Meningitis en niños

Meningitis

Meningitis en niños

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La meningitis es la inflamación de las meninges, las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.

La pueden contraer personas de cualquier edad pero, puesto que se puede contagiar con facilidad entre personas que conviven en espacios cerrados y reducidos, los adolescentes, los estudiantes universitarios y aquellos que duermen en internados o colegios presentan un mayor riesgo de contraer este tipo de infección.

Si se inicia el tratamiento rápidamente, la meningitis se puede resolver de una forma satisfactoria. Por lo tanto, es importante que su hijo reciba las vacunas ordinarias, que usted sepa identificar los signos y los síntomas de la meningitis, y que pida atención médica inmediata si sospecha que su hijo podría haber contraído la meningitis.

Causas de la meningitis

La mayoría de los casos de meningitis están causados por bacterias o virus, aunque algunos están provocados por ciertos medicamentos o enfermedades.

Muchos de los virus y de las bacterias que causan la meningitis son bastante frecuentes y también causan otras enfermedades ordinarias. Ambos tipos de meningitis, la bacteriana y la viral, se contagian como la mayoría de las demás infecciones: una persona infectada toca, besa, tose o estornuda sobre otra persona que no estaba infectada.

La meningitis bacteriana

La meningitis bacteriana es una enfermedad muy poco frecuente, pero suele ser grave y puede ser de riesgo vital si no se trata inmediatamente.

En algunos casos de meningitis bacteriana, la bacteria llega hasta las meninges a partir de un traumatismo craneoencefálico grave o de una infección local grave, como una infección de oído (otitis media) o de senos nasales (sinusitis).

Hay muchos tipos distintos de bacterias que pueden causar una meningitis bacteriana. En los recién nacidos, las bacterias más frecuentes son los estreptococos del grupo B, Escherichia coli (o E. coli) y, con menor frecuencia, Listeria monocytogenes. En los niños mayores, las bacterias causantes suelen ser Streptococcus pneumoniae (neumococo) y Neisseria meningitidis (meningococo).

La meningitis viral

La meningitis viral (también llamada meningitis aséptica) es más frecuente que la bacteriana y suele ser menos grave.

Muchos de los virus que causan la meningitis son frecuentes, como los que causan los resfriados, la diarrea, las calenturas labiales y la gripe.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la meningitis?

Los síntomas de la meningitis varían, en función de la edad de la persona y de cuál sea la causa de la infección. Los primeros síntomas de la meningitis pueden llegar de repente o bien iniciarse varios días después de haber tenido un catarro (o resfriado), diarrea, vómitos u otros signos de infección.

Entre sus síntomas más frecuentes, se incluyen los siguientes:

  • fiebre
  • falta de energía
  • irritabilidad
  • dolor de cabeza
  • sensibilidad a la luz
  • rigidez de cuello
  • erupciones en la piel

La meningitis en los bebés

Los bebés con meningitis pueden presentar distintos tipos de síntomas. Pueden estar muy inquietos, alimentarse mal, estar muy amodorrados y somnolientos y ser muy difíciles de despertar. Puede ser muy difícil consolarlos y tranquilizarlos, incluso cuando un adulto los lleva en brazos y los acuna. También pueden tener fiebre y áreas prominentes o abultadas en las fontanelas.

Entre otros síntomas de la meningitis en los bebés, se incluyen los siguientes:

  • ictericia (tonalidad amarillenta en la piel y el blanco de los ojos)
  • rigidez de cuello y de todo el cuerpo
  • temperatura corporal más baja de lo normal
  • succión débil
  • llanto agudo

¿Cómo se diagnostica la meningitis?

La meningitis bacteriana puede ser muy grave. Si percibe síntomas que lo hacen sospechar que su hijo podría tener una meningitis, es importante que lo lleve al médico de inmediato.

Su el médico comparte su sospecha, le pedirá varias pruebas, incluyendo una punción lumbar para recoger una muestra de líquido cefalorraquídeo. Esta prueba mostrará cualquier signo de inflamación y si la infección se debe a un virus o a una bacteria.

¿Cómo se trata la meningitis?

La mayoría de los casos de meningitis concluyen en un plazo de 7 a 10 días.

Algunas personas pueden necesitar tratamiento en un hospital, aunque la mayoría de los niños se suelen recuperar en casa si no se ponen demasiado enfermos.

El tratamiento, orientado a aliviar los síntomas, incluye reposo, líquidos y toma de medicamentos contra el dolor (o analgésicos) de venta sin receta médica.

Si los médicos diagnostican una meningitis bacteriana, o sospechan esta enfermedad, administrarán al paciente antibióticos por vía intravenosa (VI) lo antes posible. También le pueden administrar líquidos para compensar los que haya perdido por la fiebre, el sudor, los vómitos y la falta de apetito.

¿Qué problemas pueden ocurrir?

Las complicaciones de la meningitis bacteriana pueden requerir tratamiento adicional.

Si una persona con meningitis presenta un estado de choque o hipotensión, se le pueden administrar líquidos adicionales por vía intravenosa y ciertos medicamentos para subirle la tensión arterial.

Algunos niños con dificultades para respirar, pueden necesitar oxígeno adicional o un respirador mecánico.

Las complicaciones de la meningitis bacteriana pueden ser graves e incluir problemas neurológicos, como pérdidas auditivas (o hipoacusias), deterioro visual, convulsiones y trastornos del aprendizaje.

Puesto que las pérdidas auditivas son una complicación frecuente de la meningitis bacteriana, las personas que hayan padecido esta enfermedad deberán hacerse pruebas de audición después de recuperarse.

El corazón, los riñones y las glándulas suprarrenales también se pueden ver afectados, dependiendo de cuál sea la causa de la infección. A pesar de que algunos niños desarrollan problemas neurológicos de larga duración, la mayoría de las personas que reciben un diagnóstico de meningitis y un tratamiento rápidos se recupera por completo.

Vacunas

Las vacunas ordinarias pueden hacer mucho para prevenir la meningitis. Las vacunas contra la infección por la bacteria Hib, el sarampión, las paperas, la poliomielitis, y el neumococo pueden proteger contra las formas de meningitis causadas por estos gérmenes.

Los niños también se deben poner la vacuna meningocócica conjugada cuando tengan 11 o 12 años de edad, con una dosis de refuerzo a los 16 años.

Los niños mayores de 11 años que no se hayan vacunado también se deben vacunar, sobre todo si van a ir a la universidad, un internado o colegio, un campamento u otros lugares donde vayan a convivir con otras personas en espacios cerrados y reducidos.

Los niños de entre 2 meses y 11 años de edad corren un mayor riesgo de infección y deben recibir el conjugado meningocócico, incluidos aquellos que:

  • viven o viajan a países donde la infección es común
  • tienen ciertos trastornos inmunitarios
  • están presentes durante un brote

Se ha desarrollado un nuevo tipo de vacuna, llamada “MenB”, que protege contra un tipo de bacteria meningocócica no cubierta por la vacuna antigua, y que se puede poner a adolescentes y a adultos jóvenes según el criterio de su médico.

Evitar los gérmenes

Tanto los niños como los adultos se deben lavar las manos a fondo y con frecuencia, sobre todo antes de comer y después de ir al baño, y también si trabajan con niños (como en las guarderías y los jardines de infancia). Evite el contacto directo con personas que estén claramente enfermas y no comparta con ellas alimentos, bebidas ni utensilios para comer.

En ciertos casos, los médicos recetan antibióticos a cualquier persona que haya estado en contacto directo con una persona que padece una meningitis bacteriana, para ayudar a prevenir esta infección.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Pida ayuda médica inmediata si sospecha que su hijo podría padecer una meningitis o si presenta síntomas como vómitos, dolor de cabeza, cansancio o confusión, rigidez de cuello, erupción y fiebre. Un bebé con fiebre, irritabilidad y que no se alimenta bien debe ser visto por un médico de inmediato.

Si su hijo ha estado cerca de una persona que padecía una meningitis, llame a su médico para preguntar si sería recomendable administrarle algún tipo de medicamento de tipo preventivo.

Revisado por: Marcella A. Escoto, DO

Fecha de revisión: enero de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/meningitis-esp.html

Cómo detectar a tiempo una meningitis

Meningitis en niños

“En una meningitis bacteriana aguda, un retraso en el diagnóstico y en el comienzo del tratamiento antibiótico puede implicar secuelas graves e incluso la muerte”, afirma Marta Fernández Matarrubia, especialista en Neurología de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

“En las meningitis, sobre todo en las bacterianas, cada minuto cuenta”, comenta Roi Piñeiro Pérez, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital General de Villalba (Madrid) y miembro del Comité de Medicamentos de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

De ahí la importancia de detectar a tiempo esta enfermedad.

Signos que alertan de una meningitis

Piñeiro describe los síntomas de las meningitis según la fase de la enfermedad:

Los signos y síntomas iniciales de una meningitis son comunes a muchas otras enfermedades pediátricas banales: fiebre, vómitos, cefalea, diarrea, escalofríos, malestar general, dolores musculares… La sintomatología tan inespecífica en sus fases iniciales hace prácticamente indistinguible esta grave enfermedad de cualquier otro cuadro clínico corriente.

Posteriormente, según se desarrolla la meningitis, aparecen los signos meníngeos clásicos, fundamentalmente expresados por una rigidez en la nuca con intenso dolor a su movilización, y los vómitos ‘en escopetazo’, es decir, proyectivos y sin náusea previa. “La mejor forma de explicarlo a las familias es que el paciente vomitaría como lo haría la niña de El Exorcista”.

De forma progresiva pueden aparecer letargia, estupor, afectación grave del estado general y convulsiones.

Las famosas petequias, unas diminutas manchas rojizas que no desaparecen al estirar la piel, no son específicas de la meningitis. De hecho, la causa más frecuente de la aparición de estos pequeños puntos es una infección vírica.

Sin embargo, si estas lesiones aumentan de tamaño rápidamente, son sugerentes del desarrollo de una meningitis bacteriana.

Fernández Matarrubia añade otras manifestaciones clínicas que pueden alertarnos de una meningitis, como la fotofobia (sensibilidad excesiva a la luz), alteración del nivel de consciencia, crisis epilépticas y otros síntomas y signos neurológicos.

En los lactantes (niños menores de dos años), las manifestaciones clínicas pueden ser fiebre alta, somnolencia o irritabilidad excesivas, inactividad, llanto constante y rechazo de la alimentación.

Los ancianos pueden presentar únicamente alteración del nivel de consciencia, sin fiebre ni rigidez de nuca.

Las meningitis infecciosas pueden ser víricas, bacterianas y por hongos

“Las meningitis consisten en una inflamación de las membranas (meninges) que rodean al cerebro y la médula espinal. Habitualmente, aunque no siempre, tienen una causa infecciosa”, cuenta la especialista en Neurología.

Dentro de las meningitis de causa infecciosa podemos distinguir entre las producidas por virus, las de origen bacteriano y las ocasionadas por hongos (más raras).

Las meningitis víricas son benignas y se suelen resolver de forma espontánea en cuestión de días, dejando, en general, menor tasa de complicaciones.

“Todo depende del virus que cause la infección y, sobre todo, de la respuesta inmunológica del huésped”, puntualiza Piñeiro.

Las meningitis bacterianas son graves y requieren tratamiento antibiótico urgente. Las que ingresan en el torrente sanguíneo y que viajan hasta el cerebro y la médula espinal pueden causar meningitis bacterianas agudas.

La meningitis también puede manifestarse cuando las bacterias invaden directamente las meninges desde un foco localizado en la vecindad, como una infección de oído o de los senos paranasales, una fractura de cráneo o, en casos poco frecuentes, después de algunas cirugías.

“El neumococo y el meningococo son las bacterias responsables de más de la mitad de las meningitis agudas de España.

El neumococo es la causa más frecuente de meningitis bacteriana en lactantes, niños pequeños y adultos. La meningitis meningocócica es una infección muy contagiosa que afecta, principalmente, a adolescentes y adultos jóvenes.

Puede provocar una epidemia local en colegios, residencias, internados y centros similares”, describe Fernández Matarrubia.

“El pronóstico de las meningitis bacterianas depende también de la bacteria causante y de la respuesta del huésped, pero las cifras globales de mortalidad y morbilidad son elevadas, en muchas ocasiones con independencia del tratamiento empleado.

En función de la edad del niño, la mortalidad puede variar entre un 10 y un 30 por ciento, y las secuelas entre los supervivientes pueden ser tan graves como, por ejemplo, amputación de miembros, problemas neurológicos o insuficiencia renal”, señala el jefe de Pediatría del Hospital General de Villalba.

La importancia de detectar a tiempo una meningitis

En el caso de una meningitis bacteriana aguda, un retraso en el diagnóstico y en la instauración del tratamiento antibiótico puede implicar secuelas graves e incluso la muerte.

Es por ello que, “ante la sospecha de una meningitis aguda de origen bacteriano, deberemos iniciar tratamiento antibiótico intravenoso urgente, incluso antes de realizar la punción lumbar diagnóstica.

En un primer momento, se emplean antibióticos de amplio espectro y, posteriormente, cuando se dispone de los resultados del cultivo y antibiograma se ajusta el tratamiento al agente identificado”, especifica la neuróloga.

Tal y como explica Piñeiro, la meningitis es una enfermedad difícil de diagnosticar en sus fases iniciales -donde el tratamiento sería mucho más efectivo-, y fácil de diagnosticar una vez que se ha desarrollado -momento en el que la terapia ya es menos eficaz-. En las meningitis, sobre todo en las bacterianas, cada minuto cuenta.

Por este motivo, prosigue el pediatra, son tan importantes las vacunas que existen en la actualidad, que constituyen la medida preventiva más eficaz para evitar el desarrollo de las meningitis bacterianas. Entre ellas, destacan las financiadas en España: neumococo, Haemophilus influenzae y meningococo C.

Además, “hay otras no financiadas que los pediatras nunca nos cansaremos de recomendar y de luchar para que se incluyan en el calendario financiado. Estas últimas serían la vacuna que protege frente al meningococo B y una vacuna tetravalente que protege frente a otros cuatro serotipos de meningococo: A, C, W e Y.

Ninguna de ellas ha demostrado una protección del cien por cien, pero actualmente constituyen la medida preventiva más eficaz”.

Riesgos y complicaciones de un retraso en el diagnóstico

“La meningitis bacteriana es grave y puede ser mortal en unos días sin tratamiento antibiótico adecuado. El retraso en el diagnóstico y tratamiento aumenta el riesgo de daño cerebral permanente o de muerte”, subraya la neuróloga de la Clínica Universidad de Navarra.

Las complicaciones de la meningitis incluyen edema cerebral, hidrocefalia, trombosis de senos venosos, parálisis de nervios craneales, crisis epilépticas, choque séptico, insuficiencia renal, entre otras.

Con un tratamiento apropiado, administrado a tiempo, hasta los pacientes con una meningitis potencialmente grave pueden tener una buena recuperación sin secuelas.

Al respecto, Piñeiro hace la siguiente reflexión: “El problema fundamental de la meningitis bacteriana es que durante las primeras horas de la enfermedad el niño puede presentar excelente estado general y simular cualquier enfermedad banal.

Sin embargo, en cuestión de horas, el cuadro clínico empeora bruscamente, desarrollando una grave enfermedad. El diagnóstico precoz es complejo, incluso por parte de los mejores pediatras de nuestro país. Estos cuadros se llaman fulminantes porque son así, de evolución súbita e inesperada.

Y nadie suele tener la culpa; ni el pediatra que no lo supo ver a tiempo, ni la familia que consultó demasiado tarde”.

¿Con qué otras enfermedades se puede confundir?

“Los primeros síntomas de una meningitis pueden ser inespecíficos y confundirse con los que pueden ocurrir al inicio de una gripe, por ejemplo.

Sin embargo, la aparición de cefalea intensa -distinta a la habitual-, vómitos ‘en escopetazo’ y la rigidez de los músculos del cuello deben alertarnos de que puede tratarse de una meningitis.

Ante la aparición de estos síntomas debemos consultar en Urgencias de nuestro centro más cercano”, dice Fernández Matarrubia.

Piñeiro añade que en las fases iniciales de una meningitis puede confundirse con cualquiera: infección respiratoria de vías altas (catarro), gripe, gastroenteritis… En fases avanzadas, el diagnóstico no suele ofrecer ninguna duda.

Medidas para evitar el contagio

¿Hay que seguir medidas de algún tipo en la familia o en el colegio para evitar el contagio cuando se diagnostica un caso de meningitis? “Solo en el caso de meningitis bacterianas.

En función del número de casos diagnosticados y si pertenecen o no a la misma clase, existe una serie de pautas de profilaxis con antibióticos para intentar evitar el contagio o el desarrollo de la enfermedad.

En los casos de meningitis víricas, la única medida preventiva posible es el lavado de manos. Para las víricas, tampoco hay vacunas disponibles”, aclara el pediatra.

La prevención de la meningitis bacteriana se hace mediante dos medidas principales: la vacunación y la quimioprofilaxis”, dice la neurológa.

Con la vacunación se inmuniza al individuo contra un germen y se evita así que adquiera la infección. La inclusión de las vacunas conjugadas frente al neumococo, el meningococo C y Haemophilus influenzae tipo b en los calendarios vacunales sistemáticos ha causado una importante disminución de la incidencia de estas enfermedades.

La quimioprofilaxis consiste en la administración de un antibiótico durante cortos periodos de tiempo a las personas que han estado en contacto con un paciente diagnosticado de meningitis.

No todos los tipos de meningitis requieren profilaxis antibiótica para los contactos, concretamente la meningitis neumocócica (el tipo de meningitis más frecuente) no requiere quimioprofilaxis.

Sin embargo, los contactos cercanos de pacientes con enfermedad invasora por meningococo tienen mayor probabilidad de contraer la enfermedad en los siete días siguientes, por lo que sí estará indicada la quimioprofilaxis en determinados casos.

En el caso de que se haya diagnosticado un caso de meningitis por meningococo, deberán tomar profilaxis antibiótica todas aquellas personas que hayan tenido contacto estrecho con el “caso índice” en los siete días previos.

¿Qué se entiende por contacto estrecho?

Haber tenido un contacto prolongado (ocho horas o más) y además próximo (90 cm es el límite general establecido para la diseminación de gotitas de gran tamaño) con el caso de meningitis por meningococo o que hayan estado directamente expuestos a las secreciones orales del paciente (por ejemplo, al besar en la boca, realizar maniobras de reanimación boca a boca, etc.) durante la semana previa al inicio de los síntomas y hasta 24 horas después del comienzo del tratamiento antibiótico.

Se incluiría dentro de este grupo a todos los miembros del hogar (o contextos equiparables como pisos compartidos), compañeros de pupitre, miembros y personal del aula de guarderías o centros de educación infantil.

“No estaría justificado, sin embargo, administrar quimioprofilaxis a todos los alumnos que asisten a la misma clase o centro de educación primaria, secundaria y universitaria, a no ser que hayan tenido contacto estrecho con el caso”, concluye Fernández Matarrubia.

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/nino/2019/02/11/como-detectar-meningitis-169625.html

Meningitis en bebés y niños: cuáles son los síntomas de alerta y cómo prevenirla

Meningitis en niños

La meningitis es una enfermedad poco frecuente pero muy agresiva, que se presenta de forma súbita y puede llegar a causar la muerte en pocas horas. De un cinco a un diez por ciento de los pacientes fallece generalmente en las primeras 24 a 48 horas tras la aparición de los síntomas.

Es por ello que es una enfermedad que genera gran preocupación entre los padres, y es importante estar informados sobre los síntomas de alerta y cómo detectarla lo más rápidamente posible.

Cualquier persona puede padecer meningitis, pero los menores de cinco años, los adolescentes, los jóvenes adultos y los mayores de 65 años constituyen los grupos de mayor riesgo. Hablaremos hoy sobre esta enfermedad para conocerla mejor, cómo prevenirla y estar al tanto de cuáles son los signos de alerta.

Qué es la meningitis

La meningitis es la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Según la causa que la provoca puede ser:

  • Meningitis viral: también llamada meningitis aséptica es provocada por un virus. Es más frecuente pero menos grave. Los enterovirus (los que causan enfermedades intestinales), el virus del herpes simple, el virus de la varicela zóster, el de las paperas, el del sarampión y el de la influenza son algunos de los virus que pueden causar meningitis. La mayoría de las personas con meningitis viral leve, por lo general, se mejoran solas en un plazo de 7 a 10 días.
  • Meningitis bacteriana: es provocada por una bacteria y puede causar graves consecuencias como lesión cerebral, sordera, epilepsia, hidrocefalia o incluso la muerte. Es más frecuente en los primeros tres años de vida.

Es una enfermedad muy contagiosa. La bacteria penetra en el flujo sanguíneo y puede afectar de dos maneras, causando una meningitis, la inflamación de las meninges, y/o una sepsis o septicemia, una infección de todo el torrente sanguíneo que llega a todos los órganos. La meningitis es la primera causa de muerte por infección en niños y adolescentes.

Síntomas de meningitis

Los síntomas suelen aparecer rápidamente, por lo tanto ante el menor signo de alerta hay que acudir de inmediato al hospital.

En caso de sepsis, al ser una infección generalizada de toda la sangre, la persona puede pasar de encontrarse mal a estar luchando por su vida en pocas horas, por lo que la rápida actuación ante el menor síntoma es esencial. De hecho, la mayoría de las muertes podrían evitarse si se diera un diagnóstico temprano.

Por lo tanto, acude urgente al médico si notas en tu hijo alguno de estos síntomas:

  • Rigidez de cuello y columna vertebral
  • Fotofobia: sensibilidad a la luz
  • Dolor de cabeza intenso
  • Vómitos en escopetazos
  • Fiebre: en bebés y recién nacidos la meningitis es causa importante de fiebre
  • Respiración agitada
  • Poca capacidad de reacción, disminución del estado de conciencia
  • Manos y pies fríos
  • A veces diarrea
  • Sarpullidos en cualquier parte de cuerpo, microderrames

Síntomas específicos en los bebés

Además de los síntomas comunes en niños y adultos, en los bebés se pueden observar estos síntomas específicos:

  • Fiebre
  • Irritabilidad
  • No comer bien
  • Somnolencia o dificultad para despertarse
  • Letargo (falta de energía)

Cómo prevenir la meningitis: vacunas

La bacteria se contagia por vía aérea y por contacto cercano, por ejemplo, a través de un beso. Por tanto, para prevenir el contagio los niños deben lavarse las manos después de toser, estornudar, antes de comer y cuando las manos estén sucias, así como evitar compartir utensilios, bebidas o cualquier cosa que pueda propagar los fluidos de la nariz y garganta.

Aunque el número de cepas meningocócicas B se ha reducido drásticamente en los últimos años, los bebés por debajo de los doce meses son el colectivo más vulnerable, seguido de los niños de entre uno a cuatro años y los adolescentes de entre 15 a 19 años.

La prevención más efectiva es la vacunación. Existen 12 serogrupos de esta bacteria, de los cuales seis de ellos causan enfermedad: los serogrupos A, B, C, W135, X e Y. Gran parte de los casos, al menos en España, son producidos por la bacteria Neisseria meningitidis de tipo B y tipo C.

  • La vacuna que protege contra el meningococo tipo B, que es el más predominante en España, es la Bexsero que no está incluida España en el calendario de vacunas obligatorias. Solo está financiada en algunas comunidades autónomas, pero en la gran parte de España, si quieres vacunar a tus hijos tienes que comprarla en la farmacia por 106,15 euros cada dosis.
  • Por su parte, Sanidad ha anunciado que incluirá en el calendario la vacuna tetravalente que protege contra los meningococos A, C, W e Y que se administrará a todos los niños a los 12 años en lugar de la vacuna monovalente contra meningococo C. A los 12 meses se seguirá vacunando contra el meningococo C. La tetravalente estará incluida en todos los calendarios de vacunación a lo largo del año 2020.

Más información | AEP – Meningitis 'Cerrando el círculo'

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/meningitis-bebes-ninos-cuales-sintomas-alerta-como-detectarla

¿Qué complicaciones provoca la meningitis?

Meningitis en niños

De la mano del doctor Fernando García-Sala Viguer, de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) analizamos qué es la meningitis, sus síntomas, causas y posibles complicaciones, así como las medidas para poder prevenir su contagio.

¿Qué es la meningitis?

Es la inflamación de las meninges – membranas que recubren el cerebro y la médula espinal- y es causada por una infección de microorganismos bacterianos, víricos e incluso micóticos.

¿A quién afecta?

La meningitis es más frecuente en los menores de doce años y sus secuelas son visibles, sobre todo, en el periodo neonatal o en menores de dos años.

Es una de las enfermedades más peligrosas en la infancia, ya que ocasiona una gran morbilidad y una alta tasa de mortalidad que varía en función del germen causante.

¿Qué tipos de meningitis puede haber?

La mayor parte de las veces, el germen causal de la meningitis es una bacteria o un virus, aunque, en algunos casos, los hongos también pueden ocasionarla .En función de cuál sea su origen, podemos hablar de estos tipos de meningitis:

  • Meningitis bacteriana: suele estar causada por viarios tipos de bacterias localizadas en las vías respiratorias que, en un momento determinado, infectan a las meninges ocasionando el cuadro clínico. Esta infección puede estar provocada por:
    • Neumococo: es la bacteria que con mayor frecuencia produce meningitis en los niños.
    • Meningococo: existen varios serotipos, siendo el B el más grave si ocasiona una enfermedad invasiva cuyo resultado suele ser fatal o dejar graves secuelas. El serotipo C, con la vacunación ha disminuido su frecuencia. Para el resto de serotipos, como el A, B, W e Y existe vacunación aunque no está incluida en el calendario vacunal actual.
    • Haemophilus  influenciae: escasa, gracias a que disponemos de vacuna en nuestro calendario vacunal.
    • Listeria o Escherichia coli: puede aparecer, sobre todo, en el periodo neonatal por contagio de la madre a través del canal del parto.
  • Meningitis vírica: suele ser leve y se denomina “benigna” al no ocasionar mortalidad. En líneas generales, está causada por algún enterovirus presente en el moco, saliva o heces y se puede transmitir por contacto directo con una persona infectada o un objeto infectado. Otros virus que pueden ocasionarla son:
    • Varicela Zoster (varicela).
    • Influenza (gripe).
    • Paramyxovirus (paperas).
    • Herpes simple tipo 2.
  • Infecciones fúngicas: aunque raras, pueden afectar a las meninges. La forma más común de  meningitis fúngica está causada por el hongo criptococo neoformans, encontrado principalmente en la suciedad y los excrementos de pájaros.

¿Existen factores de riesgo?

Los riesgos de padecer una meningitis pueden estar relacionados con:

  • La edad: los neonatos y lactantes pequeños tienen mayor riesgo por la inmadurez de su sistema inmunitario, y pueden verse infectados durante el parto, a través de la madre, o de forma tardía mediante ingreso hospitalario y por contagio de otros niños con esta patología infecciosa.
  • El entorno comunitario: los niños que van a escuelas infantiles o con hermanos mayores tienen mayor probabilidad de contraer infecciones por contagio y, por tanto, mayor riesgo de contraer la enfermedad.
  • Los viajes: especialmente en la adolescencia y al visitar zonas como África subsahariana o las regiones de peregrinación a la Meca.
  • Algunas patologías de base que afecten al sistema nervioso central.
  • El empleo de procedimientos quirúrgicos: en algunos casos, pueden aumentar el riesgo de padecer la enfermedad.

¿Qué síntomas tiene la meningitis?

En general, sus síntomas se presentan entre los tres y los siete días tras el contagio y varían en función de la edad del niño:

  • En neonatos: la meningitis cursa de forma rápida y fulminante con una afectación importante del estado general. En este caso, sus principales síntomas son:
    • Decaimiento o irritabilidad.
    • Rechazo del alimento.
    • Coloración ictérica (amarilla) o cianótica (azul) de la piel.
    • Posibilidad de hipertermia o hipotermia.
    • Fontanela abombada.
    • Dificultad respiratoria.
  • En lactantes: si la fontanela anterior no se ha cerrado, esta puede aparecer abombada e incluso pulsátil. Junto a este hecho, pueden aparecer otros síntomas como:
    • Fiebre.
    • Vómitos.
    • Irritabilidad o decaimiento.
    • Síntomas respiratorios.
    • Convulsiones.
    • Petequias: pequeñas manchas hemorrágicas en la piel, que pueden tener una dimensión variable y que no desaparecen bajo la presión del dedo.
  • A partir del año y medio o dos años: pueden aparecer dos signos característicos de la meningitis:
    • Signo de Kerning: aparece cuando el paciente se queja de dolor de espalda tras la extensión pasiva de las rodillas, estando los muslos flexionados.
    • Signo de Brudzinsky: consiste en la flexión involuntaria de los miembros inferiores al flexionar pasivamente el cuello.
  • En niños de mayor edad la sintomatología es más específica y se caracteriza por:
    • Dolor de cuello y rigidez.
    • Cefalea.
    • Vómitos.
    • Fiebre elevada.
    • Decaimiento importante.
    • Fotofobia.
    • Dolor abdominal inespecífico.
    • Petequias.

¿Se puede prevenir la meningitis?

La mejor prevención frente a la meningitis es la adopción de hábitos saludables y la vacunación, fundamentalmente, si esta es sistémica y abarca a la mayor parte de la población infantil.

A veces, también se hace necesario el uso de antibióticos (rifampicina), sobre todo, en el caso de aparición de meningitis meningococcica en ámbitos escolares, donde familiares, profesores, compañeros y toda persona en contacto cercano con el paciente enfermo, deberá seguir las indicaciones médicas pertinentes para su prevención.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico clínico basado en la sintomatología es fundamental aunque, en el caso de los más pequeños, se hace difícil, al presentar pocos síntomas y estos ser muy inespecíficos.

En líneas generales, el cuadro clínico de la meningitis deberá ser confirmado mediante analítica sanguínea y estudio bioquímico y bacteriológico del líquido cefalorraquídeo (LCR), estudio que se realiza a través de punción lumbar.

¿Cómo se trata?

El tratamiento de la meningitis es siempre hospitalario y de entrada en una unidad de cuidados intensivos, ya que suele precisar tratamiento agresivo, monitorización completa y ventilación asistida en muchos casos.

Dicho tratamiento será el adecuado para mantener todos los parámetros hemodinámicos del paciente en los mejores valores, y el empleo de antibióticos dependerá de la bacteria causante y la evolución presentada.

¿Puede conllevar complicaciones?

La meningitis es una enfermedad que puede comportar complicaciones en función de la edad del niño, el tipo de germen, la susceptibilidad individual y la rapidez en diagnosticar e instaurar el tratamiento.

  • Como complicaciones agudas (antes de las 72 horas) podemos destacar:
    • Cuadros de edema cerebral.
    • Shock.
    • Coagulación intravascular diseminada.
    • Convulsiones.
  • Como complicaciones tardías existen:
    • Cuadros de hidrocefalia.
    • Sordera.
    • Problemas motores.
    • Alteraciones del lenguaje.
    • Conducta e incluso retraso mental.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/meningitis/

Embarazo y niños
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