomist.es/2019/03/05/cosas-buenas-que-tiene-que-tus-hijos-se-disfracen/patricia-peyro

Cómo organizar una fiesta de carnaval en casa para tus hijos

Festejemos el carnaval con nuestros hijos

Preparar una fiesta de Carnaval para tus hijos y sus amigos en casa puede ser muy divertido. Es una fiesta alegre, simpática, con la que los niños lo pasarán genial. Pero también puede llevarte bastante tiempo y esfuerzo. Ten en cuenta que en una fiesta de carnaval no pueden faltar los disfraces, las máscaras, el confeti de colores y las serpentinas.

Una fiesta de Carnaval en casa no tiene que ser ni muy complicada de organizar ni tampoco muy cara. Lo que más les gusta es imaginar y crear los disfraces, la decoración o los juegos.

La creatividad es uno de los factores que deben prevalecer en una fiesta en casa para niños.

Como decía Howard Gardner, el neurocientífico autor de la teoría de las inteligencias múltiples, “las artes en general ayudan a los niños a organizar su experiencia de vida, a conocerse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea.

Al estar los sistemas simbólicos integrados a las artes, los niños experimentan con la manipulación y comprensión de los objetos, sonidos, moldes, formas, sombras, movimientos, estructuras, que tienen la cualidad de referirse a algo, ejemplificar o expresar algunos aspectos del mundo”.

Creatividad

Por lo tanto intentar que la fiesta de carnaval sea creativa debe ser el primer objetivo. El segundo será organizar la fiesta según en los gustos y preferencias de tus hijos.

Por ejemplo si les da miedo los payasos ni se te ocurra pensar en disfraces de ese tipo.

Y aunque te apetezca organizar una fiesta sobre los locos años 20, seguro que a tus hijos les gustará organizarla sobre superhéroes y hadas.

Si vais a crear y diseñar todo tenéis que quedar por lo menos una semana antes en casa. Lo ideal sería contar con otros padres voluntarios que quieran participar en la organización de la fiesta.

Ideas para organizar la fiesta

Disfraces, merienda, música, decoración y juegos no puedes faltar en vuestra fiesta. Os vamos a dar algunas ideas para la organización en casa de una fiesta de carnaval divertida y original para los niños y os animamos a que la disfrutéis todos. ¡Hasta las mascotas de la casa!

Seguridad ante todo

Lo primero que tienes que marcar como objetivo es que tanto el lugar donde lo vais a celebrar, la decoración, la merienda o el maquillaje no suponga ningún riesgo para los pequeños invitados. Por ejemplo pregunta a los niños y a sus padres si algún niño tiene alergia a algún alimento como los frutos secos.

Tenéis que contar con esta circunstancia a la hora de hacer las galletas, los cupcakes y las tartas. Asegúrate de que no haya ningún punto peligroso en el que niño se pueda subir y caer en algún momento.

También es importante si vais a pintar caras a los niños como actividad que las pinturas para el maquillaje sean hipoalergénicas.

Un concurso de disfraces

A los niños les encantan los disfraces y no puede haber una fiesta de carnaval sin ellos. El juego con disfraces estimula la inteligencia: el amplio uso de la imaginación interviene en el desarrollo académico y emocional de los niños.

 Puedes organizar una fiesta temática por ejemplo de princesas y príncipes o hadas y duendes. Al final de la fiesta puedes hacer un divertido concurso para elegir el mejor disfraz. Incluso podéis dar una vuelta por el barrio para enseñar los disfraces.

¡Seguro que les encantará!

La diversión empieza en los preparativos

Seguro que lo que más les divierte es imaginar el disfraz o las máscaras, hacer adornos y guirnaldas divertidas para decorar la casa o diseñar unas invitaciones divertidas.

Los niños aprenderán trabajar en equipo con sus amiguitos y podréis pasar una tarde de risas y diversión. Intenta que todos participen ya sea pintando, coloreando o recortando.

El día antes o la mañana de la fiesta podéis también quedar para decorar unos divertidos muffins.

Pintacaras y otros juegos

Aunque algunos de los pequeños invitados vendrán maquillados de casa, seguro que será divertido que una madre o un padre haga de “pintacaras” de los niños. Por ejemplo máscaras de duquesa, hada y pirata.

Podéis organizar todo tipo de juegos desde una gymkhana por el jardín a un original karaoke. Para la música podéis buscar música divertida con la que su puedan divertir bailando.

Si puedes adquiere unas luces de colores con movimiento para organizar una improvisada discoteca.

Una merienda divertida

Todo debe ser divertido en una fiesta de carnaval incluso la comida. Podemos hacer muffins como caras divertidas de payasos, piratas, duendes o animalitos. Siempre con ingredientes naturales y de calidad y pensando en las posibles alergias de los niños en sabores como chocolate, fresa o queso.

También podéis organizar un buffet de miniperritos, minihamburguesas o diminutas pizzas. Y si quieres triunfar nada mejor que un candy bar con dulce elaborados por los niños como galletas, cupcakes, muffins, cakepops o tartas decoradas con virutas de chocolate y multicolores.

Para bebes lo mejor son los zumos naturales, los smoothies y los batidos de chocolate, fresa o vainilla.

ConsejosFiestas y CelebracionesCarnaval Disfraces

Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/fiestas-infantiles-celebraciones/organizar-fiesta-carnaval-hijos/

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