Mi bebé tiene miedo a andar

Cómo ayudar a nuestro hijo en sus primeros pasos

Mi bebé tiene miedo a andar

Los primeros pasos de un bebé implican la puesta en marcha de miles de conexiones neuronales y la maduración del área cerebral que alberga la psicomotricidad humana. Esta adaptación está programada en los genes humanos para que un bebé pueda caminar en torno a los 12 meses.

La primera palabra y el primer paso en solitario son hitos en la vida de un niño que sus padres suelen recordar de por vida. Se asemejan al pistoletazo de salida de un camino que le llevará a su desarrollo como persona adulta. Cuando el bebé comienza a andar, su mundo se expande de manera considerable. Ya no es tan dependiente de sus padres y despierta su vena exploradora.

La capacidad de movimiento autónomo abre al niño todo un mundo de posibilidades para investigar, descubrir y aprender.

No obstante, cada niño lleva su propio ritmo a la hora de comenzar a andar. “Los hay que dan los primeros pasos con 10 meses y otros con año y medio.

Cada niño es diferente, pero entre los padres es inevitable comparar el ritmo de desarrollo de su hijo con el de otros niños de su entorno, lo que les causa preocupación innecesaria, ya que se trata de una consulta habitual a los pediatras”, comenta Guadalupe del Castillo, pediatra y miembro de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap).

Causas por las que el niño/a se resiste a andar

Algunos motivos por los que los niños pueden retrasar el inicio de sus primeros pasos son:

La prematuridad. Se considera normal que los niños que nacen antes del tiempo previsto y habitual de gestación comiencen a andar más tarde, ya que su edad se contabiliza a partir del momento en que les hubiera tocado nacer.

El miedo es una de las causas más habituales por las que un niño preparado para caminar no acabe de soltarse a dar sus primeros pasos solo.

“No obstante, lo que sí debe hacer el niño es ser capaz de ponerse de pie y sujetarse con 12 meses, aunque todavía no ande solo.

Si no camina hasta el año y medio, pero no existe retraso en ningún otro área de su desarrollo, como la comunicación, no hay motivo para preocuparse”, explica la pediatra.

El gateo es la antesala de los primeros pasos en solitario del niño. Pero no siempre es así. Hay bebés que optan por andar y luego gatear.

No obstante, sí es recomendable el gateo porque el niño adquiere más autonomía, fortalece músculos de brazos y piernas de cara a andar y desarrolla su capacidad espacial.

Para motivar al niño a gatear, se pueden poner juguetes en el suelo a cierta distancia para que intente alcanzarlos, ayudarle a realizar los movimientos de gatear con cuatro apoyos e incluso hacerlo para que el niño lo vea y pueda imitar los movimientos.

Errores y aciertos con los niños que comienzan a andar

  • El método clásico de coger al niño/a de las manos desde detrás para ayudarle a andar es una buena manera para que el pequeño ejercite las piernas y coja confianza de cara a dar sus primeros pasos.
  • Los parques de juego para bebés son utensilios recomendables en la fase en la que el niño comienza a andar y a ponerse de pie. Se puede sujetar con facilidad para levantarse y andar de manera segura, sin riesgo de caídas que le provoquen dolor.
  • Los riesgos de los andadores para los niños son varios, ya que no desarrolla la tan recomendable fase del gateo, se fuerza la estructura ósea del bebé, pues el momento de intentar ponerse de pie y andar viene marcado por el propio proceso evolutivo del niño, y hay peligro de accidentes como caídas por las escaleras y riesgo de que el niño/a acceda a lugares peligrosos donde pueda ingerir objetos, quemarse o caerse.
  • Los zapatos para los niños que comienzan a andar son solo recomendables en la calle. En casa, es mejor que caminen descalzos, ya que apoyan mejor la planta del pie y descubren mejor sus puntos de apoyo y equilibrio.
  • Caminar de puntillas o con las piernas muy abiertas es un proceso por el que pueden pasar algunos niños que comienzan a andar debido a que están en proceso de aprender a caminar con seguridad. Pero es cuestión de tiempo que estas peculiaridades desaparezcan cuando el niño afianza su evolución con respecto a sus comienzos como caminante.
  • Acompañar, disfrutar y celebrar los avances del niño en su recorrido para caminar en solitario es el mejor estímulo para que lleguen los primeros pasos.

Puedes seguir De mamas & de papas en , o suscribirte aquí a la Newsletter.

Источник: https://elpais.com/elpais/2017/07/10/mamas_papas/1499680781_568075.html

Aprendiendo a superar el miedo de los primeros pasos

Mi bebé tiene miedo a andar

Todos los padres ansían el gran momento en que sus bebés empiezan a caminar por su cuenta, especialmente si muchos llevan ya el par de meses dando los pasos sosteniéndose del dedo de mamá o caminando por los muebles.

Y es que caminar es sinónimo de libertad en el proceso madurativo de tu hijo, tener la libertad de tomar decisiones y explorar todo lo que le rodea de una forma más activa e independiente.

Pero, hay muchos bebés que si se sueltan de su apoyo enseguida retoman el suelo y empiezan a gatear, esto lo hacen porque así se sienten más seguros. Si crees que tu bebé siente miedo de dar sus primeros pasos solos, te invitamos a seguir leyendo para saber qué hacer en este caso.

Tener paciencia

La clave para esta nueva etapa es tener paciencia, entender que cada niño tiene un ritmo único y que no valen las experiencias del “hijo de la amiga de una amiga” que caminó antes de cumplir un año.

Para caminar sin ayuda los bebés necesitan coordinación, fuerza en sus extremidades, equilibrio y seguridad para mantener la marcha sin caerse, y esto requiere de una madurez cognitiva que muchas veces no sabemos identificar, creemos que la edad es el único rasgo determinante para que el bebé camine y no es así.

No vale obsesionarse con el asunto de que el bebé dé sus primeros pasos, al contrario, las cosas deben tomarse con calma y disfrutar cada etapa. Te aseguramos que una vez que empiece a caminar por su cuenta te será mucho más difícil controlarlo, especialmente en lugares públicos, así que aprovecha todo este tiempo.

Respetar su desarrollo

No forzar al niño con el tema de caminar es un mandamiento que debemos cumplir como padres, primero para no desilusionarnos al no llenar nuestras expectativas y segundo, porque no es justo con el bebé querer apresurar su desarrollo porque queremos que camine antes de cumplir un año de edad. Hay bebés que pueden andar a los 11 meses y hay otros que pueden hacerlo a los 18 meses y es totalmente normal, son niños sanos y felices en igual medida.

Los especialistas concuerdan en afirmar que el inicio forzoso de la marcha antes de los 10 meses puede perjudicar el desarrollo normal de los bebés, pues su musculatura no cuenta con la fuerza necesaria para sostener su cuerpo con equilibrio.

Entonces, para qué preocuparnos por cuándo empezará a andar sin apoyo nuestro bebé. Lo que debemos hacer es seguir reforzando sus logros, ayudarlo en lo posible a sentirse motivado a caminar usando juguetes, objetos que le gusten y hasta los diseñados para este fin como los andadores o los mejores correpasillos.

Vigilar sin sobreproteger

Es normal que si tu bebé sufrió alguna caída cuando iniciaba sus primeros pasos tú te hayas preocupado y él se haya asustado. Más aún, considerando que eres el principal apoyo de tu hijo, debes transmitirle seguridad y confianza para que pueda andar solo.

Así que debes mantener una vigilancia sobre él pero sin excesos, no lo sobreprotejas, deja que explore a su alrededor. Lo que debes hacer es preparar las estancias con anterioridad, reducir riesgos, mesas con puntas filosas, adornos grandes, piezas de cristal y otros elementos que pueden considerarse un peligro si tu bebé llega a tropezar con ellos.

Debes darle libertad de gatear, recorrer el salón, disponer los muebles estratégicamente para que él tenga de donde apoyarse. Algunas madres recomiendan colocar en una gaveta que esté a la altura de tu bebé varios de sus objetos favoritos: juguetes, gafas, llaves, cosas que llamen su atención, para que el las descubra y pase tiempo de pie revisando el contenido de la gaveta.

Celebrar sus logros

Cada pequeño paso que tu hijo dé por su cuenta, con o sin apoyo de muebles o paredes, serán un gran avance para él, así que debes reforzar positivamente con aplausos, palabras de aliento, sonreírle, expresar un elogio o cualquier muestra que él entienda como una celebración para que se sienta motivado a intentar nuevamente dar más pasos.

Para animar a tu hijo a seguir intentando puedes pararte a cierta distancia de él y sostener un objeto que le gusta, muéstraselo y dile que camine hacia ti, mientras lo intenta aplaude cada paso para que se sienta más feliz y motivado a llegar hasta ti, si varias personas en la familia lo hacen se sentirá apoyado por todos.

Buscar información

Si has llegado hasta aquí es porque te gusta aprender sobre el desarrollo de tu bebé y quieres estar informado para conocer lo que sucede con él desde un punto de vista investigativo y conociendo la experiencia de otros padres.

En este sentido, recomendamos que busques información de pediatras, asociaciones médicas y especialistas que hablen del desarrollo y madurez en los bebés, de esta forma podrás conocer e identificar las distintas etapas que ha vivido tu pequeño y las que le faltan.

Con estos conocimientos entenderás que tu bebé va a caminar tarde o temprano, no necesita que le enseñen porque lo hará por instinto natural cuando se sienta listo. Tu deber como madre, padre y principal cuidador es proveerle un ambiente seguro, además de confianza en sí mismo para que él sienta que puede lograrlo.

Prepararte para lo que viene

Una vez que tu bebé empiece a caminar sin ayuda, empezará para ti una maratón que no tendrá fin durante los próximos tres años, pues deberás estar más atento a lo que hace el pequeño, a dónde va, con qué juega.

Mantener una vigilancia con límites para observar siempre lo que hace y si crees que no será tu caso puedes pasarte horas en internet viendo los videos graciosos de bebés que hacen travesuras sin que nadie se de cuenta.

De igual manera, tu condición física se pondrá a prueba cuando te toque salir con el niño, ya que este querrá demostrar su nueva habilidad a donde quiera que vaya, y aunque la silla de paseo seguirá siendo tu aliada para que el bebé descanse y duerma la siesta, te aseguramos que mientras esté despierto y con energía querrá andar solito.

Источник: https://pequenoyfuerte.es/aprendiendo-a-superar-el-miedo-de-los-primeros-pasos/

Siete razones por las que nuestro hijo puede tardar en empezar a andar

Mi bebé tiene miedo a andar

Hay niños que empiezan a caminar más tarde que otros niños, y algunos lo hacen incluso bastante más tarde que otros, pese a que no exista ningún problema médico que motive este “retraso” (entrecomillo porque no tiene por qué ser realmente un retraso, sino que puede ser simplemente que va más despacio).

Esto puede generar un poco de preocupación en los padres y por eso podría ser interesante explicar las siete razones más habituales que hacen que algunos niños tarden más tiempo en echar a andar.

No existen reglas exactas que digan cuándo tiene que caminar un bebé, y muestra de ello es que algunos bebés de 10 meses caminan perfectamente cuando otros no lo hacen hasta los 15 o los 18 meses.

Si nuestro hijo fue un poco lento para darse la vuelta, si aún estaba tumbado cuando otros ya estaban sentados y si apenas se movía del sitio cuando otros ya gateaban, lo más probable es que sea perfectamente normal que tarde en caminar más que los niños de su edad. Es más, probablemente es lo más lógico, simplemente porque su ritmo es un poco diferente. Lo único que hay que observar es que ese proceso no sea demasiado lento, básicamente por si hay que descartar algún tipo de trastorno.

2. El bebé es más tranquilo que los demás bebés

Hay bebés que son tranquilos, muy tranquilos en general, que pueden llegar a pasar horas sentados sin decir ni mú, que juegan sentados o tumbados en un mismo sitio, que si no llegan a un juguete se conforman con el que tienen más cerca y que, por lógica, empezarán a hacerlo todo más tarde. No es que haya un problema en realidad, sino que simplemente harán lo mismo, pero más tarde, porque no tienen prisa ni necesidad de hacerlo antes.

3. Es un bebé muy precavido

La precaución es una característica de las personas que suele ir ligada con las experiencias vividas y con el carácter. Centrándonos en la manera de ser de cada niño, hay algunos que son auténticos kamikazes, que cuando no saben caminar se sueltan a hacerlo, que cuando no saben gatear, se tiran al suelo y que cuando no saben bajar de la cama, lo hacen de casi de cabeza.

Otros niños, en cambio, son más precavidos.

No saltan un escaloncito porque no se atreven y se sientan primero para luego bajar los pies hasta que tocan el suelo, gatean solo por zonas que consideran seguras, caminan pegaditos a la pared, como si fueran Spiderman, porque así van encontrando muebles en los que agarrarse y, si por alguna casualidad se acaban encontrando de pie, sin agarre posible, prefieren agacharse y gatear antes que dar el primer paso.

Estos niños suelen tardar más en empezar a andar, pero tienen la ventaja de que se dan muy pocos golpes, porque cuando lo hacen tienen la fuerza suficiente y el equilibrio necesario para hacerlo.

4. Cuando lo intentó se llevó un buen susto

Ligado con lo comentado en el punto anterior, algunos de los bebés atrevidos suelen intentar caminar antes de estar preparados, cayendo al suelo si no estamos cerca para frenar la caída.

Si esta caída fue fuerte, si se hizo mucho daño o se asustó demasiado, es posible que la mala experiencia le hiciera coger miedo y que entre de golpe en el grupo de niños precavidos: «lo intenté, salió mal, ya no me arriesgo más…

cuando vea que puedo hacerlo con seguridad volveré a hacerlo. Hasta entonces, me niego».

5. Su anatomía no ayuda

Es posible que haya niños cuya anatomía no ayude a que sean de los primeros en caminar. Si pesan mucho o si su alta estatura llega a afectar al equilibrio de los niños podría suceder que tardaran más tiempo en dar los primeros pasos. No hay que hacer nada especial porque es cuestión de tiempo que desarrollen más su sentido del equilibrio.

6. Alguien le dio la mano para que empezara a andar

Sucede a veces que los padres y madres, con toda la buena intención del mundo, ven que su hija está a puntito de andar y en vez de dejarle que de el primer paso deciden ayudarle dándole la manita. En ese momento el bebé empieza a andar aprovechando el punto de soporte que le ayuda a mantener el equilibrio, que no es otro que la mano que le sujeta desde arriba.

Si le gusta el tema y lo acaba utilizando como medio de transporte es posible que deje de gatear y simplemente llame a mamá o a papá cada vez que se quiera desplazar de un lado a otro, para que le den la mano y le ayuden a ir allá donde quieren.

Esto hace que el bebé ya no sea autónomo, que busque siempre ese apoyo que necesita y que no busque por sí mismo el punto de equilibrio y la fuerza necesarias para caminar por cuenta propia.

7. Es un experto en gatear

Puede suceder también que un bebé sea un auténtico experto gateando y que lo haga tan bien y tan rápido que no vea ventaja alguna a caminar despacito. Si gateando ya ha encontrado la manera de llegar donde quiere y lo hace rápidamente, a la vez que de manera segura, no tiene demasiado sentido para él ponerse de pie, caminar despacio y caerte cada pocos pasos.

Resumiendo

Hay muchas cosas que pueden hacer que un niño camine más tarde que los demás.

Lo importante es saber que la mayoría de veces es algo normal y tener en cuenta que, si tarda demasiado en echar los primeros pasos (tiene más de 18 meses, por ejemplo, y no camina), podría ser interesante valorar si pudiera haber algún problema a nivel psicomotor, a nivel del desarrollo o a nivel nutricional (una anemia, por ejemplo, puede hacer que el desarrollo psicomotor se vea afectado).

Foto | rawpixel.com from Pexels
En Bebés y más | Los primeros pasos del bebé, Consejos de seguridad en la calle con bebés que empiezan a caminar, Bebés que caminan de puntillas

Источник: https://www.bebesymas.com/desarrollo/siete-razones-que-nuestro-hijo-puede-tardar-empezar-a-andar

Mi bebé tiene miedo a gatear: ¿qué puedo hacer?

Mi bebé tiene miedo a andar

La evolución del bebé durante los primeros dos años es asombrosa.

Sin embargo, entre el primer mes y los 12 meses se producen una serie de hitos que nos harán sentirnos felices de inmediato: la primera sonrisa consciente, el primer gritito, la primera palmada… Alrededor de los ocho meses (siempre aproximadamente porque cada peque es un mundo) aparece el desplazamiento o gateo (hay muchas formas de hacerlo). ¡Y surgen muchas dudas respecto a cómo debe gatear el bebé!

Pero ¿todos los niños y niñas lo hacen? Pues no. Lo cierto es que hay bebés que se saltan esta etapa y otros a los que, de pronto, les da miedo moverse lejos de mamá.

¿A qué puede deberse? ¿Podemos ayudarlo o ayudarla a que pierda ese temor? Hay diversas razones por las que pueden sentir miedo a gatear pero, afortunadamente, las madres y padres podemos apoyarles para que lo superen; sin forzarlos, por supuesto, pero animándoles a hacerlo porque el desplazamiento es un hito importante que favorecerá su autonomía motora y psicológica.

¿De dónde procede el miedo a gatear?

Quizás lo primero que hay que plantearse es si nuestro bebé está realmente preparado para gatear. Como digo, existen hitos del desarrollo pero no siempre se cumplen al pie de la letra. Hay peques con 10 meses que no se desplazan y otros que directamente comienzan a andar.

En cualquier caso, es importante observar a nuestro hijo y si vemos señales de que algo va mal (como que a los 10 meses aún no es capaz de sentarse solo; que rechaza constantemente ponerse boca abajo; o que con 14 meses ni siquiera se pone de pie agarrándose a algún mueble u objeto), mejor acudir al pediatra para que lo evalúe.

Comprobado que sí está preparado para gatear, el miedo puede estar relacionado con alguna mala experiencia. Quizás se ha hecho daño en sus primeros arrastres o simplemente no se siente seguro o teme tener algún percance. Ese miedo se puede traducir en llanto, en abrazarse a ti y no soltarte…

En este punto habría que plantearse también si los adultos hemos «contagiado» ese temor al bebé.

Muchas veces, en nuestro afán por protegerlos, verbalizamos pensamientos negativos que pueden calar en sus cabecitas. Los típicos «te vas a caer», «no hagas eso», «¿no ves que no puedes solo?», etc.

son pensamientos limitantes y tiene un efecto más fuerte del que podemos imaginar.

El miedo también puede estar relacionado con nuestra ausencia. Sobre los ocho o nueve meses los bebés van asumiendo que son personas independientes de su madres; así que si desaparecemos, sufren. Si no estamos cerca de ellos al ponerlos en el suelo y, por tanto, no nos ven, podemos desencadenar un rechazo al gateo por temor a perdernos.

En algunos casos los bebésno toleran estar colocados boca abajo porque simplemente les da miedo esa posición o les supone demasiado esfuerzo aguantar el peso de sus propios cuerpos.

Son niños o niñas que perciben la información sensorial de su entorno (en este caso del movimiento) de forma exagerada.

Para ellos estar boca abajo es casi como para nosotros estar al borde de un precipicio.

¿Por qué es importante el gateo?

El gateo, en cualquiera de sus vertientes de movimiento, es un hito de desarrollo de un bebé. Esto no significa, insisto, que sea imprescindible para su avance normal. Sin embargo, hacerlo sí tiene beneficios destacables tanto a nivel de desarrollo de la motricidad, como psicológico.

Por un lado, mejora su percepción visual espacial así como el equilibrio; y favorece la estabilidad articular.

Gracias al gateo desarrollan el proceso de lateralización, donde una mano se establece como la dominante; y el patrón cruzado, que hace posible el desplazamiento corporal. También favorece la escritura y la lectura temprana.

Por otro, desde el plano psicológico, avanzará en su autonomía. Será él o ella quien elija dónde ir, a qué distancia de nosotras quiere mantenerse, y será consciente de sus nuevas habilidades; lo que incidirá en su autoestima. La emoción y el estímulo le harán hacer pequeñas conquistas diarias.

¿Qué puedo hacer para animarle a gatear?

Una vez hemos detectado miedo o reticencia a cualquier tipo de desplazamiento autónomo en nuestro bebé (y este no se deba a que aún no está preparado), podemos hacer algunas cosas para animarlo a conquistar el suelo.

Tener un espacio adecuado y seguro es el primer paso. Elige una zona despejada y amplia, si es posible, en la que pueda moverse y explorar con libertad (y siempre ropa cómoda). Asegúrate de que no hay obstáculos insalvables o zonas donde pueda tener algún percance.

Por supuesto, no lo dejes solo. De hecho, en las primeras veces debes tratar de transmitirle calma y confianza: no pasa nada, no hay peligro en moverse por el suelo.

Tal vez echarte en el suelo con él puede ayudarle a ver que no hay por qué temer. Eso no significa que tengas que intervenir o le coloques de una postura u otra. Es importante respetarlos al máximo.

Eso, además, le ayudará a confiar en sí mismos.

En este punto, el humor, las canciones… todo lo que signifique diversión le invitará a estar contigo y disfrutar de ese rato en el suelo. El juego es un aliado fantástico en este sentido. De hecho, una vez que vaya perdiendo el miedo a estar en el suelo solo, puedes ir colocando algún obstáculo para que lo intente esquivar.

Es importante, por supuesto, no obligarle ni forzarle a hacer nada que no quiera. Si se pone nervioso o llora, atiéndelo de inmediato y tranquilízalo. Tal vez lo puedas volver a intentar más adelante u otro día. Y si no gatea, pues nada. Ya andará (¡y entonces la revolución será total en casa!).

El movimiento libre

Moverse es básico para el ser humano y, como vemos, primordial para un niño; de ahí la importancia de favorecer el gateo o cualquier modalidad de desplazamiento.

El método Pikler (impulsado por la pediatra húngara Emmi Pikler) defiende la no intervención de los adultos en el desarrollo psicomotriz de los niños y permitir que se muevan libremente, en entornos seguros, con nuestro acompañamiento y supervisión y sin recurrir a ningún elemento externo (tipo andador).

El movimiento libre ayuda al correcto desarrollo físico y hace posible un mejor aprendizaje en general. Os lo contamos en el Seminario Online «Movimiento Libre»

Este método huye de posturas forzadas y les da a los peques toda la autonomía para decidir cómo y cuándo. Según esta teoría, las posturas que adoptan son más naturales y su desarrollo fisiológico y psicomotriz más adecuado, correcto y seguro.

En la Tribu no solo tenemos acceso gratuito al curso específico sobre el movimiento libre, sino que contamos con profesionales de primer nivel que te pueden ayudar a resolver dudas sobre este y cualquier otro tema relacionado con la crianza.

Revisado por:

  • Mis hijos tienen miedo. ¿Qué puedo hacer?Los miedos forman parte de nuestra estructura emocional y son tan necesarios que gracias a ellos hemos sobrevivido hasta hoy. Todos los seres humanos, sin excepción, hemos sentido y convivido con diferentes miedos, unos más…
  • Mi bebé llora en el coche, ¿qué puedo hacer?¡Qué difícil es interpretar el llanto de los bebés! Además, consiguen ponernos nerviosas, ¿verdad? Es que ese llanto está diseñado para que no les ignoremos, ¡sabia naturaleza! Pero debemos tratar de no perjudicar indirectamente al…

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/bebe-miedo-a-gatear/

Miedos normales en la infancia

Mi bebé tiene miedo a andar

  • Tamaño de texto más grande

Es normal que los niños tengan miedo a veces. El miedo es una emoción que puede ayudar a los niños a ser cautos. Lo nuevo, lo grande, lo ruidoso o lo distinto pueden dar miedo al principio. Los padres pueden ayudar a los niños a sentirse seguros y a aprender a sentirse cómodos y tranquilos.

¿A qué le tienen miedo los niños?

Las cosas que asustan a los niños van cambiando a medida que ellos van creciendo. Algunos miedos son frecuentes y normales a determinadas edades.

Por ejemplo:

Los bebés sienten ansiedad ante los desconocidos. Cuando los bebés tienen entre 8 y 9 meses de edad, son capaces de reconocer los rostros de las personas con quienes conviven. Por eso, las caras nuevas les pueden provocar miedo, incluso la de una nueva niñera o la de un pariente. Pueden llorar o aferrarse a uno de sus padres para sentirse seguros.

Los bebés mayores y los niños de hasta 3 años de edad sienten ansiedad de separación.

En algún momento entre los 10 meses y los 2 años, muchos bebés empiezan a sentir miedo cuando se tienen que separar de unos de sus padres.

No quieren que sus padres los dejen en la guardería o solos en la cama a la hora de dormir. Pueden llorar, aferrarse a sus padres o tratar de mantenerse cerca de ellos.

A los niños pequeños les asustan cosas «irreales». Los niños de 4 a 6 años usan la imaginación y saben simular cosas o fingir. Pero no siempre son capaces de distinguir lo real de lo que no lo es. A ellos, los aterradores monstruos que se imaginan les parecen reales.

Tienen miedo de lo que pueda haber debajo de la cama o dentro del armario. Muchos niños tienen miedo de la oscuridad y de la hora de ir a la cama. Algunos temen tener sueños aterradores o pesadillas.

Los niños pequeños también se pueden asustar ante los ruidos fuertes, como los de los truenos o de los fuegos artificiales.

Los niños mayores tienen miedo de los peligros de la vida real. Cuando los niños tienen 7 años o más, los monstruos que hay debajo de la cama ya no los asustan (mucho) porque saben que no son reales. A esta edad, algunos niños empiezan a tener miedo de las cosas que les podrían ocurrir en la vida real.

Tal vez teman que haya una «hombre malo» en su casa. Tal vez tengan miedo de las catástrofes naturales de las que oyen hablar. Es posible que les asuste que les hagan daño o que una persona querida pueda morir.

Los niños en edad escolar también se pueden poner ansiosos por un trabajo escolar que tiene que presentar, las notas o la necesidad de encajar en su grupo de amigos.

Los preadolescentes y los adolescentes pueden tener miedos sociales. Su aspecto físico o el hecho de encajar en su grupo de pertenencia les puede generar ansiedad. Y también se pueden poner ansiosos o tener miedo antes de entregar un trabajo escolar, cambiar de escuela, hacer un examen importante o jugar un partido especial.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo cuando tenga miedo?

Cuando su hijo tenga miedo, puede ayudarlo haciendo lo siguiente:

  • Tranquilice a su bebé o a su hijo pequeño diciéndole: «Todo está bien. Estás seguro. Yo estoy aquí, a tu lado». Hágale saber que usted está ahí para protegerlo. Abrácelo y dígale palabras tranquilizadoras para ayudarle a sentirse seguro.
  • A medida que su hijo crezca, hable con él y escúchele. Esté tranquilo y transmítale tranquilidad. Ayude a su hijo a poner sus sentimientos en palabras. Ayude a su hijo a probar cosas nuevas.
  • Ayude a su bebé a acostumbrarse a una persona nueva mientras usted lo abraza y le permite sentirse seguro. En muy poco tiempo, esa nueva persona dejará de parecerle un desconocido.
  • Deje que su hijo de 1 a 3 años de edad se separe de usted durante breves períodos de tiempo al principio. Cuando usted necesite separarse de él, dígale que volverá, dele un abrazo, sonríale y márchese. Deje que su hijo aprenda que usted siempre vuelve.
  • Si su hijo pequeño tiene miedo de la oscuridad, desarrollen una rutina tranquilizadora para la hora de irse a dormir. Léale o cántele. Deje que su hijo se sienta seguro y querido.
  • Ayude a su hijo a afrontar sus miedos poco a poco. Por ejemplo, comprueben los dos juntos que no hay monstruos debajo de su cama. Con su presencia y su apoyo, deje que su hijo vea por sí mismo que no hay nada que temer. Ayúdelo a sentirse valiente.
  • Limite las imágenes, la películas y los programas infantiles que asustan. Estas cosas solo alimentan sus miedos.
  • Ayude a los niños y a los adolescentes a aprender a prepararse para los desafíos, como los exámenes o los trabajos escolares. Haga saber a su hijo que cree en él.

¿Son normales los miedos que tiene mi hijo o necesitamos más ayuda?

La mayoría de los niños saben afrontar sus miedos normales con la ayuda y el apoyo de sus padres. A medida que van creciendo, van superando los miedos que tenían cuando eran más pequeños.

A algunos niños les cuesta más y necesitan más ayuda para vencer sus miedos. Si los miedos son muy intensos y/o impiden que un niño lleve una vida normal, podrían ser un indicador un trastorno de ansiedad.

Hable con su médico si los miedos de su hijo:

  • parecen demasiado intensos o prosiguen más allá de la edad habitual
  • hacen que esté muy angustiado o que tenga rabietas o berrinches
  • impiden que su hijo lleve una vida normal, como ir a la escuela, dormir solo o estar separado de sus padres
  • le provocan síntomas físicos (como dolor de estómago, dolor de cabeza o ritmo cardíaco acelerado) o si su hijo nota que le falta el aire, se marea o tiene náuseas.

Revisado por: D'Arcy Lyness, PhD

Fecha de revisión: octubre de 2018

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/anxiety-esp.html

17 meses, ¿y no anda?

Mi bebé tiene miedo a andar

Hay días muy complicados cuando tienes un bebé. Todo el mundo se cree con derecho a opinar, sin preguntarte primero cuál es tu estilo de crianza, lo cual me parece fundamental desde el otro lado para evitar una mala contestación o un «métase usted en sus asuntos».

La gente es tremendamente valiente, desde mi punto de vista, porque cuando opinan sobre algo tan valioso e importante como son l@s hij@s tienen muchas posibilidades de meter la pata y de hacer daño gratuitamente a una familia que puede responder de una manera muy hiriente.

Hace unos días, en el transcurso de tres horas en una mañana, cuatro personas diferentes me lanzaron frases del tipo: «¿y no anda?», «¿esta es más pequeña que las otras, no?», «pues conozco yo un caso de un niño que no caminaba y le han tenido que llevar a un centro», «y, ¿qué tiempo tiene?». Es agotador.

En la crianza, una se da cuenta de que nuestra sociedad ha hecho de los procesos de maduración que llegan por sí solos en los niños y las niñas, por mucho que nos empeñemos, una competición, donde parece que si mi niño camina antes es mejor que el tuyo y si mi niña habla antes que la tuya, está claro que es más lista. Y el caso es que esto no es así de ninguna manera.

En condiciones normales, todo niño o niña sana, va a caminar, hablar, controlar esfínteres, comer… Simplemente porque el ser humano está preparado para ello y más tarde o más temprano esas capacidades van apareciendo fruto de la maduración.

Lo único que podemos hacer es facilitar, estimular, acompañar… para que cuando esos niños y esas niñas den muestras de que están preparados, podamos apoyarlos en sus nuevas adquisiciones. No se puede adelantar la aparición de una capacidad, como mucho, favorecer su aparición.

Y por el contrario, si se puede retrasar la aparición de una capacidad porque limitemos su libertad o porque les presionemos en exceso y se bloqueen los desarrollos.

Yo sé que Pequeñita está perfecta, es una niña despierta, que ha desarrollado otras capacidades antes, nada más, ya caminará cuando se sienta preparada para ello.

Aunque a pesar de tenerlo claro, vuelvo a decir, es agotador que te vayan pidiendo explicaciones por la calle o comentando lo que les parece.

Cuando alguien me dice: Y, ¿no camina? Me dan ganas de decir: Y, ¿no ve usted que no?, en el mismo tono acusador y se acabó la conversación.

Tengo que reconocer que para mí era un problema que no gatease. Como también tardó un poco más que sus amigas en gatear, tenía la pena de que quizá no lo hiciese y esto para mí sí que era importante por todos los beneficios que tiene y porque, lejos de preocuparme cuando llegan los hitos motrices (grandes adquisiciones relacionadas con el movimiento), me interesa que pase por todos ellos.

Yamel, una de mis comadres de la Liga de la Leche, me pasó el enlace donde aparecen los hitos motrices de la Organización Mundial de la Salud, en los y las bebés para que estuviera tranquila, aún queda tiempo para empezar a preocuparnos.

Fuente: http://www.who.int/childgrowth/standards/cht_windows_spanish.pdf?ua=1

En teoría, la mayoría de los niños y niñas al llegar a los 18 meses ya caminan solos, sin ayuda, para este momento queda algo más de dos semanas, ya está claro que Pequeñita va a apurar los plazos hasta el último momento. Estamos en el punto en el que ella puede caminar, hace unos 10 días dio sus primeros pasos ella sola, lógicamente para nosotros fue una fiesta.

Pero después de aquello, no quiere caminar, ¿por qué? Pues no tengo ni idea.

No se verá preparada, tendrá miedo de caerse, ella es muy prudente, juega a caerse pero en el sofá, la cama… El caso es que estamos, creo yo, en uno de esos puntos en que la impaciencia puede generar que bloqueemos el desarrollo y pensamos que debemos tener paciencia y seguir acompañándola hasta que considere que está preparada.

¿Y si llegan los 18 meses y sigue sin caminar?

Si superamos los plazos estipulados para la adquisición de esta capacidad, se lo comentaremos a la pediatra en la revisión de los 18 meses, se lo comentaremos a las psicólogas de las sesiones de estimulación que están tan tranquilas o al menos eso aparentan y veremos qué hay que hacer pero sin olvidar que se considera normal que una niña de 17 meses no camine, el margen está establecido en los 18. A partir de ahí podríamos decir que tardó más de lo normal, pero todavía no.

Tengo que decir también que como estoy en esta situación, me voy encontrando casos de niños que empezaron a caminar más allá de los dos años.

La primera vez que me contaron esto, fue en una sesión de fotos que hicimos Pequeñita y yo con una fotógrafa norteamericana, me comentó que su hijo no caminó hasta los dos años y medio, lo primero que pensé es que se le había olvidado, que no podía ser, luego pensé que a lo mejor en Estados Unidos no están tan obsesionados con los plazos y que niños y niñas caminen lo más rápidamente posible. Pero después me he encontrado otros dos casos donde personas que conozco y que son españolas me han contado que empezaron a caminar pasados los dos años, en los dos casos porque tenían sobrepeso, uno tendrá unos cuarenta años y el otro cincuenta y tantos, ¿será que antes caminar no era como una competición y las familias estaban más relajadas con estos tiempos?

¿Tienes un bebé que está tardando en adquirir alguna capacidad? ¿Te sientes a veces agobiada con los comentarios que hacen otras personas? Si quieres lo compartimos, así al menos nos desahogamos.

¿Cuándo caminó finalmente Pequeñita? EDITADO: 31 de agosto de 2015

Pequeñita caminó finalmente con 19 meses superando los límites establecidos por la OMS y te puedo decir que a las pocas semanas no notábamos diferencias con niños y niñas que llevaban 6 meses caminando. Supongo que simplemente llegó ahí su momento de sentirse segura para caminar sin puntos de apoyo.

Con esto quiero transmitirte tranquilidad, que respetes el ritmo de los pequeños seas mamá, papá, docente u otro profesional que trabaja con infancia.

Creo que en un caso así, es importante antes de superar plazos hacer una consulta con alguien que trabaje estimulación temprana, mejor que con el pediatra- Desde la pediatría suelen ser más estrictos con los plazos y la mayoría de niños caminan antes con lo cual para la medicina va a ser un caso anormal.

En cambio para alguien de estimulación temprana, acostumbrado a tratar con niños con dificultades va a ser más sencillo descartar cualquier problemática y transmitirnos calma o darnos orientaciones sobre qué hacer. Nosotras asistíamos a clases de estimulación temprana, como os decía, por eso estábamos tranquilos.

Editado 27/12/2017.

 Os dejo un vídeo con ejercicios de estimulación de la marcha y el gateo, son los ejercicios que durante meses hicimos Pequeñita y yo, os cuento esto porque en nuestro caso sirvió para jugar y divertirnos juntas con movimientos que podían fortalecer su musculatura, en ningún caso para forzar su desarrollo ni adelantar nada, no hay más que ver cómo fue nuestra historia, alguna mamá me ha pedido algún ejercicio para estimular a su bebé y me parece interesante dejar esto por aquí.

81497 Total visitas 30 Visitas hoy

Si te pareció interesante, suscríbete a los canales RSS. ¡Gracias por leerme!

Gracias por visitarme una vez más. Me encantaría saber tu opinión, ¿querrás dejarme un comentario?

Источник: http://lamamadepequenita.com/17-meses-y-no-anda/

Mi Bebé Tiene 15 meses y NO CAMINA: Por qué y Qué hacer

Mi bebé tiene miedo a andar

Hay bebés que consiguen caminar muy rápido, incluso antes de tiempo, otros, tardarán más en mostrar interés por la bipedestación.

La mayoría de las veces, no se debe a un problema de desarrollo, simplemente necesitarán más tiempo que otros bebés.

Es importante realizar una contínua observación para determinar si puede existir algún problema de desarrollo y, en este caso, solicitar la opinión de un experto.

En este artículo de paraBebés, mi bebé tiene 15 meses y no camina, te explicamos todo lo que debes saber: las causas que pueden ralentizar el proceso de que un bebé camine y qué se puede hacer al respecto.

Los bebés suelen empezar a aprender a caminar entre los 10 y los 18 meses, sin embargo, es muy normal que empiecen antes o después. Cuando un bebé no anda a los 15 meses, hay familias que se pueden preocupar. No siempre tiene que haber un problema de desarrollo, aunque es importante observar y determinar posibles indicios alarmantes.

Hay varios factores por los que un bebé de 15 meses no camina, entre otros:

  • Tiene un desarrollo más lento. Un bebé de desarrollo lento necesitará más práctica y más tiempo para conseguir realizar una acción, en este caso aprender a caminar. No se trata de ninguna anomalía en desarrollo.
  • Es muy tranquilo. En general, los bebés necesitan moverse y no parar en todo el día, pero otros no necesitan moverse y pueden estar mucho tiempo en la misma posición entretenidos con lo primero que ven.
  • Es prudente. Hay niños que no perciben el peligro, otros pueden tener cierto miedo ante nuevas experiencias o situaciones que no controlan.
  • Ha intentado andar y se ha caído. Puede ser que haya intentado dar pasos y que se haya caído, por ejemplo, de culo. A veces, estas experiencias las transforman en situaciones negativas y tienen miedo a caminar solos por si se vuelven a caer.
  • Se ha usado un andador. Aunque parezca que mediante el uso del andador un bebé va a aprender a caminar antes, eso no es así. Un bebé en el andador solo mueve las piernas, no controla el eje central de su cuerpo ni el equilibrio, por ejemplo, no tiene posibilidad de caerse. Andar es un proceso muy distinto al que se consigue con el andador y puede provocar que un bebé arrastre los pies al caminar.
  • Ha sido forzado a andar. Es muy común que con 6 o 7 meses un bebé sea forzado a andar cogiéndole de las manitas. Cuando no permitimos que sea el bebé el que consiga llegar a realizar esta acción por sí solo, estamos forzando un proceso que requiere de varias fases. Si antes de gatear ya se ha forzado a andar, puede que un bebé de 14 meses que no anda solo necesite la mano del adulto para hacerlo, simplemente no sabe hacerlo de otra forma, ya que así lo ha aprendido.
  • Ha descubierto que gateando va más rápido. Es muy común que una familia preocupada consulte «mi bebé tiene 16 meses y no anda, aunque va muy deprisa gateando a todas partes», simplemente, es porque el bebé se ha vuelto un experto gateador, ha descubierto que puede ir a todas partes gateando, ¿para qué necesita andar?.
  • No ve bien: si el bebé no ve bien, no podrá desplazarse por el espacio y puede que sea una de las razones por las que tarde en aprender a caminar. En este artículo, cuando empiezan a ver los bebés, te explicamos todo lo que debes saber sobre la vista infantil.
  • Su peso no le permite andar. Si el bebé está por encima de los percentiles de peso y altura, por ejemplo, puede que sea una de las razones por las que le cueste andar.
  • No ha tenido la posibilidad de moverse. Si ha sido un bebé que siempre ha estado en el cochecito, en la hamaca, en la cuna o en la trona, y no ha tenido la posibilidad de explorar el suelo, puede ser que simplemente no sepa que tiene que gatear o andar.
  • Es prematuro. Hay bebés prematuros que necesitan más tiempo para aprender a andar, no tiene por qué haber ningún problema, simplemente, necesitan más tiempo. Si te preguntas cuándo empiezan a gatear los bebés prematuros, no hay una respuesta para ello, dependerá de cada niño.
  • Hay un problema de desarrollo. Normalmente, no se trata de un problema de desarrollo, simplemente, son ritmos madurativos diferentes. Cuando hablamos de que un bebé de más de 19 o 20 meses no anda y, por ejemplo, no se mantiene de pie, es importante valorar, con el pediatra, si puede haber algún tipo de alteración en el desarrollo.

Que un bebé de 15 meses no camine puede ser totalmente normal. Para asegurarnos que no se trata de un problema de desarrollo, existen una serie de indicios que nos pueden alarmar:

  • No llora si sus padres desaparecen de golpe.
  • No reclama atención.
  • No gatea.
  • No se mueve por el espacio.
  • No tiene interés por su alrededor.
  • No se ríe.
  • No explora sus juguetes.
  • No balbucea.
  • No interactúa.
  • No empuja, arrastra o transporta objetos.
  • No sube o baja rampas y escaleras gateando.
  • No señala.

Para que un bebé empiece a aprender a caminar tiene que estar evolutivamente preparado y, este proceso, bajo el punto de vista de este artículo, es mejor no acelerarlo.

Hay muchos ejercicios para que un bebé camine, aunque lo más adecuado es esperar a que sea el bebé el que decida andar, creemos que es un proceso que no se enseña.

Te preguntarás, entonces, ¿qué se puede hacer para que un bebé camine?, te lo contamos a continuación:

Preparar y adecuar el espacio

Un bebé que ya ha gateado y que ha estado en el suelo va a conocer el espacio que le rodea. Previamente, el espacio estaba preparado para que el bebé pudiera gatear y, ahora, el espacio se va a adecuar para que, si quiere, pueda andar, ¿cómo?:

  1. Ofrecer puntos de sostén: si ponemos al alcance del bebé puntos de sostén, con la ayuda de las manos podrá incorporarse y, seguramente, desplazarse lateralmente de un lado a otro. Además, es ideal si tu hijo no sabe levantarse solo, el sostén le ayudará. Es importante que sea un mueble que se pueda volcar o que los cajones se puedan abrir, ya que el mueble volcaría. Este sostén puede ser el sofá, el mueble de la TV, una silla estable, la pared, etc.
  2. Adecuar un espacio amplio: si el comedor está repleto de objetos y no permite que el bebé se pueda mover por el espacio, puede ser más difícil que empiece a mostrar interés por la bipedestación.
  3. Poner juguetes a su alcance: si ponemos el juguete preferido del bebé a otro sitio, puede que el bebé intente alcanzarlo.
  4. Ponerse delante del bebé: podemos colocarnos delante del bebé y abrir los brazos, puede que el bebé quiera venir e intente caminar.

No comparar

Es muy frecuente comparar a los bebés y las distintas acciones que han conseguido ambos. Igual que no todos los niños leen con 5, 6 o 7 años, no todos los bebés a los 10 meses andarán perfectamente. Es recomendable interiorizar que cada niño tiene un ritmo madurativo propio y un desarrollo distinto.

No obligar a un bebé a caminar

Como ya hemos comentado anteriormente, no hace falta enseñar a un bebé a andar, ya que va a empezar a caminar cuando esté preparado física y mentalmente. Evitaremos cogerlo de las manitas y ponerlo, literalmente a andar si él no lo ha conseguido por sí solo, dejaremos fluir en el proceso de aprendizaje.

Si el bebé ha empezado a hacer sus primeros pasos y solo quiere caminar de la mano, tu mano debe ser un sostén, no una guía, no se trata de llevar al bebé hacia donde queramos ir nosotros, sino dejar que sea el bebé el que avance. De no ser así, estaremos forzando el proceso y dejando de confiar en su autonomía.

Si deseas leer más artículos parecidos a Mi bebé tiene 15 meses y no camina: por qué y qué hacer, te recomendamos que entres en nuestra categoría de Desarrollo y crecimiento del bebé.

Bibliografía

  • Chokler, M. (2010). El concepto de autonomía en el desarrollo infantil temprano, coherencia entre teoría y práctica. Aula de Infantil, 53, 9-13.
  • Godall, T. (2017). Movimiento libre y entornos óptimos. Reflexiones a partir de un estudio con bebés. RELAdEI. Revista Latinoamericana de Educación Infantil, 5(3), 87-98.

Источник: https://www.parabebes.com/mi-bebe-tiene-15-meses-y-no-camina-por-que-y-que-hacer-4455.html

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: