La introducción de la alimentación complementaria

Alimentación complementaria en bebés: el orden ya no importa

La introducción de la alimentación complementaria

¿Cuándo tengo que empezar a introducir los alimentos a mi hijo? ¿a qué edad debo hacerlo? ¿qué incluyo primero en su dieta? ¿qué pasa con los alérgenos? Seguro que si eres padre o madre te has planteado más de una vez preguntas de este tipo.

Desde CuídatePlus te resumimos las respuestas en una: el orden no importa, sólo la edad a la que se introducen.

Así lo recoge el documento Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre Alimentación Complementaria, publicado recientemente y coordinado por Marta Gómez Fernández-Vegue, del Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría.

Según indica a CuídatePlus José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, “este documento es una muestra de que hemos dejado de ser tan estrictos como antes en relación a la alimentación complementaria. Ya no hay que seguir un orden determinado a la hora de introducir los alimentos sino que hay que adaptarlo al niño, a la tradición familiar o a la disponibilidad de alimentos”.

Tal y como señala la coordinadora del documento, “las pautas varían mucho entre regiones y culturas y por eso no se deben dar instrucciones rígidas a los padres ya que no hay alimentos mejores que otros para empezar”, aunque lo que sí recomiendan los expertos es empezar por los más ricos en zinc y hierro. Lo que sí es importante, sea cuál sea el alimento, es “incluirlos de uno a uno y con intervalos de unos días, para observar la intolerancia y la aceptación, y no añadirles sal, azúcar, ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos”, detalla Moreno.

Por ejemplo, si el padre decide introducir el huevo en la dieta de su hijo, “deberá hacerlo varias veces a la semana. Aunque no es necesario hacerlo todos los días sí, al menos, tres a la semana”, ejemplifica Moreno.

De esta forma, además de observar posibles intolerancias, “el niño consolidará el nuevo sabor”. Hay que tener en cuenta que “el niño no reconoce los sabores por lo que hay que darles tiempo para que se familiarice con ellos”.

Este proceso se deberá seguir con todos los alimentos.

En la actualidad esto sería lo ideal, sin embargo, hay padres que prefieren tener unas pautas establecidas que les sirvan de guía para no cometer errores. Para ellos, el documento de la AEP incluye un calendario orientativo de incorporación de los alimentos.

¿A qué edad hay que empezar?

El documento de la AEP deja claro que el orden no importa, pero ¿qué ocurre con la edad a la que se introducen? En este punto, Moreno es tajante: “Una introducción muy precoz de la alimentación complementaria puede conllevar riesgos a corto y largo plazo para el niño”. La guía explica que “si no hay disponibilidad de la leche materna antes de los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de inicio (tipo 1) como sustituto”.

Es importante saber, además que, “aunque no se han demostrado beneficios de la introducción de la alimentación en niños amamantados a los 4 o 5 meses en niños, sí se ha visto un aumento de las infecciones, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados”.

Por tanto, la recomendación actual es “esperar a los 6 meses para comenzar con alimentación complementaria en los niños con leche materna”, aconseja Moreno.

En los lactados artificialmente, “la recomendación es menos unánime, aunque en todo caso nunca se deberá comenzar antes del cuarto mes”.

¿Por qué a esa edad?

Esperar a los 6 meses de vida es clave porque “es cuando el organismo de los niños tienen la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune”, indica Gómez Fernández-Vegue.

También es importante que el niño presente interés por la comida, que no tenga el reflejo de extrusión, es decir, de expulsión de los alimentos no líquidos con la lengua, que sea capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca y mantener la postura de sedestación con apoyo.

Sobre los riesgos de introducir antes de los 4 meses los alimentos el documento señala:

Posibilidad de atragantamiento.

Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.

Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.

Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.

Mayor riesgo de obesidad

Mayor riesgo de eccema atópico

Mayor riesgo de diabetes tipo 1

Mayor tasa de destete precoz, con riesgos añadidos que esto con lleva.

Pero, al igual que hay un periodo para comenzar también existe un límite que no se debería sobrepasar. Según Moreno, “no hay que esperar a hacerlo más allá de los 7 meses”.

De hecho, la introducción tardía de la alimentación complementaria conlleva, entre otros problemas, “carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc, aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias, peor aceptación de nuevas texturas y sabores o mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales”, según los pediatras.

¿Qué hacemos con los alérgenos?

Otra de las preguntas que se hacen los padres es cuándo deben introducir los alimentos que producen más alergias.

En este sentido, el documento de la AEP señala que “en la actualidad, no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alérgicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos, independientemente del riesgo de atopia que presenten”.

Por el contrario, “sí hay estudios que sugieren que la introducción precoz de algunos de dichos alimentos en pequeñas cantidades puede disminuir la aparición posterior de alergia”.

En el caso del gluten, la cosa es diferente, ya que a día de hoy no se sabe cuál es la mejor forma de introducirlo con el fin de disminuir la incidencia de enfermedad celíaca.

Hasta hace unos años se pensaba que la mejor forma de hacerlo junto a la leche materna, entre los 4 y los 6 meses, pero actualmente no hay evidencia de que esto sea así”, aclaran desde la AEP.

Por tanto, la recomendación que ellos hacen es “incluir el gluten en la dieta entre los 4 y los 11 meses de edad, idealmente alrededor del sexto mes y en pequeñas cantidades al inicio”.

“Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, tortas de maíz, quinoa o avena, según la edad y el estado madurativo del lactante y las costumbres familiares”, informan los pediatras.

Aquí es importante hacer un apunte importante y es que, según recoge la guía, “es un error sustituir una toma de pecho por leche de fórmula con el único objetivo de dar cereales ya que puede condicionar un destete precoz innecesario y no son alimentos de consumo obligatorio en el proceso de diversificación, especialmente si la dieta es equilibrada y rica en hierro a través del consumo de otros alimentos como las carnes”.

Para finalizar, en el caso de los lácteos si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4 o 5 tomas de pecho al día, “no se precisan otras fuentes de lácteos”. Los yogures o el queso pueden incluirse desde los 9 meses y la leche de vaca entera sólo a partir de los 12.

No será hasta el segundo año de vida cuando los padres comiencen a incorporar al niño a los menús del resto de la familia. En esta fase, según Moreno, “es importante mantener la calidad de los alimentos, así como la cantidad reducida de sal y azúcar”. Es preferible que se adapten los padres a las comidas del niño que al revés.  

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/bebe/2019/02/13/alimentacion-complementaria-bebes-orden-importa-169653.html

Alimentación complementaria: desde cuándo y cómo

La introducción de la alimentación complementaria

Como ya hemos dicho en numerosas entradas de este blog, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y de forma complementaria hasta los 2 años o más.

Esto es así porque la lactancia materna exclusiva es suficiente para conseguir que un niño crezca y se desarrolle de manera adecuada durante los primeros 6 meses de vida.

Pasados estos 6 meses es necesario comenzar con otros alimentos ya que la leche materna no cubre todas las necesidades nutricionales de los niños a partir de esa edad.

En el post de hoy repasaremos todos los conceptos que necesitáis conocer para guiar a vuestros hijos a lo largo de esta etapa de la vida.

¿Qué es la alimentación complementaria?

En el año 2001 la OMS publicó un documento en el que se recomendaba la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de vida. El motivo de esta recomendación es que se observó que los lactantes amantados al pecho crecían y se desarrollaban de forma adecuada solamente con leche materna hasta esa edad.

Pasados los 6 meses se inicia un periodo llamado de “alimentación complementaria” en el que los niños deben tomar otros alimentos de manera “complementaria” mientras se mantendría la lactancia materna a demanda.

Esos alimentos nuevos cubrirían junto con la leche materna el total de las las necesidades nutricionales del niño.

Este periodo de alimentación complementaria, en el que el niño toma lactancia materna a demanda junto con otros alimentos, se prolonga durante los siguientes 18 meses hasta que el niño se incorpora de manera definitiva a las comidas familiares, más o menos a los 2 años de vida del niño.

Pero, ¿y qué pasa con los niños que toman biberón?

De forma estricta, la alimentación complementaria empezaría cuando un niño come o bebe un alimento diferente a la leche materna. En este sentido, los niños que toman lactancia mixta o artificial antes de los 6 meses de vida, ya habrían empezado la alimentación complementaria.

Dejando de lado este aspecto de la definición, el cual fue pensado para proteger y dar más valor a la alimentación con lactancia materna exclusiva, los niños que son alimentados con biberón (ya sea de forma parcial o total) llegados a los 6 meses de vida deben empezar a tomar otros alimentos ya que la leche de fórmula artificial tampoco cubre sus necesidades más allá de esta edad.

En resumen, independientemente de la leche que tome un niño, las recomendaciones de alimentación complementaria para los niños lactados al pecho son igualmente aplicables para los que toman lactancia artificial.

¿Y por qué a los 6 meses? La madurez del sistema digestivo, renal y neurológico

Para que un niño sea capaz de metabolizar comida distinta a leche requiere que determinados sistemas maduren. Por un lado, el sistema nervioso debe madurar para permitir que un niño trague alimentos diferentes a leche de forma segura, pero además el tubo digestivo y los riñones deben ser capaces de asimilar y metabolizar esa comida.

Esta maduración suele ocurrir entre los 4 y los 6 meses de vida del lactante. En este sentido, los bebés con más de 4 meses estarían “preparados” para empezar a comer otros alimentos diferentes a la leche.

Sin embargo, no existe ningún estudio que haya demostrado beneficios en introducir la alimentación complementaria a los 4 que a los 6 meses desde un punto de vista médico y nutricional. Esto se debe, como ya hemos explicado, a que la lactancia cubriría las necesidades del niño de forma completa hasta los 6 meses.

Debido a todo esto, la recomendación en un niño sano que toma el pecho y crece de manera adecuada es retrasar la alimentación complementaria lo máximo posible para potenciar la lactancia materna y sus beneficios, pero no más allá de los 6 meses de vida. Sin embargo, en los niños con lactancia artificial o mixta, podría iniciarse entre los 4 y los 6 meses, aunque sin ningún beneficio nutricional.

Antes de seguir, un pequeño inciso. El único beneficio demostrado de comenzar la alimentación complementaria entre los 4 y los 6 meses de vida es que disminuye posibles alergias en niños predispuestos (antecedentes en padres o hermanos alérgicos), ya que el contacto precoz con ciertos alimentos produciría tolerancia. Sin embargo, ese es otro tema que daría para un post entero…

¿Qué alimentos puedo dar a partir de los 6 meses?

Antiguamente era habitual que en las consultas de pediatría se pasara una hoja a los padres de los niños, cuando acudían a la revisión de los 6 meses, en las que se les daban unas pautas estrictas de con qué edad introducir este alimento y cuándo este otro.

Estas recomendaciones se hacían por la creencia de que retrasar el contacto con ciertos alimentos eliminaba el riesgo de padecer una alergia.

Como ya hemos dicho, tanto el sistema digestivo como renal están preparados a la edad de 6 meses para recibir cualquier alimento y no existe evidencia para recomendar que tal o cual comida se retrase más allá de los 6 meses de vida (salvo excepciones).

¿Cómo y con qué alimentos empiezo?

Uno de los motivos por los que la alimentación complementaria debe empezarse a los 6 meses es porque la leche no es suficiente para cubrir las necesidades de hierro de los niños a partir de esa edad. De esta forma, si un niño prolongara la lactancia exclusiva más allá de los 6 meses, rápidamente desarrollaría una anemia junto con otros déficits nutricionales.

Teniendo esto en cuenta, parece lógico que la alimentación complementaria se inicie con alimentos con alto contenido en hierro. En nuestro entorno esto se puede conseguir con cereales (los cuales suelen estar enriquecidos con hierro) e introduciendo las legumbres y la carne lo antes posible.

Aunque podamos dar todos los alimentos a partir de los 6 meses (salvo alguna excepción), debemos hacerlo de forma secuencial, es decir, primero uno y luego otro y otro y así sucesivamente.

Esto nos permitirá identificar si el niño manifiesta alguna reacción o alergia a algún alimento concreto. Si después de 2-3 días tomando un alimento nuevo el niño lo tolera podemos pasar al siguiente.

En España, por motivos culturales, un niño pequeño suele comer fruta a media mañana, verduras/legumbres (con algo de proteína) al medio día, más fruta en la tarde y una cena con verduras/legumbres.

Este es el objetivo hacia el que los padres deberían de conducir a su hijo para “normalizar” su alimentación respecto a los horarios y el tipo de comida que toman los adultos, pero sabiendo que si alteran el orden, tampoco pasa nada.

Si el niño toma todavía el pecho, habrá que mantenerlo a demanda. Por el contrario, si lo que toma es lactancia artificial,se irán sustituyendo tomas de biberón por otros alimentos hasta llegar a medio litro de leche al día. En general, en estos niños se sustituye una toma de biberón por otra comida hasta reducir a dos tomas de leche al día (mañana y noche).

¿Y qué pasa con el gluten?

Este tema ya lo tratamos en un post anterior, pero en resumen, la recomendación actual es no introducir el gluten antes de los 4 meses pero tampoco después de los 12. Además, durante el primer mes de contacto con el gluten, no deben darse grandes cantidades.

La textura de los alimentos: purés vs. trocitos

Cuando una madre/padre tiene que empezar con la alimentación complementaria suele plantearse una pregunta: “¿y esto cómo lo hago?, ¿todo en puré?, ¿le puedo dar trocitos?”.

No existe evidencia de que sea más sano empezar la alimentación complementaria con purés o con comida en trocitos que el niño pueda coger con las manos. Este último método se conoce como Baby Led Weaning (traducido al español como “alimentación complementaria guiada por el bebé”) y busca que sea el niño el que decida qué comidas toma para complementar al pecho.

Lo que si que está demostrado es que los niños deberían tomar comidas con texturas grumosas desde los 8-10 meses de edad, ya que el retrasar su introducción pasada esta edad puede conllevar a que se desarrolle en un futuro un trastorno alimenticio con aversión a texturas.

También está claro, independientemente de que sean alimentado con purés o con trocitos, que los padres deben reconocer y respetar el hambre de sus hijos así como la saciedad no forzándoles a comer y evitando utilizar la comida como una recompensa o castigo.

Pero es que a mi hijo no le gustan las verduras ni la fruta…

Ésta es un consulta muy frecuente en las consultas de pediatría: niños que parecen rechazar un alimento cuando se le introduce por primera vez.

El cerebro de los niños pequeños está programado para tener una predisposición hacia los alimentos dulces y salados.

Pero además, los alimentos nuevos suelen requerir hasta de 10 intentos para que el niño no los rechace.

Es por ello que los padres deben persistir en el intento de introducir un alimento nuevo a sus hijos pese a que éstos muestren descontento. Tampoco está recomendado añadir sal o azúcar a las comidas.

¿Cuántas comidas debe hacer entonces un niño?

De manera progresiva, los niños lactados al pecho suelen aumentar el número de comidas al día.

De forma orientativa, hacia los 6-8 meses conviene que a los niños lactados al pecho se les ofrezca otros alimentos diferentes a la leche en unas 2-3 comidas al día y desde los 9 a los 24 meses unas 3-4 al día.

Inicialmente serán tomas escasas que complementan al pecho y progresivamente irán ganando en importancia.

Esto no debería variar mucho de los niños que toman biberón, con la diferencia de que estos suelen reducir las tomas de leche mientras que los lactados al pecho lo siguen tomando a demanda.

Hay que tener en mente que el objetivo final es que los niños acaben incorporándose al horario familiar y coman junto con los adultos.

Alimentos prohibidos

Como ya hemos dicho, no se debe añadir ni sal ni azúcar a la comida de los niños. Se deben evitar al máximo las comidas precocinadas/envasadas/comerciales (mejor un puré de verduras o papilla de frutas casera que una comercial). También se deben evitar bebidas con sabor dulce.

La introducción de la miel se debe posponer hasta los 12 meses de edad por la posibilidad de botulismo infantil. De todas formas, la miel es un alimento con alto contenido en hidratos de carbono que tampoco es muy recomendable desde el punto de vista nutricional.

Debe retrasarse la introducción de la leche de vaca entera hasta los 12 meses de edad como ya se comentó en un post anterior.

Respecto a las verduras de hoja verde (acelgas o espinacas) se recomienda retrasar su introducción hasta los 12 meses. En caso de que sean utilizadas antes del año de vida no deberían suponer más del 20% de la comida ni darse más de una vez al día.

Si habeís llegado hasta el final de este post es porque estáis lo suficientemente interesados en cómo acompañar a vuestro hijo en este periodo de la vida e intentar hacerlo de la mejor y más sana forma posible. Debido a toda la información que habéis leído puede que necesitéis releer el post un par de veces, pero no queríamos acabar sin un pequeño resumen de las recomendaciones más importantes:

  • La leche, ya sea la materna o la de fórmula, es un alimento suficiente para un niño sano que crece y se desarrolla de forma adecuada hasta los 6 meses de vida.
  • Entre los 4 y los 6 meses de vida se podría iniciar la alimentación complementaria, tanto para los niños lactados la pecho como para los que toman biberón. Sin embargo, si tu hijo crece de forma adecuada, puedes esperar hasta que este cerca de los 6 meses de vida para empezar y siempre individualizando a la situación personal de tu bebé.
  • Los niños que toman pecho lo mantendrán a demanda mientras que los que toman biberón pueden reducir las tomas hasta medio litro de leche al día.
  • Se debe introducir pronto alimentos ricos en hierro (como los cereales, las legumbres o las carnes).
  • No existe ninguna razón médica ni nutricional para retrasar ningún alimento más allá de los 6 meses de vida (salvo miel, leche de vaca o verduras de hoja verde).
  • La introducción de nuevos alimentos debe hacerse de forma ordenada con 2-3 días entre ellos.
  • No se debe añadir azúcar ni sal a la comida de los niños.
  • Tampoco existe ningún motivo para recomendar iniciar la alimentación complementaria con purés o con trocitos. Sin embargo, todos los niños deberían haber empezado a tomar texturas grumosas a los 8-10 meses de vida.
  • Es normal que los niños rechacen alimentos y sabores nuevos. Los padres debemos seguir insistiendo para vencer esa aversión inicial.

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NOTA: además de con el documento de la OMS mencionado, este post ha sido desarrollado con las recomendaciones de la Sociedad europea de gastroenterología, hepatología y nutrición pediátricas (Link)

NOTA 2: Si te has quedado con ganas de conocer más del Baby Led Weaning puedes leer más en este link del blog “A demanda” de la Dra. Trina o en este otro link del blog personal de la Dra. Gloria Colli.

Источник: https://blogs.20minutos.es/dos-pediatras-en-casa/2018/03/08/alimentacion-complementaria-desde-cuando-y-como/

La introducción de la alimentación complementaria

La introducción de la alimentación complementaria

La alimentación adecuada durante la infancia y niñez temprana es fundamental para el desarrollo completo de cada niño.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce que el periodo entre el nacimiento y los dos años de edad es una “ventana de tiempo crítica” para la promoción del crecimiento, la salud y el desarrollo óptimos.

Después que un niño alcanza los dos años de edad, es muy difícil revertir la falla de crecimiento ocurrida anteriormente.

Indice

Impacto de una mala alimentación en niños

Las consecuencias a largo plazo de las deficiencias nutricionales están ligadas a impedimentos en el rendimiento intelectual, la capacidad de trabajo, la salud reproductiva y la salud general durante la adolescencia y la edad adulta.

Cuando la lactancia natural ya no basta para satisfacer las necesidades nutricionales del niño, es preciso añadir otros alimentos a su dieta. Es lo que se denomina alimentación complementaria o ablactación y cubre el periodo que va de los 6 a los 24 meses de edad, intervalo en el que el niño es muy vulnerable.

La alimentación complementaria comprende un proceso que se inicia cuando se introduce cualquier tipo de alimento no lácteo, como complemento a la leche materna o de fórmula adaptada (sin abandonar la leche materna o artificial), dado diariamente de un modo regular y en cantidades significativas, y termina cuando el niño recibe una alimentación muy parecida a la del resto de la familia. Es recomendable empezar con la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, momento en el que el bebé comienza a adquirir nuevas habilidades, se mueve más, y su aparato digestivo ya es lo suficiente maduro para procesar otros alimentos.

Sin embargo, el momento oportuno y qué alimentos debe tomar los dará el pediatra en función de lo que crea más apropiado para ese bebé. Para introducir los primeros alimentos sólidos elige un momento en el que el bebé suela estar despierto y tenga más apetito, al mediodía por ejemplo, entre dos tomas de leche. Sienta al bebé sobre tu regazo (hasta los 6-7 meses estará incómodo en la trona) y empieza a ofrecerle pequeñas cantidades en una cuchara de plástico. No le obligues a metérselo, será suficiente con acariciar la cuchara en sus labios y que empiece a chuparlo. Las primeras veces puede que lo escupa, recuerda que no sólo no conoce el sabor ni la textura sino que la cuchara es un elemento desconocido también para él. Ten en cuenta que no todos los niños reaccionan igual, unos serán más hábiles al abrir la boca, a otros les gustarán menos las verduras y otros pondrán cara de asco con los cereales… pero lo importante es seguir insistiendo sin forzarle.

¿Qué alimentos introducir en cada momento?

Antes, existía una calendario que indicaba en qué mes se debía introducir cada uno de los alimentos de una dieta saludable.

Por ejemplo, los cereales sin gluten a los 5 meses, los cereales con gluten a los 6, el pescado blanco a los 9 meses, el huevo a los 10, etc.

Sin embargo, las últimas investigaciones han demostrado que no es necesario seguir esta pauta tan estricta, puesto que no sirve para evitar alergias alimentarias.

Por eso, se puede ofrecer una gran cantidad de alimentos desde los 6 meses, potencian alimentos ricos en hierro y zinc, y siguiendo la norma de introducir los alimentos de uno en uno, con intervalos de unos días, para observar la tolerancia y la aceptación y no añadirles sal, azúcar ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos.

Fruta y verdura

Se debe introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, variando la forma de presentación (triturada, chafada, en pequeños trozos…). No hay unas frutas mejores que otras, la decisión dependerá de los gustos de la familia. Eso sí, se recomienda evitar durante el primer año de vida las verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como la acelga, la espinaca o la borraja, por el riesgo de metahemoglobinemia. Los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera y su ingesta elevada puede contribuir al sobrepeso o a desplazar otros alimentos más necesarios. Además, aumentan el riesgo de caries. Por tanto, se recomienda el consumo de fruta entera.

Cereales

Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, etc. Se empieza por los cereales sin gluten y, luego, los cereales con gluten. Si la madre se extrae leche, se pueden añadir los cereales en polvo a la leche extraída, pero es un error sustituir una toma de pecho por leche de fórmula con el único objetivo de dar cereales.

Alimentos ricos en proteínas

Carnes rojas, carnes blancas, pescado, marisco, huevos y legumbres. Se pueden ofrecer en forma de puré, cocinados y desmigados o en pequeños trozos. Se debe ofrecer a diario alimentos de este grupo, especialmente aquellos ricos en hierro. En cuanto al pescado, se debe limitar el consumo de pescados de gran tamaño, como el emperador, el pez espada, el cazón, la tintorera y el atún, por la posibilidad de contaminantes como el metilmercurio, peligroso para el desarrollo cognitivo del niño.

Alimentos ricos en hierro

Los depósitos disminuyen desde el nacimiento y a partir del sexto mes aumenta el riesgo de anemia ferropénica. Para evitar esto, se debe incluir en la dieta del niño la yema de huevo o los cereales enriquecidos con hierro. Las carnes rojas no deben darse más de una vez a la semana y preferiblemente esperar a los 12 meses.

Lácteos

Entre los 6 y 12 meses, la leche materna sigue siendo el alimento principal, por lo que se recomienda mantenerla a demanda.

Se puede ofrecer yogur natural o queso desde los 9 meses y leche de vaca entera a partir de los 12 meses.

¿Por qué no se debe retrasar la alimentación complementaria?

La introducción tardía de la alimentación complementaria presenta una serie de riesgos

–  Carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc.

– Aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias.

– Peor aceptación de nuevas texturas y sabores.

– Mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales
 

El destete del bebé

Se suele interrumpir la lactancia materna cuando el bebé ha cumplido el año de edad, si bien hay madres que la postergan más tiempo cuando la leche de vaca y los alimentos sólidos ya son parte de la dieta del niño. Incluso se aconseja seguir con la leche de continuación hasta los 3 años de edad y a partir de entonces sustituirla por la leche de vaca.

En ocasiones el destete se produce antes, cuando la madre se reincorpora al trabajo, por ejemplo.

No obstante la transición debe de ser lenta y gradual, ya que el niño extrañará la que ha sido su fuente de alimentación hasta el momento al ofrecerle un biberón o una cuchara.

El pecho también está acostumbrado a un nivel de producción de leche por lo que la reducción de tomas progresiva evitará que duelan las mamas por saturación o taponamiento de algún conducto.

La cantidad de biberón que un bebé toma en un momento dado debe ser definida por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/la-introduccion-de-la-alimentacion-complementaria-1326

Embarazo y niños
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