Miedos en niños de 6 años

Miedos infantiles. Guía para enseñar a superarlos

Miedos en niños de 6 años

(Tiempo de lectura 8 minutos)

Son días de la fiesta de Halloween, también conocida como Noche de Brujas o Día de Brujas donde se pone en práctica el truco o trato.

El otro día escuché en televisión, en un canal de programación infantil, una canción que anunciaba esta festividad y decía algo así: Let’s go to Halloween y no te asustes, si un monstruo va hacia a ti, tú dale chuches.

 Me llamó la atención la expresión “no te asustes” y pensé en los miedos infantiles: miedo a la oscuridad, a dormir solo, a los monstruos y fantasmas, a lo desconocido, al daño físico, a los ruidos fuertes, a la aceptación social, a la soledad, a la enfermedad, a la muerte….

Os puede parecer exagerado, pero sé que para los pequeños y pequeñas de la casa los miedos son realmente terroríficos y les pueden llegar a producir verdadera angustia. Para los padres también resulta difícil manejar la situación.

Dudas e incertidumbre sobre los miedos y sus remedios: ¿Le dejo dormir en la cama o no? ¿Les dejo una luz encendida? ¿Qué le ocurrirá? ¿Por qué tiene esos miedos? Los padres quieren ayudar pero se agotan los recursos y sus ánimos.

Se prueba de todo: “talismanes y mascotas”, cambios de habitación, de cama o se evitan hacer algunas actividades.

Un día una paciente me comentaba algo sobre miedos infantiles, el miedo que tenía su hija de 9 años a separarse de sus padres. No podía soportar que sus padres se fueran y ella se quedara con sus abuelos. Imaginaba que les ocurría una desgracia o que nunca volverían.

En otra ocasión, traté a una niño de 11 años que no podía dormir solo sin sus padres, tres peluches, el perro y una luz tenue.

Recientemente, he finalizado una tratamiento con una niña que padecía miedos infantiles, el miedo a los fuegos artificiales y a los globos.

Otro de mis pacientes, un niño de 7 años, me contaba que tenía pavor a que por la noches apareciera en su habitación un personaje famoso fallecido, de nuevo los miedos infantiles

Llevamos poco tiempo del nuevo curso escolar. He observado la importante adaptación que supone para toda la familia: horarios, ropa, material escolar.

Pero sin duda son los niños y niñas quienes tienen que adaptarse, y lo deben hacer a horarios, profesores y compañeros, no solo de clase sino también a los compañeros de todo el colegio. Necesitan de nuestra ayuda y comprensión.

Imaginaros que empiezas en una empresa nueva cada septiembre, mejor aún que empiezas a trabajar en una gran empresa, con nuevos jefes y compañeros de trabajo: ¿Cómo te sentirías? ¿Sentirías miedo, nervios, incertidumbre?.

Podría describiros más casos que observo y escucho a diario, tanto en consulta como fuera de ella. Me encantaría también poder conocer los miedos que “sufrís” en casa con vuestros hijos e hijas.

El miedo es una emoción común en todos nosotros, cuya función es activarnos al percibir un peligro o amenaza para nuestra vida. En cada uno de nosotros predomina más uno que otro.

Si te paras a observar a tu hijo o hija, o niños de tu entorno, podrás ver que en cada uno predomina un miedo más que otro, y es fundamental conocer que los miedos pueden ser evolutivos dependiendo de la edad que tengan.

Miedos evolutivos según la edad

  • Durante las primeras semanas de vida, el bebé va discriminando entre reacciones positivas y negativas: lloran ante necesidades como el sueño, hambre o sustento –reacción negativa– hasta que su necesidad es satisfecha –reacción positiva–. Estas reacciones van creando la capacidad de prever su satisfacción.
  • A partir del segundo año descubren que hay animales que les pueden hacer daño, que no les gusta la oscuridad, no pueden dormirse solos, se angustian cuando se hacen alguna herida y les asusta lo desconocido. Por ello, siguen sin querer separarse de los padres.
  • Con 3 y 4 años sus miedos se hacen más patentes. Su imaginación les “juega” malas pasadas. Generan fantasías acerca de los fantasmas, monstruos o malos de los “cuentos” que se esconden en la oscuridad, en los pasillos oscuros o debajo de la cama. También les asusta el daño físico y aparece el miedo a los ruidos fuertes (cohetes, globos…) y fenómenos naturales (truenos, viento, terremotos…).
  • Entre los 5 y 9 años, mantienen el miedo a separarse de sus padres, a los animales, a la oscuridad y al daño físico. Además se suma el miedo a los seres malvados (ladrones, secuestradores…), a los personajes imaginarios (brujas, fantasmas, el “coco”, personajes de dibujos animados…) y/o seres sobrenaturales. También les pueden asustar los médicos, sobre todo si llevan bata blanca, y les preocupa la enfermedad y la muerte.
  • A los 7 y 8 años, añaden su temor a hacer el ridículo. En esta tienden a guardar más el secreto de sus miedos.
  • De 9 a 12 años disminuye el miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios, pero ahora son especialmente sensibles al colegio (exámenes, suspensos…), a la aceptación social (integración en el grupo, aspecto físico…), a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.

Cómo reaccionan los niños y niñas ante los miedos infantiles

Los bebés pueden reaccionar con sobresalto o llanto y según van pasando los meses, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscan la compañía de un adulto que les proteja.

En la niñez se puede experimentar algún cambio en la conducta habitual, por ejemplo, pueden manifestar algunos comportamientos regresivos en sus hábitos, volviéndose a orinar en la cama, a chuparse el dedo, pedir el biberón o chupete o volver a buscar la cama de los padres cuando ya dormían solos.

Diferenciar los miedos evolutivos y normales de aquellos miedos infantiles que nos están avisando Clic para tuitear

Cuando preocuparnos por los miedos infantiles de nuestros hijos e hijas

Los miedos evolutivos no deben ser motivo de grandes preocupaciones, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en su desarrollo, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente que colabore en buscar soluciones con un buen profesional de la psicología infantil.

10 consejos básicos para ayudar a superar los miedos infantiles

  1. Identifica el miedo que tiene. Deja que lo cuente y escúchale.
  2. Haz que sienta comprensión y seguridad. Frases como: No te asustes o Tienes que ser valiente le puede hacer sentir que no le entiendes y soledad ante el peligro. Siente que si sus padres niegan su miedo seguramente no le van a poder ayudar a superarlo.

    Prueba a decirle: Es normal que te sientas así. Soñar con esos seres tiene que ser horrible.

  3. Reacciona de forma relajada y tranquila, sin regañarle. Exagerar la situación puede dar lugar a que el niño o la niña sienta mayor atención ante sus miedos y sin querer, reforcemos sus temores.
  4. Enséñale a comprender la ansiedad.

    Evitar lo temido hace que supere momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente. Explícale los hechos de manera sencilla, adecuando el contenido a su edad. Una información adecuada sobre un hecho que les supera (por ejemplo por qué es bueno ir al doctor) les ayuda.

  5. Enséñale trucos para manejar la ansiedad: música, relajación, pintar, escribir o cualquier actividad que le guste y le pueda ayudar. Permitir dormir con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema.

    Concédele, en la medida de lo posible, alguna cosa que le ayude a sentirse más a gusto en la situación: una “mantita”, un peluche, tener encendida una luz tenue, contar, tener una mascota, su mochila o su estuche favorito, etc.

  6. Buscar soluciones conjuntamente para ayudarle a que se enfrente de forma gradual a sus temores.

    Al principio con vuestra ayuda, dándole tiempo para que lo vaya haciendo poco a poco solo o sola, siendo constantes pero sin exigirle.  Elógiale en cada paso.

  7. Favorece su autoestima y autonomía para que vaya tomando sus propias decisiones sobre cómo afrontar sus miedos.

    Un conjunto de habilidades que ayudan a afrontar miedos son las que tienen que ver con la educación emocional y social o la inteligencia emocional en la escuela.

  8. Ofrécele una visión adecuada del día a día, enséñale a no preocuparse o enfardarse excesivamente por lo que ocurre, y a que lo mejor es buscar soluciones a los problemas.

    Sé un modelo de superación para el niño y trata de no transmitirles los tus temores personales.

  9. Ayúdale a que los demás en su entorno también comprendan sus temores. La burla o el ridículo de sus temores no es una ayuda para superarlo sino que hace que sienta menos confianza en sí mismo o en si misma y que trate de ocultar su miedo.

    Si queremos ayudarle tenemos que comprenderle

  10. Y sonríe. Si algo es aterrador con un toque de humor será mejor. Buscar juntos lo gracioso y divertido (por ejemplo haciendo un dibujo o cantando una canción… si un monstruo va hacia ti, tú dale chuches).

10 consejos esenciales para ayudar a nuestros hijos e hijas a superar sus miedos infantiles Clic para tuitear

Madres y padres, ayudemos a nuestros hijos e hijas con sus miedos infantiles, conociendo cómo son y de dónde proceden. El objetivo: conseguir que ellos mismos los superen porque… ¿no es superar los propios miedos lo que todos queremos, también los adultos?.

Autora

Mariola Bonillo

Psicóloga Sanitaria. Especialista en Psicoterapia con niños y adolescentes. Experta en altas capacidades intelectuales: superdotación, precocidad y talento. Responsable de Psicología Infantil del Centro de Psicología  Área Humana.

Estamos a tu disposición para cualquier duda o consulta que desees hacernos | Psicólogos Madrid Centro de Psicología Área Humana

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Источник: https://www.areahumana.es/miedos-infantiles/

Miedos en niños de 6 años

Miedos en niños de 6 años

Tener miedo es algo totalmente natural en los seres humanos. Sobre todo en los más pequeños, quienes aún están descubriendo el mundo y sus amenazas. A continuación, repasaremos los miedos en niños de 6 años que se presentan con mayor asiduidad y cómo lidiar con ellos.

A medida que un niño interactúa con el mundo exterior e incorpora nuevos conocimientos a través de los cuentos, la televisión o los videojuegos, experimenta nuevas sensaciones. Antes, pasaba mucho tiempo en casa y sus temores se relacionaban, sobre todo, con una posible ausencia de sus padres.

Sin embargo, desde los 5 años aproximadamente, su vida se amplía a nuevos acontecimientos. Comienza a relacionarse con amigos del colegio, sale más la calle y cambia sus gustos en cuanto a programas televisivos.

Le gusta ver historias de terror en la tele o matar villanos en el ordenador. Pero no quisiera enfrentarlos en la vida real por nada del mundo.

Miedos en niños de 6 años: desencadenantes más frecuentes

En edades anteriores, los temores están asociados a la falta de sus padres, a los animales, los monstruos o los fenómenos físicos (un rayo, por ejemplo). Desde los seis, este abanico de posibilidades se amplía considerablemente.

Estos son los miedos en niños de 6 años que se presentan con mayor frecuencia:

Animales

Como dijimos antes, el pequeño se encuentra en una etapa en la que gusta de recorrer y caminar las calles. En ese periplo, puede encontrarse con algún perro u otro animal que le haga daño o le haga vivir una mala experiencia.

Este es el factor más común que causa el miedo a los animales. Sin embargo, también puede ser por desconocimiento. Por ejemplo, un niño puede temerle a un gato hasta acercarse y descubrir que es amigable.

También podemos incluir en este apartado a los insectos. Las arañas lideran claramente esta lista, donde también podemos incluir a las cucarachas y los gusanos.

“El miedo es natural en el prudente, y el saberlo vencer es ser valiente”
–Alonso de Ercilla y Zúñiga–

Oscuridad

Empieza una etapa en la que los niños son incitados a dormir en su propia habitación. Por consecuencia, apagar las luces se relaciona con la aparición de todo tipo de seres malvados que aprovechan esta soledad.

Es un miedo perfectamente natural que incluso se presenta en algunos adultos. Por lo tanto, debes ser paciente y, si te lo pide, deja alguna luz encendida por las noches hasta que supere esta sensación.

Personas malvadas

Muchos niños tienen miedo de los ladrones, secuestradores o cualquier otro tipo de malviviente que puedan cruzar en las calles.

Si bien se trata de un estado de alerta que los mantiene en guardia, el exceso puede provocar desconfianza desmedida en los demás cuando la situación no lo merece.

Es importante, no obstante, que le enseñes que no debe interactuar con extraños bajo ninguna circunstancia. De este modo, estará más seguro y podrá contrarrestar este miedo.

Monstruos

No hay niño en el mundo que no tema a los monstruos. Al menos la gran mayoría sí lo hace. Con una imaginación en pleno desarrollo, es normal que los niños inventen seres y situaciones tan impensadas como aterradoras.

Esto es algo normal en ellos, por lo que no debes alarmarte. Solo ayúdalo a mantenerse tranquilo y poco a poco lo superará.

Agua

Entre los miedos en niños de 6 años, también aparece el agua. La razón principal es que no es el medio natural para las personas.

Por eso, los niños, que desconocen sus peligros, se sienten inseguros al meterse en el mar o en una piscina. Incluso podrían sentir miedo a ahogarse en la tina de su propia casa.

Para prevenirlo, debes acostumbrar al pequeño al contacto con el agua desde una edad temprana. Así, sabrá que lo mantendrás a salvo y que es un medio en el que puede divertirse mucho.

¿Cómo actuar si mi hijo tiene miedo?

La acción principal que los padres deben emprender es ser comprensivos. Se debe escuchar al niño, entenderlo y acompañarlo en todo momento que sienta miedo.

Además, será de ayuda darle algún elemento de poder. Por ejemplo, una varita mágica para alejar monstruos o una mascota que lo “defienda” de los seres malvados.

Por otro lado, debemos predicar con el ejemplo. Cuando se dé la situación, mostrémosle al niño que lo mejor es enfrentar los temores.

Lo que no debemos hacer

Entre las cosas que no debemos hacer al afrontar miedos en niños de 6 años se encuentran:

  • Subestimar su miedo, decirle que “debe ser valiente” o que “no hay motivos para temer”.
  • Brindarle concesiones cuando está asustado, porque lo podría usar a su favor y ratificar su temor.
  • Contarle historias de terror para evitar una conducta, como salir a jugar al patio de noche.
  • Transmitirle miedos propios. Esto es algo muy común, por ejemplo, cuando el niño está jugando y alguien le dice “baja de ahí, que van a venir a por ti”, en lugar de “ten cuidado de no hacerte daño”.

Ante estos miedos, es normal que el niño llore y evite la fuente que origina esa sensación a toda costa. Si se presentan síntomas que consideres desmedidos, podrías consultar con un psicólogo infantil, ya que también podría tratarse de una fobia a algo en particular.

Por último, recuerda que todos sentimos miedo por algo. Por eso, sé comprensiva y ponte en sus zapatos para ayudarlo a sobreponerse de la mejor manera.

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Источник: https://eresmama.com/miedos-en-ninos-de-6-anos/

Miedos de los niños. Ayudarles a superar sus temores

Miedos en niños de 6 años

Reír, llorar, enfadarse… Experimentar emociones es algo común en niños y adultos. Sentir miedo, también. Es normal e incluso positivo, ya que supone un estado de alerta que protege de posibles riesgos.

Hay temores comunes en casi todos los niños, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda de forma casi espontánea.

Solo debemos preocuparnos si los miedos perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado.

Por qué tienen miedo los niños

Temer a los extraños, a separarse de sus padres, a la oscuridad, al colegio… son miedos evolutivos.

Son temores comunes a casi todos los niños, la mayoría pasajeros, de poca intensidad y propios de una etapa evolutiva concreta.

Están asociados a las distintas fases del desarrollo y van variando a medida que evolucionan las características cognitivas, sociales o emocionales de los niños.

Ahora bien, cada uno, en función de sus características personales y de sus experiencias, vivenciará dichos miedos de forma diferente o en distintos momentos que otros, o incluso no experimentará nunca un temor determinado. No reaccionará de la misma manera un niño que ha sido agredido por un perro que otro cuyas experiencias con animales han sido positivas.

Frecuentemente, los padres recurren al miedo para proteger a sus hijos de situaciones peligrosas (enchufes, animales, tráfico), pero también, les meten el miedo en el cuerpo innecesariamente para controlar su conducta. Es una práctica educativa que, aunque consiga que el niño obedezca en ese momento, puede originar a la larga problemas más serios.

Miedos de los niños según su edad

– Durante el primer año, lo que más los sobresalta es la pérdida de sustentación, los ruidos fuertes, los extraños y separarse de sus padres.

– A partir del segundo año, descubren que hay animales que les pueden hacer daño, que no les gusta la oscuridad, que se angustian cuando se hacen alguna herida y que los asusta lo desconocido. Por ello, siguen sin querer separarse de los padres.

– Con 3 y 4 años sus miedos se hacen más patentes. Su imaginación les juega malas pasadas y elucubran acerca de los monstruos que se esconden en la oscuridad. También los asusta el daño físico y aparece el miedo a los fenómenos naturales (truenos, viento, terremotos).

– Al llegar a los 5 y 6 años, mantienen el miedo a separarse de sus padres, a los animales, a la oscuridad y al daño físico, pero además se suma el miedo a seres malvados (ladrones, secuestradores) y personajes imaginarios (brujas, fantasmas, el “coco”, personajes de dibujos animados).

Tampoco les gustan los médicos, sobre todo si llevan bata blanca, y los preocupa la enfermedad y la muerte.

– El niño de 7 y 8 años sigue teniendo miedo a la oscuridad, a los animales y a los seres sobrenaturales, y añade su temor a hacer el ridículo por la ausencia de habilidades escolares, sociales o deportivas.
– De 9 a 12 años disminuye su miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios, pero ahora son especialmente sensibles al colegio (exámenes, suspensos), a la aceptación social (integración en el grupo, aspecto físico), a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.

La reacción del niño ante el miedo

Cuando son bebés pueden reaccionar con sobresalto o llanto; más tarde, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscan la compañía de un adulto que los proteja.

A veces, simplemente, experimentan algún cambio en su conducta habitual, por ejemplo, pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a chuparse el dedo cuando ya habían dejado de hacerlo.

Los miedos no son motivo de grandes preocupaciones, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente visitar a un profesional.

Cómo ayudar al niño a superar el miedo

· Primero, identificar lo que produce miedo. · Hablar sobre las cosas que le causan temor, que se sienta escuchado.· Tener un talante comprensivo. Procurar que no se sienta avergonzado ni regañado.

· Transmitirle seguridad y confianza, siempre con un tono relajado. · Alentarle a que se enfrente a sus temores de forma gradual, aunque al principio sea con nuestra ayuda, sin forzarlos y elogiando sus conductas valerosas.

· Fomentar su autoestima y autonomía.

· Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, relajarse, o actividades que le mantengan ocupado (contar fichas, enumerar comidas favoritas). · Concederle algún poder sobre la situación (encender una pequeña luz, tener una pequeña mascota). · Predicar con el ejemplo, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación. · Ofrecer al niño una visión positiva del mundo. Hay que enseñarle a no preocuparse excesivamente por las cosas y a encontrar soluciones a los problemas que le surjan.

· Mucho humor. Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas.

Qué no hacer si el niño tiene miedo

· No se debe ignorar el miedo. Frases del tipo “no te asustes, no tienes motivo” o “tienes que ser valiente” le hacen sentirse incomprendido y solo ante el peligro, ya que si sus padres niegan su miedo, seguramente no le van a poder ayudar a superarlo. · Tampoco hay que reaccionar de forma exagerada.

El niño puede ver en ello más atención y concesiones de las normales, que le libran de tareas y obligaciones, reforzando accidentalmente los temores. · No burlarnos del niño, ni regañarle. La ridiculización no le hace menos miedoso, solo merma la confianza en sí mismo y hace que trate de ocultar su miedo.

· No evitarle los objetos y hechos que teme, ya que así supera momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente. · Permitir al niño dormir en la cama con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema. · No mentir al niño.

La información sobre un hecho que le sobrepasa (por ejemplo, vacunarse) le puede ayudar a controlarlo. Simplemente hay que explicarle las cosas de manera sencilla para que las pueda entender.

· Si son niños especialmente temerosos, evitar las historias de ogros, fantasmas o brujas, o actividades que puedan asustarlos (películas de miedo, sustos…), sobre todo antes de irse a dormir.

· No transmitirles nuestros temores personales.

Virginia González. Psicóloga y maestra de Educación Infantil

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/

Temores infantiles. Los miedos más comunes en los niños

Miedos en niños de 6 años

Los temores infantiles son parte del proceso de aprendizaje. La misión de los padres es ayudarles a superarlos para que no se terminen convirtiendo en fobias y les perjudiquen en su día a día.

Es normal que tengan miedo a lo desconocido o a miedos clásicos como la oscuridad, los animales, los ruidos fuertes o a las personas extrañas.

Además tiene su lado positivo, estos miedos les ayudarán a ser conscientes de los peligros reales y una vez los hayan superado fortalecerán su autoestima.

Los 10 miedos más comunes en la infancia

Si bien un niño puede tener miedo a algo en concreto, el sonido de un juguete, una fotografía o un cuadro, una muñeca antigua, etc. lo habitual es que el origen de sus temores sea lo que a la mayoría de nosotros nos ha asustado alguna vez en nuestra vida. Por ello, los más típicos son los siguientes:

En esta guía te damos una serie de recomendaciones para evitar accidentes comunes en el hogar con la corriente y los enchufes, productos de limpieza, medicamentos y pinturas, objetos peligrosos, quemaduras y peligros en el agua (piscinas, playa y bañeras)

Miedo a la oscuridad

El temor a la oscuridad es el más frecuente en los niños y surge alrededor de los dos años. El niño que se encuentra en una habitación a oscuras se siente desubicado, su imaginación se dispara y cualquier ruido le asusta.

La mayoría de los niños precisan de una pequeña iluminación a la hora de irse a la cama para no sentir la oscuridad plena. Ayuda al niño a entender la oscuridad y hazle ver que es bonita, explícale porque por la noche ya no está el sol, que las estrellas y la luna iluminan el cielo, etc.

Una opción puede ser decorar el techo de su habitación con estrellas decorativas que brillan en la oscuridad. A pesar de no dar luz, el niño podrá jugar con su imaginación y perder ese miedo.

Miedo al agua o a nadar

El miedo al agua de la piscina o del mar nace de nuestra condición como seres humanos, puesto que sabemos que no podemos respirar bajo el agua.

Además, este temor suele aparecer tras una experiencia traumática con el medio acuático. Como adultos, no debemos forzar al niño a meterse al agua lanzándolo contra su voluntad.

Además, debemos intentar no bromear dentro del agua para evitar así crear una fobia al medio acuático.

Miedo a los ruidos fuertes: tormentas o fuegos artificiales

Los ruidos fuertes de las tormentas y los aullidos del viento pueden provocar al niño temor, una necesidad de que sus padres les protejan de la tormenta. La solución es tomarlo como un juego.

En el caso del clima por ejemplo, salir a la calle cuando llueve y jugar con el paraguas y la ropa de lluvia, que vea que también puede ser divertido.

Por otro lado, si tu hijo tiene miedo a los ruidos fuertes como el de los fuegos artificiales, acudid a un evento festivo y jugad con los colores de los fuegos. Si tiene miedo a los petardos, exponerlos a ellos de forma progresiva.

Miedo a los animales

Los niños en sí no tienen porque tener miedo a los animales, por ejemplo a los perros, a no ser que hayan tenido una mala experiencia. Por regla general, los niños se acercan a los perros y gatos, les acarician, hasta que un día un perro se revuelve, y le ladra o se le sube encima. Es cuando el niño coge miedo a los animales.

Tenemos que tener claro que los niños se asustan ante lo desconocido, y ellos no saben cómo va a reaccionar un animal. Como adultos, cuando veamos un perro podemos acercarnos a él, acariciarlo y decirle al niño lo bonito que es el perro, en vez de sobreprotegerlo cuando se cruce en nuestro camino un perro.

 La clave está en generar tranquilidad.

Miedo a las personas desconocidas

El miedo a los extraños en un temor saludable, de autoprotección. Ellos deben saber que no deben irse con gente que no conocen. El problema viene cuando teme a personas que no ve de forma regular, como familiares o amigos.

Intenta permanecer cerca de tu hijo con un comportamiento natural, para que el niño vea que son gente de confianza a la que no tiene que temer.

Si es vergonzoso, advierte a las otras personas para que hablen con él sobre actividades que les gusten al niño, de manera que poco a poco se vayan acercando.

Miedo a dormir fuera de casa

Los niños que tienen miedo de dormir fuera de casa probablemente tienen miedo a la oscuridad y a separarse de sus padres. Pasar la noche fuera de casa, ya sea en casa de un amigo o de campamentos puede ser una aventura, pero también puede generar miedo a los pequeños.

Para que esto no ocurra, debemos preparar la salida con antelación, haciéndole ver que se lo va a pasar muy bien y que ante cualquier problema, puede llamarnos por teléfono, que el niño tenga seguridad.

  Asegúrate de informarle de las actividades que podrá realizar al dormir fuera de casa o en el campamento y lanza mensajes motivadores para que sus ganas sean mayores que sus temores.

Los niños con temor a dormir fuera de casa pueden presentar nerviosismo, dolor de estómago, vómitos, manos frías y sudorosas o dolor de cabeza.

Es muy importante actuar ante la falta de sueño en los niños ya que, que puede afectarles en su alimentación, actividad física, bienestar emocional y rendimiento escolar. En esta guía explicamos la importancia del dormir las horas adecuadas, y varios consejos para conseguir un sueño saludable desde pequeños.

Miedos y terrores nocturnos: las pesadillas

Los terrores nocturnos o parasomnias, a diferencia de las pesadillas, no provocan que el niño se despierte. Cuando el niño se despierta no recuerda qué ha soñado.  Se suelen dar en niños a partir de los tres años y desaparecen en la adolescencia.

Si las pesadillas afectan prácticamente a todos lo niños, los terrores nocturnos afectan al 5% de la población infantil. Los terrores nocturnos son reacciones que tienen lugar en la fase más profunda del sueño. El niño se asusta, grita de forma angustiosa, suda y se le acelera el ritmo cardíaco.

Algunos incluso se levantan de la cama, y el consuelo no les afecta positivamente. Minutos después el niño se calma y sigue durmiendo sin acordarse de lo sucedido.

Por otro lado, las pesadillas son sueños con contenidos muy elaborados. Al despertarse el niño siente miedo y ansiedad, asociadas al recuerdo del sueño.

Son normal entre los niños entre 3 y 7 años. Si son muy frecuentes pueden estar asociadas a niños con alguna inseguridad o tras haber estado separados de su padres durante un tiempo.

Se superan con la edad sin necesidad de tratamiento psicológico.

Miedo a separarse de su madre/padre o a estar solo

El niño se preocupa cuando sus padres salen de casa (por motivos de viaje, de trabajo o simplemente se salen de la rutina diaria). Su temor es que les pase algo malo, que se pongan enfermos o que fallezcan.

Este temor puede interferir ya que los padres se sientan sobrecargados al estar el máximo tiempo posible con el niño, que no puedan salir de casa sin él o no puedan hacer planes de ocio dejándoles con un familiar.

Miedo a ir al médico o dentista

Para algunos niños la visita al pediatra o al dentista puede suponer síntomas de terror: lloros, gritos, malestar general, etc. El niño tiene temor a lo desconocido y al dolor que pueda provocarle la visita.

Si no ha sufrido una mala experiencia en el médico, es importante informarle de lo que va a ocurrir. Dile que el médico va a mirar su cuerpo y va a curarle, escuchar tu corazón y ver que está fuerte y grande.

Estas palabras le calmarán y le harán ver que la visita al médico no es un castigo, sino algo bueno para él.

Miedo a los monstruos y las caretas/disfraces

A los niños les pueden asustar las personas disfrazadas o las máscaras de monstruos. La razón se basa en que no saben qué es o quien está detrás de ese disfraz.

La solución es hacerles ver que detrás de ese disfraz hay una persona, que le muestre la cara para que él mismo lo compruebe, y además podemos intentar ponerle a él esa máscara y vea que es solo un complemento más.

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-ninos/temores-infantiles-los-miedos-mas-comunes-en-los-ninos

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