Mi niño duerme mucho

Mi hijo duerme mucho, ¿estará enfermo?

Mi niño duerme mucho

Todos los pediatras lo afirman: el sueño es esencial para el óptimo desarrollo y crecimiento de los niños. Pero ¿qué ocurre cuando tu hijo ya no es un lactante y aún duerme en exceso? Un experto en salud infantil te da las respuestas.

El día y la noche, esenciales

De acuerdo con la National Sleep Fundation, de Estados Unidos, dormir es la actividad principal del cerebro durante la infancia, y cuando un recién nacido llega a casa, los horarios de su sueño son irregulares (duermen el mismo tiempo de día que de noche), pero comienzan a consolidarse a las seis semanas de nacido.

Para cuando cumple cuatro a seis meses, su ciclo de sueño-vigilia está más regulado por la luz y la oscuridad; incluso, algunos bebés alcanzan a dormir mucho más en la noche.

A los dos años, la mayoría de los niños han pasado más tiempo dormidos que despiertos y, en general, un niño pasará 40 por ciento de su niñez dormida, puesto que el sueño es importante ya que afecta directamente el desarrollo mental y físico infantil.

Por ejemplo, durante el sueño se aumenta la liberación ciertas hormonas, como la del crecimiento, por lo que dormir bien está relacionado con el sano crecimiento.

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Factores de alerta

El cardiólogo pediatra, Carlos Manuel Aboitiz Rivera, del Servicio de Cardiología del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER), precisa que si el niño duerme de más es necesario estar atentos puesto que hay trastornos y enfermedades que incrementan las horas-sueño.

Por ejemplo, la depresión se puede relacionar con un mayor tiempo de sueño, especialmente cuando va acompañado de tristeza diurna, llanto fácil o enojo, o malestares asociados con las emociones.

Otro trastorno es la apnea obstructiva del sueño (AOS) que no permite descansar al niño al dormir, puesto que ronca y deja de respirar algunos segundos durante la noche. Este tipo de apena genera somnolencia diurna, porque el pequeño o pequeña no tiene un sueño reparador por las noches.

Factores como el estrés, la actividad física o intelectual intensa también puede favorecer mayor somnolencia de este tipo.

Los padres deben llevar a sus hijos con el médico cuando «los menores de edad cambien súbitamente su patrón de sueño del habitual.

Por ejemplo, si mi hijo suele dormir 10 horas y ahora duerme 13 debería ser evaluado para descartar algún problema, especialmente si se acompaña de otras alteraciones médicas», advierte Aboitiz Rivera.

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En el consultorio, el experto determinará si la somnolencia diurna está relacionada con el síndrome de fatiga crónica, anemia, problemas cardiacos, males neurológicos e intoxicaciones, entre otros.

Lo más importante es que el sueño cumpla con la función de descanso y reparación del cuerpo, y si el menor no crece, tampoco entiende la escuela o ciertos conceptos académicos, ni realiza actividades de juego o recreación, sino por el contrario, afecta su salud, es cuando se debe llevar al doctor.

El sueño no es igual en todos

De acuerdo con el cardiólogo pediatra, Carlos Manuel Aboitiz Rivera, miembro titular de la Academia Mexicana de Pediatría y Sociedad Mexicana de Cardiología, el sueño está determinado por variables, entre ellas: hábitos de sueños, la salud en general y la genética. Por eso, los patrones de sueño varían mucho entre persona y persona, así mismo ocurre en los niños.

El experto explica, por ejemplo, «la genética influye en el dormir, puesto que hay familias que requieren más o menos horas de sueño para sentirse descansadas, también los patrones circadianos (o sea nuestro reloj interno) pueden estar influenciados por los genes».

En el caso de los niños, los hábitos son muy importantes para establecer patrones de sueño saludables. Al respecto la National Sleep Fundation, recomienda que:

  1. Observa los patrones de sueño de tu bebé e identifica los signos de somnolencia.
  2. Coloca al bebé en la cuna cuando esté somnoliento, no dormido. Así se irá acostumbrando a dormir en su propio espacio.
  3. Pon al bebé a dormir boca arriba con la cara y la cabeza libres de mantas, peluches y otros artículos blandos.
  4. Fomenta siempre el sueño nocturno.
  5. Desarrolla horarios regulares durante el día, pero también en la noche.
  6. Crea una rutina consistente y agradable para ir a dormir, no lo obligues para irse a la cama ni le grites para que cierre los ojos.
  7. Anima a tu peque a conciliar el sueño de forma independiente.
  8. Báñalo antes de dormir y que cene adecuadamente para que no se despierte a media noche con hambre y sed.
  9. Tu crío debe dormir en el mismo ambiente todas las noches, no lo lleves y traigas de una habitación a otra.
  10. Su espacio para dormir deberá ser una habitación fresca, tranquila y oscura, y sin televisión o cualquier otra pantalla.

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¿Cuánto debe dormir un bebé?

Los expertos en medicina del sueño recomiendan, de forma general, las siguientes horas de descanso:

Источник: https://www.bbmundo.com/ninos-toddlers/tres-anios/mi-hijo-duerme-mucho-estara-enfermo/

Desórdenes del sueño en los niños, ¿cuándo hay que preocuparse?

Mi niño duerme mucho

Dormir es una función necesaria para la salud de cualquier persona, por eso se pueden identificar ciertos desórdenes que provocan que el sueño no se desarrolle con normalidad y puedan afectar a su calidad y a la salud del niño.

No obstante, no se deben considerar desórdenes los despertares nocturnos de bebés y niños, que no solo son normales sino también saludables. Hablamos de otros trastornos que pueden ser más preocupantes, aunque afortunadamente temporales en su mayoría, como las pesadillas o los terrores nocturnos… Otros, como la apnea del sueño o la narcolepsia requieren una atención médica.

las pesadillas en los niños son muy frecuentes y son la manifestación inconsciente durante el sueño de sentimientos de inseguridad, ansiedades, miedos o preocupaciones. El niño se suele despertar sobresaltado y recuerda el sueño.

Las pesadillas suelen ocurrir más frecuentemente durante períodos de transición, estrés o cambios de rutina del niño.

Tienden a desaparecer espontáneamente, pero algunas cosas que podemos hacer para intentar que no se repitan las pesadillas es estimular al niño a hablar sobre lo acontecido durante la pesadilla, mostrarle imágenes agradables antes de que se duerma (un cuento…), y evitar la televisión u otros juegos antes de acostarse a dormir.

Terrores nocturnos

los terrores nocturnos son más frecuentes entre los tres y los ocho años de edad. El niño está intranquilo, solloza, gime, se le acelera la respiración e incluso en ocasiones se incorpora o se levanta de la cama y corre.

A diferencia de las pesadillas, los terrores nocturnos no provocan que el niño se despierte, y aunque parezca despierto (con los ojos abiertos), en realidad solo se trata de un despertar parcial: está dormido mientras ocurren y no suele recordar lo ocurrido al día siguiente. Los terrores nocturnos son más frecuente en niños cansados, estresados, enfermos… y para intentar prevenirlos podemos hacer lo mismo que en el caso de las pesadillas.

Sonambulismo en los niños

el sonambulismo ocurre con más frecuencia a la misma edad que los terrores nocturnos, entre los tres y los ocho años.

El niño está entre dormido y despierto y por lo general no recuerda lo ocurrido al día siguiente, aunque, a diferencia de los terrores, no son episodios que les provoquen ansiedad o llanto.

Dormir lo suficiente es importante para reducir la frecuencia de los episodios de sonambulismo.

Apnea del sueño

La apnea del sueño afecta tanto a adultos como a niños, hasta un 5% de la población infantil española padece esta enfermedad cuyas características principales son las breves interrupciones de la respiración que se sufren durante el sueño. Se produce con más frecuencia en los niños que comprenden edades entre los dos años de edad y los seis.

Los niños con apnea habitualmente roncan, su sueño es inquieto y pueden manifestar somnolencia durante el día. La causa principal es el aumento del tamaño de las amígdalas. Existen varias formas de tratar la apnea: hay que consultar al especialista para confirmar el diagnóstico y recibir tratamiento.

Narcolepsia infantil

La narcolepsia es un trastorno del sueño que causa somnolencia excesiva y ataques de sueño frecuentes durante el día: el niño se duerme de repente, en cualquier situación, por espacio de unos segundos o minutos, y vuelve a despertar. Por lo general empieza durante la pubertad, aunque puede comenzar antes. Los síntomas narcolépticos a menudo son más graves cuando el trastorno se desarrolla temprano en la vida en lugar de la edad adulta.

Aunque se desconocen las causas exactas, los expertos han comenzado a reconocer que la narcolepsia a veces contribuye a ciertos problemas infantiles de conducta, como el trastorno de hiperactividad y déficit de la atención y deben ser abordados cuanto antes. Si no se diagnostica o se trata, la narcolepsia puede presentar problemas especiales en niños y adolescentes, interfiriendo con su desarrollo psicológico, social y cognitivo.

Como vemos, estamos hablando de trastornos de muy diversa índole, y algunos conllevan riesgos físicos para los niños: los terrores nocturnos y el sonambulismo porque pueden dañarse mientras caminan o hacen alguna actividad semidormidos; y la narcolepsia por el peligro de “caer dormido” en cualquier situación.

Por eso hemos de procurar un entorno seguro en los dos primeros casos (habitaciones y pasillos despejados, determinadas puertas cerradas, protección de escaleras…) y una vigilancia continua en el caso de la narcolepsia, que ha de ser tratada por un especialista.

Hay investigaciones médicas que revelan que un porcentaje elevado de niños sufren algún desorden del sueño, aunque por fortuna la mayoría no son graves y son transitorios. Siempre que tengamos sospecha de alguno de estos trastornos, o notemos que el niño no está descansado durante el día y padece de somnolencia, conviene consultar al pediatra.

Fotos | Lance Shields y The_Vikkodamus en Flickr
En Bebés y más | La apnea infantil puede producir desórdenes neurológicos, Cómo ayudarle a superar los terrores nocturnos, El uso del ordenador antes de dormir podría aumentar los casos de sonambulismo infantil

Источник: https://www.bebesymas.com/salud-infantil/desordenes-del-sueno-en-los-ninos-cuando-hay-que-preocuparse

El crecimiento y el desarrollo

Mi niño duerme mucho

(Sleep and Your 4- to 7-Month-Old)

Para esta edad, su hijo debería estar camino de lograr un esquema de sueño establecido. Lo más probable es que el esquema incluya al menos dos siestas por día, además de 7 u 8 horas de sueño nocturno.

Durante estos meses, su bebé aprenderá a darse vuelta y acomodarse por sí mismo para dormir. Hacia el final de este período, su pequeño podría ser capaz de permanecer despierto o quedarse despierto por su entorno; por lo tanto, éste es el momento adecuado para inculcarle buenos hábitos de sueño apegándose a una rutina para la hora de dormir.

¿Cuánto dormirá mi bebé?

Si bien a esta edad los bebés duermen un promedio de 14 horas por día, la cantidad de horas consideradas normales es muy amplia: algunos bebés duermen sólo 9 horas y otros duermen hasta 18.

La cantidad promedio de horas de sueño diurno ahora es de 3 a 4 horas. Algunos bebés duermen siestas de 20 minutos, otros duermen mucho más que el promedio.

Recuerde que su bebé preferiría estar con usted a estar en cualquier otro lugar. Por eso, el pequeño tal vez necesite dormir más pero se despierte después de una siesta de 20 minutos porque preferiría estar jugando con usted en lugar de dormir. A medida que su bebé crezca y comience a rehusarse a dormir, aún es buena idea tener un período de tranquilidad para ambos.

Las siestas suelen ayudar a impedir que el bebé se ponga de mal humor para dormir bien por la noche, lo que le permitirá al bebé (y a usted) disfrutar más de las horas de vigilia. A la mayoría de los bebés de esta edad les gusta dormir una siesta por la mañana y otra después del almuerzo.

Si siente que las siestas están interfiriendo con el sueño nocturno de su bebé, puede despertar al bebé un poco más temprano en la siesta de la tarde. Pero si su bebé está excesivamente cansado, no dormirá bien por la noche.

Cómo y dónde debe dormir mi bebé

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda colocar a los bebés saludables boca arriba para dormir, no boca abajo. La incidencia de la muerte súbita del lactante (SIDS) se ha reducido más del 50% desde que se hizo esta recomendación por primera vez en 1992. Ahora, también se recomienda que los bebés prematuros duerman únicamente boca arriba.

Hasta tanto su bebé comience a darse vuelta y adoptar una posición para dormir, colóquelo boca arriba para dormir.

Se cree que algunos bebés que duermen boca abajo pueden tener una mayor tendencia hacia la obstrucción y a volver a respirar su propio dióxido de carbono porque es menos probable que se despierten para cambiar la posición de la cabeza. Otra posibilidad es que puede haber una asfixia con la ropa de cama blanda si están boca abajo.

Siempre tenga en cuenta la seguridad. Asegúrese de que la cuna cumpla con las normas de seguridad actuales. No coloque en el interior de la cuna ningún elemento que pueda interferir con la respiración del bebé: los muñecos rellenos, las mantas o las almohadas blandas pueden caer sobre la cara del bebé y bloquear su respiración.

Si bien las chichoneras se utilizaban regularmente en el pasado, ya no se recomienda su uso. Un estudio, que se realizó con datos de la Comisión de Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC), descubrió que una cantidad de muertes accidentales parecían estar relacionadas con el uso de chichoneras en las cunas y los moisés.

La AAP y otras organizaciones de pediatría desalientan con firmeza el uso de chichoneras en las cunas para evitar la asfixia accidental.

Evite también los elementos como cuerdas, lazos o cintas que puedan enredarse alrededor del cuello del bebé, así como objetos con cualquier tipo de borde o esquina afilados.

Los bebés también pueden enredarse en los móviles colgantes; por lo tanto, también debe retirarlos. No olvide observar a su alrededor para detectar elementos que su bebé pueda tocar al estar parado en la cuna.

Los tapices, fotos, paños y cordones de cortinas pueden ser peligrosos si quedan al alcance del bebé.

Muchas culturas fomentan que los padres y los bebés compartan la cama. Pero los estudios indican que existe una mayor incidencia de SIDS en los hogares en los que el bebé duerme en la cama con los padres. El uso de sustancias que disminuyen el nivel de alerta de los padres, como el alcohol, también puede hacer que un padre se dé vuelta sobre el bebé.

Alentar el sueño

Probablemente ya haya establecido una rutina para la hora de ir a dormir y se apegue a ella. Si no estableció una, comience ahora.

Las actividades tranquilizadoras que lleven al horario de dormir pueden ayudar a relajar a su bebé.

Un baño caliente, seguido de cuentos o cantos, indicará la transición hacia el sueño y estas mismas actividades se pueden utilizar a la hora de ir a dormir durante años.

Probablemente desee que su bebé comience a dormir por sí sólo. Eso puede significar realizar la rutina de ir a la cama y dejar al bebé en la cuna mientras aún está despierto. Si el bebé llora, manténgase alejado unos minutos. El bebé puede acomodarse e irse a dormir.

Si continúa llorando, regrese y calme al bebé por un momento sin levantarlo. Esto puede continuar varias veces hasta que su bebé se dé cuenta de que llorar no le servirá de nada.

Debe saber que, tal vez, éste sea un ejercicio difícil para usted, simplemente porque es triste escuchar llorar a un bebé.

Intente recordar que, si sabe que el bebé está seguro, dejarlo llorar un poco ahora para que todos puedan dormir mejor más tarde es, en última instancia, la elección más saludable.

Incluso un bebé que ya ha comenzado a dormir durante toda la noche (entre 7 y 12 horas) se despertará ocasionalmente por la madrugada.

Después de descartar que tenga dolor por la salida de los dientes, alguna enfermedad o un pañal sucio, es conveniente que deje que su bebé luche para volver a dormirse solo.

Deje que su bebé se queje unos cuantos minutos antes de responder; después, una vez que vea que todo está bien, déjelo solo para que vuelva a dormirse. No olvide que acunarlo, alimentarlo o hablarle puede hacer que su bebé se despierte todas las noches para recibir esa atención.

Si su bebé se despierta muchas veces por noche, es posible que se deba a algún motivo externo. ¿Su bebé está demasiado grande para el moisés? Múdelo a una cuna.

¿Su bebé aún duerme en su misma habitación? El pequeño puede ser sensible a su presencia y tal vez sea necesario llevarlo a su habitación para que duerma bien por la noche.

¿Hace demasiado calor en la habitación del bebé? ¿Demasiado frío? ¿La habitación está demasiado oscura? Analice esas posibilidades.

Otro “problema” de sueño común a esta edad es que el bebé se despierte temprano; el bebé comienza a llorar o balbucear antes del amanecer.

Probablemente, no haya nada que pueda hacer para impedir que el bebé se despierte cuando esté listo para hacerlo, pero si coloca unos cuantos juguetes en la cuna, tal vez logre que se relaje un rato más y con una persiana para cubrir los primeros rayos del sol, quizás logre unos cuantos minutos más de sueño.

Cuándo llamar al médico

Si verificó que no existen motivos externos para que su bebé se despierte y cree que su bebé no duerme lo suficiente (¡o duerme demasiado!), no dude en comunicarse con el médico.

El dolor por la salida de los dientes es un motivo común de problemas del sueño a esta edad y el médico puede sugerir algunas maneras de aliviar las molestias del bebé. Tal vez, esté desarrollando una enfermedad que no involucra más síntomas que la falta de sueño o, quizás, el médico pueda ayudar a encontrar maneras de mejorar la rutina nocturna con su bebé.

Revisado por: Steven Dowshen, MD
Fecha de revisión: septiembre de 2011

Источник: https://www.rchsd.org/health-articles/el-sueo-y-su-hijo-de-4-a-7-meses/

Mi Bebé Duerme Mucho

Mi niño duerme mucho

A veces nos da la sensación de que nuestro bebé duerme demasiado, y aunque nos podríamos pasar horas mirándoles embelesados mientras duermen, analizando todos sus gestos, es algo que nos puede llegar a preocupar y nos preguntamos si mi bebé duerme mucho ¿es normal?; ¿Les pasa a todos los bebés?

Lo cierto es que, aunque a los papás nos pueda extrañar o alarmar, lo normal es que un recién nacido se pase la mayor parte del día durmiendo, unas 16 ó 18 horas diarias, algo que además le reporta muchos beneficios y favorece su desarrollo físico y mental. Generalmente los bebés sólo se despiertan por hambre o porque necesitan un cambio de pañal.

Como todo lo demás, a dormir también se aprende y es algo que tu bebé irá regulando con el tiempo y a lo que nosotros le ayudaremos.

Al principio duerme pequeñas siestas o largas horas seguidas pero sin ningún orden.

A medida que el bebé crece, será capaz de dormir cada vez más horas por la noche y menos por el día, en función de su capacidad para espaciar cada vez más sus necesidades alimenticias.

¿Es bueno que mi bebé duerma tanto?

Son múltiples los beneficios del sueño en bebésy del dormir bien para cualquier persona, pero además, cuando se trata de un bebé, debemos ser conscientes de que cuando el bebé duerme mucho es algo que también está favoreciendo su desarrollo, su crecimiento y su evolución. El bebé sigue por instinto las necesidades de su cuerpo y el sueño le beneficia física y cognitivamente.

Mientras el bebé duerme está ahorrando energías y a la vez le ayuda a ganar peso más deprisa.

Podemos decir que ese descanso también favorece la maduración de sus órganos, ayuda a fortalecer sus neuronas, su sistema inmunitario y también hace que nuestro bebé sea menos vulnerable a enfermedades o posibles infecciones.

Durante el sueño, nuestro bebé también segrega la horma del crecimiento, de ahí la expresión de que “el dormir les alimenta casi tanto como el comer”.

El dormir tanto les ayuda a afianzar el conocimiento, los bebés “repasan” en su mente lo aprendido durante el día, figuras, texturas, sonidos, caras… Esto les estimula, les ayuda a seguir adquiriendo conocimientos y les provoca más necesidad de explorar su entorno.

Y por supuesto, como para todo ser humano, un sueño tranquilo y reparador favorece el descanso y el bienestar general de nuestro bebé. Además, incrementa considerablemente su apetito, por lo que no te extrañe si cuando habrá sus ojitos comienza a pedir su toma de forma desesperada.

Consejos para que el bebé duerma bien

Ya sabemos que es normal e incluso necesario que el bebé duerma mucho. Ahora te vamos a dar algunos consejos que te ayudarán a llevar mejor esta situación y a facilitar el descanso tan necesario para tu bebé .

Sabemos que el recién nacido se puede quedar dormido en cualquier momento y de cualquier manera, ya que todavía no controla sus necesidades, pero es importante inculcarles una rutina desde el principio.

Lo aconsejable es que durante el día siempre duerma en un lugar donde haya suficiente claridad para que el pequeño aprenda a distinguir el día y la noche, y donde además pueda percibir los ruidos habituales de su hogar, algo a lo que debe acostumbrarse.

Por la noche debe estar totalmente a oscuras, en silencio y solamente encender una luz tenue si creemos que pueda necesitar algo y para comprobar que está bien y sigue durmiendo plácidamente. Siempre debemos generarles un ambiente cómodo y confortable.

La temperatura del cuarto donde duerme también es importante, debe rondar los 22 – 23ºC.

Ponle pijamas cómodos, de tejidos ligeros y que faciliten su confort y a la vez sus movimientos. Los pijamas de K'achason ideales y están perfectamente diseñados para este fin.

Algo primordial antes de que el bebé inicie su sueño profundo , es que haya eructado después de comer y acostarle siempre boca arriba, de esta forma evitamos la tan temida muerte súbita. Si tu bebé regurgita, lo mejor es que le levantes un poquito el colchón para que duerma semi-incorporado y con la cara ladeada para que no se atragante.

Llega la hora de comer y ¡mi bebé sigue durmiendo! ¿qué hago?

Durante sus primeros meses de vida no debemos dejar pasar más de 30 minutos de su hora de comer, ya que el dormir le hace mucho bien pero también debe mantenerse hidratado y alimentado para completar su óptimo desarrollo y evitar que pueda sufrir una bajada de azúcar, por ejemplo.

Los bebés nacidos con bajo peso necesitarán comer más a menudo.

A medida que nuestro bebé va creciendo, sus necesidades alimenticias irán cambiando y no será necesario despertarle. También las horas de sueño irán disminuyendo.

Recuerda, que tu bebé duerma mucho es necesario, bueno para su desarrollo, para su crecimiento… Con tu ayuda, con el tiempo y siguiendo estos consejos, aprenderá a regular su sueño.

Источник: https://www.kacha.es/es/blog/bebe-duerme-mucho

Mi niño duerme mucho

Mi niño duerme mucho

Dormir es fundamental para asegurar el correcto crecimiento y desarrollo, tanto físico como mental, de tu hijo. Sin embargo, un exceso de horas de sueño le puede pasar factura, haciendo que se encuentre más cansado que si no hubiera dormido nada

Indice

¿Cuántas horas de sueño necesita un bebé?

– Los recién nacidos necesitan de 16 a 20 horas de sueño diario.

– A partir del tercer mes reducen a 14-15 horas.

– En cuanto empiezan con la alimentación sólida, duermen la mayor parte de horas por la noche, unas 10-12 de noche y otras 2 o 3 de siesta.

– A partir de los 2 años, duermen unas 12 horas en total, de las cuales una al menos tiene que ser de siesta.

– Al empezar el colegio, abandonan la siesta y necesitan dormir unas 10 horas por la noche.

¿Es perjudicial dormir mucho?

Dormir las horas adecuadas es fundamental para asegurar nuestra salud, y más aún en el caso de los niños ya que mientras duermen, su cerebro y su cuerpo se desarrollan. Dormir poco lleva al cansancio, la fatiga, asimilar mal los nutrientes, rendir menos en el colegio, tener menos energía para jugar y divertirse, etc.

Sin embargo, dormir demasiado tampoco es bueno. Dormir mucho hace que nuestro cuerpo se relaje en exceso, y es que los biorritmos bajan y la velocidad metabólica también.

Nuestro organismo se vuelve más lento, y cada vez nos sentiremos más cansados y con menos ganas de afrontar el día a día.

Esto es lo que se conoce como sensación de letargo, ya que nuestras acciones se ralentizan debido a la prolongación del tiempo en el que el organismo apenas tiene actividad.

Una duración excesiva del sueño o dificultades a la hora de despertarse pueden ser un síntoma de alguna enfermedad física (gripe, anemia…) o de problemas en el colegio, con los compañeros, en casa. Es posible que se refugie en el sueño para evitar afrontar sus dificultades. Habla con él y trata de averiguar si algo le ocurre o si está preocupado por algo.

¿Es conveniente obligar al bebé a dormir menos?

Si no tiene ninguna enfermedad que requiera aumentar sus horas de sueño, debes controlar el tiempo que dedica tu hijo a dormir. Diez horas seguidas, de sueño profundo y tranquilo, es más que suficiente.

– Si su exceso de sueño se debe a algún problema personal, averigua cuál es y trata de solucionarlo. Y es que si está preocupado, por muchas horas de sueño que eche su mente no descansará.

Acuéstale y levántale cada día a la misma hora. Durante el curso es más fácil controlar lo que duerme. Según la hora a la que le levantes para ir al cole, calcula a la que debe irse a dormir para que no sean más de 10-11 horas.

Los fines de semana, retrasa la hora de irse a acostar. Y por la mañana, lo mejor para que tenga ganas de levantarse y no remolonee en la cama es que desayunéis todos juntos y luego le propongas planes divertidos para emplear el día.

No seas estricto. Si un día está más cansado o ha dormido peor, déjale que duerma siesta o se vaya a dormir antes. Por un día que duerma más de lo normal no pasa nada.

Fatiga

Definición:

Cansancio permanente sin ganas de hacer nada. Se debe a los cambios hormonales durante el embarazo.

Síntomas:

Agotamiento, irritación, dificultades respiratorias, falta de energía y entusiasmo, falta de concentración, tristeza.

Tratamiento:

Una dieta equilibrada, descanso, realizar ejercicios suaves, evitar tareas que requieran esfuerzo, etc.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/mi-nino-duerme-mucho-3667

El sueño y su hijo de 1 a 2 años

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Los niños de esta edad son cada vez más conscientes de sus alrededores; por lo tanto, las distracciones los pueden alterar más a la hora de acostarse por la noche. Su imaginación, cada vez más desbordante, también puede empezar a interrumpirles el sueño.

Ahora más que nunca, seguir una rutina sencilla para la hora de acostarse es la mejor apuesta de cualquier padre para meter en la cuna sin problemas a un niño de 1 a 2 años.

¿Durante cuánto tiempo necesita dormir mi hijo?

Entre el año y los dos años de edad, la mayoría de los niños necesitan dormir en torno a 11–14 horas en cada período de 24 horas, incluyendo una o dos siestas en las horas de vigilia.

Cuando tienen alrededor de 18 meses, o a veces un poco antes, la mayoría de los niños condensan las dos siestas en una sola siesta que hacen después de comer o por la tarde. Un niño que se resiste a hacer una siesta por la mañana lo más probable es que ya esté listo para hacer solo una siesta por la tarde.

¿Dónde debería dormir mi hijo?

Su hijo de 1 a 2 años debería dormir en una cuna segura. Antes del primer cumpleaños de un niño, las mantas no son recomendables porque aumentan el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Pero, a partir del año de edad, es correcto poner una manta ligera en la cuna.

Así mismo, hay artículos de seguridad, como muñecos almohadillados, mantitas suaves o animales de peluche, todos de tamaño reducido, que se pueden colocar en la cuna sin problemas porque proporcionan comodidad y consuelo.

Pero no coloque juguetes blandos o animales de peluche grandes en la cuna de su hijo.

Evite artículos con cordones, cordeles o cintas que se puedan enrollar alrededor del cuello del su hijo. Esté atento y retire los objetos que su hijo podría tocar cuando esté de pie sobre la cuna: cortinas, cordeles de persianas, adornos que cuelgan de la pared, como los cuadros y los tapices, son peligrosos potenciales para su hijo.

La curiosidad de su hijo lo podría llevar a buscar formas de trepar por la barandilla de la cuna para salir de ella. No deje en la cuna de su hijo muchos juguetes, que él podría apilar y subirse sobre ellos para salir de la cuna. Y recuerde: no use protectores de cuna acolchados: su hijo los podría usar a modo de escalones para salir de la cuna.

Si su hijo es un trepador nato que se empeña en salir de la cuna, asegúrese de que el colchón de la cuna se encuentra en la posición más baja posible.

Si baja el colchón al máximo pero su hijo se sigue empeñando en escalar la barandilla de su cuna para salir de ella, considere la posibilidad de cambiarlo a una cama para «niños mayores» provista de una baranda protectora lateral para que no se caiga.

Al principio, le costará dejar a su hijo en la cama pero, por lo menos, sabrá que su hijo no se hará daño al tratar de salir de la cuna. Para mayor seguridad, instale una valla de seguridad a la entrada del dormitorio de su hijo para que no se pueda pasear por la casa sin la supervisión de un adulto. Y asegúrese de poner el dormitorio de su hijo a prueba de niños.

¿Por qué se despierta mi hijo por la noche?

Es posible que su hijo se empiece a despertar por la noche por varios motivos. A veces, por molestias, como las asociadas a la dentición (salida de los dientes) o a alguna enfermedad. A veces por una leve ansiedad de separación: «¿Dónde está mamá? ¿Dónde está papá?»

Los sueños y las pesadillas pueden empezar a afectar a los niños de esta edad, a quienes les cuesta distinguir entre los sueños y la realidad.

Fíjese bien en los libros a que se expone su hijo justo antes de acostarse, y haga que el contenido de lo que ve o le leen sea agradable.

Si su hijo no tiene ningún objeto de apego, como una mantita o un muñequito suave y almohadillado, que le trasmita seguridad, considere la posibilidad de que tenga uno.

El tiempo que pasan los niños delante de pantallas (como las de la televisión o la tableta) les puede alterar el sueño. Esta es una de las razones por la que los expertos en salud recomiendan:

  • limitar el tiempo que pasan delante de pantallas
  • que los niños de 1 a 2 años dejen de ver dispositivos provistos de pantalla una hora antes de acostarse
  • que los niños no tengan dispositivos provistos de pantalla en sus dormitorios

Busque otras posibles causas de los despertares nocturnos de su hijo. Muchos niños de 1 a 2 años de edad se destapan por las noches; por lo tanto, en los meses más fríos tal vez prefiera vestir a su pequeño con pijamas más gruesos para que no se despierte por el frío.

¿Hay demasiado ruido procedente de otra habitación para conciliar el sueño? Los niños de esta edad pueden aprender a dormir con algo de ruido, pero una televisión demasiado alta o una conversación en una habitación cercana puede impedir que concilien el sueño. Revise el dormitorio de su hijo teniendo en cuenta los ruidos. Conviértalo en un lugar donde se pueda dormir profundamente y lo más probable es que a su hijo note la diferencia.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a dormir?

A estas alturas, lo más probable es que usted haya encontrado la combinación adecuada, como un baño caliente y un cuento de buenas noches, para ayudar a relajar a su bebé antes de acostarse. Siga con ella y no la alargue demasiado.

Esta ayuda que ahora usa con todo el cariño del mundo puede no resultar tan agradable cuando su hijo le pida, noche tras noche, que se la alargue cada vez más.

Decida cuántos vasos de agua le permitirá beber a su hijo antes de dormir y cuántas veces le irá a recoger el juguete que saque de su cuna a modo de desafío a la hora de dormir.

Acostúmbrese a establecer reglas y a cumplirlas. Esto no solo ayudará a su hijo a dormir mejor ahora, sino que también lo ayudará en el futuro, si surgieran otros problemas de disciplina más graves.

Si su hijo se despierta a media noche, a usted le interesará comprobar rápidamente y en silencio que todo está bien y trasmitirle la seguridad de que usted está cerca. Pero demasiada interacción puede ser contraproducente, así que mantenga las «visitas» nocturnas breves y haga que sean aburridas para su hijo.

Si su hijo es madrugador, impida que lo despierte la luz del sol cerrando persianas y cortinas por la noche. Así mismo, pruebe a dejarle unos cuantos juguetes seguros en la cuna, que podrían mantenerlo entretenido cuando se despierte por la mañana.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Hable con el médico de su hijo sobre los problemas de sueño que le parezca que pueden ser graves, como las pesadillas recurrentes.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD

Fecha de revisión: junio de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/sleep12yr-esp.html

¿Debo preocuparme si mi hijo adolescente duerme mucho?

Mi niño duerme mucho

Uno de los comentarios más comunes entre los padres es “mi hijo adolescente duerme mucho”. Otra queja común es que los jóvenes duermen de día y se quedan despiertos por las noches. Por eso, en el siguiente artículo te contaremos por qué no es el único al que le sucede eso… ¡Es algo común a cierta edad!

Mi hijo adolescente duerme mucho: ¿Por qué?

“No puedo despertarlo pronto para que vaya a la escuela”, “El fin de semana se lo pasa durmiendo”, “Se duerme en cualquier lado” o “Siempre parece que está cansado”; todas estas son frases muy habituales entre los padres de adolescentes.

Algunos pueden decir que se trata de simple ‘rebeldía’, pero lo cierto es que a cierta edad es más común que tengan sueño continuamente. Para comprender un poco el por qué, debemos hablar del reloj interno que todos poseemos. Este se encarga de regular la temperatura corporal, los cambios hormonales, el apetito y también el sueño.

La pubertad influye en dicho reloj biológico y modifica los tiempos de descanso. De esta manera, quizás el joven se acueste a las 10 de la noche pero se duerma a las 3 de la madrugada. Entonces, cuando suena el despertador a las 7 al otro día, es imposible que se levante como si nada.

Asimismo, es normal que el fin de semana o en las vacaciones duerma más, ya que de alguna manera, el cuerpo está ‘recuperando’ todas las horas de sueño perdidas. Lo mismo sucede cuando se lo ve somnoliento a toda hora o se puede dormir en el autobús, el coche, una fiesta o donde sea.

Los adolescentes necesitan dormir unas nueve horas por noche para poder rendir bien durante todo el día. No hay que olvidar que en esta etapa las actividades y obligaciones son mayores que cuando eran niños pequeños. ¡Tienen demasiadas tareas que hacer a diario!

La falta de sueño en un joven puede parecer algo sin importancia, justamente porque es joven. No obstante, tiene muchas consecuencias negativas: cambios de humor, problemas de conducta, dificultades para aprender o concentrarse, entre otras.

¿Qué hacer si mi hijo duerme en exceso?

Como padres, es normal preocuparse cuando algo no funciona bien en nuestros hijos, tengan la edad que tengan. En el caso de que esté atravesando la adolescencia y notes que duerme demasiado —o que a ti te parece mucho—, te recomendamos lo siguiente:

1. Cumplir con una rutina de sueño

Es fundamental tener horarios para todo, ya que el cuerpo se acostumbra a los hábitos y rutinas. Por eso, determina la hora en la que debe estar en la cama y cuándo se debe levantar. Esto incluye también los fines de semana y las vacaciones: no permitas un retraso mayor a las dos horas que en los días de semana.

Si a diario se acuestan a las 10 de la noche y se levantan a las 7 de la mañana, por ejemplo, puede haber algunas excepciones los viernes o sábados, pero no más de las 12 de la noche y 9 de la mañana. Lógicamente, es posible hacer una excepción de vez en cuando.

“Los adolescentes necesitan dormir unas nueve horas por noche para poder rendir bien durante todo el día”

2. No consumir cafeína

Muchos padres evitan que sus hijos beban café, pero sí permiten la ingesta de refrescos que también contienen cafeína. Ten mucho cuidado con lo que comen y beben tus hijos, sobre todo por las noches.

También presta atención a lo que consume durante el día; quizás necesita ajustar algunas ingestas y añadir más frutas, hidratos de carbono o grasas saludables a su dieta para tener más energía. Consulta con un nutricionista.

3. Adiós a las largas siestas

Si cuando tu hijo llega del colegio al mediodía o primeras horas de la tarde duerme una siesta de dos horas o más, es probable que después tenga problemas para conciliar el sueño a la noche. Por lo tanto, una siesta de 30 minutos debe ser suficiente para recargar las energías y continuar la jornada.

4. Reducir la tecnología

Otro motivo por el cual los adolescentes tienen problemas para dormir es el uso de la tecnología. El brillo de las pantallas en los dispositivos afecta el ritmo circadiano y los mantiene en estado de alerta. Por ende, mejor si no usan aparatos tecnológicos por las noches antes de dormir.

Entonces, ¿en qué momento preocuparme si mi hijo adolescente duerme mucho? Cuando esa necesidad de descansar no le permite hacer ninguna otra actividad, cuando se queda dormido en la escuela, si solo quiere acostarse y presenta ojeras, piel pálida y cambios rotundos en su conducta, lo mejor será consultar con un médico.

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Источник: https://eresmama.com/debo-preocuparme-si-mi-hijo-adolescente-duerme-mucho/

Embarazo y niños
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