La hidratación en la infancia

5 beneficios de la hidratación correcta en niños

La hidratación en la infancia

La mayoría de niños por naturaleza son inquietos y les encanta jugar todo del tiempo por lo que a veces se les olvida incluso beber agua, por esa razón los adultos debemos prestar especial atención a sus regímenes de alimentación y sobre todo a los beneficios de la hidratación, sabemos que en ocasiones es complicado, pero no deja de ser necesario.

Primeramente debemos estar de acuerdo en que necesitamos reducir al mínimo el consumo de bebidas azucaradas, ya sean refrescos, tés, jugos o bebidas con cafeína pues estas afectan el metabolismo de los niños ya que según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) las calorías que aportan este tipo de bebidas azucaradas carecen de valor nutricional, además de no proporcionar la sensación de saciedad, lo que significa que aunque se beban grandes cantidades la sed no desaparece, lo que también puede ocasionar problemas de sobrepeso.

Vamos a enumerar algunos beneficios de la hidratación, es importante que sean tomados en cuenta, pues significarán un gran apoyo en el desarrollo del niño, tanto padres y madres de familia así como los colegios deben hacer lo posible para garantizar el acceso del menor al agua purificada.

1.- La energía y concentración incrementa

Cuando el cuerpo está deshidratado nos sentimos débiles, distraídos, nos puede incluso llegar a doler la cabeza, esto es consecuencia de no tomar la cantidad de líquido necesario, que normalmente es de entre 6 a 8 vasos de agua purificada diarios para los adultos, mientras que para el caso de los niños deben tomar entre 4 a 6 vasos al día, dependiendo de su actividad física. Si logramos que beban esta cantidad de agua, veremos que desarrollan una mayor concentración en la escuela, además de que, gracias a la correcta hidratación, tendrán energía de sobra para sus actividades diarias.

Es importante verificar que los colegios a los que asistan nuestros niños tengan acceso a agua purificada de calidad, mejor aún si proviene de algún bebedero escolar, uno recomendable es el Bebedero Maguey de Rotoplas, que, como su nombre lo dice, tiene un atractivo diseño inspirado en la planta de maguey, además de estar disponible en colores que llamarán la atención de los pequeños, tales como el verde, rojo, amarillo o azul.

2.- Previene futuras enfermedades

Lo que bien se aprende, nunca se olvida y como adultos hay que recordar que lo que le enseñemos a los niños les ayudará o afectará en un futuro, inculcarles los beneficios de la hidratación les ahorrarán muchos problemas de salud, para empezar, evitaremos que sufran de obesidad o sobrepeso e incluso de enfermedades como la diabetes.

Los órganos del cuerpo dependen de una correcta hidratación para su buen funcionamiento, por eso, el Bebedero Maguey de Rotoplas fabricados en polietileno de alta resistencia, un plástico capaz de soportar hasta 100 kg de carga y un Sistema de Purificación externo que retiene sedimentos y partículas, mejora el sabor, color y olor del agua, haciendo que, desde pequeños, aprendan que beber agua purificada es delicioso, además de beneficioso para su cuerpo.

3.- Disminuye problemas de digestión

En ocasiones, algunos niños tienen problemas para digerir los alimentos que consumen, el cuerpo de cada uno es diferente, pero este problema puede deberse simplemente a que están tomando menos agua purificada de la que necesitan. El sistema digestivo requiere del agua para realizar bien su trabajo y uno de los beneficios de la hidratación será precisamente que el estómago del pequeño trabaje con menos carga si se encuentra correctamente hidratado.

En algunas estancias infantiles y colegios prescolares se les brinda alimentos a los pequeños, generalmente junto con estos les dan jugos de frutas, pero este tipo de bebidas azucaradas nunca tendrán el mismo valor nutricional que beber agua 100% purificada, pensando en esto, el Bebedero Maguey de Rotoplas está diseñado para suministrar hasta 2 litros por minuto con una presión de 2kg/cm² y todas sus boquillas pueden trabajar al mismo tiempo, lo que permitirá que varios niños puedan beber agua purificada cómodamente de manera simultánea.

4.- Los niños estarán más contentos

Podemos distinguir fácilmente cuando nuestro pequeño se encuentra deshidratado si notamos un cambio en su estado de humor, principalmente son propensos a enojarse con más facilidad, si se encuentran en el colegio, pueden ser groseros con sus profesores o compañeros.

Hay que poner especial atención en temporadas de calor, pues la deshidratación puede presentarse de manera más rápida, si los profesores del colegio notan que algún niño no quiere jugar con los otros y se ve cansado, puede deberse a una mala hidratación, afortunadamente el Bebedero Maguey está elaborado con materiales tan resistentes que puede instalarse en el patio de la escuela y aunque se encuentre directamente a la intemperie no sufrirá daños, de esta manera los niños podrán beber agua purificada justo en el momento que lo necesiten, sin dejar de jugar.

5.- Apoya al desarrollo del niño

Al dejar a sus hijos en una estancia infantil o prescolar, una de las principales preocupaciones de los padres y madres de familia es la seguridad de sus pequeños y es obligación de los colegios brindar todas las facilidades necesarias para que el desarrollo de los niños y niñas sea el adecuado, esto va desde darles una buena educación, hasta garantizar el acceso a todos los servicios necesarios, como lo sería tener una correcta hidratación.

Es importante tomar en cuenta esta lista, pues los niños dependen de lo que se les enseñe el día de hoy, contar con un bebedero escolar es recomendable porque se demuestra que la institución está realmente comprometida con todos los aspectos del desarrollo del niño.

Источник: https://www.rotoplas.com.mx/bebederos/5-beneficios-de-la-hidratacion-correcta-en-ninos/

Hidratación en bebés, niños y adolescentes

La hidratación en la infancia

⌚ 5 Min de lectura | El agua es un verdadero nutriente y el componente mayoritario del cuerpo humano. Está involucrada en numerosas funciones del organismo.

Es el medio en el que tienen lugar todas las reacciones químicas del cuerpo, actúa como transportador de nutrientes y como vehículo para eliminar productos de desecho, lubrica y proporciona soporte estructural a tejidos y articulaciones, y tiene un papel fundamental en la regulación de la temperatura corporal, imprescindible para evitar la deshidratación.

El organismo pierde líquidos por diferentes vías, pues funciones tan habituales como respirar, sudar, orinar o defecar hacen que se pierda agua.

Pero, sobre todo, lo que marca la diferencia en la deshidratación son las condiciones ambientales como la temperatura o la humedad ambiental, además del grado de actividad física.

La deshidratación se define como el proceso de pérdida de agua corporal y lo más común entre los niños es que se produzca por: vómitos o diarreas frecuentes en la edad infantil, una sudoración excesiva o una insuficiente ingesta de líquidos.

Se estima que el 70% del peso corporal de los lactantes está compuesto por agua, frente al 50% de un adulto. La fisiología del bebé es distinta a la del adulto, tiene una menor capacidad de sudoración y de eliminación de sustancias en algunas vías de desecho.

También debemos prestar especial atención en la hidratación de los más pequeños pues no son conscientes de tener sed mientras están entretenidos con actividades placenteras o cuando realizan movimiento continuado, como correr, saltar, etc. donde la deshidratación es más probable.

Dependiendo de la edad, el niño necesitará beber más o menos agua.

¿Los bebés deben beber agua?

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) orienta sobre los requerimientos de agua en la edad infantil, ya que los bebés menores de seis meses que toman pecho obtienen líquidos suficientes con el agua que les proporciona la leche materna. Esta tiene más del 80% de agua, especialmente la primera leche que el bebé consume cada vez que mama.

Si la madre percibe que el bebé tiene sed, amamantarlo será suficiente, los bebés no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas con altas temperaturas ni en periodos de fiebre.

El hecho de ofrecerles agua puede reducir su sensación de hambre y no necesitar tanta leche, y esto podría dificultar su crecimiento.

Esta es una de las razones por las que la OMS recomienda que niños y niñas reciban lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida.

A partir de los seis meses, cuando se inicia la alimentación complementaria, puede empezar a ofrecerse agua, sobre todo en épocas de más calor, aunque si la lactancia materna es a demanda los niños recibirán suficientes líquidos y cubrirán sus necesidades diarias, que la EFSA estipula entre 800 y 1000 ml de líquidos al día. Aunque se debe empezar a ofrecer agua al bebé de manera regular varias veces al día, tomará mayor o menor cantidad en función de su sed.

La hidratación en la edad infantil

A medida que crecen, es importante insistir más en la ingesta de agua, pues los bebés suelen estar muy dispuestos a beber, ya que pueden mostrar sus nuevas habilidades como aguantar primero el biberón o vaso adaptado y luego el vaso normal, algo que les resulta muy interesante y novedoso.

Por el contrario, a medida que crecen muestran más interés por otras actividades y no suelen “tener tiempo” de beber. Es en esta franja donde la EFSA estipula beber entre 1,1 y 1,3 litros de líquidos al día, y que entre 800 ml y 1 litro provengan del agua.

Lógicamente no tenemos que estar midiendo cada gota de agua que beben, pero sí debemos ofrecer más a menudo agua.

Si beben entre cuatro y cinco vasos al día será más que suficiente, pero esto sólo es una orientación, pues si beben agua cada vez que se la ofrecemos, beberán la cantidad que necesiten hasta saciar su sed.

La hidratación en adolescentes

El mayor problema que nos encontramos entre los adolescentes, no es que no beban suficiente cantidad de líquidos, sino que sustituyen el agua por otro tipo de bebidas, habitualmente ricas en azúcares. Es importante recordarles que el agua debe ser la bebida principal y no los refrescos, zumos, etc. por lo que en casa será la bebida que ofreceremos tanto en las comidas como entre horas.

En verano: cuidado con la hidratación

En épocas de verano, las vacaciones y la mayor exposición al sol hacen aumentar las posibilidades de una posible deshidratación entre los más pequeños, pues en estas épocas las pérdidas de sudor se multiplican por diez. Debemos prestar atención los signos de alerta:

  • Sequedad de boca y labios
  • Que el niño lleve varias horas sin orinar
  • Ojos hundidos
  • Debilidad en general

Por el contrario, si el niño está activo, tiene lagrimal en el ojo y orina con normalidad suelen estar bien hidratados. Pero si la humedad es alta y la temperatura supera los 30ºC, ofreceremos mayor cantidad de líquidos.

Causas especiales de deshidratación

  • Diarrea y gastroenteritis: cuando se sufre un trastorno gástrico, ya sea vírico o bacteriano se producen pérdidas hídricas que pueden multiplicarse por ocho, y los causantes son los vómitos y las diarreas. En este caso, cuando el agua no es bien aceptada (vómitos incluso tras la ingesta de agua), la mejor rehidratación es con suero oral, así se recuperan tanto las sales minerales como el agua.
  • Estreñimiento: si el estreñimiento forma parte del día a día de algunos pequeños, una de las primeras cosas en las que debemos fijarnos es en el consumo de frutas, verduras y hortalizas, y en la ingesta de agua. Todas ellas facilitan que las heces sean más blandas y fluidas y mejore notablemente el estreñimiento.
  • Actividad física: la práctica de deportes o el aumento de actividad física en forma de juegos o actividades al aire libre incrementa la deshidratación, sobre todo si superan la hora de duración. No sólo se pierde agua en forma de sudor, sino que en muchos casos se da como evaporación, la cual es menos perceptible y no se asocia a la necesidad de beber líquido. Que no sude, no quiere decir que no tenga que beber.
  • Niños diabéticos: altos valores de glucosa en sangre son eliminados en parte por la orina, y esta glucosa eliminada va acompañada de grandes cantidades de agua para poder formar la orina. Por lo tanto, una glucosa mal controlada y mantenida en el tiempo incrementa el riesgo de deshidratación.

¿Cómo hidratarlos correctamente?

Además de ofrecerles agua como bebida principal, las frutas, verduras y hortalizas deben formar parte de la alimentación diaria. Otras opciones válidas para hidratar es consumir caldos, sopas, leche si se desea, pero siempre tener en cuenta las condiciones térmicas y de humedad ofreciendo mayor cantidad de agua a mayores cifras.

  • Los bebés menores de 6 meses que amamantan obtienen líquidos suficientes con el agua que les proporciona la leche materna, no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas con altas temperaturas ni en periodos de fiebre.
  • Debemos prestar especial atención a la hidratación de los más pequeños pues no son conscientes de tener sed mientras están entretenidos con actividades placenteras o cuando corren, saltan… momentos en que la deshidratación es más probable.
  • Durante la actividad física no sólo se pierde agua en forma de sudor, sino que en muchos casos se da como evaporación, la cual es menos perceptible y no se asocia a la necesidad de beber líquido.

Mónica Carreira Diplomada en Nutrición Humana y Dietética Master en Nutrición pediátrica

Nutricionista consultora de Advance Medical

Источник: https://www.salud.mapfre.es/salud-familiar/ninos/nutricion-nino/hidratacion-en-bebes-ninos-y-adolescentes/

Importancia de la hidratación en lo mas pequeños

La hidratación en la infancia

Dr.D. Francisco Gilo Valle, Pediatra

El agua es esencial para la vida: se puede subsistir varios días sin comer, pero no sin beber, dado que la pérdida de líquidos es constante, y en el organismo no existen reservas de agua.

El agua es un nutriente que juega un papel primordial en el crecimiento y desarrollo del niño, ya que de ello dependen la absorción de todas las vitaminas y minerales.

El contenido en agua varía a lo largo de la vida. En el feto, más del 90% del peso corporal es agua, porcentaje que desciende al 75% en los recién nacidos. Pasados seis meses representa el 60% del peso, en estado adulto la proporción se reduce a un 50% aproximadamente, lo que muestra que hasta los 18 años la necesidad de líquido es mucho mayor.

La ingesta de agua debe ser proporcional a la ingesta energética: a más energía, más agua.

Los niños, bebés en periodo de lactancia así como los jóvenes, son los colectivos más vulnerables de sufrir deshidratación, ya que además de las necesidades fisiológicas propias de su edad, suelen llevar a cabo actividad y ejercicio físico de forma continuada, lo que hace que en su organismo aumente la pérdida de agua que debe reponerse.

Un lactante sano pierde, en proporción a su peso corporal, más líquidos que un adulto. A esto hay que añadirle la inmadurez de su sistema renal.

Los bebés no son capaces de crear orina igual de concentrada que los adultos, por lo que para eliminar la misma cantidad de impurezas necesitan eliminar más líquido, lo que contribuye a una deshidratación mayor.

Por ello, y para mantener un equilibrio, lo ideal es que un bebé ingiera aproximadamente el líquido equivalente a un 15% de su peso corporal.

¿Que cantidad de agua debe tomar un niño?

Los bebés amamantados no necesitan beber agua. Los bebés hasta los seis meses sólo necesitan leche materna. Casi el 90 por ciento de la leche materna está compuesta por agua y contiene los nutrientes y minerales necesarios para satisfacer los requerimientos alimenticios del bebé y mantenerlo correctamente hidratado.

La cantidad de agua que debe tomar un niño varía según su edad:

– De 0 a 6 meses: 700 ml (lo que se asume que es de leche materna).

– De 7 a 12 meses: 800 ml.

– De 1 a 3 años: 1.3 litros.

– De 4 a 8 años: 1.4 litros

La ingesta de agua debe ser proporcional a la ingesta energética: a más energía, más agua. Las necesidades mínimas se sitúan, aproximadamente, en un ml por kcal alimentaria.

A la hora de hidratar a nuestro cuerpo, requerimos tomar agua natural; aunque también disponemos de una amplia gama de bebidas; siempre y cuando sean naturales, como una limonada o agua de frutas. Las bebidas más hidratantes, a parte del agua, son los zumos naturales, porque no aportan calorías vacías y sí vitaminas y sales minerales.

Hay que beber antes de tener sed. Y mientras en un adulto el reflejo de la sed se reconoce y se sacia con mayor o menor prontitud, en un niño, siendo como son muy vulnerables a la deshidratación, hay que ayudarles a desarrollar los mecanismos de detección de la sed.

Hidratación del bebé con lactancia artificial

En el caso de la lactancia con biberón se recomienda reforzar el aporte de líquidos con biberones de agua mineral, aunque no hay que obligarles a ingerir líquidos.

Las medidas en los cacitos de la fórmula láctea han de ser rasos y no colmados, ya que una concentración excesiva limita la correcta aportación entre líquidos y sales minerales que debe ingerir el lactante.

Es necesario mantener hidratada la piel del bebé para evitar una mayor pérdida de agua, debido a que su función barrera no está aún madura.

Síntomas de deshidratación severa

Los padres y/o tutores estarán atentos a los siguientes síntomas:

– Falta de lágrimas

– Boca y lengua reseca

– Ojos hundidos

– Piel grisácea

– Fontanelas hundidas en la cabeza del bebé

– Disminución de producción de orina

– Letargo o irritabilidad

– Fatiga o mareos en un niño mayor

Hidratación en el deporte infantil

Los niños activos pueden perder grandes cantidades de sudor en condiciones de mucho calor, pero a menudo están tan entretenidos en sus actividades que se olvidan de ingerir líquidos. Sus cuidadores deben recordarles a menudo que beban algo.

– Los niños que juegan al aire libre en épocas de calor, requieren una hidratación mayor.

– Por ello, deben beber antes del comienzo de la actividad deportiva y si ésta se prolonga, intentar que regresen a casa a beber, con el fin de mantenerlos hidratados.

– Ofrecerles bebidas frescas para estimular así su consumo más frecuente. Las temperaturas muy frías no permiten que consuman volúmenes muy altos.

– Otra opción, es darles alimentos ricos en agua, como son las frutas, verduras, sopas, helados.

– Intentar que acudan al colegio con una botellita de agua para consumir en el recreo.

– Si son de beber poca agua, ofrezca a sus hijos bebidas que les gusten e incluya bebidas endulzadas con edulcorantes bajos en calorías.

– En el caso de beber agua en exceso, tener en cuenta la dilución del sodio en sangre (hiponatremia), en cuyo caso, el niño deportista necesitaría consumir bebidas deportivas.

Hidratación para el niño escolar

Proporcionar bebidas a los niños les puede ayudar a rendir mejor en pruebas estandarizadas de concentración, memoria a corto plazo y otros elementos esenciales del proceso de aprendizaje. Beber agua frecuentemente durante el tiempo que se está recibiendo clases o cualquier tipo de instrucción, mantiene el cerebro alerta y listo para aprender.

El agua activa el cerebro para:

– Mantener la eficiencia de los impulsos eléctricos y la química cerebral entre el cerebro y el sistema nervioso.

– Más eficiencia en el almacenamiento y recuperación de datos.

– La hidratación adecuada mejora todas las habilidades académicas.

– Mejora la adaptación y manejo de situaciones estresantes, como tomar exámenes.

– Mejora la concentración, la coordinación mental y física

Tratamiento de la deshidratación

Los niños que sufren deshidratación por vómitos o diarrea por una enfermedad (como la gastroenteritis), deben reemplazar los líquidos perdidos con sueros por vía oral, teniendo en cuenta que la administración de los mismos se ha de hacer en las primeras horas y ofreciendo una cantidad de 5 a 10 ml cada pocos minutos, con el fin de que la asimilación sea correcta.

En los lactantes, la lactancia materna debe continuar, incluso durante el proceso de rehidratación inicial, a menos que esté vomitando varias veces. Los sueros orales se pueden administrar entre las tomas del pecho.

 Para los bebés que son alimentados con fórmula normalo que comen sólidos, reiniciará la alimentación tan pronto como el bebé o el niño sea capaz de retener líquidos y no muestre signos de deshidratación varias horas después.

Los cambios en la fórmula general no son necesarios.

Prevención de la deshidratación

La mejor manera de prevenir la deshidratación es asegurarse que los niños tomen muchos líquidos cuando están enfermos o activos físicamente.

– Evitar la exposición prolongada al sol, las horas centrales del día.

– No someterlo a cambios bruscos de temperatura.

– No ofrecerles líquidos fríos.

– Utilizar ropa ligera en días de calor, para evitar pérdidas líquidas.

– La sed en los niños no siempre es un medidor del estado de hidratación, el color claro de la orina, nos dará una señal más fiable.

– Estar atentos ante las grandes pérdidas de agua que se dan cuando el niño presenta: fiebre, vómitos, diarrea o sudoración excesiva.

– La rehidratación se hará lentamente sin ofrecer gran cantidad de suero, ya que vomitaría por falta de asimilación ante un cuadro inflamatorio en el Aparato Digestivo.

– Evitar la toma de otro tipo de bebidas (té, zumos, caldos, bebidas deportivas, etc.) que al no tener la mezcla correcta de azúcar y sales pueden incluso empeorar la diarrea.

– Reconocer los signos y síntomas de la deshidratación (expuestos más arriba).

Con una pérdida de solamente el 1% de agua corporal sentimos sed. Para llegar a sentirla las células han comenzado a acusar este déficit de agua y afecta ligeramente a ciertas reacciones metabólicas. Cuando este porcentaje aumenta al 2% se percibe una falta de rendimiento y resistencia.

Источник: https://www.lechepuleva.es/ninos-1-3-anos/hidratacion-ninos

Embarazo y niños
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