La vibora y la culebra

La diferencia entre serpiente, culebra, y víbora

La vibora y la culebra

Los términos de culebra, víbora y serpiente no son sinónimos. Sin embargo se utilizan indistintamente para referirse a un único animal, sin embargo existen diferencias entre ellos. Por esta razón vamos a explicar cuál es la diferencia entre serpiente, culebra, y víbora para que se pueda designar a cada animal por su nombre correcto.

Las serpientes son una categoría de reptiles que se caracterizan por la ausencia de patas y un cuerpo alargado y normalmente cilíndrico cubierto de escamas.

Las culebras son una familia de serpientes que contiene unas 1.800 especies. Su tamaño oscila entre los 20 y los 30 centímetros. Se caracterizan por una cabeza cubierta de escamas anchas y viven normalmente sobre la tierra. Existen especies acuáticas, anfibias y excavadoras.

Las víboras son una familia de las serpientes, con crótalos. Se caracterizan por el hecho de ser tóxicas y tener largos colmillos afilados. Tienen una cabeza triangular y son rápidas para ponerse en posición de ataque frente a sus presas.

En general, la diferencia está en que las culebras y las víboras son dos tipos de serpientes, puesto que se trata de una familia de este animal. Pero las víboras no son culebras, y ninguna otra serpiente puede ser llamada víbora o culebra.

Diferencia entre culebra y serpiente

Las culebras pertenecen a la familia de los Colúbridos. Su tamaño puede oscilar entre los 20 centímetros y los 30.

Hay que decir, que dentro de esta familia nos podemos encontrar con culebras totalmente inofensivas, así como con otras venenosas. Las serpientes suelen contar con tamaños mayores.

Por ejemplo, en la denominada ‘serpiente ojo de gato’ nos encontraremos con que mide unos 70 centímetros. Mientras que la ‘serpiente real’ puede alcanzar los dos metros de longitud.

Pero cuando hablamos de las diferencias entre culebra y serpiente, hay que ser práctico: Las serpientes son un suborden o subgénero del reino animal, mientras que las culebras son solo unas de las múltiples familias que conforman dicho género. Por este motivo, podemos decir que las culebras son serpientes pero que estas últimas no se pueden llamar culebras, porque a su vez estaríamos hablando de familias muy diversas.

Diferencia entre víbora y culebra

Tal y como hemos mencionado, es habitual que nos encontremos con culebras inofensivas, pero hay algunas especies que sí son venenosas. Quizás las menos, pero no está de más el saberlo.

Claro que una de las grandes diferencias con las víboras es que éstas sí son venenosas.

Se dice que su veneno es uno de los más potentes, tanto es así que durante las Guerras Púnicas se arrojaban a los barcos enemigos.

Además del veneno, también cuentan con un par de colmillos (que no tienen las culebras) bastante largos, que se retraen en la zona del paladar al cerrar la boca. Su cabeza es triangular y ancha y con una pupila vertical, frente a la circular que suelen presentar las culebras.

Características de las culebras

Las culebras son una familia que incluyen más de 1800 especies. En cuanto a sus características principales, hay que decir que tienen una cabeza recubierta por escamas bastante grandes. Tanto las escamas que van cubriendo la zona dorsal o lateral del cuerpo, forman una especie de pieza romboidal.

Las culebras suelen ser diurnas, por lo que sus ojos están muy bien desarrollados. Así mismo, cuentan con una amplia pupila, que por lo general es circular. En cuanto a su tamaño suelen rondar los 20 o 30 centímetros de largo.

Aunque, como en estos animales no hay un término medio, también se pueden encontrar culebras de casi 3 metros, por ejemplo, la ‘serpiente tigre o voladora’ que habita en Sudamérica. La gran mayoría de ellas son de tierra, pero como no, hay excepciones y nos podremos encontrar con algunas culebras acuáticas.

Por ejemplo, en España contamos con la ‘culebra viperina’ y la ‘culebra de collar’. Esta última cuenta con un color anaranjado pero es más grande que la primera que hemos mencionado.

Características de las víboras

Las víboras son uno de los animales más peligrosos. Están extendidos por todo el mundo. Aunque se dice que en Europa es el único reptil tan venenoso. Pero si esto fuera poco, cada vez nos encontramos con un mayor número de ellas, debido, en cierta manera, por el abandono y la desolación de los campos.

Cuenta con una cabeza en forma de triángulo y el resto del cuerpo no suele ser muy largo. Aún así, pueden llegar a los 75 centímetros de longitud. Cuentan con pupilas verticales, tal y como podemos observar en los gatos.

En su boca tiene un par de colmillos que son bastante peligrosos. Con la boca cerrada, se retraen, pero al abrirla salen a la luz para poder hincarlos en su víctima. Les inyectarán un veneno que pasa a través de una especie de canal, situado en el interior de los dientes.

Dicho veneno es mortal, afectando tanto a la sangre como a los tejidos.

Las víboras se alimentan de topos, así como lagartijas. Aunque en ocasiones no se descarta que puedan atacar otros animales de tamaño superior. Pero en este caso, tienen que verse provocadas para reaccionar de esa manera.

Se dice que por todo el mundo existen 99 especies de víboras. Entre ellas podemos destacar la ‘víbora de Gabón’ o la ‘víbora Áspid’ que encontraremos en España, así como la ‘víbora hocicuda’ y la ‘víbora Seoane’.

De todas estas últimas mencionadas, la Áspid es la más venenosa.

A pesar de todo ello, no es fácil ser mordido por una víbora. Más que nada, porque como antes comentamos, solo reacciona si se le provoca. Ya que suele huir cuando nota que algo se le aproxima.

Características de las serpientes

Al igual que sus compañeras, es cierto que dependiendo de una especie u otra de serpientes también pueden tener varias características.

Los orígenes de las serpientes no están claros, ya que son muchas las teorías que afirman que derivarían de los lagartos.

Algunas de ellas, pueden dar mordeduras venenosas como ocurre con la cobra, mientras que otras como las pitones matarán a sus presas por medio de constricción. Que no es otro que un método de estrangulamiento.

Como estamos viendo tampoco hay un tamaño estándar. En este caso, nos podemos encontrar con serpientes de más de cinco metros de largo tal y como ocurre con la ‘cobra real’. Aunque la ‘pitón reticulada’ sobrepasa los 10 metros de longitud. La piel está compuesta por escamas y se muda de manera periódica, para liberarse de ciertos parásitos.

Tanto su oído como la visión es bastante limitada, aunque sí perciben el calor y también son sensibles a las vibraciones que se desatan en el suelo. De ahí que sepan cuando se acerca algo o alguien.

Las serpientes son carnívoras, alimentándose de roedores, aves, insectos e incluso de otros reptiles. A pesar de contar con una variedad diferente de dientes según la especie, las serpientes no suelen masticar el alimento.

Simplemente los dientes son los encargados de retener a la presa. Cuando ésta es bastante grande, la serpiente puede pasar semanas sin probar alimento.

Son ovíparas y menos la boa que es ovovivípara, es decir, la serpiente pone los huevos pero estos se quedan dentro del cuerpo hasta que el embrión se desarrolla.

Источник: https://www.cultura10.com/la-diferencia-entre-serpiente-culebra-y-vibora/

Víboras y culebras: Las Serpientes de España

La vibora y la culebra

Como norma general, cuando hablamos de serpientes, pensamos en animales peligrosos, esto se debe al miedo que nos suscitan.

Este miedo no es a las serpientes en sí, sino al daño que pueden ocasionarnos con su veneno.

Sin duda, la adecuada información de las especies que podemos encontrar en un entorno determinado así como de los riesgos reales asociados, es algo básico y no solo en situaciones de supervivencia.

➡ Próximo curso supervivencia del 19 al 21 de marzo en Patones (Madrid)

¿Qué serpientes podemos encontrar en España?

En la Península Ibérica en general, vamos a encontrarnos con dos tipos de serpientes: culebras y víboras.

Ambas son absolutamente inofensivas siempre y cuando nos comportemos frente a ellas con un cuidado y, por qué no, respeto mínimo.

Mientras que las culebras no se consideran serpientes venenosas, bien porque no tienen veneno o porque la cantidad de veneno inoculable es mínima sin efecto en el ser humano (salvo reacciones alérgicas), las víboras son lo que llamaríamos “venenosas”, pero profundizaremos sobre ello más adelante.

No podemos olvidar que las serpientes son un eslabón indispensable en las cadenas tróficas de nuestros ecosistemas, tanto como depredador como presa.

Existen 13 especies de culebras diferentes y solo ejemplares como la culebra bastarda o la cogulla son venenosas, aunque inoculan un veneno que en principio no supone un riesgo para el ser humano. Además, las reducidas dimensiones de la boca o la posición de los dientes en la parte trasera de la mandíbula (opistoglifos), dificultan notablemente la mordedura.

Por ejemplo, uno de los últimos casos de mordedura por Culebra bastarda, ocurrió porque la persona le introdujo un dedo en la boca.

En lo que se refiere a víboras, contamos con 3 especies, las cuales tienen una distribución geográfica diferente.

Si bien es cierto que cuentan con colmillos inyectores de veneno, no son como ciertas especies tropicales en cuanto a la rapidez de actuación del veneno, sino que en caso de mordedura, tendremos tiempo de activar el protocolo de emergencia correspondiente.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de complicaciones graves que ponen en peligro la vida, en caso de ocurrir, se presentan después de 6 horas de la mordedura.

Encuentros con serpientes: cómo reaccionan ellas y cómo deberíamos reaccionar nosotros

Las serpientes de nuestro país reaccionas de dos formas diferenciadas.

Las culebras además de no suponer un peligro por la ausencia de veneno, suele huir rápidamente.

Al contrario que las víboras, que quedan paralizadas a la espera de que el peligro pase. Solo atacan en última estancia cuando nos acercamos demasiado a ellas.

Es por esto que la primera medida que tenemos que tener en cuenta cuando estemos en entornos con posible presencia de víboras, es la precaución.

ANTICIPACIÓN
–       Informarse sobre la fauna presente o ausente en la zona–       Evitar zonas frondosas o de visibilidad reducida–       Utilizar botas de montaña y pantalón largo, incluso protección especial si fuera necesario (polainas, espinilleras, botas de agua…)–       Fijarnos donde pisamos o nos sentamos–       Prestar especial atención al manipular mochilas, sacos de dormir…
PRUDENCIA, RESPETO Y CALMA
–       Mantenerse la distancia–       No intentar asustarlas–       No intentar atraparlas–       No perder el control (gritar, correr…)
REACCIÓN RÁPIDA
–       En caso de picadura, activar el protocolo de emergencia lo antes posible (llamar al 112) e ir rápido a un hospital.

¿Cómo diferencias una víbora de una culebra?

A pesar de que se habla de algunas características exclusivas de las víboras, hay una que resulta inequívoca, y es la relativa al tamaño de las escamas de la cabeza.

Las víboras tienen las escamas de la cabeza del mismo tamaño que las del resto del cuerpo. Esto no ocurre en las culebras, que tienen las llamadas placas de lagarto, que no son otra cosa que escamas de gran tamaño.

Imágenes de víboras para reconocerlas

Apariencia de las culebras

Hay otras características propias de las víboras que pueden resultar menos evidentes, como las indicadas a continuación:

  • Pupila vertical o de gato: es característica de las víboras y si la tiene, nunca será una culebra. Pero hay que tener cuidado porque en ocasiones la exposición a la luz hace que se dilate tanto que parezca una pupila redonda como la de las culebras.
  • Cabeza triangular: las víboras tienen la cabeza de forma triangular. Las culebras tienen la cabeza alargada, pero hay algunas especies como la culebra de agua que precisamente simula la morfología de las víboras cuando se siente atacada, ensanchando su cabeza que pasa de forma alargada a triangular.
  • Patrón en zigzag: quizá sea la menos representativa de todas las características ya que el dibujo de las escamas del cuerpo de algunas víboras no sigue este patrón mientras que el de lagunas culebras sí.

El tamaño de las escamas de la cabeza en una característica diferencial inequívoca entre víboras y culebras

Datos reales sobre accidentes con serpientes

Para poder valorar los riesgos reales de encontrarnos en entorno con presencia potencial de serpientes (víboras en este caso), es necesario conocer los datos reales de accidentes relacionados con mordeduras de serpientes.

En España al año son mordidas de 1.500 a 2.000 personas, de las cuales solo pierden la vida de 3 a 5. Para poder hacernos una idea de si esto es mucho o poco, por picaduras de abejas y avispas mueren más del doble.

Además, las estadísticas indican que entorno al 20- 50% de las mordeduras suelen ser secas, es decir, no se produce inoculación de veneno.

Y no solo eso, sino que la mayoría de las mordeduras se producen en manos o brazos al intentar capturarlas.

Visto así, parece que el peligro no es tan grande como podríamos pensar inicialmente.

También debemos saber que en caso de mordedura, generalmente dispondremos de varias horas antes de ser atendidos.

Los casos más graves se dan en niños, en los que la dosis de veneno inoculada es proporcionalmente mayor. También revisten mayor gravedad las mordeduras en cara y cuello.

La muerte, a diferencia de lo que ocurre con las serpientes neurotóxicas donde la parada respiratoria puede sobrevenir en las primeras horas tras la mordedura, nunca se produce antes de 48 horas desde la mordedura,

Por tanto los desenlaces fatales ante mordeduras de víbora son excepcionales.

En el curso de supervivencia aprendemos también como prevenir e identificar cada serpiente o víbora.

Sintomatología de la mordedura de víbora

Cuando se produce la mordedura, se origina un inmediato dolor en el punto de inserción de los colmillos, donde pueden apreciarse dos marcas puntiformes.

El dolor se irradia a todo el miembro, provocando inflamación y rojez, alcanzando su máximo a las 48 horas y persistiendo durante días.

Esta inflamación puede ser tan intensa que dificulte la circulación sanguínea en el miembro mordido.

No es raro que aparezcan ampollas y manchas violáceas en la zona del mordisco.

En los casos más graves puede llegarse a anemia (causada por la destrucción de los glóbulos rojos), hemorragias por coagulopatía de consumo (generación excesiva y anormal de trombina y fibrina en la sangre circulante) e insuficiencia renal.

Primeros auxilios en caso de mordeduras de Víbora

Ante sospecha de mordedura de serpiente, seguiremos los siguientes pasos, sin olvidarnos del procedimiento estándar en casos de emergencia médica (conducta PAS: proteger, alertar y socorrer):

1.- Identificación de la serpiente

Debido a la delimitada ubicación geográfica de cada especie (las áreas geográficas donde se encuentran a penas se superponen), es muy probable saber que especie ha provocado la mordedura sin necesidad de identificarla.

En cualquier caso, esta diferenciación tiene poca importancia a nivel médico, ya que la peligrosidad, los síntomas y el tratamiento son similares para las tres especies.

Por tanto no tiene sentido perder tiempo en intentar identificar  la especie, y mucho menos intentar capturarla.

2.- Confirmar que se trata de una mordedura

Detectaremos las marcas de los colmillos y  constataremos la inoculación de veneno por el resto de síntomas.

3.- Alertar a los servicios médicos

La primera medida será alertar a los servicios médicos para activar el protocolo hospitalario los antes posible, además de que pueden orientarnos si no sabemos cómo actuar.

Este paso es muy importante entre otras cosas porque no todos los hospitales están familiarizados con estos procedimientos además del hecho de que el suero antiofídico no se comercializa en España y por tanto, en caso de ser necesario (no siempre lo es), puede no estar disponible.

En caso de que haya varias personas presentes, se puede llamar al 112 a la vez que se comienza a tratar a la persona afectada, sobre todo si nos encontramos incomunicados o va a ser necesaria una primera evacuación para que los servicios médicos puedan acceder hasta nosotros.

4.- Atención del herido

Lo primero es tranquilizar a la persona afectada, es importante hacerle saber a la víctima que la mordedura no es fatal, ya que se han dado casos de infarto de miocardio desencadenado por el pánico tras ser mordidas por serpientes inofensivas. Del mismo modo una situación de excitación hará que el ritmo cardiaco aumente, favoreciendo la extensión del veneno.

Seguiremos con los siguientes pasos:

Retirar los posibles objetos constrictores tales como anillos o relojes para evitar que actúen como torniquete y aumente la inflamación.

Desinfectar la herida externamente sin usan desinfectantes que coloren la zona.

Tanto la realización de cortes como la succión del veneno resultan procedimientos controvertidos ya que aumentan la destrucción local de tejidos y la sobreinfección, por lo que se desaconsejan.

Algunos protocolos indican la posibilidad de colocar un vendaje compresivo o un torniquete flojo (debe permitir la introducción de un dedo por debajo) entre la mordedura y la raíz del miembro mordido, dejando visible la misma.

El uso del torniquete como tal está discutido, ya que mal empleado supone más riesgos que beneficios.

Inmovilizar la zona,  manteniéndola en la posición más baja posible con respecto al resto del cuerpo. Por ejemplo, si ha ocurrido en un brazo, lo haremos con un pañuelo a modo de cabestrillo.

Si el dolor resulta muy intenso, puede administrarse un analgésico evitando los salicilatos, como la aspirina.

No dar bebidas alcohólicas ni estimulantes, ya que aumentarán el ritmo cardiaco favoreciendo la circulación del veneno.

Y lo más importante, revisar las constantes vitales constantemente para detectar posibles indicios de shock.

Los sueros antiofídicos no están exentos de riesgos por lo que debe ser administrado por personal médico, y normalmente solo en casos graves de toxicidad. Aunque es más efectivo cuanto más temprana es su aplicación, puede administrarse incluso pasadas 48 horas.

5) Evacuación

Siempre es mejor dejar la evacuación a personal especializado, pero si esto no es posible transportaremos a la víctima con las técnicas de inmovilización correspondiente para su traslado a un centro sanitario o hasta donde puedan acceder los servicios médicos.

6) Prevención

– Vestimenta adecuada: botas altas y pantalones largos gruesos, nunca ir descalzos.

– Evitar andar por zonas de vegetación alta o fuera de los senderos, o al menos utilizar un bastón para revisar el recorrido. Por la noche usar linterna.

– Prestar especial atención antes de sentarse o tumbarse y no poner las manos en zonas donde puedan esconderse las serpientes

– No dormir en vivacs abiertos o pobremente aislados.

– Dejar los sacos, mochilas y cualquier objeto que pueda ser susceptible de que se introduzca en él un animal, bien cerrados, y revisarlos antes de su uso.

_____________________

Carol Díaz

Instructora de la Escuela Española de Supervivencia & Bushcraft EES&B

➡ Próximo curso supervivencia del 19 al 21 de marzo en Patones (Madrid)

Источник: https://esupervivencia.com/viboras-y-culebras-las-serpientes-de-espana/

Culebras y víboras

La vibora y la culebra

En Codeseda habitan ocho interesantes especies de ofidios, siete de culebras y una de víboras.
Antes de hablar de cada especie, sería muy recomendable saber algunas generalidades acerca de este grupo animal, sobre el que pesa una mala fama injustificada.

Todos hemos oído historias sobre ataques de serpientes, y todos los comentarios sobre ellas suelen ser despectivos. A las personas que nos dedicamos a estudiar a este grupo animal, nos sorprende mucho que se piense así de ellas en general.

La razón de que nos sorprenda es que las serpientes son uno de los grupos animales más tímidos y huidizos ante nuestra presencia, de hecho, eso hace que no sea nada fácil estudiarlas u observarlas.

Curiosamente, al contrario que nosotros, muchas otras culturas las consideran un animal beneficioso.

Cuando una serpiente se encuentra con una persona, puede comportarse de las siguientes formas, según el caso:

  1. Lo que casi siempre sucede: la serpiente huye hacia la vegetación u otro refugio.
  2. Se quedan inmóviles intentando pasar desapercibidas, para que no ser descubiertas y poder continuar con su vida tranquilamente.
  3. Si se la ataca, agrede o manipula, el animal se puede sentir amenazado, y como cualquier otro ser vivo, puede adoptar una actitud defensiva. Muchas de las especies de ofidio de la Península Ibérica ni siquiera muerden, otras pueden morder aunque no sean venenosas para librarse de un ataque. Y las especies venenosas pueden efectuar una mordedura si su vida corre peligro. No obstante, pensemos que para que te muerda una serpiente venenosa, debes estar a pocos centímetros de ella y haberla agredido, por lo tanto, es una situación que raras veces debería darse.

Como vemos, las serpientes, como la mayoría de animales, solo tratan de pasar desapercibidos y huir ante nuestra presencia. Nunca atacarán sin ninguna razón y menos aún perseguirán a nadie. Por lo tanto, no tenemos por qué alarmarnos y menos aún matarlas.

También es bueno saber que tanto los ofidios, como cualquier otro animal, cumplen papeles esenciales en los ciclos naturales que posibilitan que vivamos, que podamos obtener alimentos o agua.

En este caso concreto, las serpientes son uno de los principales controladores de poblaciones de roedores. Hay casos registrados de que ante un descenso en la población de ofidios, las plagas de roedores han sido formidables y muy problemáticas.

Así que en definitiva, tenemos mucho que agradecer a este grupo animal.

¿Qué hacer en caso de encontrarse con una?

En primer lugar tendríamos que “quitarle peso” al hecho de encontrarnos con una serpiente. Son especies protegidas y hay que dejarlas tranquilas.

En los raros casos en los que se consideren un “conflicto”, como por ejemplo al encontrarla en una casa en la que ha entrado accidentalmente, habría que llamar al 112 y se encargarán de capturar el animal, sin dañarlo, y liberarlo en su hábitat.

Víboras (venenosas)

  • En la zona de Codeseda solo nos podremos encontrar con ejemplares de Víbora cantábrica o de Seoane (Vipera seoanei). Se refugia en matorrales ante nuestra presencia.

Víbora cantábrica o de Seoane (Vipera seoanei)

Culebras semi-venenosas

  • Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus): tiene dientes en la zona trasera de la mandíbula para inyectar veneno a sus presas, pero no reviste ningún peligro para las personas, pues nunca morderá si no la tocamos.

Culebra bastarda (Malpolon monspessulanus)

Culebras NO venenosas

  • Culebra viperina (Natrix maura): culebra de agua totalmente inofensiva.

Culebra viperina (Natrix maura)

  • Culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora): culebra de zonas húmedas totalmente inofensiva.

Culebra de collar mediterránea (Natrix astreptophora)

  • Culebra lisa europea (Coronella austriaca): culebra típica del norte de España, totalmente inofensiva. Hacia el sur de Galicia se vuelve más escasa.Culebra lisa europea (Coronella austriaca)
  • Culebra lisa meridional (Coronella girondica): de pequeño tamaño y totalmente inofensiva.Culebra lisa meridional (Coronella girondica)
  • Culebra de escalera (Zamenis (Rhinechis) scalaris): culebra robusta y brillante, no venenosa. Es la especie de culebra más escasa en Galicia. Vive en sur de Lugo, costa sur de Coruña, parte Ourense y de Pontevedra.

Culebra de escalera (Zamenis (Rhinechis) scalaris)

Texto y fotos de Raúl León Vígara e Rafael Vázquez Graña

Como diferenciar víboras y culebras

La forma de la cabeza y los ojos son las características principales para diferenciarlas.
La cabeza de las culebras es, en casi todas las especies, de forma oval y con escamas grandes de diferentes tamaños. Las víboras tienen cabeza triangular con escamas más pequeñas y similares al resto del cuerpo.

Los ojos de las culebras tienen la pupila redonda y son grandes.
Los ojos de las víbora de Seoane, la única que habita en Codeseda, son más pequeños y tienen la pupila con forma de raya vertical.

Ojos de culebra y víbora

Источник: https://codeseda.com/culebras-viboras-ofidios/

Diferencias entre serpiente, víbora y culebra

La vibora y la culebra

Serpiente, víbora y culebra son términos que, por defecto, suelen ser tomados como sinónimos. Por lo que muchas veces son empleados indistintamente, sin importar consideraciones de ninguna especie. Pero esto es un error; en la práctica, hay diferencias entre cada uno de ellos.

Las serpientes o serpentes son un suborden de los reptiles (saurópsidos). Sus características distintivas son: la ausencia de patas y un cuerpo fino y mayoritariamente alargado.

Realmente la diferencia básica entre serpiente, víbora y culebra está en que el primer término hace referencia a la especie en general, y dentro de esta se encuentran las víboras y las culebras.

Se trata de animales muy comunes a lo largo del mundo. Se tienen registradas más de 3.000 tipos perfectamente diferenciados, aunque muchos guardan características comunes. Algunas de las especies figuran en la lista de las más letales. A pesar de esto, su popularidad como mascota está en franco ascenso.

Existen en algunas zonas del mundo ejemplares de serpientes con potentes venenos, capaces de tragar a un humano adulto. Su capacidad de caza para presas de diferentes tamaños, casi no tiene límite.

Diferencias ‘técnicas’ entre la serpiente, víbora y culebra

Las víboras pertenecen a la subfamilia de las viperinae. Son siempre venenosas. Tienen la cabeza más ancha y triangular; suelen medir alrededor de 75 centímetros, aunque algunos ejemplares, bastante más.

A pesar de sus discretas y en ocasiones, reducidas dimensiones, las toxinas que inyectan las víboras en sus víctimas consiguen inmovilizar a presas que las superan en tamaño de forma desproporcionada.

Estos reptiles cuentan con un par de colmillos que se retraen en la zona del paladar al cerrar la boca. Pero que actúan como la primera línea de defensa cuando se sienten amenazadas. Además, son sumamente rápidas para adoptar posiciones de ataque.

No es imposible, pero ser mordido por una víbora es relativamente difícil. La mayoría suelen reaccionar huyendo cuando sienten que algo se aproxima; no atacan a menos que se les provoque. Muchas especies son tan pequeñas que solo pueden morder entre los dedos de las manos o los pies.

Las culebras: más grandes y sin veneno

Estas serpientes pertenecen a la familia de las colubridae. Incluyen aproximadamente 1800 especies diferenciadas. Su tamaño oscila entre los 20 y 30 centímetros, algunas alcanzan hasta los 10 metros de largo.

Las culebras se caracterizan por una cabeza visiblemente llena de escamas; normalmente son de tierra, aunque también hay las acuáticas, escaladoras y anfibias.

Esta es la familia con la mayor clasificación de géneros y subespecies. Hay ejemplares que son totalmente inofensivos. Suelen ser animales diurnos, por lo que sus ojos están bien desarrollados y sus pupilas son amplias y casi siempre circulares.

Peligro inminente

Las víboras son las serpientes más peligrosas que existen. Sin embargo, algunas culebras de gran tamaño también representan riesgos importantes. Principalmente en regiones de África, Asia o en la selva amazónica, entre Brasil, Colombia y Venezuela.

Generalmente su presencia se hace notar en zonas despobladas, pero los desequilibrios generados por la acción, muchas veces descontrolada, del ser humano, han provocado que estos reptiles se instalen dentro de centros urbanos.

La vida en casa

Estos reptiles, para cumplir con su vida doméstica, requieren de un terrario. Un espacio que debe contar con niveles de humedad, temperatura y ventilación acordes, según la especie que se quiera adoptar. Así mismo, con las dimensiones mínimas que faciliten su desarrollo físico.

Los hábitats para serpiente, víbora y culebra pueden comprarse ya fabricados en muchas tiendas de mascotas; también se pueden construir por cuenta propia. Quienes opten por la segunda opción, no pueden obviar una característica común de casi todas las serpientes: son animales escurridizos.

Cualquier grieta o rendija, por muy estrecha e inverosímil que parezca, puede terminar en un episodio de fuga. Será necesario, por tanto, tener en casa todas las precauciones debidas.

La alimentación

La alimentación es un aspecto importante que siempre se debe evaluar al adoptar un animal de compañía. En el caso de estos reptiles, requiere de mayor atención para evitar sorpresas desagradables a causa del hambre.

El régimen alimenticio a seguir estará condicionado por el tamaño de cada ejemplar; cuanto más grande, las presas también deberán crecer. Como animales domésticos, los roedores (ratones) suelen conformar el ingrediente más utilizado dentro del menú de la serpiente.

Todas las serpientes son animales carnívoros. Su dieta suele estar conformada mayoritariamente por anfibios (sapos y ranas), y también por otros reptiles (lagartijas, aunque también pueden cometer canibalismo).

Источник: https://misanimales.com/diferencias-entre-serpiente-vibora-y-culebra/

¿Cuáles son las serpientes que sí son habituales en Gipuzkoa?

La vibora y la culebra

Hace una semana el presunto avistamiento de una víbora de Gabón en Hondarribia hizo saltar las alarmas. La víbora de las víboras, la más grande que existe y cuya mordedura puede ser mortal, estaba supuestamente aquí mismo, en las marismas de Jaizubia.

Pero todo resultó ser falso, una invención, una broma de una amiga a otra que, al parecer, se fue de las manos. Descartado el peligro pero con la perplejidad y el alivio aún en los poros, es momento de dar respuesta a la curiosidad.

¿Qué hubiera pasado si la 'bitis gabonica' hubiera sido real? ¿Es fácil que acabemos siendo mordidos por un ofidio durante un paseo? ¿Qué tipo de serpientes venenosas hay en nuestro territorio? Carlos Cabido, herpetólogo de Aranzadi, llama a la calma: «en Gipuzkoa no hay serpientes peligrosas», informa. «Ni siquiera lo es la conocida como víbora cántabrica o de seoane, tan habitual por esta zona», asegura. Y se explica: «la gente suele confundir venenoso con mortal, pero no son sinónimos. Las abejas y las avispas tienen veneno, pero no representan riesgo vital alguno salvo que se sea alérgico. Lo mismo ocurre con la víbora cantábrica -'vipera seoanei' según su nombre científico-, que es venenosa pero su mordedura raramente pone en riesgo la vida de una persona».

En la península existen tres tipos de víboras, aunque no suelen coincidir en el mismo hábitat.

Así, la 'vipera aspis' se encuentra en la zona del Pirineo, la 'vipera seoanei' se extiende por toda la cornisa cantábrica y, en el resto de la península, la más habitual es la víbora hocicuda o 'vipera latastei'. «En zonas de Navarra sí se puede encontrar este último tipo de serpiente, pero aquí no, aquí solo tenemos la 'vipera seoanei'», insiste Cabido.

La realidad es que en Gipuzkoa la mayoría de los ofidios son culebras. «Las más abundantes son pequeñas coronellas, en concreto la culebra lisa europea y la culebra lisa meridional. Son culebritas completamente inofensivas, que se alimentan casi exclusivamente de lagartijas», instruye el herpetólogo de Aranzadi.

«Luego tenemos las culebras de agua. En el territorio se observan dos especies, ambas del género natrix: una es la culebra de collar, la 'natrix astreptophora'; la otra es la culebra viperina o 'natrix maura', que de las dos es la más ligada al agua, la que siempre se ve en las charcas.

Se llama culebra viperina porque su diseño, su patrón de coloración, recuerda al de las víboras.

Por último están las culebras más grandes: la de Esculapio – 'zamenis longissimus'- ligada a ambientes boscosos y capaz de trepar a pequeños árboles, y la verde y amarilla -'hierophis viridiflavus-, la más agresiva y quizá la más especial porque está incluida en el catálogo vasco de especies amenazadas», enumera.

Arriba, una culebra verdi-amarilla, incluida en el catálogo vasco de especies amenazadas. A la izquierda, una culebra lisa europea. A la derecha, la culebra de Esculapio o 'zamenis longissimus', una de las más largas que se pueden encontrar en Gipuzkoa

Lo más habitual es que, en caso de ver una serpiente en alguno de los parajes naturales de Gipuzkoa, ésta sea una culebra. Primero por pura estadística, dado que la población de culebras es sensiblemente superior que la de víboras.

También porque, según explica Carlos Cabido, las de seoane son serpientes que suelen permanecer inmóviles cuando alguien se acerca, por lo que la mayoría de las veces ni siquiera las vemos aunque pasemos cerca. «La serpiente cantábrica tiene poca movilidad.

No practica una caza activa, sino que se queda quieta esperando que aparezca una presa. Además suele ser lenta y no se desplaza grandes distancias», se explaya.

Entonces, ¿cómo es que tanta gente asegura haber visto una? Cabido apunta a que en parte por desconocimiento y, en parte, porque las culebras imitan el comportamiento de una serpiente cuando se ven amenazadas. «Se suele decir que las víboras tienen la cabeza triangular y que las culebras, por lo general, no.

Esto es equívoco. Es cierto que las víboras tienen una cabeza más triangular, pero también que casi cualquier culebra cuando se siente amenazada lo primero que hace es aplanar la cabeza y, con ello, dotarla de una forma puntiaguda.

No es casualidad, lo hace porque está intentando imitar a un serpiente venenosa para protegerse», instruye.

Si hay una culebra especialmente hábil en el arte del engaño esa es, según detalla el experto, la culebra viperina o 'natrix maura'.

«Comienza a sisear como las víboras e incluso simula ataques, que son ataques falsos porque las culebras de agua nunca muerden, golpean con la boca cerrada».

Sumado a que presenta un patrón y diseño de color parecido al de la víbora, muchas veces consigue su objetivo: espantar al potencial contrincante. Y ese rival es, a veces, una persona.

Arriba, víbora cantábrica o vipera seoanei. A la izquierda, una culebra viperina. A la derecha, detalle de la cabeza de una culebra de collar.

Descartada la forma de la cabeza, la clave a la hora de diferenciar una culebra de una víbora parece estar en una observación minuciosa. «El tamaño de las escamas es diferente. Las culebras tienen en la cabeza grandes escamas y las víboras no.

Ellas tienen escamas pequeñitas, más o menos del mismo tamaño que en el resto del cuerpo. Reconozco que esto también puede llevar a confusión porque alguien que se topa con una serpiente y nunca ha visto una, no puede comparar, no sabe si lo que está viendo es una escama grande o pequeña.

El rasgo diferencial definitivo sería por tanto que, aquí en la península, las víboras tienen una pupila vertical, como la de un gato, mientras que las culebras no, las culebras tienen pupilas circulares.

Si uno es capaz de mantener la calma y llegar a ver los ojos de la serpiente, podrá tener la certeza de si está ante una especie u otra».

Mantener la calma. Esa es la clave para diferenciar una serpiente venenosa de otra que no lo es y, también, para que el encuentro, en caso de producirse, no acabe con un buen susto.

«La recomendación siempre es mantenerse tranquilo, a una distancia prudencial y, sobre todo, dejar al animal en paz», informa Cabido, quien invita a quien se tope con uno de estos reptiles, «disfrute» del encuentro.

«Son animales bonitos», opina.

¿Qué hacer en caso de mordedura?

El herpetólogo de Aranzadi insiste en que la mala fama de las víboras no se ajusta del todo a la realidad, ya que en Gipuzkoa suele ser casi anecdótico que una víbora muerda a una persona. «Si lo hace, muchas veces la mordedura suele ser seca, es decir, sin veneno, o con una cantidad muy pequeña de él.

Hay que saber que para estas serpientes el veneno es algo valioso que necesitan para alimentarse, para matar a sus presas, y que es caro de producir», dice. Aún así, puede ocurrir que alguien pise uno de estos ejemplares, o se siente sobre él, y acabe en la sala de urgencias.

«En el hospital administrarán suero, inyectarán corticoides para evitar una posible reacción alérgica y esperarán a que el cuerpo metabolice el veneno», avanza Cabido.

Más sensible es el suceso si, dado el caso, la víbora mordiera a un niño. «Las picaduras y mordeduras de cualquier animal venenoso son siempre más serias en el caso de los críos, por una simple cuestión de cantidad de veneno en relación al volumen del cuerpo.

Aún así con las especies que hay en la península, sigue sin ser peligroso 'per se'. La cantábrica es una víbora pequeña, que inyecta poca cantidad de ponzoña que además no es muy virulenta.

Obviamente con un niño es necesario tener un especial cuidado por posibles reacciones alérgicas, pero normalmente no por el veneno en sí».

Posesión ilegal

Acostumbrados a convivir con la tranquilidad de que las especies de serpientes autóctonas sean poco o nada venenosas, la falsa denuncia sobre la presencia de una serpiente de Gabón en Hondarribia supuso un sobresalto. La 'bitis gabonica' no es una víbora pequeña, sino una que puede llegar a alcanzar dos metros de longitud y doce kilos de peso.

Su mordedura puede ser mortal. «Dimos credibilidad al testimonio porque hoy en día el comercio de especies exóticas está en auge y los reptiles y anfibios como mascotas están de moda. Eso hace que proliferen 'frikis' a los que ya no les vale con tener un animal al uso, sino que lo que quieren es tener el ejemplar más exclusivo y más especial posible».

Una puerta abierta al tráfico ilegal de animales pero, también a la inconsciencia. Quizá recuerde el lector el caso de una serpiente que puso en jaque durante horas a viandantes y guardia municipal cerca del Victoria Eugenia. «No es posible que llegara hasta el centro de la ciudad por sí misma. Alguien tuvo que soltarla ahí.

Quizá alguien la cogió, se la llevó a casa sin saber lo que era y, al descubrirlo, la dejó donde pudo»

La insensatez puede explicar muchos de los descalabros que se producen en relación al mundo animal, pero desde luego, no es un argumento esgrimible en caso de depurarse responsabilidades.

Así como la mujer de Hondarribia que ofreció un falso testimonio ha sido imputada, ser 'cazado' en posesión de animales silvestres puede derivar en una sanción o en tener que dar explicaciones ante un juez. «Está prohibido», subraya Cabido.

«En el caso de especies peligrosas supone además un delito, porque genera un riesgo a terceros».

Respeto

Si algunas personas fascinadas por las serpientes hacen un flaco favor a las especies silvestres tratando de darles caza, aún peor pinta el panorama para los ofidios en relación al resto de la población, en general poco amante de estos bichos.

«Como cualquier otro animal las serpientes están amenazadas por la pérdida de hábitat, también por los atropellos, pero se da una circunstancia que no sufren otras especies, y es que muchas personas las matan.

Es curioso porque hay gente que se considera amante de la naturaleza y que sin embargo no tiene ningún reparo en matar una serpiente si se la encuentra. Lo triste es que responde a un temor injustificado».

No es algo que ocurra en todos los lugares del planeta. «Paradójicamente, en zonas donde hay serpientes que sí son verdaderamente peligrosas los ciudadanos no exhiben comportamientos tan agresivos. En Australia por ejemplo hay numerosas especies muy peligrosas, que además suelen ocupar espacios urbanos.

En algunos parques y jardines, como el jardín botánico de Canberra por ejemplo, hay carteles que advierten de la presencia de estos bichos e indican que, en caso de ver uno, se comunique al personal de seguridad. En el puesto de atención a visitantes tienen sueros antiofídicos -antídotos-, para los casos en los que muerden a alguien.

Quizá porque están acostumbrados a convivir con serpientes, nadie se dedica a matarlas o perseguirlas», concluye el herpetólogo de Aranzadi.

Источник: https://www.diariovasco.com/gipuzkoa/serpientes-culebras-gipuzkoa-20190301174233-nt.html

«Ni siendo biólogo es fácil distinguir entre una víbora y alguna culebra»

La vibora y la culebra

Edith Filgueira
Ourense / La Voz 22/06/2017 09:36 h

Luis Saavedra del Río (Madrid, 1957) es biólogo, zoólogo y pertenece al Colegio Oficial de Biólogos de Galicia, entre otras reconocidas organizaciones. Se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad Complutense de Madrid y entre sus muchas colaboraciones figuran trabajos sobre especies protegidas, conservación de la fauna y estudios de clasificación e identificación de especies.

-¿Cuántas especies de víboras se pueden encontrar en Galicia?

-Hay dos, pero la más común es la víbora de Seoane, que está emparentada con la europea. La otra, la víbora hocicuda, es más raro encontrarla por su distribución, que se limita a la zona de O Xurés, en Ourense.

-¿Y cómo puede una persona diferenciar una víbora de una culebra sin más?

-Aunque se sea biólogo no es fácil distinguirlas porque incluso hay culebras inofensivas que imitan, en su aspecto y su conducta, a la víbora para defenderse aunque no lleguen a morder siquiera.

Hay varias culebras ibéricas que también se distribuyen por el territorio de Galicia, una de ellas se denomina culebra viperina, que reproducen exactamente el color y la conducta de una víbora como método de supervivencia.

Así que yo diría que lo principal para distinguirlas son las pupilas, que son verticales, mientras que las de las culebras son redondas. Y por otro lado, las escamas de la cabeza, que tienen muchas y muy pequeñas, a diferencia de una culebra que tiene menos y de un mayor tamaño.

Además, no suelen pasar de los cincuenta centímetros de longitud, salvo raras excepciones en las que por longevidad lleguen a los sesenta o setenta. Pero si alguien se encuentra un animal de un metro puede estar seguro de que no se trata de una víbora hocicuda o una de Seoane.

«En muchos casos, la víbora no inyecta veneno cuando muerde a una persona; no quiere malgastarlo»

-¿Es frecuente que las víboras, cualquiera que sea la especie a la que pertenezca, muerda a una persona?

-No. Son rarísimas las mordeduras de ofidios. En países más cálidos y tropicales como la India puede haber decenas de miles cada año. En España no creo que lleguen a las 1.500 picaduras al año y de ellas, en el peor de los casos y siempre por circunstancias muy particulares que se suman a la mordedura en sí, solo en dos o tres casos resultan mortales.

-¿Cuáles podrían ser esas circunstancias que multiplican el peligro de una mordedura?

-Pues por ejemplo ser alérgico sin saberlo, padecer algún tipo de enfermedad cardiovascular, estar bajo algún tratamiento fuerte que pueda potenciar el veneno, ser una persona mayor o un niño con un sistema inmune más débil que el de una persona adulta.

-¿Por qué atacan las víboras?

-La cuestión de la picadura depende de la buena o mala suerte que tenga la persona. Poner la mano o el pie cerca de una sin darse cuenta o ir caminando descalzo, algo poco frecuente. Por eso, la mayoría de las veces, las mordeduras se producen en las extremidades superiores.

Lo que no sabe la gente es que, en la mayoría de los casos, cuando una víbora muerde lo hace sin inocular veneno. Por advertencia o porque se siente intimidada. Con las personas tienen un comportamiento defensivo, mientras que cuando cazan para alimentarse es ofensivo.

Sin embargo, intentan no malgastar su veneno porque les cuesta mucho generarlo y sintetizarlo. Por eso digo lo de que hay que tener muy mala suerte para que la mordedura requiera un peligro para la vida. Además de que depende de la irrigación sanguínea de la parte del cuerpo en la que se produzca.

La cabeza, por ejemplo, sería una zona más delicada, pero es rarísimo que sea así.

-¿Qué es lo que se debe hacer si uno se encuentra con una víbora?

-Alejarse poco a poco sin hacer movimientos bruscos. Y mantener la calma. Si no se le hace nada ella ni va a atacar ni va a querer ser atacada.

No es un animal abundante, pero en las zonas que son reservas o parques naturales tienen la densidad que les corresponde dentro de la cadena trófica.

Además, ellas también tienen sus depredadores, como el águila culebrera o el águila ratonera. Pero no es que haya ninguna superpoblación por la que estar alerta.

«Lo principal para distinguirlas es fijarse en las pupilas, que son verticales como las de los gatos»

Consejos: Mantener la calma para que el corazón bombee la sangre más lentamente

; Así puedes evitar el ataque de una víbora Basta con no acercarnos a esta especie para no ser atacados. Aunque su picadura es grave, el riesgo de muerte es reducido. Cuanto más nervioso te pongas, más rápido hará efecto el veneno. Acude a un centro de salud y sigue estos sencillos consejos. IAGO GARCÍA / SENÉN ROUCO / MARCO GUNDÍN

En el caso de que una persona sufra la picadura de una serpiente, aunque no sepa qué tipo es, lo primero es llamar al 112 para seguir las instrucciones que le indiquen y esperar la ayuda. Mientras tanto, se aconseja:

ante todo, calma

Menos bombeo de sangre. Hay que mantener la calma porque el corazón bombeará más despacio la sangre y el veneno tardará más en hacer efecto.

Riesgo mínimo. Algo que puede calmar a los miedosos es que en España hay unas mil picaduras de víbora cada año, y solo tres son mortales.

Antídotos garantizados. Hay antídotos para todos, incluso embarazadas y niños.

sin apreturas

Quitarse anillos y pulseras. Suelen picar en brazos o piernas. Hay que quitarse anillos, pulseras o relojes para evitar un estrangulamiento de la zona afectada.

Nada de torniquetes. Es un error frecuente intentar hacer un torniquete. Sí se puede inmovilizar con una ligadura ancha.

La herida, en alto. Para dificultar la extensión del veneno.

marcar la herida

Un círculo con rotulador. Se puede desinfectar la zona con un antiséptico incoloro y pintarla rodeándola con un rotulador para ver cómo avanza la hinchazón.

No te pierdas:

edith filgueira

F. Balado

Serra do Xurés India Comarca da Baixa Limia Ourense ciudad

Источник: https://www.lavozdegalicia.es/noticia/galicia/2017/06/22/luis-saavedra-rio-siendo-biologo-facil-distinguir-vibora-culebra/0003_201706G22P12993.htm

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: