Maternidad y ansiedad

Cómo vivir la maternidad con menos ansiedad y más disfrute –

Maternidad y ansiedad
Maternidad y ansiedad

Sé que a muchas de mis clientas les gustaría tener herramientas específicas para poder resolver mejor los pequeños conflictos cotidianos que se presentan en casa cada día.

Por ello, le he pedido ayuda a Helena Ruiz Pino, una profesional experta en la materia que te va a encantar.

Helena nos ha preparado un fantástico artículo con importantes claves para vivir la maternidad con menos ansiedad y mejorar la relación con los pequeños de la casa. Déjame que te la presente:

¿Te esfuerzas por ser la madre perfecta?

¿Tienes la sensación de que hay días en los que consigues mantener la calma y eres todo paciencia? ¿Cómo es la relación con tus hijos esos días? Probablemente os sentís mucho más conectados y, como consecuencia, tus hijos estén mucho más dispuestos a colaborar contigo. Porque déjame decirte algo, un niño que no se sienta conectado contigo es un niño que casi con toda seguridad no va a estar dispuesto a colaborar.

Sin embargo, hay días en que no todo es tan “flower power» y te posee ese troll que todas llevamos dentro y a la mínima gritas a tus hijos, para después encima sentirte super culpable por ello.

Es viernes, llevas toda la semana con muchísimo trabajo y estrés, eso no te está dejando dormir demasiado bien, con lo que estás agotada y un poco irascible.  Para ti es imprescindible llegar puntual al trabajo hoy porque tienes una reunión con tu jefa.

Tus hijos que también están especialmente cansados después de llevar toda la semana en el cole, remolonean más de la cuenta  para desayunar y vestirse. Quieres permanecer calmada pero tu irritabilidad  y tus cuerdas vocales son más rápidas que tú.

 Y gritas: -¡ya está bien! ¡todos los días lo mismo! ¡siempre estáis igual! ¿es que nunca podéis hacer caso de lo que os digo? ¡Voy a llegar tarde por vuestra culpa! ¡Me tenéis harta!

Cuando consigues calmarte, te sientes tremendamente culpable por haber reaccionado así, y te machacas con un “no debería haber gritado así, soy lo peor, soy una madre horrible”

Muy a menudo, tanto en mis sesiones como en mis talleres, muchas madres me cuentan que viven su maternidad desde la ansiedad, y una de las frases que más me repiten es: Helena, no puedo más, tengo sensación de no llegar a nada, el trabajo, los niños, ¡estoy agotada y sobrepasada!. Me paso el día dando órdenes, gritando y amenazando a mis hijos y eso me hace sentir un sentimiento de culpa horrible.

Como puedes imaginar, este tipo de pensamientos, no hace sino alimentar esa sensación de vivir la maternidad desde la ansiedad.

¿Te sientes identificada con esto? Pues déjame decirte algo, las madres perfectas no existen ytus hijos no necesitan una madre perfecta, necesitan una madre consciente, y estoy convencida de que si estás leyendo este artículo es porque deseas detectar qué cosas puedes cambiar para sentirte orgullosa de ti misma como madre.

Te dejo aquí algunos tips que sé que te van a ayudar a soltar la carga de sentir que tienes que ser la madre perfecta con los hijos perfectos.

  1. Unas veces se gana, y otras se aprende: parece que vivimos en una cultura en la que no se tolera el error. Cada vez que te des cuenta de que te has equivocado, en lugar de machacarte, felicítate por haberte dado cuenta de ello, porque eso significa que estás saliendo del piloto automático.
  2. Hazte responsable de tus actos: La culpa es una de las emociones más destructivas que existen. En lugar de aferrarte a ella, asume tu parte de responsabilidad y pregúntate, ¿qué he aprendido de esto? ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez?
  3. Repara si es necesario: Una manera de hacerte responsable de tus actos es pedir perdón si es necesario. La única manera de que tus hijos integren la importancia de pedir perdón, es ver que sus padres les piden perdón de corazón y con total normalidad.
  4. No pretendas ser como las demás: Afortunadamente cada persona es única y especial. Y tú no eres la excepción. Así que no te compares con otras madres, ellas tienen situaciones, retos y habilidades totalmente diferentes a las tuyas.
  5. Cambia tu foco: ¿Recuerdas cuando estabas embarazada y veías embarazadas por todas partes? Que curioso ¿no?. Esto es, porque donde ponemos nuestro foco poneos nuestra energía.  ¿Dónde está tu foco con respecto a tu maternidad? ¿En las cosas que haces mal o en las cosas que haces estupendamente bien? Si normalmente sólo te fijas en las cosas que haces mal, necesitas poner tu scanner de detectar las cosas que haces bien a máxima potencia. ¡A por ello! Ya verás como de repente te das cuenta de que hay millones de cosas que haces bien que antes te pasaban totalmente desapercibidas.
  6. Sé amable contigo misma: Muy a menudo somos nuestro peor verdugo. Estoy convencida de que si hablásemos a nuestras amigas como nos hablamos a nosotras mismas, nos quedaríamos sin amigas en un minuto. Así que cada vez que te digas, “lo he vuelto a hacer fatal, soy la peor madre del mundo”, cambia tu discurso y dite a tí misma, “que suerte que me he dado cuenta de que no lo he hecho como me hubiese gustado, porque eso me da la oportunidad de aprender y hacerlo mejor la próxima vez” Así que trata de ser comprensiva contigo, de darte amor y cariño. Quiérete, sonríete y abrázate, te lo mereces muchísimo.

Y sobretodo, acuérdate de hacer lo posible para volver a disfrutar de la relación con tus hijos, ¡merece muchísimo la pena! Y te aseguro que es totalmente posible. En estos años me he dado cuenta de que con estrategias y herramientas que sean aplicables en tu día a día, puedes conseguir recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos.

¡Un gran abrazo!

Helena

Cómo vivir la maternidad con menos ansiedad y más disfrute –

Maternidad y ansiedad
Maternidad y ansiedad

Sé que a muchas de mis clientas les gustaría tener herramientas específicas para poder resolver mejor los pequeños conflictos cotidianos que se presentan en casa cada día.

Por ello, le he pedido ayuda a Helena Ruiz Pino, una profesional experta en la materia que te va a encantar.

Helena nos ha preparado un fantástico artículo con importantes claves para vivir la maternidad con menos ansiedad y mejorar la relación con los pequeños de la casa. Déjame que te la presente:

¿Te esfuerzas por ser la madre perfecta?

¿Tienes la sensación de que hay días en los que consigues mantener la calma y eres todo paciencia? ¿Cómo es la relación con tus hijos esos días? Probablemente os sentís mucho más conectados y, como consecuencia, tus hijos estén mucho más dispuestos a colaborar contigo. Porque déjame decirte algo, un niño que no se sienta conectado contigo es un niño que casi con toda seguridad no va a estar dispuesto a colaborar.

Sin embargo, hay días en que no todo es tan “flower power» y te posee ese troll que todas llevamos dentro y a la mínima gritas a tus hijos, para después encima sentirte super culpable por ello.

Es viernes, llevas toda la semana con muchísimo trabajo y estrés, eso no te está dejando dormir demasiado bien, con lo que estás agotada y un poco irascible.  Para ti es imprescindible llegar puntual al trabajo hoy porque tienes una reunión con tu jefa.

Tus hijos que también están especialmente cansados después de llevar toda la semana en el cole, remolonean más de la cuenta  para desayunar y vestirse. Quieres permanecer calmada pero tu irritabilidad  y tus cuerdas vocales son más rápidas que tú.

 Y gritas: -¡ya está bien! ¡todos los días lo mismo! ¡siempre estáis igual! ¿es que nunca podéis hacer caso de lo que os digo? ¡Voy a llegar tarde por vuestra culpa! ¡Me tenéis harta!

Cuando consigues calmarte, te sientes tremendamente culpable por haber reaccionado así, y te machacas con un “no debería haber gritado así, soy lo peor, soy una madre horrible”

Muy a menudo, tanto en mis sesiones como en mis talleres, muchas madres me cuentan que viven su maternidad desde la ansiedad, y una de las frases que más me repiten es: Helena, no puedo más, tengo sensación de no llegar a nada, el trabajo, los niños, ¡estoy agotada y sobrepasada!. Me paso el día dando órdenes, gritando y amenazando a mis hijos y eso me hace sentir un sentimiento de culpa horrible.

Como puedes imaginar, este tipo de pensamientos, no hace sino alimentar esa sensación de vivir la maternidad desde la ansiedad.

¿Te sientes identificada con esto? Pues déjame decirte algo, las madres perfectas no existen ytus hijos no necesitan una madre perfecta, necesitan una madre consciente, y estoy convencida de que si estás leyendo este artículo es porque deseas detectar qué cosas puedes cambiar para sentirte orgullosa de ti misma como madre.

Te dejo aquí algunos tips que sé que te van a ayudar a soltar la carga de sentir que tienes que ser la madre perfecta con los hijos perfectos.

  1. Unas veces se gana, y otras se aprende: parece que vivimos en una cultura en la que no se tolera el error. Cada vez que te des cuenta de que te has equivocado, en lugar de machacarte, felicítate por haberte dado cuenta de ello, porque eso significa que estás saliendo del piloto automático.
  2. Hazte responsable de tus actos: La culpa es una de las emociones más destructivas que existen. En lugar de aferrarte a ella, asume tu parte de responsabilidad y pregúntate, ¿qué he aprendido de esto? ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez?
  3. Repara si es necesario: Una manera de hacerte responsable de tus actos es pedir perdón si es necesario. La única manera de que tus hijos integren la importancia de pedir perdón, es ver que sus padres les piden perdón de corazón y con total normalidad.
  4. No pretendas ser como las demás: Afortunadamente cada persona es única y especial. Y tú no eres la excepción. Así que no te compares con otras madres, ellas tienen situaciones, retos y habilidades totalmente diferentes a las tuyas.
  5. Cambia tu foco: ¿Recuerdas cuando estabas embarazada y veías embarazadas por todas partes? Que curioso ¿no?. Esto es, porque donde ponemos nuestro foco poneos nuestra energía.  ¿Dónde está tu foco con respecto a tu maternidad? ¿En las cosas que haces mal o en las cosas que haces estupendamente bien? Si normalmente sólo te fijas en las cosas que haces mal, necesitas poner tu scanner de detectar las cosas que haces bien a máxima potencia. ¡A por ello! Ya verás como de repente te das cuenta de que hay millones de cosas que haces bien que antes te pasaban totalmente desapercibidas.
  6. Sé amable contigo misma: Muy a menudo somos nuestro peor verdugo. Estoy convencida de que si hablásemos a nuestras amigas como nos hablamos a nosotras mismas, nos quedaríamos sin amigas en un minuto. Así que cada vez que te digas, “lo he vuelto a hacer fatal, soy la peor madre del mundo”, cambia tu discurso y dite a tí misma, “que suerte que me he dado cuenta de que no lo he hecho como me hubiese gustado, porque eso me da la oportunidad de aprender y hacerlo mejor la próxima vez” Así que trata de ser comprensiva contigo, de darte amor y cariño. Quiérete, sonríete y abrázate, te lo mereces muchísimo.

Y sobretodo, acuérdate de hacer lo posible para volver a disfrutar de la relación con tus hijos, ¡merece muchísimo la pena! Y te aseguro que es totalmente posible. En estos años me he dado cuenta de que con estrategias y herramientas que sean aplicables en tu día a día, puedes conseguir recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos.

¡Un gran abrazo!

Helena

Cómo vivir la maternidad con menos ansiedad y más disfrute –

Maternidad y ansiedad
Maternidad y ansiedad

Sé que a muchas de mis clientas les gustaría tener herramientas específicas para poder resolver mejor los pequeños conflictos cotidianos que se presentan en casa cada día.

Por ello, le he pedido ayuda a Helena Ruiz Pino, una profesional experta en la materia que te va a encantar.

Helena nos ha preparado un fantástico artículo con importantes claves para vivir la maternidad con menos ansiedad y mejorar la relación con los pequeños de la casa. Déjame que te la presente:

Helena Ruiz Pino es especialista en comunicación familiar, coach y creadora de la metodología My Family Lab. Su misión es ayudarte con herramientas concretas y valiosas a recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos

Te dejo con ella…

¿Te esfuerzas por ser la madre perfecta?

¿Tienes la sensación de que hay días en los que consigues mantener la calma y eres todo paciencia? ¿Cómo es la relación con tus hijos esos días? Probablemente os sentís mucho más conectados y, como consecuencia, tus hijos estén mucho más dispuestos a colaborar contigo. Porque déjame decirte algo, un niño que no se sienta conectado contigo es un niño que casi con toda seguridad no va a estar dispuesto a colaborar.

Sin embargo, hay días en que no todo es tan “flower power» y te posee ese troll que todas llevamos dentro y a la mínima gritas a tus hijos, para después encima sentirte super culpable por ello.

Es viernes, llevas toda la semana con muchísimo trabajo y estrés, eso no te está dejando dormir demasiado bien, con lo que estás agotada y un poco irascible.  Para ti es imprescindible llegar puntual al trabajo hoy porque tienes una reunión con tu jefa.

Tus hijos que también están especialmente cansados después de llevar toda la semana en el cole, remolonean más de la cuenta  para desayunar y vestirse. Quieres permanecer calmada pero tu irritabilidad  y tus cuerdas vocales son más rápidas que tú.

 Y gritas: -¡ya está bien! ¡todos los días lo mismo! ¡siempre estáis igual! ¿es que nunca podéis hacer caso de lo que os digo? ¡Voy a llegar tarde por vuestra culpa! ¡Me tenéis harta!

Cuando consigues calmarte, te sientes tremendamente culpable por haber reaccionado así, y te machacas con un “no debería haber gritado así, soy lo peor, soy una madre horrible”

Muy a menudo, tanto en mis sesiones como en mis talleres, muchas madres me cuentan que viven su maternidad desde la ansiedad, y una de las frases que más me repiten es: Helena, no puedo más, tengo sensación de no llegar a nada, el trabajo, los niños, ¡estoy agotada y sobrepasada!. Me paso el día dando órdenes, gritando y amenazando a mis hijos y eso me hace sentir un sentimiento de culpa horrible.

Como puedes imaginar, este tipo de pensamientos, no hace sino alimentar esa sensación de vivir la maternidad desde la ansiedad.

¿Te sientes identificada con esto? Pues déjame decirte algo, las madres perfectas no existen ytus hijos no necesitan una madre perfecta, necesitan una madre consciente, y estoy convencida de que si estás leyendo este artículo es porque deseas detectar qué cosas puedes cambiar para sentirte orgullosa de ti misma como madre.

Te dejo aquí algunos tips que sé que te van a ayudar a soltar la carga de sentir que tienes que ser la madre perfecta con los hijos perfectos.

  1. Unas veces se gana, y otras se aprende: parece que vivimos en una cultura en la que no se tolera el error. Cada vez que te des cuenta de que te has equivocado, en lugar de machacarte, felicítate por haberte dado cuenta de ello, porque eso significa que estás saliendo del piloto automático.
  2. Hazte responsable de tus actos: La culpa es una de las emociones más destructivas que existen. En lugar de aferrarte a ella, asume tu parte de responsabilidad y pregúntate, ¿qué he aprendido de esto? ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez?
  3. Repara si es necesario: Una manera de hacerte responsable de tus actos es pedir perdón si es necesario. La única manera de que tus hijos integren la importancia de pedir perdón, es ver que sus padres les piden perdón de corazón y con total normalidad.
  4. No pretendas ser como las demás: Afortunadamente cada persona es única y especial. Y tú no eres la excepción. Así que no te compares con otras madres, ellas tienen situaciones, retos y habilidades totalmente diferentes a las tuyas.
  5. Cambia tu foco: ¿Recuerdas cuando estabas embarazada y veías embarazadas por todas partes? Que curioso ¿no?. Esto es, porque donde ponemos nuestro foco poneos nuestra energía.  ¿Dónde está tu foco con respecto a tu maternidad? ¿En las cosas que haces mal o en las cosas que haces estupendamente bien? Si normalmente sólo te fijas en las cosas que haces mal, necesitas poner tu scanner de detectar las cosas que haces bien a máxima potencia. ¡A por ello! Ya verás como de repente te das cuenta de que hay millones de cosas que haces bien que antes te pasaban totalmente desapercibidas.
  6. Sé amable contigo misma: Muy a menudo somos nuestro peor verdugo. Estoy convencida de que si hablásemos a nuestras amigas como nos hablamos a nosotras mismas, nos quedaríamos sin amigas en un minuto. Así que cada vez que te digas, “lo he vuelto a hacer fatal, soy la peor madre del mundo”, cambia tu discurso y dite a tí misma, “que suerte que me he dado cuenta de que no lo he hecho como me hubiese gustado, porque eso me da la oportunidad de aprender y hacerlo mejor la próxima vez” Así que trata de ser comprensiva contigo, de darte amor y cariño. Quiérete, sonríete y abrázate, te lo mereces muchísimo.

Y sobretodo, acuérdate de hacer lo posible para volver a disfrutar de la relación con tus hijos, ¡merece muchísimo la pena! Y te aseguro que es totalmente posible. En estos años me he dado cuenta de que con estrategias y herramientas que sean aplicables en tu día a día, puedes conseguir recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos.

¡Un gran abrazo!

Helena

Cómo vivir la maternidad con menos ansiedad y más disfrute –

Maternidad y ansiedad
Maternidad y ansiedad

Sé que a muchas de mis clientas les gustaría tener herramientas específicas para poder resolver mejor los pequeños conflictos cotidianos que se presentan en casa cada día.

Por ello, le he pedido ayuda a Helena Ruiz Pino, una profesional experta en la materia que te va a encantar.

Helena nos ha preparado un fantástico artículo con importantes claves para vivir la maternidad con menos ansiedad y mejorar la relación con los pequeños de la casa. Déjame que te la presente:

Helena Ruiz Pino es especialista en comunicación familiar, coach y creadora de la metodología My Family Lab. Su misión es ayudarte con herramientas concretas y valiosas a recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos

Te dejo con ella…

¿Te esfuerzas por ser la madre perfecta?

¿Tienes la sensación de que hay días en los que consigues mantener la calma y eres todo paciencia? ¿Cómo es la relación con tus hijos esos días? Probablemente os sentís mucho más conectados y, como consecuencia, tus hijos estén mucho más dispuestos a colaborar contigo. Porque déjame decirte algo, un niño que no se sienta conectado contigo es un niño que casi con toda seguridad no va a estar dispuesto a colaborar.

Sin embargo, hay días en que no todo es tan “flower power» y te posee ese troll que todas llevamos dentro y a la mínima gritas a tus hijos, para después encima sentirte super culpable por ello.

Es viernes, llevas toda la semana con muchísimo trabajo y estrés, eso no te está dejando dormir demasiado bien, con lo que estás agotada y un poco irascible.  Para ti es imprescindible llegar puntual al trabajo hoy porque tienes una reunión con tu jefa.

Tus hijos que también están especialmente cansados después de llevar toda la semana en el cole, remolonean más de la cuenta  para desayunar y vestirse. Quieres permanecer calmada pero tu irritabilidad  y tus cuerdas vocales son más rápidas que tú.

 Y gritas: -¡ya está bien! ¡todos los días lo mismo! ¡siempre estáis igual! ¿es que nunca podéis hacer caso de lo que os digo? ¡Voy a llegar tarde por vuestra culpa! ¡Me tenéis harta!

Cuando consigues calmarte, te sientes tremendamente culpable por haber reaccionado así, y te machacas con un “no debería haber gritado así, soy lo peor, soy una madre horrible”

Muy a menudo, tanto en mis sesiones como en mis talleres, muchas madres me cuentan que viven su maternidad desde la ansiedad, y una de las frases que más me repiten es: Helena, no puedo más, tengo sensación de no llegar a nada, el trabajo, los niños, ¡estoy agotada y sobrepasada!. Me paso el día dando órdenes, gritando y amenazando a mis hijos y eso me hace sentir un sentimiento de culpa horrible.

Como puedes imaginar, este tipo de pensamientos, no hace sino alimentar esa sensación de vivir la maternidad desde la ansiedad.

¿Te sientes identificada con esto? Pues déjame decirte algo, las madres perfectas no existen ytus hijos no necesitan una madre perfecta, necesitan una madre consciente, y estoy convencida de que si estás leyendo este artículo es porque deseas detectar qué cosas puedes cambiar para sentirte orgullosa de ti misma como madre.

Te dejo aquí algunos tips que sé que te van a ayudar a soltar la carga de sentir que tienes que ser la madre perfecta con los hijos perfectos.

  1. Unas veces se gana, y otras se aprende: parece que vivimos en una cultura en la que no se tolera el error. Cada vez que te des cuenta de que te has equivocado, en lugar de machacarte, felicítate por haberte dado cuenta de ello, porque eso significa que estás saliendo del piloto automático.
  2. Hazte responsable de tus actos: La culpa es una de las emociones más destructivas que existen. En lugar de aferrarte a ella, asume tu parte de responsabilidad y pregúntate, ¿qué he aprendido de esto? ¿qué puedo hacer diferente la próxima vez?
  3. Repara si es necesario: Una manera de hacerte responsable de tus actos es pedir perdón si es necesario. La única manera de que tus hijos integren la importancia de pedir perdón, es ver que sus padres les piden perdón de corazón y con total normalidad.
  4. No pretendas ser como las demás: Afortunadamente cada persona es única y especial. Y tú no eres la excepción. Así que no te compares con otras madres, ellas tienen situaciones, retos y habilidades totalmente diferentes a las tuyas.
  5. Cambia tu foco: ¿Recuerdas cuando estabas embarazada y veías embarazadas por todas partes? Que curioso ¿no?. Esto es, porque donde ponemos nuestro foco poneos nuestra energía.  ¿Dónde está tu foco con respecto a tu maternidad? ¿En las cosas que haces mal o en las cosas que haces estupendamente bien? Si normalmente sólo te fijas en las cosas que haces mal, necesitas poner tu scanner de detectar las cosas que haces bien a máxima potencia. ¡A por ello! Ya verás como de repente te das cuenta de que hay millones de cosas que haces bien que antes te pasaban totalmente desapercibidas.
  6. Sé amable contigo misma: Muy a menudo somos nuestro peor verdugo. Estoy convencida de que si hablásemos a nuestras amigas como nos hablamos a nosotras mismas, nos quedaríamos sin amigas en un minuto. Así que cada vez que te digas, “lo he vuelto a hacer fatal, soy la peor madre del mundo”, cambia tu discurso y dite a tí misma, “que suerte que me he dado cuenta de que no lo he hecho como me hubiese gustado, porque eso me da la oportunidad de aprender y hacerlo mejor la próxima vez” Así que trata de ser comprensiva contigo, de darte amor y cariño. Quiérete, sonríete y abrázate, te lo mereces muchísimo.

Y sobretodo, acuérdate de hacer lo posible para volver a disfrutar de la relación con tus hijos, ¡merece muchísimo la pena! Y te aseguro que es totalmente posible. En estos años me he dado cuenta de que con estrategias y herramientas que sean aplicables en tu día a día, puedes conseguir recuperar la calma y el disfrute en la relación con tus hijos.

¡Un gran abrazo!

Helena

Источник: https://menteencalma.com/maternidad-sin-ansiedad/

Embarazo y niños
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