Los beneficios de comer en familia

6 beneficios de comer y cenar en familia

Los beneficios de comer en familia

Hoy en día, las familias llevan una vida bastante acelerada. Cada integrante tiene sus actividades; de esta forma, lograr coincidir los horarios para comer y cenar en familia es todo un desafío.

El hábito de sentarse a la mesa y compartir una comida se está perdiendo. Sin embargo, sus beneficios son muchos. Toda familia hace bien en plantearse la posibilidad de organizarse para comer todos juntos, aunque sea una vez en el día.

Cuáles son los beneficios de comer y cenar en familia

Antes de mencionar los beneficios que tiene el comer y cenar en familia, es necesario aclarar que es primordial apagar la televisión y los teléfonos. Esto debe establecerse como una regla familiar para poder disfrutar de la comida y la compañía de todos.

1. Mejora la calidad de la dieta

Sentarse a la mesa para comer y cenar en familia asegura a los padres que los niños coman sano. Así, se evita el consumo excesivo de comidas rápidas y se favorece el de verduras, frutas y legumbres. Por este motivo, los adolescentes que comen con su familia son menos propensos a padecer obesidad y diabetes, entre otras afecciones similares.

Por su parte, los jóvenes acostumbrados a comer mirando televisión suelen consumir comida chatarra y gaseosas. En cambio, sentados a la mesa familiar, los padres pueden incorporar hábitos saludables en ellos; un buen ejemplo es el consumo de agua en lugar de refrescos, o también la preparación de comidas caseras.

2. Desarrolla la comunicación

Comer y cenar en familia ayuda a los más pequeños del hogar a desarrollar su manera de expresarse, de argumentar y comunicar a través de la charla con sus padres y hermanos.

Además, es un momento que los padres pueden aprovechar para prestar atención a sus hijos, sobre todo si pasan muchas horas fuera de casa trabajando.

3. Crea buenos hábitos

Los niños aprenden por imitación los buenos modales en la mesa. La infancia es la etapa ideal para enseñar a los hijos patrones de conductas que desarrollarán a lo largo de su vida.

Si los infantes comen en el colegio, lo más probable es que copien a sus compañeros. Cenar en familia es una buena manera de reforzar los modales a la hora de comer.

Cuando un bebé puede sentarse por sí solo, es importante incorporarlo a la rutina de comer con la familia. Con ello, podrá aprender a tomar los cubiertos, a comer solo y a comunicarse con los demás.

4. Ahorro de dinero

Preparar una sola comida para todos supone un ahorro considerable de dinero. Se evitan las llamadas al delivery, las comidas rápidas o el encender la cocina varias veces al día para preparar alimentos diferentes para cada miembro de la familia.

5. Mejora el rendimiento escolar

Por la contensión y el buen clima que se genera, además del apoyo familiar que percibe el niño, comer y cenar en familia mejora su rendimiento académico. Las notas son considerablemente más altas en los niños que acostumbran tomar una comida sentados a la mesa junto con sus padres.

“Sentarse a la mesa para comer y cenar en familia asegura a los padres que los niños coman sano. Así, se evita el consumo excesivo de comidas rápidas y se favorece el de verduras, frutas y legumbres”

6. La familia se une

El hecho de compartir una comida es mucho más que disfrutar de un rico alimento. Mediante la comunicación, cada integrante llega a conocerse mejor, se siente parte de la familia, escuchado y querido.

Por lo tanto, se fortalece la unión de la familia, los sentimientos de fraternidad y compañerismo. En los niños esto es fundamental para que desarrollen una salud emocional equilibrada. En tanto, en los adolescentes ayuda a mantenerlos alejados de conductas adictivas, pues se sienten seguros e importantes para los padres.

1. Organización

El ritmo de vida actual hace difícil encontrar el tiempo para comer y cenar en familia todos los días. Para crear una rutina y lograr reunir a todos los integrantes alrededor de la mesa, una buena idea es organizar los horarios; una vez establecidos, hay que respetarlos.

2. Planificar las comidas

Es mejor dedicar un tiempo en la semana para planificar las compras y lo que se va a cocinar y plasmarlo en una lista, que luego puede colgarse en el refrigerador.  Así, todos recordarán lo que se necesita.

3. Incluir a los niños

Que los niños participen en la preparación de los alimentos es una buena manera de fomentar el hábito de comer juntos. Incluso les anima a incorporar alimentos saludables; también es preciso involucrarles en las rutinas de poner la mesa, juntar los platos sucios, ayudar a lavarlos, etc.

Finalmente, solo te queda comenzar a fomentar esta costumbre en el seno familiar. Si aún no lo implementan, pueden volverlo un hábito en apenas algunos días; será un espacio que todos disfrutarán.

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La importancia de comer en familia — Mejor con Salud

Los beneficios de comer en familia

Hoy en día, televisión e internet han tomado un lugar importante en la vida social. Tanto es así que están presentes en la mesa como si fuesen un comensal más. Pero lo más peligroso es que acaparan la atención y no permiten disfrutar de los beneficios de comer en familia. ¿Cuáles son estas ventajas? Te lo contamos en el siguiente artículo.

Comer en familia ya no es lo que era

Quizás la imagen típica de las publicidades -hace algunos años- era un matrimonio con sus hijos disfrutando de una comida o de una cena en la cocina. Y, si bien hoy sigue siendo la imagen que un producto quiere tener en su packaging, lo cierto es que no coincide tanto con la realidad.

En la actualidad, los padres suelen trabajar fuera de casa. Así, cuando llegan, no tienen tiempo ni ganas para preparar algún plato elaborado. Además, es habitual encontrarse con una televisión, por lo menos, en cada hogar. Y los niños, desde pequeños, ya poseen tabletas y móviles.

Esto da como resultado una cena rápida y sin interacción entre los miembros de la familia. Lo mismo sucede en el desayuno: con prisa porque llegan tarde, oyendo las noticias o mirando cómo estará el tiempo esa jornada.

Por otra parte, el almuerzo en familia ya casi se ha perdido. Los pequeños comen en la escuela y los padres en la oficina.

Los fines de semana cada cual se levanta a una hora diferente. Y, si por algún motivo coinciden los horarios y las actividades, parece que no puede faltar la ‘estrella’ de la casa: esa caja que habla, pero no escucha.

Esas largas mesas que tanto enorgullecían a los abuelos y les daban felicidad quedaron en el olvido. Ahora, los seres humanos parecen robots, hipnotizados frente a una pantalla.

No hablan con los padres o los hermanos, no saben cómo les ha ido su día, no se preguntan entre ellos cómo se sienten… Y esto es un tema de preocupación que acarrea consecuencias en un futuro próximo, tal y como explica un estudio publicado por la Revista Chilena de Nutrición.

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¿Por qué comer en familia es tan importante?

Sin tener en cuenta la edad o con quién se viva, es bueno comer en familia. Esto permite forjar ciertos lazos y disfrutar de la compañía (aunque sea durante 15 minutos).

Además, en esta época de pantallas brillantes y de horarios ajustados, no vendría mal reforzar la idea de que compartir los platos en la mesa es de lo más armonioso del día.

1. Aumenta la ingesta de verduras y frutas

Aunque no lo creas, comer en familia permite disfrutar de una comida más sana. Quizás sea de forma ‘inconsciente’, pero las madres cocinan utilizando ingredientes más naturales e incorporan más verduras a los platos si los niños prestan atención.

Sin duda, no es lo mismo llevarse bocados a la boca mientras se está mirando la televisión o el móvil que cuando se es consciente de lo que hay en el plato. Además, se ayuda a controlar las ingestas y las porciones, así como también a disfrutar el sabor de los alimentos.

2. Mejora la comunicación

La típica pregunta de “¿cómo te ha ido hoy en la escuela o en la oficina?” parece estar en peligro de extinción. Pero, al comer en familia, esta surge sin demasiado esfuerzo al sentarse alrededor de la mesa. Con la televisión apagada y los móviles lejos no hay excusas para hablar con quienes están al lado.

Tal vez al principio parezca un poco extraño, pero con el tiempo cada miembro esperará ansioso este momento del día para hablar y escuchar.

Las conversaciones que giran en torno a este encuentro permiten indagar sobre diferentes problemas, comprender ciertos comportamientos, opinar sobre diversos temas y ver la perspectiva del otro.

3. Evita problemas

En relación con lo anterior, un estudio publicado por el Acta Pediátrica Española también señala que comer en familia es fundamental cuando hay niños y adolescentes en casa. Esa ‘obligación’ de hablar en la mesa puede evitar problemas de conducta y ayudar ante situaciones de depresión, adicciones o cualquier otra situación que los afecte.

Tal vez un hijo en esa etapa está poco comunicativo y se cierra en sí mismo; no obstante, si a diario observa cómo los demás miembros de la familia interactúan, puede cambiar su actitud. Para ello, es fundamental que los aparatos electrónicos queden fuera de la mesa.

También es bueno saber que compartir una comida familiar sirve en caso de tener dificultades en la escuela. Se ha demostrado que el desempeño escolar está relacionado con lo que sucede en casa. Así, si el pequeño siente que los padres tienen interés por sus estudios, hará lo posible por mejorar y obtener buenas calificaciones.

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4. Enseña buenos modales

Los niños a cierta edad son como ‘esponjas’ que absorben lo que ven y escuchan. Por eso, es fundamental aprovechar la hora de la cena para inculcarles ciertos valores. Y qué mejor manera que predicar con el ejemplo.

Estas son algunas de las cosas que se aprenden al comer en familia:

  • Pedir por favor.
  • Agradecer.
  • Colaborar en las tareas domésticas.
  • Esperar el turno para hablar.

Incluso, puede ser de utilidad para que los niños comiencen a ayudar en la preparación de platos sencillos (por ejemplo, ensaladas), poner la mesa, recoger los platos o sacar la basura.

El vínculo de unión que se crea al comer en familia

A pesar de la genética, lo cierto es que cada individuo que forma parte del grupo familiar es diferente. Por ende, tal y como has podido comprobar, una buena forma para abrir paso al diálogo y tener más cercanía entre los miembros es la comida sin distracciones tecnológicas.

¿Y tú? ¿Cómo coméis en casa? ¿Le dais la importancia que se merece a este tradicional hábito?

Источник: https://mejorconsalud.as.com/la-importancia-de-comer-en-familia/

comer en familia una experiencia que beneficia a los ninos

Los beneficios de comer en familia

La infancia es el momento óptimo para sentar las bases de  hábitos alimentarios saludables a lo largo de toda la vida. El informe de un grupo de expertos, Nurturing Children’s Healthy Eating, muestra el papel clave de las familias en la creación de unos buenos hábitos alimentarios en los niños. 

Comer en familia es una experiencia social que beneficia a los niños. Es un momento ideal para observar, imitar, comentar, preguntar y aprender sobre los alimentos y la cultura y para que los niños establezcan así su identidad, un sentido de pertenencia y hábitos saludables.

«Comer juntos en familia se asocia a muchos resultados favorables para los niños, incluido el establecimiento de hábitos alimentarios saludables.»

Comer en familia para fomentar hábitos alimentarios saludables

Los expertos definen «comer juntos» o «comer en familia» como » una comida planificada del niño con uno de sus progenitores (o un familiar/cuidador) como mínimo».

Las organizaciones científicas y de salud, como la OMS, recomiendan encarecidamente que las familias coman más veces juntas.

La frecuencia y el contexto de las comidas familiares pueden mejorar el aporte de alimentos a los niños.

Los niños que comen con frecuencia en familia tienen más probabilidades de desarrollar hábitos alimentarios saludables, como desayunar y tomar alimentos con una mayor densidad de nutrientes, como frutas, verduras y productos lácteos. Por el contrario, los niños que comen poco en familia tienden a consumir más comida rápida, bebidas edulcoradas y grasas saturadas.

Las comidas familiares asiduas mejoran los hábitos alimentarios de los niños a través de diversos mecanismos:

  • los alimentos que se consumen durante las comidas familiares son más saludables que los que se consumen individualmente o fuera del hogar
  • comer juntos permite a los padres modelar el aporte de alimentos saludablesy los patrones de alimentación
  • comer juntos proporciona a los niños un entorno donde aprenden de forma implícita la alimentación saludable a través de las conversaciones y del ámbito emocional de la comida.

Las comidas familiares moldean los hábitos alimentarios de los niños de una manera sostenible y ejercen un impacto positivo no solo en la dieta de los niños, sino también en la de los jóvenes adultos.

Y muchos resultados positivos más

Los beneficios de las comidas familiares no se limitan a la adopción de hábitos alimentarios saludables.

Las comidas en familia abren un espacio para la relación entre el progenitor y su hijo; comer juntos se asocia a muchos resultados psicológicos positivos, como una mejor autoestima y un buen rendimiento académico, aparte de contribuir a proteger frente a los trastornos alimentarios, la violencia o la depresión.

Comer juntos es asimismo un modo de transmitir la importancia de las relaciones familiares y la cultura y de fortalecer el vínculo parentofilial.

El entorno importa

Sin embargo, el entorno y los efectos beneficiosos de las comidas familiares dependen de cómo se coma en familia. Por ejemplo, los estudios muestran que, si se mira una pantalla o una televisión durante la comida, los beneficios de las comidas familiares disminuyen y se aportan e ingieren menos alimentos saludables.

Por otro lado, ciertas medidas concretas influyen de manera positiva en la creación de  hábitos alimentarios saludables, por ejemplo:

  • invitar a los niños a preparar las comidas
  • comer con un horario regular
  • compartir padres e hijos la misma comida

Comer en familia supone un reto en esta vida tan acelerada

Si comer juntos ayuda a crear hábitos alimentarios saludables, conviene saber que el número de comidas familiares está disminuyendo desde la década de 1960 y que cuesta compaginar estas comidas con el ritmo actual de vida.

Las familias están muy ocupadas y conciliar trabajo y familia resulta complicado.

Hay que cocinar y comer con rapidez: los progenitores que trabajan dedican menos tiempo a preparar la comida y es más fácil que sirvan una comida rápida a sus hijos, sobre todo si la familia cuenta con ingresos bajos y los padres están pluriempleados. El estrés relacionado con el trabajo y los horarios laborales también se asocia con menos comidas familiares y más cenas rápidas.

La cantidad de comidas familiares depende también en gran medida de la cultura y varía de un país a otro: en Europa, solo el 33 % de los británicos comparten más de cinco comidas a la semana con sus hijos, frente al 78 % de los españoles.

Comer juntos en la práctica

Consejos para aprovechar al máximo las comidas en familia:

  • Adapte el número de comidas compartidas a su horario:establezca un objetivo realista en función de su horario. Si solo puede compartir tres comidas por semana con sus hijos, adelante, hágalo. ¡Cada comida cuenta!
  • Apague la televisión y todas las pantallas:apague el televisor y no deje que los teléfonos y las tabletas interfieran en la comida. Así fomentará el debate y la comunicación.
  • Converse sobre las comidas saludables y sabrosas:aproveche la oportunidad de la comida en familia para charlar sobre los alimentos saludables y cuénteles a sus hijos que disfruta compartiendo con ellos esos alimentos saludables. Si los niños ven a los padres comer brócoli y se da cuenta de que les gusta, tal vez desee probarlo.

Los alimentos ricos en nutrientes contienen en esencia «más nutrientes valiosos» que «nutrientes restrictivos».

El yogur, por ejemplo, contiene proteínas de alta calidad, incluidos los nueve aminoácidos esenciales en las proporciones necesarias para la síntesis de proteínas y las proteínas del yogur se digieren mejor que las proteínas de la leche entera, probablemente porque el proceso de fermentación inicia su descomposición en unidades más pequeñas.

El yogur es una fuente bien conocida de calcio, pero además aporta cantidades menores de otros muchos micronutrientes, entre ellos potasio, zinc, fósforo, magnesio, vitamina A, riboflavina, vitamina B5, vitamina B12 y, en algunos países, vitamina D.

Reference:

Источник: https://www.yogurtinnutrition.com/es/comer-en-familia-es-una-experiencia-social-que-beneficia-a-los-ninos/

Embarazo y niños
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