Mi bebé nunca pide comer

Mi bebé nunca pide comer

Mi bebé nunca pide comer

Muchas madres se agobian pensando que su hijo tiene un problema o que no va a crecer porque no pide comer cada 2 horas como el bebé de su amiga o porque duerme más que come. Pero no hay de qué preocuparse, ningún ser humano que esté sano y no tenga problemas se va a dejar morir de hambre teniendo comida a su alcance.

Índice

¿Por qué no pide de comer?

Durante los meses de embarazo es normal que leas libros de embarazo y maternidad, preguntes a tus familiares y amigos, vayas a charlas o busques información en internet cuando tengas dudas.

Así, obtendrás mucha información al respecto que hará que tengas una serie de ideas preestablecidas sobre cómo será el parto, la lactancia o el cuidado del bebé.

Por ejemplo, aprenderás que la lactancia, tanto la materna como la de fórmula, debe ser a demanda, es decir, cuando el bebé lo necesite y lo pida, lo cual suele ser cada 2 o 3 horas aproximadamente.

Y entonces nace tu bebé, lo pones al pecho al poco de nacer, se engancha perfectamente y sientes un gran alivio y emoción al ver que se agarra sin problemas y que la lactancia va “viento en popa”.

Una vez que ha terminado de comer, se queda dormido y lo dejas en su cunita, esperando que en dos o tres horas se despierte y pida comer de nuevo. Pero pasa una hora, dos, tres… y empiezas a ponerte nerviosa. Miras al niño, lo tocas, te aseguras de que respira… y, cuando ya no puedes más, lo despiertas y lo pones al pecho.

Y así una y otra vez. Tu bebé no pide comer cada 2 o 3 horas y tienes que despertarle tú casi siempre porque lo único que quiere es dormir.

Si esto es lo que te ha pasado en las primeras semanas de vida de tu peque es probable que estés angustiada y preocupada por si tiene algún problema neurológico o metabólico que le impide pedir comida cuando nota hambre. Pero antes de salir corriendo al médico para que le haga todo tipo de pruebas a tu hijo, debes tener en cuenta una cosa: ¿conoces a algún ser vivo sano que no sienta hambre? ¿Crees que tu bebé se va a dejar morir de hambre ofreciéndole de manera regular el pecho o biberones? ¡No! El instinto de supervivencia del ser humano es, sin duda, su mayor instinto. Nadie quiere morir ni dejarse morir, y menos aún un bebé, cuyos instintos animales son más fuertes que los de los adultos.

Por lo tanto, no debes preocuparte, si tu hijo pide comer mucho menos a menudo que otros bebés y duerme más, es porque lo necesita. No pienses que le ocurre nada malo ni le compares con otros bebés.

Cada niño tiene un ritmo de desarrollo y un hambre distinta, por lo que si tu bebé está feliz, engorda, hace pis y caca con frecuencia y duerme plácidamente, está todo bien. Simplemente, es menos comilón que otros. Si tuviera hambre, no dudes que se despertaría y se pondría a berrear pidiendo leche.

Si no lo hace, es porque no lo necesita. Recuerda además que dormir también ayuda a engordar y crecer.

Otro tema distinto es que tu bebé siempre haya pedido comer de manera regular cada 2 o 3 horas y, de repente, deje de pedir alimento y lo notes alicaído, apático, triste o irritable. En ese caso, sí debes acudir al pediatra ya que puede que tenga algún problema de salud que afecte a su apetito (infecciones, trastornos metabólicos, alergias alimentarias, etc.).

Si es así, y la falta de hambre viene acompañada de otros síntomas preocupantes, ve al pediatra.

Si no, si tu hijo es feliz y va cogiendo peso, aunque sea de manera más lenta que otros bebés, no te preocupes y disfruta de tu hijo y de su sueño, otros padres no pueden decir lo mismo y se pasan el día quejándose por lo que come su hijo y lo poco que duerme, así que disfruta de su sueño y del tuyo.

¿Cómo puedo saber si mi bebé tiene hambre?

Que el bebé llore es un signo tardío de que tiene hambre, mucho antes pueden aparecer señales que te pueden ayudar a detectarlo:

– El bebé empieza a lamerse los labios y/o a hacer chasquidos con la lengua

– El bebé abre y cierra la boca

– El bebé se succiona los labios, la lengua,las manos, los dedos, los dedos de los pies, los juguetes o la ropa

– El bebé saca la lengua y comienza con su reflejo de búsqueda

– Si alguien lo tiene en brazos el bebé se intenta posicionar para la toma

Señales intermedias de hambre:

– El bebé se mueve mucho de un lado a otro

– El bebé te golpea varias veces en el brazo o en el pecho

– El bebé empieza a quejarse y/o comienza a respirar rápidamente

Señales tardías de hambre:

Aquí se debe calmar al bebé antes de amamantarlo:

– El bebé mueve la cabeza frenéticamente de un lado a otro

– Llanto

¿Cómo saber si mi bebé está comiendo bien?

En el caso de que no se esté siguiendo una alimentación a demanda (has puesto horarios para la alimentación de tu bebé) o si el bebé tiene algún problema de succión o de agarre, o tú tienes un problema en el nivel de producción, el bebé podría estar comiendo poco.

Normalmente, para saber si un bebé está comiendo bien se suele mirar la báscula: al principio debe estar ganando unos 120 o 150 gramos por semana. Según el tiempo que tenga tu bebé tendrá que tener unas pautas de crecimiento, consúltalo con su pediatra.

Sin embargo, si no tienes una báscula, existen otras señales que pueden ayudarte a saber si debes hacer un seguimiento en el peso del bebé o debes llevarle al pediatra. Según la Academia Americana de Pediatría (AAP) estas señales serían:

– Si el bebé toma el pecho y a los 10 minutos (o antes) se queda dormido

– Si moja menos de 4 pañales al día

– Su piel sigue arrugada después de la primera semana

– Al cabo de tres semanas aún no se le ha puesto la cara redondita

– Después de hacer la toma, se queda dormido y vuelve a pedir otra vez enseguida, como si tuviera aún mucha hambre.

– Parece que se pone más amarillo en vez de menos (durante la primera semana de vida)

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/bebe/lactancia/mi-bebe-nunca-pide-comer-9053

Los ritmos de alimentación y sueño del recién nacido

Mi bebé nunca pide comer

Al principio, todas estas sensaciones aparecen a intervalos irregulares. El hambre, por ejemplo, puede volver a la media hora de una toma, pero otras veces no aparece hasta pasadas cuatro horas.

Al cabo de tres o cuatro meses, la mayoría de los bebés van regulando sus horarios. A partir de ese momento, es más fácil acompasar los ritmos del bebé con los de papá y mamá. No te preocupes: cada vez te será más fácil reconocer qué necesita tu bebé y cómo puedes satisfacerle.

Hasta que alcanzan las seis semanas, la mayoría de los niños necesitan energía cada poco tiempo. Hay que alimentar a los bebés a demanda, es decir, siempre que tengan hambre y en la cantidad que ellos quieran. Al principio, esto puede ocurrir en cualquier momento del día y de la noche.

Si le das el pecho, no tienes que preocuparte por cuánta leche tengas. Cuanto más succione el bebé, más leche producirás. Las primeras tomas pueden ser un poco anárquicas, pero luego, en general, los niños acaban por soltar el pecho cuando no quieren más.

Lo mismo sucede si toma biberón: hay que dárselo cuando él lo pida, y hasta que él quiera. Algunos primerizos piensan que su recién nacido seguirá un ritmo regular y reclamará su “bibe” cada tres o cuatro horas, pero eso no suele pasar.

En los primeros días, ofrece a tu hijo el pecho cada vez que esté despierto, activo o emita sonidos. No hay que esperar a que llore, es un signo tardío de hambre y de que tiene poca glucosa en el cerebro.

No siempre es hambre

Lo correcto es que des el pecho a tu hijo cuando te lo pida.

Pero eso no significa que haya que darle de mamar en cuanto empiece a llorar: a veces, el recién nacido también llora porque necesita mimos o porque tiene el pañal sucio.

Y se enfadará si ve que le das el pecho en lugar de lo que él quería. No te preocupes: desarrollarás una sensibilidad especial para saber lo que necesita tu bebé antes de lo que crees.

Qué te puede ayudar

  • Durante la noche, procura amamantar a tu bebé en un ambiente tranquilo, con el mínimo ruido ambiental, con luz tenue o en penumbra, y no jugar con él después de la toma.
  • Amamantar acostada resulta muy cómodo durante la noche. Si te quedas dormida, no pasa nada. A veces, al producirse una descarga hormonal de prolactina, a la madre la invade el sueño, necesario para su descanso. No es malo compartir la cama con el bebé siguiendo unas mínimas normas de seguridad.
  • Los bebés cuyas necesidades son satisfechas rápida y adecuadamente desarrollan una sensación de confianza. Si su experiencia les dice que la comida siempre acaba llegando, a los tres o cuatro meses ya pueden esperar un poco antes de empezar a llorar. Ya saben que se preocupan por ellos y que no hace falta protestar.
  • Si tu hijo te pide comida regularmente a una hora que no te viene nada bien, puedes intentar modificar ligeramente sus hábitos. Pero hazlo poco a poco: cambia el ritmo de las comidas en unos cinco o diez minutos cada día.

Las mejores posturas para amamantar 1/10

Cada bebé tiene unas necesidades de sueño distintas. La mayoría de los recién nacidos duermen 16 ó 17 horas diarias, pero el tuyo puede ser más dormilón o necesitar menos.

Suelen despertarse cada 3 o 4 horas, normalmente para comer, y permanecen despiertos entre una y dos horas seguidas.

A partir del mes y medio, los patrones del bebé empiezan a seguir los ciclos de luz y oscuridad y el niño comienza a dormir más por la noche.

Un bebé que a los tres meses duerme de un tirón no llega a las ocho horas, sino que se queda en cinco o seis seguidas. Es prácticamente imposible alargar estos periodos. Como mucho, puedes aprender a utilizarlos mejor -aprovechandopara dormir tú cuando él duerma, por ejemplo-.

Cuidado con las siestas largas

Evidentemente, si el bebé duerme mucho durante el día, te deja más tiempo para tus cosas. Pero debes tener en cuenta que las siestas muy largas o muy tardías afectarán a su sueño nocturno.

Por eso, en estas situaciones, tendrás que hacer algo que normalmente está prohibido: despertar al niño. Si lleva muchas horas dormido, lo mejor es hacerlo con muchos besos suaves y una ración extra de caricias.

O dejar que entren en su habitación los ruidos habituales de la casa.

Durante el día, no bajes las persianas de la habitación del niño, deja que entre la luz del día.

Por qué el «Tranquila, ya comerá» cuando solo toman lactancia materna puede ser peligroso

Mi bebé nunca pide comer

Estamos tan acostumbrados a pensar que el niño que come de todo es el niño sano que cuando nos encontramos con un niño que come poco los padres (algunos) y el entorno se preocupa, porque el niño come poco y se considera que hay que hacer algo para que coma bien.

Como la mayoría de niños comen lo que necesitan, y no más, muchos profesionales de la salud decimos que tranquila, que ya comerá, que es normal que no coma mucho, que ha empezado con la alimentación complementaria hace poco (si hablamos de bebés) y que ningún animal se muere si tiene comida disponible. Pues bien, morirse no, pero hay ocasiones en que puede ser peligroso quedarse con el ya comerá y hay ocasiones en que sí hay que preocuparse, y lo digo por propia experiencia.

Y a los seis meses, empiezan a comer

Yo mismo era uno de los que lo decía: «Tranquila, ya comerá», «Que no se mueren de hambre, no te preocupes», y lo decía porque lo creía, y porque es cierto, los niños, tarde o temprano, acaban comiendo. El problema es que algunos niños, por alguna razón, tardan más en comer que otros, y algunos tardan mucho más.

A los seis meses, tras seis meses de lactancia exclusiva, o en su defecto, seis meses de lactancia artificial exclusiva, los niños empiezan a comer lo que les empezamos a ofrecer. Unos empiezan con comida triturada, otros se tiran al Baby Led Weaning y otros van comiendo de lo que les van metiendo en la boca, o sea, a la antigua.

El hecho de empezar hacia los seis meses es porque sobre esa edad los niños empiezan a estar preparados para comer (se mantienen sentados, coordinan el gesto de coger cosas y llevárselas a la boca y tienen mucha curiosidad por hacerlo), y en parte porque sobre esa edad algunos niños empiezan a necesitar otras cosas además de leche, y hablo sobre todo de los bebés cuyo cordón fue cortado de manera prematura al nacer, o sea, nada más nacer. Tal y como escribí hace un tiempo en Bebés y más, el corte del cordón debería demorarse al menos 2-3 minutos para que durante ese tiempo siga latiendo y se produzca el paso de más sangre de la placenta al bebé, aumentando así las reservas de hierro.

Niños que no comen ni lo uno ni lo otro

Cuando Aran cumplió seis meses (Aran es mi hijo mediano, que nació prematuro hacia las 34 semanas de gestación), o un poco más, empezamos a ponerle comida delante para que él mismo la cogiera y la comiera. Algo iba comiendo, pero bastante poco en general.

Pasaban los días y las semanas, y oye, curiosidad tenía, porque lo cogía y se lo metía en la boca pero, o se atragantaba, o lo chupaba un poco y luego lo escupía. Viendo que no entraba apenas nada decidimos probar con el método tradicional (o al menos el que se utiliza desde que existe la batidora), a base de triturados.

A ver si así al menos engullía algo. Nada, ni triturado, ni con tal o cual ingrediente, ni en trozos, ni p’aquí, ni p’allá.

Él tenía su tetica, que a eso nunca le decía que no, y mira, mientras lo intentábamos nos repetíamos el mantra del «ya comerá, tranquilos, será que es prematuro y le cuesta un poco más… ningún mamífero se muere de hambre,…». Y así pasaron las semanas y los meses.

Unos días comía un poco, otros apenas nada, luego parecía que ya comía, pero pasaban unos días y dejaba de nuevo de hacerlo, y oye, lo veíamos activo, contento, feliz.

Un niño risueño, que vale, que llegó al año y medio y aún no acababa de soltarse a andar, pero por lo demás un niño normal y corriente, a nuestros ojos.

En casa del herrero…

Que sí, que soy enfermero de pediatría y que esto tendría que haberlo visto, pero mira, tanto había oído eso del ya comerá, tan sanote lo veía, y tan normal me parecía que fuera un poco lento en el desarrollo psicomotor, habiendo sido prematuro, que le llegué a dar tanto tiempo como eso, año y medio, precisamente porque como digo, cada vez comía un poco más. Sin embargo, ya para entonces, el ver que no caminaba me empezó a preocupar, y el ver que comía algo, pero que ese algo era aún muy poco, me hizo decidir que «hasta aquí hemos llegado», que yo le quería hacer una analítica para ver cómo estaba de hierro.

Anemia no, lo siguiente

Y pasó lo que más temía, que Aran tenía una anemia que daba miedito. No habían acabado de analizar la sangre que llamaron desde el laboratorio para decir que la anemia era muy importante. Y la tenía por comer pocos alimentos ricos en hierro.

O sea, si no metes hierro en el cuerpo, pues no tienes hierro suficiente, y a eso se le llama anemia. Si al no comer le sumamos que fue prematuro (hay más riesgo de anemia) y que le cortaron el cordón nada más salir, pues claro, pocos números tenía de librarse.

¿Y el pediatra?

El pediatra en las revisiones nunca nos dijo nada, porque como a nosotros no nos preocupaba nunca se lo comentamos.

Si le hubiéramos dicho en su día «Oye, que come muy poco, pero muy poco», podría habernos dicho que «Ya comerá, tranquilos», como dicen muchos (y yo decía), o podría haber buscado una solución, o haber indagado más, pero ya digo, como lo veíamos algo normal pues nunca hicimos nada al respecto, hasta que finalmente nos preocupó, como digo, hacia el año y medio.

Entonces, al ver la analítica, nos recetó un suplemento de hierro que hizo que pronto empezara a andar y a mejorar en sus habilidades, e incluso que comiera un poco más (o eso nos parecía).

A ver, ¿come o no come?

Desde entonces ya no me fío. Muchos compañeros siguen dejando un poco de margen a los niños, porque «Ya comerán, démosles tiempo», pero yo ya no me fío.

A los nueve meses vienen los padres con sus bebés a hacer una revisión y entonces ya les pregunto qué comen y cuánto.

La mayoría come relativamente bien, o sea, unos comen mucho y otros comen poco pero van tragando lo que se meten en la boca, siendo cada vez más.

Sólo unos pocos bebés llegan a esa edad sin apenas probar bocado, y aquí es donde ya intervengo ofreciendo consejos para que les ofrezcan la comida de otra manera (muchas madres se emperran en el triturado y el niño no lo quiere ni ver, o viceversa) y les insto a que, si la cosa no mejora en unas pocas semanas, pidan hora con el pediatra para comentarlo.

Lo lógico, en caso de llegar a esas alturas sin probar apenas bocado (hablo literalmente) es hacer análisis de sangre y ver cómo está todo, y sobre todo el hierro.

Sé que no es la mejor solución, porque lo ideal es que el niño simplemente coma, pero mientras tanto es el remedio: el pediatra receta hierro, el niño deja atrás la anemia, y a esperar a que coma.

Otra opción, dado que a nadie le hace gracia hacer analítica a los bebés (ni a los padres les gusta, ni a los profesionales nos emociona, y menos cuando cabe la posibilidad de que la anemia no exista), es ofrecer el hierro de manera preventiva.

Porque es posible que algunos bebés no tengan anemia a los 8-9 meses, pero que de no empezar a comer cada vez más, la acaben padeciendo. En casos así, tal y como explica el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, podría ser buena idea dar un suplemento de hierro en dosis preventivas.

Este suplemento se retira cuando el bebé ya come mejor, cuando llega a comer una cantidad de carne cercana a los 25-30 gramos diarios (como la tercera parte de un filete de pollo).

Ya digo, es poco habitual, me he encontrado con muy pocos bebés que de verdad rechacen prácticamente cualquier alimento, pero cuando los hay debemos mirarlos con más mimo.

Es cierto, ya comerán, y no, no van a morirse (no mientras tengan el pecho, por ejemplo, o leche artificial), pero la salud de un bebé no tiene que pasar por el «no morir», sino por el poder crecer y desarrollarse de un modo normal.

Foto | Wonderma, deanwissing en Flickr

Esto no es todo. Únete hoy a la «Tribu CSC» y tendrás acceso a más de 60 cursos y seminarios, el apoyo de 10 profesionales, y muchas ventajas más.

Más Información aquí

Источник: https://www.armandobastida.com/tranquila-ya-comera-puede-peligroso/

Mi bebé no quiere comer: ¿qué debo hacer en estos casos?

Mi bebé nunca pide comer

La alimentación es una arista fundamental en el desarrollo de todo ser humano. Sin embargo, muchas veces sucede que el bebé no quiere comer y no podemos descubrir a qué se debe este comportamiento.

A la hora de evaluar los motivos por los que un bebé no quiere comer, los pediatras sugieren identificar, en primer lugar, desde cuándo presentan este rechazo. Si ocurre desde siempre, puede deberse a alguno de estos motivos:

  • Reflujo ácido: esto sucede cuando el bebé no produce suficiente ácido en su estómago como para procesar los alimentos. Pero también puede ocurrir que produzca demasiado, en cuyo caso también presentará dolores y llorará cada vez que sea alimentado.
  • Rechazo a la lactosa: se da cuando el organismo no produce suficiente lactosa, la enzima necesaria para procesar los lácteos (no es el caso de los quesos y el yogur, que son lácteos ya fermentados). La intolerancia a la lactosa genera dolores intestinales.
  • Expectativa desmedida de los padres: el bebé come por necesidad, no por obligación. Muchas veces  el bebé ya satisfizo sus necesidades, pero los padres insisten en que “come poco”, cuando en realidad el problema no está en el recién nacido, sino en sus expectativas.

Por otro lado, si la conducta de rechazar los alimentos es nueva, es importante detectar el inconveniente lo más rápido posible para poder subsanarlo cuanto antes. Las causas más frecuentes de este comportamiento son:

  • Problemas digestivos: suelen aparecer con diarrea, retortijones, molestias e incluso vómitos.
  • Padecimiento de algún otro tipo de enfermedad: si, por ejemplo, el bebé tiene gripe o fiebre es común que tenga menos apetito.

Consejos para hacer que el bebé coma

Existen algunas técnicas muy sencillas que sirven para ir moldeando la percepción que el bebé tiene sobre el proceso de alimentación. Estos cinco factores podrían contribuir a que esta construcción se produzca:

  1. Hacer de la alimentación una experiencia agradable. Recuerda que durante los primeros años de vida, el bebé absorbe todo lo que percibe y lo relaciona con lo malo y lo bueno. Si el momento de la alimentación se da en un ambiente calmado, esto le ayudará a crear una percepción positiva.
  2. Ten cuidado con las temperaturas. Ellos no conocen qué está frío y qué está caliente. Por eso, procura encontrar la temperatura justa de cada alimento.
  3. Evita los alimentos procesados como la miel, infusiones o té. Su organismo puede no estar preparado para digerirlos. Vuélcate más hacia lo natural y trata de incorporar frutas. En este sentido, la manzana molida o el yogur natural son de las mejores alternativas.
  4. No le obligues a comer cosas que no le gustan. Está conociendo sabores y texturas nuevas constantemente. El hecho de que no le guste una fruta o verdura desde un principio no implica que no la vaya a comer en toda su vida. Dale tiempo y busca otras alternativas.

¿Cuándo es el momento para que el bebé coma otros alimentos distintos a la leche?

A partir de los cuatro o seis meses ya se puede ofrecer el bebé otro tipo de alimentos, especialmente frutas y verduras. Es importante ir incorporando pequeñas cantidades de diferentes ingredientes para que vaya conociendo los sabores que le agradan, los que no, qué temperatura le sienta mejor, y todas las cuestiones relativas a la alimentación.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que la leche materna sea la forma exclusiva de alimentación hasta que el niño cumpla seis meses. A partir de ese momento, señalan, es apropiado incorporar alimentos acordes a la edad y que sean seguros para el bebé.

No perdamos de vista que sus dientes aún no han salido y que, por lo tanto, no pueden masticar. Te recomendamos probar con purés de patatas o de verduras, compotas de manzana o de pera y zumos de naranja, entre otras opciones sanas y naturales.

¿Es necesario consultar a un especialista cuando el bebé no quiere comer?

Nuevamente, volvemos al punto inicial. Es importante no alarmarse y saber identificar cuáles son las razones por las que el bebé no quiere comer. Puede ser algo circunstancial o quizás el problema sea el alimento o su preparación. Eso sí, si se presentan síntomas que ameritan una consulta médica o este comportamiento se alarga en el tiempo, no dudes en hacerlo.

Te podría interesar…

Источник: https://eresmama.com/bebe-no-quiere-comer-que-hacer/

Niños que comen poco‏: ¿debo preocuparme?

Mi bebé nunca pide comer

Desde el mismo momento en que un hijo nace, su madre (y quizás su padre), empieza a preocuparse cada vez más por lo que come o deja de comer su bebé. Unas madres se preocupan más y otras menos, y en gran parte depende de la cantidad de comida que entre a diario por la boquita de su hijo.

Si es la madre de un niño que come de todo y en gran cantidad, seguro que será una de las más felices. Si en cambio es la madre de uno de esos niños considerados malcomedores, seguro que es de las más preocupadas.

De estos niños se dice que “comen poco”, “no comen nada”, “no me extraña que no engorde” y “no sé cómo sigue aún en pie”.

De estos niños vamos a hablar hoy: de los niños que comen poco (y de cuándo hay que preocuparse y cuándo no).

El tema de las cantidades de comida es muy relativo, porque lo que a una madre le puede parecer mucho a otra le puede parecer lo normal, y lo que a una madre le puede parecer poco, a otra le puede parecer demasiado para su hijo.

Por poner un ejemplo, yo estoy seguro de que soy lo que cualquier adulto denominaría “un adulto que come poco”.

No voy mucho a restaurantes porque las cosas no están como para ir pagando comidas fuera de casa, pero suelo pasar un poco de vergüenza porque me suele sobrar un montón de comida.

No me cabe más, decido que ahí ha acabado mi comida y los camareros se llevan mi comida y me traen la cuenta, llegándome a preguntar en más de una ocasión si la comida estaba mala.

Yo me excuso: “estaba estupenda, pero es que soy de poco comer”, y es cierto. Como poco, aunque lo hago varias veces al día y supongo que eso compensa mi dieta con respecto a personas que comen más en cada sentada, pero se sientan menos veces.

A pesar de ello, ningún médico me está tratando por ser un adulto poco comedor, nadie me está haciendo análisis y nadie me considera en riesgo por no comer tanto como otras personas de mi edad.

Pues con los niños pasa algo parecido: es muy posible, por no decir es casi seguro, que el niño poco comedor esté comiendo las calorías que necesita, ni más, ni menos.

La comida debe ser a demanda

De igual modo que los bebés toman el pecho a demanda y de igual modo que los alimentados con fórmula toman la leche artificial a demanda los niños, a partir de los 6 meses, tienen que comer a demanda la comida que se les ofrezca.

Muchas madres preguntan en las consultas si 250 gramos de papilla de verdura con pollo está bien, si es poco o si es mucho. Es imposible dar una respuesta válida, porque para algunos niños será demasiado y para otros quizás sea poco.

Cuánto necesita comer realmente un niño

Como eso de que para unos está bien una cantidad y para otros no, mucha gente querría saber cuánto necesita comer su hijo, para saber si le está exigiendo demasiado o si tendría que estarle preparando aún más comida.

Como veis, la variabilidad es enorme, porque dos niños de la misma edad pueden estar comiendo uno el doble que el otro y ser algo normal. Si juntamos dos niñas de 24 meses a comer y vemos cuánto comen a lo largo de un día entero, una podría ingerir 661 kcal en ese día y otra llegar a tomar 1273 kcal y las dos estarían en los parámetros normales.

Es decir, que es absurdo saber cuánto tiene que comer un niño, porque es una pregunta imposible de responder.

De hecho, es difícil saber cuánto tiene que comer un adulto, pero si a mí me dicen que tengo que tomar 2100 kcal al día respondo que me parece muy bien, pero que lo último que me apetece hacer en esta vida es ir cada día mirando las calorías de cada cosa que me como para ver si llego a esas 2100 kcal.

El problema suele ser de los padres

Por eso, cuando una madre o padre explica su preocupación por el poco comer de su hijo, la cantidad de comida lo que dice que come lo suficiente o si es poco, sino su peso y su estado de salud.

Si un niño está bien de peso, si corre, juega, está activo y está sonriente, tenemos delante a un niño sano que come menos de lo que su madre considera adecuado. El problema entonces no es del niño, sino de los padres que tienen que interiorizar que su hijo no necesita comer más.

Cuándo preocuparse si un niño come poco

Hemos dicho que el “poco” es muy relativo, pero hay momentos en que “poco” sí es realmente poco y entonces deberíamos preocuparnos y buscar atención médica.

Diríamos que debemos preocuparnos cuando nuestro hijo come poco y observamos que su salud se está afectando. El peso no sube o se ha estancado y vemos que es un niño que está diferente, que está cambiando. Esto es motivo de consulta y es razón para empezar a hacer pruebas para saber por qué ese niño no está ganando peso o por qué está comiendo tan poco.

Mi hijo come poca comida, mucha leche y ya tiene nueve meses

Otro de los posibles motivos de consulta, o momento en el que tenemos que empezar a preocuparnos por el tema es cuando la alimentación complementaria cuesta más de lo normal. Es difícil decir qué es lo normal, porque algunos niños empiezan a comer a los seis meses y enseguida aceptan nuevos alimentos y otros en cambio necesitan algunas semanas para ir aceptando la cuchara.

Como sabemos que a los seis meses empiezan a conocer nuevos sabores y texturas y como sabemos que algunos niños no los aceptan demasiado bien, hay que perseverar, persistir (que no obligar ni forzar) y seguir ofreciendo cada día la comida a estos niños, para que a base de repeticiones acepten mejor los sabores y acaben acostumbrándose a algunos alimentos.

Si llegan a los 8-9 meses, por poner una cifra, y aún se puede decir que se alimentan de manera casi exclusiva de leche (materna o de fórmula), podría ser interesante consultarlo con el pediatra, por si considera oportuno complementar la dieta con unas gotas de hierro, que es lo que más le puede faltar a un niño que no acepta comida.

Si el tiempo sigue pasando el riesgo de anemia es evidente y entonces sí será necesario hacer una analítica para ver el verdadero estado de salud de nuestro hijo, aún cuando siga creciendo y engordando (gracias a la leche).

Fotos | Pexels
En Bebés y más | ‘El niño ya come solo’, un buen libro sobre baby-led weaning, Dejarlos que coman solos y que elijan los alimentos, Alimentación complementaria: cómo alimentar a un bebé mediante “Baby-led Weaning”

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/ninos-que-comen-poco-debo-preocuparme

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: