Manías en los niños

Manías y obsesiones en los niños – Guía Infantil

Manías en los niños

El trastorno obsesivo-compulsivo en la infancia: Tratar o no tratar, ésa es la cuestión.

Por la Dra. Orlanda Varela, Psiquiatra del Departamento Infantil de CINTECO

Es difícil escribir sobre temas de niños. La precaución de no alarmar inútilmente a los padres y la de evitar a toda costa que niños con problemas leves entren en el entorno clínico, sean etiquetados y adquieran el rol de enfermos me acompaña a cada línea.

Sin embargo, me motiva una realidad: hay niños que viven su día a día con el sufrimiento y las dificultades causados por un trastorno poco conocido y que como media tarda al menos dos años en ser detectado y tratado. Es el Trastorno Obsesivo- Compulsivo (conocido por las siglas TOC).

Uno de los motivos principales por el que este problema no se detecta a tiempo es que TODOS HEMOS TENIDO ALGÚN SÍNTOMA OBSESIVO DURANTE LA INFANCIA: caminar sin pisar las líneas entre las baldosas, realizar un ritual más o menos complejo para poder dormirnos, pequeñas supersticiones para los exámenes o los partidos de deportes, coleccionar cosas más o menos inútiles, necesitar el pupitre ordenado de una forma determinada antes de empezar a estudiar, ser muy escrupuloso…

Sí, la necesidad de controlar el entorno y a nosotros mismos en nuestra interacción con él es una parte importante del desarrollo madurativo normal de nuestra infancia y adolescencia.

¿Cómo distinguir la obsesividad normal del trastorno (TOC)?

Pues, como casi siempre, es una cuestión de grado.

Se tiene en cuenta tanto el malestar que causa al niño como lo que llega a interferir en su vida cotidiana.

En la mayoría de los casos tareas como el aseo personal, los deberes, vestirse, conciliar el sueño, se ven francamente alteradas.

En el pasado se consideraba que si el niño invertía más de una hora al día en rituales, compulsiones, comprobaciones o manías de cualquier tipo, había una alta posibilidad de que sufriese un TOC.

¿Cuáles son los síntomas del Trastorno Obsesivo-Compulsivo?

Como el propio nombre indica, los síntomas principales son las obsesiones y las compulsiones.

El diagnóstico “oficial” se hace con los criterios internacionales de la clasificación de enfermedades DSM-IV TR. Y son los que siguen:

  1. Se cumple para las obsesiones y las compulsiones:
    Las obsesiones se definen por todas las siguientes características:
    1. pensamientos, impulsos o imágenes recurrentes y persistentes que se experimentan en algún momento del trastorno como intrusos e inapropiados y causan ansiedad o malestar significativos
    2. los pensamientos, impulsos o imágenes no se reducen a simples preocupaciones excesivas sobre problemas de la vida real
    3. la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o imágenes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos
    4. la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o imágenes obsesivos son el producto de su mente (y no vienen impuestos como en la inserción del pensamiento)

    Las compulsiones se definen por:

    1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de carácter repetitivo, que el individuo se ve obligado a realizar en respuesta a una obsesión o con arreglo a ciertas reglas que debe seguir estrictamente
    2. el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevención o reducción del malestar o la prevención de algún acontecimiento o situación negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no están conectados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos
  2. En algún momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.
    Nota: Este punto no es aplicable en los niños.
  3. Las obsesiones o compulsiones provocan un malestar clínico significativo, representan una pérdida de tiempo (suponen más de 1 hora al día) o interfieren marcadamente con la rutina diaria del individuo, sus relaciones laborales (o académicas) o su vida social.
  4. Si hay otro trastorno, el contenido de las obsesiones o compulsiones no se limita a él (p. ej., preocupaciones por la comida en un trastorno alimentario, preocupación por las drogas en un trastorno por consumo de sustancias, preocupación por estar padeciendo una grave enfermedad en la hipocondría…).
  5. El trastorno no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos) o de una enfermedad médica.

El trastorno, ¿tiene manifestaciones especiales o distintas en la infancia?

Sí, aunque no tan distintas.

  • Los temas obsesivos de la infancia tienen que ver con las preocupaciones de esa etapa: la muerte de los padres, los robos o agresiones, los contagios, el sexo como algo prohibido y a veces pensamientos de tipo religioso.
  • Los niños más que los mayores a veces no se dan cuenta de que estas preocupaciones no son racionales y no son capaces de criticarlas, las creen totalmente (p. ej. que alguien puede entrar a robar por la ventana en un décimo piso).
  • Con mucha frecuencia, pedirán a los padres que participen de sus compulsiones o rituales para alejar así el temor. Por ejemplo, que si mamá les da un beso en una mejilla, tiene que dárselo a continuación en la otra “para que no pase nada malo, por la manía de la simetría”.
  • Las compulsiones en los niños no siempre se corresponden con una obsesión “racional”. A veces no hay una justificación subjetiva, sino que el niño debe llevar a cabo el comportamiento un número determinado de veces o con cierta simetría (por ejemplo, debe entrar en la habitación con la pierna derecha y volver a entrar con la izquierda) sólo porque “se siente mejor” o “porque no se queda bien si no lo hace”.
  • En la infancia la aparición de tics nerviosos asociados es más frecuente que en la edad adulta.

¿Cuándo preocuparse por la posibilidad de que nuestro hijo sufra un TOC? ¿Hay pistas para detectarlo?

Algunos comportamientos que pueden indicar la existencia de un TOC son:

  • Pasar demasiado tiempo haciendo los deberes por un excesivo perfeccionismo: necesidad de repetir un ejercicio entero por un error sin importancia, tendencia a arrancar y repetir hojas completas del cuaderno, borrar continuamente, repasar con el lápiz o el boli letras o palabras…
  • Tener una preocupación excesiva con los gérmenes o la limpieza: incapacidad para ir al aseo en ningún lugar público, tener kilos de colada porque el niño no quiere ponerse la ropa dos veces o usar la toalla una segunda vez, gastar demasiado papel higiénico para limpiarse compulsivamente…
  • Necesitar rituales larguísimos y complicados a la hora de irse a la cama: el pis (incluso necesitando ir de nuevo si se levanta para cualquier cosa), el agua, el beso a mamá y papá, los muñecos en una posición exacta, las mantas… Con frecuencia cualquier “fallo” hace necesario volver a empezar desde el principio otra vez.
  • Necesidad excesiva de ser tranquilizado, comprobando varias veces que todo está bien, demandando continuamente a papá y mamá que repitan determinadas frases tranquilizadoras o respondan a preguntas sobre miedos.

¿Cuándo se debe tratar?

Los síntomas obsesivos aislados o leves, que no causan malestar ni interfieren con las rutinas cotidianas NO NECESITAN TRATAMIENTO.

El malestar en los niños se manifiesta a veces en la forma de vergüenza y de temor a estar volviéndose loco.

Cuando las compulsiones son motoras y el niño se siente obligado a hacer cosas que a los demás les resultan extrañas como “hacer movimientos de gimnasia”, tocarse una mano y la otra un número concreto de veces… para ahuyentar algún temor… los niños son conscientes de que parecen “raros” y pueden llegar a evitar las situaciones sociales sintiéndose cada vez más aislados.

Es muy frecuente que el problema afecte al rendimiento escolar e incluso que se confunda a veces con un problema de atención porque las compulsiones se confundan con actos impulsivos y los comportamientos motores se interpreten como dificultad para estar quietos.

El niño parece “en su mundo” porque su mente está ocupada con las obsesiones y le cuesta mucho concentrarse.

¿Cómo se trata? ¿Cuál es el tratamiento ideal?

En los casos más leves, en los que el malestar del niño no sea muy intenso y la interferencia con las actividades cotidianas sea leve o limitada a funciones no tan básicas, la primera opción debe ser la PSICOTERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUAL que ayudará al niño a aprender a evitar las compulsiones y rituales sin sufrir tanta ansiedad.

Las técnicas más útiles son las de exposición con prevención de respuesta, reversión del hábito y el entrenamiento en el manejo de la ansiedad.

En aquellos casos en que el malestar sea intenso y esté limitando mucho la vida del niño (problemas serios de insomnio, afectación de la vida social, dificultades graves para el aseo o la alimentación, problemas de concentración…), el tratamiento debe ser COMBINADO: psicoterapia y medicación.

La medicación aprobada en el TOC infantil son los ISRS un tipo de fármacos no adictivos ni sedativos que se usan en el control de la ansiedad. Lo ideal es que este tipo de tratamiento lo indique y supervise un psiquiatra con experiencia en el área infantil.

En CINTECO psiquiatras y psicólogos trabajamos desde hace décadas en la atención a niños que se enfrentan con las dificultades de un trastorno obsesivo-compulsivo. El trabajo en equipo permite coordinar esfuerzos y reducir así tanto la medicación (en los casos en los que es necesaria) como la duración de la terapia, al optimizar resultados.

Источник: https://www.cinteco.com/manias-rituales-y-obsesiones-cosas-de-ninos/

Manías y hábitos repetitivos de los niños

Manías en los niños

Existen algunas manías y hábitos repetitivos de los niños que se adquieren a muy temprana edad y que incluso se consideran positivos, pero que en una etapa posterior son molestos, sobre todo si aumentan en frecuencia, y empiezan a preocupar.

En algunas ocasiones, las manias de los niños pueden llegar a producir lesiones corporales (como, por ejemplo, las malformaciones dentales, en el caso de succionar un dedo, o lesiones en los dedos si se muerde mucho las uñas).

En otras, pueden convertirse en motivo de burla (por tratarse de conductas demasiado infantiles) o afectar a las relaciones sociales (por producirse con tanta frecuencia que se convierta en un comportamiento obsesivo). En estos casos los padres deberían consultar a un especialista.

Chuparse el dedo

Después del primer año de vida, la succión como reflejo desaparece y el niño suele chuparse el dedo como un acto de compensación frente al miedo la inseguridad, la falta de adaptación al medio, por cansancio o aburrimiento.

Por lo tanto, si el bebé tiene más de un año y se chupa el pulgar, se debe trabajar directamente sobre las causas.

Es más positivo hacer que se sienta seguro o proponerle actividades físicas que lo distraigan y mantengan sus manos ocupadas que regañarlo y quitarle la mano de la boca constantemente, ya que puede aumentar su ansiedad y reforzar esta conducta.

Enroscarse el pelo entre los dedos, morderse las uñas, succionar el chupete o la esquina de una sabanita o llevar siempre su objeto transicional son equivalentes a chuparse el dedo y deben tratarse de forma similar.

Tics nerviosos

Constantes parpadeos, muecas, movimientos de hombros y carraspeos… son tics nerviosos. Estos movimientos o sonidos repetidos de forma semiinvoluntaria no tienen finalidad consciente y son tremendamente indisciplinados.

Algunos padres piensan que el niño con tics hace tonterías o que lo hace a propósito y, al regañarle, no hacen más que aumentar su ansiedad, inseguridad y sentimiento de culpa. Lo único que a los padres los debe preocupar es si el niño sufre con su tic.

Pero si el niño no se siente molesto, es mejor no hablar a todas horas del tema y esperar pacientemente a que se le pase.

El objetivo primordial es evitar que la condición se transforme en enfermedad, para lo cual es necesario fortalecer su autoestima, eliminar los tabúes y prejuicios y procurar neutralizar las conductas adversas del entorno.

Jugar con los genitales

Durante la primera infancia, los niños son curiosos por naturaleza. Exploran su cuerpo, juegan con los dedos de sus manos, con sus pies y también con sus genitales. Jugar con los genitales es una conducta totalmente normal. En algunos niños es tan constante que hasta los padres más abiertos muestran cierta preocupación.

Lo más recomendable es ignorarlo por completo. Lo más práctico es desviar su interés hacia una actividad más sociable y, si es necesario, retirarle la mano con suavidad. No hay que humillarle ni castigarle, y aunque nos incomode, no hay que darle mensajes negativos que asocien los genitales con suciedad, maldad o enfermedad.

Hurgarse la nariz

Es una mala costumbre que –como todo el mundo sabe– no es exclusiva de los niños, por lo que es posible que sea la consecuencia de imitar a los adultos. Algunos opinan que también puede que lo hagan porque les resulta agradable explorarla en momentos de aburrimiento.

Para evitar el problema es importante desviar su atención cuando lo intente y procurar que sus vías respiratorias estén siempre despejadas.

Y, por supuesto, en cuanto tenga la edad adecuada (2-3 años), enseñarle a sonarse (cerrando una fosa nasal mientras se suena la otra) y a utilizar el pañuelo para esos menesteres.

Súplicas y gimoteos

Si el niño gimotea constantemente es porque le funciona. Hay que decirle que de esta forma no va a conseguir nada y por supuesto cumplirlo. Podemos enseñarle otras formas más correctas de hablar. En cuanto a las súplicas, ocurre lo mismo. El niño averigua con rapidez los puntos débiles del adulto y sabe que es cuestión de tiempo conseguir lo que se propone.

Los padres habilidosos pueden detenerle iniciando alguna actividad que le resulte interesante. Si esto no funciona, aunque la paciencia se vaya agotando, por lo menos hay que fingir que lo ignoramos. Seguramente el niño continuará, pero hay que mantener lo dicho.

Y si todo esto no funciona, como último recurso, es muy útil sacarlo al aire libre, donde seguramente su hostilidad disminuirá.

Virginia González. Psicóloga

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/manias-y-habitos-repetitivos-de-los-ninos/

Obsesiones y man铆as en ni帽os y adolescentes | Psicolog铆a para todos/Superdotados/Psicolog铆a infantil/Depresi贸n

Manías en los niños

Hay ni帽os que muestran conductas que nos indican que en la adolescencia desarrollar谩n un trastorno obsesivo compulsivo y lo que es peor si no se corta a tiempo es un trastorno que tiende a cronificarse.

Lo que se pretende en la infancia es la prevenci贸n. Es la mejor edad para intervenir el trastorno. Se realiza de forma sencilla y breve, cosa que no ocurre en la etapa adulta.

Hay ni帽os que viven su d铆a a d铆a con el sufrimiento y las dificultades causados por un trastorno poco conocido y que como media tarda al menos dos a帽os en ser detectado y tratado. Es el Trastorno Obsesivo- Compulsivo (conocido por las siglas TOC).

Uno de los motivos principales por el que este problema no se detecta a tiempo es que TODOS HEMOS TENIDO ALGUNA MAN脥A DURANTE LA INFANCIA: caminar sin pisar las l铆neas blancas de los pasos de cebra, peque帽as supersticiones para los ex谩menes o los partidos de f煤tbol o baloncesto, coleccionar cosas m谩s o menos in煤tiles, necesitar el pupitre ordenado de una forma, ser muy escrupuloso鈥�

驴C贸mo distinguir la obsesividad normal del trastorno (TOC)?

Pues, como casi siempre, es una cuesti贸n de grado.

Se tiene en cuenta tanto el malestar que causa al ni帽o como lo que llega a interferir en su vida cotidiana.

En la mayor铆a de los casos tareas como el aseo personal, los deberes, vestirse, conciliar el sue帽o, se ven francamente alteradas.

En el pasado se consideraba que si el ni帽o invert铆a m谩s de una hora al d铆a en rituales, compulsiones, comprobaciones o man铆as de cualquier tipo, hab铆a una alta posibilidad de que sufriese un TOC.

驴Cu谩les son los s铆ntomas del Trastorno Obsesivo- Compulsivo?

Como el propio nombre indica, los s铆ntomas principales son las obsesiones y las compulsiones.

El diagn贸stico se hace con los criterios de la clasificaci贸n de enfermedades DSM-IV TR:

Las聽obsesiones se definen por todas las siguientes caracter铆sticas:

1. pensamientos, impulsos o im谩genes recurrentes y persistentes que se experimentan como intrusos e inapropiados y causan ansiedad o malestar significativos.
2.

la persona intenta ignorar o suprimir estos pensamientos, impulsos o im谩genes, o bien intenta neutralizarlos mediante otros pensamientos o actos.
3.

la persona reconoce que estos pensamientos, impulsos o im谩genes obsesivos son el producto de su mente.

Las聽compulsiones/man铆as se definen por:

1. comportamientos (p. ej., lavado de manos, puesta en orden de objetos, comprobaciones) o actos mentales (p. ej., rezar, contar o repetir palabras en silencio) de car谩cter repetitivo, que la persona se ve obligada a realizar en respuesta a una obsesi贸n.
2.

el objetivo de estos comportamientos u operaciones mentales es la prevenci贸n o reducci贸n del malestar o la prevenci贸n de alg煤n acontecimiento o situaci贸n negativos; sin embargo, estos comportamientos u operaciones mentales o bien no est谩n relacionados de forma realista con aquello que pretenden neutralizar o prevenir o bien resultan claramente excesivos.

En alg煤n momento del curso del trastorno la persona ha reconocido que estas obsesiones o compulsiones resultan excesivas o irracionales.

El trastorno, 驴tiene manifestaciones especiales o distintas en la infancia?

S铆, aunque no tan distintas.

-Los temas obsesivos de la infancia tienen que ver con las preocupaciones de esa etapa: la muerte de los padres, los robos o agresiones, los contagios, el sexo como algo prohibido y a veces pensamientos de tipo religioso.

-Los ni帽os m谩s que los mayores a veces no se dan cuenta de que estas preocupaciones no son racionales y no son capaces de criticarlas, las creen totalmente (p. ej. que alguien puede entrar a robar por la ventana en un sexto piso).

-Con mucha frecuencia, pedir谩n a los padres que participen de sus compulsiones o rituales para alejar as铆 el temor. Por ejemplo, que si mam谩 les da un beso en una mejilla, tiene que d谩rselo a continuaci贸n en la otra 鈥減ara que no pase nada malo, por la man铆a de la simetr铆a鈥�.

– Las compulsiones en los ni帽os no siempre se corresponden con una obsesi贸n 鈥渞acional鈥�.

A veces no hay una justificaci贸n subjetiva, sino que el ni帽o debe llevar a cabo el comportamiento un n煤mero determinado de veces o con cierta simetr铆a (por ejemplo, debe entrar en la habitaci贸n con la pierna derecha y volver a entrar con la izquierda) s贸lo porque 鈥渟e siente mejor鈥� o 鈥減orque no se queda bien si no lo hace鈥�.

-En la infancia la aparici贸n de tics nerviosos asociados es muy frecuente.

驴Cu谩ndo preocuparse por la posibilidad de que nuestro hijo sufra un TOC? 驴Hay pistas para detectarlo?

Algunos comportamientos que pueden indicar la existencia de un TOC son:

-Pasar demasiado tiempo haciendo los deberes por un excesivo perfeccionismo: necesidad de repetir un ejercicio entero por un error sin importancia, tendencia a arrancar y repetir hojas completas del cuaderno, borrar continuamente, repasar con el l谩piz o boli letras o palabras鈥�

-Tener una preocupaci贸n excesiva con los g茅rmenes o la limpieza: incapacidad para ir al aseo en ning煤n lugar p煤blico, tener kilos de colada porque el ni帽o no quiere ponerse la ropa dos veces o usar la toalla una segunda vez, gastar demasiado papel higi茅nico para limpiarse compulsivamente鈥�

-Necesitar rituales largu铆simos y complicados a la hora de irse a la cama: el pis (incluso necesitando ir de nuevo si se levanta para cualquier cosa), el agua, el beso a mam谩 y pap谩, los mu帽ecos en una posici贸n exacta, las mantas鈥� Con frecuencia cualquier 鈥渇allo鈥� hace necesario volver a empezar desde el principio otra vez.

-Necesidad excesiva de ser tranquilizado, comprobando varias veces que todo est谩 bien, demandando continuamente a pap谩 y mam谩 que repitan determinadas frases tranquilizadoras o respondan a preguntas sobre miedos.

驴Cu谩ndo se debe tratar?

Los s铆ntomas obsesivos aislados o leves, que no causan malestar ni interfieren con las rutinas cotidianas NO NECESITAN TRATAMIENTO.

El malestar en los ni帽os se manifiesta a veces en la forma de verg眉enza y de temor a estar volvi茅ndose loco.

Cuando el ni帽o se siente obligado a hacer cosas (man铆as) que a los dem谩s les resultan extra帽as como 鈥渉acer movimientos de gimnasia鈥�, 鈥渢ocarse una mano y la otra un n煤mero concreto de veces鈥濃€� para ahuyentar alg煤n temor鈥� los ni帽os son conscientes de que parecen 鈥渞aros鈥� y pueden llegar a evitar las situaciones sociales sinti茅ndose cada vez m谩s aislados.

Es muy frecuente que el problema afecte al rendimiento escolar e incluso que se confunda a veces con un problema de atenci贸n. El ni帽o parece 鈥渆n su mundo鈥� porque su mente est谩 ocupada con las obsesiones y le cuesta mucho concentrarse.

驴C贸mo se trata? 驴Cu谩l es el tratamiento ideal?

En los casos m谩s leves, en los que el malestar del ni帽o no sea muy intenso y la interferencia con las actividades cotidianas sea leve, la primera opci贸n debe serla PSICOTERAPIA COGNITIVO-CONDUCTUALque ayudar谩 al ni帽o a aprender a evitar las compulsiones y rituales sin sufrir tanta ansiedad.

Las t茅cnicas m谩s 煤tiles son las de exposici贸n con prevenci贸n de respuesta, reversi贸n del h谩bito y el entrenamiento en el manejo de la ansiedad.

En adultos, y en casos graves es decir en casos en que el malestar sea intenso y el n煤mero de man铆as y obsesiones sea elevado, el tratamiento debe ser COMBINADO: psicoterapia y medicaci贸n.

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Источник: http://www.psicoglobalia.com/obsesiones-y-manias-en-ninos-y-adolescentes/

Manías y tics en los niños

Manías en los niños

Se retuercen el cabello, se muerden las uñas, se chupan los dedos o se tocan la nariz; estas son algunas de las manías y tics en los niños que ponen de cabeza a muchos padres. ¿Se pueden evitar? ¿Causan algún daño?¿Cómo se les ayuda? Son las incógnitas más comunes que surgen tras observar estas conductas repetitivas en sus pequeños.

Las manías, conocidas como trastornos de ánimo, se manifiestan de varias formas. Pueden ser pasajeras, obsesivas o  hasta se pueden llegar a convertir en un trastorno bipolar o en un estado maníaco cuando presentan variaciones más graves. Suelen desarrollarse a partir de la necesidad de liberar emociones, ansiedad o frustración.

Estas conductas se exteriorizan en los niños con edades entre los 3 y 5 años. Suelen desaparecer con la madurez pero, en algunos casos, esto no ocurre. Por el contrario, se afianzan e interfieren en el desarrollo del infante.

Las manías son costumbres que se adquieren de forma inconsciente, surgen repetidamente y sin control. Se afianzan con el tiempo y, en muchos casos, es difícil erradicarlas, ya que el niño las utiliza para sentirse cómodo en algún momento o para no aburrirse en determinadas situaciones.

Este hábito se produce cuando hay irritabilidad, ansiedad, fatiga o grandes estados de tensión o estrés. Pueden ocasionar lesiones corporales como malformaciones dentales por succionar un dedo o deformarse las uñas por morderlas tanto. También llegan a convertirse en motivo de burlas y, en consecuencia, afectan las relaciones sociales, en especial durante la edad escolar.

Para ayudar a erradicar este hábito, lo mejor es enseñarle al pequeño a enfrentar sus miedos dándole seguridad y confianza en sí mismo. Lo importante es no hacerle sentir diferente, para que no tenga otro motivo de preocupación, y dejarle claro que cuenta con apoyo parental para superar cualquier dificultad.

¿Cómo ayudar a superar las manías y tics en los niños?

Una de las actividades que más se recomienda en estos casos es que el niño aprenda técnicas de relajación y respiración infantil. Con ellas, es probable que él mismo descubra qué es lo que le produce la manía o el tic.

Al detectar su origen a tiempo, se podrá trabajar en ello y así reducir esa conducta repetitiva. Lo usual es que desaparezca con el transcurrir los años, pero si esto no ocurre, se aconseja acudir a un especialista.

Otra alternativa eficaz para ayudar a disminuir esos impulsos repetitivos es la distracción a través del juego. Por ejemplo, si el pequeño se chupa mucho el dedo o se muerde las uñas, se puede implementar una actividad lúdica que requiera tener las manos ocupadas en todo momento. Esto evitará que se las lleve a la boca.

Por otro lado, el ejercicio físico es la mejor alternativa para reducir el estrés. Andar en bicicleta o practicar natación los ayudará a despejar la mente y a crear una nueva rutina en sus vidas. No habrá espacio para la frustración ya que, al estar activo, no tendrá pensamientos negativos que lo puedan llevar a sentir ansiedad.

“Estas conductas se exteriorizan en los niños con edades entre los 3 y 5 años. Suelen desaparecer con la madurez pero, en algunos casos, se afianzan”

Tipos de tics

Los tics son movimientos o sonidos repetidos casi incontrolables, los cuales no presentan ninguna finalidad consciente y suelen ser indisciplinados. Estos gestos compulsivos aparecen en situaciones de mucho estrés o ante algo novedoso, que causa inquietud en el niño. Existen cuatro tipos:

  • Motores simples: Son los más usuales, como el parpadeo o el guiño de los ojos, las sacudidas de cabeza y el movimiento de hombros, brazos o piernas. Generalmente son transitorios y tienen una duración de 1 a 12 meses.
  • Motores complejos: Se trata de movimientos coordinados lentos, que comprometen a más de un grupo de músculos. Tal es el caso de golpearse a sí mismo, saltar o pisotear, ponerse en cuclillas o dar vueltas repetidamente.
  • Vocales simples: También se presentan con frecuencia e incluyen acciones como aclararse la garganta, sorber por la nariz, resoplar o gruñir.
  • Vocales complejos: Son los que se presentan cuando el niño repite las palabras que le dicen otras personas (ecolalia), dice una y otra vez sus mismas palabras (alilalia), y cuando emite palabras obscenas (coprolalia). Son tics crónicos que duran más de un año.

Origen y tratamiento de los tics

Esta conducta repetitiva es característica de niños tímidos, callados, aislados y muy sensibles, ya que los ayudan a manejar la ansiedad sin notarlo y, al hacerlo de manera inconsciente, es más difícil de controlar. Incluso al tratar de corregirlos, puede causarle más ansiedad y vergüenza por no poder contrarrestarlos.

Si notamos que alguno de nuestros hijos presenta algún tic o una manía, la prioridad es evitar que estas contracciones involuntarias se transformen en una enfermedad.

 Para ello, debemos enfocarnos en fortalecer su confianza y neutralizar las conductas adversas, vigilar de cerca su evolución y, si en algún momento notamos que no hay progreso, visitar a la brevedad a un especialista en el área.

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Источник: https://eresmama.com/manias-y-tics-en-los-ninos/

Embarazo y niños
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