Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

¿Dar el pecho adelgaza?

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

Una creencia bastante extendida sobre la lactancia es que dar el pecho adelgaza. ¿Es así realmente?

La teoría sobre si la lactancia adelgaza

Parte del almacenamiento de grasa que la mujer tiene y que ha acumulado durante el embarazo está destinado a afrontar el esfuerzo que implica generar leche materna.

Se estima que la producción de leche haría que la mamá consumiera unas 550 kcal al día, es decir, que las madres lactantes necesitan más calorías en su vida diaria que una madre que no da el pecho.

Comiendo lo mismo y haciendo la misma actividad física, el gasto calórico de una mujer lactante sería mayor porque dar el pecho es una actividad que consume calorías por si sola.

Si esto fuera así, todas las madres lactantes adelgazarían.

¡Pues a mi me engorda la lactancia!

Ay, amiga, ¡ven a mis brazos! A mi también me engorda dar el pecho, qué le vamos a hacer.

La teoría está clara, ¿no?

El problema es que la lactancia suele dar mucha hambre y mucha sed, por lo que es frecuente que comamos mucho más (y que bebamos algún zumo o refresco con azúcar, ya que estamos).

Es decir, que gastamos más calorías pero también ingerimos más calorías.

A todo ese hambre atroz súmale la falta de descanso. Yo estuve cinco años sin dormir del tirón con el Mediano y ahora ya llevo dos. Me acuesto tardísimo, la niña me despierta cada 3 horas y luego a primera hora ya estamos al pie del cañón.

Hay estudios que explican que la falta de descanso nos engorda y nos hace perder calidad de vida. Nos hace tener más hambre. Suma y sigue.

Por eso ocurre muy a menudo que no perdemos peso durante la lactancia. O que incluso engordamos.

Es mi caso. Cuando nació mi Mediano perdí pronto el peso ganado durante el embarazo, que además fue muy poco. Pero lentamente fui recuperando, bastante por encima de mi peso normal, porque no paraba de comer. Tenía hambre a todas horas, sed y muchísima falta de descanso. Así estuve durante los tres años y medio que duró la lactancia.

Con la Tercera me está pasando lo mismo. Llevamos dos años de lactancia y sigo con el mismo hambre que el primer día. Y no es hambre precisamente de cosas sanas, lo cual es una verdadera lástima porque yo no comía ni un sólo procesado ni tampoco dulces.

¿La falta de menstruación afecta al peso durante la lactancia?

Una característica de mis lactancias es que estoy años sin la regla.

Le pasa a muchas mujeres. La amenorrea durante la lactancia es muy frecuente y es una cosa completamente normal.

Sinceramente, creo que esto influye bastante. Noto que mi metabolismo no es el mismo y que retengo líquidos. Se me hincha la tripa al final del día y no adelgazo con la misma facilidad que cuando no he estado ni embarazada ni dando el pecho.

Es como si mi cuerpo supiera que tiene que retener grasa para poder hacer frente a la demanda de producir leche. Yo me miro al espejo y me veo más redondita, con más curvas. Me parece muy evidente que mi cuerpo está invirtiendo lo que como en hacer esas curvas, como si pensara que son necesarias. No se comporta así cuando no estoy dando el pecho.

Lactancia prolongada y pérdida de peso

La teoría dice que sí hay una relación: cuanto más dure la lactancia más peso se perderá.

Ya te digo que en mi caso no ha sido así, pero ojalá en el tuyo sí

Источник: https://mamacontracorriente.com/dar-el-pecho-adelgaza/

La lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

Una de las ventajas que tanto resuenan con la lactancia materna, es que es más fácil perder el peso ganado en el embarazo y por tanto, recuperar el peso que teníamos antes del mismo.

Y es cierto… en parte. Porque a lo largo de mi experiencia tanto personal como en consulta de lactancia, he visto todo tipo de situaciones. Hay mujeres que adelgazan, pero hay otras que engordan.

¿Y esto por qué?

Ahora bien, vamos a empezar con la parte teórica y luego ya veremos la parte práctica o real.

¿Qué dice la teoría sobre la lactancia materna y la pérdida de peso?

Uno de los motivos por los que la mujer engorda durante el embarazo (además del peso del bebé, del útero, del líquido y placenta) es por acumular grasa que posteriormente se utilizará para formar parte de la leche materna durante el postparto.

Además, la lactancia materna requiere un gasto calórico extra por parte de la madre, entre 500-700 kcal diarias.

El equivalente a realizar ejercicio físico de intensidad media durante 45 minutos o una hora.

 Por estos dos motivos: se obtiene grasa del cuerpo de la madre para formar parte de la leche y el gasto calórico en la mujer es mayor, en teoría las mujeres pierden peso durante la lactancia.

Y en realidad es así, o al menos eso dicen los estudios publicados. Haciendo referencia a un metaanálisis (revisión de varios estudios) publicado en 2018, las conclusiones son:

  • Las mujeres con lactancia materna exclusiva o lactancia mixta pierden más peso en el postparto que las que no dan lactancia materna.
  • Esta pérdida de peso es mayor cuanto más dura la lactancia materna (mayor de 6-12 meses).
  • También es mayor cuando las mujeres tienen menos de 30 años.
  • Las mujeres con un peso previo al embarazo normal recuperan antes el peso previo al mismo.

¿Qué sucede en la práctica?

Aunque como hemos visto, la mayoría de las mujeres adelgaza durante la lactancia, no siempre es así. Hay otras, que no solo no lo hacen sino que por el contrario, engordan. ¿Por qué es debido? Son varios motivos los que influyen:

Muchas mujeres sienten más hambre de la habitual durante la lactancia, con tendencia a picotear continuamente, o cuando comen, lo hacen de forma rápida por falta de tiempo (los primeros meses es complicado encontrar siquiera 5 minutos separada del bebé). Además, esta falta de tiempo hace que los alimentos consumidos sean ultraprocesados, con calorías vacías, que no alimentan pero sí engordan.

Por otro lado, la falta de sueño y el cansancio también se ha relacionado con el aumento de peso, ya que de alguna forma, tratamos de compensar ese cansancio consumiendo alimentos con hidratos de carbono de absorción rápida, que aportan gran cantidad de energía.

El problema de consumir estos alimentos, es que se produce una liberación rápida de glucosa a la sangre, lo que conlleva un pico de insulina (hormona para procesar la glucosa), bajando la misma de forma rápida también. Esto hace que vuelva a aumentar la sensación de hambre y necesidad de consumir este tipo de alimentos. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Por eso, lo ideal es consumir productos naturales, no procesados y saludables, y hacer varias comidas al día evitando el picoteo (estemos dando lactancia materna o no), y así evitar estos picos de glucosa y de insulina.

De todas formas, también influye mucho la genética y el metabolismo de cada mujer.

Hay mujeres que ya antes de la lactancia y el embarazo consumen alimentos más calóricos y no engordan, y otras que tienen más tendencia a engordar. Lógicamente esta condición también se da durante la lactancia.

Así que debemos olvidarnos de que la lactancia materna es la panacea para comer lo que queramos sin engordar, porque dependerá en gran medida de nuestro metabolismo.

Aún así, si a pesar de llevar una alimentación saludable, sigues engordando con la lactancia materna, sería necesario realizar un análisis de sangre para ver sobre todo temas hormonales como el tiroides, ya que la tiroiditis postparto es un problema relativamente frecuente que puede hacer que el metabolismo se enlentezca produciendo síntomas como aumento de peso, cansancio, caída del pelo, estreñimiento…

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Por supuesto, si has tenido problemas de tiroides durante el embarazo, también es importante que te hagas esta analítica de control en el postparto, independientemente de los síntomas que manifiestes.

Y por último, contaros que en mi caso, que he tenido 4 lactancias, en ninguna de ellas he empezado a adelgazar hasta que no controlé mi alimentación.

Los primeros meses he tenido tendencia a consumir alimentos ultraprocesados, unido a la poca actividad física, hacían que no solo no adelgazara sino que engordara.

Una vez que pasaron los primeros meses y empecé a comer mejor, no tuve problema en perder esos kilos de más de forma progresiva.

Y tú, ¿adelgazaste o engordaste durante la lactancia? ¿Nos cuentas tu experiencia?

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Por qué la lactancia a veces hace engordar

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

La lactancia es un período en el cual comenzamos a reponernos de los principales cambios que nos afectaron durante el embarazo. No obstante, esto no quiere decir que vayamos a dejar de cambiar. A veces, la lactancia materna nos puede ayudar a perder esos kilos que aumentamos, pero también puede hacernos engordar.

Entre los beneficios de amamantar no se cuenta precisamente que engordemos. Sin embargo, es algo que puede suceder. En la mayoría de los casos la lactancia es recomendada para que gastemos energía y recuperemos el peso anterior al embarazo.

Algunas mujeres pueden notar que no están perdiendo el peso que deseaban durante la lactancia, al contrario, parecen estar aumentando. Es triste que esto suceda, engordar después del parto, no es el plan de ninguna mujer. Para esto existe una explicación, a continuación te contamos por qué a veces la lactancia te hace engordar.

La producción de leche

Según explican los especialistas, producir leche ocasiona un gasto calórico relevante en la madre. Esta es la principal razón por la cual la mayoría de las veces las mujeres pierden peso. Se tiene entendido que se consumen más de 500 kcal diarias en la producción de leche.

De acuerdo con esto, son las áreas de la cadera y los muslos, los depósitos de grasa más utilizados en dicha producción. Por lo tanto, al utilizarse esta grasa acumulada, comienza a producirse el proceso de adelgazamiento.

Esto ocurre de la misma manera en las mujeres que amamantan. Por eso, muchas madres recomiendan amamantar con este propósito. De alguna manera, resulta productivo dar pecho al bebé para bajar de peso. Sin embargo, en ocasiones resulta al revés. ¿Por qué algunas mujeres no pueden adelgazar durante la lactancia?

Mujeres que engordan durante la lactancia

Según lo explicado anteriormente, es un hecho que se consumen muchas calorías solo por amamantar. No obstante, esto no siempre está complementado por factores externos de la manera correcta. Es decir, la madre que está amamantando no siempre se alimenta de la mejor forma.

Se sabe que durante los primeros meses de vida, el pequeño no duerme completo. Por lo tanto, la madre no descansa de la manera deseada. Este cansancio requiere ser compensado por medio de la ingesta de más cantidades de energía. En tal sentido, el cuerpo demanda más calorías y nosotras lo complacemos.

De manera que, si no compensamos la lactancia con una alimentación saludable podría haber resultados no deseados en nuestro peso. Es un hecho que tendremos más hambre y menos energía, por lo tanto, las necesidades de insulina serán compensadas con más azúcar.

En ocasiones, algunas mujeres pueden metabolizar los nutrientes de manera que no aumenten de peso. Sin embargo, muchas otras no solo no adelgazan, sino que engordan.

Esto sucede también a mujeres que aseguran que no se alimentan tan mal.

En estos casos se pueden considerar trastornos endocrinos, los que más afectan al peso corporal son los relacionados con la tiroides, tal y como afirma un artículo publicado en la revista “Lancet”.

Durante el embarazo se producen cambios hormonales que dan lugar a la ausencia de la menstruación. En consecuencia, los bajos niveles de estrógeno vuelven más lento el metabolismo y generan la retención de líquidos.

Tiroiditis posparto

Después del parto, poco a poco todo vuelve a la normalidad. No obstante, algunas veces ocurre que los cambios hormonales del embarazo se transforman en un trastorno más complejo.

Este tipo de afecciones se diagnostica con pruebas sanguíneas aplicadas durante el posparto. Principalmente se reconocen procesos como la tiroiditis posparto, que ocurre por la inflamación de la tiroides.

Así lo indica un artículo publicado en la revista “Clinical Obstetrics and Gynecology”.

Aunque no es una de las afecciones más sonadas, se produce hasta en un 16% de las madres. Al comenzar, se puede percibir una pérdida de peso relativa. Ya en la segunda fase, puede pasar que se normalice nuestra función tiroidea o se convierta en hipotiroidismo.

El hipotiroidismo genera una serie de síntomas que van desde depresión, hasta aumento de peso. A veces ya existe la presencia de este trastorno durante el embarazo, sin haber sido diagnosticado. Esto provoca que en la lactancia se manifieste con mayor claridad.

La falta de control de del hipotiroidismo durante el embarazo, es una de las principales causas de que la lactancia te haga engordar. Se tienen entendido que el desequilibrio remita por sí mismo, después del año y medio de haber dado a luz. Esto coincide con el destete, lo que hace que se genere una expectativa acerca de la pérdida de peso al finalizar la lactancia.

Mejora la dieta para no engordar durante el post parto

A pesar de que puedan existir afecciones que promuevan la ganancia de peso post parto, en la mayor parte de las ocasiones esta situación viene motivada por malos hábitos de vida. Recuerda alimentarte correctamente, de forma variada y equilibrada. Además, realizar ejercicio de forma frecuente supondrá una forma de acelerar el proceso de pérdida de peso.

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Источник: https://eresmama.com/la-lactancia-veces-engordar/

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?

Lo más probable es que tras el embarazo te hayas preguntado, ¿cuánto tiempo tardaré en recuperar la figura? Y seguro que has oído que dar el pecho adelgaza… ¿Es cierto?

Índice

¿Se adelgaza en la lactancia?

Lo cierto es que tras el embarazo, durante el período de lactancia, puedes adelgazar porque dar el pecho produce un gasto energético sorprendente para la madre, aproximadamente 500 kcal.

Si esto lo combinas con una dieta que abarque todos los nutrientes y ejercicio físico acorde a tu estado de salud, puedes recuperar con más facilidad tu figura que las madres que dan el biberón.

Este hecho también se produce porque parte de la grasa de la leche materna procede de las grasas que se encuentran en la cadera y las piernas de la mujer, acumuladas ahí durante el embarazo.

Sin embargo, para dotar a tu hijo de todos los nutrientes durante estos meses es necesario aumentar la ingesta calórica pero con una variedad de elementos saludables para que no carezca de ninguna vitamina o nutriente y, sobre todo, beber mucha agua.

¿Puede la lactancia hacerte engordar?

La respuesta es sí, durante la lactancia también puedes engordar. La principal causa es la ansiedad debida al gran cambio de vida que has sufrido, y a que el mejor remedio “ansiolítico” que utilizan muchas madres es la comida.

El problema radica que en la mayoría de los casos la comida que se ingiere son grasas saturadas y azúcares traducidos en bollería industrial o alimentos precocinados. Todo esto genera un aumento de la báscula no deseado para ninguna madre.

Asimismo, descansar mal o pocas horas puede conllevar a que consumas más alimentos ricos en hidratos de carbono de rápida absorción – barritas energéticas, zumos, chocolate, bollería- al sentirte baja de defensas.

Por ejemplo, las madres, para no sentirse cansadas, suelen comer productos que aporten energía y, si a esto le sumas que al lactar necesitan más calorías, su hambre es mucho mayor. Por ello, intentan quitarse el hambre lo antes posible y desconocen lo que pueden llegar a engordar porque piensan que la lactancia adelgaza sí o sí.

Si tras la lactancia y vuelta a tu dieta normal sin los “antojos” no adelgazas, puedes acudir al endocrino para descubrir por qué no pierdes peso. También, ten en cuenta que cada mujer es un mundo y todas tenemos una genética y constitución diferente.

Recomendaciones para perder peso

Para no engordar en la lactancia debes:

– Hacer cinco comidas diarias para evitar picar entre horas. Las madres que están amamantando no deberían pasar mucho tiempo entre comida y comida, comer en varias ocasiones pequeñas cantidades ayuda a perder peso. Además, esperar demasiado entre comida y comida puede afectar a la producción de leche y a su vez aumentar el deseo de consumir algún alimento no saludable.

– Que cada comida sea ligera y aporte las vitaminas y nutrientes necesarios. Deben estar incluidas frutas y verduras.

– Tomar lácteos bajos en grasa.

– Tomar pescado y carnes magras –pollo, ternera, pavo– a la plancha o al horno.

– Incluir cereales en tu alimentación: arroz, avena, pasta etc.

– Intentar evitar la bollería industrial, los fritos, el chocolate en grandes porciones y alimentos procesados.

Hay ciertos alimentos que te tienes que prohibir, estos no solo son para perder peso, sino para mantenerte saludable en esta importante etapa de la vida.

Haz sustituciones inteligentes, piensa qué es lo mejor para ti. Por ejemplo, si tienes antojo de algo dulce es mejor comer fruta que chocolate.

– Beber mucha agua, como mínimo un litro y medio. La leche materna está compuesta en un 50% de agua, por eso es necesario beber agua para ayudar con el proceso metabólico. Además, se deben evitar las bebidas con cafeína.

– Hacer deporte moderado acorde a tu estado físico. Hacer ejercicio te ayudará mucho a bajar de peso durante la lactancia. Si aún no tienes la fuerza suficiente para hacer una rutina puedes empezar por pasear a tu bebé en su cochecito. Cuando recuperes tu energía y tengas el visto bueno de tu médico puedes empezar con una rutina para perder peso.

– Es aconsejable que no hagas dieta estricta tras la lactancia y que esta siempre sea bajo la supervisión de un médico. Lo ideal es reducir las calorías que ingieres, pero de manera gradual y sin excederte. Si las reduces drásticamente puedes tener una consecuencia en la producción de leche.

Lo más importante es que no te des por vencido y sigas, aunque los resultados no estén a la vista. Esto es un proceso que lleva su tiempo.

¿Puede que engorde debido a un trastorno hormonal?

Después del parto, poco a poco todo vuelve a la normalidad, pero a veces ocurre que algunos cambios hormonales que se estaban desarrollando en el embarazo se convierten en algo más complejo. Este tipo de problemas se diagnostican con pruebas sanguíneas que se realizan en el posparto. Principalmente se trata de la tiroiditis posparto, donde la tiroides se inflama.

Puede que no te suene, pero se produce en alrededor del 16% de las madres. Al comenzar, se puede percibir una pérdida de peso relativa. Ya en la segunda fase, puede pasar que se normalice nuestra función tiroidea o se convierta en un hipotiroidismo.

El hipotiroidismo genera una serie de síntomas que van desde la depresión hasta al aumento de peso. A veces ya existe hipotiroidismo durante el embarazo sin ser diagnosticado, esto hace que en la lactancia se manifieste con mayor claridad.

La falta de control del hipotiroidismo es una de las principales causas de que la lactancia te haga engordar. Normalmente, el desequilibrio remite por sí mismo después de un año y medio de haber dado a luz. Esto normalmente esto coincide con el destete, lo que hace que se genere la idea de que la pérdida de peso ocurra al finalizar la lactancia.

Finalmente, lo más importante es no obsesionarte con el físico y tener en mente que lo mejor que puedes hacer es pensar en recuperarte y alimentar de forma adecuada a tu bebé, para que en un futuro sea un niño fuerte y saludable. Y si vas a querer hacer una bajada de peso importante, no olvides que debe ser controlada por un nutricionista u otro profesional.

Hipogalactia

Definición:

Secreción láctea insuficiente.

Es una queja frecuente entre las madres, y uno de los primeros motivos aducidos cuando se pregunta a una madre por qué dejó de dar el pecho.

Síntomas:

Los síntomas se notan en el bebé, si éste no engorda lo suficiente y tras una toma sigue hambriento.

Tratamiento:

Dependiendo de la causa, puede ser necesario un tratamiento hormonal o cirugía.

En algunos casos, la única opción es completar la alimentación con leche de fórmula.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/lactancia-materna-engorda-o-adelgaza-7306

Dar el pecho no adelgaza siempre

Lactancia materna, ¿engorda o adelgaza?
Dar el pecho no adelgaza a todas por igual

¿Por qué dar el pecho no adelgaza en tu caso? Si te han dicho que la lactancia adelgaza y la regla no parece cumplirse en tu cuerpo, esto te interesa. Existe una razón que imposibilita que esto ocurra.

La maternidad es preciosa, la lactancia es un hito femenino pero… ni tan rosa, ni tan bonito. Serán más de dos y más de tres los días que hayas pensado en desistir. Sobre todo cuando tu cuerpo parece no regularse ni tu físico se restablece.

¿Pero no decían que con el pecho se pierde peso? ¿Por qué sigo teniendo barriga?

¿Qué función tiene la grasa en la lactancia?

Durante el embarazo, tu cuerpo irá acumulando grasa en puntos específicos de tu cuerpo en favor de la lactancia. La grasa es vital para el desarollo cerebral del bebé.

Por eso si has oído hablar de las mamás que hacen una dieta vegana ‘alta en carbohidratos, baja en grasas’, les dan más grasas a sus hijos que a ellas, aumentando el consumo de aguacates y otras grasas saludables durante su infancia.

Tus glúteos, tus caderas y tu barriga van a acumular grasa para que a tu bebé no le falte ni gota por mucha dieta loca que te pongas a hacer.

De hecho el cuerpo es altamente efectivo e incluso en las mujeres que por sus desórdenes alimenticios pierden mucho peso, el cuerpo actúa.

Utiliza el mecanismo de acumular la poca grasa que algún día le caiga para utilizarla los días de hambruna.

¡Por si caso, yo lo guardo! Este mismo equilibrio lo hace el cuerpo con el agua: si te privas de líquidos porque crees que los acumulas, efectivamente tu cuerpo los acumulará para sobrevivir a esta privación. ¿Es o no es lista la naturaleza?

Por cierto, aunque no pretendas tener hijos, acumularás grasa en estas zonas. Para tu cuerpo eres una mujer y por tanto una mamá en potencia. De lo demás, no entenderá. Esto nos hace diferentes a hombres y mujeres.

¿Por qué dicen que dar el pecho adelgaza?

Dar el pecho quema alrededor de 500-700 calorías diarias. Imagina si tienes gemelos. Esto hace que incluso algunas mujeres deban comer algo más de lo que comían embarazadas (no necesitas comer por dos…).

Personalmente defiendo que medir calorías es una estupidez. Es la calidad y no la cantidad lo que importa. No obstante te informaré de algo: aunque comas basura, tu leche seguirá siendo perfecta y completa.

¡Pues no te digo que el cuerpo es milagroso! (que esto no te sirva de excusa…).

Un estudio realizado sobre 25000 mujeres calculó que las mujeres que aumentaron considerablemente de peso en el embarazo, lo perdieron en los primeros seis meses de lactancia. No obstante, comer bien y moverse juegan un papel crucial. ¿Y si no obstante sigues teniendo barriga?

¿Por qué algunas mujeres recuperan su peso y se lo atribuyen a la lactancia mientras lactancias prolongadas no tienen el mismo éxito? ¿No debería ser al revés y que a más teta más tipazo? ¿Cuál es el truco?

La diferencia estriba en tu ciclo menstrual. Es decir, en si tienes o no el periodo mientras tu bebé está lactando. A algunas mujeres les regresa la menstruación un par de meses tras el parto aunque sigan dado el pecho. A otras les tarda años (yo ya llevo casi dos años de amenorrea, 29 meses con el embarazo). Vayamos a la parte técnica.

No tener la regla durante la lactancia supone tener estrógenos y progesterona bajos. La prolactina (hormona que estimula la producción de leche) alta es lo que genera la bajada de estrógenos; y la falta de ovulación lo que produce tu bajada de progesterona (fuente aquí). Sin estrógeno tenemos una menor sensibilidad a la insulina y el cortisol.

De hecho, en base a lo primero, se cree que la razón de que las mujeres tengan menos diabetes es por sus niveles de estrógenos. En cuanto al segundo, la hormona del estrés, también es causante de que la barriga no disminuya puesto que es la progesterona quien lo mantiene a raya. No solo esto, sino que la progesterona convierte las reservas de grasa en energía.

¿Parece un círculo vicioso, verdad?

La falta de sueño de las mamás, tampoco ayuda y se suma al carro de los desajustes hormonales. Es verdad que dar el pecho ayuda a conciliar el sueño porque las hormonas de la lactancia afectan tanto al bebé como a la mamá (te hablé de esto aquí).

Sin embargo, mientras damos el pecho, el bebé sigue haciendo tomas nocturnas (existe un pico de prolactina entre las 2 y las 6 de la mañana, Pequefelicidad nos lo contaba hace poco). Y nosotros seguimos despertándonos.

Aunque el pecho nos ayude a conciliar rápido el sueño, lo cierto es que este no será continuado. Otro encantador círculo vicioso.

Sucede también que el estrógeno ayuda a controlar el apetito. Concretamente colabora con la hormona leptina para la regulación del mismo. A falta de estrógenos, más complejo es dominar el apetito.

Le sumamos que no dormimos y no controlamos el cortisol, por lo que nuestro estrés nos lleva directo a los antojos.

El estrógeno ayuda a mantener los niveles de serotonina y dopamina ¡que apaciguan los antojos! Si además tus antojos son de productos con azúcar blanco, ten en cuenta lo de arriba: menos estrógenos, mayor resistencia a la insulina.

¿Cual es la solución?

Ser paciente. Tener un hijo implica todo un proceso de adaptación físico y mental para la mamá. Has de asimilar que el esfuerzo de tu cuerpo es brutal. Y que el resultado lo vale (sé que amas a tu hijo).

Por tanto, con la formación que tienes, tan solo debes asumir que tus niveles hormonales están en desajuste mientras das el pecho. Que además, el sueño es un mito durante la lactancia.

Y que alimentarte en equilibrio puede suponerte un reto durante un tiempo.

Perder la grasa abdominal probablemente te será mucho más sencillo cuando tu periodo regrese o la lactancia termine. Si entre tanto quieres conseguir la motivación suficiente para un cambio de dieta, puedo ayudarte aquí.

Si lo que necesitas es un empujón motivador para aceptar tu nueva condición de madre y asumir todo este descontrol, el nuevo curso traeré un nuevo programa del que pronto te hablaré. Si te interesa y no puedes esperar, envíame un correo a info@mamavaliente.

es para que te cuente más sobre de qué trata el programa ‘Eres tierra buena’.

Источник: https://www.mamavaliente.es/2017/08/01/dar-el-pecho-no-adelgaza-siempre/

Embarazo y niños
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