La empatía en niños

¿Por qué los niños pequeños no tienen empatía?

La empatía en niños

Aunque a veces los niños pequeños parecen sumamente egoístas (de hecho, la fase egocéntrica es típica de la infancia), lo cierto es que la empatía es una capacidad innata en todos los mamíferos para la que estamos predispuestos genéticamente, pero que requiere aprendizaje.

Precisa, entre otras cosas, práctica en las relaciones interpersonales y las situaciones sociales, cierto desarrollo cerebral y una óptima gestión emocional. Por eso, es necesario ayudar a nuestros peques a desarrollar la empatía con juegos, conversaciones sencillas y dándoles ejemplo.

La empatía, ¿cualidad innata o habilidad adquirida?

Ambas cosas. La empatía es una cualidad innata en todos los mamíferos.

No obstante, se desarrolla con el tiempo a la par que otras habilidades sociales que nos permiten la interacción personal, básica para nuestra supervivencia como especie.

Así que aunque la empatía es una capacidad común a todos los seres humanos, también requiere aprendizaje.

En la actualidad, podemos entender por qué los niños pequeños no son capaces de mostrar empatía (por lo general). Hay 2 razones de peso, ambas relacionadas con su estadio madurativo:

  1. Hasta los 3 o 4 años, los peques se encuentran en una fase «egocéntrica». Esta no les permite atender nada más que sus necesidades para poder sobrevivir. En esta etapa lo viven todo de forma muy intensa, creyéndose la causa y el motivo de todo cuanto sucede a su alrededor. Es por esto que sufren de forma profunda al sentirse responsables de cualquier hecho negativo que sucede durante su infancia.
  2. El cerebro no se ha desarrollado lo suficiente como para poder centrarse en las necesidades y emociones de los demás. Es, concretamente, en el giro supramarginal del cerebro donde los científicos localizan la predisposición genética que nos permite desarrollar la capacidad de empatía.

Por tanto, hasta que el niño o la niña no se haya desarrollado cognitivamente lo suficiente, y no haya practicado sus habilidades sociales y de interacción personal, no podemos exigirle que sea empático. Aunque sí podemos, y debemos, trabajar con ellos desde que son muy pequeños.

Cómo enseñar empatía a los niños

Ser empático consiste en ponernos en el lugar de otro y escuchar de forma activa, comprender, validar emociones, apoyar y acompañar de forma consciente. No consiste en dar consejos.

No es decir lo que hay que hacer. En lugar de decirles «deberías» o «tienes que…»; intentamos decir «te entiendo» o «sé lo que estás sintiendo».

Esto es validar las emociones primero, para poder trabajar con ellas después.

No podemos enfadarnos con los niños porque estén tristes o contrariados. Tampoco restar importancia a sus emociones porque creamos que no están fundamentadas. Nadie puede deslegitimar lo que siente otro ser humano. El primer paso para enseñar empatía a los niños y niñas es mostrarnos empáticos con ellos.

Otro factor importante es la sociabilidad. Nadie aprende empatía a través de un manual. Esta se desarrolla en contacto con los demás. Así que cuanto más se relacionen nuestros hijos e hijas con su entorno, con otros niños y niñas y, en general, con otras personas; más rápidamente aprenderán a ser empáticos.

Un punto clave es tener en cuenta que los niños aprenden jugando. En la actualidad existen muchos y fantásticos juegos para trabajar las emociones con los peques.

También podemos jugar con ellos a adivinar cómo se sienten los demás y qué estados emocionales están experimentando a través de la mímica facial o juegos con rostros de diversas expresiones.

¡Es como jugar a ser detectives de las emociones!

La empatía es una habilidad que los niños deben aprender a manejar dejando de lado el fuerte ego que está tan presente en la infancia y en su desarrollo. No es fácil, pero es necesario para ellos y para que puedan crecer en armonía con su entorno.

Pero la empatía saludable requiere un punto medio. Es importante que entiendan que ni la ausencia de empatía ni la identificación total con las emociones, es saludable.

Si nos identificásemos al 100% con las emociones de los demás, nos desbordaría todo lo que sentiríamos.

Solo simpatizando (pero manteniendo cierta distancia) podemos ser útiles para entenderles y ayudarles desde la serenidad.

Identificar emociones, poner nombre a los sentimientos

¿Cómo conseguir que los niños, y más tarde los adolescentes, puedan salir de su tan arraigado ego? Para desarrollar empatía, es necesario que las niñas y niños entiendan desde pequeños que todas las personas tienen sentimientos y emociones.

Pero primero deben reconocer las emociones propias. Para ello, resulta muy útil poner nombre a los sentimientos tan a menudo como se pueda. Identificar las emociones es el primer paso para reconocerlas y poder gestionarlas.

Una vez que los peques comienzan a saber qué es estar enfadado, triste, contento, asustado, nervioso… Pueden hablar sobre su estado emocional e identificar las causas que lo producen.

Existe una tendencia muy generalizada a tratar de evitar a toda costa que los niños sufran, se aburran o lloren con frases como «no llores más» o «no te enfades por esa tontería».

Y, sin darnos cuenta, lo que estamos haciendo es prohibirles experimentar y expresar sus sentimientos.

En lugar de ello, podemos reforzarles en positivo diciéndoles cosas como estas: “Fue muy amable que hayas hablado con ese niño que estaba triste por estar solo” o quizá, y para que busque soluciones: “Tu hermano se siente triste porque le has quitado su juguete, ¿qué puedes hacer para que se sienta mejor?”. Normalmente, los niños al ver que nos damos cuenta de su comportamiento, se sienten reconocidos e inciden en aquellos comportamientos que saben que recibirán más reconocimiento.

Todas las emociones, tanto las positivas como las negativas, cumplen su función y es necesario validarlas. Todas nos ayudan a expresar lo que sentimos, a desahogarnos y a expresarnos como seres humanos. Para aprender, crecer y evolucionar; tanto vale una lágrima, como una risa.

De esta manera, explorando y comprendiendo las propias emociones, pueden entender las de los demás. Solo así aprenderán a comportarse de forma que no tengan que hacer daño a otras personas (ni a ellos mismos). Igual de necesario es dejarles sentir la emoción, como prestarles acompañamiento sin limitar ni coartar su proceso.

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Por desgracia, desde la era industrial y debido al paradigma económico, caminamos hacia sociedades cada vez más individualistas y desapegadas.

Sin embargo, los seres humanos estamos predispuestos a entender a los demás y a ayudarlos. Enseñemos a nuestros hijos a ejecutar esta cualidad enseñándoles a desarrollar la empatía.

Es beneficioso para ellos y para la sociedad de hoy y del mañana.

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Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/por-que-los-ninos-pequenos-no-tienen-empatia/

Empatía en Niños: Cómo Desarrollar la Empatía en Niños

La empatía en niños
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Descubre qué es la empatía, sus beneficios y cómo desarrollar la empatía en niños con esta nueva actividad formativa de nuestra colaboradora Belén Piñeiro.

¡Hola! A este lado de la pantalla Belén Piñeiro, autora del libro «Educar las emociones en la primera infancia», con un nuevo post sobre educación emocional.

En mi anterior artículo – que puedes leer haciendo clic aquí –  te conté 5 de los beneficios de colorear en niños y una actividad educativa (que incluía unos mandalas descargables para que imprimas en casa o en colegio).  Hoy vamos a seguir trabajando en el campo de la educación emocional. En concreto, el tema que vamos a tratar en este post es la empatía en niños.

Te hablaré de qué es la empatía, sus tipos, las etapas, las ventajas de trabajarla en los niños y niñas y una acción formativa que os ayude a desarrollarla.

¿Te interesa el tema? Si es así… ¡Atento/a que comenzamos!

Источник: https://fixokids.com/empatia-en-ninos/

Cómo fomentar la empatía de los niños

La empatía en niños

Durante el primer año de vida, los bebés se relacionan con los demás instintivamente; aún no distinguen su propia identidad ni la de los demás.

A partir del año de vida comienzan a adquirir conciencia de su propia persona y a distinguir a los otros como seres diferentes a ellos mismos.

A los dos o tres años, el niño empieza a comprender y reconocer algunas emociones propias, las más básicas, como la alegría o la tristeza. 

A partir de esta edad también comienza a ser consciente de que los demás tienen sus propios sentimientos. Es alrededor de los seis años cuando el pequeño ya conoce que los demás tienen una individualidad.

Aprende a reconocer cómo se sienten y lo que piensan, aunque hasta los diez años no llega a entender el comportamiento de los demás y no sabe ponerse completamente en el lugar del otro.

Sin embargo, en esta edad aún sigue dando más importancia a sus propios sentimientos y pensamientos.

Es en la adolescencia, alrededor de los 14 años, cuando el niño ya es perfectamente capaz de conocer tanto lo que siente como lo que piensa la otra persona.

Aun así, como cualquier adulto, es posible que en ocasiones realice distorsiones o malinterpretaciones.

¿Por qué es importante desarrollar la empatía desde la infancia?

La persona empática tiene unos comportamientos más conscientes y adaptados, porque valora no sólo su percepción, sino también la de los demás.

Por ello, tener una elevada empatía permite comunicarse y relacionarse mejor con el entorno.

Las personas empáticas están mejor adaptadas emocionalmente y manejan adecuadamente las emociones propias y ajenas.

Un niño cuyos padres y maestros fomentan su empatía desde pequeños van por el camino de convertirse en unos adultos más sensibles, comprensivos y sociables.

Los niños empáticos son menos agresivos, más comunicativos y más capaces de expresar sus sentimientos. Además, la madurez que les aporta la empatía les ayuda a crecer más seguros de ellos mismos y con una autoestima más fuerte y estable.

Cómo ayudar a los niños a potenciar su empatía

Los adultos cercanos al niño (padres, otros familiares, maestros, comunidad…) son piezas fundamentales para potenciar la autoestima del pequeño, ya que son con quienes establece sus primeras relaciones y vínculos afectivos.

De ellos aprende de forma directa, imita los ejemplos que observa y va construyendo su forma de relacionarse tanto con los demás como consigo mismo.

Pero bien, de forma práctica, ¿cómo podemos ayudar a los niños a desarrollar su empatía?

– Trabaja tu propia empatía. El ejemplo es lo que se transmite de forma más directa.

– Explícale al niño, con palabras sencillas, qué es la empatía y por qué es importante aprender a desarrollarla. Felicítale y siéntete orgulloso de él cada vez que muestre una actitud empática.

– Procura hacerle ver al niño los diferentes puntos de vista posibles ante una misma situación. Intenta dar razones y explicar los comportamientos ajenos que el pequeño no comprenda.

¡Cuida tus comentarios sobre los demás!

– Escucha al niño, y enséñale a escuchar. Dedica tiempo a conversar con él, sin hacer otra cosa simultáneamente, para prestarle toda la atención que se merece.

– Expresa tus emociones y pensamientos y anímale a que haga lo mismo, mostrándole, ante todo, aceptación y comprensión.

– Cuando estéis en la calle, juega con él a reconocer las emociones de la gente según lo que transmite su rostro. También puedes jugar a silenciar una película y adivinar qué están pensando o sintiendo los protagonistas, según sus gestos y expresiones.

– Puedes utilizar cuentos y metáforas para trabajar con las emociones, aprendiendo a identificarlas y comprenderlas. El juego y la diversión es una buena forma de entrenar la capacidad de ponerse en el lugar de los otros.

Niños empáticos, adultos emocionalmente inteligentes

La infancia es el momento ideal para trabajar tanto la empatía como otro tipo de capacidades y valores.

Toma la iniciativa cuanto antes, no esperes a que tu hijo lo aprenda por sí mismo. Cuanto más pequeño lo aprenda, más flexible y más capaz será de absorber todo aquello que le enseñes.

No lo dudes, trabajar con su empatía es hacerle un gran favor al adulto en el que va camino de convertirse.

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Источник: http://www.elportaldelhombre.com/con-hijos/item/766-como-fomentar-empatia-ninos

5 Consejos para potenciar la empatía en los niños

La empatía en niños

Parte de nuestra misión como padres es potenciar la empatía en los niños. Esto les ayudará en sus relaciones personales durante toda la vida, al estar más capacitados para cultivar amistades, ayudar a los demás y socializar con desconocidos.

Si logramos inculcar el valor de la empatía en nuestros hijos, crecerán siendo generosos, amables y respetuosos con las demás personas. También aprenderán a tratar a todos por igual, sin importar las diferencias de raza, cultura y religión.

La UNICEF, en su guía “Seamos amigos en la escuela”, asegura que “la capacidad de ser empáticos es una de esas habilidades que toda persona necesita para impulsar su desarrollo pleno. También nos ayuda a generar lazos con la gente que nos rodea y vínculos tan fuertes que puedan desembocar en una amistad”.

Claves para potenciar la empatía en los niños

Veamos estos cinco consejos para enseñar a los niños a sentir afinidad por sus semejantes:

1. Empatiza con tu hijo y los demás

Para potenciar la empatía en los niños, será clave nuestro comportamiento y la forma en que los tratamos. Cuando mantenemos una actitud de afinidad con nuestros hijos, se crean vínculos de seguridad y confianza en la relación.

Eso es clave para que deseen adoptar nuestros valores y comportamientos, incluyendo la empatía. Para ello debemos estar atentos a sus necesidades físicas y emocionales, ser comprensivos y respetuosos, mostrar un interés genuino hacia sus vidas y brindarles mucho amor.

Frecuentemente debemos preguntarles qué aprendieron de interesante en el colegio, cuál fue la parte más difícil de su día o si tienen algún problema que quisieran contar.

Los niños también aprenden al observar la forma como tratamos a las demás personas. Se darán cuenta si a los meseros les hablamos con respeto o si nos preocupamos por un compañero de su colegio que esté enfrentando algún problema. Por eso siempre debemos darles un buen ejemplo.

Los niños suelen imitar lo bueno y lo malo de los padres | Fuente: Unsplash

2. Muestra preocupación por otras personas

Si deseas que tu hijo se preocupe por los demás, debes comenzar dando el ejemplo. Coméntale sobre un desafío que esté atravesando un amigo y cómo planeas ayudarlo. Si tiene la edad suficiente para razonar, podrías consultarle su opinión sobre cómo ayudar a una persona que esté pasando dificultades.

Seamos cuidadosos con las cosas que les comentamos, para así potenciar la empatía en los niños. Por ejemplo, en lugar de decirles “lo más importante es que estés alegre”, podríamos cambiarlo por “lo más importante es que eres amable y ayudas a los demás”.

Hazles entender que el mundo no gira a su alrededor. Enséñales a preocuparse por otros niños, a ser educados incluso cuando están de mal humor y a no participar en las conversaciones de los adultos sin autorización.

“Se ha determinado que la empatía está relacionada con diversos factores del desarrollo social y emocional infanto-juvenil.

Es un principio que ayuda a crear pautas de comportamiento acordes con las normas sociales, e influye en aspectos clave de la personalidad, como es el autoconcepto”, asegura en un trabajo de investigación Maite Garaigordobil, profesora de la Facultad de Psicología en la Universidad del País Vasco.

3. Haz que practiquen la empatía

Los niños nacen con la capacidad de sentir empatía, pero es necesario alimentarla durante toda su vida. Aprender sobre este valor requiere de práctica y orientación.

Considerar regularmente las circunstancias de otras personas ayuda a que la afinidad sea un reflejo natural y, a través de prueba y error, permite a los niños sintonizar mejor con los sentimientos y perspectivas de los demás.

Los expertos recomiendan realizar reuniones familiares cuando haya desafíos o conflictos en el hogar. Durante esos encuentros ofrece a los menores algunos momentos para participar en las conversaciones y anímalos a comprender el punto de vista de otros miembros de la familia.

También será de gran ayuda preguntarles frecuentemente sobre sus compañeros de clase y otros amigos, especialmente cuando un niño está enfrentando un problema.

Por otro lado, podrías motivarlo a participar en las actividades en beneficio de la comunidad que realiza su colegio, ya sea visitar un hospital infantil, recoger alimentos para los más necesitados, etc.

El Instituto Europeo de Educación afirma que “ponernos en el lugar del otro es un aspecto fundamental para lograr el bienestar personal, armonizar el cuerpo y la mente, y así potenciar la empatía en los niños. De hecho, gracias a esta cualidad somos capaces de comprender a los demás y relacionarnos con ellos de forma satisfactoria”.

Los deportes de equipo son una buena forma de fomentar el compañerismo y el trabajo en grupo. Podemos apuntarles a actividades extraescolares que fomenten la empatía con niños de su misma edad como el fútbol, el baloncesto o el ballet.

Las actividades grupales ayudan a desarrollar la afinidad con otros niños | Fuente: Unsplash

4. Amplía su rango de visión

Para la mayoría de las personas, no es difícil sentir empatía por sus amigos y familiares. Es parte de la naturaleza humana preocuparnos por aquellos que de alguna manera son como nosotros.

Pero el problema real es si los niños se sienten identificados por las personas fuera de ese círculo. Por eso es importante que los guiemos hacia la comprensión de distintos tipos de personas, más allá de los seres queridos.

Podemos usar historias que vemos en la televisión o en los periódicos para iniciar conversaciones sobre los desafíos de las personas en otras regiones y países.

Ayúdalos a comprender que los seres humanos somos diferentes en nuestras creencias, gustos y razas. Así los animarás a crear afinidad por aquellos en situaciones vulnerables, como los niños que viven en pobreza extrema o que sufren bullying.

5. Ayúdalos a desarrollar el autocontrol

El hecho de que los niños no desarrollen empatía, no quiere decir que jamás lograrán hacerlo. Es probable que haya algún sentimiento o emoción que esté bloqueando su comportamiento.

A menudo, la capacidad de cuidar de los demás se ve obstruida por la envidia, la vergüenza, la ira y otros sentimientos negativos. Ayudarlos a manejar estas emociones, así como los estereotipos y prejuicios de los demás, permitirá potenciar la empatía en los niños.

Para indagar en los posibles traumas de tu hijo, pregúntale si tiene algún sentimiento negativo guardado, como tristeza, ira, frustración, resentimiento, etc.

Una forma de ayudarlo a manejar sus sentimientos es mediante estos tres sencillos pasos: detenerse, respirar profundamente por la nariz y exhalar por la boca, y contar hasta cinco. Haz la prueba cuando esté tranquilo. Después, cuando se comience a enojar, recuérdale los pasos y háganlos juntos.

Debemos enseñarles a ser empáticos aun cuando no estén de buen humor | Fuente: Pexels

Por otro lado, puedes practicar con tu hijo cómo resolver conflictos. Hablen sobre un problema que el niño haya experimentado o presenciado, y analicen diferentes formas de resolverlo.

Intenten lograr el entendimiento mutuo, después de escuchar sus opiniones y las tuyas. Si notas que tiene un sentimiento negativo que le hace sentir preocupado, hablen sobre cómo manejar estas emociones de la mejor manera.

“En la gran mayoría de ocasiones, la agresividad o la violencia surgen del profundo desconocimiento que tenemos de los demás. Debemos comprender que cada persona posee unos intereses y necesidades específicos que, muchas veces, difieren de los nuestros”, aporta el Instituto Europeo de Educación.

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Источник: https://saposyprincesas.elmundo.es/consejos/psicologia-infantil/como-ayudar-hijos-cultivar-empatia/

La empatía y su importancia en la infancia

La empatía en niños

Seguro que en multitud de ocasiones has escuchado hablar de la empatía.

Pero, ¿quieres saber en qué consiste realmente y los beneficios que aporta? Sigue leyendo y encontrarás respuesta a esta y otras interesantes cuestiones relacionadas con la capacidad empática.

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¿Qué es la empatía?

La podemos definir como la capacidad de percibir, compartir y comprender lo que otra persona puede sentir.

Este concepto nació a principios del siglo pasado gracias al desarrollo de ciencias como la psicología o la sociología.

En concreto, fue empleado por primera vez por el psicólogo inglés Edward Bradford Titchener. Con él pretendía describir la capacidad de percibir la experiencia subjetiva de los demás.

Debes saber que esta valiosa cualidad emocional posee dos componentes diferenciados; la afectiva (capacidad de responder con el sentimiento apropiado) y la cognitiva (capacidad de comprender el estado mental del otro).

Como puedes ver, estos dos conceptos están muy relacionados y ambos son de vital importancia para lograr un óptimo desarrollo psicosocial. (sobre todo en las etapas de educación infantil).

Por otro lado, también existe la denominada empatía intercultural. Esta se relaciona con el hecho de comprender y respetar las tradiciones y creencias de culturas distintas a la nuestra.

Importancia y beneficios de la empatía

Ponernos en el lugar del otro es un aspecto fundamental para lograr el bienestar personal y armonizar el cuerpo y la mente. De hecho, gracias a esta cualidad somos capaces de comprender a los demás y relacionarnos con ellos de forma satisfactoria. Recuerda que la falta de esta capacidad puede acarrear graves consecuencias (como psicopatías u otros problemas psíquicos).

Te resumimos ahora los principales beneficios que se obtienen gracias a ella.

Mejora la comunicación

Al saber escuchar y entender a las personas que nos rodean, somos capaces de relacionarnos de manera más fluida y sincera, lo que sin duda mejora la comunicación y aumenta la confianza mutua.

Incrementa la sintonía emocional

Una persona con capacidad empática sabe cómo crear el clima emocional adecuado. Es capaz de hacer sentir cómodas a las personas de su entorno. Si conseguimos lograr este ambiente afectivo, aumentará la confianza mutua y los sentimientos positivos.

Desarrolla el carisma

Las personas con carisma y encanto personal son las capaces de conectar emocional y afectivamente con su entorno. Puedes desarrollar esta capacidad si aprendes a escuchar de forma activa.

Esto significa que no debes pensar en cómo actuarías tú ante la situación que te están contando, sino que has de sentir, pensar y actuar como el otro.

Disminuye la agresividad

En la gran mayoría de ocasiones, la agresividad o la violencia surgen del profundo desconocimiento que tenemos de los demás.

Debemos de comprender que cada persona posee unos intereses y necesidades específicos que, en muchas ocasiones, difieren de los nuestros.

Es en este momento cuando hemos de liberar la mente y aceptar que existen infinidad de perspectivas para un mismo asunto o problema.

Aumenta la popularidad

Es evidente que al desarrollar una buena capacidad empática vamos a sentirnos más queridos y respetados por nuestros compañeros, amigos y familiares. Esto hará que conectemos con ellos de una forma especial, ya que todos sabrán que pueden confiar en nosotros en cualquier momento.

Incremento de la satisfacción personal

Por último, pero no por ello menos importante, no olvides que, comprendiendo, respetando y ayudando a los demás, podemos aumentar nuestro grado de satisfacción personal. Nuestra autoestima subirá y se reducirán los niveles de estrés y ansiedad.

La empatía y los niños

Como bien sabes, la estimulación temprana de las capacidades cognitivas del niño es básica para su correcta evolución. Lo mismo ocurre con la capacidad de empatizar.

Los más pequeños deben superar el egocentrismo (propio de las primeras etapas de vida) para empezar a identificar y comprender las emociones que se producen en su entorno. Así se sentirán más seguros y podrán desarrollar todo su potencial.

A partir de los tres años el niño empieza a tener conciencia clara de sí mismo y comienza a percibir los sentimientos ajenos. Su afán por descubrir el mundo que le rodea hace que también investigue y reaccione ante las emociones que observa.

Paulatinamente irá desarrollando su inteligencia emocional y adquiriendo habilidades sociales que serán de vital importancia en el futuro.

Cómo trabajar la empatía en la infancia

Los niños aprenden con el ejemplo. Si ellos ven que los adultos nos preocupamos por los demás, mostramos afecto y les escuchamos, ellos sabrán cómo reaccionar ante situaciones similares.

Recuerda que el aprendizaje observacional es el más efectivo de todos los métodos de aprendizaje (el 80 % del cerebro humano está diseñado para procesar imágenes). Por eso, es importante que seamos sinceros y cercanos a la hora de expresar los sentimientos a nuestros hijos. Así podrán identificarlos de forma correcta y poco a poco aprenderán a responder de forma satisfactoria.

Debemos enseñarles a escuchar; saber qué piensan y sienten las personas que les rodean. Progresivamente dejarán de focalizar la atención en sí mismos y se abrirán al mundo emocional exterior.

Consejos prácticos

A continuación, te enseñamos varios consejos prácticos que puedes utilizar para desarrollar la capacidad de empatizar en la edad infantil:

Dibujos

Emplear dibujos de caras que muestren las emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, etc.). Tras identificarlos, pediremos a los niños que expliquen el motivo por el que ellos piensan que estas caras están así.

Actividades

Realizar acciones que nos hagan ponernos en el lugar del otro. Disfraces, vestidos y otros accesorios pueden servir de ayuda para este juego.

Debemos actuar como si fuéramos otra persona (familiares, amigos, profesores, etc.), siempre en un ambiente relajado y lúdico.

No debes olvidar que el juego es un mecanismo de aprendizaje esencial en los niños, ya que estimula la concentración, la atención y la motivación.

Representaciones

Realizar pequeñas teatros de cuentos e historias populares. Podemos ir intercambiándonos los personajes para saber qué puede sentir cada uno de ellos.

Para finalizar, recuerda que, gracias a la empatía, no solo te sentirás mejor y más feliz, sino que ayudarás a crecer y desarrollarse a los demás, sobre todo a los más pequeños de la casa. ¡Confía en ti!

Источник: https://ieeducacion.com/empatia/

Embarazo y niños
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