La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

Cosas que no sabías sobre las emociones del posparto

La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

El posparto se caracteriza por un periodo de vaivenes emocionales muy intensos. Los cambios hormonales son muy bruscos, el cansancio del parto y el estrés que supone el cuidado del bebé nos hacen sentirnos muy vulnerables y en muchas ocasiones la situación nos puede desbordar, haciéndonos dudar de nuestra capacidad para afrontar esta etapa.

Todas las mamás pasan por una serie de etapas, en cuanto al aspecto psicológico, en los primeros días después del parto descritas por los expertos en Psicología y que a veces son más o menos intensas o duraderas. Es importante conocer esas etapas para poder normalizar las sensaciones en el posparto y superar esos días de forma tranquila y feliz.

¿Hay etapas emocionales del posparto? Son éstas..

Desde el momento en que nace nuestro bebé comienza en nuestro organismo una revolución hormonal, que junto con otras circunstancias hace que atravesemos las siguientes etapas:

También se la denomina como «de conducta dependiente». Es la que la mamá vive el primer día después del parto. Se caracteriza por el agotamiento después del esfuerzo del parto.

La mamá necesita cubrir las necesidades básicas; descansar, comer y dormir, aunque también está aliviada y necesita hablar de su experiencia.

  Se siente con muchas dudas, se siente muy dependiente y deja que los demás tomen las decisiones, se “deja hacer”.

Suele ser segundo día. La mamá pasa de la dependencia que siente el primer día a sentirse independiente. Está bastante recuperada del parto y nota que tiene más energía y vitalidad.

Empieza a preocuparse por su recuperación inmediata: los puntos de sutura que le hayan dado, el dolor que siente… Empieza a tomar decisiones respecto al bebé, asume responsabilidades y está muy receptiva a las instrucciones del personal sanitario. Espera el reconocimiento a sus capacidades como madre.

Etapa de abandono

También se conoce como fase de aceptación de las nuevas responsabilidades. Vuelta a casa, la mamá se siente en su entorno y gana seguridad, empieza a asumir el papel de madre y toma el control de la situación. La pareja tiene que aceptar los cambios en su funcionamiento y ambos miembros deben aceptar la nueva situación.

El padre desempeña un papel fundamental en esta etapa. Es la figura en la que se va a apoyar la mamá y es una pieza clave para que la transición en este momento se realice de forma tranquila y positiva.

No siempre es fácil entender los sentimientos maternos. El padre debe estar preparado para encontrarse con una mujer en una etapa difícil y compleja.

Estas son algunas claves en esta etapa:

  • Empatía, escucha a la mamá, deja que exprese sus temores e intenta entender sus dudas.
  • Crea un ambiente de confianza en el que los dos podáis hablar abiertamente de sus sensaciones y sentimientos.
  • Gestiona las visitas y a los agentes externos. Los familiares y amigos quieren ayudar, pero en muchas ocasiones su presencia, opiniones y consejos suponen todo lo contrario. 
  • Como padre, puedes organizar las visitas y comunicarte de forma positiva con el entorno más cercano para evitar situaciones desagradables o que sobrecarguen aún más tu pareja. 
  • Ayuda a la madre  para que pueda mitigar el cansancio y el aislamiento. Procura que descanse lo más posible y ayúdala a encontrar momentos para relacionarse con otras personas.
  • Cuando se encuentre mejor, anímala a salir a pasear, a quedar un rato con amigas, apuntarse a clases de alguna actividad que la guste… 
  • Priorizad en las rutinas cotidianas: hay muchas tareas domésticas que se pueden posponer o podemos pedir ayuda a nuestro entorno.

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¿Por qué me siento así? El cóctel de emociones postparto

La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

Dar a luz un bebé por primera vez supone un cambio muy importante para la mamá y el papá, que recién estrenados deberán convivir con un cóctel de emociones que se produce tras el postparto, hasta que se normalice la situación.

Dentro de ese cambio, además de lo que significa el cambio de vida entorno al bebé dependiente de sus progenitores, el cambio más importante del postparto es el que no se ve, el que la mamá lleva por dentro. Nos estamos refiriendo al proceso emocional y físico que supone la etapa posterior al parto.

Durante este periodo de tiempo, conocido como puerperio, el cuerpo materno vuelve de nuevo al equilibrio. La parte física suele durar unos 40 días pero la recuperación de los hábitos de vida y de pareja puede tardar en llegar hasta un año.

“¿Qué se siente al ser padre? Es una de las cosas más difíciles que hay, pero a cambio te enseña el significado del amor incondicional”.

-Nicholas Sparks-

El cóctel de emociones: desequilibrios hormonales y cambios físicos

Si durante los nueve meses de embarazo la futura mamá ya sintió en su cuerpo los cambios hormonales y por tanto, su afectación en las emociones, durante el postparto no es menos. En este período las hormonas vuelven a revolucionarse con el objetivo de conseguir que el útero se contraiga y que las mamas empiecen a producir leche.

  • Se reducen los estrógenos y la progesterona, hormonas encargadas del ciclo ovárico, que aparecerán tras unos meses o un año, cuando vuelva la menstruación.
  • Suben los niveles de laprolactina y la oxitocina, para contraer el útero, lo que generan unas contracciones que pueden ser dolorosas y también la subida de la leche.

Estos factores son indicadores de que lamujer puérpera vive unos cambios relevantes en su sistema endocrino, pudiendo provocar cambios emocionales intensos.

Todo cambia desde el nacimiento

Las hormonas son también las encargadas de que el mundo de lamamá puérpera se redirija a su bebé. La prolactina y la oxitocina  producen un estado de mayor atención y focalización en el bebé, relativizando u obviando otros estímulos del entorno exterior a éste.

La mamá experimentará ansiedad respecto a la separación de su bebé, ya que sus sentimientos están totalmente conectados a este. Se sentirá sensible respecto a todo lo que ocurre a su alrededor, sintiéndose superada por situaciones aparentemente habituales, pero que para ella, ahora mismo, no son su normalidad.

Por otro lado, existe unapérdida del interés sexual y de otras actividades, que antes eran importantes. La vida está centrada en las demandas de afecto, lactancia y cuidados de su bebé.

Además, podríamos añadir, cambios debidos al desgaste nutricional del que la mamá se recupera poco a poco, con la consiguiente falta de hierro, y en algunos casos de yodo. También se observan alteraciones a nivel intestinal, por alteraciones en la serotonina. Otros cambios son:

  • Cambios de humor
  • Falta de sueño
  • Preocupación
  • Incomodidad
  • Dificultades para dar el pecho (grietas en los pezones y dolor)

Todo esto puede llegar a generar inseguridad, decepción, agotamiento, irritabilidad, falta de concentración, angustia, miedos, necesidad de llorar, estrés, hipersensibilidad y en ocasiones, desembocar en la depresión post-parto.

El lugar del Padre

Y además de todo este cambio en la mamá, el papá se encuentra desubicado, sin saber muy bien cuál es su lugar y lo que debe hacer en cada momento. A la misma vez que no entiende ni reconoce a su pareja, a la cual no sabe cómo ayudar o apoyar.

Por otro lado, la familia quiere ayudar, normalmente la madre de la mujer puérpera asume el apoyo principal, lo cual descoloca todavía más al papá, que tiende a buscar otras funciones en las que sentirse útil lejos de la pareja.

La paternidad es el trabajo más duro en la tierra. Eres el responsable del desarrollo físico, emocional y mental de otro ser humano.

¿Cómo restablecer el equilibrio?

Es importante conocer que el puerperio es un proceso normal y pasajero que nos permitirá adaptarnos a la nueva vida, centrados en el bebé. Para ello, aceptar loscambios físicos, sociales y emocionaleses indispensable, normalizando así el proceso y superándolo en pareja.

El cuerpo es sabio y sabe volver al equilibrio, sólo necesitamos un ambiente de calma y apoyo dentro de la relación con nuestra pareja, para que ocurra de forma natural y llevadera.

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Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/coctel-de-emociones-postparto/

La Importancia de las Emociones durante el Parto

La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

Las emociones durante el parto | Foto fotolia

Ya hemos hablado sobre el intenso trabajo que requiere el parto de una madre; sin embargo es necesario aclarar que esta labor no solo es física sino también emocional. Durante cada fase del alumbramiento, la madre debe atravesar diversas experiencias emocionales; conocerlas de antemano puede ayudarte a prepararte a este momento único de una forma eficiente.

Por otro lado, debes saber que tus emociones influirán muchísimo en el desarrollo del bebé; de hecho, tus cambios emocionales y la forma en la que te enfrentes a los diversos desafíos ocuparán un papel tan importante en la formación de la psique del niño como lo harán el cuidado de tu salud física.

En este artículo te contamos acerca de las diversas sensaciones a las que deberás enfrentarte y a la forma en la que el parto condiciona el bienestar de tu hijo en el futuro.

Las emociones durante el parto

Las primeras emociones del parto son excitación y nervios. Comenzarás a sentir las expansiones y te volverás más habladora e inquieta.

Posiblemente te den deseos de moverte y tendrás mucho hambre. En esta etapa es recomendable dar un paseo, comer, beber y descansar.

Cabe mencionar que a veces pasan muchas horas desde que tiene lugar este momento hasta que comienza el parto propiamente dicho.

El parto se divide en tres etapas. A continuación te contamos las sensaciones que te embargarán en cada una de ellas.

  • Primera EtapaA medida que el parto va avanzando las emociones se intensifican. Después de la excitación viene la certeza. ¡Realmente tu hijo está llegando! Esto puede ser muy emocionante pero también abrumador. Debes intentar tranquilizarte y, sobre todo, caminar; ya que de este modo colaborarás con la apertura de la entrada de la pelvis.En la fase activa del parto tu estado emocional irá cambiando de un instante al siguiente. El hecho ya es irrevocable y todo lo que hayas hecho para prepararte para el alumbramiento deberás ponerlo en práctica de forma segura. Comienza el trabajo dura y es fundamental que tengas en quién apoyarte emocionalmente. Nada como una buena compañía que sea capaz de darte esas palabras alentadoras que tanto necesitas.El momento de la transición puede ser uno de los más difíciles de afrontar; después de la emoción del comienzo del parto viene una etapa de constante trabajo donde el dolor se hace más presente que nunca. Es primordial que la duola sepa reconocer este instante para aliviar adecuadamente a la madre. En este instante es probable que sientas deseos y pidas que te apliquen la epidural o algo para aliviar el dolor.Si has preparado masajes oejercicios de relajación, es el momento de ponerlos en práctica. Y, sobre todo, recuerda: ¡Tú puedes hacerlo!
  • Segunda EtapaAhora sentirás una gran pulsión interna que te obligará a pujar intensamente. Estarás más decidida y segura de ti misma y tendrás el convencimiento de poder hacerlo. Si has decidido tomar un papel activo en el alumbramiento es muy posible que disfrutes intensamente de esta etapa.El apoyo, el amor y el aliento son fundamentales para llevar a cabo esta labor, y en este momento en el que parece que no se termina nunca, te serán de mucha ayuda. Si has decidido que no deseas nada para apaciguar el dolor, debes solicitar contención y apoyarte en las técnicas naturales de relajación que te ayudarán a evadir la sensación de dolor.Recuerda la importancia de mantenerte relajada para poder pujar con más eficiencia y aprovecha los instantes de descanso para tumbarte y distenderte completamente, para volver a la lucha con más energía.
  • Tercera EtapaFinalmente, después de tanto trabajo ¡tu hijo está ahí! Pese al intenso cansancio que experimentas tendrás un grado de excitación tal que no podrás con él; incluso no te importará tener el cuerpo adolorido.Es probable que nunca en tu vida hayas experimentado una sensación más gratificante y maravillosa que la alegría del nacimiento. En este momento te pondrán al bebé contra tu piel, lo que ayudará a la expulsión de la placenta y evitar el sangrado excesivo; gracias a la estimulación temprana del pezón por parte del bebé.Estos primeros momentos son fundamentales tanto para la madre como para el bebé. Por tanto, es fundamental que se les de un tiempo para estar a solas y comenzar esa relación que durará de por vida, en el mejor de los casos.

El miedo, gran condicionante del dolor

El miedo es uno de los factores determinantes de los dolores durante el parto.

La ansiedad que acumulaste durante la espera y el temor a que algo pueda salir mal genera tensión y cuanto más tensionados tienes los músculos más receptiva estás al dolor. Además, al endurecerse, el trabajo de los músculos es ineficiente.

Y esto provoca que se incremente el círculo. Cuanto más trabajas, más dolor sientes y ese dolor acrecienta tus miedos. Todo esto provoca un penoso y extenso trabajo de dilatación.

Gran parte de esos miedos son heredados. Los vayamos dentro de nosotras sin saberlo. Para poder trabajar sobre lo que provocan sobre tu estado de ánimo es importante que descubras de dónde vienen a fin de poder controlarlos.

Los tres miedos que provocan que el dolor del trabajo de parto se acreciente podrían resumirse en tres, auqnue también pueden encerrar experiencias personales que los transforman en cada embarazada. Son:

  • Miedo a la muerte
  • Miedo al dolor
  • Miedo a perder el control de las situaciones

Este miedo puede contrarrestarse con conocimiento y conciencia de dicha experiencia. Si te involucras activamente en el trabajo de parto podrás comprender lo que va teniendo lugar a cada instante y sentirás la alegría de descubrir a ese niño que ha vivido en tus entrañas desde hace nueve meses. Un momento que señala el comienzo de una gran aventura: la maternidad.

Cambios hormonales durante el parto

Durante el parto también te expones a un cóctel de cambios hormonales. El terror al parto es común en todas las gestantes. Y la forma en la que te prepares al momento dar a luz puede ser un importante condicionante de las emociones que experimentes durante el trabajo de parto.

Si asistes a las clases prenatales te explicarán en qué consiste el proceso y responderán a todas tus dudas respecto a ese momento de tu vida.

De este modo, cuando llegue el alumbramiento podrás centrar tus expectativas conociendo de antemano todo lo concerniente al parto. Si no te encuentras lo suficientemente preparada, las emociones serán muy diversas.

Sufrirás mucho más el dolor y tus sentimientos variarán profundamente de un momento al otro; además no podrás calcular el tiempo que durará el trabajo.

Como lo hacen los atletas, las futuras mamás deben prepararse con dedicación al momento de dar a luz.

Cuando comienzan las contracciones regulares deberás poner en práctica esos ejercicios que estuviste preparando con antelación.

Es importante que tengas en cuenta que cuanto mejor haya sido esa preparación más eficiente será el trabajo de parto; lo que desemboca en un alumbramiento menos doloroso, donde las energías se canalizan adecuadamente.

Debes saber que, si bien a veces el inicio del trabajo de parto se avisa con antelación, no siempre ocurre así. También es importante que sepas que cada parto es único y que vivirás este proceso de una forma intensa y extraordinaria.

Por mucho que te hayas informado acerca de cómo se da el parto y de lo que han presenciado y vivido otras mamás, no puedes imaginarte cómo será tu parto.

Así que lo mejor es que te prepares para el milagro de la vida con una apertura mental absoluta, dispuesta a vivirlo y experimentarlo con todos tus sentidos.

Tus emociones afectan el desarrollo del bebé

Cuando la madre enfrenta mucha tensión durante el embarazo, esa ansiedad se manifiesta directamente en la vida del pequeño. Muchas veces, por ejemplo, los niños que nacen de madres que han sufrido mucho durante el embarazo, se muestran más inquietos y tienden a llorar e irritarse con mayor facilidad.

El desarrollo del feto depende íntimamente del bienestar de la madre. Y ese bienestar no solo está relacionado con una buena alimentación, una rutina deportiva y una buena calidad de vida, sino también con sus emociones.

Durante los nueve meses que dura el embarazo tu cuerpo experimentará profundos cambios físicos, semejantes a los te afectaron durante la adolescencia. Tus órganos deberán emigrar y amontarse para dar lugar al crecimiento de la placenta, donde se desarrolla el feto.

Con estos cambios físicos también aparecerán transformaciones emocionales, provocadas por las variaciones bioquímicas a las que se ve expuesta tu organismo; cabe señalar que las emociones se encuentran íntimamente asociadas con la segregación de hormonas.

Desde el punto de vista publicitario se habla del embarazo como de una experiencia sumamente bonita, pero siempre planteado desde una perspectiva estética; sin embargo, no suele haber mucha información en torno a la importancia que este proceso tiene desde el punto de vista humano; tal es así que de acuerdo a la vida que hayamos tenido durante los nueve meses dentro del seno materno, puede condicionarse nuestra salud mental.

Por eso, es fundamental que en estos meses, además de intentar encontrarte bonita y sentirte a gusto contigo misma busques maneras de conectarte corporal y emocionalmente con el bebé. Es importante que entiendas que de tu salud emocional depende la actitud que adoptará tu hijo al nacer.

Según lo estudiado por el psicoanalista Sigmund Freud las primeras etapas de la maternidad provocaban un efecto directo en el desarrollo de la psicología del niño. Por tanto, la educación emocional de los bebés no comienza con su nacimiento, sino desde que empieza a desarrollarse en el útero.

El tipo de parto también afecta al bebé

También se sabe que la forma en la que hemos venido al mundo condiciona muchísimo nuestra salud y equilibrio emocional.

La mayoría de los especialistas afirman que es primordial apostar por el nacimiento fisiológico; es decir, evitar los partos prematuros y extremadamente medicalizados.

 Están convencidos de que los partos inducidos generan muchísimo estrés en el bebé, quien no tiene la opción de escoger en qué momento nacer, sino que se lo empuja a hacerlo de forma obligatoria.

Cuando el parto es completamente natural se desencadena un aluvión de estímulos entre madre e hijo que provocan que él reciba una descarga de noradrenalina.

Esto lo mantiene alerta y lo prepara para reconocer el entorno y a su madre una vez se encuentre fuera. Se trata de un ritual biológico que acrecienta la conexión entre madre e hijo.

Después de salir, hace su primera toma de leche y más tarde se duerme durante muchas horas.

Según los especialistas, la epidural, la cesárea y la oxitocina sintética bloquean esa primera respuesta del bebé, obligándolo a insertarse de una forma diversa y poco natural en el mundo.

Источник: http://www.mibebestore.com/blog/la-importancia-de-las-emociones-durante-el-parto/

¿Qué le sucede a la mente después de dar a luz? El estado emocional de la madre tras el parto

La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

Después de pasar por una experiencia tan grandiosa como la de dar a luz, no solo se producen importantes cambios físicos sino que el estado emocional de la madre tras el parto también se ve alterado.

¿Cómo se siente la madre después de dar a luz? ¿Cómo ve a su bebé y a sí misma? ¿Es normal el sentimiento de tristeza tras el parto? Vamos a desgranar estas y otras cuestiones para poder entendernos (y que nos entiendan) mejor.

Probablemente la madre se haya formado una imagen ideal de lo que tenía que ser el parto y la llegada del bebé, con grandes expectativas de felicidad, pero pocas veces esta idea coincide con lo que de verdad nos encontramos.

Si el sentimiento maternal no llega como arte de magia, si al principio la mujer no se siente feliz junto a su bebé, no ha de sentirse culpable por ello, ya que está pasando por algo que padecen muchas madres cada día y que es absolutamente normal.

El sentimiento maternal en ocasiones se desarrolla más lentamente y no llega con el primer contacto con el bebé. Será la rutina de nuestro trato y convivencia con el nuevo miembro de la familia lo que haga que «veamos la luz» y nos sintamos madres «de verdad», vinculadas a nuestro bebé.

Hay efectos físicos del parto y de la llegada del bebé como el insomnio, el cansancio, la falta de apetito o de energía, que podrían ser indicio también de un problema psicológico (o que nos pueden afectar tanto físicamente que se traslada a nuestra mente, no podemos separar cuerpo y mente tan radicalmente).

Es fundamental el apoyo y la comprensión de la pareja en estos momentos, porque es normal que la mujer sienta desánimo durante las primeras semanas después del parto: es el llamado «baby blues», «maternity blues» o leve depresión postparto.

La depresión postparto

¿Cuándo deberíamos preocuparnos? Si los indicios de decaimiento se intensifican o perduran más allá de los 30 días posteriores al parto podríamos estar frente a un caso de depresión postparto y entonces la mujer necesita un tratamiento especializado, para lo que ha de acudir al médico o psicólogo.

La depresión postparto va más allá de los indicios que hemos comentado anteriormente, y las mujeres además de aquellos suelen sufrir crisis de angustia o llanto espontáneo, pensamientos y sentimientos de inutilidad, infravaloración o culpa. También pierden interés en casi todas las actividades, incluidas las relacionadas con el bebé.

Inseguridad de la madre

Por otro lado, la mujer suele sentirse insegura (especialmente si es madre primeriza), le da miedo quedarse a solas con el bebé, cree que no es buena madre, que no cuidará bien al niño cuando esté sola…

En fin, siente una serie de inseguridades y miedos que son muy habituales y que por fortuna desaparecen al poco tiempo.

La vuelta a casa con el bebé suele ser un momento importante en este sentido, y a menudo nos preguntamos cómo sobrevivir.

En esta situación de inestabilidad, la responsabilidad del cuidado del bebé puede convertirse en algo que oprima a la madre, que tal vez por primera vez tiene a alguien frágil a su cargo. Esa responsabilidad puede ser compartida (al menos en parte) por el padre.

Uno de los aspectos que producen inseguridad en la madre es algo que sí depende de ella, el tema de la lactancia, ¿me subirá la leche? ¿seré capaz de darle pecho? ¿tendré suficiente leche? ¿se agarrará el bebé? ¿dolerá? Muchos son los interrogantes que se nos plantean, pero con el apoyo del personal sanitario podemos salir adelante y tener una lactancia feliz.

Recuerda también que en el fomento de la lactancia es primordial la actuación del personal no sanitario y los grupos de lactancia más cercanos a nosotras pueden ayudarnos.

La inseguridad de las mamás recientes en ocasiones también se relaciona con su nuevo aspecto: el cuerpo tardará un tiempo en parecerse al que teníamos antes del embarazo, y eso les preocupa. Probablemente la falta de sueño y el cansancio contribuyan a que no nos veamos con nuestro mejor aspecto.

El apoyo del entorno

Por ello hay que procurar el descanso siempre que sea posible, pedir ayuda y aceptarla cuando la necesitemos, y el papá y los familiares deberían estar atentos a ello.

Si fuera posible, la mamá ha de encontrar un tiempo (aunque sea mínimo) para su cuidado y bienestar, para relajarse.

Que el entorno de la madre facilite esto y sobre todo que la acompañe y escuche, es importante.

Otras veces, el entorno no ayuda. En el hospital, puede que quieras estar sola con el bebé, que no molesten las visitas, que te dejen descansar. Avisa antes a familiares y amigos si lo tienes claro, o deja que lo haga tu pareja o acompañante si tras el parto no tienes ganas ni fuerzas de ver a nadie.

Del mismo modo, una vez en casa, las visitas postparto pueden ser un incordio o de gran utilidad. Planifícalas, raciónalas, gestiónalas y finalmente, pídeles que te ayuden.

Para evitar el riesgo de depresión y mitigar las inseguridades es importante que la madre no se sienta aislada, que no pase demasiado tiempo sola, que comparta sus sentimientos y sus dudas con su pareja, familiares, amigos y otros grupos de mamás recientes.

En definitiva, el mejor consejo es que la madre no se exija demasiado a sí misma (y que rechace las exigencias de los demás). Después del parto, el estado emocional de la mujer es un torbellino de nuevos sentimientos pero teniendo expectativas realistas, con tranquilidad, apoyo y paciencia, pronto lograremos sentirnos bien con el bebé y con nosotras mismas.

Fotos | Footloosiety y Thomas Beck Photo en Flickr-CCEn Bebés y más | Diez consejos para sobrevivir tras la vuelta a casa con el bebé, La mayoría de las mujeres sufre trastornos postparto, ¿Qué es la cuarentena?

Источник: https://www.bebesymas.com/postparto/que-le-sucede-a-la-mente-despues-de-dar-a-luz-el-estado-emocional-de-la-madre-tras-el-parto

Depresión posparto

La emociones en el parto: ¿Qué se siente al dar a luz?

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Independientemente de que usted sea una madre primeriza o de que vaya a tener a su cuarto bebé, los días y las semanas inmediatamente posteriores al nacimiento de su bebé pueden ser tan agobiantes como alegres y emocionantes.

Muchas mujeres experimentan sentimientos de tristeza después del parto, que van de la breve tristeza posparto a una depresión más profunda y duradera conocida como depresión posparto.

La tristeza posparto y la depresión posparto son más frecuentes después del parto de lo que mucha gente cree. Es importante que las madres que acaban de dar a luz (y sus allegados) entiendan los síntomas de la depresión posparto y acudan a la familia, amigos y profesionales médicos para que las ayuden.

Con el apoyo y el tratamiento adecuados, las madres deprimidas pueden convertirse en unas madres felices y sanas.

¿Qué es la tristeza posparto?

La mayoría de las madres experimentan lo que se conoce como tristeza posparto, sentimientos de tristeza y de preocupación que se inician los primeros días después del parto.

En la tristeza posparto, es posible que una mujer se sienta feliz en un momento y triste o superada por las circunstancias al minuto siguiente. Se puede sentir triste, irritable, desanimada, infeliz, cansada o malhumorada.

La tristeza posparto suele durar solo unos pocos días, aunque puede durar hasta una semana o dos.

¿Por qué ocurre?

Se cree que estos cambios en el estado de ánimo son un efecto natural de los cambios hormonales que acompañan al embarazo y al parto.

Las concentraciones de estrógeno y progesterona, que aumentaron durante el embarazo, bajan súbitamente después del parto, y esto puede afectar al estado de ánimo.

Estas hormonas recuperan las concentraciones previas al embarazo al cabo de una semana aproximadamente. A medida que estas concentraciones se normalizan, la tristeza suele remitir sin tratamiento médico alguno.

¿Qué hacer?

Reposar, alimentarse bien y contar con el apoyo adecuado son importantes, ya que estar agotada, dormir poco o sentirse estresada pueden empeorar los sentimientos de tristeza.

Para afrontar la tristeza posparto, las madres que acaban de dar a luz deben tratar de aceptar la ayuda de sus allegados los primeros días y semanas después del parto.

Deje que su familia y amigos la ayuden con los recados, la compra de alimentos, los quehaceres domésticos o el cuidado de los niños.

Deje que alguien prepare la comida o atienda al bebé mientras usted se relaja con una ducha caliente, un baño relajante o toma una siesta.

Descanse al máximo y coma alimentos nutritivos. Hablar con personas cercanas o con otras madres que acaban de dar a luz puede ayudarle a sentirse apoyada y recordarle que no está sola. No reprima el llanto si tiene la necesidad de llorar un poco, pero trate de no obsesionarse con las ideas tristes. Deje que la tristeza posparto siga su curso y pase.

Cuándo llamar al médico

Si la tristeza posparto dura más de una o dos semanas, hable con su médico para saber si una depresión posparto podría ser la causa de su estado emocional.

¿Qué es una depresión posparto?

Para algunas mujeres, la tristeza y el agotamiento son más profundos y duran más que la tristeza posparto típica. Lo síntomas de la depresión posparto están desencadenados por el nacimiento del bebé.

La depresión posparto generalmente puede empezar poco antes de dar o luz o en cualquier momento hasta los 12 meses después del parto.

Una mujer con depresión posparto se puede sentir triste, desesperada, con ganas de llorar, ansiosa, muy desanimada, inquieta, inútil y/o sola. También puede:

  • tener problemas para concentrarse o para completar las tareas cotidianas
  • perder el apetito o dejar de interesarle la comida
  • sentir que no es una buena madre
  • perder el interés por su bebé o estar muy preocupada por la salud del pequeño
  • sentirse agobiada y superada por la situación y creer que no hay esperanza de que las cosas mejoren

Tener sentimientos y pensamientos como estos es doloroso para cualquier mujer, sobre todo en una época en que se supone que debería sentirse feliz. Muchas mujeres son reacias a explicárselo a otra persona cuando se sienten así. Pero la depresión posparto es una afección médica que requiere atención y tratamiento.

¿Qué es una psicosis posparto?

Una afección más grave y muy poco frecuente es la psicosis posparto. Puede incluir alucinaciones, como escuchar voces o ver cosas que no existen, pensamientos paranoicos, insomnio grave y comportamientos extraños.

En la psicosis posparto, una mujer puede tener ideas irracionales sobre su bebé, como que el bebé está poseído o que se tiene que hacer daño a sí misma o lastimar a su hijo. Esta afección es sumamente grave, y las madres que acaban de dar a luz que experimenten estos síntomas necesitan atención médica de inmediato.

Cuándo llamar al médico

La psicosis posparto requiere atención médica inmediata y, a menudo, internamiento hospitalario. Si usted o alguien que conoce está experimentando síntomas de esta afección, pida atención médica inmediata.

¿Cómo puedo obtener ayuda?

Si está teniendo problemas en el estado de ánimo, la ideas y los sentimientos después del parto, explíqueselo a su médico. Cuénteselo también a alguien que sea de su confianza, como su pareja, un amigo o un familiar. Este es un buen momento para acudir a alguien y aceptar la ayuda y el apoyo de sus allegados.

Aparte de recibir tratamiento para la depresión posparto, hay pequeñas cosas que pueden hacer más llevaderos los momentos difíciles. Tal vez le ayude:

  • Dedicarse tiempo a sí misma. Contrate a un cuidador en un horario regular. Así, tendrá la seguridad de tener tiempo para sí misma y sabrá cuándo.
  • Centrarse en programar pequeñas cosas para el final del día. Se podría tratar de una ducha caliente, un baño relajante, un paseo por su barrio o visitar a una amiga.
  • Leer algo que levante el ánimo. Debido a que la depresión puede dificultar la concentración, elija algo ligero y positivo y que se pueda leer a ratos cortos.
  • Permitirse pequeños placeres sencillos. Hojear una revista, escuchar música que le guste, tomarse una taza de té.
  • Estar con otras personas. Busque oportunidades para pasar tiempo con otros adultos, como la familia y los amigos, quienes le pueden brindar apoyo y buena compañía.
  • Pedir ayuda. No se avergüence por tener que pedir apoyo emocional o ayuda para cuidar del bebé o hacer las tareas domésticas.
  • Aceptar la ayuda. Aceptar la ayuda no la convierte en una inútil; si acude a alguien, se estará ayudando a sí misma y a su bebé.
  • Descansar. Ofrezca a su hijo un lugar silencioso para dormir, e intente descansar cuando lo haga él.
  • Moverse. Una caminata diaria puede ayudarle a levantar el ánimo. (Consulte a su médico antes de iniciar cualquier nuevo programa de ejercicio físico).
  • Tener paciencia. Debe saber que puede costarle un tiempo encontrarse mejor; vaya paso a paso.
  • Ser optimista. Trate de pensar en todas las pequeñas cosas por las que se siente agradecida.
  • Unirse a grupos de apoyo. Pregúntele a su médico o al centro de mujeres de su localidad sobre los recursos disponibles.

Cómo ayudar a alguien con una depresión posparto

Si le preocupa que su pareja o alguien que conoce tenga una depresión posparto, es importante animarla a hablar con su médico y con un profesional de salud mental. Una mujer puede ser reacia a pedir ayuda o es posible que no reconozca sus propios síntomas.

Considere la posibilidad de ofrecerle información sobre la depresión posparto y ofrézcase a leerla los dos juntos. Puede ofrecerse también a concertarle una visita con el profesional de la salud y a acompañarla si ella lo desea.

Cuando ya esté recibiendo los cuidados que necesita, el apoyo, el amor, y la amistad también son una buena medicina. He aquí lo que puede seguir haciendo por ella:

  • Preguntarle con regularidad cómo se encuentra y cómo se siente.
  • Escucharla cuando quiera hablar.
  • Dar un paseo con ella.
  • Prepararle una comida nutritiva.
  • Darle un respiro en las tareas domésticas y en cuidar de los niños.
  • Animarla a echarse una siesta o a darse un baño relajante mientras usted cuida del bebé.
  • Ser paciente y amable.
  • Creer en ella, y recordarle sus verdaderas cualidades y sus puntos fuertes.

De cara al futuro

Como todos los tipos de depresión, la depresión posparto crea en la mujer que la padece un nubarrón de sentimientos y pensamientos negativos sobre sí misma, las personas que la rodean, su situación y su futuro.

Con el tratamiento y el apoyo adecuados, esa forma de ver la vida se disipa y se supera.

Esto puede liberar a la mujer para que vuelva a ser ella misma otra vez, y pueda recuperar su perspectiva y el sentido de su propia fuerza, energía, alegría y esperanza.

Aplicando estos consejos, resulta más fácil afrontar los cambios, ver soluciones a los desafíos que nos plantea la vida y volver a disfrutar de los placeres de estar vivo.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: enero de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/ppd-esp.html

Embarazo y niños
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