Miedos en niños de 6 años

Miedos de los niños. Ayudarles a superar sus temores

Miedos en niños de 6 años

Reír, llorar, enfadarse… Experimentar emociones es algo común en niños y adultos. Sentir miedo, también. Es normal e incluso positivo, ya que supone un estado de alerta que protege de posibles riesgos.

Hay temores comunes en casi todos los niños, propios de cada etapa evolutiva, los cuales se superarán con un poco de ayuda de forma casi espontánea.

Solo debemos preocuparnos si los miedos perduran demasiado o provocan un estado de ansiedad desproporcionado.

Por qué tienen miedo los niños

Temer a los extraños, a separarse de sus padres, a la oscuridad, al colegio… son miedos evolutivos.

Son temores comunes a casi todos los niños, la mayoría pasajeros, de poca intensidad y propios de una etapa evolutiva concreta.

Están asociados a las distintas fases del desarrollo y van variando a medida que evolucionan las características cognitivas, sociales o emocionales de los niños.

Ahora bien, cada uno, en función de sus características personales y de sus experiencias, vivenciará dichos miedos de forma diferente o en distintos momentos que otros, o incluso no experimentará nunca un temor determinado. No reaccionará de la misma manera un niño que ha sido agredido por un perro que otro cuyas experiencias con animales han sido positivas.

Frecuentemente, los padres recurren al miedo para proteger a sus hijos de situaciones peligrosas (enchufes, animales, tráfico), pero también, les meten el miedo en el cuerpo innecesariamente para controlar su conducta. Es una práctica educativa que, aunque consiga que el niño obedezca en ese momento, puede originar a la larga problemas más serios.

Miedos de los niños según su edad

– Durante el primer año, lo que más los sobresalta es la pérdida de sustentación, los ruidos fuertes, los extraños y separarse de sus padres.

– A partir del segundo año, descubren que hay animales que les pueden hacer daño, que no les gusta la oscuridad, que se angustian cuando se hacen alguna herida y que los asusta lo desconocido. Por ello, siguen sin querer separarse de los padres.

– Con 3 y 4 años sus miedos se hacen más patentes. Su imaginación les juega malas pasadas y elucubran acerca de los monstruos que se esconden en la oscuridad. También los asusta el daño físico y aparece el miedo a los fenómenos naturales (truenos, viento, terremotos).

– Al llegar a los 5 y 6 años, mantienen el miedo a separarse de sus padres, a los animales, a la oscuridad y al daño físico, pero además se suma el miedo a seres malvados (ladrones, secuestradores) y personajes imaginarios (brujas, fantasmas, el “coco”, personajes de dibujos animados).

Tampoco les gustan los médicos, sobre todo si llevan bata blanca, y los preocupa la enfermedad y la muerte.

– El niño de 7 y 8 años sigue teniendo miedo a la oscuridad, a los animales y a los seres sobrenaturales, y añade su temor a hacer el ridículo por la ausencia de habilidades escolares, sociales o deportivas.
– De 9 a 12 años disminuye su miedo a la oscuridad y a los seres imaginarios, pero ahora son especialmente sensibles al colegio (exámenes, suspensos), a la aceptación social (integración en el grupo, aspecto físico), a la soledad, a la enfermedad y a la muerte.

La reacción del niño ante el miedo

Cuando son bebés pueden reaccionar con sobresalto o llanto; más tarde, además de llorar, intentan evitar a toda costa la fuente que les causa el temor, buscan la compañía de un adulto que los proteja.

A veces, simplemente, experimentan algún cambio en su conducta habitual, por ejemplo, pueden manifestar alguna regresión en sus hábitos, volviéndose a hacer pis en la cama o a chuparse el dedo cuando ya habían dejado de hacerlo.

Los miedos no son motivo de grandes preocupaciones, pero si son tan intensos y persistentes que repercuten negativamente en el desarrollo del niño, en su vida cotidiana o en sus estudios, y la familia, a pesar de sus esfuerzos, no sabe cómo manejar la situación, sería conveniente visitar a un profesional.

Cómo ayudar al niño a superar el miedo

· Primero, identificar lo que produce miedo. · Hablar sobre las cosas que le causan temor, que se sienta escuchado.· Tener un talante comprensivo. Procurar que no se sienta avergonzado ni regañado.

· Transmitirle seguridad y confianza, siempre con un tono relajado. · Alentarle a que se enfrente a sus temores de forma gradual, aunque al principio sea con nuestra ayuda, sin forzarlos y elogiando sus conductas valerosas.

· Fomentar su autoestima y autonomía.

· Enseñarle maneras de contrarrestar la ansiedad: escuchar música, relajarse, o actividades que le mantengan ocupado (contar fichas, enumerar comidas favoritas). · Concederle algún poder sobre la situación (encender una pequeña luz, tener una pequeña mascota). · Predicar con el ejemplo, de forma que tenga en nosotros un modelo adecuado de superación. · Ofrecer al niño una visión positiva del mundo. Hay que enseñarle a no preocuparse excesivamente por las cosas y a encontrar soluciones a los problemas que le surjan.

· Mucho humor. Un buen antídoto contra el miedo es transformar aspectos aterradores en características graciosas mediante dibujos y bromas.

Qué no hacer si el niño tiene miedo

· No se debe ignorar el miedo. Frases del tipo “no te asustes, no tienes motivo” o “tienes que ser valiente” le hacen sentirse incomprendido y solo ante el peligro, ya que si sus padres niegan su miedo, seguramente no le van a poder ayudar a superarlo. · Tampoco hay que reaccionar de forma exagerada.

El niño puede ver en ello más atención y concesiones de las normales, que le libran de tareas y obligaciones, reforzando accidentalmente los temores. · No burlarnos del niño, ni regañarle. La ridiculización no le hace menos miedoso, solo merma la confianza en sí mismo y hace que trate de ocultar su miedo.

· No evitarle los objetos y hechos que teme, ya que así supera momentáneamente el miedo, pero no le ayuda a vencerlo definitivamente. · Permitir al niño dormir en la cama con los padres debe ser algo muy excepcional, como motivo de fiesta, pero nunca como medio para solucionar el problema. · No mentir al niño.

La información sobre un hecho que le sobrepasa (por ejemplo, vacunarse) le puede ayudar a controlarlo. Simplemente hay que explicarle las cosas de manera sencilla para que las pueda entender.

· Si son niños especialmente temerosos, evitar las historias de ogros, fantasmas o brujas, o actividades que puedan asustarlos (películas de miedo, sustos…), sobre todo antes de irse a dormir.

· No transmitirles nuestros temores personales.

Virginia González. Psicóloga y maestra de Educación Infantil

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/miedos-de-los-ninos-ayudarles-a-superar-sus-temores/

Temores infantiles. Los miedos más comunes en los niños

Miedos en niños de 6 años

Los temores infantiles son parte del proceso de aprendizaje. La misión de los padres es ayudarles a superarlos para que no se terminen convirtiendo en fobias y les perjudiquen en su día a día.

Es normal que tengan miedo a lo desconocido o a miedos clásicos como la oscuridad, los animales, los ruidos fuertes o a las personas extrañas.

Además tiene su lado positivo, estos miedos les ayudarán a ser conscientes de los peligros reales y una vez los hayan superado fortalecerán su autoestima.

Los 10 miedos más comunes en la infancia

Si bien un niño puede tener miedo a algo en concreto, el sonido de un juguete, una fotografía o un cuadro, una muñeca antigua, etc. lo habitual es que el origen de sus temores sea lo que a la mayoría de nosotros nos ha asustado alguna vez en nuestra vida. Por ello, los más típicos son los siguientes:

En esta guía te damos una serie de recomendaciones para evitar accidentes comunes en el hogar con la corriente y los enchufes, productos de limpieza, medicamentos y pinturas, objetos peligrosos, quemaduras y peligros en el agua (piscinas, playa y bañeras)

Miedo a la oscuridad

El temor a la oscuridad es el más frecuente en los niños y surge alrededor de los dos años. El niño que se encuentra en una habitación a oscuras se siente desubicado, su imaginación se dispara y cualquier ruido le asusta.

La mayoría de los niños precisan de una pequeña iluminación a la hora de irse a la cama para no sentir la oscuridad plena. Ayuda al niño a entender la oscuridad y hazle ver que es bonita, explícale porque por la noche ya no está el sol, que las estrellas y la luna iluminan el cielo, etc.

Una opción puede ser decorar el techo de su habitación con estrellas decorativas que brillan en la oscuridad. A pesar de no dar luz, el niño podrá jugar con su imaginación y perder ese miedo.

Miedo al agua o a nadar

El miedo al agua de la piscina o del mar nace de nuestra condición como seres humanos, puesto que sabemos que no podemos respirar bajo el agua.

Además, este temor suele aparecer tras una experiencia traumática con el medio acuático. Como adultos, no debemos forzar al niño a meterse al agua lanzándolo contra su voluntad.

Además, debemos intentar no bromear dentro del agua para evitar así crear una fobia al medio acuático.

Miedo a los ruidos fuertes: tormentas o fuegos artificiales

Los ruidos fuertes de las tormentas y los aullidos del viento pueden provocar al niño temor, una necesidad de que sus padres les protejan de la tormenta. La solución es tomarlo como un juego.

En el caso del clima por ejemplo, salir a la calle cuando llueve y jugar con el paraguas y la ropa de lluvia, que vea que también puede ser divertido.

Por otro lado, si tu hijo tiene miedo a los ruidos fuertes como el de los fuegos artificiales, acudid a un evento festivo y jugad con los colores de los fuegos. Si tiene miedo a los petardos, exponerlos a ellos de forma progresiva.

Miedo a los animales

Los niños en sí no tienen porque tener miedo a los animales, por ejemplo a los perros, a no ser que hayan tenido una mala experiencia. Por regla general, los niños se acercan a los perros y gatos, les acarician, hasta que un día un perro se revuelve, y le ladra o se le sube encima. Es cuando el niño coge miedo a los animales.

Tenemos que tener claro que los niños se asustan ante lo desconocido, y ellos no saben cómo va a reaccionar un animal. Como adultos, cuando veamos un perro podemos acercarnos a él, acariciarlo y decirle al niño lo bonito que es el perro, en vez de sobreprotegerlo cuando se cruce en nuestro camino un perro.

 La clave está en generar tranquilidad.

Miedo a las personas desconocidas

El miedo a los extraños en un temor saludable, de autoprotección. Ellos deben saber que no deben irse con gente que no conocen. El problema viene cuando teme a personas que no ve de forma regular, como familiares o amigos.

Intenta permanecer cerca de tu hijo con un comportamiento natural, para que el niño vea que son gente de confianza a la que no tiene que temer.

Si es vergonzoso, advierte a las otras personas para que hablen con él sobre actividades que les gusten al niño, de manera que poco a poco se vayan acercando.

Miedo a dormir fuera de casa

Los niños que tienen miedo de dormir fuera de casa probablemente tienen miedo a la oscuridad y a separarse de sus padres. Pasar la noche fuera de casa, ya sea en casa de un amigo o de campamentos puede ser una aventura, pero también puede generar miedo a los pequeños.

Para que esto no ocurra, debemos preparar la salida con antelación, haciéndole ver que se lo va a pasar muy bien y que ante cualquier problema, puede llamarnos por teléfono, que el niño tenga seguridad.

  Asegúrate de informarle de las actividades que podrá realizar al dormir fuera de casa o en el campamento y lanza mensajes motivadores para que sus ganas sean mayores que sus temores.

Los niños con temor a dormir fuera de casa pueden presentar nerviosismo, dolor de estómago, vómitos, manos frías y sudorosas o dolor de cabeza.

Es muy importante actuar ante la falta de sueño en los niños ya que, que puede afectarles en su alimentación, actividad física, bienestar emocional y rendimiento escolar. En esta guía explicamos la importancia del dormir las horas adecuadas, y varios consejos para conseguir un sueño saludable desde pequeños.

Miedos y terrores nocturnos: las pesadillas

Los terrores nocturnos o parasomnias, a diferencia de las pesadillas, no provocan que el niño se despierte. Cuando el niño se despierta no recuerda qué ha soñado.  Se suelen dar en niños a partir de los tres años y desaparecen en la adolescencia.

Si las pesadillas afectan prácticamente a todos lo niños, los terrores nocturnos afectan al 5% de la población infantil. Los terrores nocturnos son reacciones que tienen lugar en la fase más profunda del sueño. El niño se asusta, grita de forma angustiosa, suda y se le acelera el ritmo cardíaco.

Algunos incluso se levantan de la cama, y el consuelo no les afecta positivamente. Minutos después el niño se calma y sigue durmiendo sin acordarse de lo sucedido.

Por otro lado, las pesadillas son sueños con contenidos muy elaborados. Al despertarse el niño siente miedo y ansiedad, asociadas al recuerdo del sueño.

Son normal entre los niños entre 3 y 7 años. Si son muy frecuentes pueden estar asociadas a niños con alguna inseguridad o tras haber estado separados de su padres durante un tiempo.

Se superan con la edad sin necesidad de tratamiento psicológico.

Miedo a separarse de su madre/padre o a estar solo

El niño se preocupa cuando sus padres salen de casa (por motivos de viaje, de trabajo o simplemente se salen de la rutina diaria). Su temor es que les pase algo malo, que se pongan enfermos o que fallezcan.

Este temor puede interferir ya que los padres se sientan sobrecargados al estar el máximo tiempo posible con el niño, que no puedan salir de casa sin él o no puedan hacer planes de ocio dejándoles con un familiar.

Miedo a ir al médico o dentista

Para algunos niños la visita al pediatra o al dentista puede suponer síntomas de terror: lloros, gritos, malestar general, etc. El niño tiene temor a lo desconocido y al dolor que pueda provocarle la visita.

Si no ha sufrido una mala experiencia en el médico, es importante informarle de lo que va a ocurrir. Dile que el médico va a mirar su cuerpo y va a curarle, escuchar tu corazón y ver que está fuerte y grande.

Estas palabras le calmarán y le harán ver que la visita al médico no es un castigo, sino algo bueno para él.

Miedo a los monstruos y las caretas/disfraces

A los niños les pueden asustar las personas disfrazadas o las máscaras de monstruos. La razón se basa en que no saben qué es o quien está detrás de ese disfraz.

La solución es hacerles ver que detrás de ese disfraz hay una persona, que le muestre la cara para que él mismo lo compruebe, y además podemos intentar ponerle a él esa máscara y vea que es solo un complemento más.

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/salud-para-ninos/temores-infantiles-los-miedos-mas-comunes-en-los-ninos

Embarazo y niños
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