Menstruación y embarazo

¿Puede quedarse embarazada durante el periodo?

Menstruación y embarazo

Quizá hayas escuchado que no puedes quedarte embarazada mientras tienes el periodo, pero eso no es del todo cierto.

Aunque es poco probable que te quedes embarazada en los días próximos al periodo o durante este, existe una pequeña posibilidad de que concibas en este momento del mes.

Sigue leyendo para saber más sobre tus probabilidades de quedarte embarazada y sobre cómo tu ciclo menstrual afecta a tu periodo fértil.

  • Tus probabilidades de quedarte embarazada durante el periodo son muy bajas.
  • Sin embargo, podría suceder si tienes relaciones sexuales sin anticonceptivos.
  • Tus días de fertilidad máxima son cuando ovulas, lo que sucede entre unos 10 y 16 días antes del siguiente periodo.
  • Puede que ovules antes si tienes un ciclo corto.
  • El esperma puede sobrevivir en tu cuerpo hasta 5 días y puede fertilizar el óvulo cuando este se libere.
  • Tus días de fertilidad mínima son los días justo antes del periodo, pero sigue habiendo un pequeño riesgo de embarazo.
  • Encuentra el método de anticoncepción adecuado para ti si no quieres quedarte embarazada.

¿Cuáles son las probabilidades de que me quede embarazada durante el periodo?

Las probabilidades de quedarte embarazada si tienes relaciones sexuales durante el periodo son muy bajas. Sin embargo, si has practicado sexo sin protección, es posible que te quedes embarazada durante el periodo.

Para entender cómo puede suceder, tienes que conocer el funcionamiento de tu ciclo menstrual. 

  • Tu ciclo empieza el primer día de tu periodo y dura hasta el primer día del siguiente.
  • Entre unos 10 y 16 días antes del inicio de tu siguiente periodo, ovularás, que es cuando uno de tus ovarios libera un óvulo.
  • Después de ovular, entras en la fase luteínica, cuando el folículo que ahora está vacío desarrolla el cuerpo lúteo, que segrega la hormona progesterona. 
  • El endometrio se hace más denso para prepararse para la implantación del óvulo fecundado.
  • Si no has concebido, entonces el óvulo pasa al útero, caen los niveles hormonales y el endometrio se desprende a medida que se inicia el siguiente periodo.

Puedes leer más sobre tu ciclo menstrual y la ovulación aquí. 

Tus días de fertilidad máxima son los días próximos a cuando ovulas. Aunque el óvulo solo vive entre 12 y 24 horas después de tu liberación, puedes quedarte embarazada incluso si tienes relaciones sexuales unos días antes de ovular, ya que el esperma puede vivir hasta cinco días en tu cuerpo.

Así que, ¿cuáles son tus probabilidades de quedarte embarazada durante el periodo? Bueno, depende de una serie de factores como los siguientes: 

  • si has usado anticonceptivos o no;
  • la duración de tu ciclo menstrual;
  • la duración de tu periodo;
  • cuándo tuviste las relaciones sexuales. 

Normalmente, la duración del ciclo menstrual es de entre 28 y 30 días, porque lo que suele ser fértil entre los días 11 y 21, aunque esto puede variar entre ciclos y de una mujer a otra. Si tu periodo dura entre 5 y 7 días y tienes relaciones sexuales hacia el fin, puede que concibas el día 11, ya que el esperma puede sobrevivir hasta 5 días después de las relaciones sexuales. 

Puedes concebir también tras tener relaciones sexuales durante el periodo si tienes ciclos menstruales cortos, ya que esto significa que ovulas unos días antes y más cerca del final del periodo.

Quedarse embarazada durante el periodo es muy poco probable. Sin embargo, existe una pequeña posibilidad de que concibas en este momento durante tu ciclo.

¿Puedo quedarme embarazada unos días después de que se haya terminado el periodo?

Es posible, pero muy poco probable. Siempre corres riesgo de embarazo si tienes relaciones sexuales sin anticonceptivos.

Si ovulas pronto (cuando tienes ciclos menstruales cortos), podrías quedarte embarazada en este momento del mes.

Sin embargo, una vez finalizado el periodo, te adentras en tu periodo fértil, lo que significa que aumentan tus posibilidades de quedarte embarazada a medida que te acercas a la ovulación.  

¿Puedo quedarme embarazada justo antes de mi periodo?

La probabilidad de concebir si tienes relaciones sexuales dos o tres días antes de tu periodo es extremadamente baja.

Como el óvulo vive entre unas 12 y 24 horas después de su liberación, eso significa que tu periodo fértil termina poco tiempo después de ovular. Sin embargo, siempre existe riesgo de embarazo.

Utiliza nuestra herramienta para calcular las probabilidades de quedarte embarazada.   

¿Qué puedo hacer para quedarme embarazada?

Si quieres quedarte embarazada, conviene que hables con tu médico.

Muchos médicos te aconsejarán varios cambios en el estilo de vida si estás intentando quedarte embarazada, como tomar ácido fólico o complementos vitamínicos prenatales, evitar el alcohol, dejar de fumar e intentar mantener un peso sano. Puede que también te interese usar un test de ovulación para identificar cuándo son tus días más fértiles. 

Asimismo, consulta nuestros consejos sobre cómo quedarse embarazada más rápido. 

En estos momentos, un bebé no entra en mis planes. ¿Qué debería hacer?

Si no quieres quedarte embarazada, no hay ningún momento seguro para tener relaciones sexuales sin anticonceptivos. Habla con tu médico sobre tus opciones de anticonceptivos para encontrar el adecuado para ti. 

Источник: https://es.clearblue.com/como-quedarse-embarazada/quedarse-embarazada-durante-periodo

¿Se puede menstruar estando embarazada? ¿A qué se debe el sangrado?

Menstruación y embarazo

Muchas mujeres se preguntan si pueden tener la regla estando embarazadas. Es habitual que surja esta duda, ya que pueden presentarse manchados o sangrados en diferentes momentos del embarazo. Aunque generalmente no es grave tener una pequeña pérdida, es recomendable consultar con un especialista por si pudiera ser indicio de algún problema en el embarazo.

No es posible estar embarazada y tener la menstruación al mismo tiempo, aunque sí es común experimentar pequeños sangrados vaginales que nada tienen que ver con los periodos menstruales.

Alrededor del 30% de las mujeres sufren pérdidas de sangre durante el embarazo, especialmente en el primer trimestre, aunque tampoco es raro que ocurra en otros momentos. De hecho, aproximadamente una de cada 200 embarazadas manifiestan hemorragias vaginales también en el segundo y tercer trimestre.

¿Por qué no hay menstruación durante el embarazo?

La menstruación es la descamación del endometiro, es decir, el proceso por el que el endometrio se desprende de las paredes uterinas como consecuencia de la ausencia de fecundación del óvulo.

El cerebro envía señales hormonales al ovario para que, en caso de producirse la fecundación y posterior implantación del embrión, el endometrio uterino no se desprenda y se desarrolle adecuadamente para poder albergar, nutrir y proteger al bebé. Por esta misma razón, durante el embarazo no hay descamación del endometrio, es decir, no hay menstruación.

Si se produjeran periodos menstruales normales querría decir que la mujer está desechando la membrana uterina encargada de alimentar al bebé y por tanto éste no podría desarrollarse, por lo que acabaría perdiéndose el embarazo.

Menstruación y embarazo no son compatibles

Descubre qué es el endometrio y su papel en el embarazo en este enlace: El endometrio.

¿Es normal sangrar en el embarazo?

A pesar de que la menstruación durante el embarazo no es posible, muchas mujeres experimentan hemorragias vaginales durante el embarazo, especialmente en el primer periodo. Es lo que denominados hemorragias deciduales.

Generalmente se trata de pérdidas causadas por el desequilibrio hormonal característico del embarazo. Normalmente no suponen un peligro para el bebé o para la madre.

Sin embargo, si el sangrado se vuelve abundante y doloroso, se recomienda acudir al ginecólogo, ya que esto es indicativo de complicaciones graves que pueden llevar al aborto.

Otras causas de las pérdidas en el embarazo

Los manchados y pequeñas pérdidas son habituales en los siguientes procesos fisiológicos durante el embarazo:

  • Implantación del embrión: es habitual que tenga lugar el conocido sangrado de implantación durante en las primera semanas de embarazo, generalmente antes de tener un retraso de la regla. Sucede por la rotura de los vasos sanguíneos para que pueda empezar a formarse la conexión de vasos entre la madre y el bebé, que será la futura placenta.
  • Cambios en el cuello del útero: para preparar el camino para el proceso del parto fluye una mayor cantidad de sangre hacia el cérvix y es habitual que haya algún pequeño sangrado.

Tal y como nos comenta la ginecóloga Nadia Caroppo:

Otros patrones de sangrado que puede ocurrir durante el embarazo pueden ser debidos a otras causas, sobre todo a alteraciones a nivel del cuello del útero, a pólipos que pueden salir en el cuello del útero durante el embarazo o a patologías ligadas al embarazo de por sí.

Aunque las pequeñas pérdidas son normalmente causadas por el desarrollo fisiológico normal del embarazo, existen ocasiones en las que el sangrado se vuelve peligroso. Algunas complicaciones del embarazo que pueden llevar a un sangrado grave son:

  • Problemas en la placenta: como el desprendimiento prematuro de la placenta o la placenta previa.
  • Embarazo ectópico: se produce cuando el embrión ha implantado fuera de la cavidad uterina, por ejemplo en la trompas de Falopio, las cuales pueden quebrar generando una hemorragia interna.
  • Embarazo molar: se trata de una malformación del tejido de la placenta que puede provocar sangrado genital.
  • Hematomas intrauterinos: son estructuras en forma de media luna formadas por la aparición de pequeños charcos de sangre entre el tejido coriónico y las capas superficiales del endometrio. Cuando aparecen estos hematomas el embarazo se considera de alto riesgo.
  • Presencia de pólipos, fibriodes o infecciones vaginales.

El sangrado vaginal suele preocupar mucho a las embarazada, puesto que puede ser signo de aborto espontáneo. No obstante, es importante destacar que sólo una parte de estas hemorragias derivan en abortos o consecuencias graves.

Infórmate sobre los posibles motivos del sangrado en el embarazo aquí: ¿Es normal sangrar en el embarazo?

¿Te puede bajar la regla estando embarazada?

Por Sara Salgado (embrióloga).

No, no es posible tener la regla estando embarazada. El sangrado o manchado en este momento tiene generalmente su origen en los cambios hormonales normales del embarazo, el sangrado de implantación o los cambios fisiológicos en el cuello del útero como preparación al parto.

Es importante vigilar el sangrado y consultar al médico siempre que sea abundante o doloroso. Ante la duda, más vale acudir al médico por si pudiera darse alguna situación grave.

Tengo un sangrado en mi primer mes de embarazo, ¿significa que algo va mal?

Por Sara Salgado (embrióloga).

No necesariamente. Es muy habitual que haya un ligero manchado o sangrado en los primeros meses del embarazo. Puede deberse a los cambios hormonales normales que causa el embarazo. Si tienes un sangrado abundante, dolor o estás preocupada, lo mejor es acudir al médico.

¿El sangrado de implantación puede ser abundante?

Por Sara Salgado (embrióloga).

Generalmente se trata de un ligero manchado, menos abundante que la menstruación y de corta duración. Suele ser de un color ligeramente marrón, pero puede que sea más bien rosado o incluso rojo. Si es abundante y de larga duración, lo más probable es que sea tu menstruación y que por tanto no haya embarazo.

Infórmate sobre este sangrado tan característico en este enlace: Sangrado de implantación.

Источник: https://www.reproduccionasistida.org/puedo-tener-la-menstruacion-durante-el-embarazo/

¿Puedo tener la regla estando embarazada?

Menstruación y embarazo

La ausencia de la menstruación suele ser una de las señales más fiables de que está creciendo un bebé en nuestro interior. Sin embargo, los sangrados pueden seguir apareciendo durante la gestación. ¿Significa que una mujer puede seguir teniendo la regla aunque esté embarazada?

Respondemos todas tus dudas.

Por qué aparece el sangrado vaginal

Desde que en la adolescencia se inicia la etapa fértil femenina con la maduración de los órganos sexuales, una vez al mes, un óvulo abandona uno de los ovarios y se desplaza a través de las trompas de Falopio hacia el útero, donde esperará la llegada de un espermatozoide para ser fecundado.

Si esta fecundación no se produce, el endometrio, que se había preparado para recibir al óvulo fecundado, ya no es necesario y el cuerpo lo expulsa poco a poco junto con una determinada cantidad de sangre a través de la vagina. Y esto es lo que se conoce como periodo menstrual, menstruación o regla.

Por eso, aunque pueden aparecer ligeros sangrados durante la gestación que llegan a confundir a la futura madre, lo cierto es que no tienen nada que ver con la menstruación.

Causas leves de sangrado

La Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos explica que hasta 1 de cada 4 mujeres presenta sangrado vaginal en algún momento durante su embarazo. Añade que es más común en los primeros tres meses (primer trimestre), especialmente con gemelos.

Así, sangrar es algo natural si:

  • Se nota una pequeña cantidad de manchado o sangrado leve de 10 a 14 días después de la concepción, en los días en que esperas la llegada de la regla, o tal vez un poco antes. Este manchado lo provoca el óvulo fertilizado cuando se adhiere al revestimiento del útero. Siempre y cuando sea escaso y no dure mucho, no es motivo de preocupación. Es conocido como «sangrado de implantación».
  • Ocurre después de alguna prueba o examen vaginal y tras mantener relaciones sexuales. Este traumatismo en el cuello uterino puede provocar un ligero sangrado provocado por los cambios que suceden durante la gestación: el aumento del riego sanguíneo en la zona de la cérvix. No es necesario consultar al médico.
  • Durante las primeras semanas de embarazo, un sangrado abundante (como una regla) pero sin dolor abdominal, puede deberse a una acumulación de sangre en el interior de la cavidad endometrial. Este hematoma uterino suele desaparecer haciendo reposo el hematoma se reabsorbe y las pérdidas desaparecen.

Pérdidas de sangre más preocupantes

  • Sufrir pérdidas de sangre más abundantes (como una menstruación) puede ser una señal de aborto espontáneo. Van acompañadas de cólicos abdominales.
  • Sangrado escaso y de color pardo pero con dolor intenso, puede ser uno de los síntomas de embarazo ectópico o embarazo extrauterino. Ocurre cuando el embrión se implanta fuera del útero, normalmente en la trompa de Falopio, y tiene muy pocas posibilidades de llegar a término. El sangrado puede aparecer varios días o semanas antes de que aparezcan los dolores.
  • Durante los meses 4 a 9, la sangre también puede estar provocado por un desprendimiento prematuro de placenta, una placenta previa, neoplasias o pólipos cervicales.
  • Las infecciones, como la candidiasis o las infecciones de transmisión sexual, aunque no tienen que ver con el embarazo en sí, también pueden provocar pérdidas en los primeros meses.

Cuándo acudir al médico

Las pérdidas de sangre son bastante frecuentes y tenerlas no significa la pérdida del embarazo.

Aún así, si sufres alguna hemorragia, aunque sea muy leve, es fundamental acudir al médico y seguir al pie de la letra sus indicaciones, ya que en ocasiones pueden ser graves e indicar que algo no va bien.

Evaluará el origen del sangrado realizando una exploración y una ecografía. Deberás explicarle cuánta sangre expulsaste, qué aspecto tenía y si incluía coágulos o tejido.

La clínica Mayo detalla cuándo hay que consultar, según el trimestre de gestación en el que te encuentres.

Primer trimestre (semanas 1 a 12).

  • Comenta a tu ginecólogo en siguiente visita de control si manchas la ropa interior de forma leve que desaparece en el día.
  • Acude al médico de inmediato si el sangrado dura más de un día, sea la cantidad que sea.
  • Si sangras de forma moderada a intensa, expulsas tejido de la vagina o tienes sangrado vaginal, en la cantidad que sea, acompañado de dolor abdominal, cólicos, fiebre o escalofríos.
  • Si tu tipo de sangre es Rh negativo y experimentas un sangrado porque podrías necesitar una medicación que impida que tu cuerpo produzca anticuerpos que puedan ser perjudiciales para tus futuros embarazos.

Segundo trimestre (semanas 13 a 24)

  • Con una pérdida de sangre, en la cantidad que sea, que dure más de unas horas o esté acompañado por dolor abdominal, cólicos, fiebre, escalofríos o contracciones.

Tercer trimestre (semanas 25 a 40)

  • Sangrado vaginal, no importa si es leve o abundante, o que esté acompañado de dolor abdominal.
  • En las últimas semanas de embarazo, el flujo vaginal de color rosa o con sangre puede ser un signo de trabajo de parto inminente.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | Embarazo ectópico: qué es, síntomas y factores de riesgo, Signos de alarma en el embarazo: ¿cuándo he de preocuparme?

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/puedo-tener-regla-estando-embarazada

¿Puedes quedarte embarazada con la regla?

Menstruación y embarazo

Los estudios que utilizan pruebas hormonales y ecográficas han establecido que una mujer es fértil desde cinco días antes de la ovulación hasta las 24 horas después de la ovulación (es decir, seis días en total por ciclo menstrual). La ovulación ocurre alrededor del 14 día después de iniciarse la menstruación. La identificación de la ventana fértil de seis días es el componente crítico de cualquier método, la “planificación familiar natural”.

Según esta, el porcentaje de probabilidad de embarazo por relaciones sexuales sin protección durante este período fértil es:

• Cinco días antes de la ovulación: 4 %.

• Dos días antes de la ovulación: 25 a 28 %.

• Durante las 24 horas posteriores a la ovulación: del 8 al 10 %.

• Para el resto del ciclo: 0 %.

En base a ello, la probabilidad de embarazo durante la menstruación no existe, pero estas probabilidades están relacionadas con la regularidad y la duración del ciclo. En casos de reglas irregulares, o trastornos menstruales, puede haber errores de interpretación del ciclo menstrual y estos porcentajes podrían variar.

El conocer el ciclo menstrual, así como disponer de la información adecuada sobre los días fértiles de la mujer es la mejor herramienta para poder conocerse a una misma y controlar cuando una mujer puede quedarse embarazada.

El intervalo fértil en cada ciclo es de aproximadamente seis días e incluye los cinco días anteriores a la ovulación más el día de la ovulación. La duración del período fértil no se ve afectada por la edad, pero puede variar entre las mujeres.

La mayor probabilidad de concepción se produce cuando el coito tiene lugar uno o dos días antes de la ovulación y el día de la ovulación. En el periodo no fértil la probabilidad decae de manera importante incluso llegando a cero en la menstruación.

A pesar de ello, estas probabilidades están relacionadas con la regularidad y la duración del ciclo. En casos de reglas irregulares, o trastornos menstruales, estos porcentajes podrían variar.

Sería en estos casos, en los que podría haber alguna probabilidad, sobre todo si se confunden pérdidas de sangre irregulares del ciclo con la menstruación real.

Conocer el ciclo menstrual es la mejor herramienta para poder controlar cuando una mujer puede quedarse embarazada. (Freepik)

Las mujeres pueden predecir el momento de la ovulación fijándose en los cambios en el moco cervical (la mayor probabilidad de concepción se da en el día de máxima producción de moco transparente y resbaladizo), o usando unos kits que se pueden comprar en la farmacia para medir la hormona luteinizante (se produce un pico de esta hormona en la ovulación). Otra manera de controlar la ovulación es mediante la toma de temperatura corporal por la mañana antes de levantarse, la cual aumenta justamente en el periodo de la ovulación.

Esperma y óvulo en juego

Por otro lado, todas estas probabilidades de quedarse o no embarazada también están relacionadas con la vida útil de los espermatozoides dentro del tracto reproductivo de la mujer (no más de cinco días) y con la vida útil, aún más limitada, del óvulo después de la ovulación (menos de 24 horas). Como resultado, la ventana fértil no supera los seis días por ciclo.

Predecir el inicio y determinar el final de la ventana fértil de seis días son los componentes críticos de un método, la “planificación familiar natural”.

Los métodos basados en el conocimiento de la fertilidad implican la identificación de los días fértiles del ciclo menstrual mediante una combinación de la duración del ciclo y las manifestaciones físicas de la ovulación (cambio en las secreciones cervicales, temperatura corporal basal), y según esta información, evitar las relaciones sexuales o usar métodos de barrera en esos días.

Durante la práctica sexual el único método que puede evitar el embarazo es utilizar anticoncepción durante los días fértiles de la mujer o durante todo el mes, según el tipo de planificación familiar que se utilice.

En mujeres con ciclos regulares y en los que se identifica de manera correcta la ovulación, el porcentaje de embarazo durante la menstruación es prácticamente nulo.

A pesar de ello, ante posibles dudas referentes al ciclo, se puede utilizar anticoncepción.

Si no se utiliza un método de forma regular o habitual, las cremas espermicidas inhabilitan la funcionalidad de los espermatozoides y disminuyen el riesgo de embarazo.

Contagio de enfermedades

A pesar de ello, debemos mencionar que los métodos barrera son los únicos eficaces en prevenir las enfermedades de transmisión sexual. Durante la menstruación aumenta el riesgo de transmisión de algunas enfermedades y por ello es necesario, en caso de riesgo, utilizar protección mediante preservativo masculino.

Es necesario utilizar preservativos masculinos. (Pixabay)

La posición del coito, la presencia o ausencia de orgasmo femenino y la posición femenina (por ejemplo, permanecer en decúbito supino, es decir, estirada mirando hacia arriba) después de la eyaculación masculina no parecen afectar a la probabilidad de concepción.

Algunos lubricantes pueden simular que disminuyen el riesgo de embarazo en el laboratorio, sin embargo, un estudio no encontró diferencias en la fecundidad entre las que usaron y no usaron lubricantes.

Premenopausia y menopausia

El ciclo menstrual promedio de una mujer dura de 28 a 35 días. Existe una variabilidad de ciclo relativamente pequeña entre las mujeres entre las edades de 20 y 40 años.

En comparación, se produce una variabilidad de ciclo significativamente mayor durante los primeros cinco a siete años después de la primera regla y durante los últimos 10 años antes del cese de la menstruación, es decir antes de la instauración de la menopausia.

Tanto en la adolescencia como en la pre-menopausia, los ciclos son más irregulares y frecuentemente sin ovulaciones correctas.

El riesgo de embarazo disminuye al haber menos ovulaciones y no ser ciclos correctos, pero el riesgo de embarazo no desaparece por completo.

Incluso, debido a la irregularidad y la falta de previsión ante ciclos no siempre iguales, puede aumentar el riesgo si no se planifica correctamente la anticoncepción.

Las irregularidades del ciclo que pueden interferir en un buen control del ciclo menstrual son más frecuentes en esos momentos, la adolescencia y en la pre-menopausia. En ambos casos, a pesar de que la fertilidad es menor, la falta de control y el confundir las fases del ciclo pueden aumentar el riesgo de embarazo si la planificación natural no es buena.

El proceso de la concepción

Las fases la duración del ciclo menstrual se resume de la siguiente manera:

El primer día de la menstruación representa el primer día del ciclo. Luego, el ciclo se divide en dos fases: la fase folicular y la fase lútea. El ciclo menstrual promedio de una adulta dura de 28 a 35 días, con aproximadamente de 14 a 21 días en la fase folicular y 14 días en la fase lútea.

1. La fase folicular comienza con el inicio de la menstruación, en esta parte se produce la secreción de una hormona llamada estrógeno, y termina el día anterior al aumento de la otra hormona implicada en el ciclo, llamada hormona luteinizante (HL).

2. La fase lútea comienza el día del pico de la HL, en la que disminuye la secreción de estrógenos, y termina tras la caída de la HL y al inicio de la siguiente menstruación.

3.

En general, la duración del ciclo menstrual alcanza su punto máximo aproximadamente entre los 25 y los 30 años, y luego disminuye gradualmente, de modo que las mujeres de cuarenta años tienen ciclos ligeramente más cortos. Los cambios en el intervalo intermenstrual se deben principalmente a cambios en la fase folicular; en comparación, la fase lútea permanece relativamente constante.

A pesar de esta explicación teórica, debemos mencionar que la menstruación, o la regla, es un marcador relativamente impreciso a la hora de informar de cómo funcionan las hormonas en el ciclo menstrual. Es conocido que existe variabilidad interindividual en la relación entre la aparición de la regla y la caída de las concentraciones en sangre de las hormonas durante la fase lútea.

Una mujer es fértil desde cinco días antes de la ovulación hasta las 24 horas después de la ovulación. (Pixabay)

En caso de embarazo, es decir, de fecundación de un ovocito resultante de la ovulación con un espermatozoide, la regla no se produce y la capa interna del útero que se había de descamar cambia de características para poder albergar el embarazo.

Si las reglas no son regulares, los métodos de “planificación familiar natural” se complican, pues estos se basan en lo siguiente:

• La periodicidad de la fertilidad.

• Una sola ovulación en cada ciclo.

• La duración limitada de la viabilidad del óvulo.

• La duración limitada de la viabilidad de los espermatozoides.

• La capacidad de una mujer para controlar la duración del ciclo y/o los síntomas y signos relacionados con el ciclo, como cambios en el moco cervical.

Por dicho motivo, las contraindicaciones relativas de poder fiarte de una anticoncepción natural basada solo en el control del ciclo incluyen:

Ciclos irregulares en los que la duración del ciclo varía según los meses. En este apartado podemos incluir: mujeres con interrupción de algunos anticonceptivos hormonales, síndrome de ovario poliquístico y la pre-menopausia, entre otros.

Incapacidad para realizar un seguimiento de los cambios fisiológicos: se recomienda a las pacientes que no pueden o están desmotivadas para seguir los cambios fisiológicos en las secreciones cervicales y la temperatura corporal basal que consideren otros métodos anticonceptivos.

Tras un embarazo

La interrupción natural de los ciclos menstruales, como ocurre en el embarazo, interrumpe la liberación cíclica de hormonas implicadas en el ciclo menstrual. Por lo tanto, las mujeres que han estado embarazadas, incluidas aquellas con pérdida del embarazo, aborto o parto, no saben posteriormente cuándo se reanudarán sus ciclos hormonales y, por lo tanto, la ovulación.

Durante el periodo posterior al embarazo y parto, dependiendo de si la mujer da o no lactancia materna a su bebé, esta tardará más o menos en recuperar la periodicidad habitual del ciclo.

Hasta la aparición de la primera regla, primero se producirá una ovulación, y es en este momento cuando puede haber riesgo de embarazo.

Es por ello que se deben tener precauciones incluso antes de aparecer la primera menstruación.

En definitiva, las condiciones ideales para poder asegurar que una mujer no se quedará embarazada implican identificar los días fértiles del ciclo menstrual utilizando un control correcto de la duración del ciclo, junto a la identificación de manifestaciones físicas de la ovulación (cambio en las secreciones cervicales, temperatura corporal basal), y así poder evitar las relaciones sexuales o utilizar métodos de barrera en esos días.

En general, las tasas de embarazo con un control de planificación familiar natural se acercan al 25 %. A pesar de ello, en los estudios que reportan este porcentaje no controlan la formación ni la calidad del método utilizado.

Las tasas descritas en parejas con un control perfecto del ciclo y la ovulación reportan durante el primer año entre 0,4 y 5,0 % de embarazo.

Las tasas de embarazo son más altas durante los primeros ciclos donde todavía se está instaurando el aprendizaje.

El uso de una anticoncepción adecuada de manera regular y asesorada por los especialistas disminuye de manera real las tasas de embarazos no deseados.

Pero solo los métodos barrera, como el preservativo, evitan las enfermedades de transmisión sexual.

La esterilización definitiva, mediante oclusión tubárica femenina o vasectomía masculina, son las técnicas más seguras para asegurar la ausencia de fallo anticonceptivo, pero tienen el inconveniente de la irreversibilidad.

Источник: https://www.mundodeportivo.com/vidae/salud/20210119/491637378139/embarazo-sexo-y-menstruacion-puedes-quedarte-embarazada-con-la-regla.html

Sí, puedes quedar embarazada con la regla y otras creencias desmontadas

Menstruación y embarazo

Que hubiese mujeres que antaño creyeran que se quedarían calvas si se bañaban durante la menstruación o que cortarían la leche si ordeñaban una vaca nos mueve ahora a risa. Sin embargo, ese período mensual femenino persiste en ser prolífico a la hora de generar mitos incluso en tiempos contemporáneos.

Las antiguas creencias populares han sido sustituidas por otras probablemente más sofisticadas, pero no necesariamente más ciertas. Estos son algunos mitos modernos sobre la menstruación y lo que la ciencia tiene que decir sobre ellos.

Basta una simple búsqueda en Internet para encontrar cientos de webs con la misma advertencia: mantener relaciones sexuales durante la menstruación no es una garantía absoluta de evitar un embarazo. Es poco frecuente, pero es posible.

La teoría está clara: en casos raros, el esperma introducido en el útero durante el sexo – sobre todo si accede a las trompas de Falopio – puede permanecer vivo hasta que llegue la siguiente ovulación en mujeres que tienen ciclos especialmente cortos y/o reglas largas.

En casos todavía más excepcionales, la siguiente ovulación podría producirse incluso antes de que termine el sangrado.

Pero, ¿cuáles son las posibilidades reales? ¿Dónde están los datos? En general, ninguna web proporciona cifras concretas de riesgo ni refiere a estudios científicos que lo hayan valorado. Y en el fondo, ¿qué es un mito sino una idea que se extiende y se repite sin que nadie conozca su realidad efectiva?

Aquí están los datos, gracias a un grupo de epidemiólogos del Instituto Nacional de Ciencias Ambientales de la Salud de EEUU, que ha dedicado décadas a estudiar estadísticamente la probabilidad de concepción en los diferentes días del ciclo. La conclusión de estos investigadores es que la inmensa mayoría de los embarazos se produce al mantener relaciones en una ventana de seis días que acaba precisamente el día de la ovulación, no después.

En un caso teórico ideal, un ciclo de 28 días, esta ventana entraría entre los días 8 y 15 desde el comienzo de la menstruación. Pero recopilando miles de casos reales de mujeres, los investigadores concluyen que 2 de cada 100 entran en su ventana fértil a partir del cuarto día desde el comienzo de la menstruación, 17 el séptimo día y 54 en los días 12 y 13.

En los dos primeros días de la menstruación, la posibilidad de un embarazo es menor de 1 entre 100.

Como comparación, y según datos del Centro para el Control de Enfermedades de EEUU, las posibilidades de embarazo utilizando un condón masculino son de 18 entre 100, 12 usando un diafragma, y 22 con el clásico y nada recomendable método de la marcha atrás.

¿Me concentro peor cuando tengo la regla?

La menstruación es dolorosa para una proporción de mujeres que puede llegar hasta el 90%, por lo que muchas no se encuentran en sus momentos óptimos de forma durante esos días.

Sin embargo, y más allá de lo insidioso de las molestias, algunas dicen encontrarse también mentalmente menos ágiles durante esa fase del ciclo.

La posibilidad de que la regla afecte al cerebro de alguna manera tiene, de hecho, un fundamento biológico.

Y es que los niveles de las hormonas sexuales, como los estrógenos, fluctúan a lo largo del ciclo, y está demostrado que estas sustancias tienen receptores cerebrales que a su vez interaccionan con otros procesos moleculares. Así, parece claro que la menstruación ejerce efectos concretos sobre el cerebro. Pero no resulta evidente cuáles son esos efectos, y si son los mismos para todas las mujeres.

Un reciente estudio europeo dirigido por investigadores del Hospital Universitario de Zúrich (Suiza) ha analizado el desempeño en tareas cognitivas y memorísticas de 68 mujeres a lo largo de dos ciclos menstruales.

Y los resultados son negativos. «No hay una asociación consistente entre los niveles hormonales de las mujeres, en particular estrógeno y progesterona, y la atención, la memoria de trabajo y el sesgo cognitivo», escriben los autores.

Pero el último estudio no es ni mucho menos la última palabra. Investigaciones anteriores sí han encontrado relación, pero en sentidos contradictorios: algunos concluyen que el alto nivel de estrógenos mejora la cognición, mientras que otros sugieren que la empeora.

Para la psicóloga de la Universidad de Sunderland (Reino Unido) Sophie Hodgetts, que ha conducido diversos experimentos en este terreno, la respuesta es que, básicamente, depende.

Influye el tipo de tarea que se encomiende a las participantes y cada mujer en particular.

Hodgetts apunta que los estrógenos modifican la función de algunos neurotransmisores. Pero los niveles de éstos son diferentes en cada persona, y por lo tanto la relación entre cognición y niveles hormonales es compleja. «Es posible que algunas personas sean más sensibles a los efectos del estrógeno que otras», concluye.

¿Se ha sincronizado mi periodo con el de mis compañeras?

Este es posiblemente el favorito entre los mitos modernos. Probablemente, porque muchas mujeres afirman que les ocurre.

Pero también puede contribuir a ello su antigüedad: en algunas culturas indígenas existe la idea de que las mujeres sincronizan sus ciclos en armonía con ritmos naturales como los lunares.

Pero en tiempos modernos entró en la cultura popular por la puerta grande de la ciencia, la revista Nature.

En 1971, la psicóloga de la Universidad de Harvard Martha McClintock documentó los ciclos menstruales en un grupo de 135 mujeres de una facultad en EEUU.

Los resultados parecían mostrar que las amigas o compañeras de piso mostraban una mayor sincronía que los pares de mujeres elegidos al azar.

El estudio de McClintock tuvo una enorme repercusión, no sólo en la comunidad científica, sino también en los medios y en la calle.

Sin embargo, años después el estudio de McClintock empezó a cuestionarse por fallos en su metodología, como la generosa definición de lo que es sincronía.

Otras investigaciones trataban de replicar los resultados sin conseguirlo, y comenzaron a aparecer conclusiones contradictorias.

Más de cuatro décadas después del estudio de McClintock, la postura más aceptada entre los expertos es que lo observado por la psicóloga se explica por simple azar según los modelos matemáticos, que la sincronización probablemente no existe, y que el estudio en su día se sobredimensionó por dos motivos.

Por una parte, en los años 70 el feminismo se encontraba en pleno auge.

La sincronización defendida por McClintock se interpretó como una estrategia evolutiva de las mujeres para cooperar entre ellas defendiéndose contra la dominación del hombre, una idea tan atractiva que se aceptó sin más.

En aquella época también creció el interés por la búsqueda de las feromonas humanas. Sin embargo, décadas de investigaciones no han logrado confirmar la existencia de ninguna feromona humana, y hoy continúa siendo materia de debate.

¿Alivia el yoga los trastornos menstruales?

Probablemente una de las ideas hoy más extendidas es que la práctica del yoga es beneficiosa para los trastornos menstruales como el dolor (dismenorrea), los ciclos irregulares o el síndrome premenstrual.

La experiencia de cada mujer puede ser diferente.

Pero si se trata de defender una proclama como válida con carácter general, más allá del azar, el caso individual o el efecto placebo, los datos tienen que superar la rigurosa evaluación de la ciencia.

Y al menos por el momento, no parece que la ciencia sea capaz de respaldar tales proclamas.

Recientemente se ha publicado un metaestudio, o estudio de estudios, que recoge 18 investigaciones previas sobre los efectos del yoga en los trastornos menstruales.

La conclusión, según Jennifer Oates, profesora de la Facultad de Enfermería y Obstetricia Florence Nightingale del King’s College de Londres, es que no hay conclusión satisfactoria.

Algunos estudios sugieren posibles beneficios, recoge, pero «la heterogeneidad e intensidad de las intervenciones y de las medidas de los resultados implican que la generalización y la aplicabilidad de los resultados en escenarios prácticos son limitadas». La autora determina que no hay una «metasíntesis significativa». O en palabras más sencillas, que realmente no se han demostrado beneficios convincentes, en parte por la mala calidad de los estudios.

Por si alguien se lo pregunta, no es lógico sospechar que el estudio pueda estar afectado por ningún sesgo o prejuicio contrario al yoga. Si acaso, sería más bien lo contrario.

El trabajo se ha publicado en la revista The Journal of Alternative and Complementary Medicine, una publicación que cubre estudios sobre pseudociencias como homeopatía, Ayurveda, «medicina de energía» o también yoga.

El mensaje final no puede ser otro: con los datos actuales en la mano, ni siquiera la comunidad de las llamadas medicinas alternativas puede justificar que el yoga sea beneficioso para la menstruación.

¿Si me baño en el mar con la regla, atraeré a los tiburones?

Probablemente muy pocas mujeres se habrán planteado jamás la idea de que su sangre menstrual pueda atraer a escualos.

Claro que probablemente tampoco muchas de ellas sabrán que el Mediterráneo es la cuarta región del mundo con más ataques registrados de tiburón blanco, ni que uno de los ejemplares más grandes de la historia, casi rivalizando con el de la película de Spielberg de 1975, se capturó cerca de Mallorca.

Si a ello añadimos que el fino olfato de los tiburones puede detectar una gota de sangre, no a kilómetros de distancia como sugiere una exageración popular, pero sí a varios cientos de metros, tal vez alguna lectora pueda empezar a considerar ahora un riesgo en el que jamás había caído. Así que conviene aclarar: ¿aumenta la menstruación el riesgo de un ataque de tiburón?

La respuesta la tiene el ictiólogo de la Universidad de Florida (EEUU) George H.

Burgess, director del Archivo Internacional de Ataques de Tiburones (en inglés, ISAF) y uno de los mayores expertos mundiales en incidentes entre humanos y escualos.

Como norma general, Burgess recomienda «no entrar en el agua con una herida sangrante, y entrar con precaución si se está menstruando».

El experto apunta que «casi seguro un tiburón puede detectar la sangre menstrual», pero también que no hay datos científicos concretos ni se ha detectado ningún patrón de ataques a mujeres durante la menstruación. ¿Qué hacer entonces si la regla te sorprende en plenas vacaciones playeras? «No te preocupes por ello«, concluye Burgess.

Источник: https://www.elespanol.com/ciencia/salud/20170727/234476583_0.html

Embarazo y niños
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