Los niños y el deporte

¿Por qué deben practicar deporte los niños?

Los niños y el deporte

El deporte, tanto si es en equipo como individual, es una actividad genial para los niños, que les da muchos más beneficios además de la actividad física.

La participación en deportes puede ayudar a incrementar su autoestima y motivarlos a mejorar académicamente, además de ayudarles a conseguir habilidades sociales.

La participación también les enseña los beneficios de ponerse retos y practicar para conseguirlos.

1. Actividad física

Es el beneficio más obvio de practicar deporte.

Los niños suelen pasar demasiado tiempo viendo la tele o jugando a videojuegos, así que las actividades deportivas les ofrecen la oportunidad de hacer ejercicio que les ayuda a mantenerse en forma de manera saludable. Así, favorece el correcto desarrollo de los sistemas fisiológicos, como el cardiovascular y el pulmonar, y refuerza el sistema muscular y esquelético.

2. Habilidades sociales

Su participación en deportes consigue que desarrollen habilidades sociales que les beneficiarán durante toda su vida. Así, aprenden no sólo a interactuar con otros niños de su edad, sino también con figuras mayores como sus entrenadores o árbitros.

Aprenden habilidades de liderazgo, de cohesión de equipo y comunicación, que les ayudarán en el colegio, su futura carrera y en sus relaciones personales.

3. Mayor integración social

Además de ganar habilidades sociales con sus compañeros o entrenadores, es importante darse cuenta que muchos estudios señalan que los niños que realizan una actividad física de manera regular, se integran mejor en sociedad y tienen menor riesgo de adquirir hábitos poco saludables como el consumo de alcohol y tabaco.

Ocupar sus tardes con actividades que requieren esfuerzo les mantiene alejados, al crecer, de grupos conflictivos y situaciones poco saludables.

4. Descanso

El hecho de practicar ejercicio físico de manera regular y moderada favorece que nuestro descanso posterior sea de mejor calidad, y que en el momento de dormir seamos capaces de tener un sueño más profundo y más reposado. Así, el deporte ayuda a relajarnos y a descargar la tensión acumulada en la escuela por la presión escolar, en niños y adolescentes, y más tarde en el trabajo cuando sean adultos.

A su vez, también instauramos en ellos el hábito que descansar no tiene porqué ir a la par con apalancarse en el sofá toda la tarde: introduciendo nuevos deportes y actividades ayudamos tanto a mantenernos activos como a descansar física y psicológicamente.

5. Quien algo quiere, algo le cuesta

A muchas criaturas les resulta difícil aceptar que deben esforzarse para conseguir sus objetivos, y también les es difícil entender que unas veces se gana y otras se pierde.

Su tolerancia a la frustración aumenta en el momento en que en competiciones o deportes en equipo aprenden que no todo es inmediato, y que las cosas cuestan de conseguir. Así, el deporte les ayuda a entender lo que son el sacrificio y el esfuerzo, que deben ser afrontados para poder conseguir la recompensa del triunfo.

6. Autoestima

Las actividades deportivas pueden tener un enorme impacto en la autoestima y confianza de las criaturas. Aquéllos que participan en deportes consiguen elogios y estímulos de sus entrenadores y padres, lo que ayuda a incrementar su confianza en sí mismos.

Además aprenden a creer en sus propias habilidades y a exigirse el máximo. Las críticas constructivas son también gran parte del deporte, y los atletas jóvenes aprenden a aceptarlas y usarlas para su beneficio.

7. La hormona de la felicidad

Practicar deporte libera endorfinas, una hormona que va directamente ligada a aumentar nuestro bienestar y vitalidad. Esto sucede cada vez que practicamos ejercicio físico, y nos puede ayudar tanto a ser más felices como a estar más satisfechos con nosotros mismos, lo que a su vez incrementa la autoestima de los más pequeños.

Además, esta sensación de felicidad es muy satisfactoria, y querrán incorporar el deporte en sus hábitos cuando sean mayores.

8. Salud para toda la vida

Finalmente, la participación deportiva promueve salud y bienestar que no solamente les durará en su infancia sino que les acompañará toda la vida.

Deportes como la natación o el golf son especialmente beneficiosos dado que el niño podrá seguir practicándolos cuando crezca.

Los niños que hacen deporte, además, suelen ser más conscientes de la importancia de comer sano.

Aunque la participación en deporte es una ruta genial para promover una vida sana y en buena forma, tanto los padres como los entrenadores deben alentar los niños a seguir una vida saludable y convertirse en modelos positivos a seguir.

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Источник: https://www.superprota.com/blog/por-que-deben-hacer-deporte-los-ninos/

Actividad física para los niños a los que no les gustan los deportes

Los niños y el deporte

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Los deportes en equipo pueden mejorar la autoestima, la coordinación y las condiciones físicas generales de los niños, además de ayudarles a aprender a trabajar con otros niños y adultos.

Pero algunos niños no son atletas innatos y es posible que le digan, directa o indirectamente, que no les gustan los deportes. ¿Qué hacer entonces?

¿Por qué a algunos niños no les gustan los deportes de equipo?

No es necesario que todos los niños se unan a algún equipo. Con una cantidad suficiente de otras actividades, los niños pueden estar en buena condición física sin hacerlo. Pero trate de averiguar por qué su hijo no está interesado. Quizás pueda ayudarlo a enfrentar preocupaciones más profundas u orientarlo hacia otra actividad.

Dígale a su hijo que le gustaría que juntos pudieran encontrar una solución. Esto puede consistir en continuar con el deporte de equipo, pero haciendo ciertos cambios, o bien en encontrar una nueva actividad.

A continuación, encontrará algunas razones por las cuales los niños pueden rechazar el deporte:

Todavía están desarrollando las habilidades básicas

Si bien existen muchos programas deportivos para los niños de edad preescolar, no es sino hasta los 6 ó 7 años que los niños tienen la capacidad física, pueden mantener la atención por períodos prolongados y poseen la habilidad de comprender las reglas necesarias para jugar un deporte de manera organizada.

Los niños que no han practicado demasiado un deporte específico podrían necesitar tiempo para poner en práctica de manera confiable habilidades como patear un balón de fútbol en movimiento o pegarle a una bola de baseball arrojada desde el montículo del lanzador. Probar y equivocarse, especialmente durante un juego, podrían frustrarlos o ponerlos nerviosos.

Qué puede hacer usted: Practique con su hijo en casa.

Ya sea tirando pelotas de básquet al aro, jugando a atajar una pelota o corriendo juntos, le dará a su hijo la posibilidad de desarrollar sus habilidades y mejorar su estado físico en un ambiente donde se siente seguro.

Su hijo puede probar de hacer cosas nuevas (y, posiblemente, fallar) sin sentirse cohibido por la presencia de otros niños. Y también compartirán un tiempo valioso.

El entrenador o la liga son demasiado competitivos

Un niño que hace deportes a regañadientes se sentirá muy nervioso cuando el entrenador dé indicaciones a los gritos o cuando la liga enfatice mucho que es necesario ganar.

Qué puede hacer usted: Averigüe sobre los programas deportivos antes de inscribir a su hijo en alguno. Hable con los entrenadores y con otros padres acerca de la filosofía del programa. Ciertas asociaciones deportivas, como la YMCA, tienen ligas que no son competitivas. En algunos programas ni siquiera llevan la cuenta de los tantos.

A medida que los niños crecen, pueden comprender los aspectos más competitivos del juego, como llevar la cuenta de los tantos o saber cuántas veces han perdido o ganado en la temporada.

A algunos niños puede motivarlos el juego competitivo, pero la mayoría no están preparados para recibir una presión mayor hasta los 11 ó 12 años.

Recuerde que aun en las ligas más competitivas, todos los participantes deben poder jugar en un ambiente positivo y donde se sientan apoyados.

Tienen miedo a salir a escena

Los niños que no son deportistas por naturaleza o son algo tímidos pueden sentirse incómodos por la presión de pertenecer a un equipo. Los niños más tímidos también pueden preocuparse por decepcionar a sus padres, entrenadores o miembros de su equipo. Esto es particularmente cierto cuando el niño todavía está desarrollando sus habilidades básicas y la liga es muy competitiva.

Qué puede hacer usted: Sea realista con respecto a sus expectativas; la mayoría de los niños no se convierten en atletas olímpicos que ganan medallas o reciben becas deportivas.

Hágale saber a su hijo que el objetivo es estar en buenas condiciones físicas y divertirse.

Si el entrenador o la liga no están de acuerdo con esto, probablemente sea recomendable buscar otra actividad.

Todavía está buscando su deporte

Algunos niños no han encontrado el deporte ideal para ellos. Quizás un niño que no posee la coordinación necesaria para jugar al béisbol tiene condiciones físicas y mentales para nadar, correr o hacer ciclismo. La idea de un deporte individual puede ser más atractiva para un niño al que le gusta hacer actividades solo.

Qué puede hacer usted: Sea abierto con respecto al interés del niño en otros deportes o actividades. Esto puede ser difícil si, por ejemplo, a usted siempre le gustó el baloncesto y quiere continuar esta tradición. Pero al explorar otras opciones, usted le permite a su hijo la posibilidad de invertir su tiempo en algo que él realmente disfruta.

Otras barreras

Cada niño madura físicamente a su propio ritmo; por lo tanto debe preverse que habrá una amplia gama de alturas, pesos y habilidades deportivas en un grupo de niños de la misma edad. Un niño mucho más grande o mucho más pequeño que el resto de los niños de su misma edad –o que no es tan coordinado ni tan fuerte– probablemente se sienta incómodo al tener que competir con ellos.

Es posible que los niños también tengan miedo de lastimarse o que se preocupen por no poder mantener el ritmo.

A un niño que está excedido de peso no le entusiasmará integrarse a un deporte, mientras que uno con asma se sentirá más cómodo con aquellos deportes que requieran un gran consumo de energía durante lapsos cortos de tiempo, como el béisbol, el fútbol americano, la gimnasia artística, el golf o las carreras de velocidad de pocos metros.

Qué puede hacer usted: Piense honestamente cuáles son las fortalezas, las habilidades y el temperamento de su hijo, y encuentre una actividad adecuada.

Algunos niños le tienen miedo a la pelota; por lo tanto, no les gusta el softball o el voleibol, pero es posible que disfruten de una actividad como correr. Si su hijo está excedido de peso, es posible que no tenga la resistencia necesaria para correr, pero disfrute de la natación.

Un niño demasiado pequeño para estar en el equipo de básquet puede disfrutar la gimnasia artística o la lucha libre.

Recuerde que algunos niños prefieren los deportes individuales más que los de equipo. El objetivo es evitar que su hijo se frustre, no quiera seguir jugando y se aleje de los deportes y la actividad física.

Trate de abordar las preocupaciones de su hijo. Ser comprensivo y proporcionar un ambiente donde se sienta apoyado fomentará el éxito en cualquier actividad que su hijo elija.

La actividad física fuera de los deportes de equipo

Aun los niños que alguna vez dijeron que odiaban los deportes pueden aprender a que les gusten los deportes de equipo a medida que sus habilidades mejoran o si descubren el deporte o una liga ideal. Pero aunque los deportes de equipo nunca le entusiasmen demasiado a su hijo, hay muchas cosas que un niño puede hacer para cubrir los 60 minutos diarios de actividad física necesarios.

El juego no estructurado suele ser muy importante para los niños que no participan de un deporte de equipo. ¿Qué es un juego no estructurado? Es la actividad que los niños realizan cuando se los deja solos, como tirar pelotas al aro de básquet, andar en bicicleta, jugar con una pelota de plástico tipo whiffle, jugar a la mancha, saltar a la cuerda o bailar.

Los niños también podrían disfrutar los deportes individuales u otras actividades organizadas que pueden mejorar el estado físico, como:

  • natación
  • equitación
  • clases de danzas
  • patinaje sobre ruedas
  • ciclismo
  • animadora de encuentros deportivos (cheerleading)
  • andar en patinetas
  • caminatas o excursionismo
  • golf
  • tenis
  • esgrima
  • gimnasia artística
  • artes marciales
  • yoga y otras clases para mantener el estado físico
  • frisbee
  • correr

Apoye la decisión de su hijo

Aunque le resulte difícil, trate de encontrar una manera de mantener a su hijo activo con algo que sea de su agrado. Intente tener una actitud abierta. Quizá su hijo está interesado en una actividad que no está incluida en las propuestas de la escuela.

Si su hija quiere probar hockey sobre hielo o el tipo de fútbol americano que consiste en quitarse una bandera (flag football), por ejemplo, ayúdela a encontrar una liga local o hable con alguna persona en la escuela sobre la posibilidad de crear un nuevo equipo.

Tendrá que ser paciente si su hijo tiene dificultades para seleccionar una actividad y continuarla. Por lo general, hacen falta varios intentos hasta que los niños encuentran una actividad adecuada.

Pero cuando esto ocurra, usted se alegrará de haber invertido el tiempo y el esfuerzo. Para su hijo, representará un paso importante hacia el desarrollo de hábitos deportivos que perdurarán toda la vida.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: octubre de 2015

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/hate-sports-esp.html

Deporte y actividad física en los niños

Los niños y el deporte

Es muy recomendable que los niños realicen actividad física de forma habitual, que esta forme parte de su estilo de vida y que disminuyan el sedentarismo.

Un estilo de vida físicamente activo en la infancia es una buena forma de prevención de ciertas enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como la obesidad, la hipertensión, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes, el cáncer, los problemas músculo-esqueléticos y los problemas de salud mental. Por otro lado, también se sabe que el sedentarismo es un factor de riesgo para estas mismas enfermedades, así que la actividad física regular y la disminución del sedentarismo son un pilar importante para la salud en la infancia.

Los hábitos saludables que se inician durante la infancia son más fáciles de mantener en la edad adulta.

Para que la actividad física sea saludable, es importante que sea regular, es decir, que forme parte de la actividad diaria. La actividad física realizada de forma esporádica no alcanza los beneficios en salud que se obtienen con una actividad física regular, pero de una forma u otra, cualquier tipo y cantidad de actividad física ayuda a combatir el sedentarismo.

Ponerse en forma

Para que el ejercicio físico sea saludable, debe estar adaptado a la condición física, a la edad y a las preferencias del niño, siempre con la meta de disfrutar, sea o no un deporte competitivo.

Para estar en forma se recomienda realizar una actividad física moderada o intensa durante al menos 60 minutos diarios. Este tiempo puede repartirse en dos o más sesiones, lo que facilitará su realización.

Se recomienda que la mayor parte del ejercicio físico sea con actividades aeróbicas como correr, saltar, bicicleta… intercalando, en niños mayores, actividades vigorosas para el fortalecimiento muscular y óseo unas tres veces a la semana.

A lo largo del día se pueden aprovechar las actividades cotidianas para realizar ejercicio, lo que es mucho mejor para la salud que permanecer sedentario.

 Por ejemplo, es mejor caminar y subir por las escaleras que utilizar medios de transporte, ascensores y escaleras mecánicas.

Se puede ir andando o en bicicleta a la escuela,  de esta manera se consigue mejorar la condición física, lo que va a permitir realizar con más facilidad las actividades de intensidad moderada o intensa

Para estar en forma, lo primero que hay que hacer es combatir el sedentarismo

La tendencia actual en la infancia y la adolescencia es a moverse cada vez menos, lo que favorece la aparición de enfermedades crónicas en la vida adulta, que aparecen porque el cuerpo no está diseñado ni preparado para el sedentarismo.

Si se suman las horas de clase en el colegio, las de sueño nocturno, las que se emplean en los deberes y viendo la televisión o jugando con pantallas de ordenador, los niños pasan muchas más horas en un estado de inactividad física que en movimiento.

Así que, lo primero, es reducir al mínimo las actividades sedentarias a menos de dos horas diarias. Qué duda cabe que hay un tiempo para realizar los deberes escolares. Sin embargo, el tiempo dedicado a la televisión y los videojuegos es recomendable reducirlo al mínimo. 

¿Qué tipo de ejercicio es recomendable para un niño, en función de su edad?

Se dan aquí algunas ideas prácticas, ¡incluso para lactantes!

Lactantes: Juegos en el suelo o en el agua. Movimientos de brazos y  piernas, buscar y coger objetos, girar la cabeza, tirar, empujar y jugar con otras personas, patear, gatear, ponerse de pie, arrastrarse y andar.

Preescolares (hasta 5 años): Andar, ir en bicicleta, columpiarse, correr, juegos, saltar y actividades en el agua.

Escolares y adolescentes: Actividad física moderada-intensa al menos una hora al día y todos los días de la semana, intercalando ejercicios vigorosos para el fortalecimiento muscular y óseo tres veces a la semana. Una cantidad o intensidad menor también puede ser saludable, porque disminuye el sedentarismo.

A cualquier edad es necesario minimizar elsedentarismo. El riesgo de que la inactividad infantil cause problemas de salud en la edad adulta es muy alto.

¿Hay alguna ayuda fácil para orientarse a la hora de elegir el ejercicio adecuado y su frecuencia?

Sí, la pirámide del ejercicio físico es una ayuda visual rápida y sencillaquenos sirve como recordatorio de qué tareas se pueden repetir a diario y cuáles debemos minimizar.

En la base se encuentran las actividades que hay que realizar diariamente, como subir y bajar las escaleras, caminar, jugar de forma activa, ayudar en las tareas domésticas, pasear al perro…

Conforme ascendemos, las que hay que realizar de forma más periódica, por ser más intensas, son los deportes como el fútbol, baloncesto, natación…

Para terminar, en la cima están aquellas actividades que es recomendable reducir, ya que favorecen el sedentarismo, como ver la televisión.

Este tipo de actividades tienen que iniciarse en la niñez, si queremos que se mantengan en la edad adulta.

Algunas sugerencias:

  • Disminuir  el tiempo en sillas de transporte, ir caminando al colegio.
  • Reducir el tiempo frente al televisor, ordenadores y videojuegos.
  • Incorporar a los niños en tareas domésticas que precisen actividad física.

Para todos estos cambios es fundamental la implicación familiar y el cambio de hábitos también en los padres, que deben dar ejemplo con un estilo de vida activo.

Источник: https://enfamilia.aeped.es/vida-sana/deporte-actividad-fisica-en-ninos

Los niños y el deporte

Los niños y el deporte

Indice

La práctica de una actividad física forma parte de la vida de los niños, como la alimentación o el sueño.

Los músculos se desarrollan funcionando y sin actividad deportiva el corazón se fatiga mucho más rápido.

Sin embargo muchos padres se plantean dudas sobre qué deporte inculcar a sus hijos o qué edad debe ser la idónea para comenzar y más aún si desean que su hijo sea una estrella en la cancha.

Beneficios del deporte en los niños

• Fortalece los músculos y huesos

• Previene la obesidad

• Previene el riesgo de enfermedades tales como la diabetes

• Puede corregir posibles defectos físicos

• Enseña a seguir reglas

• Ayuda a relacionarse con los demás

• Ayuda a coordinar sus movimientos

• Ayuda a ingresar en la sociedad, haciéndole más colaborador y menos individual

• Potencia la creación y regularización de hábitos

• Estimula la higiene y la salud

• Duermen mejor y son capaces de enfrentarse mejor a los pequeños retos de la vida cotidiana

Los beneficios en la práctica de un deporte son innumerables pero ante todo el niño debe divertirse con él.

Precauciones a tener en cuenta en la práctica del deporte infantil

A pesar de los beneficios que se obtienen de la actividad física durante la niñez, hay que tener en cuenta ciertas precauciones, ya que cuando se superan los límites máximos permitidos con posturas incorrectas o cargas excesivas, pueden producirse efectos negativos.

Por esta razón es muy importante que el deporte infantil esté supervisado y sea impartido por educadores especializados, capaces de adaptar la actividad física de acuerdo a la edad y la condición física del menor, evitando que sus efectos puedan influir negativamente en el desarrollo del niño.
 

¿Qué criterios debe seguir un niño para elegir un deporte?

La motivación debe dictar la elección de una actividad deportiva. Lo primordial es que al niño le guste ese deporte. Los padres le pueden animar a practicarlo, pero nunca obligarle. Es normal que a un niño le llame la atención un determinado deporte influido por sus amigos o por los medios de comunicación.

¿Qué niño no quiere ser piloto de Fórmula 1 o ciclista cada verano del tour o futbolista en la final de la Champions League? Debemos por lo tanto atender a los gustos del niño, pero siempre tratando de tener en cuenta otros criterios de elección.

La cercanía de las instalaciones o polideportivos es un condicionante si el niño va a practicar un deporte con frecuencia.

El carácter del pequeño, es otro factor importante; si un niño es tímido, por ejemplo, deberá ser orientado hacia deportes de equipo como el baloncesto, en el que no sea necesario que esté solo en una cancha. A los niños agresivos se les aconseja los deportes de combate como el judo, que le permitan luchar y canalizar su energía por medio de un juego con reglas.

¿Existen deportes particularmente adaptados a cada edad del niño?

Todos los deportes son buenos independientemente de la edad. El único contraindicado es la musculación, ya que puede dañar los cartílagos, en plena fase de desarrollo.

Desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Licenciados en Educación Física, José Alfonso Rodríguez, vicepresidente del Colegio de Madrid, insiste en que “no debemos hablar de deporte propiamente dicho al referirnos a niños de hasta 6 años, sino de actividades en las que el pequeño desarrolle toda su movilidad muscular: carreras, saltos, equilibrios, actividades acuáticas… pero siempre de una forma lúdica y adaptada y nunca como una competición deportiva”. Sí aconseja, en cambio, realizar una actividad física “cuanto antes mejor, pero variada y lúdica, adaptada a la morfología y fisiología del niño”.

Si bien existen deportes en los que un niño puede iniciarse a una edad más temprana, el esquí, la gimnasia o la natación son más fáciles para un niño pequeño, pero cada uno tiene unas características que le dotan de unas ventajas sobre otros.

Raquel Cebrián, monitora de snowboard infantil en la escuela de esquí FrikiClub es consciente, desde su experiencia, que el primer contacto de los niños con el deporte debe hacerse desde el juego: “siempre que se enseñe de una forma lúdica y divertida, adecuada a cada nivel y edad, la actitud de los niños ante el deporte es muy positiva, ya que les apetece mucho aprender”.  Noemí Suriol, directora del Centro Lenoarmi, está de acuerdo en que no se puede hablar a esta edad de deportes en el sentido estricto: “Todo se aprende a través del juego, pero no se trata simplemente de jugar ya que si no, cuando se hacen mayores, los niños no evolucionan más”.

Sin embargo es cierto que muchos niños desarrollan muy pronto unas aptitudes que hacen que demanden la práctica de un deporte antes que otros. J. A.

Rodríguez reconoce que en estos casos el niño también “debe desarrollarse en el juego al principio, después podrá ejecutar actividades predeportivas, continuar realizando varios deportes a la vez y finalizar con la especialización en uno solo, que nunca debería realizarse hasta que el niño resulte enriquecido motrizmente con juegos y actividades físicas”. Los profesionales de la Educación Física se encargarán de orientarlos hacia la especialidad deportiva en la que el niño pueda destacar, pero aclara que “una especialidad reglada y competitiva nunca debe plantearse antes de haber adquirido una madurez fisiológica y motriz, esto es, antes de los 11 años”.

La actividad física de alta competición requiere un compromiso permanente del niño con el entrenamiento, el juego que éste realiza inicialmente deja de serlo para convertirse en una obligación, los horarios son estrictos y las lesiones se convierten en parte de su vida.

En estos casos los niños que no están preparados psicológicamente pueden presentar traumas, muchas veces son reforzados por las ansias de triunfo de algunos padres, que deberán preguntarse si están dispuestos a asumir estos riesgos.

Juan Barberá, Director de la Escuela Madrileña de Gimnasia y del Comité de Gimnasia Aeróbica sabe que estos niños deben tener algo más que talento para el deporte: “No sólo tienen que despuntar físicamente. Generalmente son más maduros mentalmente.

Y más que aptitudes físicas lo que estos niños tienen en común es tesón”.

¿Qué deporte es bueno para cada edad?

Baloncesto y fútbol: Son deportes de equipo que desarrollan la velocidad, la resistencia, la coordinación de movimientos, las reglas, el respeto al adversario y el trabajo en equipo. Se recomienda iniciarse a partir de los 5 años (baby-basket, baby-fútbol)

Natación: Suele ser el deporte más adecuado para niños de muy corta edad.

Mientras el niño no tenga edad suficiente para jugar a otras actividades, el agua se presenta muy accesible, ya que no hace daño, mantiene su peso y puede desplazarse por sí mismo aunque todavía no se mantenga en pie en tierra firme.

Noemí Suriol, es consciente del peligro que entraña el medio acuático, por eso trata de inculcar la importancia de “que el niño aprenda a comportarse frente a este medio, que reconozca sus límites y desarrolle el sentido de la prudencia”.

Pero enumera los beneficios de esta actividad: “Los bebés desarrollan toda su psicomotricidad en el agua. Aquí aumenta su equilibrio, los reflejos y se enriquece la seguridad en sí mismo”. En cuanto a la edad idónea para la natación matiza: “La natación, saber nadar con estilos, se puede iniciar a partir de los 4 años. Antes pueden aprender a desplazarse y a comportarse frente al medio”.

Ciclismo: Es idóneo para desarrollar la resistencia cardiovascular del niño y reforzar sus músculos y las articulaciones de sus miembros inferiores. Es a partir de los 4 ó 5 años cuando los niños aprenden a montar en bicicleta, y aunque no podrá apuntarse a una escuela hasta más adelante, sí podrá iniciarse en sus primeras travesías.

Equitación: Permite adquirir un buen equilibrio, flexibilidad y una buena sujeción vertebral. Favorece el aprendizaje de responsabilidades y le permite descubrir la naturaleza a través del contacto con el animal. La iniciación a la equitación puede empezar con ponys a partir de los 3 ó 4 años.

Esquí o snowboard: Son deportes que favorecen el equilibrio, la adquisición de reflejos, el sentido de la orientación, etc. Desarrollan la resistencia y hacen trabajar el corazón y el aparato respiratorio. Favorecen el contacto con la naturaleza, el compañerismo y que los niños se “despeguen” del seno familiar, ya que inician sus primeros viajes sin sus padres.

Pueden comenzar a los 2 ó 3 años. Raquel Cebrián, lleva varios años enseñando a niños a surcar las pistas de nieve y les anima rotundamente a aficionarse a este deporte en el que “se pueden iniciar desde que aprenden a andar”.

Además está de acuerdo en que cuanto menores sean, mayor será su evolución porque “se atreven más y no tienen miedo a caerse, ya que las caídas son algo normal en su vida cotidiana. Además al tener el punto de gravedad más bajo, el golpe siempre es menos brusco que en el adulto. A esto hay que añadir la increíble flexibilidad de los pequeños, que favorece dicha evolución”.

Sin duda aunque los deportes de nieve son estacionales, cada vez son más demandados por los más pequeños, que pueden practicarlos durante todo el año en parques de nieve artificial.

Judo y kárate: Son deportes de combate, que desarrollan la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio. Permiten a niños hiperactivos canalizar su energía y agresividad.

Les enseña a defenderse, por lo que les aporta confianza y seguridad. Favorece la disciplina y el respeto por el adversario.

Puede comenzar a practicarse a partir de los 5 años, en el marco de una práctica lúdica.

Источник: https://www.todopapas.com/ninos/salud-infantil/los-ninos-y-el-deporte-326

Embarazo y niños
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