La beta espera

¿Qué hacer (y no hacer) durante la ‘betaespera’?

La beta espera

Se conoce como betaespera, de manera coloquial, al período de tiempo que transcurre entre la transferencia embrionaria o tratamiento de inseminación artificial y la prueba de embarazo (Beta-HCG), normalmente unos 15 días.

En la mayoría de los casos, la betaespera es la fase de mayor tensión emocional y dudas a lo largo del tratamiento de reproducción asistida. Y esto es así casi con independencia del número de tratamientos a los que se haya sometido la paciente, ya que la incertidumbre del resultado vuelve a estar presente en cada ocasión.

Tal vez debido a la falta de control que se produce durante esta fase, la mujer tiende a pensar que puede hacer ciertas cosas o evitar otras tantas para que el tratamiento tenga más éxito.

Por ejemplo, es habitual sentirse obligada a estar más positiva, evitar moverse, buscar información en foros, hablar del tema constantemente… o acudir al servicio para comprobar si se ha manchado o no, entre otros comportamientos compulsivos.

Todas estas acciones y actitudes estarían encaminadas a aportar una mayor sensación de control, pero finalmente quedan sólo en eso, en sensaciones, pues no tienen ninguna ventaja real sobre el tratamiento de reproducción asistida. Lo que se consigue en realidad es mantener viva y en expansión la burbuja que se posa sobre nuestra vida en esos momentos y que nos recuerda que estamos en esa tediosa e incierta espera antes de la prueba de embarazo.

¿Qué puedo hacer para disminuir la ansiedad durante la betaespera?

Aunque es complicado manejar la ansiedad producida por la incertidumbre durante la espera de la prueba de embarazo, quizá estos consejos te resulten de utilidad:

  • Habla sobre el tratamiento de reproducción asistida únicamente con las personas de confianza; aquellas con las que te sientas bien compartiendo esta información.
  • Evita conductas de comprobación como acudir al servicio constantemente para ver si has manchado, o buscar información en internet. Esto sólo alivia de manera parcial y transitoria la ansiedad durante la betaespera, haciendo que se mantengan o aumenten las conductas de comprobación y que por tanto crezcan los pensamientos centrados en la espera.
  • Busca alguna actividad incompatible con estos pensamientos y a la vez agradable y de fácil realización, por ejemplo acceder a una aplicación entretenida del móvil, terminar alguna tarea corta en casa o en el trabajo, etc.
  • Limita los compromisos y actividades con mujeres embarazadas y con niños si te recuerdan tu malestar, e intenta reunirte en cambio con personas que te hagan desconectar de este proceso, hablando de otros temas o haciendo actividades no relacionadas.
  • Practica ejercicios de respiración diafragmática o de relajación muscular progresiva; está demostrado que tienen una importante función en la desactivación fisiológica.
  • Busca ayuda psicológica. Te ayudará a descubrir de qué herramientas dispones para hacer frente a este proceso y a emplearlas adecuadamente.

¿Qué cuidados debo tener durante este período?

A nivel físico, es importante que tengas en cuenta las siguientes recomendaciones:

  • Reposo relativo de 24 horas. Transcurrido este descanso podrás llevar un ritmo de vida normal aunque tranquilo: conducir, pasear… trabajar siempre que no conlleve mucho esfuerzo físico… y en general llevar un ritmo de vida normal. Muchas mujeres durante la betaespera prefieren trabajar; pero otras prefieren quedarse en casa. Si este es tu caso, procura hacer tareas que no requieran esfuerzo pero que mantengan la mente ocupada. No se ha observado una mayor tasa de gestación por permanecer en reposo las dos semanas de betaespera. Al contrario, podría ser incluso perjudicial.
  • Sigue una alimentación variada, rica en fibra.
  • Bebe abundantes líquidos con el fin de mantener una buena hidratación.
  • Si durante este tiempo necesitases tomar algún medicamento diferente a los que te han prescrito nuestros facultativos, ponte en contacto con nuestro Servicio de Atención al Paciente.

¿Qué pasa si comienzo a manchar?

  • Si comienzas a manchar durante la betaespera, ponte en contacto con nuestro Servicio de Atención al Paciente, donde te daremos las indicaciones que debes seguir.
  • Nunca dejes por tu cuenta la medicación.
  • Acude a realizarte la Beta-HCG en la fecha fijada, incluso aunque te hayas realizado una prueba de embarazo en orina y ésta haya dado negativo y/o estés manchando.

Por último, ante cualquier duda, por insignificante que te parezca, ponte en contacto con nosotros. Es importante para ti y probablemente una vez resuelta te ayudará a llevar mejor el tiempo de betaespera.

Источник: https://www.ginefiv.com/blog/qu-hacer-hacer-durante-la-betaespera/

Cuando hacer un test de embarazo tras una FIV

La beta espera

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El test de embarazo consiste en una prueba que permite conocer el nivel de beta-HCG  (gonadotropina coriónica humana), que es la hormona que se produce por las células de la placenta tras la implantación del embrión. El test puede ser cualitativo, cuando indica si se está embarazado o no, o cuantitativo, cuando permite conocer el nivel exacto de la hormona de embarazo.

Prueba de embarazo casera

Los test de embarazo en orina, también llamados predictor, pueden adquirirse en cualquier farmacia y conocer así, cómodamente desde casa, si estás embarazada o no.

Miden el nivel de hormona beta-hCG en orina, de tal forma que si encuentra esta hormona el predictor reacciona con los anticuerpos y muestra el resultado.

Normalmente detectan niveles de hormona de entre 25 y 50mUl/ml y tienen una fiabilidad del 95-97%.

Es recomendable realizar el test con la primera orina de la mañana porque es el momento en el que la concentración de la hormona es más alta.

Primero, hay que quitar la tapa protectora del test (donde está la tira reactiva) y colocarlo durante unos 5 segundos bajo el chorrito de orina.

A continuación, se debe poner de nuevo la tapa del test para evitar interferencias con otras sustancias y esperar unos 5-10 minutos a que aparezca el resultado.

Actualmente también hay test digitales que además de indicar si hay embarazo, indican el tiempo de gestación.

Prueba de embarazo en sangre

Existen dos tipos de pruebas en sangre: cualitativo y cuantitativo. El primero, al igual que el test de orina, indica un positivo o negativo. El segundo indica además la concentración de hormona beta-hCG en sangre.

Se considera que los valores inferiores a 10mUl/ml son dudosos de gestación. En este caso, se recomienda repetir el test y analizar la evolución de la beta-hCG.

Si ese valor se duplica aproximadamente cada 48 horas, el embarazo evoluciona.

¿Es posible que el predictor resulte negativo y la prueba de embarazo en sangre positiva?

Debida a la diferente sensibilidad de ambas pruebas pueden originar resultados diferentes. Los test en orina detectan niveles hormonales superiores a los 25 o 50 mUI/ml, dependiendo del tipo de test que compremos.

Por el contrario, en el análisis de sangre, podemos detectar valores menores.

Por tanto, si utilizamos un predictor de sensibilidad 50 y la concentración de hormona beta-hCG en nuestro organismo es de 30, el predictor resultará negativo y, el test de embarazo en sangre, positivo.

¿Cuándo se debe realizar un test de embarazo tras una FIV? 

Tras un tratamiento de reproducción asistida, hay que restar los días de cultivo de los embriones a los 14 días de referencia que se estima.

Por ejemplo, si los embriones transferidos son de día +3, las pruebas pueden realizarse a los 11 días de la transferencia embrionaria. Por tanto, 11 días de beta espera más los 3 días de cultivo, resultan 14 días desde la punción.

Este período transcurrido entre la transferencia embrionaria y la fecha del test de embarazo es lo que se conoce como betaespera.

Si el resultado es positivo, para asegurarte, deberás realizar una ecografía abdominal para poder confirmar con mayor seguridad que el desarrollo embrionario se está produciendo con normalidad.

¿Es fiable realizar un test de embarazo antes de tiempo? 

Durante los primeros días de desarrollo, el nivel de beta-hCG es bajo. Realizar la determinación antes no ayudará ya que la actividad embrionaria es tan pequeña que no produce suficiente cantidad para que se pueda medir.

Por esta razón, existe una alta probabilidad de que el resultado sea negativo independientemente de si se está o no embarazada. Por eso, se recomienda esperar aproximadamente 15 días desde la relación sexual o el tratamiento de reproducción asistida.

Pasado ese tiempo el nivel de la hormona ya habrá aumentado lo suficiente como para ser detectado por el test.

¿Cuándo puede producirse un falso positivo?  

Generalmente la hormona beta-hCG indica embarazo, pero existen situaciones que pueden dar lugar a un aumento de sus niveles:

  • Ingesta de fármacos que contienen hCG: en tratamientos de reproducción asistida es común y pueden provocar un falso positivo.
  • Tumores ováricos: un valor elevado puede indicar un crecimiento anómalo de células cancerígenas.
  • Embarazo ectópico: existe implantación embrionaria, pero fuera del útero.
  • Embarazo anembrionado: se desarrolla el saco embrionario, pero sin embrión en su interior.
  • Embarazo bioquímico: existe implantación, pero el embrión se pierde a los pocos días de ser implantado.

La prueba de embarazo es quizás uno de los periodos de mayor nerviosismo en una pareja y la ansiedad en los días previos es una tónica bastante común. Por eso, ahora más que nunca, debes ser paciente, tratar de mantener alejado el estrés y seguir los consejos de tu especialista para no adelantar acontecimientos.

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Источник: https://barcelonaivf.com/es/blog/general/test-de-embarazo-tras-fiv

Cómo superar la betaespera con bienestar emocional

La beta espera

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Источник: https://www.fivvalencia.com/blog/como-superar-la-betaespera-con-bienestar-emocional

Cómo sobrevivir a la “beta-espera”

La beta espera

Si cualquier espera se hace larga, los días que preceden a la prueba de la hormona ßHCG (gonadotropina coriónica humana) -comúnmente llamada la “beta-espera”- ­que nos dirá si, finalmente, estamos o no embarazadas tras el transfer ¡se hacen eternos! Porque a la incertidumbre del sí o el no, se suma la impaciencia por conocer el resultado, el temor ante un posible fracaso y la ilusión de lograr un embarazo. Un carrusel emocional que, desde luego, no resulta nada fácil de gestionar.

Además, se despierta en nosotras una especie de sexto sentido para captar cualquier señal corporal que pueda inclinar la balanza hacia un lado u otro: un leve mareo o más sensibilidad en los pechos son síntomas que levantan sospechas.

El problema es que no sabemos hacia qué lado de la balanza: es decir, si indican un embarazo incipiente o que nos va a venir la regla (ya que pueden ser parecidos), lo que nos mantiene en un estado de alerta permanente que solo comporta estrés y ansiedad. Nada que nos convenga, la verdad.

Así que lo mejor que podemos hacer durante la “beta-espera” es tener la mente ocupada con actividades que nos resulten placenteras, o incorporarnos a nuestra vida laboral, si esta no supone un riesgo sobreañadido, en cuanto el médico lo indique.

¿Qué podemos y qué no podemos hacer?

  • En general, durante las 48-72 horas post-transfer se aconseja evitar las relaciones sexuales con penetración y los baños de inmersión (piscina, jacuzzi, baños de mar) para prevenir el riesgo de infecciones o de un posible sangrado.
  • Podemos coger algo de peso (siempre que no suponga un esfuerzo), hacer ejercicio de forma moderada (sobre todo hay que evitar los deportes de impacto), y utilizar tintes para el pelo (parece una tontería, pero muchas mujeres tienen dudas).
  • En cuanto al consumo de medicamentos, se permiten los mismos que durante el embarazo. Además, las mujeres que siguen un tratamiento hormonal deben continuarlo hasta que el médico indique lo contrario.
  • No es necesario hacer reposo absoluto ni dejar de trabajar. Si tienes alguna pérdida de sangre, no te alarmes, ya que no siempre indica un embarazo fallido. Llama a tu médico y consúltale.

Lo que más importa es que estés tranquila.

Que el embrión se implante o no, no depende de lo que hagamos esos días sinó de su propia capacidad para progresar y de que encuentre un medio favorable para su desarrollo. Así que no tienes que asumir la responsabilidad de lo que ocurra. De hecho la mayoría de las mujeres no saben que están embarazadas hasta un mes después de haber concebido y siguen haciendo vida normal.

Falsos positivos y falsos negativos

La ßHCG empieza a segregarse cuando el embrión se ha implantado, ya que es el responsable de su liberación.

Su función es favorecer el desarrollo del embarazo y formar la placenta, y su concentración aumenta progresivamente a medida que avanza el embarazo (hasta el tercer trimestre, en que se estabiliza).

Pero durante las primeras semanas se duplica cada 48-72 horas, como muestra la gráfica.

Por lo tanto, más que el valor concreto, lo que importa es su incremento a lo largo de la gestación. Por ello hay que esperar un par de semanas antes de hacerse la prueba, ya que al principio es posible que no esté muy alta y dé un “falso negativo”.

Fuente: www.reproduccionasistida.org

Se considera positiva cuando supera los 5 mUI/ml en el análisis de sangre. Pero su valor en esos primeros días es muy variable y puede oscilar entre 15 y 1.000 UI/ml.

En general, tras 12-14 días desde la implantación cabría esperar una Beta de unos 50 mUI/ml. Así pues, si el valor da positivo pero es bajo, se repite el análisis a las 48h.

La sensibilidad de los tests de orina es mucho menor, por lo que se suele hacer en sangre para no tener que alargar la espera.

Aunque no es frecuente, es posible que el resultado sea un “falso positivo”.

Ocurre en los casos de embarazo ectópico (en el que el embrión se implanta fuera del útero); embarazo anembrionario, en que se implanta pero no se desarrolla (este tipo de embarazo es la causa de un 50% de los abortos que se producen de forma espontánea durante el primer trimestre), y embarazo bioquímico, en que el desarrollo del embrión se detiene en fase temprana. Es bueno saberlo para estar prevenidas, pero no debe quitarnos la ilusión, porque este tipo de problemas, de ocurrir, se detectan enseguida, durante los controles que se realizan en el primer trimestre. Lo mejor que puedes hacer, por lo tanto, es relajarte. Pase lo que pase, preocuparse no va a ayudar.

Solo una cosa más: los valores de la Beta son similares en cualquier embarazo, independientemente de que se haya conseguido de forma espontánea o a través de la reproducción asistida. Solo se incrementan cuando la gestación es múltiple. Si es así, te lo dirán enseguida, y aunque el impacto por la noticia sea doble, la ilusión también lo será. Así que, ¡ánimo y mucha suerte!

Источник: https://www.dexeus.com/blog/fertilidad/como-sobrevivir-a-la-beta-espera/

Consejos para pasar una betaespera sin volverte loca

La beta espera

Si has pasado por un tratamiento de fertilidad sabrás lo que es una betaespera.

Si no… técnicamente, «es el periodo que transcurre desde que la paciente se hace el tratamiento de reproducción asistida, ya sea por inseminación artificial o a través de la transferencia de embriones cuando se trata de una fecundación in vitro, hasta el día que se obtienen los resultados del tratamiento, en el que la prueba puede ser positiva o negativa».

Psicológicamente es otra historia. Es el periodo que transcurre entre que la paciente se hace el tratamiento de fertilidad hasta  el día en que obtiene su positivo o negativo. O en otras palabras. Los quince días que pasan desde el tratamiento hasta que sabes si ha tenido éxito. Lo que significaría que estás embarazada.

Os cuento lo que me sirvió a mí para no volverme loca en esos 15 días llenos de estrés y ansiedad.

Primero: No hipervigilar tu cuerpo

Este fue mi primer error. Hipervigilar mi cuerpo continuamente. Ponía toda la atención en mi cuerpo y en cualquier mínimo cambio o «señal». Esto aumenta mucho la ansiedad, sobre todo si tenemos en cuenta que una mujer con unos pocos días de embarazo no tiene síntomas.

En las siguientes betaesperas me centré en pensar que cualquier cosa «anómala» que pudiera sentir en mi cuerpo respondía a los efectos secundarios de meses de pincharme hormonas, a la progesterona y a los nervios de haber pasado por una intervención. Si sentía algo «raro» me concentraba en mi cuerpo, pero no para vigilar, sino para relajarme. Me tumbaba, respiraba profundamente, sentía esas sensaciones… Y a otra cosa.

Segundo: No buscar en Google los «supuestos» síntomas que crees que tienes

El segundo error que viene obligatoriamente después del primero es buscar compulsivamente en Google todos esos síntomas de embarazo que «creía» tener… Probablemente esto fue lo que me generó más ansiedad. Y más si tenemos en cuenta que si pones en Google «dolor de cabeza día 5 betaespera» pueden aparecer miles de respuestas de foros de todo el mundo. Y no nos engañemos, ¿qué nos puede aportar algo así?

En las siguientes betaesperas asumí que todos los síntomas que podía tener eran fruto del tratamiento.

Y que las respuestas que pudiese leer en Internet provenían de otras mujeres en el mismo estado de desesperación que yo. Leerlas sólo me generaba más confusión.

Y para acabar con la confusión, buscama más respuestas. Así que dejé de buscar en Internet. Hay que cortar por lo sano.

Tercero: Abrazar la incertidumbre

Abrazar al incertidumbre es un paso complicado. No imposible, pero complicado.  No nos engañemos. Lo es en una situación normal, ¿cómo no lo va a ser en una betaespera?

Abrazar la incertidumbre es uno de los pasos que según las tradiciones orientales tenemos que conseguir para alcanzar un estado de paz y de sabiduría. Abrazar la incertidumbre implica no esperar nada. No anticipar nada. No desear ningún resultado… Significa quedarte con lo que hay en cada momento. Y mantener la actitud del «no sé».

Yo practique mucho este paso. Cada vez que me entraba la angustia me decía a mí misma, «no sé». Un «no sé» es mucho mejor que un negativo. Un «no sé» es abrazar lo que hay en este momento. Y te ayuda a no dejarte llevar por pensamientos de miedo y ansiedad.

Cuarto: Siente, siente, siente

Durante la betaespera sentimos un millón de cosas. Nuestro cuerpo lleva semanas «recibiendo» hormonas artificiales, progesterona, pruebas, ecografías… Y podemos sentirnos en una montaña rusa. Arriba y abajo, arriba y abajo, arriba y abajo…

Mi consejo es no tratar de «anestesiar» las emociones. Si estás triste, llora. Si estás enfada, grita. Si sientes miedo y ansiedad, llama a una amiga… Muchas veces mantenemos en secreto estos procesos. Y es normal. No queremos que nos pregunten, no queremos que la familia se haga ilusiones.

No queremos que salga mal y nos estén diciendo que lo sienten… Pero siempre hay alguien en quien podemos confiar. Yo se lo conté a dos amigas. Fueron las únicas que lo supieron hasta que ya estaba de casi 20 semanas. Y cuando me sentía mal las llamaba o las escribía.

Me dieron muchos ánimos y mucha fuerza.

Quinto: Comunícate con tu pareja

Los procesos de fertilidad pueden ser una fuente de conflicto en la pareja. Más que nada porque la «balanza» no está nivelada. La  mujer pasa por todo, y el hombre no tiene que hacer mucho. Y eso crea mucha frustración.

En mi caso, y por culpa del trabajo, yo tenía que ir sola a todas las revisiones y a todas las pruebas.

Incluso cuando me dijeron que tenía un «huevo huero» y me mandaron para urgencias para programar un legrado, estaba sola. Iba llorando por los pasillos.

Entre la mala noticia y el cóctel de hormonas que llevaba en el cuerpo, no podía contenerme… Menos mal que me crucé con la celadora que se portó muy bien.

Así que es muy importante que podamos confiar en nuestra pareja y contarles cómo nos sentimos. Muchas veces ellos también se sienten impotentes por no poder hacer más.

O simplemente no pueden comprendernos porque no están en nuestro cuerpo. Y cuanto más silencio haya, más frustración y más «ataques» sin fundamento.

  No me atrevo a decirte que estoy enfadada por no haber venido conmigo, así que me cabreo como una mona porque no has puesto el lavavajillas.

Sexto: Comparte tu experiencia

En este punto habrá muchas opciones. Habrá  mujeres que lo compartan con los amigos y la familia. Y habrá muchas mujeres que lo mantenga en secreto…

¿Mi consejo? Necesitamos compartir esta experiencia como sea. En mi caso me abrí un perfil en Instagram «anónimo» y empecé a seguir a otras mujeres que estaban en mi misma situación. Y eso me ayudó un montón. Esa sensación de «tribu», de grupo, de compartir la experiencia con otras mujeres que están pasando por lo mismo,  es muy sanadora.

En mi caso estaba yendo a terapia, y contaba con esta «tribu» virtual a través de mi perfil en Instagram que pasó de ser «futura mamá y terapueta», a @mama_y_terapeuta.

Séptimo: Relájate, descansa, duerme

Es complicado decirle a una mujer durante la betaespera que se relaje. Por definición, son dos semanas en las que nuestro cuerpo está muy activo, en alerta, escaneando cualquier cambio…

Pero es importante relajarse, descansar meditar. ¿Mi consejo? Hay muchas aplicaciones para el móvil que te enseñan a meditar. Descargate una y dedícale 20 minutos al día a desconectar de todo y meditar. Regálate esos minutos para ti. Además de que la práctica de la meditación te ayudará a afrontar mejor cualquiera que sea el resultado de la betaespera.

Cuanto más relajada estés, más alegre, más positiva… Más receptivo estará tu cuerpo para acoger a esos embriones que te han implantado.

Hace unos días una enfermera que estaba en mi grupo de lactancia nos contaba que están haciendo un estudio en su hospital para determinar qué factores eran más determinantes en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida.

Y el estrés era el primero que se relaciona con el fracaso de los tratamientos. Así que trata de mantenerlo alejado de ti.

Octavo: Distráete con actividades gratificantes

Durante la betaespera es muy importante distraerse. Cuanto menos pienses en el futuro resultado de la prueba, mejor te irá. ¿Y cómo hacer para no pensar durante estos días? Haz cosas que te gusten. Mantente ocupada para que tu mente no te juegue malas pasadas y te lleve a la espiral de ansiedad que suele conllevar estos procesos.

A mí me gustaba salir a pasear una hora al día, ver series de Netflix, leer, salir de terracitas, hacer yoga, estar con los amigos, ir al cine… Si estás trabajando, durante la semana estarás bastante ocupada y con poco tiempo de «comerte la cabeza». Pero llega el fin de semana… y ahí podemos decaer. Así que organiza planes chulos con tu pareja y disfruta.

Noveno: Mantente activa y aliméntate bien

Como ya te he dicho, cuanto más relajado, «sano», alegre… esté tu cuerpor, más probabilidades de que ese embrión se quede contigo. Las dudas se suelen apoderar de nosotras en estos días: ¿Puedo hacer ejercicio?, ¿Puedo comer de todo?, ¿Si hago ejercicio puedo perder a mi embrión?…

Yo no dejé de moverme a partir de las 48 horas de las IAs que me hicieron. No corría una maratón, pero si andaba una hora diaria y no perdonaba mis clases de yoga. El yoga me aporta mucha paz mental. Además de que mi cuerpo está más relajado, flexible, sin contracturas… Así que iba a mis dos clases semanales, y en casa practicaba un rato todos los días.

Y la alimentación… Pues ya sabes… cero alcohol, tabaco, ultraprocesados. Es muy difícil controlar la alimentación cuando se tiene mucho estrés, ya que suele ser una válvula de escape muy socorrida.

Pero es importante cuidar nuestro cuerpo. Es nuestro templo y será el hogar de nuestro futuro bebé. Yo tomaba mucha fruta, infusiones, pescado, frutos secos.

Y si de vez en cuando te lo quieres saltar, no te sientas culpable!!

Décimo: Pide ayuda si lo necesitas

Todos estos consejos están muy bien. A mí me ayudaron a sobrevivir mis betaesperas. Pero yo fui a terapia durante todo este tiempo.

Durante todo el tratamiento de fertilidad y el embarazo. Ya que el embarazo suele ser bastante duro para las mujeres que han pasado por procesos de fertilidad.

Yo  no me pude relajar hasta la semana 20 cuando ya veía que no había nada que pudiese parar a mi bebé.

Y la terapia me ayudó muchísimo. No creo que ahora fuese mamá si no llega a ser por la terapia.

  Estos procesos generan mucha frustración, culpa, soledad, rabia, tristeza, duelos… Y necesitamos un espacio seguro donde compartir todo lo que nos está pasando.

Y más cuando muchas de esas cosas no las podemos compartir con la pareja. Y a todo esto hay que sumar que en muchos casos estos procesos se llevan «es secreto».

Si me tuviera que quedar con un solo consejo, sería este. No pases por esto sola. Busca a alguien que te pueda acompañar durante el proceso.

Además, podrás ser conscientes de las creencias inconscientes que pueden estar bloqueando la posibilidad de un embarazo. Y créeme que son muchas.

Yo tuve que «trabajar» mucho la relación con mi madre, mi infancia, las lealtades familiares, mis creencias sobre cómo sería como madre… Y un sinfín de cosas que tuve que «limpiar» para dejar paso a mi pequeño tesoro.

Si te interesa conocer mi trabajo, puedes informarte aquí.

¡Suerte!

Embarazo y niños
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