La familia en el antiguo Egipto

La familia en el antiguo Egipto: matrimonios, divorcios e hijos

La familia en el antiguo Egipto

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Artículo sobre la familia en el antiguo Egipto redactado por Fernan Bujedo Villalba, licenciado en Historia.

Introducción

A lo largo de estas líneas, iremos observando cómo muchas de las costumbres de la familia enel antiguo Egipto se han conservado en las nuestras. Otras han desaparecido o se han transformado fruto del cambio espacial, cronológico y religioso, pero guardando una relación estrecha como consecuencia del ambiente cultural mediterráneo que tenemos en común.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la sociedad no era un todo uniforme sino que estaba dividida, a grandes rasgos, en grupos sociales pudientes y no pudientes, con gran diversidad dentro de ellos y entre ellos. Esto es importante porque no es la misma dinámica vital ni cotidiana la que mantiene una familia campesina que una cercana a la real, por ejemplo.

Bajorrelieve que representa a la familia real amarniense: Akhenaton y Nefertiti con sus descendientes

Un día normal en el antiguo Egipto

La jornada laboral de una familia en el antiguo Egipto comenzaba muy temprano, antes incluso de amanecer, con el objetivo de aprovechar al máximo las horas de luz.

Por un lado, los hogares más pobres realizaban una sola comida al día, el resto hacían un mínimo de dos.

No se tenía establecido un horario de comer, sino que se alimentaban dependiendo del hambre que se tuviera y dejándose guiar por el estómago, aunque eso sí, la cena era la comida más importante.

Por las noches, una familia en el antiguo Egipto usaba la cena para poder descansar después de todo el ajetreo del día.

Después tocaba dormir y soñar, pues se creía que eran mensajes del Más Allá, de antepasados, y que tenían un significado oculto, teniendo que contratar los servicios de intérpretes de sueños para desentrañarlos (no hay más que recordar el sueño del faraón sobre las vacas y las espigas en el Génesis y cómo le pide a José su consejo).

Escena de caza en los pantanos. Necrópolis de Cheikh. Actualmente expuesta en el Museo Británico

El matrimonio en el antiguo Egipto

La familia en el antiguo Egipto era nuclear y monógama. Se le daba mucha importancia al papel de la mujer, sobre todo en cuanto a guardiana de la honra familiar mediante la sexualidad (virginidad y fertilidad).

La esposa estéril era una maldición y una desgracia y se arreglaba mediante el concubinato que podía utilizar el marido con una esclava, a pesar de que la esposa era la mujer más importante jurídicamente.

 Por otro lado, la mujer tenía una alta independencia económica en la sociedad egipcia.

Los matrimonios en el antiguo Egipto eran convenidos, aunque se conocen casos de amores sinceros y espontáneos gracias a la documentación papirológica («…te pedí por mujer cuando era joven. He vivido contigo.

No hice sufrir tu corazón…«), pero son minoritarios.

Asimismo, no tenían relación religiosa como sucede en otras culturas como la cristiana, la judía o la musulmana, salvo que los recién casados iban al templo con ofrendas y recibían una bendición.

Los cónyuges debían presentarse ante un funcionario e inscribirse. Éste redactaba las actas matrimoniales donde aparecían la sanción del contrato, la dote de la mujer, la regulación de los bienes y otros datos.

Sabemos de testamentos de hombres que legan dos tercios de su patrimonio para sus mujeres por si morían (hay que tener en cuenta que la esperanza de vida era de 20 años y se podía enviudar varias veces).

Como se puede ver, era un pacto económico regulado por ley y privado.

Escultura del enano Seneb y su familia

El adulterio femenino estaba muy mal visto y estaba castigado con el repudio o la muerte, dependiendo del caso. Los casamientos se hacían siendo jóvenes y se buscaba tener todos los hijos posibles porque la mortalidad infantil y la esperanza de vida era muy precaria y pocos sobrevivían para hacerse adultos.

El divorcio y las herencias en el antiguo Egipto

El divorcio estaba admitido, pero el marido debía compensar y para ello restituía la dote y la indemnizaba con parte de los bienes paternos y maternos en favor de los hijos. En un papiro del 580 a.C.

, se ha encontrado la causa de un divorcio: «…ya sea porque he dejado de amarla o porque prefiera a otra«, lo cual demuestra que el desamor y la infidelidad se han dado siempre. El divorcio se ejecutaba con una simple fórmula: «te he abandonado como mujer. Me he alejado de ti. Ya no tengo ningún derecho sobre ti. Busca un marido«.

La mujer también podía solicitar el divorcio pero el mayor obstáculo era establecer las indemnizaciones. Los matrimonios eran una mezcla de amor, necesidad, obligación e interés.

Otro gran problema fueron las herencias. Tenemos un caso en el Imperio Nuevo en el que un hombre se jubiló y dejó el taller para su hijo pero desheredó a la madre, dejando el resto de sus propiedades a otros hijos tenidos con otra mujer, resultando que ninguna de las dos era su esposa.

Esculturas de un modelo de familia en el antiguo Egipto

La crianza de hijos en el antiguo Egipto

Los niños eran una parte muy importante de la familia y se les cuidaba y se les amaba, no abandonándolos ni matándolos como en otras culturas como Roma y Cartago, ni siquiera en épocas de carestía y hambrunas.

Los varones eran los favoritos y preferentes porque continuaban la profesión paterna y el linaje, además de cuidar la tumba familiar pero a las niñas también se las amaba.

A los recién nacidos se les daba un nombre específico pues no existían ni los patronímicos ni los apellidos.

Se creaba un documento de identidad con su nombre y el de los padres, además de la profesión o cargo. Los niños pequeños eran transportados en las espaldas o pechos de sus madres mediante alforjas y solían ir desnudos parte de su infancia gracias al buen clima que hay en Egipto. El primer vestido o ropa era dado con cierto ceremonial e importancia.

Los niños de las familias acomodadas eran cuidados por personas de confianza y con mucha experiencia y sabiduría; por su parte, los niños pobres ayudaban a sus padres en sus oficios en los talleres con las herramientas, en el campo con el arado o guardando el ganado.

Los niñas aprendían las tareas domésticas junto a sus madres.

Los niños acomodados iban a las escuelas en los templos y aprendían a leer y escribir, a cantar y a otra serie de habilidades útiles para su futuro, además de que el castigo corporal de los maestros a los alumnos era algo cotidiano.

Escena que representa a niños egipcios

Artículo redactado por Fernan Bujedo Villalba, licenciado en Historia.

Para saber más

       Fernando Bujedo Villalba es licenciado en Historia por la Universidad de Málaga (2009-2013) y “Máster en patrimonio histórico y literario” por la misma universidad (2016-2017).

Trabaja de arqueólogo de urgencia en distintas obras urbanas y periurbanas.

Su periodo de investigación es la Historia Antigua, concretamente la clásica y las culturas euroasiáticas como las chinas, indias y partas, así como la llamada “Ruta de la Seda”.

Источник: https://historiaeweb.com/2015/03/07/la-familia-en-el-antiguo-egipto/

La familia en el antiguo Egipto

La familia en el antiguo Egipto

La familia representaba la unidad básica de esta civilización tan enigmática.

Existía un núcleo muy cerrado formado por triadas familiares: padre, madre e hijo, aunque otros miembros más alejados -sobre todo femeninos- como hermanas viudas y solteras, podían convivir en el mismo hogar a pesar de las diminutas dimensiones que solían tener las casas egipcias. Pero, generalmente se iban vaciando a medida que los hijos crecían. Las hijas de las clases bajas, por ejemplo, al llegar a la edad adulta se marchaban a otros pueblos a servir en casas.

El concepto de hogar familiar era, salvando algunas distancias y pese al tiempo transcurrido, bastante cercano al que tenemos en la actualidad. Los antiguos egipcios en cuanto se casaban se independizaban del hogar  paterno y se iban a vivir a su propia casa, fundando su propia familia.

Ya de recién casados querían tener hijos, los cuales eran muy deseados por los padres: eran la finalidad del matrimonio.

Así, la mujer fértil era considerada una mujer de éxito, la estéril acudía a magos o a médicos para tratar de concebir y, cuando esto no ocurría,   se permitía que el marido tuviese una amante para luego adoptar al hijo que naciera de esa relación, hijo que la esposa aceptaba como suyo.

Respecto a las preferencias sexuales, las niñas eran tan queridas y deseadas como los niños;  nunca se cometió el infanticidio femenino como ocurrió en civilizaciones como la griega o la romana.

Una mujer podía dar a luz unos ocho hijos, entre los 14 y los 40 años de edad, de los cuales solían sobrevivir unos cuatro.

Mientras el hombre de la clase baja y media se iba a trabajar al campo o se dedicaba al comercio, su mujer se quedaba cuidando de los hijos y dedicándose a los quehaceres de la casa como coser, moler grano, hacer pan, preparar la comida y organizar los banquetes de las fiestas. Era una mujer que se cuidaba, dando bastante importancia a su aspecto físico a pesar de estar la mayoría del tiempo en casa; le gustaba estar guapa, utilizaba maquillaje, se hacía distintos peinados y la de clase alta se adornaba con fabulosas joyas como collares largos y pulseras. Los niños pequeños solían ir desnudos, sobre todo los de clases menos acomodadas, utilizando la ropa cuando bajaba la temperatura, además hasta los diez años, iban con la cabeza rapada y un largo mechón de pelo que caía en el lado derecho.
 

Rituales para el embarazo y el parto

El nacimiento del nuevo bebé suponía un acontecimiento lleno de alegría (provocar un aborto estaba castigado jurídicamente) pero, desde su concepción, entrañaba graves riesgos; la tasa de mortalidad infantil así como la de las madres en el parto era muy alta.

La concepción se entendía como una mezcla mágico-religiosa y fisiológica, considerándose en parte una acción de Cnum, el dios alfarero que con su torno creaba la vida.

Como medidas de prevención contra las fuerzas negativas que pretendían oponerse al nacimiento, solían emplearse multitud de amuletos y fórmulas mágicas entre las que destaca el llamado “Cipos de Horus sobre cocodrilo”, una especie de pequeño bajorrelieve con textos mágicos en la parte posterior y la figura de Horus (el hijo de Isis) sujetando dos reptiles en la anterior.

Para comprobar si una mujer estaba embarazada, los egipcios vertían unas gotas de orina en un recipiente con granos de trigo y en otro con cebada. Si, pasados unos días, germinaba significaba que había embarazo. Si el primero en germinar era el trigo, el bebé sería niña y si lo hacía primero la cebada, niño.

El dar a luz era visto como algo natural por lo que la atención en el parto la llevaban a cabo las comadronas, más que los médicos. El nacimiento era una especie de ritual donde a la parturienta se le bañaba en aceite para relajarla y se le anudaba el pelo; hecho esto, se invocaba a dioses como Isis (la belleza), Neftis (la excelente) y Heget, para facilitar y proteger el nacimiento.

El alumbramiento tenía lugar en una estancia específica de la casa, llamada “el pabellón del nacimiento” y decorada con unas columnas que evocaban el nacimiento de Horus, hijo de Isis. A la madre se le ponía de cuclillas sobre cuatro ladrillos mágicos o en un asiento para dar a luz y, durante todo el parto, las comadronas recitaban fórmulas mágicas para proteger al bebé.

Tras el nacimiento, cortaban el cordón umbilical con un cuchillo especial, identificado con la serpiente Apofis y lavaban al bebé.

La placenta era enterrada en la casa o arrojada al Nilo para asegurar la supervivencia del niño; debido a las bajas condiciones sanitarias, el bebé no estaba fuera de peligro hasta el primer mes de vida.

En “el pabellón del nacimiento” permanecían madre e hijo catorce días después del parto, para el ritual de purificación.

Si el bebé y la madre morían en el parto eran enterrados en la misma tumba; si sólo fallecía el bebé, se le metía en una vasija de barro (embalsamado o con vendas) que se enterraba cerca de la casa con juguetes, adornos, amuletos… para garantizar una larga vida en el más allá; lo mismo que se hacía en el caso de los adultos.

La lactancia materna, hasta los 4 años

La alimentación infantil se consideraba fundamental para el desarrollo del niño, motivo por el que los médicos recomendaban amamantar al bebé hasta los tres o cuatro años. Pero, este largo periodo de lactancia creó ciertos indicios de raquitismo.

Por otro lado, el dar el pecho durante tanto tiempo permitía a la mujer descansar de embarazos durante al menos tres años. En las clases altas, para criar y amamantar al niño, se recurría a los servicios de una nodriza.

Antes de contratarla su leche pasaba un minucioso examen; los egipcios suponían que si olía a plantas aromáticas, era de buena calidad y la contrataban.

Las nodrizas no podían criar a otro niño, excepto su propio hijo y estaban obligadas a prescindir de las relaciones sexuales para evitar embarazos. Era un trabajo bien pagado y con cierto reconocimiento social.

Con el destete volvía a aumentar la tasa de mortalidad infantil –hacia los 4 ó 5 años de edad– a causa de las numerosas enfermedades gastrointestinales que se producían al pasar de la leche materna a una alimentación directamente sólida como la de los adultos, basada principalmente en cerveza, pan sin levadura y productos obtenidos por la caza y la pesca.

¿En qué consistía su educación?

La educación era muy diferente según el status social. Los niños de la clase media-baja no iban a la escuela, se dedicaban a recoger semillas y tallos para ayudar a su madre.

Al crecer, el padre se ocupaba de la educación de los hijos varones, que aprendían el oficio de su progenitor.

Las niñas no recibían ningún tipo de instrucción, salvo la de las tareas domésticas; no tenían tiempo de estudiar porque estaban ocupadas con planes de boda y de embarazos.

Sin embargo, los hijos de las clases altas tenían acceso a la educación en escuelas, templos o mediante tutores personales.

Uno de los oficios más comunes entre estos niños era el de escriba, también destacaban estudios como la aritmética, la geometría, la gramática y la escritura jeroglífica que se daban en las escuelas egipcias tanto para las niñas como para los niños más débiles que no podían entrar en el ejército. 

Los principios educativos se encontraban en El Libro de Instrucciones, que relacionaba el éxito personal con el cumplimiento de las leyes morales.

Los niños egipcios jugaban con…

– Animales de madera con partes móviles.

– Pelotas hechas de fibra vegetal o cuero.

– Muñecas de madera o de barro.

– Peonzas, carracas, aros, cubos.

– Pequeñas armas.

– Muebles pequeños para las muñecas.

– Carros de terracota con cuerda.
 

Un poco de historia egipcia

La civilización egipcia surge en el 3.200 a.C, año en el que los historiadores sitúan el nacimiento del gran imperio que se prolongará en el tiempo hasta su declive en el año 395 de nuestra era, cuando tras una debilitación progresiva del país frente a la civilización romana, Egipto pasa a convertirse en una provincia del imperio de Oriente.

Los cambios climáticos de hace 60.000 años permitieron el asentamiento de dos pueblos –uno proveniente del centro de África y otro de Asia- a ambos lados del valle del Nilo.

Así, el territorio quedó dividido en Alto Egipto en el sur y Bajo Egipto en el norte; cada uno con su propio gobierno monárquico y su religión totémica, pero con estrechas relaciones entre sí.

Según cuenta la mitología egipcia, la unificación de ambos territorios la llevó a cabo el rey Osirios, pasando a convertirse en un estado único, con un sistema piramidal en cuya cúspide estaba el Faraón, tras éste la clase alta compuesta principalmente por el ejército, los funcionarios al servicio del faraón, los sacerdotes y los escribas, y finalmente, en el último escalón de la pirámide la clase baja, gente humilde en su mayoría campesinos.

Algunas parejas se preguntan cómo concebir una niña en el embarazo. El sexo del bebé viene definido por el padre, habiendo un 50% de probabilidades que sea hombre o mujer.

Sin embargo, existe una teoría que relaciona el momento de la concepción con el estado de la ovulación.

La evidencia científica de esta relación es poca, pero dado que su práctica es totalmente inocua es una opción que siempre se puede probar.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/educacion/la-familia-en-el-antiguo-egipto-278

La Familia en Egipto Antiguo: El Matrimonio y Los Niños

La familia en el antiguo Egipto

Al igual que en casi todas las sociedades organizadas, es la familia lo que constituye la base de la sociedad egipcia.

Pintores y escultores nos han dejado una apacible imagen de esta familia: el padre y la madre se dan la mano, y los niños, siempre de pequeña estatura, cualquiera que sea su edad, se agrupan al lado de los padres.

Y, en las losas mortuorias, marido y mujer se representan siempre uno al lado del otro, unidos para toda la eternidad, como lo estuvieron en vida.

Con muchísima frecuencia, al parecer, los padres o los superiores eran quienes acordaban el matrimonio de dos jóvenes.

No obstante, son numerosos los gritos de amor espontáneos y apasionados, en los papiros llegados hasta nosotros.

Un campesino egipcio se dirige al mercado con su señora, que viste un vestido recto y transparente, pues las mujeres egipcias nunca tuvieron reparo en mostrar su cuerpo esbelto.

Podría decirse que la familia era parecida a la nuestra occidental, aunque mas numerosa.

Normalmente casaban jóvenes y tenían muchos hijos, que muchos de ellos tenían una corta vida, pues la mortalidad infantil era alta.

El hombre podía tener varias esposa, pero al primera era la mas importante y la verdadera compañera en la vida.

La mujer se encargaba de dirigir los trabajos de la casa y tenía la ayuda de criadad que también la ayudaban en su aseo personal y presentación en sociedad, como el vertirse, peinarse y maquillarse.

Los matrimonios entre ricos solían ser de conveniencia; pero la mayoría de los matrimonios convencionales se basaban en el amor y el respeto.

Así, un enamorado canta, pensando en su amada:

«¡Quién fuera el esclavo negro que acompaña sus pasos, para ver por entero el color de su piel! ¡Si fuera yo su lavandero, siquiera por un mes, lavaría los ungüentos de su cofia! ¡Si fuera yo el anillo que lleva ella en su dedo, embellecería su vida!»

El amor de dos amantes separados por un agua profunda se halla en otra composición:

«El amor de mi hermana está en la otra ribera; un río se interpone entre nosotros, y he ahí al cocodrilo sobre un banco de arena. Pero me acerco al agua y me arrojo a la corriente.

¡Se siente valeroso mi corazón sobre las ondas! Como el suelo son las aguas bajo mis pies.

Su amor es lo que me hace tan fuerte». Y he aquí al enamorado, seducido por la belleza de su bienamada: «La boca de mi hermana es un botón de loto; su seno, una manzana de amor…

Su frente es la diadema de acacia; y yo soy el ánsar salvaje; mis miradas van a la cabellera, hacia el atractivo que hay bajo la diadema, en el que estoy preso».

Entonces, la enamorada dice a su amante: «Tiñes de púrpura mi corazón, y he de hacer por ti cuanto desees, cuando esté junto a tu pecho. El deseo anima mis ojos, y, al verte, mis ojos brillan.

Me estrecho contra ti, hombre fuerte, dueño de mi corazón, cuando veo tu amor. ¡Cuán bella, mi felicidad!» ¡Cómo nos aleja ya este lirismo de las representaciones de la estatuaria faraónica, tan rígidas las más de las veces!

¡Así sentían el amor los antiguos egipcios, y lo expresaban en términos tan tiernos como ardientes!.

Ciertamente, nada nos induce a pensar que estos apasionados acemas se refieran a un amor conyugal.

He aquí de nuevo, no obstante, la voz de un marido, que se dirige a su esposa difunta: «Te pedí por mujer cuando yo era joven. He vivido contigo. No hice sufrir tu corazón…»

EL MATRIMONIO EGIPCIO

Si a embargo, la literatura no muestra inclinación por la mujer egipcia, frivola, caprichosa y coqueta, que no sabe guardar un secreto y que, sin duda, es infiel.

Al hombre, en cambio, se le describe como paciente, afectuoso, leal, razonable.

Pero, al parecer, se trata de una convención, y muchísimas egipcias fueron, seguramente, esposas irreprochables, madres abnegadas.

¿No son las mujeres más emocionantes que hayan existido, con sus siluetas frágiles, apenas revestidas de un ligero velo, sus finos perfiles, bajo la masa de cabellos negros, y la gracia de sus lánguidas actitudes?.

Además, debían de pensarlo mecho, antes de cometer el adulterio, puesla mujer infiel era castigada con la muerte, en tanto que la traición del esposo no estaba, en modo alguno, sancionada, sino que al hombre se le autorizaba, incluso, a introducir concubinas en su casa.

No obstante, si bien el marido tenía derecho a apalear a la esposa, siempre se le recomendaba que no abusase; así que no parece que haya sido poco favorable la situación de la mujer egipcia en el mundo antiguo: sólo la cretense gozaba una situación más agradable.

LOS ESCOLARES FARAÓNICOS

En cuanto a los niños, eran numerosos y tiernamente amados. ¡No estaba poco orgulloso el propio Ramsés II de sus ciento sesenta y tantos hijos!.

Todos eran bien acogidos, aun entre las más pobres familias, y ninguno de ellos era jamás muerto al nacer, contrariamente al uso que se extendería después en Grecia y Roma.

El país es fértil, el clima favorable, y los niños apenas si cuestan nada: van desnudos, y se alimentan, con poco gasto, de tallos frescos de papiro y de raíces crudas o cocidas.

Los hijos del pastor acompañan a su padre a los campos, los del artesano van al taller, y aun los del mismo faraón participan a menudo en las tareas de éste. Los varones son los más esperados.

Tienen el cometido de prolongar el linaje y velar por la conservación de la tumba.

Entre las clases populares, el bebé permanece junto a la madre, que lo lleva sobre su pecho, en una alforja atada al cuello en tanto que los príncipes niños son, a menudo, confiados a grandes personajes envejecidos al servicio del rey. Y

llega el día en que el niño no puede ya contentarse con un simple collar por todo vestido.

Es importante la fecha en que al muchacho se le hace entrega de un taparrabos, o de un vestido a la joven.

Entre la gente pobre, el hijo permanecerá en la casa, aprendiendo a guardar los rebaños o a manejar las herramientas, mientras que el heredero de una familia noble, ingresa entonces en la escuela, la cual forma parte del temple.

Además de aprender gramática y escritura, el alumno se familiariza con los textos clásicos, con las historias divinas.

Aprende igualmente el dibujo, la geografía, y nociones más concretas: cómo transportar un obelisco, levantar una columna,’ organizar una expedición militar.

Todos estos conocimientos se le inculcan al escolar a base de un sinnúmero de correctivos.

Pero la condición de los pequeños egipcios está lejos de ser inhumana, y, cuando vuelven a su casa por la tarde, encuentran una intimidad familiar que parece hecha de alegría e indulgencia.

Fuente Consultada:
HISTORAMA Tomo I La Vida Cotidiana en Egipto Antiguo Edit. CODEX

Ver: Historia del Matrimonio

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Источник: https://historiaybiografias.com/familia_egipto/

Conoce cómo vivían las personas en el antiguo Egipto

La familia en el antiguo Egipto

Al inquirir ¿cómo vivían las personas en el antiguo Egipto? Surge en nuestra memoria las monumentales pirámides de Keops y de Guiza, la escritura jeroglífica, y la adoración por sus deidades.

No podía ocurrir de otra manera, la civilización egipcia era una de los bastiones del saber y el comercio en su tiempo, ya en esa época sus coetáneos sentían una gran admiración por su organización social y el esplendor de sus ciudades.

 

El antiguo egipto es un periodo establecido 3100 a.C. hasta el 332 a.C. Este impresionante imperio basaba su estructura económica en la agricultura, gracias a la cercanía con el río Nilo. En la antigüedad sus ciudades constituían puntos de encuentro en las rutas comerciales con otras civilizaciones.

Si te interesa conocer cómo vivían las personas en el antiguo Egipto, sigue leyendo, pues en este artículo detallaremos cada una de las partes en las que se fundaba el imperio egipcio y su rica cultura, un legado que nos han dejado para la posteridad.

Para responder a la pregunta  sobre ¿Cómo vivían las personas en el antiguo Egipto? debemos responder a su organización familiar. 

En el antiguo Egipto existía una jerarquización social que regía todas sus costumbres y cultura; en la cúspide se encontraba el Faraón, designado por Horus, para el mantenimiento de las vastas tierras del imperio y las almas de los hombres. El Faraón encarnaba los designios divinos en una persona y era visto de la misma manera como un dios y se le consideraba tanto portador de las buenas cosechas como de las maldiciones y las sequías.

En el segundo escaño se encontraba la comitiva que rodeaba al Faraón, conformada por escribas y sacerdotes. La base de la sociedad estaba conformada por el pueblo: esclavos, campesinos y agricultores, artesanos, entre otros.

La familia revestía mucha importancia en la tradición del imperio egipcio, los matrimonios eran concertados por las familias del mismo orden social con el fin de fortalecer la economía familiar y garantizar mayor poder. Este matrimonio requería del beneplácito del padre con la redacción de un contrato donde se repartían la dote y obligaciones entre ambos cónyuges en edad de casarse que, en el antiguo Egipto era entre los 12-15 años de edad.

Religión

En la cultura egipcia estaba fuertemente arraigada la adoración a los dioses.

Su panteón era politeísta, es decir, adoraban a muchas divinidades o dioses, quienes se caracterizaban por poseer debilidades y rasgos humanos, aunque con elementos animales.

Esta apariencia representaba los poderes del dios, ya que en el imperio egipcio las deidades mantenían relación estrecha con la naturaleza y explicaban todo a su alrededor.

Se ha dicho que a través de los dioses de una civilización se puede vislumbrar parte de su cultura y tradiciones. Entonces, con esta afirmación, podemos observar que en el antiguo Egipto no existía separación entre Fararo-dios . Y, al mismo tiempo, con el alto valor que poseía la familia los dioses eran agrupados en tríadas familiares.

A través de sus murales y templos que han sobrevivido al decurso de la historia, los dioses más apreciados por los egipcios son: Horus, Ra y Amón. 

Agricultura y alimentación

La agricultura fue uno de los beneficios que civilización egipcia disfrutó de su cercanía con el río Nilo. Sus principales cosechas eran: trigo, cebada, lino, higo, cebollas y el vid, de donde se obtiene el vino, que recibía gran cuidado y se almacenaba en ánforas con los datos específicos de su cosecha.

Justamente esta bebida junto con la cerveza era una de las favoritas de los pobladores del antiguo Egipto.

Al ser su columna vertebral la agricultura se comía poca carne, solo reservada para la casta real, y en cambio, degustaron muchos derivados de los productos mencionados.

Los Faraones mantenían una economía intervenida donde administraban los excedentes de las cosechas y se dedicaban a la ampliación y conservación de los canales de riego.

¿Quieres saber más de cómo vivían las personas en el antiguo Egipto?

El antiguo imperio egipcio era una vasta civilización con una rica cultura, intentamos reseñar los puntos centrales de esta gran metrópolis. Sin embargo, si quieres ahondar en cómo vivían las personas en el antiguo Egipto, o si eres un aficionado a la historia, te recomendamos estos máster sobre historia e historia contemporánea. 

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Источник: https://www.euroinnova.edu.es/blog/como-vivian-las-personas-en-el-antiguo-egipto

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