La empatía en niños

¿Por qué los niños pequeños no tienen empatía?

La empatía en niños

Aunque a veces los niños pequeños parecen sumamente egoístas (de hecho, la fase egocéntrica es típica de la infancia), lo cierto es que la empatía es una capacidad innata en todos los mamíferos para la que estamos predispuestos genéticamente, pero que requiere aprendizaje.

Precisa, entre otras cosas, práctica en las relaciones interpersonales y las situaciones sociales, cierto desarrollo cerebral y una óptima gestión emocional. Por eso, es necesario ayudar a nuestros peques a desarrollar la empatía con juegos, conversaciones sencillas y dándoles ejemplo.

La empatía, ¿cualidad innata o habilidad adquirida?

Ambas cosas. La empatía es una cualidad innata en todos los mamíferos.

No obstante, se desarrolla con el tiempo a la par que otras habilidades sociales que nos permiten la interacción personal, básica para nuestra supervivencia como especie.

Así que aunque la empatía es una capacidad común a todos los seres humanos, también requiere aprendizaje.

En la actualidad, podemos entender por qué los niños pequeños no son capaces de mostrar empatía (por lo general). Hay 2 razones de peso, ambas relacionadas con su estadio madurativo:

  1. Hasta los 3 o 4 años, los peques se encuentran en una fase «egocéntrica». Esta no les permite atender nada más que sus necesidades para poder sobrevivir. En esta etapa lo viven todo de forma muy intensa, creyéndose la causa y el motivo de todo cuanto sucede a su alrededor. Es por esto que sufren de forma profunda al sentirse responsables de cualquier hecho negativo que sucede durante su infancia.
  2. El cerebro no se ha desarrollado lo suficiente como para poder centrarse en las necesidades y emociones de los demás. Es, concretamente, en el giro supramarginal del cerebro donde los científicos localizan la predisposición genética que nos permite desarrollar la capacidad de empatía.

Por tanto, hasta que el niño o la niña no se haya desarrollado cognitivamente lo suficiente, y no haya practicado sus habilidades sociales y de interacción personal, no podemos exigirle que sea empático. Aunque sí podemos, y debemos, trabajar con ellos desde que son muy pequeños.

Cómo enseñar empatía a los niños

Ser empático consiste en ponernos en el lugar de otro y escuchar de forma activa, comprender, validar emociones, apoyar y acompañar de forma consciente. No consiste en dar consejos.

No es decir lo que hay que hacer. En lugar de decirles «deberías» o «tienes que…»; intentamos decir «te entiendo» o «sé lo que estás sintiendo».

Esto es validar las emociones primero, para poder trabajar con ellas después.

No podemos enfadarnos con los niños porque estén tristes o contrariados. Tampoco restar importancia a sus emociones porque creamos que no están fundamentadas. Nadie puede deslegitimar lo que siente otro ser humano. El primer paso para enseñar empatía a los niños y niñas es mostrarnos empáticos con ellos.

Otro factor importante es la sociabilidad. Nadie aprende empatía a través de un manual. Esta se desarrolla en contacto con los demás. Así que cuanto más se relacionen nuestros hijos e hijas con su entorno, con otros niños y niñas y, en general, con otras personas; más rápidamente aprenderán a ser empáticos.

Un punto clave es tener en cuenta que los niños aprenden jugando. En la actualidad existen muchos y fantásticos juegos para trabajar las emociones con los peques.

También podemos jugar con ellos a adivinar cómo se sienten los demás y qué estados emocionales están experimentando a través de la mímica facial o juegos con rostros de diversas expresiones.

¡Es como jugar a ser detectives de las emociones!

La empatía es una habilidad que los niños deben aprender a manejar dejando de lado el fuerte ego que está tan presente en la infancia y en su desarrollo. No es fácil, pero es necesario para ellos y para que puedan crecer en armonía con su entorno.

Pero la empatía saludable requiere un punto medio. Es importante que entiendan que ni la ausencia de empatía ni la identificación total con las emociones, es saludable.

Si nos identificásemos al 100% con las emociones de los demás, nos desbordaría todo lo que sentiríamos.

Solo simpatizando (pero manteniendo cierta distancia) podemos ser útiles para entenderles y ayudarles desde la serenidad.

Identificar emociones, poner nombre a los sentimientos

¿Cómo conseguir que los niños, y más tarde los adolescentes, puedan salir de su tan arraigado ego? Para desarrollar empatía, es necesario que las niñas y niños entiendan desde pequeños que todas las personas tienen sentimientos y emociones.

Pero primero deben reconocer las emociones propias. Para ello, resulta muy útil poner nombre a los sentimientos tan a menudo como se pueda. Identificar las emociones es el primer paso para reconocerlas y poder gestionarlas.

Una vez que los peques comienzan a saber qué es estar enfadado, triste, contento, asustado, nervioso… Pueden hablar sobre su estado emocional e identificar las causas que lo producen.

Existe una tendencia muy generalizada a tratar de evitar a toda costa que los niños sufran, se aburran o lloren con frases como «no llores más» o «no te enfades por esa tontería».

Y, sin darnos cuenta, lo que estamos haciendo es prohibirles experimentar y expresar sus sentimientos.

En lugar de ello, podemos reforzarles en positivo diciéndoles cosas como estas: “Fue muy amable que hayas hablado con ese niño que estaba triste por estar solo” o quizá, y para que busque soluciones: “Tu hermano se siente triste porque le has quitado su juguete, ¿qué puedes hacer para que se sienta mejor?”. Normalmente, los niños al ver que nos damos cuenta de su comportamiento, se sienten reconocidos e inciden en aquellos comportamientos que saben que recibirán más reconocimiento.

Todas las emociones, tanto las positivas como las negativas, cumplen su función y es necesario validarlas. Todas nos ayudan a expresar lo que sentimos, a desahogarnos y a expresarnos como seres humanos. Para aprender, crecer y evolucionar; tanto vale una lágrima, como una risa.

De esta manera, explorando y comprendiendo las propias emociones, pueden entender las de los demás. Solo así aprenderán a comportarse de forma que no tengan que hacer daño a otras personas (ni a ellos mismos). Igual de necesario es dejarles sentir la emoción, como prestarles acompañamiento sin limitar ni coartar su proceso.

Ayuda a tus hijos a conocer y regular sus emociones para formar una sana autoestima y relacionarse adecuadamente con su entorno con nuestro Seminario Online «Regulación Emocional»

Por desgracia, desde la era industrial y debido al paradigma económico, caminamos hacia sociedades cada vez más individualistas y desapegadas.

Sin embargo, los seres humanos estamos predispuestos a entender a los demás y a ayudarlos. Enseñemos a nuestros hijos a ejecutar esta cualidad enseñándoles a desarrollar la empatía.

Es beneficioso para ellos y para la sociedad de hoy y del mañana.

Revisado por:

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/por-que-los-ninos-pequenos-no-tienen-empatia/

Empatía en Niños: Cómo Desarrollar la Empatía en Niños

La empatía en niños
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Descubre qué es la empatía, sus beneficios y cómo desarrollar la empatía en niños con esta nueva actividad formativa de nuestra colaboradora Belén Piñeiro.

¡Hola! A este lado de la pantalla Belén Piñeiro, autora del libro «Educar las emociones en la primera infancia», con un nuevo post sobre educación emocional.

En mi anterior artículo – que puedes leer haciendo clic aquí –  te conté 5 de los beneficios de colorear en niños y una actividad educativa (que incluía unos mandalas descargables para que imprimas en casa o en colegio).  Hoy vamos a seguir trabajando en el campo de la educación emocional. En concreto, el tema que vamos a tratar en este post es la empatía en niños.

Te hablaré de qué es la empatía, sus tipos, las etapas, las ventajas de trabajarla en los niños y niñas y una acción formativa que os ayude a desarrollarla.

¿Te interesa el tema? Si es así… ¡Atento/a que comenzamos!

Источник: https://fixokids.com/empatia-en-ninos/

Cómo fomentar la empatía de los niños

La empatía en niños

Durante el primer año de vida, los bebés se relacionan con los demás instintivamente; aún no distinguen su propia identidad ni la de los demás.

A partir del año de vida comienzan a adquirir conciencia de su propia persona y a distinguir a los otros como seres diferentes a ellos mismos.

A los dos o tres años, el niño empieza a comprender y reconocer algunas emociones propias, las más básicas, como la alegría o la tristeza. 

A partir de esta edad también comienza a ser consciente de que los demás tienen sus propios sentimientos. Es alrededor de los seis años cuando el pequeño ya conoce que los demás tienen una individualidad.

Aprende a reconocer cómo se sienten y lo que piensan, aunque hasta los diez años no llega a entender el comportamiento de los demás y no sabe ponerse completamente en el lugar del otro.

Sin embargo, en esta edad aún sigue dando más importancia a sus propios sentimientos y pensamientos.

Es en la adolescencia, alrededor de los 14 años, cuando el niño ya es perfectamente capaz de conocer tanto lo que siente como lo que piensa la otra persona.

Aun así, como cualquier adulto, es posible que en ocasiones realice distorsiones o malinterpretaciones.

¿Por qué es importante desarrollar la empatía desde la infancia?

La persona empática tiene unos comportamientos más conscientes y adaptados, porque valora no sólo su percepción, sino también la de los demás.

Por ello, tener una elevada empatía permite comunicarse y relacionarse mejor con el entorno.

Las personas empáticas están mejor adaptadas emocionalmente y manejan adecuadamente las emociones propias y ajenas.

Un niño cuyos padres y maestros fomentan su empatía desde pequeños van por el camino de convertirse en unos adultos más sensibles, comprensivos y sociables.

Los niños empáticos son menos agresivos, más comunicativos y más capaces de expresar sus sentimientos. Además, la madurez que les aporta la empatía les ayuda a crecer más seguros de ellos mismos y con una autoestima más fuerte y estable.

Cómo ayudar a los niños a potenciar su empatía

Los adultos cercanos al niño (padres, otros familiares, maestros, comunidad…) son piezas fundamentales para potenciar la autoestima del pequeño, ya que son con quienes establece sus primeras relaciones y vínculos afectivos.

De ellos aprende de forma directa, imita los ejemplos que observa y va construyendo su forma de relacionarse tanto con los demás como consigo mismo.

Pero bien, de forma práctica, ¿cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar su empatía?

– Trabaja tu propia empatía. El ejemplo es lo que se transmite de forma más directa.

– Explícale al niño, con palabras sencillas, qué es la empatía y por qué es importante aprender a desarrollarla. Felicítale y siéntete orgulloso de él cada vez que muestre una actitud empática.

– Procura hacerle ver al niño los diferentes puntos de vista posibles ante una misma situación. Intenta dar razones y explicar los comportamientos ajenos que el pequeño no comprenda.

¡Cuida tus comentarios sobre los demás!

– Escucha al niño, y enséñale a escuchar. Dedica tiempo a conversar con él, sin hacer otra cosa simultáneamente, para prestarle toda la atención que se merece.

– Expresa tus emociones y pensamientos y anímale a que haga lo mismo, mostrándole, ante todo, aceptación y comprensión.

– Cuando estéis en la calle, juega con él a reconocer las emociones de la gente según lo que transmite su rostro. También puedes jugar a silenciar una película y adivinar qué están pensando o sintiendo los protagonistas, según sus gestos y expresiones.

– Puedes utilizar cuentos y metáforas para trabajar con las emociones, aprendiendo a identificarlas y comprenderlas. El juego y la diversión es una buena forma de entrenar la capacidad de ponerse en el lugar de los otros.

Niños empáticos, adultos emocionalmente inteligentes

La infancia es el momento ideal para trabajar tanto la empatía como otro tipo de capacidades y valores.

Toma la iniciativa cuanto antes, no esperes a que tu hijo lo aprenda por sí mismo. Cuanto más pequeño lo aprenda, más flexible y más capaz será de absorber todo aquello que le enseñes.

No lo dudes, trabajar con su empatía es hacerle un gran favor al adulto en el que va camino de convertirse.

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Источник: http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/766-como-fomentar-empatia-ninos

Embarazo y niños
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