Mi hijo es un mimado

¿Es tu hijo un niño mimado? — Mejor con Salud

Mi hijo es un mimado

Malcriar a un hijo puede hacer que se vuelva un niño mimado, que no respete las normas, que haga lo que quiera y que no asuma sus propias responsabilidades. Todo esto puede implicar graves consecuencias en su vida adulta.

Por este motivo, hoy vamos a hablar de algunas conductas propias de este tipo de infantes, las cuales nos ayudarán a saber si tenemos que tomar algunas medidas específicas con nuestros hijos.

Profundicemos.

El círculo de las rabietas

Las rabietas son un recurso al que acude cualquier niño mimado, pues sabe que en la mayoría de los casos tiene todas las de ganar. Más que nada, porque juegan con esa vergüenza que le hacen sentir al adulto y, también, con la culpa.

Pongamos un ejemplo:

Un niño está en el supermercado con su padre y quiere que este le compre un chocolate. El padre le dice que “no”. El niño insiste y como ve que no va a conseguir lo que quiere, se lanza al suelo y empieza a gritar y a patalear.

El padre le riñe, nota las miradas de las demás personas del supermercado y se empieza a sentir culpable. La cara se le pone roja de la vergüenza y como ya no puede más, le dice al niño: “Sí, toma tu chocolate, pero no vuelvas a armar un escándalo”.

¿Qué ha ocurrido aquí? El niño ha conseguido manipular a su padre haciéndole sentirse culpable y avergonzado. Al mismo tiempo, el padre ha perdido su autoridad pues ha cedido ante la actitud del hijo.

Como el padre sabe que cuando el niño recibe lo que quiere, se comporta, es probable que empiece a consentirle en todos sus caprichos solo para evitar una discusión.

Te invitamos a que leas: Cómo educar niños difíciles

La falta de límites en el hogar

El hecho de que existan límites en el hogar no significa que los padres sean duros, que vayan a dañar emocionalmente a sus hijos o que estos no les vayan a querer. Todo lo contrario. Los niños necesitan respetar a las figuras de autoridad que hay a su alrededor.

No obstante, para que surtan efecto tenemos que llevarlos a término hasta las últimas consecuencias. No vale poner un límite y permitir que se sobrepase ante una circunstancia como la anteriormente mencionada.

Los padres tienen que ser firmes en las decisiones que tomen. Si en un momento flaquean, todo se irá al traste. Por ello, si ponemos un límite como, por ejemplo, “hoy no se compra chocolate”, es que hoy no se compra y punto. Pase lo que pase, sin importar los lloros, las rabietas e incluso la vergüenza que podamos sentir.

Un niño mimado tiene que saber que los adultos hablan en serio. Tiene que aprender a aceptar un “no” por respuesta, aunque eso derive en chillidos y un llanto desconsolado en público.

Además, cuando existen límites desde un principio, desobedecer o incluso mostrar hostilidad hacia los progenitores es algo que no suele darse. Por ello, tenemos que imponer límites cuanto antes.

Descubre: Los 4 valores más importantes que transmitir a tus hijos

Un niño mimado no nace, se hace

Un niño mimado no nace siendo así. Es la conducta de los progenitores, la permisividad del egoísmo que presenta y su actitud desafiante lo que provoca que el infante vaya actuando cada vez peor.

Terminará insultando a sus padres, controlándoles y ejerciendo un poder que no tendría que tener. No sabrá valorar lo que tiene y acabará deseando más y más para satisfacer sus necesidades y deseos.

Un niño mimado puede convertirse en una persona adulta muy desagradable, tóxica para los demás y, sobre todo, para sí misma. Los niños necesitan límites, que los padres actúen como padres, no como amigos, y que nunca permitan faltas de respeto ni manipulación.

Los padres deben tomar cartas en el asunto

Todo lo que hagamos para evitar que los pequeños se conviertan en niños mimados les ayudará a ser mejores personas en un futuro. De esta forma, sabrán mantener relaciones saludables con los demás.

Tengamos siempre en cuenta que la educación se adquiere en casa. Si el niño se acostumbra a conseguir todo lo que quiere no desarrollará ningún tipo de tolerancia a la frustración y sus caídas serán mayores cuando se enfrente al mundo real.

Brindémosles una buena educación que les dé herramientas para desenvolverse en la sociedad de manera sana y asertiva.

Источник: https://mejorconsalud.as.com/hijo-nino-mimado/

Los peligros de un niño consentido

Mi hijo es un mimado

Sin apenas darse cuenta, y sin mala intención, los padres cometen el error de complacer a sus hijos en la mayoría de sus peticiones: «Mamá, quiero ver dibujos», «papá, no quiero este bocadillo de chorizo, lo quiero de queso», «hoy no me quiero bañar», «mamá, hoy tú no me das el biberón, me lo da papá»… Total, son aparentemente pequeños detalles con los que así se evita escuchar sus lloros y rabietas, y se logra una convivencia más tranquila en en hogar.

No frustrar a nuestros hijos es malcriarlos

Sin embargo, acceder a todas sus peticiones —aunque nos parezcan poco significativas— tiene más importancia en su desarrollo de lo que, en principio, pueda parecer. Los expertos en psicología lo tienen claro: no frustrar a nuestros hijos es malcriarlos, convertirlos en unos consentidos.

María Jesús Álava Reyes, directora del Centro de Psicología Álava Reyes, no puede entender cómo actualmente hay aún pediatras que aconsejan a los padres que den de comer y dejen dormir a sus bebés «a demanda».

Asegura que, de esta manera, están acostumbrando a su hijo a que cada vez que llora los padres vayan corriendo a satisfacer sus deseos, de manera que dos adultos se convierten poco a poco en esclavos de un bebé de meses.

Demandas en aumento

No cabe duda de que negar a un hijo aquello que desea en cada momento no es de agrado para nadie. «Sin embargo, la frustración debe formar parte del aprendizaje general del niño —apunta Sergi Banús, psicólogo clínico infantil y director de psicodiagnósis.es—. Sobre todo entre los dos y cuatro años, que es la franja de edad de mayores rabietas».

Los padres deben tener en cuenta que si siempre hacen lo que el niño quiere están fomentando que en el futuro sea una persona intolerante, y no sabrá lo que es esforzarse para lograr algo.

«Contribuimos a que nuestros hijos sean adolescentes deprimidos»

Además, el nivel de demanda irá en aumento según avance en edad y «de la piruleta pasará al iPad, la moto, una semana en la nieve…

Si no lo consigue, su grado de frustración será tan grande que llegará a ser agresivo porque no ha aprendido a manejar sus frustraciones ni sus emociones, y no conoce otra forma de lograr sus objetivos.

Por ello, estamos contribuyendo a que nuestros hijos sean adolescentes deprimidos», apunta Sergi Banús.

Cada vez que un niño es mimado para evitarle que «sufra», «se le está condenando», matiza Cristina García, terapeuta infantil y fundadora de Edúkame. «En vez de usar su potencialidad para crecer, la usa para controlar a los adultos.

Hemos de ser conscientes de que al consentir no les estamos ayudando a crecer, simplemente les damos demasiadas cosas.

Lo bueno para su desarrollo es que encuentren sus propios recursos, se esfuercen en buscar alternativas, conozcan mejor sus fuerzas, miren hacia dentro de sí mismos y sepan qué pueden hacer».

«Tenerlo todo —añade Alfonso Ladrón, psicólogo clínico infantil del servicio de Psiquiatría del Hospital Clínico San Carlos— les genera además mucha ansiedad porque, en el caso de, por ejemplo, ser juguetes, no tienen tiempo suficiente para jugar con todos ellos, y se pierden ante la abundancia. La frustración es un entrenamiento imprescindible para saber desenvolverse porque para vivir en sociedad hay que saber aceptar las renuncias. Los padres deben acostumbrarles a ello poco a poco».

Aprender a reaccionar

Alfonso Ladrón reconoce que recibe en consulta a muchos padres preocupados por tener hijos consentidos. Sin embargo, algunos piensan que «para qué negarles ahora las cosas, argumentan que ya tendrán tiempo a que otros se las nieguen cuando sean mayores.

Esta postura es un acto muy egoísta porque no están aportando la mejor educación a su hijo. Yo les pongo el ejemplo de las matemáticas. Según sus argumentos, para qué enseñárselas de pequeños, ya las aprenderán de mayores.

Sin embargo, para aprender a dividir, primero hay que saber sumar, restar, multiplicar…

Pues con la frustración ocurre lo mismo, hay que aprender a reaccionar ante ella desde bien pequeños, porque si no el día de mañana en el colegio o en su trabajo no sabrán aceptar un no por respuesta y estarán perdidos como personas».

Pero ¿cómo se trabaja la frustración para evitar unos niños malcriados?

Cuando exista un motivo de conflicto como, por ejemplo, que quiera un juguete que no le damos y provoque una gran rabieta, lo mejor es mostrarse tranquilos.

«Hay que estar serenos y aguantar su berrinche y nunca intentar razonar con ellos.

Si, por el contrario, nos ponemos nerviosos y le gritamos nos pondremos a su altura y tendrá la percepción de que es capaz de manipular a sus padres a su antojo», explica Sergi Banús.

Los padres deben ser coherentes con lo que piden

Añade que los niños aprenden de lo que ven hacer a sus padres, «por eso, también es positivo que nos vean tolerantes ante nuestras propias frustraciones».

Es decir, que si hemos tenido un mal día en la oficina, no es conveniente que nos vean gritando y furiosos hablando contra el jefe, o si se nos cae un plato que montemos una escena. Hay que ser coherentes con lo que le pedimos.

Si el niño ve que sus padres se alteran entrará también en esa dinámica de no aceptar cualquier contratiempo, o hacerlo de forma rabiosa.

Cuando el pequeño no acepta un no, «monta un teatro en el que busca espectadores. Si percibe que no lo consigue, dejará de actuar así. Pero si al final se sale con la suya, la próxima vez que quiera algo actuará de la misma manera o con un berrinche mayor», explica Banús.

¿Por qué no les frustramos?

«Es importante —añade Susana de Cruylles, psicóloga clínica y coordinadora del programa para padres del Hospital Universitario Príncipe de Asturias— ignorarles por completo y tener la paciencia suficiente para aguantar el enfado, la posterior pataleta y el tiempo que le cuesta al niño asumir su frustración al no conseguir lo que desea. Resulta esencial que los dos padres se muestren de acuerdo delante del niño a la hora de negarle algo y que nunca discutan las decisiones tomadas delante del pequeño. Si se muestran inseguros o contradictorios, el niño se verá reforzado en su conducta e insistirá en su intento de convencer a una de las partes».

La falta de tiempo es el motivo por el que no frustramos a los hijos

El motivo principal por el que no frustramos es, en primer lugar, la falta de tiempo.

Por lo general, el padre y la madre trabajan y hay menos tiempo para estar con los hijos y, como compensación a este vacío —y a veces sentimiento de culpabilidad—, se les premia con aquello que piden.

Además, ya que estamos poco tiempo juntos, mejor que sea en un ambiente tranquilo, por lo que es más cómodo darles aquello que quieren para que se callen. Tampoco hay que obviar que cada vez hay más padres separados o hijos que están con los abuelos y que les colman de caprichos.

En otros casos, es porque los progenitores entienden que sus hijos deben tener todo aquello que ellos no pudieron tener de pequeños.

Para no sentirse mal

Lo primero que deben pensar los padres es que, aunque nos duela negarles sus deseos, estamos trabajando para fortalecer su desarrollo como persona para que tenga un futuro mejor.

Le estamos enseñando a esforzarse y ser tolerante ante un «no», lo que le ayudará muy positivamente a no bloquearse y a manejar sus emociones correctamente en sus próximas relaciones sociales, en sus estudios y, sobre todo, en su trayectoria profesional.

No chillarle ni amenzarles. Con cariño y dulzura se pueden decir las mismas cosas.

No razonar en ese momento.

Mantenernos serenos.

No endurecer la cara manifestando nuestro enfado interno.

Marcar distancia física, separarnos de su lado dando a entender que no nos interesa lo que hace, vigilando siempre su seguridad si es en la calle o un sitio público.

Establecer una distancia emocional: decirle «no me gusta lo que haces y ahora no me apetece jugar contigo». Les afecta mucho la indiferencia porque su gran temor es que los padres no les hagan caso.

Decirles que estamos enfadados por su comportamiento, no con ellos, y que cuando esté más tranquilo hablaremos de lo que ha hecho.

Al estar tranquilos es conveniente transmitirle que estamos tristes, para que sea consciente de que tenemos sentimientos y aprenda que existen emociones.

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Источник: https://www.abc.es/familia-padres-hijos/20130211/abci-peligros-ninos-consentidos-201302081113.html

Distingue entre un niño feliz y un niño mimado

Mi hijo es un mimado

Como educador infantil que soy, hay una aseveración que me molesta enormemente, y es confundir la necesidad de que los pequeños tengan ciertos límites con la desgraciadamente popular “mano dura”. Una falacia que es del todo ineficaz, pues un niño feliz y un niño mimado no tienen absolutamente nada que ver, y no se deben confundir ambos conceptos.

Por lo tanto, me gustaría hacer un pequeño alegato desde mi humilde punto de vista para aprender a distinguir entre un niño feliz y un niño mimado, casos totalmente contrapuestos. Para ello, me gustaría centrarme en una frase del célebre psiquiatra norteamericano Karl A. Menninger:

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad”

Diferencias entre un niño feliz y un niño mimado

Existen muchas diferencias entre lo que es un niño feliz y un niño mimado. Y no olvidemos que, tal y como dice Menninger, lo que le demos a los pequeños, será lo que ellos ofrecerán y demandarán de la sociedad y el ambiente en el que se desarrollan.

Es decir, que la infancia en un pequeño es una época vital, pues es cuando comienza a interiorizar valores, capacidades, habilidades o predilecciones, entre otras. Una especie de figura moldeable que debemos respetar y educar con todo el cariño del mundo y una formación transversal adecuada al planeta que queremos construir:

Las exigencias

Entre las diferencias que encontramos al comparar un niño feliz y un niño mimado, podemos vislumbrar las exigencias.

 El niño mimado tendrá constantemente una serie de exigencias que, de no ser colmadas, acabarán en enfados y rabietas, pues se le ha acostumbrado a la posesión material, y al no tener algo en particular, su cabreo puede ser monumental, pero también su frustración y rabia.

Sin embargo, el niño feliz aprende pronto el valor de las cosas. Sabe hasta dónde puede llegar con temprana edad y no siente un grado de frustración tan alto si no puede poseer algo en particular.

El desarrollo de la escala de valores

Un niño mimado tiene una escala de valores muy limitada, que se suele ajustar al “tanto tienes, tanto vales”, pues así es como ha sido educado, y es cuanto ha visto en su entorno. No entiende que otro pequeño no tenga lo que desea y hasta puede llegar a mofarse de ello.

Mientras tanto, un niño feliz, que crece en un entorno en el que se siente querido y comprendido, desarrolla mucho más rápido una escala de valores en la que comprende qué es el amor, la paz, la libertad o la solidaridad. Para un niño feliz, la posesión no es tan valiosa, y no necesita objetos o juguetes para sentirse bien, solo cariño y comprensión.

El carácter

Un niño mimado suele desarrollar desde bien temprano un carácter tendente a la frustración y la tiranía. Aprende pronto que si quiere algo, lo ha de exigir con vehemencia, sin saber a ciencia cierta por qué. Simplemente asocia que el cabreo y la rabia van acompañados de la recompensa.

Por su parte, un niño feliz suele tener un carácter más sensible, y se acostumbra pronto a pedir cuanto desea. Además, desarrolla herramientas de protección contra la frustración, estrategias para conseguir cuanto desea por sus propios medios, y una forma de ser menos dependiente.

El nivel de comprensión

Entre un niño feliz y un niño mimado, cabe resaltar su capacidad de comprensión ante el mundo. Si un pequeño tiene todo, no necesita ver más, y puede perder la capacidad para investigar y desarrollarse.

Un niño mimado que tiene todo cuanto quiere de forma inmediata, desarrolla una baja curiosidad por cuanto le rodea y un ínfimo interés por aprender y comprender. Si cree que necesita algo, lo exige, y no mira más allá.

Un niño feliz se desarrolla en un ambiente de comprensión, curiosidad y ganas de conocer y aprender el mundo en el que vive. Es parte de la vida y de su propio devenir vital.

“Los niños tienen más necesidad de modelos que de críticos”

-Carolyn Coats-

Podéis ver que las diferencias entre un niño feliz y un niño mimado son muchas y muy marcadas. No se trata de que los niños tengan todo, sino de que aprendan a conseguirlo en un ambiente cordial y amable con sus necesidades.

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/distingue-nino-feliz-nino-mimado/

¿Qué pasa con los niños mimados cuando se convierten en adultos?

Mi hijo es un mimado

Los niños mimados no se van a acabar nunca. Hasta los padres que aspiran ser los más estrictos terminan sucumbiendo ante los sentimientos por su hijo. A nadie se le puede prohibir que sea amoroso y consentidor con su hijo, pero a veces nos excedemos.

Algunos especialistas creen que se acerca la generación más débil. Estos niños que son muy mimados, cuando llegan a adultos pueden tener ciertos inconvenientes. La vida adulta conlleva un montón de responsabilidades, de alguna manera aprendemos muchas de estas cosas cuando somos niños.

Sin embargo, aquellos pequeños que tienen la vida resuelta, en ocasiones deben aprender desde cero. Por lo general, mimarlos de manera exagerada implica que la protección alcance todas las actividades. Estos niños están rodeados de comodidades y todo se les hace muy fácil. Por lo tanto, cuando llegan a adultos tienen problemas para desenvolverse por sí solos.

Educando a los adultos

La autora del libro “Hiperpaternidad”, Eva Millet, explica que los niños no nacen mimados desde ya. Somos los adultos quienes comenzamos a sobreprotegerlos. Con el tiempo ellos van descubriendo las herramientas con que cuentan.

Comenta que en la actualidad hay niños que no se levantan al caer, sino que esperan a que los levanten. Este patrón comienza a observarse más seguido, por lo cual, el sistema educativo ya está mostrando  preocupación. Es difícil cambiar este comportamiento de un día para otro, tanto en padres como en niños.

Aunque no todos vayan a estar de acuerdo, se trata de una intervención necesaria, dice Millet. Hace falta un poco de carácter para criar a los adultos del mañana.

La escritora plantea que en este caso la educación tradicional tiene sus ventajas. En algunos colegios británicos mantienen la vieja escuela.

En ese país, un niño que puede levantarse por sí solo, no puede esperar a que lo levanten.

La educación en España se enfoca en los valores. Sin embargo, los especialistas hablan de la necesidad de que esos valores sean defendidos a la hora de actuar. Hace falta que se muestre decisión, habilidad para actuar y responsabilizarse por las consecuencias.

Fomentar carácter en el niño mimado

Cuando llegan a adultos, la mayoría de los niños mimados son débiles e incapaces de resolver rápidamente. Por lo general, son personas que no actúan ante los problemas, sino que se quejan y derrumban.

El filósofo Gregorio Luri,  autor del libro “Mejor Educados”, afirma que les estamos enseñando a los niños “las náuseas y no el apetito”. Con esto quiere decir que estos niños están preparados para identificar con rapidez  lo que no les gusta, pero no pueden actuar ante esto. En otras palabras, no saben cómo resolver los problemas que les aquejan.

Para él, no está mal criarlos en valores; pero deben salir de esta evaluación reflexiva a la acción. Esto se fomenta con ejemplos y ejercicios prácticos, si un niño sufre el acoso, vamos a defenderlo. Enseñémosle a no ceder ante la presión del grupo,  y que puedan proteger al más débil.

«Para mí, los rasgos del carácter son esas cualidades que nos engrandecen como personas: la resistencia, la habilidad para trabajar con otros, enseñar humildad mientras se disfruta del éxito y capacidad de recuperación en el fracaso»

– Nicky Morgan. Exministra británica-

Según los expertos, ya tienen suficiente con ser mimados. Advierten que mimarlos no implica que los dejemos indefensos ante el futuro. Los padres de ahora, están acostumbrados a ir a revisar los exámenes de sus hijos. Estos niños también esperan a que sus padres se enfrenten al árbitro. No les enseñan humildad, los sobreprotegen y los vuelven egoístas, según los autores.

La “generación blandita”

Otros pensadores señalan que no se debe hacer un escándalo de esto. Socialmente se evoluciona en ciclos de desarrollo que son bastante normales. Las familias no están dispuestas a que sus hijos pasen  las mimas necesidades que ellos pasaron. Si de niños sufrieron el carácter de sus padres o no tuvieron apoyo emocional, no quieren cometer ese error con sus pequeños.

La sociedad actual no admite comportamientos forzados, busca mayor comodidad y es menos exigente en los hogares. Sucede también que culturalmente existen nuevos modelos. Hay madres que se sacrifican para que sus hijos vistan a la moda. Es decir, mimar a los niños no tiene que ver con dinero. Los niños mimados vienen de distintos estratos sociales.

Источник: https://eresmama.com/pasa-los-ninos-mimados-cuando-se-convierten-adultos/

5 señales que delatan a un niño mimado

Mi hijo es un mimado

Cuando hablamos de niño mimado, también nos referimos a niño malcriado o consentido, ya que podemos entenderlo todo como sinónimos.

Un niño mimado se quedará en el centro de su mundo sin que le importe nada más que él mismo.

Aunque es cierto que un bebé necesita de forma infinita mimos y amor, una vez que comienza a crecer y pasa los primeros años de vida, los excesos pueden hacer que se convierta en un niño mimado.

Pero no nos referimos al exceso de amor, ni mucho menos… Si no al exceso de permisividad, al exceso de cosas materiales y sobre todo, a la falta de tiempo.

Aunque no es fácil educar a los hijos, es aún más complicado ser crítico con nosotros mismos para saber cuál es el camino que debemos tomar.

A continuación desde Etapa Infantil te vamos a explicar algunas señales que delatan que tu hijo es un mimado, así podrás poner solución cuanto antes.

1. Tiene rabietas a menudo

Un niño mimado tendrá rabietas a menudo, tanto en público como en casa. Las rabietas serán fruto de no haber recibido a menudo un ‘no’ como respuesta, de haber tenido todo solo ‘por no escucharle llorar’.

Entonces, el niño aprende que cuantas más rabietas tenga más podrá conseguir lo que se le antoje. Pero lo peor no es esto, lo peor es que a medida que vaya creciendo seguirá teniendo rabietas, aunque tenga 15 años.

Te podemos asegurar que las rabietas de 15 años son mucho menos agradables que cuando tiene 4 o 5.

2. Nunca está satisfecho

Nunca está satisfecho porque no ha aprendido a ser agradecido con lo que tiene. Los niños mimados a menudo no pueden expresar la satisfacción con lo que tienen. Si ven algo, ellos lo querrán… sea lo que sea.

Querrá todo lo que vea porque se habrá acostumbrado a tener cosas para calmarse, pero al no tener un control sobre sus propias emociones y al no regular ni canalizar sus emociones negativas, entonces, no aprenderá a sentirse satisfecho.

 Esto le causará ansiedad, estrés y mucha inseguridad personal.

3. No querrá colaborar en las tareas domésticas

No querrá colaborar ni siquiera en recoger sus juguetes.

A ningún niño le gusta limpiar, pero una vez que han pasado los primeros años de vida, los niños deben estar dispuestos a ayudar con las tareas más pequeñas -que estén acorde a su edad y a su desarrollo evolutivo-, como por ejemplo a recoger los juguetes y poner su ropa y sus zapatos en su lugar.

Un niño que se ha acostumbrado a que se lo den todo hecho no verá la necesidad de hacer nada por su cuenta. Por esto es tan importante que a los niños se les adjudiquen pequeñas tareas aunque tengan poca edad… Los padres deben enseñarles a realizarlas y después, que poco a poco vayan haciéndolas ellos solos.

4. Intentan controlar a los adultos

Un niño mimado a menudo no se define entre compañeros o adultos, ellos lo que intentan es tener el control en su beneficio de todo lo que les rodea. Por este motivo, intentan controlar a las personas que tienen a su alrededor.

Por ejemplo, un niño mimado exigirá el smartphone a su padre o madre y hasta que no se lo dé no parará. O quizá intente dar órdenes a sus padres para que le hagan lo que quiere en el momento que lo quiere… Si no lo consigue tendrá una rabieta.

Un niño mimado es el comienzo de un niño tirano.

5. Avergüenza a sus padres en público

Aunque solo sea por llamar la atención de forma extrema intentará avergonzar a sus padres en público para que le presten la atención que quiere. Un niño mimado puede ir más allá que tan solo hechos aislados. 

Además, tendrá otras características que merece la pena destacar:

  • No le gusta compartir
  • Es egoísta
  • Es egocéntrico
  • Es desobediente
  • Es agresivo
  • Los padres tienen que rogarle para que se porte bien

¿Te suena todo esto? ¡Entonces hay que empezar a ponerle remedio!

1. Cedes a cada petición de tu hijo

Una de las señales reveladoras para echar a perder a un niño es ceder en todos sus caprichos y deseos… o que solo tenga que lanzar un ataque para después, salirse con la suya. Decir que ‘no’ es necesario para todos los niños.

No todo será propicio ni se cumplirán siempre los deseos de tu hijo, la vida no es así.

Por ejemplo, quedarse en el parque hasta muy tarde no es adecuado cuando se tiene que ir a casa a hacer la cena… Se pueden hacer negociaciones como 5 minutos más en el parque pero después a casa sin pelear.

2. Lanzas amenazas vacías

Si lanzas a tu hijo una amenaza por frustración y luego no la cumples o es una amenaza que difícilmente puedas cumplir, es una amenaza vacía. Por ejemplo: “Si lanzas el juguete una vez más, te quedas sin ir al parque esta tarde”. Y luego vais al parque por el motivo que sea. Si tu hijo descubre tus amenazas vacías no te tomará en serio.

3. Eres demasiado indulgente en las normas

Las normas son necesarias para todos los niños, establecen orden y les proporcionan seguridad. Es necesario que los niños tengan responsabilidades y que además, puedan seguir hacia adelante con las consecuencias.

Ser demasiado indulgente es injusto para tus hijos, les estarás haciendo un flaco favor ya que no le proporcionarás los límites que ellos necesitan realmente.

No sabrán cómo deben comportarse o cuáles son las normas que deben seguir.

4. Te pasas con los bienes materiales

Si les das a tus hijos demasiados bienes materiales les estarás impidiendo expresar gratitud y además, estarás elevando unas expectativas poco realistas. También les estarás enseñando a sentirse felices por bienes materiales, y no a causa de relaciones o experiencias… Esta no es la realidad de la vida, ni tampoco de la felicidad.

5. Le sobornas constantemente

Establecer autoridad como padre o madre, significa que tus hijos decidan obedecer sin que debas sobornarles. Si le dices a tu hijo que tendrá un juguete o un caramelo si limpia su habitación es sobornar.

Esto prepara a tu hijo para esperar recompensas externas cada vez que tenga que hacer algo que realmente sea su obligación… y esto tampoco es la vida real. En lugar de esto es mejor animar a los hijos a sentir orgullo por un trabajo bien hecho.

Siguiendo el ejemplo de limpiar la habitación debe entender que es lo que debe hacer, que podrá disfrutar de un dormitorio limpio y que se sentirá orgulloso de sí mismo.

Источник: https://www.etapainfantil.com/senales-nino-mimado

Niños consentidos: 9 pautas para educar con sentido

Mi hijo es un mimado

¿Su hijo no acepta un no por respuesta y se instala en el enfado constante cuando no consigue lo que quiere? Es posible que su educación esté basada en el consentimiento, la permisividad y la falta de límites o normas.

Un niño consentido no nace, se hace y puede crear problemas de convivencia en casa como rabietas, agresividad o enfrentamientos y peleas habituales con personas de su entorno. “Son niños muy demandantes y caprichosos. No saben manejar el enfado y de ahí surge la rabia y consigo las rabietas.

A medida que crecen, nos encontramos conductas todavía más agresivas, como peleas y conductas impulsivas”, explica Gema José Moreno, psicóloga infanto-juvenil.

Un niño consentido se muestra enfadado, insatisfecho, infeliz, dependiente de otras personas. “Carece de habilidad para establecer relaciones afectivas, vive en el enojo constante, por lo que al no recibir lo que quiere de los demás compañeros, suele entrar en conflicto con el resto, retarles y quedarse solo.

Suele mostrarse insatisfecho la mayor parte del tiempo, es infeliz porque cuando consigue algo, pierde el interés por ello rápido y a medida que obtiene lo que quiere, su comportamiento empeora” explica la psicóloga, Gema José Moreno.

Los niños consentidos se caracterizan por ser dependientes de terceros debido a que carecen de límites y no suelen tener tareas de responsabilidad, como ordenar su habitación.

Cuando el niño asimila que es él quien decide y se convierte en caprichoso e irresponsable, acaba por parecerse a un pequeño tirano, de ahí la denominación de síndrome del emperador para niños consentidos, cuyos progenitores evitan ponerles normas y límites para evitar enfrentamientos.

“Los padres se centran en proveer al niño de la mayor parte de cosas materiales que demanda para compensar la falta de tiempo que se le dedica y se opta por entretenerle con la tablet o el móvil, con lo cual se deja de lado la educación en valores.

Lo que el niño aprende así es que a través de una conducta negativa obtiene una consecuencia positiva, es decir, un consentimiento”, aclara Gema José Moreno.

Pautas para evitar niños consentidos en casa

Evitar errores en la educación de nuestros hijos que generen actitudes consentidoras con ellos por parte de los progenitores se puede conseguir con pautas como las que apunta, Sonia Buendía Lozano, Psicopedagoga y orientadora educativa de los colegios de la Fundación de Santamarca y de San Ramón y San Antonio (Fusara):

  1. Educar a los hijos desde la autoridad y el cariño.
  2. Tener normas coherentes, claras, realistas y adecuadas a su edad, que tengan consecuencias por su incumplimiento.
  3. Ser firmes desde el amor.
  4. Evitar ceder en las situaciones difíciles.
  5. Ofrecerles una educación rica en valores.
  6. Darles la oportunidad de tropezar, caer y equivocarse.
  7. Aceptar a los hijos de manera incondicional.
  8. Dar espacio a la comunicación, hablar de todo, compartir tiempo con ellos.
  9. Evitar rendirse en el empeño de educarlos, compartir intereses, preocuparnos por sus aficiones y gustos.

Cómo conseguir que el niño deje de estar consentido

Una vez que los progenitores detectan que su hijo es un tirano con síndrome del emperador ¿qué pueden hacer para reconducir la situación?

“Lo importante es reconocer la circunstancia en la que nos encontramos con los niños, evitar culpabilizarse por ello, establecer nuevas normas familiares e implicar al colegio para reconducir la situación.

Los progenitores queremos ofrecer todo a nuestros hijos, pero también debe ir unido a unos límites claros, explicados y que el niño comprenda bien, para que sepa cuándo se excede en su comportamiento y las consecuencias de ello”, explica la psicóloga Gema José Moreno, que aclara que también puede ayudar consultar con profesionales como profesores, psicólogos o psicopedagogos.

Cuando se descubre que nuestro hijo está consentido conviene evitar culparse o cuestionarse como madre o padre y recordar que no por ello “tu hijo es malo.

Es aconsejable tener en cuenta que cuidar y querer deben ir unidos, con el fin de proporcionar a los hijos una educación adecuada, pero con normas y límites concretos para que crezcan en valores como el respeto, el cariño o el esfuerzo y aprendan a considerar lo que tienen alrededor y a conseguir, por encima de todo, lo más importante, a ser felices”.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2018/04/17/mamas_papas/1523972123_005737.html

¿Tu hijo es un niño mimado?

Mi hijo es un mimado

Niños mimados, malcriados, consentidos, tiranos, o niños con el síndrome del emperador; así es como comúnmente se les llama a los niños que tienen malos comportamientos de manera constante.

Sé que como madres lo menos que queremos es que nuestro hijo sea así; muchas de las cosas que hacemos las hacemos con amor; desafortunadamente la exageración en los mimos, la falta de limites, o ceder ante todas sus peticiones hacen que ellos adopten una actitud inapropiada, que cuesta mucho trabajo modificar. Debes saber que los niños mimados se hacen, no nacen.

Consentir en exceso  a un hijo puede llegar a  ser muy perjudicial para su desarrollo, convirtiéndose en adultos sin tolerancia a la frustración y con escasas habilidades sociales.

Principales comportamientos de un niño mimado

Los principales comportamientos de un niño mimado son los siguientes.

  1. Frecuentemente hace berrinches/rabietas.
  2. Es difícil que se quede satisfecho.
  3. No apoya en las tareas domésticas.
  4. Intenta controlar a sus padres.
  5. No le gusta compartir.
  6. Es egocéntrico.
  7. Es desobediente.
  8. Es agresivo.
  9. Desafía a los padres constantemente.
  10. Tienes que sobornarlo para que se comporte como quieres.

Tener un hijo con esos comportamientos, además de ser cansado es muy estresante y a veces terminamos comportándonos de una manera que nos hace sentir fatal; como gritándole o en su defecto lastimandolo físicamente. Es tanta nuestra frutración que llegamos a actuar de manera equivocada.

En este artículo te daré algunas recomendaciones que te servirán si te encuentras en esta situación; no debes juzgarte, es verdad que los padres somos los responsables de esto, pero muchas veces es por tanto amor. Estos comportamiento suele presentarse más en hijos únicos o en los hijos más pequeños; aunque claro que hay sus excepciones.

¿Por qué un hijo se hace malcriado?

Una de las razones principales por las que un niño se hace malcriado es la ausencia de los padres.

Cuando los papás pasan muchas horas lejos de los hijos por cuestiones de trabajo o por la razón que sea; muchos de ellos quieren sustituir el tiempo que no están con regalos o haciendo lo que su hijo quiera, y no se les enseña a los hijos a ganarse las cosas, solo están recibiendo sin dar nada a cambio.

Al estar nuestros hijos al cuidado de un tercero, no tenemos el control de cómo esa persona esta educando a nuestro hijo; nos guste o no, pasa más tiempo con alguien más; por lo tanto adopta comportamientos que aprende de aquella persona.

A veces nos pena decirle a la persona que cuida a nuestro hijo cómo nos gustaría que lo cuidará (a menos que sea una niñera) porque nos están haciendo un favor de alguna manera.

No debes sentirte mal por pedirle a esa persona que no se exceda en los mimos o que no ceda ante todo lo que quiere el niño; piensa que los más importante es tu hijo, solo sé amable.

Es complicado saber  cuando decirle no a nuestros hijos.. Exagerar en los SIES tampoco es lo mejor; debe haber un equilibrio, de tal forma en que no seas autoritario, ni tampoco permisivo.

Sé que aquí puedes decirme: ¿como le hago? Mi recomendación es que; antes de decir no, pienses si puedes sustituirlo por otra palabra y explícale la razón, aunque tu hijo sea pequeño.

Decirle si a todo tampoco es bueno, él crece pensando que todos deben hacer lo que él quiere, debes enseñarle que no siempre se puede hacer lo que el quiere y las razones.

No lo trates siempre como un bebé

Es cierto que el tiempo pasa demasiado rápido, que cuando menos te das cuenta tu hijo dejo de ser un bebé, y sin embargo tu sigues tratándolo como tal.

Tratar a tu hijo como un bebé es una de las principales razones de que tengas un niño mimado; incluso cuando nuestro hijo tiene dos años creemos que sigue siendo un bebecito, es verdad que aún es pequeño; pero esa edad es perfecta para empezar a educarlo; no subestimes su capacidad, créeme que tu hijo es tan inteligente a tal grado de que sabe como manipularte.

No estar al pendiente de lo que nuestros hijos ven en la televisión o en internet también es un factor que puede fomentar un mal comportamiento; muchos de los programas infantiles tienen personajes que se portan mal y nuestros hijos aprenden esas conductas. Reírte cuando tu hijo dice o hace una grosería es muy malo, él pensará que eso que hizo o dijo fue gracioso y lo repetirá y lo maximizará en otras ocasiones.

Sé que puedo sonar repetitiva pero créeme no debes subestimar a tu hijo; un niño de dos años entiende perfectamente si le explicas las cosas lentamente y con un lenguaje claro y sencillo; empieza a hablar más con tu hijo y te aseguro que te llevarás una grata sorpresa, te lo digo por experiencia.

¿Qué podemos hacer para educar mejor a nuestros hijos?

  • Los padres deben romper el círculo de los mimos
  • Pasar tiempo de calidad con tus hijos.
  • Poner límites sanos.
  • Estar de acuerdo ambos padres en la educación de su hijo.
  • Evita la sobreprotección.
  • No etiquetes a tu hijo.
  • Enséñale a tu hijo a ganarse las cosas.
  • Tener normas coherentes y acordes a su edad.
  • Enséñale valores.
  • Dale la oportunidad de equivocarse.

Los hijos no vienen con un manual de instrucciones

Estas frases están tan trilladas que no quisiera utilizarlas, pero son tan ciertas, que voy a mencionarlas: “nadie nos enseña a ser padres” y “Los hijos no vienen con un manual de instrucciones.

Sé que queremos lo mejor para nuestros hijos; incluso darles todo aquello que nosotros no tuvimos, y no digo que esto sea del todo malo, solo hay que entender que parte de una buena educación es enseñarle a nuestros hijos habilidades sociales acordes a su edad, deben saber que no siempre se podrá hacer lo que ellos quieren; no se les puede comprar todo lo que se les antoja; no deben ser violentos; enséñales que puede ser divertido compartir;  que existen reglas en todas partes que se deben respetar; que no es malo sacar sus emociones siempre y cuando no se lastime ni lastime a otros niños….

No es un trabajo sencillo y recuerda que si quieres hijos emocionalmente sanos, primero debes sanarte a ti.

Empieza a generar conexión con tus hijos; si es que nunca te has acercado a ellos de una manera empieza a platicar con ellos, pregúntales: ¿Qué haces? ¿Cómo estuvo tu día hoy?, la clave de todo esta hablando y recuerda siempre explicarle las razones del por qué de tus decisiones.

Recúerdale que lo amas y a diario genera un contacto con él, eso sin duda te ayudará a que sea un mejor niño. Y muy importante aprende también a escucharlo, no te dediques solo a hablar, mucho menos a imponer, escúchale y dale valor a sus palabras.

Cuando estés corrigiendo un mal comportamiento no te centres en tus emociones, sino en el bien de tu hijo; no se trata de que el aprenda a “obedecer” sino a escuchar razones y a entender por qué puede hacer ciertas cosas y otras no.

Queremos para nuestros hijos lo mejor, sin embargo, lo mejor no siempre es lo que hace la mayoría de padres. En este espacio comparto consejos y experiencias que nos ayuden a mejorar como madres y ayuden a nuestros hijos a convertirse en personas equilibradas, exitosas y sobre todo, felices.

Источник: https://educacionencasa.net/tu-hijo-es-un-nino-mimado/

Embarazo y niños
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