Lactancia materna, biberón y obesidad infantil

Lactancia materna, biberón y obesidad infantil

Lactancia materna, biberón y obesidad infantil

La obesidad es considerada como la enfermedad del siglo XXI al tratarse de una patología crónica no transmisible, aunque con una prevalencia que va en aumento año tras año y que resulta alarmante. Por ello es fundamental la realización de una buena alimentación desde los primeros años de vida ya que esto tiene una relación muy directa con un aumento rápido de peso con riesgo, por tanto, de obesidad.

La obesidad infantil es una enfermedad grave que afecta no solamente a niños sino también a adolescentes, pero también es un problema mundial.

En el año 2016 más de 41 millones de niños menores de cinco años en todo el mundo eran obesos o tenían sobrepeso.

En España, según datos publicados por la Asociación Española de Pediatría (AEP), “de cada veinte niños, cinco tenían sobrepeso y cuatro eran obesos” (datos recogidos en el pasado año 2011 de 8.000 escolares españoles).

¿Quitar el biberón podría evitar la obesidad infantil?

Un equipo de investigadores estadounidenses afirmó que una práctica como esta (la de tomar biberón con leche de fórmula) si se alarga más de doce meses acabará aumentando el riesgo de obesidad infantil hasta en un treinta por ciento.

“El 17,6% de los bebés estudiados era obeso a los cinco años y medio, y el 22,3% de ellos tomaba biberón hasta los dos años.

Algunos de estos últimos (el 18,9%) tomaban biberón antes de irse a la cama y el resto lo utilizaba de forma regular durante todo el día”.

No obstante, aclaran que no es que la leche sea perjudicial, sino que, en algunos casos, el biberón se utiliza como sustitutivo del chupete erróneamente, como una especie de tranquilizador e inductor del sueño, lo que origina además un aporte excesivo de calorías que favorece la obesidad ya que se le ofrece demasiada cantidad de leche.

Finalmente, se concluyó que la prevalencia de la obesidad entre los niños que mantenían dicha costumbre a los veinticuatro meses era del 23% frente al 16% de a los que ya se les había retirado el biberón, y se destacó que “el primer grupo era un 30% más propenso a ser obeso a los cinco años que los demás”.

Entonces ¿qué pueden hacer los padres ante esta situación?

Según la gran mayoría de los expertos, la leche materna sí protege de la obesidad por lo que recomiendan promover durante los seis primeros meses la lactancia materna como principal alimento ya que se adapta a las necesidades del bebé y protege de la obesidad y, a partir de ese momento, comenzar a utilizar la cuchara de tal forma que al año ya se vaya retirando el biberón. Además, para ir deshabituando un poco al pequeño, desde la Asociación Americana de Pediatría (APP, por sus siglas en inglés) lanzan algunas recomendaciones para seguir a partir de los nueve meses como las siguientes:

– Que las comidas entre horas no se realicen nunca con biberón.

– Que para tomar agua mejor utilicen vasos o tazas antes de dejar que el niño se vaya a la cama con el biberón.

No obstante, lo ideal es que los padres siempre comiencen con la prevención de la obesidad antes de que los niños empiecen el colegio.

El único problema al que los padres se enfrentan es a la casi inexistencia de investigaciones que demuestren qué intervenciones son efectivas durante los primeros años, aunque sí todos ellos ya deberían ser al menos conscientes de una de las limitaciones más importantes: la del uso del biberón.

Síntomas de la obesidad infantil

Es cierto que no todos los niños que tienen algún kilo de más padecen obesidad infantil o sobrepeso. De hecho, son muchos los que cuentan con una estructura corporal más grande que el promedio, y todos ellos tienen diferentes cantidades de grasa corporal en las diversas etapas de desarrollo.

Gracias al índice de Masa Corporal (IMC), que ofrece además algunas pautas de peso en relación con la estatura, los padres sabrán cuál es la medida aceptada para el sobrepeso y la obesidad.

Además, si no resulta suficiente con el IMC, los gráficos de crecimiento y otras pruebas que podrá indicarte su pediatra también podrán permitirte descubrir si estáis ante un grave problema de salud.

Antes de determinar si existe realmente, el pediatra considerará los antecedentes de crecimiento y desarrollo del pequeño, los antecedentes familiares de relación peso-estatura y dónde se ubica en los gráficos de crecimiento.

¿Por qué se produce?

En algunos niños la obesidad se produce debido a algún tipo de enfermedad (tipo endocrina o hereditaria), aunque lo más frecuente es que el aumento de peso en el niño se produzca por una alimentación muy abundante y una vida poco activa. Para valorar al niño obeso, el pediatra realizará una historia clínica, una exploración del niño midiendo el peso, la altura y la tensión arterial, y cualquier otro estudio si fuera necesario.

¿Tendrá mi hijo problemas de colesterol?

El colesterol es una sustancia grasa que forma parte de la mayoría de las membranas de las células y de las diversas hormonas. La mayor parte de las veces el colesterol alto (hipercolesterolemia) es consecuencia de factores ambientales: dieta con exceso de grasas saturadas y colesterol, inactividad, obesidad y tabaco, pero en adolescentes.

La cosa cambia en los niños, pues solamente un pequeño porcentaje de ellos tiene hipercolesterolemia secundaria, lo que quiere decir que siempre aparece como consecuencia de una enfermedad de base (diabetes, obesidad, hipotiroidismo, etc.

) o una enfermedad hereditaria del colesterol como la hiperlipemia familiar. Pero ¿es preocupante entonces el colesterol durante la infancia? Así es, como el colesterol puede iniciarse desde la infancia es un tema por el que los padres deben preocuparse.

Aunque en el caso de las enfermedades cardiovasculares no se ven en la infancia sino ya en la etapa adulta, es importante.

Además, la mitad de los niños con colesterol elevado cuando todavía son pequeños continuarán teniéndolo alto al llegar a la etapa adulta.

Prestarles atención desde que son pequeños es una forma de prevenir ya que, de hecho, en el caso, por ejemplo, de la hipercolesterolemia esta puede ser modificable, y las lesiones de aterosclerosis también pueden desaparecer si se combaten en las etapas iniciales.

Consecuencias de la obesidad infantil

Principalmente, el problema que tienen estos niños obesos y con sobrepeso es que tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta y, además, existirá una mayor probabilidad de padecer a edades más tempranas determinadas enfermedades no transmisibles como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares. También es problemática debido a que el peso adicional en los niños también puede originar presión arterial alta y colesterol elevado, e incluso generar baja autoestima y depresión.

No obstante, es importante tener en cuenta que tanto la obesidad como el sobrepeso y las enfermedades conexas son, en gran medida, prevenibles por lo que resulta fundamental que los padres den prioridad a este delicado asunto desde que sus hijos nacen. El fin más importante es prevenir la obesidad infantil, un problema de salud pública de alta gravedad que está afectando actualmente a muchos países de bajos y medianos ingresos, sobre todo en el medio urbano.

Muchos padres se preguntan «¿cómo calcular la estatura de mi hijo?». De manera orientativa se puede calcular la estatura final tomando en consideración la altura de los progenitores. Pero si se desea un resultado más preciso, es necesario realizar una serie de pruebas prescritas por un médico tales como radiografías, análisis de hormonas, etc.

Hipercolesterolemia

Definición:

Aumento de los niveles de colesterol en sangre.

Síntomas:

La hipercolesterolemia es una enfermedad asintomática hasta que aparece la enfermedad vascular (infarto, angina, etc.), aunque a veces pueden aparecer los llamados xantomas que son el resultado de la infiltración de la piel y tendones por el colesterol, pueden ser cutáneos o tendinoso y aparecen clásicamente en las zonas interdigitales de las manos, glúteos, rodillas y codos.

Tratamiento:

El tratamiento de la hipercolesterolemia consta de dos partes, una que son las medidas higienico-dietéticas, y otra que es el tratamiento farmacológico. Hay que intentar realizar una dieta equilibrada.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/lactancia-materna-biberon-y-obesidad-infantil-9965

El bebé obeso, ¿hay que ponerlo a dieta?

Lactancia materna, biberón y obesidad infantil

El tema del peso del bebé trae de cabeza a muchas familias. A veces porque el bebé no engorda lo que debería, pero también cuando lo hace por encima de lo normal.

El otro día vi en consulta a un bebé de dos meses que pesaba 7,700 kg y estaba siendo alimentado con lactancia materna exclusiva. Sus padres me preguntaron si tenían que limitarle de alguna forma las tomas o hacer que comiera menos cantidad, porque estaba «muy grande».

En otras ocasiones, alguna que otra madre me ha comentado que, en casos similares, el pediatra había puesto a «dieta» al bebé de pocos meses de edad, porque estaba poniendo «demasiado» peso, aconsejándole dar el pecho cada 3 horas con un descanso nocturno de 6. Y si pedía entre tomas, darle agua o manzanilla.

¿Realmente esto tiene sentido? ¿Sirve para algo? ¿Es necesario?

La realidad es que a un bebé que crece por encima de la media no hay que ponerlo a dieta, aunque me gustaría puntualizar algunas diferencias respecto a los bebés alimentados con lactancia materna y con leche de fórmula.

Bebé alimentado al pecho

La lactancia materna es a demanda. Y lactancia a demanda significa cada vez que el bebé pide, el tiempo que pida y la cantidad que pida (un pecho o los dos).

La leche materna es un alimento vivo y cambiante. Tiene más de 200 componentes y varía (según el momento de la toma, según la hora del día, según la edad del bebé…).

Es decir, se va adaptando en cada situación según las necesidades del bebé.

Descubre cuáles son los problemas relacionados con la lactancia más habituales y cómo solventarlos en este Seminario Online.

Hay bebés que con la lactancia materna a demanda ganan más peso que la media, e incluso están por encima de la tabla de percentiles. Esto suele ocurrir sobre todo durante los 3 primeros meses y no supone ningún problema. Si está tomando el alimento que necesita y este está adaptado a sus necesidades, no hay ningún inconveniente si coge más peso del habitual.

Normalmente, el peso de los bebés se va regulando con el tiempo. A a partir de los 3 meses, la ganancia de peso fisiológicamente es menor y se va compensando, siendo muy habitual que en torno a los 2 años se tenga un peso similar a la media.

En este sentido, cobra especial valor la alimentación complementaria, siendo fundamental que esté basada en alimentos saludables, evitando calorías vacías y alimentos superfluos. Entonces, ¿hay que hacer algo con un bebé que, alimentado con lactancia materna exclusiva, coge mucho peso? No, nada. Continuar con la lactancia a demanda.

Bebé alimentado con biberón

En este caso, hay que tener en cuenta algunos aspectos. Por un lado, la leche de fórmula contiene más cantidad de proteínas y grasas que la leche materna, por lo que a priori es un alimento que va a hacer que el bebé gane más peso.

Aun así, con la alimentación con leche artificial, la lactancia sigue siendo a demanda. Es decir, la cantidad y las veces que el bebé necesite y demande.

Nos olvidamos por supuesto de las 3 horas entre toma y toma, y nos olvidamos de las cantidades pautadas por los fabricantes de leche de fórmula (que normalmente van en alza, lógicamente: para que se acabe antes la lata y tengamos que volver a comprar más).

Sin embargo, aunque sea a demanda, debemos tener en cuenta el método de administración de la leche de fórmula, por un motivo importante: que el bebé sea capaz de controlar su hambre y, sobre todo, su saciedad.

De esto ya hemos hablado en el Seminario Online «Cómo alimentar al bebé con biberón», pero a modo de resumen: el bebé debe poder controlar el flujo de leche (que debe ser lento) y ser capaz de notar saciedad por sí mismo.

Para eso, lo ideal es dar el biberón realizando el método kassing, que consiste en que el bebé esté incorporado, el biberón horizontal y hacer pausas periódicas cada 20 ó 30 succiones.

De esta manera, si después de una de estas pausas el bebé no tiene interés en seguir comiendo, no se le insiste. Por otro lado, si continúa buscando alimento, se le vuelve a dar. De esta forma estamos disminuyendo los riesgos de sobrealimentar al bebé.

Entonces, ¿hay que restringir las tomas a un bebé alimentado con fórmula y con un peso mayor del habitual? La respuesta es no.

Lo que hay que hacer es asegurar que su alimentación está basada en su necesidad real. Que el flujo del biberón no es ràpido (no se acaba el biberón en 5 minutos), que no se le fuerza a ‘acabarse’ el biberón, y no se le espacian las tomas (cuanto más espaciadas, normalmente más cantidad se le ofrece).

Si se cumplen esos requisitos, no hay que hacer nada. Simplemente, asegurarse de que cuando empiece la alimentación complementaria lo haga con alimentos saludables, igual que en el caso de la leche materna.

Así que, por norma general, vamos a olvidarnos de poner a dieta a los bebés, y mucho menos a los que están con lactancia exclusiva, que necesitan la leche para crecer y desarrollarse, y limitarle su ingesta no le favorece en absoluto. Y por supuesto, no hay que engañar al bebé con agua ni otros líquidos.

Y para terminar, os dejo con está preciosa bebé que en el momento de la foto tenía 8 meses, pesaba 14 kilogramos y estaba alimentada con lactancia materna exclusiva.

Nació con 3800g de peso, y a los 2 meses de vida ya pesaba 9kg. Actualmente tiene 7 años y pesa 26kg, un peso normal para su edad.

Autor/a

  • Huelga de lactancia: mi bebé rechaza el pechoLa huelga de lactancia es una situación en la que el bebé o niño/a rechaza el pecho (uno, o generalmente los dos), que suele ocurrir de forma repentina e inesperada. Es decir, un bebé que…
  • Lactancia materna y bronquiolitisDurante la época de invierno la temida bronquiolitis es una enfermedad que afecta a muchos bebés. Normalmente es de carácter leve, pero en ocasiones es necesario el ingreso hospitalario, siendo la causa más frecuente de…

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/el-bebe-obeso-hay-que-ponerlo-a-dieta/

Lactancia vs obesidad

Lactancia materna, biberón y obesidad infantil

A pesar de que ya hay multitud de motivos para defender la lactancia materna, aquí voy a daros algunos más. Por si alguien no estaba aún convencido del todo…

La lactancia materna ha sido, es, y siempre será, la mejor forma de alimentar a un recién nacido.

La composición de la leche es exactamente la idónea para el desarrollo y crecimiento del niño, y la cantidad en que es consumida es regulada exclusivamente por el bebé.

Pero existen más motivos para defenderla aparte del hecho de que sea la forma de alimentación más natural que existe.

En una reciente revisión realizada por Kelishadi y Farajian (Advanced Biomedical Research, 2014) se dan los argumentos a favor de la lactancia materna en cuanto a protección frente a enfermedades no transmisibles.

Estas son enfermedades crónicas que se desarrollan poco a poco durante largo tiempo, y que incluyen las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y la obesidad entre otras.

De hecho, un 63% de la mortalidad es debida a estas enfermedades en la actualidad según la OMS.

Este tipo de enfermedades tienen un origen muy complejo, que resulta de la interacción entre la genética de la persona, su sexo, edad, origen, así como los factores ambientales, incluyendo el estilo de vida.

Pero además, está cada vez más claro que el comienzo de estas patologías surge desde edades muy tempranas.

Por este motivo, los beneficios de la lactancia materna no son solo a corto plazo, sino también a largo plazo, protegiendo frente a estas enfermedades y sus factores de riesgo.

Hipertensión

La composición de la leche materna frente a las leches artificiales la hace idónea para proteger frente a la tensión alta (Owen y cols., BMJ, 2003).

Contiene menos sodio y un perfil de ácidos grasos diferente. Es decir, menos sal y grasa “de la buena”.

Esta grasa está enriquecida en ácidos grasos insaturados de cadena larga, necesarios para las membranas celulares, por ejemplo de los vasos sanguíneos.

Obesidad

La lactancia materna protege frente a la obesidad. Se trata de una afirmación de enorme repercusión. Y ha sido demostrada en múltiples estudios (Poulton y Williams, JAMA, 2001, Parsons y cols., Archives of disease in childhood 2001, Owen y cols., Pediatrics, 2005).

Una de las principales razones por la que se da esta capacidad protectora son los patrones de comportamiento que conlleva la lactancia materna, puesto que el bebé mejora su capacidad de detectar el apetito y la saciedad, al ser él quien decide cuándo quiere mamar y cuándo está satisfecho y no quiere más. En el caso de los bebés alimentados con leche de fórmula, se interfiere más en el ritmo natural del bebé, puesto que se suelen seguir horarios y es inevitable preparar siempre una misma cantidad de leche, que el bebé puede acabar tomando en exceso.

Otro motivo muy importante es la diferencia en la composición de ambas leches, la leche artificial tiene un mayor contenido en grasa y proteína que puede conllevar un aumento de peso excesivo al incrementar la secreción de IGF-1 que estimula los adipocitos, que son las células que almacenan la grasa (Stolzer, Open Journal of Preventive Medicine, 2011). Además, esta diferencia en la ingesta de nutrientes puede programar de modo distinto el metabolismo. Una de las razones es que la leche materna contiene leptina, una hormona que además de ser un indicador de saciedad en el cerebro, es capaz de modificar factores de crecimiento y evitar la formación de adipocitos.

Por último, se ha observado que este efecto protector se mantiene aún cuando el adulto sigue dietas y actividad física poco adecuadas. Y aunque no está claro cuánto tiempo de lactancia es necesario, todo parece indicar que esto solo ocurre cuando la lactancia es de larga duración.

Diabetes

El contenido en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga de la leche materna también evita la presencia de niveles demasiado elevados de glucosa, y por tanto de la hiperinsulinemia que esto conllevaría.

De este modo protege de la diabetes tipo 2.

Por el contrario, se ha visto que los bebés alimentados con leche artificial tienen mayores niveles de insulina, que pueden derivar en el desarrollo temprano de resistencia a la insulina y al final en diabetes tipo 2.

Hipercolesterolemia

La leche materna tiene un mayor contenido en colesterol que la leche artificial. Y este dato, que podría parecer negativo, es el que hace que los bebés alimentados con lactancia materna estén más protegidos frente a tener colesterol alto cuando sean adultos.

¿Por qué es así? Es sencillo, además de ingerirlo con la dieta el organismo puede sintetizar colesterol.

Por tanto, cuando en la primera etapa de la vida se recibe colesterol “de sobra”, no hace falta sintetizarlo en tanta cantidad, por lo que se cree que el metabolismo se adapta a esta situación mediante lo que podemos denominar “programación nutricional”.

Y así, en la etapa adulta, no hay tanta propensión a fabricarlo sin control o al menos en exceso. Se cree que este hecho se debe a la inhibición de la enzima hidroximetil glutaril coenzima A hepática, responsable de la vía de síntesis del colesterol (Wong 1993).

Según un metaanálisis (un estudio en conjunto de muchos estudios previos) realizado por Stolzer, la lactancia materna reduce el colesterol en 0,15 mmol/L.

Y este dato, aunque no parezca muy espectacular, reduciría en un 5% los individuos con enfermedad cardiovascular teniendo en cuenta una prevalencia de lactancia materna exclusiva del 30%.

Es evidente que si la lactancia fuera generalizada, estaríamos evitando un porcentaje muchísimo mayor de casos.

Yo quiero ser positiva, y pienso que algún día se conseguirá

Источник: http://nutrinenes.com/beneficios-de-la-lactancia-materna-prevencion-de-enfermedades

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: