La crisis ¿influye en la fertilidad?

Consecuencias Psicológicas de la Infertilidad

La crisis ¿influye en la fertilidad?

Los problemas de infertilidad están siendo cada vez más frecuentes en la sociedad, especialmente en las sociedades más desarrolladas. Se define la infertilidad como la incapacidad para concebir después de un año de mantener relaciones regulares no protegidas.

Cuando una persona o una pareja se enfrentan a esta situación, supone un impacto estresante, una crisis vital, y tener que enfrentarse a un proceso  complejo de toma de  decisiones.

Es fácil de entender el impacto psicológico en una pareja cuando conocen que tienen un problema de infertilidad.

Ante el deseo de tener un hijo, la mayoría de las personas tienen la creencia de que cuando lo intenten lo van a conseguir de manera natural, ya que existe la creencia de que la procreación es un proceso voluntario, que se pude conseguir.

Por tanto, cuando la pareja se enfrenta a este problema, aparecen reacciones de sorpresa, desconcierto y cierta frustración por no poder llegar a conseguir el deseo de ser padres.

Pero dicho impacto, no es igual ni en todas las personas, ni en las diferentes fases por las que se va pasando a lo largo de un tratamiento.

De hecho, existen muchas personas que presentan un buen nivel de ajuste emocional y disponen de recursos adaptativos  adecuados para afrontar el problema y el posible tratamiento, por lo que no tendrían  las dificultades psicológicas que presentan otras personas. Nos vamos a centrar en este grupo, más vulnerable al impacto psicológico.

Existen algunas variables que pueden ser moduladoras del impacto psicológico de la infertilidad.

Algunas de estas variables son:

  • El ajuste emocional que presenta la persona y la pareja.
  • Disponer de recursos psicológicos adecuados para poder afrontar las  fases  del proceso (diagnóstico y tratamiento).
  • Características sociodemográficas (edad, género, hijos).
  • Características del problema y el tratamiento (diagnóstico, tiempo intentándolo, tratamientos que han recibido).

En las características sociodemográficas, señalamos la edad, las parejas son conscientes de que a mayor edad la fertilidad se puede ver afectada, convirtiéndose por tanto en un fuerte estresor.

Por otro lado, según los estudios realizados, las mujeres presentan una mayor dificultad para aceptar el problema, presentando más ideas obsesivas sobre el embarazo, mayor sintomatología ansiosa y depresiva.

Tener otros hijos, permite que el impacto emocional sea menor, lo que no significa que no presenten síntomas de afectación emocional.

Para poder entender mejor como es el impacto emocional y el desajuste que se puede producir en muchas personas cuando se enfrentan al proceso de tratamiento por un problema de infertilidad vamos a describir brevemente en qué consiste todo el proceso.

FASE PREVIA AL DIAGNÓSTICO

Las parejas llevan un tiempo intentando conseguir un embarazo, lo que supone un cierto “vaivén” de emociones, sentimientos positivos, expectativa de conseguirlo, ilusiones, y ante la no consecución, van apareciendo  sentimientos de pena, tristeza, decepción, frustración, entre otros.

En muchos casos cada mes que pasa sin conseguirlo, va provocando esta pequeña “montaña rusa” de emociones.

Algunas mujeres se desaniman cada vez que tienen la menstruación, e incluso muestran conductas “obsesivas”, chequeándose los síntomas que tienen por si pudieran estar embarazas, hasta que comprueban que esa vez tampoco lo han conseguido.

Dependiendo de diferentes factores (edad, tiempo que llevan intentándolo y sobre todo el  fuerte deseo y expectativas de tener un hijo), la pareja toma la decisión de acudir a un profesional, acuden a su ginecólogo, quien, en función de la valoración clínica que realice,  puede remitirles a una clínica de reproducción asistida.

En este momento, la pareja puede mostrar cierto desconcierto, inseguridad por desconocer en qué consisten los tratamientos, y especialmente tienen que tomar una decisión, (seguir intentándolo ellos por sus propios medios, realizar un tratamiento, renunciar a tener hijos, plantearse la adopción…), en este momento las personas pueden tener un cierto impacto emocional, que les puede generar una  crisis personal.

Si la pareja decide acudir a una clínica de reproducción, acuden con cierta incertidumbre,  inseguridad, pero también aparece algo  que va a ser muy frecuente a lo largo del tratamiento, y es la “EXPECTATIVA” de poder conseguirlo, lo que  provoca  que aparezca  de nuevo la ilusión y cierta alegría.

Pero, realizar un tratamiento de reproducción asistida, no garantiza el que se pueda conseguir.

Cada caso es distinto, los tratamientos también, y aunque son extraordinarios los avances científicos y tecnológicos que se han producido en los últimos años en el campo de la reproducción asistida, no siempre se llega a conseguir el objetivo, o se consigue después de muchos intentos de tratamientos, con el desgaste que esto va produciendo en esas personas.

Al acudir a la clínica de reproducción, se revisará su historia personal y a partir de este momento se les indicará la realización de unas pruebas para poder realizar el diagnóstico en cada caso. (Analítica hormonal, estudio de la calidad del semen, ecografías vaginales etc.).

DIAGNÓSTICO

Una vez que los profesionales de  la clínica de reproducción asistida han realizado el estudio del caso, hablan con la pareja y les explican el problema que puede presentar y el tipo de tratamiento indicado para ellos.

Aunque existen diferentes tratamientos, nos vamos a centrar en la FIV (fecundación in vitro), la FIV-ICSI (fecundación in vitro con inyección intracitoplasmática).

Estos tratamientos consisten en estimular con fármacos los ovarios, de forma controlada, y conseguir un número mayor de ovocitos maduros en un mismo ciclo, si se consiguen, se extraen los ovocitos, se realiza la fecundación “in vitro” en el laboratorio  y posteriormente se realiza la transferencia de los embriones que se han conseguido al útero. Todo este proceso lleva varias semanas, y además de las consecuencias emocionales que tiene cada una de las fases del tratamiento, el proceso se puede tener que cancelar en algunas de las fases por no conseguir lo que se espera. Este dato es especialmente importante, para poder entender el coste emocional que las personas pueden tener en el tratamiento. A continuación lo vemos con detalle.

TRATAMIENTO DE FERTILIDAD

Cuando la pareja ha sido informada del tipo de tratamiento y en que va a consistir, aparecen expectativas muy positivas sobre la posibilidad de conseguirlo, mejorando significativamente el estado de ánimo, y aunque en la primera fase del tratamiento, la mujer se somete a un tratamiento farmacológico para realizar la estimulación ovárica, que en algunos casos, pueden presentar algunos efectos negativos (a nivel físico y emocional) en general esto no repercute de forma negativa, influyendo mucho más en positivo la expectativa de llegar a conseguir el embarazo.

En algunos casos, es necesario suspender el tratamiento en esta primera fase por una mala respuesta ovárica, y aunque el porcentaje de estos casos es bajo, cuando se da, la persona sufre unas consecuencias emocionales, como son desánimo, desorientación, tristeza.

Si todo va bien, y se va avanzando en el tratamiento, la esperanza, la ilusión y el optimismo van en  aumento, se pasa a la fase  de extracción de los ovocitos, la fecundación in vitro y la posterior transferencia de los embriones al útero.

En estas fases la carga emocional es fuerte, generando respuestas de ansiedad, ante la expectativa de cómo se va desarrollando todo el proceso, (el número de ovocitos que se producen, el tamaño que tienen, el momento de la extracción, si se produce la fecundación, y el momento de la transferencia de los embriones).

En todo este proceso es fácil entender algunas de las emociones por las que se va pasando, la ansiedad ante la espera, la ilusión de poder conseguirlo, la angustia ante las revisiones para comprobar cómo va evolucionando todo, el miedo ante algunas dificultades que pueden aparecer, y también, el sentimiento de fracaso, frustración, si  aparece alguna dificultad y se tiene que suspender.

El proceso por el que han pasado, ha supuesto un coste tanto físico como psicológico, además del coste económico que estos tratamientos pueden tener.

Si se ha llegado con éxito hasta este momento, todo ese coste se “olvida”, pero si por el contrario no se ha conseguido, en este momento las repercusiones psicológicas son importantes, provocando en muchos casos un estado emocional con presencia de rasgos depresivos.

La “montaña rusa” de emociones por las que han pasado, unido a la decepción por el fracaso, explican esa importante repercusión emocional, pues aunque en todos los casos, los profesionales que atienden a estas personas, explican las dificultades que pueden existir, no garantizan el éxito del tratamiento, informan de que en muchos casos hay que realizar nuevos intentos…la realidad es que cada persona, cuando va avanzando en el proceso consiguiendo los objetivos que se esperan en cada fase, genera, comprensiblemente, la expectativa de poder conseguirlo.

El momento en el que se realiza la transferencia embrionaria, provoca en las mujeres una sensación de que ya lo han conseguido, ilusionándose con la idea de que ya están embarazadas, este es un momento especialmente difícil, es la fase de espera de resultados, es un periodo donde las dudas, la incertidumbre, el miedo, conviven con la ilusión, y el fuerte deseo de conseguirlo. Si al final, los resultados son positivos, todo el proceso con todos los costes, habrá merecido la pena, pero si esto no ocurre, las consecuencias psicológicas negativas, son importantes. Y en muchos casos, esas personas pueden necesitar de apoyo psicológico para poder hacer frente a  dichas consecuencias y recuperarse para iniciar un nuevo tratamiento, si fuese el caso.

De los procesos emocionales por los que pueden pasar las personas que tienen un problema de infertilidad, y se someten a tratamiento, destacaríamos:

  • sentimientos de culpa
  • baja autoestima y sentimientos de inferioridad
  • ansiedad
  • rasgos depresivos
  • afectación en la relación de pareja
  • afectación en la relación sexual
  • la “montaña rusa” de emociones que hemos comentado (expectativas de conseguirlo, ansiedad ante la espera, frustración y tristeza ante el fracaso, y recuperación para volver a intentarlo).

Por todo lo expuesto, consideramos aconsejable la intervención psicológica en las parejas que reciben tratamientos de fertilidad, especialmente en aquellas personas y en las parejas que presentan algunos factores que les hacen más vulnerables al posible impacto psicológico que los tratamientos pueden tener.

Источник: https://www.cinteco.com/consecuencias-psicologicas-de-la-infertilidad/

La crisis ¿influye en la fertilidad?

La crisis ¿influye en la fertilidad?

La precariedad laboral y la incertidumbre económica provocan que muchas parejas en edad reproductiva retrasen la decisión de tener un hijo pensando que aún tienen tiempo por delante para plantearse la maternidad.

De hecho, en los últimos años ha aumentado la edad media de los pacientes que acuden a las clínicas de reproducción asistida.

Según datos de la clínica Ginefiv, actualmente la edad media de las mujeres que visitan una clínica para pedir ayuda es de más de 37 años, cifra superior a la edad recomendada para planear un primer embarazo, que suele ser entre los 28 a los 32 años.

Índice

Aumento de la edad del primer embarazo

“En 2007, los pacientes mayores de 35 años sólo suponían el 48% de nuestra clínica, pero hoy representan más del 70%, por lo que ha aumentado más de 20 puntos, principalmente a consecuencia de los factores socio-económicos de estos últimos años”, señala la Dra.

Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la clínica de reproducción asistida Ginefiv. “En contraposición, las pacientes más jóvenes y en mejor estado reproductivo, es decir, aquellas que oscilan entre los 30 a los 35 años, han descendido.

Mientras que en 2007 representaban el 36%, ahora sólo son el 25%”.

Según los expertos, a partir de los 37 años la mujer comienza a tener dificultades, ya que no solo disminuye claramente la reserva ovárica sino que los óvulos son de peor calidad.

“Es lógico que las parejas prioricen la estabilidad financiera, pero muchas de ellas no son conscientes de que, cuanto más tarde retrasen la hora de tener un hijo, mayores serán las dificultades de concebirlo y mayores los riesgos que pueden aparecer durante la gestación”, explica la doctora.

Las posibilidades de embarazo natural a partir de los 42 años son muy bajas, ya que los óvulos son escasos y suelen tener anomalías cromosómicas. “Es fundamental concienciar a la población de que el factor tiempo es clave en la reproducción, ya que limita el éxito de los resultados esperados. Por encima de los 43, las posibilidades de gestar un hijo con ovocitos propios es realmente difícil, por lo que deberemos recurrir a óvulos de donantes que luego puedan ser fecundados con esperma del marido o de un donante”, afirma la doctora. Por eso, a pesar de que es importante tener una cierta estabilidad económica a la hora de plantearse tener hijos, es fundamental no retrasar mucho la edad de la maternidad. 

Complicaciones en embarazos pasados los 40 años

– Riesgo de aborto: el riesgo de aborto espontáneo con la edad materna se sitúa en torno al 11,1 % entre 20-24 años, pero sube hasta el 93% a partir de los 45 años.

– Aumento del riesgo de anomalías cromosómicas: el trastorno cromosómico más común es el del síndrome de Down (trisomía 21). La incidencia de este síndrome aumenta con la edad materna; así, es inferior a 1 entre 1.000 en mujeres menores de 30 años, mientras que en mujeres entre 40-42 años el riesgo aumenta hasta el 1 entre 105.

– Hipertensión arterial: su incidencia aumenta con la edad materna y gestaciones múltiples. Cuando la hipertensión arterial va acompañada de edemas y proteinuria se denomina preeclampsia, una gestosis que puede llegar a ser muy grave.

Parto prematuro y bajo peso del niño al nacer, con los riesgos y complicaciones que un parto prematuro, sobre todo uno por debajo de las 28 semanas de gestación, conlleva.

Diabetes Gestacional: es la alteración metabólica que más frecuentemente se asocia al embarazo en edad avanzada afectando al pronóstico de la madre  (infecciones de orina, aumento excesivo de peso, parto prematuro…) y al del futuro hijo (macrosomía, hiperbilirrubinemia o distrés respiratorio) si no se controla adecuadamente.

Cesáreas o partos instrumentados: el riesgo de cesárea o parto instrumentado aumenta considerablemente en las mujeres de más de 40 años que dan a luz a su primer bebé, ya que existe una mayor probabilidad de prolongar la segunda etapa del parto aumentando así el sufrimiento fetal por lo que aumenta la probabilidad de tener un parto vaginal instrumentado (ventosa o fórceps) o una cesárea.

Agravamiento de patologías previas de la gestante durante el embarazo y el puerperio.

Técnicas de fecundación habituales pasados los 40 años

Pasados los 40 años, como decíamos, la reserva ovárica es muy baja y la calidad de los óvulos muy mala, por lo que es complicado conseguir un embarazo de manera natural, incluso mediante técnicas de fecundación habituales como la fecundación in vitro o la inseminación artificial. Por eso, es normal recurrir a otras técnicas como las siguientes:

Fecundación in vitro con óvulos de una donante. A no ser que la mujer tenga congelados sus propios óvulos (algo que se recomienda para mujeres que creen que van a ser madres después de los 35 años), hay que recurrir a los óvulos de una donante para fertilizarlos con el esperma, que puede ser también de un donante o de la pareja.

Fecundación un vitro con donación de embriones. Otra posibilidad es recurrir a embriones donados para asegurarnos la calidad de los mismos y que se implanten correctamente en el útero.

En cualquiera de los casos, la mujer deberá someterse a tratamientos hormonales antes y durante el embarazo y tener mucho cuidado, ya que el embarazo se considerará de riesgo debido a la edad, por lo que deberá hacerse controles extra.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/fertilidad/fertilidad-en-la-mujer/la-crisis-influye-en-la-fertilidad-5374

Hoy, 4 de junio, se celebra el Día Mundial de la Infertilidad, un problema que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), afecta a un 10 por ciento de las parejas en todo el mundo, aunque en España la cifra se eleva al 17 por ciento.

La crisis del COVID-19 ha supuesto un problema añadido para las parejas que se encuentran actualmente en tratamientos de reproducción asistida, ya que estos se detuvieron cuando se declaró el estado de alarma y a día de hoy no todas las clínicas han recuperado su actividad.

De la mano de Meritxell Contero, psicóloga, sexóloga, terapeuta de parejas y autora del libro 'El nombre del arcoiris', nos hemos acercado un poco más a la realidad que están viviendo miles de parejas en nuestro país. Así está afectando el COVID a la fertilidad.

Ansiedad e incertidumbre, los sentimientos durante el confinamiento de pacientes en tratamiento de fertilidad

Cuando se declaró el estado de alarma, los tratamientos de reproducción y transferencia de embriones quedaron cancelados, al igual que las pruebas diagnósticas y consultas médicas relacionadas con la fertilidad.

Solo se podía acudir al médico o al hospital en caso de urgencia, y aunque para muchas parejas, el proceso en el que se encontraban o estaban a punto de comenzar era lo más prioritario de sus vidas, la situación era confusa y por encima de todo debía primar la salud y seguridad de trabajadores y pacientes.

«Suspender los tratamientos de reproducción asistida fue una medida de prudencia ante el desconocimiento.

No había mucha información sobre cómo el COVID-19 podía afectar a las gestaciones, no había casuística, y aunque la OMS nunca recomendó a las parejas que se abstuviesen de buscar un embarazo, o que se utilizaran métodos de anticoncepción, se decidió detener los ciclos» – ha manifestado el doctor Antonio Requena, director del IVI-Madrid

Desde la Asociación Red Nacional de Infértiles explican que los meses que ha durado el confinamiento han ido en detrimento de muchas mujeres, para quienes el tiempo de ser madres se agota.

«Durante el tiempo que ha durado el confinamiento, desde Red Infértiles hemos estado muy pendientes de las instrucciones del Gobierno y las recomendaciones de las sociedades científicas sobre la continuidad de los tratamientos, pues muchas de nuestras asociadas se encuentran en tiempo de descuento«.

«Esperar uno o dos meses, en el caso de mujeres con baja respuesta ovárica o una edad muy avanzada, puede suponer la pérdida de una guerra en la que llevan mucho tiempo batallando» – explica Helena Fernández, presidenta de la Asociación.

La experta, Meritxell Contero, trabaja acompañando psicológicamente a las parejas que están pasando por el arduo camino de la infertilidad. Durante el confinamiento también llevó a cabo sesiones online gratuitas, y en ellas pudo constatar que la ansiedad ha sido el denominador común para la mayoría de mujeres en tratamiento de fertilidad:

«Aunque he visto casos de mujeres que se han tomado el confinamiento como una pausa para descansar del torbellino de emociones que supone estar inmersa en un tratamiento de reproducción asistida, la mayoría ha experimentado una gran ansiedad».

«Y es que a la situación incontrolable y repentina que todos tuvimos que afrontar a causa del coronavirus, se sumó la vivencia personal de cada pareja, en lo que a reproducción asistida se refiere.

Así pues, hubo parejas que se quedaron sin poder comenzar sus tratamientos, a otras se les suspendió a la mitad, e incluso algunas mujeres se quedaron a escasos días de poder someterse a la transferencia de embriones«

Tal ha sido el caso de Mónica, una mujer que lleva años luchando contra la infertilidad y quien tenía todas las esperanzas puestas en este año 2020, especialmente en el mes de marzo, fecha en la que iba a comenzar un tratamiento diferente a los que se había sometido con anterioridad:

«Estábamos muy cerca cuando todo se paró. Faltaban días para hacerme la transferencia de embriones, pero al final no pudo ser. Nuestro sueño de ser padres se paró en seco aquel 14 de marzo» – confiesa con tristeza.

«Se da además la circunstancia de que durante el confinamiento celebré mi 42 cumpleaños y nuestro segundo año en el camino de la reproducción asistida. Ni qué decir tiene que ambas efemérides, vividas además en el marco de una pandemia, han sido un mazazo enorme, pues te das cuenta de que el tiempo pasa y sigues sin poder alcanzar tu sueño«

Precisamente la edad de la mujer es otra de las cuestiones a las que hacer referencia Meritxell en nuestra entrevista:

«La edad ha sido una de las causas principales de ansiedad durante el confinamiento.

Hay que tener en cuenta que a la hora de seguir un tratamiento por la Seguridad Social la edad es determinante.

También lo es el factor tiempo, especialmente en el caso de mujeres con una reserva ovárica muy pobre o con menopausia precoz. En estos casos, un parón de dos, tres o cuatro meses es algo serio»

Y es que la edad media en la que la mujer se plantea su primer embarazo es, según la Sociedad Española de Fertilidad, uno de los factores que más contribuye a aumentar las tasas de infertilidad, pues disminuye la calidad de los gametos y empeora la calidad de los embriones.

Casi la mitad de mujeres en tratamiento de fertilidad no lo ha reanudado todavía

Poco a poco, los distintos territorios de nuestro país van avanzando en la desescalada y con ello comienzan a reanudarse tímidamente los tratamientos de fertilidad.

Aún así, según una encuesta llevada a cabo por la Red Infértiles entre 243 pacientes, el 44% de las mujeres que se encontraba en tratamiento de fertilidad antes de la pandemia no lo ha reanudado todavía, y entre los motivos están:

En nuestra asociación estamos más preocupados que nunca por las pacientes que siguen su tratamiento en la sanidad pública.

Si las listas de espera ya eran un problema de acceso para las mujeres que se encuentran en el límite de la edad reproductiva, ahora se suma la demora de quienes ya estaban en ello, afectando directamente al éxito de los tratamientos» – indican desde la Asociación Red Nacional de Infértiles.

Meritxell también ha percibido una gran preocupación por el tema económico entre las mujeres a las que atiende:

«Muchas parejas se encuentran en situación de ERTE o son pequeños autónomos que han visto reducida a cero su facturación durante este tiempo. Esto hace prácticamente imposible el hecho de afrontar ahora mismo un tratamiento de reproducción asistida entre aquellos que iban a comenzar por primera vez»

Ante el miedo al contagio, «hay que transmitir a las mujeres un mensaje de tranquilidad y confianza»

Por otro lado, la psicóloga hace especial hincapié en el miedo al contagio por coronavirus que tienen muchas mujeres y que está influyendo a la hora de retomar los tratamientos de fertilidad:

«En general, estoy percibiendo mucho miedo al contagio y a la posibilidad de quedar embarazada durante esta pandemia y que la enfermedad pase al bebé.

En estos casos, creo que es muy importante estar correctamente informadas de los estudios científicos que se están publicando al respecto, y transmitir a las mujeres un mensaje de tranquilidad y confianza en sus médicos y clínicas u hospitales, pues ellos van a tomar todas las medidas pertinentes para llevar a cabo los tratamientos con la máxima seguridad»

Así lo indica también el doctor Luis Martínez Navarro, presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF):

«Quiero que las parejas entiendan que todo lo que hacemos es seguro y que no deben dejar para otro tiempo lo que puedan hacer ahora; nadie sabe si los tiempos que vienen será mejores o no, pero lo que sí es seguro es que para las mujeres el retraso va a ser peor, pues el aumento de edad va a afectar a su capacidad fértil»

Todos los centros han aplicado importantes medidas de seguridad para evitar contagios, como testar a los trabajadores para covid, lavado de manos al entrar, uso de mascarillas, dispersión de pacientes en sala de espera aumentado los horarios, desinfecciones constantes… Además, no se inicia un tratamiento si hay alguna sospecha de estar infectado.

«Nuestros laboratorios de reproducción asistida tienen un nivel de seguridad tipo 2, además se trata de un virus que se transmite a través de vías respiratorias, no como los virus de transmisión sexual, hepatitis o VIH, por lo que, en técnicas de reproducción asistida, no hay ningún problema» – asegura el doctor Requena, director del IVI-Madrid

Aunque todo parece indicar que esta pandemia no traerá consigo un baby boom, el doctor Requena quiere lanzar un mensaje tranquilizador a las parejas que estaban planteándose ser padres antes de la crisis del COVID:

«No hay nada que pueda alarmar a una paciente para replantearse tener un hijo. A día de hoy, una mujer embarazada puede estar tranquila, pues no va a tener más riesgo de contraer enfermedad, y si enferma no tendrá más complicaciones que una mujer no embarazada»

«Por lo tanto, nuestra recomendación es que guarde todas las precauciones posibles, pero que esté tranquila. Y aquella paciente o aquella pareja que tuviera planes hace cuatro o cinco meses de buscar un hijo, que se lo sigan planteando».

Foto | iStock

Vía | Red Infértiles, Ferring Pharmaceuticals

Agradecimientos | Meritxell Contero (puedes seguirla en Instagram)

En Bebés y Más | Un análisis de sangre permitirá predecir la calidad de óvulos de las mujeres antes de someterse a un tratamiento de fertilidad, Consejos para concebir: todo lo que debes saber si buscas quedar embarazada, Fecundación in Vitro: ¿qué molestias voy a sentir? Una experta explica cómo es el proceso en cinco pasos, Inseminación artificial: qué es y en qué consiste esta técnica de reproducción

Источник: https://www.bebesymas.com/fertilidad/nuestro-sueno-se-paro-seco-14-marzo-asi-esta-afectando-crisis-covid-a-parejas-tratamiento-fertilidad

¿Cómo afectan nuestras emociones a la fertilidad?

La crisis ¿influye en la fertilidad?

Desde siempre ha existido la creencia popular de que los factores psicológicos y emocionales afectan a nuestra fertilidad, al hecho de conseguir quedarse embarazada, pero ¿es cierta tal afirmación? 

Primeras pruebas de la relación entre emociones y fertilidad

En la Alemania nazi, un médico del régimen realizó crueles investigaciones con hombres y mujeres que habían pasado por la angustiosa experiencia del cautiverio.

Para controlar algunas de las variables de cara a la investigación, estas personas fueron tratadas con especiales cuidados, con una buena alimentación y sin malos tratos físicos.

El resultado mostró que hombres y mujeres de entre 20 y 30 años, es decir, en edad reproductiva fértil, su aparato reproductor envejecía hasta parecer ancianos de 65 y 70 años en tan sólo dos o tres meses de encierro. Lo que llevó a pensar que quizás temores menos intensos también pueden afectar a la capacidad reproductiva.

¿Qué dicen los estudios recientes?

Se ha demostrado que la tensión emocional (estrés, ansiedad, nerviosismo, impaciencia, etc.

) repercute a nivel físico en la función del hipotálamo (la glándula endocrina que regula los ciclos menstruales), de manera que, en periodos de mucha emoción o estrés, el hipotálamo reduce la secreción pituitaria de hormonas, lo que conduce a una estimulación ovárica insuficiente como para poder concretar la menstruación.

De ahí que, en periodos de exámenes, ante situaciones estresante, problemas familiares, etc., la ovulación pueda adelantarse, atrasarse o incluso anularse. Es decir, las emociones modifican el funcionamiento del circuito encargado de la reproducción.

Además, cabe destacar que la mayoría de los estudios realizados hasta la fecha revelan que entre el 25 y el 65% de los pacientes que asisten a las clínicas de reproducción asistida presentan síntomas clínicamente significativos en ansiedad, hecho que reafirma la relación existente entre emociones y fertilidad.

Cuando el embarazo no llega

A nivel emocional, cuando conseguir quedarse embarazada se alarga meses y meses, podemos sentirnos paralizadas y estancadas en el tiempo, puesto que estamos esperando el embarazo para seguir adelante con nuestra vida. Como si de una hibernación se tratara, con un gasto mínimo de energía y sin poder poner ilusión en ningún nuevo proyecto.

Y no nos referimos a grandes proyectos, sino a actividades cotidianas que hacíamos antes de pensar en el embarazo y que, por el hecho de estar esperando, dejamos de hacer. Es como si se quedase todo detenido hasta que llegue el tan ansiado embarazo.

Y pasan los meses y la angustia empieza a aparecer, los nervios, la ansiedad y el sufrimiento comienzan a hacer mella. Tal es el estrés que se puede llegar a experimentar que en algunas ocasiones la relación de pareja no consigue soportar la presión y se intensifican problemas previos no resueltos, llegando incluso a la separación.

Pero también es posible que ocurra todo lo contrario, que pasar por esta experiencia sea algo que una, aumente la complicidad y el sentimiento de apoyo mutuo.

Tratamientos de fertilidad y emociones

No a todas las parejas el tema de la infertilidad les afecta de igual modo y en el mismo grado.

Dependerá de cómo afronten el impacto psicológico de la noticia y de los recursos de los que dispongan para adaptarse a ello.

De todos modos, lo cierto es que, en la mayoría de los casos, la infertilidad supone un impacto estresante, una crisis y una situación que lleva a la pareja a una toma de decisiones compleja.

Diagnóstico de infertilidad: la noticia suele ir acompañada de emociones como el miedo, la culpa, la ansiedad, la confusión, la tristeza y la ilusión por abrir la puerta a una nueva solución. Emociones que, a pesar de asustar en un primer momento, son adaptativas y forman parte de esta primera aproximación a una situación desconocida y que no sabemos manejar.

En esta fase, la culpa es el peor de los aliados.

Con el fin de dar un sentido a la situación y así poder asumirla, con frecuencia se busca una causa que justifique qué ha podido ocasionar el problema de infertilidad.

Pero quedar enganchado en la culpa no sólo no servirá para solucionar el problema, sino que aumentará el malestar al desviar la atención y energía en buscar un culpable, en lugar de actuar como un equipo y encontrar una solución.

Intentos fallidos: en algunas fases del tratamiento se tiende a experimentar una sensación de control más elevada que la real cuando las expectativas que nos habíamos creado son también elevadas.

En ese caso, la frustración de un resultado negativo puede generar mayor tristeza y llevar al aprendizaje de que se haga lo que se haga no se consigue el resultado deseado, lo que se conoce como indefensión aprendida.

Un concepto utilizado para hacer referencia a una persona que ha aprendido a comportarse pasivamente frente a un problema porque cree que no tiene capacidad para producir un cambio, a pesar de que existen oportunidades reales de solución.

Es importante recordar que no se puede alcanzar un control absoluto por parte de los pacientes en lo que a resultados de fertilidad se refiere y que la incertidumbre nos acompañará prácticamente a lo largo de todo el proceso.

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-todos/como-afectan-nuestras-emociones-la-fertilidad

Embarazo y niños
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