¿Hasta qué edad se puede hacer inseminación artificial?

¿Hasta qué edad se puede hacer inseminación artificial?

¿Hasta qué edad se puede hacer inseminación artificial?

La inseminación artificial o inseminación intrauterina es un proceso muy conocido que ha ayudado a crear millones de bebés a parejas con infertilidad previa.

Para este procedimiento se necesita una muestra de esperma, que puede ser de la pareja de la mujer que va a ser inseminada o de un donante, que se examina en un laboratorio para comprobar que es de buena calidad. Una vez que se comprueba que el esperma es apto, los espermatozoides se procesan y concentran en alto volumen. Esto permite que solo el esperma más saludable y móvil fertilice su óvulo.

El ginecólogo será el encargado de determinar cuándo es el mejor momento para realizar la inseminación basándose en el ciclo menstrual de la mujer. La idea es utilizar el mejor esperma en el mejor momento para maximizar las posibilidades de concebir.

Cuando todo esto está decidido, ha llegado el momento de que el ginecólogo, con ayuda de un instrumento especial, introduzca los espermatozoides concentrados dentro del útero de la mujer. La distancia que queda entonces entre el espermatozoide y el óvulo es más corta, y la posibilidad de fertilización del óvulo mucho mayor.

Es una técnica muy elegida por parejas heterosexuales con problemas de fertilidad, por parejas del mismo sexo o por madres solteras. El objetivo de la inseminación artificial es respetar el ambiente de los gametos tanto como sea posible, promoviendo así la fertilización. Es además mucho menos invasivo que otros tratamientos.

Un médico también puede recomendar que se realice una inseminación artificial si la mujer tiene más de 35 años y aún no ha conseguido concebir de forma natural.

Algunos de los efectos secundarios tras el procedimiento son calambres o sangrado leve. Cuando el procedimiento se realiza de forma estéril, los riesgos de infección son mínimos. Sin embargo, es posible que una mujer pueda experimentar una infección o inflamación pélvica después del procedimiento.

Otro punto a tener en cuenta es que tomar medicamentos para la fertilidad junto con la inseminación artificial aumenta la probabilidad de que haya varios niños, como gemelos o trillizos.

Además, la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva  desmintió el mito de que la inseminación artificial conjuntamente con la toma de medicamentos para la fertilidad están asociados con un mayor riesgo de defectos de nacimiento.

Según los hospitales y clínicas de la Universidad de Wisconsin, la preparación de una muestra de esperma en un laboratorio aumenta la concentración de esperma en 20 veces, y la tasa de éxito de este procedimiento es  del 40.5 %  después de seis ciclos del tratamiento.

Algunos de los factores que determinan la tasa de éxito son la edad de la mujer, el uso conjunto de medicamentos para la fertilidad u problemas de fertilidad de alguna de las dos partes.

Fertilidad a partir de los 40 años

Desde la incorporación de la mujer al mercado laboral, la edad media de la mujer al tener a su primer hijo ha aumentado considerablemente. Según datos recogidos por el INE, en 1975 la edad media a la que las mujeres quedaban embarazadas por primera vez era de 25.2 años. Sin embargo, en 2017, esa cifra se elevó hasta los 30.9 años de edad.

El problema de esto es que el cuerpo de la mujer va perdiendo potencial de fertilidad con los años. A los 40 años, una mujer registra un grado de fertilidad bastante bajo en comparación una más joven, además que la tasa de éxito de otros tratamientos también se ve afectada.

Tanto en la Sanidad Privada como en la Pública existen recomendaciones en cuanto a la edad máxima para someterse a las técnicas de reproducción asistida.

La Sanidad Pública no realiza la inseminación artificial en mujeres mayores a 38 años si el donante es la pareja y si el semen procede de un donante, el límite son 40 años.

La Sanidad Pública se rige por la ley de reproducción asistida, que dice: “las técnicas de reproducción asistida se realizarán solamente cuando haya posibilidades razonables de éxito y no supongan un riesgo grave para la salud física o psíquica de la mujer, que deberá haber sido informada previamente de las posibilidades de éxito, los riesgos y las condiciones de aplicación”.

La edad, por tanto, es un factor que tienen muy en cuenta a la hora de decidir si hacer o no una inseminación artificial, ya que a cuanta más edad tenga una mujer, más peligro de complicaciones graves como la preclampsia o el parto prematuro, y menos probabilidad de éxito del tratamiento.

Hay que tener en cuenta que las listas de espera para este tipo de tratamientos son muy largas, y cabe la posibilidad de que cuando llegue tu turno ya hayas sobrepasado la edad límite para realizarlo.

En cuanto a las clínicas privadas, la edad máxima permitida no varía demasiado.

Aunque no están sujetos a ninguna ley, desaconsejan practicar la inseminación artificial en mujeres mayores de 50 años.

Este límite se formalizó entre las clínicas de reproducción asistida de España basándose en la edad a la que comienza la menopausia.

Otras alternativas

En algunos casos, la inseminación artificial no está recomendada, como cuando la mujer sufre endometriosis.

Antes de realizar una inseminación artificial el médico puede hacer un estudio del útero y las trompas de Falopio en busca de algún tipo de bloqueo que impida el movimiento del óvulo hacia el útero y por lo tanto la implantación.

Según el problema el médico recomendará un tratamiento u otro, no es lo mismo que la mujer tenga una reserva ovárica baja debido a la edad o que el problema se encuentre en el esperma del hombre.

Otra técnica muy utilizada cuando la inseminación artificial no tiene éxito o no puede realizarse es la fecundación in vitro. En la Sanidad Pública se permite que las mujeres de hasta 40 años se realicen este tratamiento.

Siempre hay que tener en cuenta que cualquier técnica de reproducción asistida conlleva unos riesgos, por lo que hablar con un médico sobre cuál es la que más se ajusta a tu caso es esencial.

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La edad también cuenta (y mucho) en reproducción asistida

¿Hasta qué edad se puede hacer inseminación artificial?

“La clave del éxito está en adelantar la edad de la consulta de Fertilidad.

Si hay que recurrir a las técnicas de reproducción asistida hay que hacerlo en edades jóvenes, antes de los 35 años”, explica el doctor Martínez.

El problema radica en que la edad repercute en los resultados la técnica de reproducción asistida que se vaya a emplear utilizando óvulos propios.

“Con menos de 35 años –advierte el presidente de la SEF– tenemos una tasa del 37% de niño nacido vivo y con más de 40 años el porcentaje de niño nacido vivo se reduce a un 14%.

La edad marca la calidad de los óvulos”. Son datos de ciclos de fertilidad realizados con óvulos de la propia paciente. Además, no hay que olvidar que la tasa de aborto se incrementa con la edad materna.

Y con menos de 35 años las alteraciones cromosómicas de los óvulos son mucho menores.

Las mujeres tienen su primer hijo hacia los 32 años: empiezan a buscarlo con 30 o 31 pero, según el ginecólogo Luis Martínez, “cuando quieren consultar ya rondan los 35 años”. Por eso uno de los tratamientos que más ha crecido en los últimos años es la ovodonación (o donación de ovocitos), debido al “incremento de edad” de los óvulos maternos.

“Cuanto más joven mejor, relativamente. Hay estudios que demuestran que las edades comprendidas entre los 18 y 23 o 24 años puede haber problemas en el embarazo. La edad ideal en mujeres comprende de los 25 a los 35 años: es la franja con menos trastornos cromosómicos en los embriones.

Con carácter general se puede afirmar que las edades favorables para la fertilidad comprenden de los 20 a los 35 años”, indica este especialista. En el varón también cuenta la edad y se detecta un incremento, por ejemplo, de problemas de hijos con autismo entre padres de entre 50 y 55 años.

La edad tope para una paternidad más saludable ronda «los 45 años”.

¿Qué pasará con mis embriones congelados? 

“Actualmente sólo el 1% de las parejas donan sus embriones sobrantes a otras personas”, según el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad. La ley española establece tres opciones:

  • Investigación médica: actualmente no hay proyectos de investigación con embriones.
  • Destrucción de los embriones con permiso de los padres, que no se lleva a cabo. Los embriones se acumulan en centenares de bombonas especiales en las clínicas de reproducción asistida.
  • La donación ya citada y que tiene poco éxito. Para donar, además el embrión debe contar con las mismas condiciones que los donantes de gametos: el óvulo debe pertenecer a una mujer con menos de 35 años y el espermatozoide a un hombre de menos de 45.

“El ‘limbo’ de los embriones congelados –explica Martínez– va creciendo y muchos de ellos no pueden donarse. Querríamos que hubiera una posibilidad de adopción de embriones cambiando los requisitos actuales para dar salida a muchos de ellos que hoy no tienen ninguna posibilidad de ser implantados”. Nos topamos otra vez con la barrera de la edad de los progenitores, padre y madre.

¿Tendré gemelos o mellizos por FIV?

Los especialistas en Reproducción Asistida quieren perfeccionar sus técnicas para que no haya fallos.

Uno de sus objetivos es mejorar la selección de embriones para implantar solamente uno cada ciclo y evitar así los embarazos gemelares, mejorando las técnicas de diagnóstico genético preimplantacional.

Para Luis Martínez, “el ser humano está hecho para que los bebés vengan al mundo de uno en uno”. Pero muchas pacientes de Reproducción Asistida, que ven tantos carros de gemelos por la calle,  consideran como una ventaja el tener un parto múltiple.

“No son plenamente conscientes -advierte Martínez- de las complicaciones de estas gestaciones: el 50% de los gemelos son prematuros y se dan complicaciones en el embarazo como hipertensión o diabetes”.

Muchos niños prematuros tendrán sus propias secuelas físicas y que habrán de ser ingresados en las unidades de cuidados intensivos de Neonatología. Todo un reto y un gasto para el sistema sanitario.

 

Otra línea de investigación de los especialistas en Fertilidad se centra en los estudios genéticos para identificar qué momento es el mejor para implantar en embrión en el endometrio para aumentar las posibilidades de éxito del embarazo.

La consulta en el médico general o en la consulta ginecológica anual puede ayudar a identificar casos de esterilidad, muy especialmente en personas jóvenes, que pueden perder año vitales para su fertilidad por retrasar pruebas diagnósticas. El presidente de la SEF ofrece unos consejos para ayudar a estos profesionales de la Salud a mejorar la fertilidad de sus pacientes:

  • «Los médicos debemos tener en cuenta que la edad es fundamental para la maternidad». Por ello, Martínez  invita a sus colegas a hablar con los pacientes de sus deseos de ser padres.
  • “Hay técnicas -indica- como la congelación de óvulos que son útiles si se va a retrasar la maternidad más allá de los 37 años por cualquier causa. Es como tener un ‘seguro’ de los ovarios, valga el símil”.
  • En las revisiones ginecológicas anuales debería evaluarse mediante ecografía la reserva folicular (o reserva ovárica), aunque la mujer sea joven.
  • Si dicha reserva es baja, hay que acudir a las técnicas de reproducción asistida aunque la mujer sea joven.
  • Los ginecólogos han de evaluar siempre los casos de endometriosis y miomas en lo tocante a la fertilidad.
  • En el hombre, está demostrado que la obesidad produce una fragmentación del ADN espermático, por lo que se debe recomendar bajar de peso antes de concebir.
  • Y si el médico de cabecera detecta esterilidad en una pareja joven después de un año, que comience con el estudio de fertilidad y no lo deje pasar dos o tres años.

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Источник: https://www.natalben.com/embarazo-fiv-fertilidad-reproduccion-asistida-edad-madre-padre

Embarazo y niños
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