¿los reyes son los papÁs?

¿Cómo actuar cuando creemos que los hijos sospechan la verdad sobre los Reyes Magos?

¿los reyes son los papÁs?

Una de las grandes preguntas que se hacen los padres con niños pequeños durante estas fiestas es cuándo decirles a sus hijos la verdad sobre Papá Noel y los Reyes Magos.

Aunque no existen estudios que determinen qué edad es mejor para conocer la verdad, los psicólogos coinciden en situar la franja de entre 7 y 11 años como el momento en que desarrollamos un pensamiento abstracto y lógico que nos ayuda a comprender fantasías que hasta entonces considerábamos ciertas.

¿Hay que mentir a los niños sobre Papá Noel y los Reyes Magos?

Existe, no obstante, el estudio «Encounter with reality: Children's reactions on discovering the Santa Claus myth», de los psicólogos Carl J. Anderson y Norman M.

Prentice, que señala que la mayoría de los niños no siente una frustración preocupante cuando descubren la verdad y, por otra parte, el impacto emocional derivado de la noticia no se prolonga en el tiempo.

Este trabajo fue publicado en Child Psychiatry and Human Development.

El mismo explica que, por regla general, los niños llegan a la verdad por su cuenta a los siete años de edad y sobre todo experimentan reacciones óptimas ante este descubrimiento, ya que para ellos implica un nuevo aprendizaje.

Evidentemente, con el alud de información que los niños reciben a diario y, por tanto, con la exposición constante a realidades que antes estaban más compartimentadas entre el mundo infantil y el adulto, parece plausible que muchos hijos conozcan la verdad sobre Papá Noel y los Reyes Magos antes de que se la cuenten sus padres.

De ahí que, según sostiene la profesora de Psicología y directora del Laboratorio de Investigación de Niños en la Universidad de Texas Jacqueline Woolley, en Psychology Today, tal vez sea beneficioso para el desarrollo cognitivo y en emocional descubrir por uno mismo que Papá Noel no es un ser físico que reside en el Polo Norte sino que se trata de una fantasía que pertenece a un universo mitológico del que nos hemos dotado los humanos.

¿Siempre hay que decir la verdad?

A partir de ahí, como razona Wolley, la ansiedad de los padres y su máxima preocupación es si ocultando la realidad a los hijos pueden generarles frustración y menoscabar su confianza.

Algunos psicólogos son partidarios de la sinceridad sin ambages, como el investigador David K.

Johnson, que en un artículo de opinión, defendía que mantener la existencia de Papá Noel a toda costa supone una mentira que «degrada la confianza del niño en los padres, fomenta la credulidad, no fomenta la imaginación y es equivalente a sobornar a los hijos por buen comportamiento».

Sin embargo, la postura radical de Johnson encuentra claras objeciones entre investigadores de su mismo campo.

La psicóloga familiar María Martín Santacreu propone «buscar formas creativas de afrontar este momento cuando ya vemos que han empezado a sospechar».

Por ejemplo, «escribirles una carta explicándoles el secreto de los Reyes Magos y la manera en que representan el amor de las personas que tiene a su alrededor».

De la mima opinión se muestra la psicóloga Mireia Navarro, quien sugiere a los padres abordados por los hijos sobre el particular que expliquen la historia de los Reyes Magos a manera de cuento y convertida «en una bonita tradición» compartida.

Se trata, pues, de mantener la magia y transmitirla de generación en generación sin mentiras: «no debemos engañar a nuestros hijos, no debemos faltar a la verdad, pues antes o después se enterarán. Negar una realidad no es la vía más adecuada para aclarar sus dudas e inquietudes.

Si nos hacen una pregunta tan directa, debemos responder y no podemos faltar a la verdad», argumenta Navarro.

¿Cuál es el mejor momento?

Un buen indicador para saber cuándo ha llegado el momento de disipar sus dudas y desvelar el misterio pueden ser las preguntas que plantean los hijos. «Tal y como van avanzando en el desarrollo empiezan a entender las diferencia entre fantasía y realidad«, explica Martín Santacreu, así que «podemos utilizar las preguntas para que sean ellos/as los que reflexionen».

De esta manera, «si nos preguntan «¿cómo llevan los Reyes Magos regalos a todas partes?», les podemos preguntar por qué lo dudan y ayudarles a que ellos/as se respondan».

Se trata de empezar a utilizar su pensamiento más concreto y lógico para qué resuelvan su confusión.

Desde Faros, del Hospital Maternofilial Sant Joan de Déu, aconsejan tener prevista la situación, aunque no sea fácil predecir la reacción del niño.

«La Navidad no es quizá el momento ideal, aunque a veces es inevitable, porque es la época en la que oyen el rumor entre sus compañeros», puede leerse en la publicación.

La elección de otra época del año comporta la ventaja de extrapolar los símbolos navideños a «la importancia que tienen las tradiciones culturales» en nuestra vida y el arraigo que debemos mantener con los seres queridos, así como los beneficios de transmitir unos valores éticos como la solidaridad y la preocupación por los demás.

A este respecto, María Santacreu subraya que otro hecho positivo y que puede resultar beneficioso para el niño es «hacerle cómplice en la preparación de este ritual para otros pequeños de la familia», como hermanos o primos. De esta manera, «les damos un papel responsable y fomentamos que continúen participando de la ilusión desde una posición coherente a su edad y evolución».

Al fin y al cabo, la capacidad imaginativa de la infancia va mucho más allá del conocimiento de quiénes son en realidad Papá Noel y los Reyes Magos. Y esa magia, ilusión y sorpresa acaban convirtiéndose en un recuerdo agradable de nuestros primeros años y en el descubrimiento de que la realidad está plagada de relatos fascinantes y mitologías imprescindibles.

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Источник: https://www.eldiario.es/consumoclaro/madres_y_padres/actuar-creemos-realmente-reyes-magos_1_1179243.html

Carta para niños que ya no creen en los Reyes Magos

¿los reyes son los papÁs?
Es hora de que los Reyes Magos le traigan a tu hijo algo más que regalos…

Hay un momento en la vida de un padre en que debe responder a ciertas preguntas. Una de ellas es “¿existen los Reyes Magos?”.

La cosa suele empezar por algún comentario del tipo “en mi clase hay un niño que dice que los Reyes Magos no existen…”  y ahí te dejan la bomba, a punto de explotar y tú sin saber si cortar el cable rojo o el azul.

Por si aún no ha llegado ese momento, pero está a punto y quieres retrasarlo, aquí te damos las 10 pruebas «científicas» de que los Reyes Magos existen. No nos las hemos inventado, son documentos y pruebas reales (desde mapas medievales a imágenes de Los Simpson).

Nosotros pasamos ya por ese trance con nuestro hijo mayor. En aquel momento, comentando el “problema” con una amiga, me contó que le habían pasado una carta que se envía a los niños para contarles la verdad sobre los Reyes Magos.

Nos resultó un poco chocante lo de la comunicación epistolar, la verdad, pero estábamos un poco atascados con el asunto, así que le pedimos que nos la reenviase. La leímos y nos gustó mucho, tanto que decidimos utilizarla.

Luego, visitando foros y hablando con otros padres, supimos que hay algún modelo más, pero en todos los casos cumplen el objetivo de que la cosa no sea tan fría como un “sí, hijo, los Reyes son los padres”, sino que haya una cierta magia incluso en ese abandono de la edad de la ilusión.

El caso es que se la enviamos por correo postal  y, cuando llegó a casa, se la dejamos encima de la mesa donde hacía los deberes.

Cuando llegó y la vio, nos hicimos los despistados, pero en realidad estuvimos espiando cómo la abría y se ponía a leerla (él solo, en su habitación) aguardando su reacción con el alma en vilo.

Terminó, la dobló, la guardó en un cajón y luego se acercó a nosotros y nos dio un beso. Aún se me saltan las lágrimas al recordarlo…

Cuándo enviar la carta de los Reyes Magos

Nuestra experiencia es que no hay un momento fijo. A veces depende más de que nuestro hijo tenga algún amigo “enteradillo” en el cole que de lo que se haga o diga en casa. Los síntomas son siempre los mismos: preguntas, comentarios, vueltas y revueltas sobre el tema…

El niño quiere por un lado que se sepa que lo sabe; por otro, teme que eso signifique el fin de los regalos, así que siempre hay un tiempo más o menos prolongado en el que se hace el tonto, aunque sus sospechas van rozando la certeza.

Con nuestro segundo hijo, por ejemplo, (cuando tenía 10 años) ya íbamos a mandársela, pero, por mucho que nos costara creerlo, seguía manteniendo la ilusión casi intacta, así que esperamos un año más. En diciembre de 2012 ya no hubo dudas… Pegué el sello y eché el sobre con la misiva al buzón.

Los Reyes Magos no dejarán que la ilusión se apague…

Os indicamos a continuación los dos modelos de carta más usuales. Copiad el texto en un Word, adaptadlo y… listo para enviar. Escoged la que más os guste y ¡suerte!

Modelo 1: sin cuento previo

Hola, David:

Somos los Reyes Magos.

En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo es tu corazón.

Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que te apasiona el fútbol, que te gusta madrugar, que eres un gran flautista, que escribes cuentos sobre dragones, que tienes una profe hueso que se llama Lola, que te gusta hacer bizcochos y empanadillas dulces, que conoces el secreto del cocinero, que tienes una especie de segunda familia en Francia, que tienes un amigo que se llama Miguel (y otro Nuno, y otro Usumane…) y una amiga que se llama María…

Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tus hermanos (aunque a veces, con Sergio, no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá. Y sabemos que ya tienes 11 años y… algunos meses más.

Sí, ya eres mayor. Y, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en hombrecito, está preparado para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben.

Sí, pocos saben la GRAN VERDAD… y, para conocerla, hay que ser capaz de guardar el gran MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.

Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas…. pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Sí, son tus padres.

Y te ponen juguetes porque creen que durante todo el año te has portado superbien, porque creen que eres un buen chico, un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen nieto, un buen alumno, un buen dibujante, un buen lector, un buen estudiante…en fin, un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él.

Querido David, tu papá y tu mamá son felices porque tú existes, porque tú eres su querido hijo y no un niño cualquiera. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu inteligencia, de tu cariño, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.

Tu hermano Miguel fue el primero en conocer nuestro secreto, pero tu hermano Sergio es aún pequeño y por eso no podemos hacerle participar de este gran misterio. Hay que guardar el secreto.

¡Es una gran responsabilidad! Tú, que sí lo conoces, debes ayudarnos a mantener en él la ilusión cada año que ponga sus zapatos bajo el árbol. Cuando sea tan mayor como tú, los Reyes Magos nos encargaremos de escribirle una carta también a él.

Contamos contigo para que no se lo cuentes. Le dejaremos creer en los Reyes Magos unos años más.

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá y mamá.

Modelo 2: con más fantasía

Cuando el Niño Jesús nació, tres Reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto, y el Niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los Reyes, Melchor, dijo:

— ¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

— ¡Oh, sí! —exclamó Gaspar—. Es una buena idea, pero es muy difícil de hacer. No seremos capaces de poder llevar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

Baltasar, el tercero de los Reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó:

— Es verdad que sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito.

Los tres Reyes se pusieron muy tristes al pensar que no podrían realizar su deseo. Y el Niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y su voz se escuchó en el portal:

— Sois muy buenos, queridos Reyes Magos, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

— ¡Oh! necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

— No os preocupéis por eso –dijo el Niño–. Yo os voy a dar no uno, sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

— ¡Sería fantástico! Pero, ¿cómo es posible?—, dijeron a la vez los tres Reyes Magos con cara de sorpresa y admiración.

— Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?

— Sí, claro, eso es fundamental—, asintieron los tres Reyes.

— Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

— Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje— respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

— Pues decidme, queridos Reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres?

Los tres Reyes se miraron asintiendo y empezando a comprender lo que el Niño Jesús estaba planeando, cuando su voz de nuevo se volvió a oír:

— Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los Tres Reyes Magos de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, yo ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños, la entrega de regalos se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Pero cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contarán esta historia y recordarán que gracias a los Tres Reyes Magos todos son más felices.

Источник: https://planesconhijos.com/navidad-con-ninos/carta-para-los-ninos-que-ya-no-creen-en-los-reyes-magos/

Cómo y cuándo decir la verdad a los hijos sobre Papá Noel y los Reyes Magos

¿los reyes son los papÁs?

Estamos a solo dos días de que llegue Papá Noel a los hogares de millones de niños y a un par de semanas de que lleguen los Reyes Magos, y de que los niños vivan, en consecuencia, la «magia» de la Navidad.

Son dos tradiciones muy arraigadas en nuestro país y es habitual que los niños crezcan creyendo en todo ello, hasta que llega una edad en que lo descubren por sí solos o los padres optan por revelar la verdad: ¿Cómo y cuándo decir la verdad a los hijos sobre Papá Noel y los Reyes Magos?

La mejor edad según los psicólogos

Dicen los expertos que los niños son capaces de pensar de manera abstracta a partir de los 7 años, y que por lo tanto la edad en la que pueden entender mejor que Papá Noel y los Reyes no son reales ronda los 7 a 11 años, que es en realidad cuando la mayoría lo descubre o se entera por sus padres.

En contraposición, hay quienes, como yo cuando era niño, hubiera preferido que no me lo dijeran nunca. Al menos por cómo me lo tomé. Era la Navidad del 89 y yo tenía ya 10 años.

¡Diez años! Los 10 años de entonces no son los 10 años de ahora, y además yo fui un niño muy introvertido que llegó a alucinar tanto con la Navidad, a interiorizarla de tal manera, que negué toda posible evidencia de que todo fuera una invención y llegué hasta esa edad convencidísimo de que Papá Noel y los Reyes Magos existían (por esta y otras cosas mi mujer sufre cuando me intentan «vender» algo, porque cree que diré que sí, o incluso que algún día acabaré absorbido por alguna secta).

El caso es que con mis diez años, y hablando con mis abuelos para explicarles con toda mi ilusión lo que me habían traído los Reyes, mis padres consideraron que la cosa había ido ya demasiado lejos y me cogieron a un lado para explicarme que todo era una ilusión que habían creado desde siempre y que como ya era muy mayor tenían miedo de que los niños se rieran de mí por seguir creyendo en ello. Como dicen en Faros, la revista digital del Hospital Sant Joan de Déu:

Hasta ahora, ningún estudio psicológico ha indicado que los niños padezcan secuelas o guarden rencor a los padres, por haberles ocultado la verdad tanto tiempo.

Pues bien, ese día, en ese momento, solo tuve ganas de coger los regalos y metérselos por… bien, mejor no lo digo. Me enfadé muchísimo, me sentí engañado, pero tampoco dije nada porque acababan de regalarme varias cosas que me hacían muchísima ilusión.

No dije nada, pero me quedé helado, inexpresivo, y me abrazaron, y trataron de explicármelo de otra manera, con más abrazos, pero yo ya no oía nada. Mi mente se quedó ahí, en ese instante, petrificada, y recuerdo el momento, pero no sé qué pasó el resto del día. Probablemente jugué con menos ilusión que nunca.

Y todo por el engaño, por sentirme estafado, por haber creado castillos en mi imaginario y luego derribarlos de una patada.

Así que si por entonces me dijerais cuándo es el mejor momento, diría: «Nunca«. Pero entonces yo habría llegado, quién sabe, a los 11 y los 12 años, me habría enterado no sé cómo, y quizás me habría enfadado más por un engaño de tanto tiempo, o menos, por ser más mayor, a saber. Vamos, que ahora les entiendo, pero por entonces les odié, y mucho.

No hay una mejor edad

Por eso tengo claro que no se puede decir cuándo es la mejor edad. A mí quizás me hubiera faltado un añito más de cocción, a pesar de mis 10 años, y mi hermano pequeño, por ejemplo, se enteró a los 7 años y no le supuso mayor problema.

Tengo que decir, también, que con 7 años di un aviso a mi madre porque un niño me dijo la verdad: «mamá, hoy un niño me ha dicho que los reyes sois los padres, ¿es verdad?» y ella me aseguró que el niño me había mentido.

Esto hizo reafirmar mi convicción en ellos y, obviamente, aumentar mi cabreo posterior.

Digamos, pues, que lo aconsejable no es marcar una edad en el calendario, sino crear la magia, la fantasía, la tradición, y esperar a que tu hijo te vaya dando señales o pistas.

Hay padres que a los 6-7 años se lo dicen a sus hijos para que no se enteren por boca de otros niños y, sin quererlo, convierten a sus hijos en «esos niños que van contando a los demás la verdad».

Por eso, vale más no descubrirlo de manera impactante, cuando no sospechan nada, contrarrestando sus creencias de manera brusca de modo que quieran revelar el secreto a otros niños, sino dejar que suceda poco a poco:

  • Si un día te pregunta porque ha oído algo, no le mientas, no le digas que es mentira. Pregúntale qué cree, y así sabrás hasta dónde llegan sus sospechas.
  • Si ves que lo tiene clarísimo, no le des más vueltas, le aclaras que es una tradición, que se hace para mostrar a los niños que hay personas buenas que disfrutan haciendo felices a los demás sin pedir nada a cambio y le explicas cómo pueden ser las Navidades a partir de ese momento (si hay niños más pequeños guardando el secreto, haciendo también regalos para los demás, preparándolo todo si quiere, etc.).
  • Si ves que no lo tiene muy claro («mamá, creo que es imposible que hagan magia y lleguen a todas las casas del mundo»), puedes jugar aún con la tradición explicándole que a veces hay ayudantes que hacen que sea posible, y que incluso a veces piden ayuda a los padres para que les echen una mano.
  • Si se enfada, acepta su opinión y su sentimiento, no se lo niegues, y permítele que se exprese y pregunte, y le explicáis que lo último que queríais era mentirle y hacerle enfadar, y que todo responde a un juego, a una leyenda, a una tradición que se hace con los niños para que entiendan la época como de amor, de felicidad, de dar a cambio de nada, y que habéis disfrutado mucho haciéndole feliz cada año.

Yo nunca les he mentido

No sé si fue la mejor opción, o si podríamos haberlo hecho de otra manera, pero en mi casa decidimos no tener que decirles nunca la verdad, no diciéndoles nunca la mentira.

Celebramos Papá Noel y les dejamos regalos como si fuera el grandullón con renos, al igual que celebramos los Reyes, pero no exageramos la película ni nos escondemos al comprar las cosas (si lo hacemos es para que sea sorpresa), ni creamos más leyenda ni magia alrededor de los personajes.

Por eso Aran (el mediano) sabe desde los 4 años quién les regala las cosas y Jon (el mayor) supongo que desde una edad similar. Guim tiene tres años y sinceramente, aún no sé qué cree.

Pero de esto os hablo mañana, por si queréis guardaros todavía las opiniones al respecto (buenas y malas, que yo las acepto todas siempre y cuando se hagan con respeto).

Fotos | iStock
En Bebés y más | ¿Crees que no decirles a los niños la verdad sobre Papá Noel y los Reyes Magos es mentirles? La pregunta de la semana, Cuento de los Reyes Magos: cuando toca hablar con los hijos sobre la Navidad

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/como-cuando-decir-verdad-papa-noel-reyes-magos-a-hijos

Cómo decirle a los niños que no existen los Reyes Magos (o Papá Noel)

¿los reyes son los papÁs?

Llega la Navidad, esa época en la que año tras año los niños esperan con ilusión a que los Reyes Magos les traigan regalos.

Pero, tengo que contaros algo: los Reyes Magos, Papá Noel o incluso el Ratoncito Pérez, no existen de verdad.

¿Es bueno mentir a los niños con la existencia de estos seres irreales? ¿Cómo decirle a los niños que los Reyes Magos son los padres? Pasemos a intentar contestar a estas preguntas.

Índice de contenidos

¿Por qué contamos a los niños la historia de los Reyes Magos?

El mundo de las fantasías es importante para el crecimiento sano de los niños, es su manera de interpretar  el mundo exterior que de momento no entienden. Hay mucha gente que esto no logra entenderlo y se plantean si es bueno que los niños tengan tantas ideas fantásticas en la cabeza.

Existe una gran diferencia entre jugar con seres ficticios y mentir sobre la existencia de estos seres. Piénsalo, tú también fuiste niño y veías los dibujos de Dragon Ball y no por eso ahora crees que se pueden lanzar ondas vitales.

Si se hace de manera responsable todo se acaba acomodando dentro de nuestro desarrollo cognitivo natural.

Una cosa es que un niño juegue a ser Ryder de la Patrulla Canina o a ser Batman y otra muy distinta es que se crea que los perros pueden hablar y que Batman tiene una batcueva debajo de casa.

El niño está fomentando su creatividad pero sabe que es un juego y que son personajes de ficción. En los casos en los que desarrollen conductas o pensamientos inapropiados los padres los van a corregir y terminarán diciéndoselo.

¿Por qué no se hace lo mismo con los Reyes Magos?

>> Artículo relacionado: Regalos no deseados: cómo reaccionar 

La inocencia y la fantasía que ven los padres en sus hijos suele ser muy reconfortante para ellos, incluso para muchos padres llega un momento en que tienen más ilusión por los regalos que los propios niños. Son los primeros en tener todo preparado, los zapatos, las cartas, etc.. para estos días “mágicos“.

Además, crear seres mitológicos como forma de justificar o personificar hechos es algo muy común en la historia de la humanidad. Sucede una cosa parecida a la creación cultural de divinidades y dioses. Por ejemplo, los griegos crearon a Helios para poder personificar al sol y darle una explicación.

Pues bien, decirle a los niños que Papá Noel existe es más o menos como decirle que existe el dios de los regalos. La mente de los niños no viene con ese conocimiento de serie implantado, es por tanto una “mentira” que se les cuenta para explicar o justificar algo.

Lo que sí que no cabe duda es que es una máquina de marketing que mueve millones y millones de euros cada año.

>> Artículo relacionado: El mito de psique: historia del símbolo de la psicología. 

¿Contarlo o no contarlo?

Contarles la historia mitológica o decirles que es un juego de ficción para fomentar la ilusión es decisión personal de cada cual. No hay estudios científicos que verifiquen que una cosa es mejor que la otra, de momento.

Desde mi punto de vista personal y como psicólogo, nunca se debe mentir a los niños y deben saber la diferencia entre la mentira y la representación ficticia, sobre todo cuando llegan a una determinada edad.

Además, contarlo favorece una dirección de control interna sobre sus actos y no los atribuyen a seres externos misterioso, lo cual es un mejorará su autoestima.

Los niños son más inteligentes de lo que creemos pero no debemos dejar que terminen asimilando como verdaderas cosas que no lo son. Si por ellos mismos no son capaces de averiguarlo, hay que decírselo a su debido tiempo.

 Vivimos en la época de los milenials, en la época de los los nativos digitales, y muchos padres modernos ya optan por contar la verdad ya desde que son pequeños, como un juego más.

Creo que tarde o temprano esa será la tendencia.

¿A qué edad hay que decirle a los niños que los Reyes no existen (o son los padres)?

Si tus hijos, ya sea por cultura social o porque se lo has dicho tú, ya creen en los Reyes Magos y quieres decirle la verdad, ¿cuándo es mejor contársela?

Normalmente llega una edad en la que los propios niños empiezan a sospechar y a pensar en que hay cosas que no encajan en la noche de Reyes o en Nochebuena.

¿Cómo hace Papá Noel para llevar tantos regalos si solo es una persona? Los niños se pregunta miles de cosas, es su manera de madurar y desarrollarse en el entorno.

Por eso, muchas veces de esas preguntas nacen los rumores y en su propio entorno aparecen los primeros niños que lo han descubierto y se les ha escapado decirlo a los demás.

Los niños comprenden la realidad de forma diferente  a lo largo de su desarrollo. Hasta los 4 años seguramente crean firmemente en la existencia real de los Reyes Magos (básicamente creen como cierto todo lo que se les dice). Esto se debe a que no están preparados para el conocimiento abstracto.

Cuando llegan a los 6 años es cuando normalmente empiezan a surgir las preguntas y dudas. Aproximadamente, entre los 6 y 8 años es cuando ya han madurado lo suficiente como para comprender que los Reyes Magos no son reales o al menos no lo son como personas físicas de carne y hueso que aparecen de repente en su casa (hay niños que desarrollan miedo a esas misteriosas personas).

La capacidad de razonamiento abstracto se desarrolla en la etapa entre los 8 y 14 años. Con estos datos, normalmente la edad para que sepan la realidad de los Reyes Magos es entorno a los 8 y 11 años. Actualmente es muy poco probable que un niño con 11 años todavía crea en ellos.

Así que, si tu hijo llega a una edad entorno a los 10 años (como máximo) creyendo firmemente en la existencia de los Reyes Magos es mejor que le cuentes la verdad.

>> Artículo relacionado: Las fases del desarrollo psicomotor, desde la psicodinámica.

Consejos para decirle a los niños que los Reyes Magos son los padres

  1. No decírselo en Navidad . La otra es que nunca hay que decirle a los niños la verdad durante la propia época de los regalos. Piensa que ya han escrito sus cartas y tienen toda la ilusión del mundo acumulada. No podemos coger y frustrarlos sin necesidad cuando más álgida está su ilusión.

    Por eso, hay que esperar a que pasen estas fechas para contarles la verdad, cuando no estén pensando en si los Reyes les van a traer el regalo que han pedido o no y tampoco justo después de recibir los regalos, cuando están disfrutando de los mismos. Hay que dejar pasar al menos unas semanas o meses, cuando haya pasado el efecto Navidad.

  2. Saber que pueden sentirse decepcionados por la mentira de sus padres. Si el niño si no está lo suficientemente preparado o sus fantasías están muy arraigadas creerá que sus propios padres le han estado mintiendo todo este tiempo.

    Esto ha de evitarse, y para eso hay que explicarlo dejando bien claro lo que significa la ilusión y la sorpresa de los regalos. No deja de ser un juego. Tienen que conocer la diferencia entre mentir y guardar un secreto, por la ilusión del mismo. Un ejemplo es cuando se hacen regalos por los cumpleaños, que también se guardan en secreto.

    Tanto para los niños como para los padres que compran y esconden los regalos, ellos también se ilusionan. Desmentir algo será inofensivo si lo haces, sino podrás crear cierta sensación de incredulidad de los niños sobre las cosas que les digan sus padres y terminarán por usar también mentiras para explicar sus cosas. Sinceridad.

  3. Explicarles lo que significan los regalos de verdad. Si un niño se porta bien durante todo el año sólo para que los Reyes Magos no les traigan carbón algo está funcionando mal, según la psicología.

    El niño tiene que entender que los Reyes escenifican la ilusión de todos los días y que los regalos representan el cariño de las personas que los rodean, representados culturalmente por la figura fantástica de los Reyes Magos o Papá Noel.

    A las personas hay que educarlas para se comporten prosocialmente por ellos mismos (motivación intrínseca), y no con un motivo externo (motivación extrínseca) y mucho menos si es por los deseos de una tercera persona imaginaria. Pueden sentir que su comportamiento está condicionado y coaccionado a ese misterioso dios de los regalos.

    ¿Te suena esto a las ofrendas religiosas y la fe en dios? Sí, es lo mismo.

  4. Díselo con tus propias palabras. No utilices tecnicismo o palabras extrañas y sé bastante directo y sencillo. Usa tus propias palabras para explicarle la situación, el niño, repito, es más listo de lo que crees y seguro que lo entiende. Además, si te abres de forma natural a él terminará después por contarte más problemas y otros secretos, porque sabe que puede confiar en sus padres.

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Una forma creativa de decirlo: la carta de los Reyes Magos (a los niños)

Para terminar, propongo una alternativa creativa para decirle a los niños la realidad de los Reyes Magos o Papa Noel es la de escribirles una carta, igual que hacen ellos cuando piden sus regalos a sus majestades. De esta manera se mantendrá cierta ilusión y no será tan frío como decírselo directamente.

Se trataría de escribir un texto, manuscrito o en ordenador, y porqué no enviarla por correo postal para que llegue al domicilio como si procediese de los mismísimos Reyes Magos. Una vez recibida, dejársela en su habitación para que pueda verla, observar quien se trata el remitente y abrirla para que el niño la pueda leer solo y tranquilo.

En la carta le contaremos cosas personales de su día a día para que sepa que poco a poco vaya asimilando que es su familia la que está detrás de las figuras de los Reyes Magos (o cualquier otro ser).

Propongo un texto ejemplo de como podría ser esa carta:

Hola, XXXXXX.

Somos los Reyes Magos. Seguro que ya nos conoces de habernos enviado muchas cartas por estas fechas pidiéndonos regalos. Esperamos que este año también te hayas portado bien, portarse bien es la mejor manera para recibir cosas a cambio. 

Queríamos decirte una cosa. Lo importante no es que seamos Reyes o Magos. Lo importante es que quien te envía los regalos son unas personas que te quieren mucho, que saben como te sientes y lo que te mereces cada uno de los regalos. 

Conocemos muchas cosas sobre ti, tantas como saben tus padres: que te gusta patinar, dibujar con tu hermano y hasta que has empezado a jugar al baloncesto, ¡eso es genial!. También sabemos que te gusta mucho contarle a tus padres las cosas que os enseña vuestra profe XXXXXX al salir del colegio y que te gusta bajar al porque a jugar con tus amigas, como XXXXXX, XXXXXX, XXXXXX, XXXXXX…

Después te todos estos años sabemos bien que te esfuerzas en hacer muy bien las cosas, que ayudas a tu hermanito pequeño en todo (aunque a veces te quite los juguetes de la Patrulla Canina). Sabemos que te gusta ayudarle a la abuela a cocinar, que vas con el abuelo al parque (y que te compra muchos cromos) y que este año has cumplido ya 9 años. ¡Qué mayor! 

Como ya eres mayor nos gustaría contarte un pequeño gran secreto. Un secreto que no podrás contarle a tu hermanito pequeño ni al resto de compañeros de clase, o del parque, porque los otros niños no lo saben. ¡Será nuestro secreto! Lee esto en voz bajita y que nadie te escuche mientras lo lees, ¿vale? Como todos los secretos nadie se puede enterar. 

Ese secreto, es sobre el misterio de los Reyes Magos. Pocos saben la gran verdad de este misterio y tú ya estás preparado para saberla, y guardar esa verdad como un gran secreto y no contárselo a los otros niños. Has sido muy bueno y te mereces conocerlo. 

El secreto es el siguiente. Los Reyes Magos solo somos los representantes fantásticos de lo mucho que te quieren tu papá, tu mamá, tus abuelos, tus tíos y toda la gente que te rodea y quiere un montón. Somos con los personajes de cuento pero que no existimos en la realidad, solo en la fantasía, la ilusión y los corazones de todos los que te quieren. 

Ahora ya lo sabes, los Reyes Magos no existimos como personas, las personas que ponen los juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Tus padres son los que representan a los Reyes Magos, como si de actores se trataran.

Si tus papás te ponen juguetes por estas fechas es porque saben que te los mereces y que has sido bueno, son los que mejor te conocen y los que más te quieren, como el resto de tu familia que también les deja regalos a tus padres para que te los pongan por la noche y te despiertes con la ilusión de abrir los regalos.

Porque eres un buen hijo, un buen nieto y un buen sobrino y a tu familia le hace muy feliz verte contento e ilusionado. Todo eso se merece que te despiertes con una sorpresa en estas fechas, igual que cuando te hacen regalos por tu cumpleaños. Te quiere mucho y por eso te hacen regalos. Como tú los quieres a ellos.

 

Tu hermanito pequeño todavía no está preparado para conocer el secreto así que no le digas nada y guarda el secreto, ¡es una gran responsabilidad! Ahora que sabes quienes son los Reyes Magos tienes que ayudar a tus padres a guardar este secreto y mantener la ilusión de estos días por la sorpresa de los regalos. Todos los años hay que seguir colocando los zapatos por la noche para esperar que lleguen los regalos y siga creyendo que vienen los Reyes Magos unos años más. 

Un beso y un abrazo muy muy grande de los Reyes Magos y de papá, mamá y toda la gente que te quiere. 

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Y tú, ¿cómo se lo has dicho a tus hijos?

Llega la Navidad y con ella la ilusión de los regalos. Intentamos responder a la pregunta de cómo decirles a los niños que no existen los Reyes Magos.{:}»,»word_count»:2389,»direction»:»ltr»,»total_pages»:1,»rendered_pages»:1}

Источник: https://psicopico.com/decirle-los-ninos-no-existen-los-reyes-magos-papa-noel/

Como explicar que los Reyes Magos no existen

¿los reyes son los papÁs?

¿Los Reyes Magos existen?

La pregunta que todos los padres temen… Explicarlo sin que los niños se sientan desilusionados… Muchos recordareis como ocurrió en vuestro caso y querríais poder hacerlo de la mejor forma posible.

Sin que suponga perder la ilusión y la magia…Por eso, hemos elegido un par de versiones de cómo explicar este “misterio” de forma que ellos lo entiendan y se conviertan en cómplices de esta tradición para los que aún son pequeños…

Decidir el momento es difícil, cada niño madura en un tiempo. Nuestro mejor consejo es mantener la ilusión todo el tiempo que puedas. Comparte tus dudas con otros padres.

Su experiencia y consejo te serán muy útiles. Recuerda que los Reyes Magos son en realidad un símbolo de amor.

El objetivo de esta tradición es hacer felices a los niños y seguirá vivo en el corazón de los pequeños que siguen creyendo.

Como explicar que los Reyes Magos en realidad no existen

Hemos elegido dos cuentos, uno un poco más realista y un segundo cuento más fantástico que prolonga la duración de la magia un poco más de tiempo:

Primer cuento para explicar que los reyes magos no existen:

“Somos los Reyes Magos.
En realidad, lo importante no es que seamos Reyes ni Magos. Lo importante es que somos unas personas que te quieren, que saben cómo sientes y cómo es tu corazón.

Sabemos tantas cosas de ti como tus padres: que te apasiona el fútbol, que te gusta madrugar, que eres un gran flautista, que escribes cuentos sobre dragones, que tienes una profe hueso que se llama Lola, que te gusta hacer bizcochos y empanadillas dulces, que conoces el secreto del cocinero, que tienes una especie de segunda familia en Francia, que tienes un amigo que se llama … (y otro…, y otro…) y una amiga que se llama…

Sabemos que te esfuerzas en hacer bien las cosas, que intentas no pelearte con tus hermanos (aunque a veces, con Sergio, no lo consigas) y que muchas veces ayudas a papá y mamá. Y sabemos que ya tienes … años y… algunos meses más.

Sí, ya eres mayor. Y, por eso, ha llegado el momento de compartir contigo nuestro SECRETO. Cuando un niño deja de ser niño y se convierte en hombrecito, está preparado para guardar nuestro secreto sin decírselo a sus hermanos menores o a otros niños que no lo saben.

Sí, pocos saben la GRAN VERDAD… y, para conocerla, hay que ser capaz de guardar el gran MISTERIO DE LOS REYES MAGOS sin decírselo a los demás. Y es el momento de que lo sepas tú.
Nuestro gran secreto es que… nosotros existimos únicamente en el corazón, en el corazón de todos los papás y mamás del mundo.

La verdad es que no existen los Reyes Magos como personas… pues no podrían vivir eternamente. Los que ponen tus juguetes por la noche mientras tú duermes son… ¡tus papás! Sí, son tus padres.

Y te ponen juguetes porque creen que durante todo el año te has portado súper bien, porque creen que eres un buen chico, un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen nieto, un buen alumno, un buen dibujante, un buen lector, un buen estudiante…en fin, un niño que se merece que sus papás le demuestren lo orgullosos que están de él.

Tu papá y tu mamá son felices porque tú existes, porque tú eres su querido hijo y no un niño cualquiera. Tus padres son felices porque disfrutan de ti, de tu inteligencia, de tu cariño, de tu manera de ser. Tienes la virtud de hacer felices a todas las personas que te quieren y eso…eso se merece una sorpresa tan grande como la de creer en los Reyes Magos.

Tu hermano fue el primero en conocer nuestro secreto, pero tu otro hermano es aún pequeño y por eso no podemos hacerle participar de este gran misterio. Hay que guardar el secreto.

¡Es una gran responsabilidad! Tú, que sí lo conoces, debes ayudarnos a mantener en él la ilusión cada año que ponga sus zapatos bajo el árbol. Cuando sea tan mayor como tú, los Reyes Magos nos encargaremos de escribirle una carta también a él.

Contamos contigo para que no se lo cuentes. Le dejaremos creer en los Reyes Magos unos años más.

Un beso enorme de los Reyes Magos y de papá y mamá.”

Segundo cuento para explicar que los reyes magos no existen:

“Una vez un hijo preguntó a sus padres: Papás, ¿existen los Reyes Magos? Los padres de Juan se quedaron mudos, mirándose, intentando descubrir el origen de aquella pregunta.

-¿Y tú qué crees, hijo?

-Yo no lo sé: que sí y que no. Por un lado me parece que sí que existen porque vosotros no me engañáis; pero, como los niños del Colegio dicen eso…

-Mira, hijo, efectivamente son los padres los que ponen los regalos pero…

-¿Entonces es verdad?- cortó el niño con los ojos humedecidos-.Me habéis engañado!

-No, mira, nunca te hemos engañado porque los Reyes Magos sí que existen, respondió el padre cogiendo con sus dos manos la cara de Juan.

-Entonces no lo entiendo, papá.

-Siéntate, cariño y escucha esta historia que te vamos a contar:

-Cuando el niño Dios nació, tres reyes que venían de Oriente guiados por una gran estrella se acercaron al portal para adorarle. Le llevaron regalos en prueba de amor y respeto y el niño se puso tan contento y parecía tan feliz que el más anciano de los reyes, Melchor, dijo:

-¡Es maravilloso ver tan feliz a un niño! Deberíamos llevar regalos a todos los niños del mundo y ver lo felices que serían.

-¡Oh, sí! Exclamo Gaspar-.Es una buena idea, pero es muy difícil hacer esto. No seremos capaces de poder llegar regalos a tantos millones de niños como hay en el mundo.

-Baltasar, el tercero de los reyes, que estaba escuchando a sus dos compañeros con cara de alegría, comentó: Es verdad, sería fantástico, pero Gaspar tiene razón y, aunque somos magos, ya somos ancianos y nos resultaría muy difícil poder recorrer el mundo entero entregando regalos a todos los niños. Pero sería tan bonito… Y el niño Jesús, que desde su pobre cunita parecía escucharles muy atento, sonrió y la voz de Dios se escuchó en el portal:

-Sois muy buenos, queridos reyes, y os agradezco vuestros regalos. Voy a ayudaros a realizar vuestro hermoso deseo. Decidme: ¿Qué necesitáis para poder llevar regalos a todos los niños?

-¡Oh, señor!-dijeron los tres reyes postrándose de rodillas. Necesitaríamos millones y millones de pajes, casi uno para cada niño que pudieran llevar al mismo tiempo a cada casa nuestros
regalos, pero no podemos tener tantos pajes, no existen tantos.

-No os preocupéis por eso – dijo Dios-. Yo os voy a dar, no uno sino dos pajes para cada niño que hay en el mundo.

-Decidme, ¿no es verdad que los pajes que os gustaría tener deben querer mucho a los niños?-preguntó Dios.

-Sí, claro, eso es fundamental, asintieron los tres reyes.

-Y, ¿verdad que esos pajes deberían conocer muy bien los deseos de los niños?

-Sí, sí. Eso es lo que exigiríamos a un paje, respondieron cada vez más entusiasmados los tres.

-Pues decidme, queridos reyes: ¿hay alguien que quiera más a los niños y los conozca mejor que sus propios padres? Puesto que así lo habéis querido y para que en nombre de los tres reyes de Oriente todos los niños del mundo reciban algunos regalos, Yo, ordeno que en Navidad, conmemorando estos momentos, todos los padres se conviertan en vuestros pajes, y que en vuestro nombre, y de vuestra parte regalen a sus hijos los regalos que deseen. También ordeno que, mientras los niños sean pequeños se haga como si la hicieran los propios Reyes Magos. Y cuando los niños sean suficientemente mayores para entender esto, los padres les contaran esta historia y a partir de entonces, en todas las Navidades, los niños también harán regalos a sus padres en prueba de su cariño.

Cuando acabaron con su explicación Juan se levantó y dando un beso a sus padres les dijo: Ahora sí que lo he entendido todo, papás. Y estoy muy contento de saber que me queréis y que no me habéis engañado.

Y todos se abrazaron mientras, a buen seguro, desde el cielo, tres Reyes Magos contemplaban la escena tremendamente satisfechos.”

No perdáis nunca la magia y la ilusión de este día. Esperemos que os sean útiles y os deseamos ¡Feliz día de Reyes!

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Embarazo y niños
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