Mitos sobre alimentación en el embarazo

Contents
  1. 10 mitos nutricionales en la alimentación de la embarazada
  2. Conceptos o ideas nutricionales erróneas sobre alimentación y nutrición durante el embarazo
  3. 1.-“Debo ganar 15 kilos al final del embarazo”
  4. 2.- “Se debe comer por dos”
  5. 3.- “Presentar sobrepeso y obesidad no afecta al bebé”
  6. 4.- “No comer determinados alimentos (antojos) dejará una marca en la piel del bebé”
  7. 5.- “Las mujeres embarazadas no deben tomar cafeína”
  8. 6.- “Las plantas medicinales son completamente seguras e inofensivas durante el embarazo porque son naturales”
  9. 7.- “Consumir comidas picantes es perjudicial para el bebé”
  10. 8.- “Se debe evitar el alcohol solo en el primer periodo del embarazo”
  11. 9.- “La Diabetes gestacional (DMG) no es preocupante después del parto”
  12. 10.- “Hacer ejercicio durante el embarazo (si no lo has practicado antes) puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo”
  13. Conclusiones
  14. Mitos sobre la alimentación
  15. Sobre nutrición…
  16. Sobre las dietas adelgazantes…
  17. Sobre el embarazo…
  18. Mitos y verdades en la alimentación de las embarazadas
  19. Debo ganar 15 kilos al final del embarazo
  20. Se debe comer por dos
  21. Decir no a los antojos dejará una marca en la piel del bebé
  22. Tener sobrepeso antes y durante el embarazo no afecta al bebé
  23.  Las embarazadas no deben tomar cafeína
  24. Consumir comidas picantes es perjudicial para el bebé
  25. Hacer ejercicio puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo
  26. Mitos de alimentación en el embarazo
  27. Hay que comer por dos, uno de los mitos de alimentación en el embarazo más difundido
  28. Si tienes sobrepeso u obesidad, es buen momento para adelgazar: otro de los mitos de alimentación en el embarazo más escuchado
  29. ¡Cuidado con el pescado azul: lo mejor es evitarlo!
  30. Cuantos menos carbohidratos, menor riesgo de diabetes gestacional 
  31. Sobre los mitos de alimentación en el embarazo 
  32. Mitos y verdades de la nutrición en el embarazo
  33. El jamón, el rey de los alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?
  34. La cerveza, otro de los alimentos en el podio de alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?
  35. El queso de leche cruda, otro de los alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?
  36. Durante los primeros meses de embarazo la mamá debe comer por dos y si fueran gemelos, por tres. ¿Mito o verdad?
  37. Sentido común, el menos común de los sentidos
  38. 7 mitos sobre la alimentación en el embarazo
  39. 2. Es mejor comer sin sal. Falso. 
  40. 3. Los antojos son caprichos. Falso
  41. 4. No tomes más de dos tazas de café al día. Verdad
  42. 5. La fruta, mejor sin pelar. Verdad a medias
  43. 6. Leche fría contra la acidez. Verdad
  44. 7. Galletas en ayunas contra las náuseas. Verdad a medias

10 mitos nutricionales en la alimentación de la embarazada

Mitos sobre alimentación en el embarazo

La etapa fetal y los primeros años de vida de un ser humano son períodos críticos, ya que en ellos se establecen las bases moleculares, genéticas y metabólicas que condicionan el posterior desarrollo incluso la aparición de enfermedades en la edad adulta.

Desde el punto de vista nutritivo, la dependencia materna del feto es total. Todos los nutrientes que recibe el feto le son transferidos desde la madre a través de la placenta.

Esta es la razón por la cual, la nutrición de la mujer en edad reproductiva tiene una especial importancia siendo aún más relevante durante la gestación.

En esta etapa, comer sano influye de forma positiva tanto en la salud de la madre como en la de su hijo teniendo en cuenta que es preciso atender las mayores exigencias de nutrientes que tiene el organismo materno y el feto en desarrollo.

En general, una mujer que realice una dieta equilibrada de manera habitual hará frente a la gestación en buenas condiciones, aumentando la ingesta de aquellos nutrientes que se necesitan en mayor cantidad. Si no se ha llevado una adecuada nutrición, el embarazo es un magnifico momento para cambiar viejas costumbres, desterrar mitos y adquirir hábitos nuevos y saludables.

En este artículo, revisaremos las ideas erróneas sobre la nutrición que con mayor frecuencia manifiestan las embarazadas.

Conceptos o ideas nutricionales erróneas sobre alimentación y nutrición durante el embarazo

Existen una serie de creencias e ideas alrededor de diversos aspectos nutricionales durante el embarazo que son bastante frecuentes y que no se basan en evidencias científicas demostradas1

1.-“Debo ganar 15 kilos al final del embarazo”

Dependiendo de la situación nutricional previa y el tipo de embarazo, la ganancia ponderal será mayor o menor. Por ejemplo, las gestaciones gemelares son algo distintas a las gestaciones únicas, y se asume que la ganancia de peso debe ser mayor.

Se muestran en la tabla 1 las recomendaciones generales sobre la ganancia ponderal en el embarazo en gestaciones con feto único de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO)1.

Tabla 1: Recomendaciones de la SEGO para la ganancia de peso

Fuente: Elaborado a partir de SEGO, 20172

Durante la gestación debe establecerse desde su inicio la recomendación de seguir una dieta equilibrada con una ingesta adecuada de nutrientes. Esta forma adecuada de alimentarse viene dada por la cantidad y tipo de nutrientes (hidratos de carbono, proteínas, grasas, vitaminas y minerales) que componen su dieta.

En una dieta saludable las proteínas deben aportar del 10 al 35% de la energía, las grasas del 20 al 35% y los hidratos de carbono del 45 al 65%. La dieta debe ser variada conteniendo alimentos de los diferentes grupos.

No debe excluirse ningún alimento, haciendo especial hincapié en el consumo habitual de frutas, verduras, lácteos, carnes (que no sea cruda ni curada) y pescados preferentemente blancos, eliminando de la dieta las cuatro especies de pescados azules con alto contenido en mercurio (pez espada, atún rojo, tiburón, lucio), y prestar atención a la limitación del consumo de grasas y azúcares libres (que por normal general son aquellos que se añaden a los alimentos).

El peso será controlado de manera frecuente para detectar desviaciones y poder actuar sobre ellas.

A la luz del reciente brote de listeriosis en nuestro país, resulta imprescindible educar a las embarazadas y su entorno sobre las medidas higiénicas y preventivas del consumo de alimentos como puede verse en la imagen 1.

Imagen 1: Recomendaciones para el tratamiento de los alimentos y evitar posibles infecciones alimentarias.
Fuente: FDA (https://www.fda.gov/media/76431/download)

2.- “Se debe comer por dos”

En el embarazo se produce un aumento de las necesidades energéticas y de determinados nutrientes. Pero esto no significa una multiplicación “por dos” de todos los alimentos que consuma la embarazada.

Debe prestarse atención a la calidad y variedad de los alimentos, más que a la cantidad.

Es el momento de incluir en la dieta, si es que no se hacía así, el consumo de determinados alimentos, como lácteos, legumbres, verduras, pescado (blanco preferentemente o azul de pequeño tamaño), frutos secos etc, que cubran las necesidades incrementadas de nutrientes2. El objetivo del control de la dieta de la embarazada es doble: conseguir un adecuado incremento ponderal materno y cubrir las necesidades maternas y fetales.

Los requerimientos de algunos nutrientes, especialmente vitaminas, minerales y algunos ácidos grasos (como los omega-3) son difícilmente alcanzables solo con la dieta por lo que puede ser precisa la suplementación de algunos de ellos.

3.- “Presentar sobrepeso y obesidad no afecta al bebé”

Está demostrado que las mujeres que presentan sobrepeso y obesidad previo a la gestación tienen un riesgo aumentado de complicaciones durante la misma como trastornos del metabolismo de los carbohidratos, trastornos hipertensivos, así como una mayor necesidad de instrumentación obstétrica, parto por cesárea, macrosomía fetal y acidosis fetal3. De ahí la importancia de los cuidados prenatales con adecuación de peso en aquellas mujeres que prevén quedarse embarazadas y el cuidadoso control de éste durante la gestación.

4.- “No comer determinados alimentos (antojos) dejará una marca en la piel del bebé”

Durante el embarazo pueden presentarse algunos cambios en la apetencia o rechazo de algunos alimentos, por su olor, consistencia o sabor y en algunos casos pueden ser tomados por “antojos”, siendo los más frecuentes las apetencias por los alimentos grasos (22 %), seguido de alimentos salados (11 %) y ricos en almidón (5 %)4. La tradición indica que, si no se da respuesta al antojo, el hijo nacerá con marcas en la piel adoptando la forma del alimento que ha sido deseado. No hay ninguna base científica que respalde este tipo de afirmaciones.

5.- “Las mujeres embarazadas no deben tomar cafeína”

Un café expreso, de aproximadamente 30 ml contiene entre 40 y 75 mg de cafeína, en función de la variedad de café utilizado y de la cantidad de café.

La evidencia respalda que el consumo moderado (menor a 300 mg) no produciría efectos adversos ni problemas en el desarrollo en el feto.

Sin embargo, el consumo excesivo (8 o más tazas de café diarias) se asocia a un mayor riesgo de muerte fetal5.

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) indica, que la ingesta no superior a 200 mg/día proveniente de todas las fuentes (incluidos los suplementos dietéticos) no da lugar a problemas en el feto6.

6.- “Las plantas medicinales son completamente seguras e inofensivas durante el embarazo porque son naturales”

Existe una tendencia cada vez más establecida a considerar que todo lo “natural” se asocia con lo “ideal y beneficioso” para nuestro organismo. La abundante publicidad que muestra plantas milagrosas que curan síntomas favorece la automedicación y el consumo abusivo7.

Esto resulta especialmente preocupante en la embarazada ya que puede ocasionar un efecto adverso no deseado, pudiendo tener efecto teratogénico, embriotóxico o estimulador uterino produciendo aborto o parto pretérmino8. Es preciso, por tanto, que la embarazada o la mujer que esté planeando un embarazo no consuma ningún producto o planta medicinal sin que sea prescrito o al menos conocido por su médico.

7.- “Consumir comidas picantes es perjudicial para el bebé”

No se ha demostrado que el consumo de alimentos picantes afecte negativamente al embarazo y desarrollo fetal aunque si podría relacionarse con algunos síntomas digestivos en la madre como náuseas, reflujo y acidez9.

En la actualidad se están estudiando los mecanismos sobre la adquisición de los hábitos y gustos en la alimentación de los hijos, en función de los de la madre.

Se ha puesto de manifiesto que los alimentos que consuma la madre en el periodo de embarazo y la lactancia serán parte del patrón alimentario del bebé en la introducción de la alimentación complementaria, por lo que existiría una directa relación del gusto del bebé con la ingesta de la madre10.

8.- “Se debe evitar el alcohol solo en el primer periodo del embarazo”

Existe suficiente información para asegurar que el consumo de alcohol en el embarazo tiene un efecto negativo sobre el mismo, siendo causa de aborto, anomalías fetales, prematuridad, muerte fetal y alteraciones en el recién nacido como alteraciones neurológicas, siendo ésta la primera causa de retardo mental prevenible11.

El Síndrome de Alcoholismo Fetal (SAF), es un defecto congénito permanente que integra defectos físicos, mentales y de comportamiento en el recién nacido causado por el consumo de alcohol durante el embarazo12.

Conocer esta situación lo antes posible posibilita adoptar medidas para paliar el síndrome, pero la realidad es que la madre suele ocultar esta situación, a lo que se suma un peor seguimiento de los controles de la gestación por faltas de asistencia a los mismos.

Aunque existen estudios que indican que la ingesta moderada o ligera de alcohol no se asocia con efectos adversos neonatales13 las recomendaciones adoptadas por la Sociedades Científicas indican evitar el consumo de cualquier tipo de bebida alcohólica durante el embarazo.

9.- “La Diabetes gestacional (DMG) no es preocupante después del parto”

Durante el embarazo, y debido en parte a la producción de hormonas por la placenta, puede ponerse de manifiesto una intolerancia a los carbohidratos y por ello, se realiza a todas las embarazadas sin factores de riesgo el cribado de esta situación alrededor de la semana 28. Existen factores de riesgo que predisponen a la gestante de padecer DMG, como la obesidad, la edad materna por encima de los 35 años o antecedentes desfavorables en otras gestaciones14.

En aquellas mujeres en las que se detecta este problema, se instauran medidas nutricionales, de ejercicio o farmacológicas para controlar los niveles glucémicos y así, reducir el riesgo de complicaciones como son macrosomía, parto prematuro o alteraciones en el parto.

Finalizada la gestación, más del 50 % de las mujeres con DMG tiene probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 dentro de 5 a 10 años15 por lo que es preciso además de hacer los controles pertinentes, insistir en la adopción de unos hábitos saludables tanto en el control nutricional, como en la práctica de ejercicio. Lo ideal es adquirir y mantener una dieta variada y equilibrada de tipo mediterráneo y realizar ejercicio regular.

10.- “Hacer ejercicio durante el embarazo (si no lo has practicado antes) puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo”

Durante el embarazo se suele evitar hacer ejercicio por miedo a sufrir alguna complicación. Es importante diferenciar aquellos embarazos de curso normal de los que tienen alguna patología y por tanto precisen recomendaciones específicas en cuanto a la actividad física e incluso laboral.

En las gestaciones normales, el beneficio del ejercicio ha sido claramente demostrado tanto en la esfera física como psicológica y social.

Lo adecuado sería realizar ejercicio moderado y regular durante todo el embarazo de tipo combinado aeróbico, de flexibilidad y fuerza, con la ejecución de al menos 5 ejercicios en donde se integren los grupos musculares en cada sesión16.

La intensidad del ejercicio debe ser adecuada a las condiciones de la madre. Si nunca se ha practicado ejercicio físico antes, debe comenzase poco a poco progresando en intensidad.

Deben evitarse movimientos bruscos, posiciones incómodas y cuidar el equilibrio para evitar caídas.

Puede recomendarse ejercicio de tipo recreativo como natación o caminata, comenzando con un ejercicio continuo durante 15 minutos 3 veces a la semana, aumentando ligeramente la sesión a 30 minutos.

Las mujeres que realizan ejercicio habitualmente pueden mantener su rutina evitando la competición, el cansancio o agotamiento, los deportes de contacto y aquellos con alto riesgo de caídas.

Conclusiones

Estos 10 mitos citados forman parte de las creencias erróneas más comunes construidas alrededor de la nutrición de la embarazada.

Demuestran la necesidad de educar a la mujer en edad reproductiva, brindándole información contrastada científicamente sobre los beneficios de realizar una alimentación saludable, variada y equilibrada y un estilo de vida activo tanto para su salud como para la de sus hijos.

Источник: https://blog.institutopulevanutricion.es/2020/09/03/10-mitos-nutricionales-en-la-alimentacion-de-la-embarazada/

Mitos sobre la alimentación

Mitos sobre alimentación en el embarazo

Indice

  • Sobre nutrición…
  • Sobre las dietas adelgazantes…
  • Sobre el embarazo…

Sobre nutrición…

– Las grasas de los alimentos son importantes para nuestro cuerpo: por supuesto, son imprescindibles para nuestro organismo, pero se han de consumir con moderación.

– Las vitaminas aportan energía: No, las vitaminas son nutrientes reguladores, muy necesarios, encargados de la función de defensa de nuestro organismo.

– Las legumbres y las verduras contienen fibra: ¡Efectivamente! Tienen fibra soluble, un elemento que nuestro organismo no absorbe y que, por tanto, no alimenta.

– Los aceites de origen vegetal no provocan colesterol: Cierto, como son cadenas de células débiles, el organismo las desestructura antes de que se adhieran al interior de las arterias, por lo que no provocan arterioesclerosis.

– Una dieta vegetariana estricta provoca déficit nutricional: Totalmente cierto.

Solo se puede ser vegetariano estricto cuando el cuerpo ya ha desarrollado todo su crecimiento, y aún así los vegetarianos deben comer muchas legumbres con cereales y muchos frutos secos para sustituir las proteínas animales.

Si se quiere que un niño sea vegetariano desde bebé, este debe de estar totalmente sano y darle un aporte extra de ciertos minerales y vitaminas.

– Tomar altas dosis de complementos vitamínicos incrementa el rendimiento físico: Los complementos vitamínicos no son necesarios si seguimos una dieta equilibrada.

Tomar más vitaminas de las necesarias no aporta ningún beneficio al organismo, en ningún caso aumenta el rendimiento físico y puede ser perjudicial para la salud.

Los complementos solo se deben tomar bajo prescripción médica.

Sobre las dietas adelgazantes…

– Los diuréticos provocan pérdida de peso: ¡En absoluto! Los diuréticos solo provocan pérdida de agua por la orina, que recuperamos en cuanto bebemos un vaso de agua. Además, tomados sin receta pueden acarrear una importante pérdida de minerales necesarios para nuestras funciones vitales.

– Los laxantes son efectivos para perder peso: ¡Absolutamente falso! Los laxantes provocan momentáneamente pérdidas de peso que se compensan en cuanto se come algo. Además, pueden ser muy perjudiciales para el intestino, pues pueden destrozar la flora intestinal.

– La mayoría de los alimentos light tienen calorías: Sí, pero en menos cantidad que sus homólogos “enteros”. Los alimentos light tienen una reducción energética de un 30% con respecto al producto normal.

Existen dos grandes grupos cuando se habla de productos ligeros; los alimentos a los que se les quita su contenido de grasa y los alimentos a los que se les añaden sustancias llamadas edulcorantes para endulzar sustituyendo al azúcar.

El primer grupo engloba a los alimentos como la leche desnatada, el yogur, los quesos hechos a base de leche descremada, la mayonesa light, etc.

A este tipo de alimentos se les quita la grasa, pero conservan todos sus demás nutrimentos como las proteínas y el calcio (aunque la leche pierde las vitaminas liposolubles A, D, K y E).

En el segundo grupo están una gran variedad de alimentos (refrescos, pasteles, chicles, dulces, gelatinas, leche y yogur de sabor) que contienen edulcorantes como la sacarina.

– Las calorías indican la grasa que contienen los alimentos: ¡No! Las calorías indican el calor que los alimentos pueden aportar al cuerpo en forma de energía. Mantienen estable la temperatura del cuerpo y la energía sobrante nos sirve como combustible.

– El pan integral y el pan blanco tienen las mismas calorías: ¡Falso! El pan integral aporta menos calorías que el blanco y es más saludable porque, como está hecho con harina no refinada, tiene más fibra y más vitaminas. Ahora bien, si contiene semillas, estas incrementan su poder calórico.

– Sudar mucho hace perder peso: Falso, sudar hace perder agua que luego debemos reponer para que el cuerpo no esté deshidratado, pero no reduce las grasas, que es lo que realmente nos haría perder peso.

– Beber agua antes de las comidas adelgaza: No adelgaza, llena, por eso se hace beber agua a los que siguen un régimen de adelgazamiento: así, cuando se sientan a comer tienen la sensación de estar llenos y mastican los alimentos con más tranquilidad.

– Si se combinan diferentes tipos de alimentos, es más probable engordar: Este es un mito debido a las creencias de una tendencia alimenticia que proponía no combinar los alimentos alegando que esta combinación ayudaba a engordar.

Los científicos nunca han secundado esta teoría, que lo único que hace es que la persona que la sigue se fije más en las cantidades que ingiere y rechace algunos alimentos propiamente calóricos, lo que hace que reduzca su peso corporal, aunque también priva al organismo de nutrientes necesarios para una buena salud.

– Hacer a lo largo del tiempo muchas dietas de adelgazamiento provoca que cada vez sea más difícil perder peso: Está demostrado que hacer repetidas dietas provoca el efecto “yo-yo”, esto es, pérdida de kilos que se vuelven a adquirir enseguida. Cuando el organismo se adapta a perder peso, gasta menos nutrientes para “ahorrar”, provocando que sea más difícil perder peso y, en cambio, más fácil ganarlo.

Sobre el embarazo…

– Hay que comer por dos: Falso, hay que comer mejor, pero no duplicar la ingesta. Es verdad que se aumentan los requerimientos de proteínas y de minerales en el embarazo, pero con una dieta equilibrada que responda más a la calidad nutricional que a la cantidad. Tu ginecólogo podrá aconsejarte qué comer para que tu embarazo se desarrolle correctamente.

– No importa los kilos que se engorde: Totalmente falso.

El término medio de lo que se debe engordar en el embarazo es de 200-300 calorías por día, para al final del mismo, haber aumentado tu peso entre 9-15 kilos.

Si bien estas cifras, más que a un peso ideal, corresponden a una media estadística, por lo que depende de cada mujer según su peso y altura antes del embarazo, su actividad durante este periodo, etc.

Y es que es tan malo engordar poco como mucho.

En el primer caso, si no lleva una dieta completa, pueden faltarle nutrientes que aseguren su correcto crecimiento, con lo que podrías dar a luz a un bebé de bajo peso para su edad gestacional (BPEG).

Y si se engorda demasiado, el exceso de azúcares y grasas saturadas pueden provocar un peso exagerado para el bebé, dificultades en el parto y problemas de obesidad y diabetes a largo plazo en el niño.

– Si una mujer embarazada tiene un antojo debe consumirlo o de lo contrario su bebé quedará marcado: También es falso.

El deseo irrefrenable de una mujer de comer algo especial, popularmente conocido como antojos, es causado por los cambios metabólicos y hormonales, que nada tienen que ver con las alteraciones cutáneas de distinta naturaleza que pueda sufrir el bebé.

Es habitual que durante este periodo se experimenten cambios en los gustos por la comida, pero en ningún caso esos caprichos culinarios típicos de las gestantes afectarán al feto.

– El jengibre ayuda a combatir las náuseas: Cierto, la OMS ha reconocido los beneficios del empleo tradicional de la raíz de jengibre para prevenir las náuseas y los vómitos derivados del estado de gestación. En cualquier caso, ha de ser consumido con moderación.

Puedes tomar jengibre seco, sin sobrepasar los 2 g por día. También lo puedes comer fresco, 2 g de jengibre seco corresponden a 10 g de fresco. Tómatelo a pequeños mordiscos, chupándolo o bebiéndolo en forma de infusión e incluso utilízalo rallado para aliñar ensaladas y platos.

Si te resulta más cómodo puedes optar por las pastillas de jengibre, de venta en herbolarios.

– No se puede comer carne cruda: Lamentablemente es cierto.

Durante estos meses está prohibido el consumo de carne poco hecha o cruda como los embutidos, así como de lácteos sin pasteurizar, pescado crudo o verduras sin limpiar adecuadamente, ya que en ellos se pueden encontrar ciertas bacterias como la listeria o el toxoplasma gondii, que provocan enfermedades que en una embarazada pueden llegar a ser graves.

La comida picante le hace daño al bebé: Si antes del embarazo no te afectaba ninguna comida picante, no hay razón para que ahora perjudique a tu embarazo o a tu bebé, aunque puede aumentar tu riesgo de que presentes acidez estomacal.
 

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/alimentacion-embarazo/mitos-sobre-la-alimentacion-3830

Mitos y verdades en la alimentación de las embarazadas

Mitos sobre alimentación en el embarazo

Recomendaciones, consejos, prohibiciones… Desde el momento en el que una mujer anuncia su estado de buena esperanza, son muchos los mitos y leyendas que llegarán a sus oídos en torno a la alimentación que debe mantener durante los nueve meses de embarazo. Sin embargo, toda esta información trasmitida por familiares y amigos -o vista en Internet- en cuanto a la comida, en la inmensa mayoría de ocasiones, resulta ser errónea.

¿Qué comer? ¿Cuándo comer? ¿Cómo comer? La dieta de una embarazada debe ser, al igual que en la población en general, variada, moderada y equilibrada, que aporte los nutrientes necesarios para que la embarazada tenga una adecuada preparación a su nuevo estado y consiga una ganancia de peso apropiada. Estas son las principales pautas y conclusiones de la Fundación Española de la Nutrición, que ha estudiado (y desmontado) los mitos y creencias más frecuentes acerca de la alimentación en periodo gestacional.

Leer: Superado el primer trimestre de embarazo, ¿y ahora qué?

Debo ganar 15 kilos al final del embarazo

Es cierto que se tiene que producir un incremento del peso con una reserva energética total de 75.000 kcal aproximadamente, pero debe ser paulatino y controlado.

En el primer trimestre se debe aumentar las calorías con una ingesta extra diaria de 300 kcal, para el segundo 340 kcal y 452 kcal para el tercer trimestre.

Sin embargo, la ganancia de peso durante el embarazo depende de la situación nutricional que la embarazada presente antes y durante el periodo de gestación. Por lo tanto, la futura mamá no debe ganar necesariamente un número determinado de kilos.

Se debe comer por dos

La alimentación de la madre cumple un rol fundamental para cubrir adecuadamente las necesidades del feto y permitir su desarrollo.

Sin embargo, no se trata de 'doblar' el consumo de alimentos, sino de que la dieta incluya los nutrientes necesarios para la mamá y el futuro bebé.

Tanto es así que ese erróneo mito de 'comer por dos' puede provocar complicaciones durante el embarazo y derivar en difíciles patologías, como la diabetes gestacional.

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Decir no a los antojos dejará una marca en la piel del bebé

Al igual que el rechazo a determinados productos, los conocidos como 'antojos', esos fuertes impulsos por comer alimentos específicos, son algo más que habitual entre las embarazadas.

Sin embargo, a pesar de que muchos creen que si no se satisfacen los antojos estos quedarán marcados en la piel del futuro bebé, según la Fundación Española de la Nutrición, no existe ningún estudio que relacione con las manchas en la piel con estos caprichos.

Tener sobrepeso antes y durante el embarazo no afecta al bebé

La situación nutricional en la que se encuentra la madre es fundamental para el desarrollo del bebé. Tanto es así que, entre las mujeres que presentan un índice de masa corporal alto, existe un mayor riesgo de complicaciones.

 Las embarazadas no deben tomar cafeína

Es uno de los mitos más difundidos (y falsos) sobre la alimentación de las embarazadas. Sin embargo, está demostrado que una ingesta moderada no produce ningún efecto adverso ni problemas en el desarrollo del bebé.  

Consumir comidas picantes es perjudicial para el bebé

No, el consumo de alimentos picantes no afecta negativamente al bebé. No obstante, sí que podría alterar la función digestiva de la madre, con náuseas, reflujo y acidez, incrementando los malestares propios del embarazo.

Hacer ejercicio puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo

Posibles complicaciones, aborto espontáneo… Una de las grandes dudas que asalta a las mujeres en estado es si la práctica deportiva es perjudicial o no para el bebé.

Sin embargo, no hay nada de malo en realizar ejercicio, siempre que sea moderado y regular durante todo el periodo de embarazo.

Numerosos estudios demuestran que el deporte durante la gestación es positivo, tanto a nivel físico como psicológico, y las mujeres que realizan habitualmente ejercicio pueden mantener su rutina.

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Si nunca antes se ha practicado ejercicio, no se debe iniciar bruscamente. La Fundación aconseja evitar movimientos difíciles y posiciones incómodas, comenzando con un ejercicio continuo durante 15 minutos 3 veces a la semana, hasta conseguir aumentar la sesión hasta los 30 minutos.

Источник: https://www.hola.com/ninos/20180615125322/mitos-dieta-embarazada-gt/

Mitos de alimentación en el embarazo

Mitos sobre alimentación en el embarazo
4 minutos

El embarazo es una etapa en la vida de la mujer caracterizada por numerosos cambios. La alimentación es uno de los destacados, ya que favorece el buen desarrollo del bebé. Por ésta razón, han surgido varios mitos de alimentación en el embarazo sobre los que hablamos a continuación. 

Varios son los mitos que, seguramente, hayas escuchado y hayas pensado que eran ciertos. Por ello, hablamos de algunos de los más conocidos para que veas que no todo lo que nos dicen es cierto.

Hay que comer por dos, uno de los mitos de alimentación en el embarazo más difundido

Sin duda, este el mito más arraigado de todos. Parte del hecho de que, para que el feto crezca sin ningún problema, es necesario comer el doble.

Sin embargo, a medida que avanza el embarazo, las necesidades nutricionales aumentan, haciendo que se incremente el apetito. Suele ocurrir a partir del sexto mes.

Eso no significa que sea 2 veces más respecto a los meses previos a esta etapa.

Además, es importante consumir una gran variedad de alimentos saludables y de calidad. Incluso, se ha de aportar todos los nutrientes en cantidad suficiente, especialmente el ácido fólico, el yodo y el hierro.

Si tienes sobrepeso u obesidad, es buen momento para adelgazar: otro de los mitos de alimentación en el embarazo más escuchado

Aunque es cierto que padecer sobrepeso u obesidad puede afectar de manera negativa al embarazo y al futuro niño, no hay motivo para hacer dieta. Al restringir las ingesta calórica, los órganos del feto pueden no desarrollarse correctamente.

Lo que sí es recomendable es perder peso antes de que te quedes embarazada. De esta manera, tendrás menos complicaciones y tu hijo nacerá con el peso adecuado y tendrá menor riesgo de padecer algunas patologías como sobrepeso, diabetes o hipertensión.

Respecto a la ganancia de peso, varía de una mujer a otra, pero la tendencia en los estudios científicos es mayor entre las mujeres con sobrepeso u obesidad y que darán a luz a gemelos o trillizos.

Por esta razón, el Instituto Americano de Medicina elaboró en 2009 una tabla orientativa acerca del peso aproximado en función del índice de masa corporal (IMC). Este oscila entre los 7 y los 12 kg, a pesar de que depende de varios factores.

¡Cuidado con el pescado azul: lo mejor es evitarlo!

Ten en cuenta que los pescados de gran tamaño acumulan en su interior metales pesados como el mercurio y el cadmio. Por eso, durante el embarazo se aconseja evitar el consumo de atún rojo, lucio, emperador, tiburón y pez espada. En cambio, sí puedes comer los de pequeño tamaño, como las sardinas, los boquerones y el salmón. También puedes comer pescado blanco.

Cuantos menos carbohidratos, menor riesgo de diabetes gestacional 

Aparece en el 3-9 % de las mujeres a mitad del embarazo. Se produce por una reducción en la sensibilidad a la insulina.

Se caracteriza por un aumento de los niveles de glucosa en sangre, ya que los alimentos ricos en hidratos de carbono no se metabolizan adecuadamente.

Aunque el sentido común te lleve a pensar que hay que eliminarlos o reducirlos de la alimentación, es necesario que conozcas los tipos y cómo se comportan.

Por un lado, existen los de absorción rápida, que también se conocen como azúcares simples. La gran mayoría se añaden a los productos para endulzarlos y otros se encuentran de manera natural en la fruta, algunas hortalizas y la leche.

Por otro lado, los de absorción lenta, o complejos, forman parte de la fibra presente en los cereales integrales, las frutas, las verduras y las legumbres.

Teniendo en cuenta esta clasificación, la evidencia científica demuestra que una dieta de índice glucémico bajo (sin azúcares simples) reduce la glicemia en ayunas y después de comer e incrementa la sensibilidad a la insulina.

Por lo tanto, es importante priorizar el consumo de verduras y hortalizas, frutas, frutos secos y legumbres, ya que la fibra actúa como un factor protector frente a la diabetes gestacional.

Ocurre lo mismo con las proteínas de origen vegetal, presentes en las legumbres como los garbanzos, las lentejas, etc.

También se recomienda realizar actividad física de manera regular, tanto antes como durante la gestación.

Sobre los mitos de alimentación en el embarazo 

Es importante que dudes de cierta información que circula por internet y hables con tu nutricionista para que te desmienta los mitos más comunes sobre la alimentación en el embarazo. Incluso, te va a aconsejar acerca de qué alimentos te resultan más beneficiosos. 

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Источник: https://eresmama.com/mitos-alimentacion-embarazo/

Mitos y verdades de la nutrición en el embarazo

Mitos sobre alimentación en el embarazo

Todos sabemos que la nutrición en el embarazo juega un papel esencial en la salud del bebé pero ¿sabríamos responder a las siguientes cuestiones sin un ápice de duda? ¿Tiene que comer la madre por dos? ¿Es peligroso para el feto que la mamá coma jamón? ¿Puede una embarazada beberse una cañita de vez en cuando? ¿Puede comer queso de leche cruda una futura mamá? ¿Quién no ha oído esto antes? En este artículo veremos qué hay de verdad o de mito en ciertas creencias.

La nutrición humana no es simplemente una necesidad fisiológica por el contrario está profundamente influida por la cultura. Las creencias religiosas, la situación política y económica tienen un peso enorme.

 Más allá de estas cuestiones, en esta etapa se hace de vital importancia que la mujer reciba una dieta que garantice el mantenimiento de la salud tanto de la madre como del feto, así como  el crecimiento y el desarrollo óptimos de éste último.

El jamón, el rey de los alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?

Mito. En el origen de esta prohibición se encuentra la prevención de la Toxoplasmosis.  La infección por el parásito Toxoplasma  gondii a través de gatos infectados, agua contaminada o carnes poco cocinadas. No suele provocar graves problemas en la mayoría de los casos pero sí puede afectar seriamente a embarazadas que no hayan estado expuestas al parásito antes de la gestación.

La gravedad de las secuelas dependerá de la edad del feto siendo especialmente graves si la infección se produce durante el primer trimestre.

Éstas incluyen muerte intrauterina, corioretinitis, hidrocefalia, calcificaciones cerebrales, microcefalia, microftalmia, ceguera, retraso mental o psicomotor.

Se puede conseguir la inactivación del parásito congelando a temperaturas por debajo de los -20 ℃ al menos 48 horas o -15 ℃ durante 72 horas.

Recientemente, un grupo de investigadores de las Universidades de Granada y Valencia han demostrado que si se sigue el proceso de curación tradicional del jamón con sal marina, y si se respetan los tiempos de curación regulados y aceptados por la normativa europea, el parásito deja de ser infeccioso.

Sin embargo, en este mismo estudio también se pone de manifiesto que, a pesar de los estrictos controles sanitarios, algunos productores están incumpliendo la normativa que regula el proceso de curación.

Así puede leerse en diversos medios que puede comerse jamón durante el embarazo siempre y cuando éste cuente, al menos, con 18 meses de curación y el certificado de haber pasado los controles de calidad pertinentes.

Teniendo en cuenta la gravedad de las secuelas no estaría de más contar con una mayor evidencia científica antes de saltarse la congelación previa.

La cerveza, otro de los alimentos en el podio de alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?

Verdad. A pesar de que más de un estudio afirma que un consumo moderado de alcohol podría ser seguro y que alguna revista científica como la British Medical Journal haya abierto el debate sobre el tema, no existe ningún artículo sobre los beneficios del consumo de alcohol sobre el feto y sí muchos que los efectos teratogénicos del mismo entre otros.

El síndrome alcohólicol fetal (SAF) ha sido ampliamente documentado. La gravedad de los síntomas de este síndrome varía según el niño. Éstos pueden incluir una mezcla de anormalidades faciales, problemas de crecimiento y anomalías del sistema nervioso central y/o cardíaco.

Mientras no exista suficiente evidencia científica que permita establecer una cantidad, un período ni un tipo seguro de consumo de alcohol lo más sensato será la abstención.

Una alternativa segura sería consumir cerveza 0,0. Es importante tener claro que la cerveza 0,0 y SIN no son la misma cosa. Según la normativa, las cervezas SIN no superarán el 1% del volumen en alcohol por lo que estas sí tienen alcohol aunque este, sea muy bajo.

El queso de leche cruda, otro de los alimentos prohibidos para embarazadas. ¿Mito o verdad?

Verdad. ¿Qué hay en la leche cruda que pueda ser tan peligroso para el feto? Pues una bacteria bastante traicionera, Listeria monocytogenes. La mayoría de las personas sanas pueden eliminar fácilmente las bacterias de sus sistemas. Sin embargo en las embarazas su sistema inmunológico puede proteger a la madre, pero no al feto.

Las consecuencias de contraer listeriosis durante el embarazo varían según el trimestre en el que se produzca la infección.

Si la infección se produce en el primer trimestre, las probabilidades de que se produzca un aborto espontáneo son altas.

Los casos en que la infección se produce en el tercer trimestre de embarazo pueden terminar en parto prematuro, mortinato, muerte poco después de nacer o con graves problemas. El principal riesgo de los bebés que sobreviven es que la infección invada su sistema nervioso, causándole meningitis o encefalitis.

Listeria monocytogenes es capaz de proliferar en un amplio rango de temperaturas (1 ℃ a 45 ℃). Puede sobrevivir a la congelación y resistir altas concentraciones de sal. Afortunadamente, la pasteurización sí es capaz de destruirla. Así, la recomendación será consumir únicamente quesos elaborados con leche pasteurizada.

Durante los primeros meses de embarazo la mamá debe comer por dos y si fueran gemelos, por tres. ¿Mito o verdad?

Mito. Los requerimientos nutricionales y energéticos durante la gestación están moderadamente aumentados en comparación con los de una mujer no gestante. Pero estos requerimientos no se duplican como apunta el extendido mito.

Parte de la necesidad de energía adicional requerida está destinada a cubrir el gasto energético producido por:

• La síntesis de nuevos tejidos corporales

• El crecimiento uterino, placentario y fetal

• El aumento de trabajo cardíaco materno

De manera general podemos recomendar un incremento del aporte calórico de 300 kcal/día para el primer trimestre de gestación, 340 kcal/día para el primer segundo y 452 kcal/día para el tercero.

Sin embargo, parece más correcto hacer una recomendación que tenga en cuenta el tipo constitucional de la embarazada, su estado nutricional, peso ideal, consumo energético en reposo y consumo de energía secundario al ejercicio físico.

Atendiendo al peso previo de la embarazada podemos realizar las siguientes recomendaciones:

• Inferior al 90% del ideal: deben recibir, además de los requerimientos para su edad y sexo, 350-450 kcal/día.

• 90-120% del ideal: deben recibir, además de los requerimientos para su edad y sexo, 200 kcal/día.

• Superior al 120% del ideal, deben recibir, además de los requerimientos para su edad y sexo, 100 kcal/día.

• Las mujeres con bajo peso (menos del 80% del peso ideal), y las obesas (más del 135%), requieren de un estudio detallado de sus necesidades.

Sentido común, el menos común de los sentidos

En el área de la salud hay pocas tan afectadas como esta por los mitos o la aparición de nuevas modas. En muchos casos, resultan ser contradictorios entre sí y, en su mayoría, conducen a una falsa información.

Muchas veces estas invenciones obedecen a intereses económicos que nada tienen que ver con la promoción de la salud.

Afortunadamente son fácilmente refutables gracias a la extensa investigación científica, aunque muchos otros solo requieren la aplicación del sentido común.

Источник: https://revistadigital.inesem.es/biosanitario/afirmaciones-y-prohibiciones-sobre-la-nutricion-en-el-embarazo/

7 mitos sobre la alimentación en el embarazo

Mitos sobre alimentación en el embarazo

Aunque las grasas son necesarias, su ingesta recomendada varía según el tipo del que hablemos.
• Saturadas: contenidas en carne, embutidos y lácteos y cuyo consumo tienes que moderar.

Puedes tomar leche entera, quesos y carne sin exceso de grasa, pero limita los embutidos y controla al máximo la bollería, chocolates y dulces.

• Monoinsaturadas: puedes tomar aves quitando el exceso de grasa y la piel, limita los cacahuetes y aguacates y no te olvides de las cuatro cucharadas de aceite de oliva al día, tanto en tus guisos como en las tostadas del desayuno.

• Poliinsaturadas: puedes tomarlas con más libertad. Forman parte de los aceites de semillas, como el de girasol, que consumirás crudo, o el de maíz, así como en el marisco y el pescado, sobre todo el azul, que tomarás al menos dos días por semana.

2. Es mejor comer sin sal. Falso. 

Una cosa es moderar su consumo y otra suprimirlo por completo. La sal se compone de cloro y sodio, un mineral esencial para nuestro cuerpo.

Los especialistas recomiendan aumentar la ingesta de sodio durante el embarazo de dos o seis gramos al día, siguiendo una dieta equilibrada y teniendo en cuenta que este mineral está presente en alimentos como la carne, el jamón de York, el pescado, las verduras o el pan. Usa preferentemente sal yodada, ya que el yodo también es muy importante en la gestación.

Para no desarrollar problemas asociados como la hipertensión o la retención de líquidos, añade sólo una pizca de ella a tus guisos o sálalos una vez cocinados para obtener ese sabor tan especial con menos cantidad de producto.

3. Los antojos son caprichos. Falso

Si sientes necesidad de comer algo dulce, salado o conservado en vinagre, no siempre es por capricho.

Cuando quieras comer chocolate, seguramente tengas bajos los niveles de azúcar; tu cuerpo reclamará unas patatas fritas para subir tu tensión arterial; los alimentos avinagrados favorecen la producción de ácido clorhídrico, lo que hará tus digestiones menos pesadas, y el tomate y el plátano te aportarán potasio. Pero una cosa es que tu cuerpo te pida algo y otra que tú lo uses como excusa para comer lo que no debes.

4. No tomes más de dos tazas de café al día. Verdad

La cafeína, que también está presente en algunas bebidas gaseosas, puede atravesar la placenta y llegar al feto, alterando su respiración y su frecuencia cardíaca. La ración de dos tazas de café diarias deben reducirse si también tomas té.

En cuanto a esta infusión, que puedes seguir tomando en la misma dosis que el café, decántate por el rojo, que tiene menos teína que el negro, y descarta el verde, sobre todo en los primeros meses, ya que está asociado a una mayor tasa de abortos, espina bífida y, tomado en grandes cantidades, disminuye la acción del ácido fólico.

5. La fruta, mejor sin pelar. Verdad a medias

El alto contenido vitamínico que se concentra en la piel de la fruta hace que sea recomendable pelarla lo más superficialmente posible o consumirla con cáscara, y esto es también aplicable a las verduras. Lávalas bien, bajo un chorro de agua y no dejándolas en remojo, para eliminar los restos de pesticidas o tóxicos que pudieran contener.

6. Leche fría contra la acidez. Verdad

La pirosis o ardor de estómago es una de las molestias más incómodas y se debe a que los alimentos no llegan al intestino, suben por el tracto digestivo mezclado con los jugos gástricos, y refluyen hacia el esófago.

Cuando notes que el ardor va a aparecer, bebe de golpe un poco de leche muy fría; si lo haces cuando ya notes la quemazón, no servirá de nada. Otra medida eficaz es hacer comidas pequeñas y frecuentes ya que, si llenas el estómago demasiado o lo dejas vacío mucho tiempo, aumenta el contenido gástrico.

Mastica lentamente y evita los alimentos que te sienten mal, aquellos excesivamente grasos, los embutidos y algunas verduras, como el brócoli o la coliflor.

7. Galletas en ayunas contra las náuseas. Verdad a medias

En muchas ocasiones, las náuseas se deben a una hipoglucemia, es decir, a que tus niveles de glucosa en sangre son bajos.

Para evitarlas, deja una par de galletas o una rebanada de pan en la mesilla de noche y tómalas antes de levantarte, muy despacio y masticando bien. Descansa 15 minutos más y levántate lentamente.

Los hidratos de carbono harán que te suba el azúcar y dejes de notar esa molesta sensación.

Laura Jiménez

Источник: https://www.guiadelnino.com/embarazo/alimentacion-en-el-embarazo/7-mitos-sobre-la-alimentacion-en-el-embarazo

Embarazo y niños
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