Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos

¿Por qué las madres no pueden odiar la maternidad?

Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos
Cuadro de Antoine Coype, 'Júpiter y Juno en el monte Ida'.

Una socióloga israelí destapa, con toda crudeza, que es posible tener hijos y arrepentirse. En países como Alemania, su libro ha desatado una polémica atronadora

10/09/2016 18:02

Cristina Almeida ha contado que alguna vez le han soltado esta perla: «Una mujer sin hijos es como un jardín sin flores». Ella, barbilla en alto, contestaba: «Si es así, yo tengo un césped estupendo».

Esta respuesta orgullosa, casi rejonazo, no la pueden dar muchas mujeres.

Por ejemplo, las 23 cuyos testimonios se recogen en 'Madres arrepentidas', un libro de la socióloga israelí Orna Donath que acaba de publicar en español Reservoir Books.

Se espera que levante polvo. Que muchos vociferen, que algunos aplaudan, que otras se identifiquen…

El binomio maternidad-arrepentimiento genera cortocircuitos y en Alemania, sin ir más lejos, este ensayo ha caído como un misil 'Tomahawk'. No es para menos.

Ser madre y desear no haberlo sido no se dice en voz alta (ni en baja), no se pronuncia, no se sugiere. Como mucho se piensa. Es lo que tienen los tabúes. Pero en este libro se descorre el telón a bocajarro.

Carmel, madre de un hijo de entre 15 y 20 años: «Hasta el día de hoy fantaseo con la idea de que caiga enfermo y se muera. Si le ocurre algo, yo me muero, pero en cierto modo me sentiré aliviada. Es horrible, sé que decir esto es una atrocidad, pero es la verdad«.

O Sophia, madre de dos hijos de tres y cinco años: «Soy buena madre. Los quiero, leo libros, intento darles una educación mejor y mucho amor y cariño. Pero aun así odio ser madre. Lo odio. Odio ser la que tiene que poner límites, la que tiene que castigar.

Odio la falta de libertad, de espontaneidad… Si me viniera el genio de la lámpara y me preguntara '¿Deseas que los haga desaparecer como si nada hubiera ocurrido?', le diría que sí sin dudarlo».

O Jasmine, madre de un hijo de entre uno y cinco años: «Si hubiera sabido hace tres años lo que sé ahora no tendría hijos. Ninguno».

Si está pensando que estas mujeres están locas, frene un momento. Ana Kovacs, psicóloga perinatal, explica: «Hay que diferenciar un trastorno mental o una depresión posparto del arrepentimiento.

Esto último, aunque socialmente sea intolerable, es un sentimiento tan humano como el odio o el fracaso«.

«Si preguntamos a mujeres de otras generaciones, que tuvieron que renunciar a casi todo por la maternidad, seguro que encontramos muchos arrepentimientos», añade.

Para otras, como la autora del libro, la presión social que conduce a las mujeres a la maternidad porque es lo natural no es, en absoluto, agua pasada. Ella diferencia entre consentir ser madre y serlo por voluntad propia. Si alguien está en el primer grupo, es posible que acabe por arrepentirse.

Pero ¿cómo ignorar ese mandato social más o menos explícito para elegir en libertad y no ser madre porque toca? Dice Kovacs: «A veces se reflexiona más sobre qué móvil comprar que sobre si queremos o no ser padres. Para que las razones sociales, culturales o religiosas no nos influyan y tomemos decisiones de modo consciente debemos evaluar nuestros deseos y sus consecuencias. Un profesional puede ayudarnos en este trabajo previo».

Para Beatriz Gimeno, feminista y ensayista, la clave está en construir un discurso antimaternal alternativo que dé visibilidad a las mujeres que no quieren tener hijos y que reescriba las características del amor de madre. Porque poder tener hijos no explica ni justifica que una mujer quiera tenerlos.

«Nos han contado que una mala madre es un monstruo, que es lo peor que una mujer puede ser.

Tenemos que crear un discurso donde podamos hablar del arrepentimiento, de que hay madres que no quieren renunciar a todo y de que el amor de madre, como cualquier amor, no es totalmente incondicional, que tiene límites«, explica a ZEN.

Esta afirmación contrasta con el ideal de madre abnegada, que desoye sus deseos e intereses en favor de los hijos, y que corresponde a «una concepción tradicional de la feminidad que le es muy útil a la sociedad», dice Gimeno.

Pero igual que es posible arrepentirse de ser madre pese a querer a los hijos, también lo es dejar de quererlos, o quererlos menos, porque las expectativas creadas no se cumplan o, sencillamente, «porque hay hijos que no merecen ser queridos«, dice.

Por eso «es necesario construir una imagen menos opresora y más realista de la maternidad. Así las mujeres podrán elegir», sentencia.

Algunos se preguntarán qué hay del instinto maternal. «No existe. Si existiera, no haría falta que nos convencieran de que la maternidad es estupenda, pero el aparato cultural para hacerlo es increíble», sostiene.

Los defensores de estas tesis mantienen que la maternidad es una construcción social y que no responde al dictado de la naturaleza.

«En la Historia ha habido culturas donde era corriente que las madres abandonasen a sus hijos, los ofrecieran como sacrificio para los dioses o que incluso matasen a sus recién nacidos. Si existiese el instinto, esto no sería posible».

Ileana Medina, autora del blog Tenemos Tetas y coordinadora del libro coral 'Una nueva maternidad', pertenece a una corriente que propone un cambio hacia una crianza más respetuosa, criticada desde algunos sectores del feminismo por perpetuar el concepto de entrega materna sin límites. Dice: «El instinto maternal, si es algo, no serían las ganas de tener hijos, sino la capacidad de responder a las necesidades de la cría de un mamífero cuando nace, según aportan diversos estudios de neonatología».

Y reivindica la 'mayoría de edad' de las mujeres frente a esa supuesta presión social: «Tenemos más información que nunca para decidir si queremos o no tener hijos y cómo queremos criarlos», y continúa: «Aparte de la típica pregunta de '¿y los hijos para cuándo?', no veo que haya ninguna otra presión social. La presión laboral para no tenerlos, en cambio, es mucho más real, porque puedes perder tu trabajo o tu carrera. Mucho más de lo que pueda pesar el qué dirán».

Ileana Medina mantiene que libros como el de Donath no aportan nada nuevo a lo ya expuesto por otras autoras como Simone de Beauvoir o Elizabeth Badinter, y atribuye el revuelo a que el concepto de las 'malas madres' está de moda y es comercial. «Claro que pueden existir y existen madres arrepentidas de serlo. Y madres tristes, enfadadas, deprimidas, agobiadas, solas. Todo el mundo se siente a veces así, haya tenido hijos o no».

Una madre arrepentida no debe, según la psicóloga Ana Kovacs, contribuir al tabú. Es mejor y más sano reconocerlo ante uno mismo y exteriorizarlo. Sólo así «se puede buscar un lugar a ese sentimiento».

Sobre confesarlo a los propios hijos, recomienda prudencia, dado el impacto que esas palabras pueden tener: «Es una decisión muy personal pero probablemente no hará falta decirlo.

Es algo que habrá ido marcándose en la relación y que los hijos seguramente ya habrán intuido».

Orna Donath recoge en su ensayo testimonios como estos: «Cuando tenía 12 años, mi madre me dijo que se arrepentía de haberme tenido […]. Sus palabras me dolieron. ¿Realmente deseaba que nunca hubiese nacido? Hasta ahora, que han pasado 20 años y tengo tres hijos, no he comprendido lo que quería decir».

Según los casos presentados, pocas mujeres se atreven a hablar con sus hijos del asunto. Carmel: «Nunca se lo he dicho ni se lo diré. ¿Para qué? No hay ninguna necesidad».

SIN PRESIÓN. Diana Evans no sale en 'Madres arrepentidas', pero podría. Ella no sintió presiones, nadie la convenció ni se equivocó en sus decisiones. Ella lo tenía todo muy claro.

Tiene 29 años y una hija de 18 meses. Vive en México y es licenciada en Turismo. Cuando supo que por un problema de tiroides tendría complicado ser madre no le importó lo más mínimo. Nunca quiso serlo.

Su marido estaba conforme, así que todo en orden.

EL ABORTO. Pero la naturaleza se abrió paso y contra todo pronóstico se quedó embarazada en medio de una separación matrimonial. Fue tarde para abortar (sólo es legal en Ciudad de México y hasta la semana 12). Quiere a su hija pero desearía que «no hubiera nacido».

«Iba a irme a Costa Rica a cursar un máster. Ahora está fuera de mis planes», se lamenta. «Fui educada en un ambiente muy feminista. Para mí la independencia es básica y la he perdido», confiesa a ZEN. Se acabaron los viajes despreocupados y trabajar sin mirar el reloj.

Ahora hace estadísticas para la Banca Central con un horario cómodo para una madre soltera.

MALA MADRE. Cuando le cuenta a alguien lo que le pasa, se siente incomprendida. La creen insensible.

«Me siento culpable por arrepentirme y a veces me pregunto si de verdad soy una mala madre».

¿Y el futuro? «No creo que este sentimiento desaparezca nunca, porque cuando me quedé embarazada es como si una parte de mí se hubiera muerto, pero sí espero que se vaya haciendo menos trascendente».

Источник: https://www.elmundo.es/vida-sana/familia-y-co/2016/09/10/57d2a738e2704e43198b4623.html

Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos

Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos

El sentimiento de que -si pudieran volver atrás- no tendrían hijos, o de que se han perdido muchas cosas por ser madres y desearían no haberlo hecho… Aún considerado tabú en 2016, multitud de madres están dando un paso al frente y reconociendo lo que es una realidad para muchas: se arrepienten de haber tenido hijos.

Indice

  • ¿Qué es el arrepentimiento?
  • Madres arrepentidas

“Me sentía atrapada”, “odiaba la situación en la que me encontraba”, esto cuenta Laura en su testimonio a la revista Marie Claire.

El sentimiento siempre ha existido, pero el movimiento de madres empezó alrededor de un libro escrito por una psicoanalista y madre de dos niños, Corinne Maier, titulado ’40 buenas razones para no tener hijos’. El libro recibió múltiples críticas, pero abrió una veda por la que muchas madres dieron un paso al frente para compartir sus propias experiencias como madres arrepentidas.

No entra dentro del estereotipo social de lo que debe ser una madre, pero sí dentro de algo tan básico y humano como el arrepentimiento. Porque, aunque Edith Piaf nos cantara que ella “no se arrepentía de nada”, el arrepentimiento es un sentimiento que no nos es ajeno a nadie, y eso incluye a las madres.

¿Qué es el arrepentimiento?

El arrepentimiento es un sentimiento complejo, a menudo rodeado de culpabilidad y negado por muchos. Pero, como ocurre con todos los sentimientos, reconocerlo es básico para tener una relación sana con nosotros mismos.

Se suele mostrar en un sentimiento de pérdida o melancolía por “lo que pudo haber pasado” de haber tomado otra decisión.

El problema del arrepentimiento es que, si no es gestionado, puede volverse crónico y derivar en otros sentimientos que sí puedan ser negativos.

Por eso es tan importante que haya surgido el llamado movimiento de madres arrepentidas. Y es ser una madre arrepentida no implica falta de amor, sino que, si pudieras volver atrás, sabiendo lo que sabes ahora, cambiarias aquello de lo que te arrepientes. Es, en definitiva, aceptar los fallos propios.

Puede que no estuvieras preparadas para ser madre, o que fueras madre con una idea romántica en mente que luego no se cumplió, puede que sintieras una presión social por tener hijos, puede que resultara más difícil de lo que pensabas, o que supusiera unos cambios en tu vida que no te gustaron…Sea cual sea la razón, reconocerlo y ser abierta sobre ello es básico para aprender a vivir con ello y visibilizarlo.

Madres arrepentidas

Por ejemplo, Isabella Dutton, madre de dos, declaraba al Daily Mail en 2013 “Sé que me hubiera sentido más realizada en mi vida sin hijos”. Y en el grupo de “Lamento haber tenido hijos”, madres de todo el mundo dejan sus confesiones anónimas. “Estaba emocionada y encantada de estar embarazada. Di el pecho a mi hija y creé un vínculo con ella. Fui una buena madre y creo que aún lo soy.

Mientras pasaban los años, tenía pensamientos fugaces, pensando que había cometido un error. Lo achaqué a mis hormonas, a mis cambios de humor, lo que fuera. Pero este sentimiento ha permanecido durante 23 años. Amo a mi hija y tengo geniales recuerdos de su infancia y los seguimos teniendo en familia. Moriría por ella. Pero, siendo honesta, si pudiera ir atrás en el tiempo no tendría un hijo”.

Tampoco los padres son ajenos a este sentimiento, aunque en el caso de la paternidad el arrepentimiento suele ser un sentimiento más aceptado que en el de la maternidad. “Es como si hubiera perdido mi vida previa”, escribía un padre anónimo en el grupo de .

También decenas de testimonios recogió la socióloga Orna Donath en su libro ‘#Madresarrepentidas’. Como declaraba la socióloga en una entrevista con el periódico El Mundo: “Como socióloga me intrigaba por qué todo el mundo hablaba de arrepentimiento si no eres madre, pero nadie hablaba de arrepentimiento tras haberlo sido.”

La aventura del embarazo, para algunas mujeres, empieza cuando afirman «creo estar embarazada» porque en muchas ocasiones el único síntoma que anuncia el embarazo es la falta de la menstruación.

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Источник: https://www.todopapas.com/padres/actualidad/madres-arrepentidas-cuando-desearias-no-haber-tenido-hijos-6968

Madres arrepentidas. ¿Qué hacemos mal?

Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos

Desde hace un tiempo, vengo leyendo testimonios de madres arrepentidas. Esto me hace cuestionarme qué hay detrás de la maternidad en nuestra sociedad.

Las críticas y juicios de otras madres. ¿No éramos tribu?

Hace unos días, publiqué en mi página de este artículo. En él, una mujer mostraba lo estropeada que había quedado su barriga, bastante tiempo después de dar a luz a su bebé.

Lo puse como ejemplo de mujeres que se arriesgan mostrando una imagen real.

¿Se arriesgan a qué? ¿Cuál es el problema de que una mujer muestre los efectos del embarazo en su cuerpo? Pues, fundamentalmente, los despiadados comentarios de otras madres.

En la página de de Difundir se pueden leer comentarios femeninos como: “Pero ¿qué ha parido, un mamut? Yo tuve 3 hijos y tengo la tripa perfecta” o “Eso es porque no se cuidó en el embarazo. Si se hubiese dado cremas y se hubiese puesto faja, ahora estaría bien”.

Afortunadamente, también había algún comentario de madres que aseguraban haberse fajado. A pesar de haber invertido una fortuna en las mejores cremas del mercado, sus barrigas muestran un aspecto parecido. Tendemos a pensar que cuando a nosotras nos ha ido bien algo en la vida, si a otro le ha ido mal es por culpa suya: “Algo habrá hecho mal”.

La educación de los padres

Soy asidua lectora de los artículos del juez de menores Don Emilio Calatayud. Cuando habla de los problemas con los niños y jóvenes de ahora, siempre abundan los comentarios de padres perfectos.

Aseguran que sus hijos “les han salido bien” porque dedicaron tiempo y esfuerzo a estar pendientes de ellos.

Añadenque hay muchos padres que no se ocupan de sus hijos y luego se lamentan de cómo les salen.

No digo que no haya padres negligentes, al igual que hay mujeres que no se aplican cremas anti estrías en su embarazo.

Alguna vez comento las publicaciones del juez, diciendo que también hay buenos padres y familias normalizadas, en las que hay hijos problemáticos. No siempre se puede culpar a los padres.

Suele caerme una buena retahíla de “me gusta” e incluso comentarios de padres dando las gracias. “Encima  de lo que sufrimos, nos hacen sentir culpables”, añaden.

Creo que no estaría mal que hiciésemos un honesto ejercicio de auto crítica: Ni somos perfectos como padres, ni somos quién para juzgar a nadie.

Tengo una piel finísima y preciosa, herencia de mi madre. Jamás he usado cremas de rostro, ni corporales, ni siquiera una hidratante tras la ducha y tengo casi 49 años. Hasta que se comercializaron las toallitas desmaquillantes, usaba jabón de manos y agua corriente y una toalla.

No suelo usar maquillaje de base porque, aunque tengo imperfecciones y manchas de edad, no siento la necesidad de ocultarlas. La única limpieza de cutis de mi vida me la hicieron para mi boda, hace 20 años. Y sí, reconozco que tengo muchísima suerte al tener una piel privilegiada que, sin cuidados, luce perfecta.

Pero no sería muy justo pensar que las mujeres cuya piel necesita más cuidados o no luce bien es culpa suya porque están haciendo algo mal.

Madres arrepentidas, madres imperfectas

Cuando compartí el artículo de esta mujer, añadí: “Creo que nuestra sociedad necesita mujeres honestas y valientes como ella que nos muestren que la maternidad no es el camino de rosas que nos hacen creer. Habrá quien su vientre quede como el de Alexandra, otras que quede perfecto.

Mujeres que su maternidad les hace sentir realizadas y otras que se arrepienten de la decisión tomada. Como en todo, hay luces y sombras. Y debemos conocerlas.

 Todo mi agradecimiento a las que se muestran “imperfectas” para que muchas mujeres puedan liberarse de la culpa de no ser como se espera de ellas.”

Madres que hablan alto y claro

Mi amiga Sandra dejó un comentario que recibió muchos “me gusta”y “me encanta”, así como comentarios dándole las gracias. Con su permiso, lo comparto aquí:

“La maternidad tiene un lado bien oscuro, sí. Te venden la maternidad con bebés tiernos, vestidos de algodón, sonrisas blancas que reflejan salud, etc. Nadie te dice que la maternidad puede conllevar la anulación del YO (muy bien vista por la sociedad, por cierto, la mejor madre es la que lo da todo por sus hijos hasta anularse).

Pasas a ser fuente de alimento de seres egoístas, que te responsabiliza de educar, cuando no tienes ni idea, a seres que después influirán en la sociedad y en nuestra propia vida. Nadie te dice que te verás y TE VERÁN responsable de lo sean y donde lleguen esos hijos.

No te advierten que esas sonrisas pueden quedar estériles por una enfermedad.

Si alguien quiere ser madre le aconsejo lo siguiente: No vayas al parque por la tarde a ver peques correteando con el bocata de Nocilla. Ve al botellón de la ribera, y dime si quieres eso. Esa también es una realidad. Si decides ser madre, prepárate para el fracaso, es un trago amargo.

Prepárate para saber que has dado lo mejor de ti para nada. Tiempo, esfuerzo capacidades, etc. Ser madre no es ser madre de un bebé. Ser madre es serlo de un adolescente, de un adulto y de sus problemas. Si estás dispuesto a eso… adelante.

Y, por favor, fórmate un poquito, menos revistas de Ser padres y más de otras cosas.

Para mí la maternidad ha sido una desilusión. Los quiero más que a nadie en el mundo, sólo ellos podrían quitarme el sueño y lo hacen. Hago y seguiría haciendo lo que sea por ellos.

Pero con la mano en el corazón os digo que me viene grande. Porque no hay cosa que más me frustre y desilusione que esforzarme mucho y que los resultados no estén acorde.

En su defensa he decir que no son hijos problemáticos, ¿eh? . Pobretes… pero un camino de rosas no es.”

“Madres arrepentidas”, el libro de Orna Donath

Recordé que hace tiempo leí el libro “Madres arrepentidas. Una mirada radical a la maternidad y sus falacias” de Orna Donath. Varias mujeres me pidieron que diese mi opinión tras leerlo y al final no lo hice.

El libro es un estudio que recoge el testimonio de 23 madres que se arrepienten de haberlo sido. Reconocen que aman a sus hijos por encima de todo, pero el proceso de la maternidad no fue lo que esperaban.

Cuando se publicó el libro en 2016 causó un gran revuelo, como seguramente causará este artículo. Muchas madres se llevaron las manos a la cabeza y pusieron el grito en el cielo.

¿Cómo una madre podía decir algo así? La autora, muy sorprendida, se extrañaba de esa reacción tan visceral.

No entendía cómo, en vez de insultar a esas madres, los lectores no hacían un ejercicio de reflexión: ¿Qué concepto de maternidad se nos está vendiendo socialmente para que haya madres que se arrepienten de serlo?

Samanta Villar se suma a las madres arrepentidas

La periodista Samanta Villar reflejó una sensación parecida en su libro “Madre hay más que una”. En la mayoría de comentarios de otras madres que leí en redes sociales sólo les faltaba arrancarle la piel a tiras.

Reconozco que no he leído su libro, pero me parecen bastante coherentes y honestas las frases que dijo en alguna entrevista: «Yo no soy más feliz ahora de lo que era antes», «Tener hijos es perder calidad de vida, aunque hay momentos que dices: son preciosos.

Una cosa no quita la otra», «Nadie te cuenta lo que es en realidad la maternidad, tomas una decisión engañada», «Yo a mis hijos los adoro, pero hubiese sido mejor tía que madre» o «Abandonemos ya esta idea de que la maternidad es el último escalón en la pirámide de felicidad de una mujer».

“Que se lo hubiese pensado antes, un niño no es un muñeco, que apechugue con ello” es uno de los reproches más habituales a estas madres. Pero, digo yo, ¿acaso saben cuánto se lo pensaron esas madres? Quizá esas madres lo son gracias a la reproducción asistida o a la adopción y así de grande era su deseo de ser madres, o de lo que creían que era ser madres.

¿Maternidad idealizada?

Socialmente se nos empuja a la maternidad. Se sigue viendo a la mujer incompleta si no forma un hogar tradicional con marido e hijos. Se nos presiona indefinidamente con el ¿Cuándo vais a por el niño? o ¿Es que no puedes tener? Logran hacerte sentir vacía o inútil si no cumples el rol que la sociedad espera de ti.

Si una mujer no tiene hijos, se la juzgará por ello. Si los tiene, se la juzgará por el modo en que cría y educa. Lo peor es que son el resto de madres, las que deberían apoyar y formar tribu, las que critican y juzgan sin piedad. Son las que creen tener bajo el brazo el manual perfecto de crianza.

Quizá ellas no se han enfrentado a enfermedades físicas o mentales de sus hijos, a la depresión post parto. Es probable que desconozcan el Síndrome Alcohólico Fetal o los problemas de apego y autoestima que sufren niños adoptados.

No habrán tenido un bebé de alta demanda, quizá no les tocaron hijos que sufren bullying u otros abusos durante años. No se han expuesto a situaciones que les hagan dudar de su preparación como  madre.

 Quizás no les tocó asumir la maternidad en soledad, o con falta de recursos económicos o emocionales. Sólo quizás.

¿Dónde está la tribu?

El día que las mujeres dejemos de criticarnos y comencemos a apoyarnos. Cuando dejemos de juzgar a las que no piensan como nosotras y tratemos de entenderlas.

El día que escuchemos otras verdades y no las obliguemos a esconderse… Ese día, mujeres que aún no son madres podrán conocer una visión de la maternidad menos literaria.

Será más dura y menos bonita, pero infinitamente más real.

Ese día, las mujeres podrán sopesar pros y contras y tomarán sin presiones la decisión de afrontar o no la maternidad. Y quizá, a pesar de todo, habrá quien tome la decisión equivocada.

Y no pasará nada, porque tenemos derecho a equivocarnos y arrepentirnos. Ese día, las mujeres serán, seremos, un poco más libres. Que ese día llegue depende de todas nosotras.

Será el día que entendamos que todas somos una. Ojalá entonces ya no haya madres arrepentidas.

Источник: https://yolandacambra.com/madres-arrepentidas/

Madres que se arrepienten de tener hijos: una realidad cada vez más común en los millennials

Madres arrepentidas: cuando desearías no haber tenido hijos
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¿Por qué deseamos ser madres?

“Me arrepiento de haber tenido hijos y ser madre, pero amo a mis hijos. Así que sí, no es algo que pueda explicar. Porque si lo lamentara, entonces no querría que estuvieran aquí. Pero yo no querría eso, lo único que no quiero es ser madre”, explicó Charlotte, madre de dos hijos, en el libro #MadresArrepentidas de Orna Donath.  

¿Quién es Orna Donath? ¿Y qué es este libro? Para entender a las madres que se arrepienten de tener hijos te contaré de qué trata este libro.

Ser madre: presión social

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Orna Donath es una socióloga israelí que decidió investigar, a partir de 2008, a aquellas mujeres que se arrepienten de ser madres, que sienten una carga irremediable y que si pudieran elegir, retrocederían el tiempo atrás.

A fines del 2015 el libro salió a la luz y tuvo un gran debate en las redes sociales, no exento de insultos. 23 madres arrepentidas decidieron dar su testimonio para concientizar de lo que pasa hoy en la sociedad.

¿En qué radica ese arrepentimiento? Tal parece ser, la investigación concluyó que parte del deseo o de la “obligación” que nos imponemos nosotras mismas para ser madres, radica en el hecho de que la misma sociedad impone o declara que la mujer solo se sentirá plena, solo cumplirá su misión en el mundo si se convierte en madre.

Es tan grande esa misión que sobrecarga  a algunas mujeres durante toda la vida, pero no desaparece cuando se convierten en madre. Ahí se potencia. Porque ese mandato que tenían que cumplir para sentirse plena, no la llena, no la satisface, no la hace sentir que logró su misión.

Eso no quiere decir que no quieran a sus hijos, a lo largo del libro se manifiesta que ellas adoran a sus hijos, pero NO quieren ser madres.

¿Qué nos puede dejar este libro? Más que una decisión de NO ser madres, este libro, este artículo y todos los indicios que recibimos día a día, nos puede ayudar a hombres y mujeres a comprender que ser madres no tiene que ser una obligación sino una elección.

Más estudios, más madres arrepentidas

PeopleImages/iStock

Además de esta investigación, en Estados Unidos se realizó a principios de los 2000 un estudio que comprobaba que el 3% de 7000 madres estaba arrepentido de ser madre. El porcentaje no fue muy grande, pero… es un llamado de atención.

Una madre arrepentida, a su vez, creó una página en para padres arrepentidos de tener hijos. Hoy en día tiene más de 3000 me gusta y los testimonios se publican día a día. Padres, madres arrepentidos de tener hijos. Parejas que se separan por la presión de uno de los dos en tener hijos. ¿A dónde estamos yendo?

Millennials: una generación que no quiere tener hijos

Eugenio Marongiu/shutterstock

A esta situación se le suma que los jóvenes no quieren tener hijos AHORA, quizá en otro momento.

¿A qué se debe? Antes las parejas decidían tener hijos más temprano. Ahora los jóvenes prefieren experimentar nuevas vivencias antes de convertirse en padres. Además, los costos económicos han cambiado y tener un hijo puede desestabilizar realmente la economía de una persona o de una pareja.

También ha cambiado la situación de la mujer, por suerte. Generaciones atrás, la mujer no trabajaba, se quedaba en casa.

La situación actual es diferente, las mujeres somos independientes, trabajamos, amamos, viajamos, hacemos lo mismo que los hombres.

Entonces, tener un hijo implicaría dejar de trabajar por unos meses y al volver encontrar una alternativa como puede ser una guardería (¡¡costo extra!!).

La sociedad ha cambiado y las preferencias ya no son las mismas. Antes que tener un hijo, una pareja, una persona tiene otros planes. Quizá más adelante lo hará. Sin embargo, el mandato de ser madre sigue vigente… no ahora, pero en algún momento una mujer deberá sentirse plena al convertirse en madre, o al menos eso es lo que pensamos.

Asociación de personas que NO quieren tener hijos

Anchiy/shutterstock

Ha llegado a tanto este deseo por no convertirnos en padres que se ha creado una asociación para agruparse y sentirse comprendidos.  

Este movimiento o asociación fomentado por la National Organization for Non Parents se fundó en 1972. ¿Con qué fin? Encontrar y difundir los motivos por los que una vida sin hijos puede ser igual de genial que una vida con hijos.

Las estadísticas hablan de que para 2050 habrán 9 millones de personas childfree, y actualmente se supone que consta de 7 millones de personas. Sin duda es una situación actual que tenemos que comprender y dejar de juzgar.

¿Quieres ser padre? ¿Prefieres esperar? No dejemos que la sociedad imponga en nosotros el deber de ser padres o madres. Disfrutemos nuestra vida, hagamos nuestro propio camino y seamos madres y padres cuando lo querrámos. ¡Así sí valdrá la pena!

>> Estos 10 grandes errores son muy comunes en una relación y los deberíamos evitar

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Источник: https://www.vix.com/es/btg/relaciones/68330/madres-que-se-arrepienten-de-tener-hijos-una-realidad-cada-vez-mas-comun-en-los-millennials

Embarazo y niños
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